PRETTY CURE ALL STARS

LA GRAN BATALLA DE LA LUZ

Por: Escarlata.

Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.

Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.

Parte 10 El Despertar

La oscuridad era inmensa, sobrecogedora, fría y relativamente cómoda para los seres que esperaban en el estéril páramo de ese paisaje negruzco. Al fondo de aquel cuadro carente de luz, una inmensa figura encadenada miraba la desolada y familiar vista de siempre, pero esa vez sus ojos parecían brillar con genuina emoción. Esperaba a que ella llegara pronto.

Otras tres figuras que esperaban eran el pequeño Hikaru, que había crecido un poco en esos meses, y los dos Zakenna mayordomos que igualmente aguardaban por el regreso de ella.

- ¡Ah! – exclamó el niño rubio y enseguida sonrió. – ¡Ya está aquí, ha regresado!

De entre las sombras más oscuras apareció el cuerpo molido y maltratado de Cure White, los mayordomos se apresuraron a sujetarla apenas vieron que estaba por perder el equilibrio. Preocupado, Hikaru corrió a verla y le tomó una mano. El niño miró al soberano de aquel reino y éste, en callada respuesta, hizo aparecer una cama de roca negra donde los mayordomos acomodaron a la chica.

- ¿Se pondrá mejor? – preguntó el niño en voz alta y sin soltar la mano de la chica.

- Eso espero-zakenna – respondió el mayordomo alto. – Aun se siente un destello de luz dentro de ella-zakenna.

- Cuando expulse esa molesta luz, estoy seguro que despertará pronto-zakenna – agregó el otro mayordomo.

Hikaru pareció contentarse con esa explicación y siguió en devota vigilia junto a Honoka. El Dark King esperaba casi con impaciencia a que el cuerpo de Cure White terminara de expulsar aquello que luchaba por salir de su interior. Había esperado una eternidad por ese evento e iba a disfrutarlo apenas ocurriera.

Mientras, Hikari se encargó de llevar a las chicas al pequeño trozo de superficie que era el hogar del Gran Árbol de los Corazones. El lugar era nuevo para todas menos para las guardianas de éste. Apenas pusieron pie en terreno solido, vieron que Kaoruko estaba rodeada de todos los seres mágicos. Y en cuanto estos últimos vieron llegar a las chicas, se lanzaron sobre ellas en una conmovedora reunión.

- Qué alegría que estén bien, estaba tan asustada – murmuró Dream entre lágrimas mientras abrazaba a Coco con fuerza. – Pensé que te había perdido. Cuando escuché que ellas los habían matado, yo… yo…

- Entiendo-coco – respondió el príncipe, llorando al igual que Dream y todos los demás presentes. – Todo está bien ahora-coco.

Mint no había perdido el tiempo y tenía a Nuts en un apretado abrazo y lágrimas de contento, y no muy lejos, Lemonade hacía lo propio con Syrup, que pese a sus quejas y mala cara, estaba feliz de ver a las chicas. Aqua y Rouge se limitaron a consolar a Rose, que no paraba de llorar de la alegría. Peach, Berry, Pine y Passion tenían en brazos a sus tres amigos y no dejaban de decir lo felices que estaban por verlos de nuevo. Por su lado, Blossom lloraba en las piernas de su abuela y no había logrado articular palabra alguna, Marine y Sunshine estaban abrazadas de Coupe al igual que las hadas, mientras que Moonlight se conformaba con mirar la escena junto con Bright, Windy, Michiru y Kaoru; y sus respectivos compañeros mágicos.

- Dieron una buena sorpresa en la batalla, las felicito – dijo Moonlight al cuarteto, sonrisa incluida. – De no ser por ustedes, seguramente seguiríamos peleando con Black y White.

- A decir verdad, fue idea de ellas – murmuró Bright con un gesto apenado. – Nosotras estábamos demasiado tensas como para pensar correctamente.

- Estuvimos esperando desde la primera pelea – respondió Michiru, contenta, - cuando supimos lo que sucedió el fin de semana luego de festival escolar, supimos que debíamos ayudar. Nosotras no somos Pretty Cure después de todo y no tenemos un sello de protección como ustedes, por eso pudimos pelear con todo nuestro poder contra ellas.

- Y solo tomamos un poco de poder extra gracias a ellos – continuó Kaoru, señalando a Moop y a Foop, que no habían tardado demasiado en ir con los demás y volar alrededor de Kaoruko y las chicas.

Luminous se las había arreglado para colocar el cuerpo de Cure Black junto al retoño del Gran Árbol de los Corazones, dándole tiempo a las chicas para que se reencontraran con sus amigos antes de ir directo a la larga explicación que les esperaba. Una vez que las lágrimas se acabaron y reinó un poco la calma y el silencio, Kaoruko se acercó al cuerpo inerte de Cure Black y le tocó la frente, preocupada.

