Los personajes y escenarios principales pertenecen a J. K. Rowling a excepción de Evelyn Morgan y algún que otro personaje más que son originales.
Esta historia contiene escenas de violencia y sexo, además de lenguaje fuerte.
Algunos detalles, diálogos, o escenas pueden estar inspirados o tomados de las películas/ libros u otras fuentes.
Para cualquier duda y/o sugerencia estoy a disposición de quien quiera.
Capítulo 10
-No voy a matar a Sirius, es uno de los nuestro. Lo conozco desde que éramos niños. ¡Somos amigos! –Replicaba Evelyn alterada, mientras miraba a ceño fruncido con aquellos ojos hielo brillando de impotencia a Albus.
-Cálmate, Evelyn. Buscaremos una alternativa para que no llegue a pasar.
-Señor, no va a pasar aunque no la encontremos. No sería capaz.
Severus, que se encontraba tras la mujer de pie, movió los ojos de forma cansada pensando en lo testaruda que era. ¿Acaso no entendía que se trataba de Voldemort?
-Voldemort es listo, pero nosotros podemos serlo más que él, somos grandes magos; Debe haber algún hechizo o poción... ¡Algo!
-Aunque así fuera, el Señor Tenebroso podría descubrir a Black después de creer que tú le has matado, y si eso pasase despídete, Morgan. Es demasiado peligroso y la vida de Black no vale tanto, yo mismo lo haría con gusto.
Tras la intervención de Severus, Evelyn se volvió hacia el hombre mirándolo con cara de enfado y seriedad extrema para responder a sus palabras.
-¿Acaso no crees que ya ha muerto demasiada gente a manos de ese asqueroso asesino? que se metiera contigo hace más de veinte años no significa que siga siendo igual, la gente madura, Severus.
-Haya paz, por favor. Recordad quien es el enemigo. –Intervino el anciano levantándose de su asiento mientras los dos profesores se fulminaban con la mirada. –No mataremos a Sirius, nos arriesgaremos.
-Pero, profesor, el Señor Tenebroso querrá ver con sus propios ojos que Black ha sido eliminado, no le bastará con que la profesora Morgan llegue y le cuente su hazaña.
-Lo sé, Severus. Por eso mismo voy ha hacer llamar a Black para que venga al castillo, planearemos la forma de que muera sin hacerlo realmente.
-¿Esta pensando en la poción de los muertos? –Preguntó el moreno mientras observaba al mago.
-Sí. Con algunas modificaciones, claro. Con la poción podemos sumergir a Sirius en un profundísimo sueño hasta el punto de que su corazón se paré. Después nos las arreglaremos con hechizos para que parezca verdaderamente muerto.
-¿Funcionará, señor? –Preguntó Evelyn con rostro preocupado sintiendo una leve esperanza brotar en su interior.
-Esperemos que sí, la elaboración es de las más complejas. Pero confió en la capacidad de Severus, sé que conseguirá la total intensidad para matar a Sirius por unas horas. Y el antídoto, ¿no es así?
-Claro. –Respondió Snape con sequedad y molestia tras un leve suspiro.
-Pues no perdamos tiempo. Hay mucho que hacer.
Ambos profesores salieron del despacho del anciano y se encaminaron sin decirse una palabra hacia sus respectivos despachos.
Una hora después, la mujer caminaba con paso ligero hacia su aula donde la esperaban los alumnos de sexto. Entró con su habitual brusquedad dirigiéndose hacia el estrado, para después volverse y mirar a los alumnos con seriedad.
-Señores, vamos a empezar con las criaturas de la noche. Vampiros y hombres lobos, página 300. Estos dos seres son muy peligrosos, y por ell, es de vital importancia que sepan enfrentarse a ellos y saber evitarlos. Cualquiera de los dos podría matarlos en cuestión de segundos. ¿Alguien podría decirme algo sobre alguno de estos seres? ¿Quizá el señor Malfoy? –Preguntó la mujer mirando directamente al rubio platino con una ceja levantada.
Draco borró la sonrisa de su rostro y movió la cabeza de forma negativa mientras observaba a la mujer con algo de asco.
