Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Track 10:

A veces no hay sol para la lluvia

El teléfono sonó dentro de su bolsillo, ¿era segunda, tercera vez en el día? No necesitaba ver en la pantalla el nombre, los viernes vibraba porque, sospechaba con certeza, era el único día en el que Mimi podía apartar un momento para llamarla. Esa tarde sin embargo, Meiko no respondió.

Había tomado el autobús hacia la universidad y llegó a una estación del metro que desconocía, a orillas de la ciudad, demasiado lejana a su hogar. En el cielo el color del plomo escalaba. Unas cuantas gotas comenzaban a tronar en el suelo cuando Meiko se sentó en aparente espera, observando el vaivén de los trenes que no abordaría. Dio un hondo, largo suspiro, antes de soltar su cabello oscuro. Por aquellos días se sentía inútil, extraña y sola. La determinación se le escapaba en cada pensamiento negativo. Siempre había sido una niña con una cierta esencia triste, apagada, admitía para sí, pero aquellos sentimientos podían irse en un soplo, los que sentía en ese momento lo rebasaban todo. Eran como gotas congeladas en su pecho.

Suspiró de nuevo y lo siguiente que recorrió su cuerpo, durante un segundo persistente, fue el impulso de mirar hacia las nubes soltando lluvia. Cuando lo hizo, allí entre los grises y negros que nadaban arriba, vio a un dragón. Sé lo que piensas, en realidad pocas personas creyeron en su palabra, pero ella vio con claridad estremecedora un cuerpo alargado, de colores nublados, serpenteando en el cielo. Una emoción infantil la llenó hasta que la visión se fue disolviendo.

A Meiko no le importó, ni en ese instante ni después, la veracidad de lo que fue testigo, solo sabía que aquel momento, en una tarde gris, había sido brillante aunque el sol no saliera para ella ese día.


Canción: Little girl blue, de Janis Joplin.