- Creo que es hora de que sepamos qué es lo que está ocurriendo en realidad – dijo Moonlight hablando por todas sus compañeras y amigas. – Es obvio que ustedes no se quedaron aquí contra su voluntad y saben lo que pasa con Black y White.

- Es una historia larga, mejor siéntense, chicas – respondió la botánica con una sonrisa. – Hikari-san, ¿quieres decirles o dejas que yo les explique?

- Ah, yo… - Luminous parecía nerviosa ante la presencia de todas, y sus nervios aumentaron cuando todas fijaron su mirada en ella. Se sonrojó de pena y fijó su mirada en Nagisa. – Por favor, explíqueles, Kaoruko-san, yo puedo apoyar. Tengo que vigilar a Black.

- De acuerdo, yo me encargo – sonrió la mujer, a sabiendas de cómo se estaba sintiendo Hikari, y enseguida miró al resto de las chicas.

Encontró una roca para sentarse y tomó aire, esperando a tener el cien por ciento de la atención de los presentes. Una profunda respiración de Cure Black fue la señal para que la mujer comenzara con la explicación.

- Primero que nada, tengo que presentarles a Hikari Kujo, mejor conocida como Shinny Luminous – sonrió la botánica, señalando con una mano a la rubia.

Ante la mención, la chica respingó y se disculpó con un gesto callado por no haberse presentado antes.

- ¿Hikari Kujo? – murmuró Moonlight. – ¡La chica del local de takoyaki!

- Sí, así es – balbuceó Luminous, nerviosa.

- También es, pues… digamos – la mujer mayor estaba buscando las palabras correctas – es el avatar de la Reina de la Luz en el mundo humano. Luego de terminar su misión, se quedó aquí gracias a su cariño por Black, White y el mundo humano.

- Fui yo quien se llevó a los seres mágicos y a Kaoruko-san con ayuda de Porun – confesó la rubia con hondo pesar y un gesto lloroso y sumamente arrepentido. – Lo siento mucho, tenía que hacerlo. Siempre supe de los planes de Nagisa-san y Honoka-san y tenía que ayudarlas… yo…

- Yo también lo siento-popo – lloró Porun, saliendo del estuche de Luminous. – Yo hice el arcoíris-popo.

Ciertamente ese par no había dejado nada al azar.

Conociendo el límite de su poder y habilidades, acudieron a Hikari para que les ayudara con esa parte del plan apenas le contaron que las chicas creían que iban por cosas importantes como Chiffon. Hikari terminó por acceder y ella y Porun usaron el arcoíris para llevarse a los demás sin aviso alguno el día de la toma de fotos en Clover Town. Nagisa y Honoka solo le dieron instrucciones de dejar a los que ayudaban a transformar a algunas de ellas. Y antes de eso, había ido al invernadero por Kaoruko para hablar sobre lo que sucedía, y pedirle que Coupe y ella los acompañaran.

La mujer solo sonreía de recordar lo nerviosa que estaba Hikari cuando se presentó con ella…

El leve momento de alerta provocado por la luz del arcoíris hizo que Coupe se moviera de su sitio para cubrir a su compañera con su enorme cuerpo. Y la visión y el poder de semejante hada hicieron retroceder a una nerviosa Luminous y hacer temblar a Porun y a Lulun; ni bien habían hecho su aparición dentro del invernadero.

- Ya que sé que no eres un enemigo… - fue lo primero que le dijo Kaoruko a la aterrada chica. – ¿Puedo saber qué es lo que deseas?

- Yo… yo… - la pobre ni siquiera sabía cómo abordarla y decirle que tenían que ir con ella, fingir un secuestro para que las demás chicas pelearan con todo contra sus guardianas y mejores amigas Black y White. No podía decirle eso y esperar que la experimentada mujer simplemente dijera un sí y se fuera con ella sin oponer resistencia alguna. – Yo… solo… ah…

Kaoruko se soltó a reír al ver unas lagrimillas en Shinny Luminous y escuchar los sonoros llantos infantiles de Porun y Lulun desde sus estuches. Terminó por confortar a la chica con unos cariños en el cabello y pedirle una explicación de lo que quería. Hikari le explicó de manera resumida, rápida y nerviosa lo que sucedía, y prometió darle mayores detalles apenas estuvieran en otro lugar.

La guerrera retirada entendió lo peligroso de la situación, y aunque era cruel dejar a las chicas con una preocupación así, sabía que era importante que ellas pelearan con todo contra Black y White, por lo que accedió a acompañar a Hikari junto con Coupe, con la condición que la dejara con el Árbol de los Corazones. Luminous pareció feliz de que la mujer aceptara y entendiera lo sucedido y la llevó a donde se lo había pedido, aunque originalmente estaba planeado llevarlos a todos al Jardín de la Luz.