-Me lo imaginaba. –Respondió ella con una leve sonrisa maliciosa para después dar la espalda al joven y dar la palabra a Hermione, quien levantaba la mano, ansiosa.
Cuando la castaña respondió y Evelyn comenzó a hablar enseñando fotografías en la pantalla blanca de su espalda, alguien llamó a la puerta con efusividad, haciendo que la mujer callara e invitara a pasar a la persona del otro lado.
-Profesor Snape, ¿puedo ayudarle en algo? –Preguntó la mujer sorprendida, con un deje de superioridad en su voz.
-Tengo algo urgente que comentarle, Profesora. –Añadió el hombre serio como siempre mientras se adentraba unos pasos en el aula mirando a la morena fijamente.
-Claro. Continuad con el libro, y si escucho a alguien hablar, descentrado de su tarea, que sepa que tendrá que hacer un trabajo exhaustivo sobre el tema y suspenderá el curso si la nota baja de notable. Espero que lo hayan entendido.
La morena observó los rostros cabizbajos de los presentes en total silencio y sonrió de forma malvada, para acto seguido musitar un estupendo y salir al exterior del aula junto con Snape, quien contempló a los alumnos obedecer a la mujer totalmente, algo molesto.
-¿Hay algún problema, Severus? –Preguntó con un tono de voz completamente diferente al usado con los alumnos, menos duro y frío.
-Necesito que al terminar tu clase pases por mi despacho, la poción requiere sangre tuya y algunos ingredientes que no tengo.
-Iré al callejón Knockturn después de las clases. Prepárame una lista con lo que necesitas. Nos vemos después.
El hombre dirigió una mirada fría a la morena, y después se encaminó con paso decidido hacia el lado opuesto del pasillo ante la atenta mirada de Evelyn, quien dibujó una pequeña sonrisa al observar como Severus trataba de hacerse el duro. Eso siempre le haría gracia.
Después de las clases de aquel día, Evelyn se dirigió hacia las mazmorras de forma cuidadosa, ya que no quería que nadie, aparte de Albus y Severus, supieran que tramaban entre manos. Era vital para el éxito del plan que nadie supiera nada de todo aquello.
Llamó con decisión a la puerta del despacho y esperó a que el hombre la diera permiso para entrar con su típico tono de voz inexpresivo.
-Veo que has retomado el llamar antes de entrar, te felicito, Morgan.
-Déjate de tonterías, Severus. Tengo prisa, ¿recuerdas?
El hombre cogió una pequeña daga de plata y se volvió a la mujer con el pequeño objeto sujeto con ambas manos.
-¿Quieres hacerlo tú o prefieres que lo haga yo?
-Hazlo tú, aún no he llegado al punto del auto-masoquismo. –Respondió mientras Snape se acercaba a la mujer y tomaba su mano, para después cortarla con rapidez mientras Evelyn arrugaba la frente debido a la incisión.
El hombre condujo a la morena hacia un pequeño caldero humeante en la chimenea de la sala y posicionó su mano justo encima de este, dejando que un par de gotas cayeran dentro del profundo recipiente.
-Necesito llenar este frasco también. –Dijo mientras mostraba un pequeño recipiente de cristal de unos 5 centímetros.
-Qué remedio.
Evelyn volvió a ofrecerle la mano herida y Snape pasó la punta afilada del arma está vez, apretando más que la primera ocasión para que el líquido rojo saliera con más ganas. La bruja apretó los dientes mientras observaba la sangre fluir hasta que el boté quedó lleno completamente.
-Vulnera Sanentum –Formuló Severus sacando su varita del bolsillo de su túnica, haciendo que la herida se cerrara en unos segundos, dejando la mano de la mujer nueva.
-Gracias. –Respondió Evelyn mirando su mano, para después fijar la vista en el hombre, quien le tendió una pequeña hoja de pergamino doblada.
-No creo que te cueste mucho encontrarlo en Knockturn.
Ella ojeó los ingredientes mientras el hombre hablaba pausadamente observando los ojos azules de esta moverse de un lado a otro.
-Te lo traeré mañana, antes del desayuno.
-Estaré esperando.
Evelyn, en contraposición al rostro rígido de Severus, le dedicó una sonrisa burlona, para después salir del lugar guardando el pergamino de forma mágica con su varita.