Luego de ello fue por las demás criaturas mágicas e igualmente los dejó donde se encontraba Kaoruko, esperanzada en que la mujer le daría tranquilidad a las hadas y ella sería más convincente con ellos al momento de explicarles que tenían que quedarse ahí sin contactar a las chicas de ninguna manera. Por suerte así fue y los demás entendieron la gravedad de la situación, por mucho que les doliera preocupar a sus protegidas.

Al día siguiente Hikari se tomó un tiempo para explicarles todo junto con Black y White. Las tres se disculparon hasta el cansancio con Kaoruko y los seres mágicos, cabía mencionar.

- Entonces, quien las sacó esa vez de nuestra primera pelea, ¿fuiste tú? – preguntó Aqua con sorpresa, recordando a la perfección cuando White controló a su cariñosa compañera y murmuraba algunas palabras que parecieron invocar el arcoíris. Hikari asintió.

- Porun y Lulun son mis compañeros. Porun tiene la habilidad de hacer arcoíris para viajar. Esa vez yo solo respondí al llamado de White para sacarlas de ahí. He estado atenta a todo, incluso pude verlas a ellas – señaló con su mirada y de manera tímida a Michiru y a Kaoru – pero no les dije nada a Nagisa-san y a Honoka-san al respecto, ella no se habían percatado de nada y pensé que lo mejor era quedarme callada.

Yuri solo atinó a mirar con seriedad a Kaoruko.

- ¿Es tan grave como para que todos accedieran a fingir el secuestro? – preguntó con tono nada complacido.

La botánica asintió en silencio y atinó a tomar a Porun con un brazo y acariciar la cabeza de Luminous para consolarlos. Miró a las demás chicas y sonrió, segura de que ninguna de ellas guardaba rencor alguno en ese momento, al menos no contra la rubia. Tomó aire y comenzó la historia.

- Hace mucho, mucho, mucho tiempo – inició la historia con voz profunda – cuando éste Universo nació luego de aquella enorme explosión, todo era una Luz pura llena de energía, y una Oscuridad material. Casi de inmediato surgieron las dos figuras más importantes de todos los mundos en el Universo: el Rey de la Oscuridad y la Reina de la Luz. La Oscuridad manipulada por el Rey dio la materia, la Reina proporcionó energía vital con la Luz y poco a poco nacieron muchos mundos, estrellas y toda la materia de la que estamos hechos. Cuando se dieron cuenta del Caos que había por el choque de sus energías, y que ese Caos amenazaba con sacar las cosas de balance, los soberanos crearon, cada uno, una guerrera hecha con la más pura de sus energías. Ahí surgieron por primera vez la Guerrera de la Luz, hecha con la primera Luz de Vida pura del Universo; y también la Guerrera de la Oscuridad, hecha por la primera Oscuridad material del Universo.

Ni bien estaba dando más detalles en el relato, las chicas ya se estaban dando una vaga idea de hacia dónde se dirigía la historia.

- Las dos Guerreras hicieron su trabajo ayudando a mantener al Caos a raya, y a los mundos a nacer y a tomar su lugar en el Universo. Su energía combinada dio paso a la vida que conocen, como al Gran Árbol de los Corazones, o a todos los Espíritus de la Naturaleza. Pasaron un incontable tiempo trabajando juntas. Aunque no se llevaban muy bien al principio, no pasó demasiado antes de que se volvieran muy unidas, tanto, que un sentimiento más fuerte nació en ellas y las hizo dependientes la una de la otra. Ustedes saben cuál es ese sentimiento – sonrió y las miró a todas y a cada una de ellas – El Amor. Sin embargo, luego que nacieron muchos mundos y el Rey y la Reina tomaron cada uno su lugar en el Universo para mantener el balance, el poder puro que aun residía en las guerreras comenzó a salirse de control. Era una energía demasiado pura y densa para un universo en equilibrio. Los Soberanos quisieron reintegrarlas a sus cuerpos, pero ellas se negaron a separarse y trataron de evitar ese destino.

Un gesto grave se dibujó en el rostro de Kaoruko.

- Sus poderes se salieron por completo de control y decidieron terminar sus días juntas – murmuró, mirando a Nagisa de reojo. – Explotaron en la última frontera que tenía el Universo en aquel entonces – no tardó en notar los gestos entristecidos de las chicas – sin embargo, la energía dentro de ellas era tan fuerte, que se quedaron como dos esferas compactas llenas todavía de aquella primera esencia del Universo. La Reina de la Luz, entonces, logró hacerse con las dos esferas. Se dio cuenta que no solamente era la energía pura, también quedaba ese Amor intenso y los espíritus aun vivos de las Guerreras dentro de las esferas. Conmovida por ese sentimiento tan fuerte, decidió darles una nueva oportunidad para estar juntas. Tomó un poco de la energía de la esfera de Luz y la metió en la otra esfera, luego hizo lo mismo con la esfera de la Oscuridad. Unió las dos esferas en una en cuanto logró un equilibrio perfecto, les dio un corazón y dos cuerpos y fue cuando nacieron por primera vez Cure Black y Cure White, las Emisarias del Jardín de la Luz. Cure Black originalmente era la Guerrera de la Luz, mientras que Cure White era la Guerrera de la Oscuridad.

Ahora todo comenzaba a tener sentido. Las chicas se miraron entre sí y sin atreverse a interrumpir a la abuela.

- La Reina de la Luz se encargó de poner un poderoso sello en las guerreras, uno que únicamente les permitiría usar la energía que intercambió entre ambas. Hablo de aquellas pequeñas esencias de luz y oscuridad. Su poder puro y verdadero quedó encerrado desde entonces, junto con sus primeras memorias. Para ayudar a mantener el sello, la Reina les dio en cada encarnación a dos guardianes de su Jardín cada que fuera necesario – señaló con su mirada a Mepple y a Mipple. – Pasaron muchos años, otras Pretty Cure fueron creadas por varios reinos, inspiradas en esas primeras guerreras del Jardín de la Luz.

- Todo fue en paz por mucho tiempo – continuó Luminous, sentada junto a Cure Black y sin levantar la mirada. – Ellas se unieron en cada vida, pelearon cuando debían pelear y siguieron con su existencia normal. Pero con el paso de mucho, mucho tiempo, y gracias a las últimas peleas que tuvieron con el Rey de la Oscuridad, algo sucedió que sus sellos se quebraron.

- Para cuando nos dimos cuenta, sus sellos tenían un daño irreversible-mepo – intervino el héroe, que igualmente aguardaba junto a su protegida. – Sin importar lo que hicieran, o si hacían algo o no, sus sellos terminarían por romperse.

- Pero, si dejaban que los sellos se quebraran por sí mismos, su energía encerrada saldría de una manera violenta y pondría en peligro éste y otros mundos – continuó Kaoruko. – Solo les quedaba debilitar los sellos poco a poco y drenar la energía de sus cuerpos, de esa manera, cuando se rompieran, la energía saldría con menos presión y evitarían dañar a otros.

- La única manera de drenar su energía era peleando – dijo Luminous – pero con su misión original terminada, se quedaron sin enemigos. Tampoco podían intervenir en las misiones de otras Pretty Cure, así que solo pudieron acudir a ustedes, a otras Pretty Cure que ya habían terminado con su misión original…

De eso se trataba, de drenar su propia energía. Por eso las habían provocado, esa era la razón de las peleas sin aparente sentido, de su manera tan fiera de pelear y de su deseo de romper la protección de las Pretty Cure hasta que realmente lo lograron, aun a costa de ganarse su odio. De verdad estaban desesperadas como para llegar hasta esos extremos.

- Nagisa-san y Honoka-san siempre se sintieron mal por todo esto, pero tenían que hacerlo – murmuró Luminous, tomando una de las manos de Black. – Decidieron no decirles la verdad, de haberlo hecho, ustedes nunca habrían llegado a sus límites.

- Cure White dijo que a partir de ahora nos darían más problemas – dijo Peach, algo confundida. - ¿A qué se refería?

- No sabemos qué pasará una vez que sus sellos se rompan – respondió la rubia. – No sabemos si perderán sus memorias actuales, o si ellas tendrán aquella desesperación que tuvieron antes de que la Reina las volviera un solo ser, o si comenzarán desde cero… siendo simples guerreras en un mundo nuevo, perdidas y con la enemistad original que se tuvieron en un principio. Es imposible de saber. Tendrán un poder inimaginable y cualquiera sea la situación, serán potencialmente peligrosas. Incluso si conservan sus memorias, si se buscan la una a la otra será un problema.

- Nagisa no lo será tanto a decir verdad-mepo – dijo Mepple, preocupado. – Su energía es de luz, podría provocar un desequilibrio, pero ella será capaz de manejarlo. El problema es Honoka… su oscuridad podría ser muy peligrosa.

- Honoka… - murmuró Mipple, triste.

Kaoruko se levantó de su lugar y abrazó a Mipple, buscando consolarla.

- ¿No es posible volver a poner sus sellos? – preguntó Dream, que seguía con Coco en sus brazos. – La Reina lo hizo una vez, podría hacerlo de nuevo si se lo pedimos.

- Podrá hacerlo cuando sean esencias puras-mepo, sin sus cuerpos. Tiene que ser como la primera vez… tendrían que destruirse y comenzar desde cero-mepo…

- Esa destrucción mutua traería problemas y un desequilibrio si ellas no controlan bien su poder – agregó la abuela.

- Decidimos que éste sería el mejor lugar para que Cure Black rompiera su sello-coco – intervino el príncipe, intentando desviar un poco el tema para evitar que siguieran pensando en cosas catastróficas. – Cuando su luz se libere, toda esa energía ayudará al Árbol a recuperarse más rápido-coco.

La idea de ver al Árbol con su esplendor original hizo sonreír a sus guardianas. La botánica, sin soltar a Mipple, caminó para quedar junto a Cure Black en cuanto sintió una extraña vibración en el aire, una señal inequívoca de lo que estaba por suceder.

- Ha llegado el momento – anunció en voz alta. – Cure Black va a dejar de existir para ser la Guerrera de la Luz.

La tierra alrededor de Nagisa comenzó a brillar al ritmo de sus latidos. A cada pulso, el área de brillo se extendía más y más. La vieron hacer algunos gestos de molestia, no tardó en moverse y poner una mano en su pecho, como si algo luchara por salir de su cuerpo. Mepple se quedó a su lado, pero ya sin hacer contacto físico. A cada latido, Nagisa se movía más y más mientras su piel despedía constantes gotas de sudor, señal clara que le dolía el cuerpo.

Pasaron algunos segundos más, quizá unos diez, mismos en los que Nagisa no hizo otra cosa más que retorcerse en el suelo y sujetarse el pecho con fuerza. De pronto vieron que sus ojos se abrían de golpe y brillaban con una fuerte luz. Lo siguiente que presenciaron fue cómo el negro de su uniforme comenzaba a moverse como si tuviera vida propia. El negro se centró en el pecho y pronto despidió una incómoda y pesada niebla oscura, que salió disparada en forma de una pequeña esfera entre un grito de Nagisa y un golpe de energía que se sintió en todo su alrededor.

La chica quedó con el rostro desencajado de dolor y con su cuerpo brillando con tonos metálicos.

Mientras, en el Reino de la Oscuridad, Honoka pasaba por lo mismo. Estaba en el suelo sujetando su pecho, retorciéndose por un dolor indescriptible y con el blanco de su uniforme aglomerándose en una esfera compacta. Daba la sensación de no querer dejarla ir. Sus ojos, contrario a los de su compañera, rebozaban de una oscuridad total.

Entre un grito desgarrador, la esfera blanca salió volando, dejándola en el suelo con el cuerpo temblando de dolor y la fría sensación de estar incompleta.

Las dos esferas volaron a una velocidad inimaginable, en determinado momento se pasaron cerca la una de la otra y siguieron su camino al cuerpo original.

Kaoruko, las guerreras y los seres mágicos solo vieron la pequeña esfera blanca brillar un instante en el cielo antes de impactarse contra Nagisa y despedir un destello enceguecedor. Tuvieron que cubrirse las caras por algunos segundos, la luz que llegó simplemente fue demasiado. Para cuando pudieron recobrar la visión, unos cuantos segundos después, lo que contemplaron las dejó sin habla.

Aquel trozo de superficie ya no lo era, se había convertido en un pequeño planetoide verde lleno de flores y fresco césped. El Gran Árbol de los Corazones ya no era un pequeño retoño, no, ahora era más grande y majestuoso de lo que jamás lo habían visto. Ni siquiera Kaoruko lo había conocido con ese tamaño y esplendor. Su enormidad era tal, que las raíces salían de la tierra y rodeaban el planetoide en su totalidad. Bright, Windy, Michiru y Kaoru vieron que era incluso más grande que el Árbol del Cielo en su distrito.

A los pies del Árbol, Nagisa yacía entre las raíces con su uniforme ahora en colores blanco con detalles en azul, su cuerpo despedía un aura clara y visible desde la distancia. Su uniforme seguía con el mismo corte y diseño, pero los colores eran los que antaño usaba Cure White.

La energía que reinaba era agradable, clara y reconfortante. Todas sabían que esa energía pertenecía a Nagisa.

- Ya no tenemos heridas – murmuró Blossom, notando que su cuerpo estaba tan sano y brillante como pocas veces.

- ¡Nagisa-san! – exclamó Luminous con lágrimas y corrió para quedar a su lado.

Hikari había sentido que aquella energía de luz pura, la primera Luz del Universo, le tocó hasta el alma y la hizo sentir una felicidad indescriptible. Ella, como representante de la Reina, era normal que sintiera con más intensidad la energía de la guerrera.

Mientras Hikari, Mepple, Porun y Lulun estaban pegados a Nagisa; Mipple, en brazos de la abuela, se sintió desolada al saber qué era lo que estaba pasando en ese preciso momento con su protegida.

- Honoka…

En el territorio del Rey, Hikaru y los zakkenas veían con genuina sorpresa cómo la esfera oscura chocaba y se fundía con el cuerpo de Honoka. A comparación de lo cálida, ligera y reconfortante que era la Luz, la Primera Oscuridad era pesada, helada y sumamente dolorosa.

- Pronto dejarás de extrañar la Luz – dijo el Dark King, contemplando el cuerpo en agonía de la chica. – ¡Despierta, vuelve a ser la Guerrera de la Oscuridad, libera tu poder!

Con un ahogado grito, Honoka quedó de rodillas mientras un haz oscuro salía de su cuerpo luego de terminar de fundirse con la esfera. Su uniforme ya era negro con los detalles ligeramente en rosa, que eran los colores de su compañera. Conforme el pilar de oscuridad se levantaba y esparcía en ese cielo sin límite, el estéril paisaje comenzó a llenarse de rocas, ríos de hielo, altas montañas, árboles y maleza que daban la sensación de ser de piedra y cristal y, quizá más importante, alrededor del Rey se comenzó a formar un castillo.

El mismísimo Dark King se liberó de sus cadenas y terminó sentado en un trono de obsidiana y rodeado de una inmensa edificación hecha con el mismo cristal negro. Era similar, a su muy particular estilo, a las condiciones actuales en las que vivía la Reina. El soberano estaba complacido. No solamente había recuperado la materia que había perdido con el pasar de los milenios, si no que su propio cuerpo se había recuperado gracias a la Primera Oscuridad del Universo, aquella que era materia pura.

Todo el Reino de la Oscuridad se había recuperado y eso hizo inmensamente feliz a su gobernante, al avatar de éste y a los mayordomos.

Honoka cayó de cara al suelo luego de liberar aquella inmensa energía. Los mayordomos fueron a levantarla de inmediato, mientras Hikaru parecía muy feliz de verla reluciendo ese nuevo poder.

- ¿Cuándo despertará? – preguntaba el niño una y otra vez con viva emoción.

- No lo sabemos-zakkena – respondió el mayordomo alto.

- Está muy cansada, debemos dejar que descanse-zakenna.

- Tardará en despertar – sonó la omnipresente y ahora más poderosa voz del Rey. – Dejen que descanse. Hikaru, regresa al Jardín de los Arcoíris, cuando ella despierte te mandaré a llamar. Dile a Shinny Luminous que será mejor que se preparen, ni siquiera yo sé lo que podría pasar – enseguida pareció hablar para sí mismo. - Aunque ahora que he recuperado el esplendor de mi reino ya no me interesa mucho.

- ¡Sí! – exclamó el niño, obediente, y salió corriendo del recién formado castillo.

- Ustedes dos, cuiden de mi Guerrera – ordenó a los zakkenas.

- Como usted ordene-zakkena – respondieron ambos al mismo tiempo y se llevaron a Honoka con suma delicadeza.

El Rey bien sabía que la chica aún conservaba mucha energía en su interior, pero no volvería a jugar con el delicado equilibrio que había logrado luego de su última batalla. De momento se contentaba con haber recuperado materia. Si las cosas llegaban a amenazar el equilibrio, ésta vez sí absorbería a su guerrera, no dejaría que la Reina volviera a quedarse con ella como aquella lejana vez.

Mientras, con el otro grupo, todas sintieron la energía fría y oscura que Honoka había liberado. Tan fuerte fue, que por un momento opacó la clara atmósfera que reinaba alrededor del Árbol. Fue imposible no sentir un profundo escalofrío al percibir aquella oscuridad pura. Ya durante la pelea habían percibido esa oscuridad en ella, pero no era lo mismo sentirla diluida con la Luz que aun tenía, a sentirla con esa densidad total. Si eso se sintió a esa distancia, no querían ni imaginarse cómo debió ser la liberación de su poder, comparándola con lo que acababan de ver con la Guerrera de la Luz.

Sin embargo, pronto pasó aquella sensación y reinó nuevamente la luz acogedora que despedía Nagisa.

- Honoka – lloró Mipple contra el pecho de la botánica. – Quiero verla-mipo.

- Lo siento, tendrás que esperar un poco más, pequeña – decía la mujer con dulzura.

Las chicas sentían pena por Mipple, y por la situación en general. Dream fue la primera en hacer algo al respecto. Después de haber experimentado el dolor de ser alejada de Coco y el resto de sus amigos, podía entender a la perfección el dolor por el que pasaba Mipple en ese momento. Aun con Coco en sus brazos, se acercó a la abuela y liberó un brazo para tomar una de las pequeñas manos de Mipple.

- Dream… - murmuró la princesa.

- Ella está viva y es lo importante. Pudimos sentir su poder y ella tiene que estar bien – dijo con la más dulce de sus sonrisas. – No perdamos la esperanza y sé que pronto podrás verla. Todas podremos verla. Nagisa-san también estará bien, todo saldrá bien. Te lo prometo.

Mipple rio un poco y agradeció el gesto con una sonrisa más tranquila.

Más de una quiso cooperar con palabras de aliento para levantarle el ánimo a la princesa, pero antes de que alguien pudiera decir algo más, se escuchó un gemido ligero a sus espaldas.

- ¡Nagisa-san! – exclamó Luminous, feliz de ver que ella estaba despertando.

Todos los presentes pusieron atención.

La chica se sentó apenas le dejaron mover, se sujetó la cabeza y comenzó a quejarse ligeramente. Abrió un ojo y miró a su alrededor, como si tuviera la mirada nublada. Se puso de pie un tanto tambaleante y con movimientos erráticos quedó de frente al Árbol.

- ¡Eres tú! – exclamó la chica con voz llena de felicidad apenas recuperó la visión.

Nagisa abrazó el inmenso tronco del Árbol con viva emoción, y éste respondió al saludo haciendo brillar y brotar más flores. Los demás estaban sorprendidos y atentos a las reacciones de la chica. También estaban alertas en caso de que el peor de los casos sucediera: que ella no tuviera ninguno de sus recuerdos y se sintiera perdida y asustada.

- Estás tan grande como siempre, hacía mucho que no te veía – decía la guerrera con mucha emoción. – Pero… ¿qué estoy haciendo aquí?

Miró a su alrededor, bastante desorientada, y enseguida posó sus ojos en las Pretty Cure, las criaturas mágicas y principalmente en Luminous. Hubo un tenso silencio por unos segundos mientras Nagisa coordinaba sus ideas y trataba, por todos los medios, de concentrarse. Era obvio que le estaba costando trabajo ordenar lo que pasaba por su cabeza.

- Su Majestad – dijo con voz suave y enseguida sacudió la cabeza. – No, espera… la Reina… no… tú eres… tú eres… - de verdad estaba desorientada, sus memorias debían estar revueltas y no parecía reconocer a las demás chicas. – Me siento mareada.

- Descansa, Nagisa-san – dijo Hikari con algo de apuro, tomando a la chica por los hombros para tratar de sentarla en una de las raíces del Árbol.

- Sí, "Nagisa", ese es mi nombre… - murmuró, fijando su mirada en la rubia. Tardó algunos segundos en volver a moverse y no tardó en sonreír un poco - ¡Hikari! – exclamó de pronto y la abrazó. – ¡Ya te recuerdo, y a Porun y a Lulun, Mipple…!

- ¡Nagisa! - lloró Mepple y se lanzó sobre su protegida.

- ¡Y por supuesto que recuerdo a ésta cosa amarilla y molesta! – dijo con tono irritado mientras jalaba las mejillas de Mepple.

- No me vuelvo a preocupar por ti-mepo.

Luego de jalar un poco más la cara del héroe, no tardó en girar su rostro y mirar al resto de las chicas.

- Ah…

Hubo silencio, un silencio aun más tenso. Luego de mandar a volar a Mepple, Nagisa corrió hacia ellas y se inclinó tanto como pudo.

- ¡Lo siento mucho! – exclamó, con su voz apenada y tono arrepentido. – No quise decirles todas esas cosas, pero tenía que hacerlo. Lo siento, lo siento mucho, nunca quise hacerlas sentir mal, ni tratarlas así, pero necesitaba esas peleas. Yo… ¡yo ni siquiera soy buena actriz, pero sí las hice sentir mal con todo lo que dije e hice! ¡Lo siento, de verdad lo siento!

Todas intercambiaron miradas y sonrisas entre sí antes de volver su atención a la chica.

- Tranquila, Nagisa-san – le interrumpió Dream con dulce tono. – Ya nos contaron todo.

- Fue una situación difícil, pero las perdonamos – continuó Peach, obviamente hablando por todas.

- Ya decíamos nosotras que ustedes no podían ser malas, era algo más fuerte. Estábamos en lo cierto, lo que era un control que ustedes no podían evitar – agregó Blossom, sonriente.

- ¿"Ustedes"? – preguntó Nagisa con el rostro confundido.

Se incorporó de nueva cuenta, y con gesto ausente, y caminó de manera errática alrededor del Árbol.

- Cierto, somos dos… - murmuró, alertando a todos. – Somos una pareja… ella… - se sujetó la frente. – Honoka… ¿Dónde está Honoka? Quiero verla.

Todos se miraron entre sí. Nagisa seguía preguntando por su compañera y a cada segundo que no recibía una respuesta, su gesto comenzaba a ganar un dejo de desesperación. La primera en reaccionar fue la abuela.

- Al igual que tú, ella está un poco agotada. Tardará en despertar, así que tendrás que esperar un poco más hasta que se recupere – dijo Kaoruko con una sonrisa, enseguida se acercó y le acarició el cabello. – Sabes a lo que me refiero, ¿verdad?

Nagisa se quedó pensando un poco. Miró sus puños apretados por la ansiedad, se miró a sí misma y solo atinó a recargarse en la mujer en señal de cansancio. Estaba físicamente agotada, mareada, desorientada y miles de pensamientos, escenas, sentimientos y recuerdos se agolpaban en su mente segundo a segundo. Aunque a cada instante sentía confundirse más, solo tenía una idea clara en su mente.

- Quiero ver a Honoka – murmuró, sujetándose de la ropa de la botánica.

- La verás pronto, querida, pero necesitas recuperarte primero.

- Sí, iré a casa. Veré a mamá y a papá, no he estado en casa en muchos días. Ryota debe extrañar pelear conmigo – balbuceaba la chica.

- También debes presentarte de nuevo ante tu Reina, ¿no lo crees? – sugirió Kaoruko.

- Sí, soy su Guerrera, debo presentarme – rió un poco, - Honoka me regañará si soy maleducada, ¿verdad?

- Debes esperar un tiempo antes de ver a Honoka-san, ella también se va a presentar con su Rey.

- Cierto… es cierto…

- Tenemos que regresar a casa, ¿de acuerdo? – continuó, miró al resto de las chicas y asintió. – Vamos a casa, descansa, luego podrás seguir disculpándote con tus compañeras, después ve a ver a tu Reina, y ya veremos qué hacer, ¿de acuerdo?

- Sí – respondió sin soltársele en ningún momento, sintiendo un ligero alivio de estar pegada al pecho de la mujer.

Passion entendió la muda seña de la botánica, invocó a Akarun e hizo que todos volvieran al mundo humano. Lo siguiente que vieron fue estar en el invernadero de Kibougahana. Kaoruko soltó a Nagisa y la dejó descansar un poco más en el regazo de Coupe. Las chicas volvieron a su forma civil, de momento seguras que no habría más peleas o peligros por ese día.

- Como pueden ver, está confundida, tendremos que estar alerta un tiempo más – dijo la mujer al resto del grupo.

- No sabemos nada de Honoka-san todavía – apuntó Yuri.

Antes de que nadie pudiera agregar algo más, sonó una pequeña voz de niño.

- Ella está dormida – dijo Hikaru, apareciendo de pronto en el invernadero.

La repentina intromisión hizo brincar a todos, menos a Hikari y sus acompañantes mágicos.

- Hikaru – dijo la rubia con alegría y fue a abrazarlo.

- ¿Y ese niño? – preguntó Nozomi, confundida.

- Es el hermano adoptivo de Hikari-mepo – respondió Mepple. – Así como Hikari es la representante de la Reina de la Luz en el mundo humano, Hikaru es el representante del Dark King-mepo. Pero él es un buen niño, tranquilas-mepo.

- ¿Cómo está Honoka-mipo? – le preguntó Mipple, angustiada.

- Está cansada y dormida – fue la simple respuesta del niño. – Él me dijo que tardaría mucho en despertar, pero que me llamaría cuando lo hiciera – agregó con una sonrisa.

- Ya veo… volvamos a casa, Hikaru, Akane-san debe estar preocupada por nosotros – dijo Hikari con particular alegría.

- También me dijo que se prepararan, porque no sabe qué es lo que puede pasar… aunque creo que también dijo algo de que no le importaba porque su reino recuperó su esplendor… sí, creo que eso dijo.

- Ni el Dark King podría estar ajeno a lo que suceda con ellas– murmuró Hikari con un suspiro de cansancio.

Kaoruko dio un par de palmadas para llamar la atención de todos.

- De momento no hay mucho que podamos hacer, así que vuelvan a casa. Hay que esperar a que ellas se estabilicen y después veremos qué hacer – dijo la mujer con una sonrisa.

- Nosotros nos iremos con ayuda de Syrup – intervino Karen. – Setsuna-san puede ayudar a las demás a irse.

- Porun puede usar el arcoíris para llevarnos a casa, no queremos darles más molestias de las que ya les hemos dado – murmuró Hikari, fue a despertar a Nagisa y la ayudó a caminar un poco. – Con su permiso, estaremos en contacto. Nuts me dio un comunicador, en cuanto tenga noticias de Honoka-san, les aviso.

El arcoíris bajó al invernadero y el pequeño grupo no tardo en flotar y desaparecer. Eso dejó al grupo de Love y al de Saki. Internamente Setsuna agradeció el detalle, estaba algo agotada por culpa de tantas emociones y todos esos viajes.

- Oye, Saki – le llamó Love. – ¿Crees que debamos pelear con ellas de nuevo?

- Espero que no, Nagisa-san es muy agradable, me gustaría conocerla más.

En agradecimiento por haberlas llevado a casa, Saki les dio un par de bolsas de pan. Mai, Michiru y Kaoru igualmente agradecieron el viaje.

- Tenemos que reunirnos de nuevo pronto, queremos conocerlas a ustedes también – dijo Miki, mirando a las mellizas. – No es justo que la hayan pasado escondidas todo éste tiempo.

- Nos reuniremos con todas un día de estos – respondió Michiru con una sonrisa.

- Descansen, nos veremos después, chicas – dijo Mai, tranquila.

Se despidieron y el grupo de Love no tardó en desaparecer en aquella luz roja. Ya solo era cuestión de esperar.

Continuará…