Tarde millones de años, pero aquí la continuación.
Gracias por su paciencia. Espero que disfruten el capitulo! Y leerlos al final!
-…-
-…-
-…-
Sakura acabó de servirle su tasa de té a Seiya, para continuar a servir en la suya. Afuera el aire se había vuelto repentinamente agresivo, por lo que se habían visto obligados a abandonar las calles. Y justo para la suerte de Sakura, sus padres no estaban en ese momento en casa, por lo que ahí seria el lugar perfecto para que pudieran hablar en privado. Y al mismo tiempo refugiarse del mal tiempo.
—No dijeron en ningún lado que se avecinaba una tormenta—comentó Sakura una vez que acabó de servirse, y se pudo sentar frente a Seiya.
—Bueno, es que así es el clima. Es muy impredecible ¿No es cierto?
—Sí, lo es.
—Y ya estamos en otoño, es normal que el tiempo se vuelva frio—Sakura asintió levemente, y le dio un sorbo a su té. Aún estaba demasiado caliente.
Regresó su mirada a Seiya quien la veía paciente por una respuesta a su ultimo comentario, e inevitablemente recordó lo que él había dicho hacia unos momentos.
"Es que no quería causar más problemas con Uchiha-san, y supuse que seguir tan cerca de ti lo molestaría".
Sonrió de la manera más dulce posible. Había tanta razón en aquello, y necesitaba acabar con ese asunto rápido. Lo menos que necesitaba es que Sasuke regresara de su misión, para enterarse que estuvo a solas con Seiya por mucho tiempo.
—Pero dime, por favor. ¿Qué ha pasado?
La cara de Seiya en seguida se contrajo en una profunda preocupación, y sus ojos se perdieron en el contenido de su taza. Casi como una enfermedad, el rostro de Sakura cobró la misma expresión.
—Antes de todo, necesito que mantengas el secreto.
—¿Qué puede ser tan malo?—más que una pregunta retorica, era una pregunta cargada de interés genuino.
—No es que sea malo, en especifico, pero la situación es delicada. Una familia se vio obligada a huir de su casa. Ellos son de un pueblo cerca de aquí, y encontraron una pequeña cabaña abandonada en la que decidieron quedarse. Ellos tuvieron que escaparse porque su padre se volvió demasiado violento, y su madre los sacó de casa una tarde. Se supone que iba ir por ellos a la pequeña academia de su pueblo, y aprovecharon justo esos momentos para escapar. Tristemente su madre ya tenia una herida muy grave que nunca pudieron curar porque los tenían amenazados de no decirle a nadie, y por supuesto que bajo la presión del miedo ellos cedieron ante esto.
—Eso es horrible ¿Cómo supiste de ellos?
—Un día me encontré al más pequeño rondando por el bosque cuando fui en busca de un par de plantas medicinales. Las necesitaba para una de mis practicas sobre como crear antídotos. El niño apenas tiene ocho años, y es bastante social para haber pasado por tal trauma. Empecé a hablar con él tratando de averiguar donde estaba su casa, o su familia. Un niño civil tan pequeño rondando solo por el bosque no es bueno. En el camino a la cabaña él me preguntó si yo era doctor, y le dije que es lo que estaba tratando—Seiya sonrió de manera extraña, como siendo autocompasivo—Él me pidió que checara a su madre, que ella tenia una fea herida en su costado que no sanaba, y que ella estaba muy enferma. Es una gran herida en el tordo, Sakura-san, y esta gravemente infectada. Yo pude limpiarla un poco, y le recomendé unos antibióticos, pero al parecer la infección ya llevaba mucho tiempo prolongándose. No importa cuanto la limpie, o los antibióticos que le he dado a la señora, la infección ya se instaló de una manera profunda, y ella esta pasando por un gran dolor, y temo mucho por su vida pero no hay nada dentro de mis capacidades para curarla. Te necesito, Sakura-san. Yo sé que tú puedes curarla.
—Me alegra que me hayas informado de esto, Seiya. Una herida infectada puede llevar a que se gangrenara y eso conllevaría a una amputación… pero estamos hablando de la parte torácica del cuerpo… si infecta otra parte del cuerpo de esa zona las consecuencias serian…
—… Mortales—acabó Seiya por ella—Entonces los niños quedarían prácticamente huérfanos. Ellos se rehusarían a regresar con su padre… y si tuvieran que regresar con él, nadie sabe que tipo de atrocidad él les haría. Sí me ayudaras ¿Cierto?
—Por supuesto que lo hare—dijo Sakura decidida. Hasta aquella pregunta la hacia sentirse ofendida. En su juramente como medico ella había prometido nunca dejar que alguien muriera, no mientras ella tuviera armas con que combatir—Lo mejor es que juntemos un equipo medico para poder trasladarla de manera segura a la aldea, y tratarla aquí.
—No, Sakura. Eso es muy difícil.
—¿Por qué difícil?
—Empezando por el hecho que ellos en este momento no tienen nada, no podrían pagar el hospital.
—Yo hablare con Tsunade-sama. Ella entenderá.
—Es más complicado que eso. Ellos apenas escaparon hace un par de días. Si los traemos a la aldea su esposo puede enterarse que están aquí. Te dije que es un pueblo muy cerca de aquí del que ellos son. Ellos necesitan alejarse de el territorio del fuego, no adentrarse a su aldea principal.
—Es que hacer su tratamiento de manera clandestina puede resultar peor. Es mejor que ellos vengan aquí, yo no dejare que ningún hombre se les acerque—aún con esta declaración Seiya frunció el seño.
—No… lo siento. Si tu sugerencia es esa tendré que negártelo. Yo les prometí guardar el secreto de su locación. Aunque los obligues ellos no se moverán de ahí. Están asustados, y su madre enferma… yo tengo que mantener mi palabra. Gracias aún así, Sakura-san. Te pido que no le comentes esto a nadie.
Seiya se paró de golpe ante la mirada impactada de la pelirosa. Aquella reacción había sido totalmente inesperada. No se había imaginado que él tuviera tal arrebato de coraje. Al parecer era cierto cunado decían que las personas más tranquilas eran las que el peor humor tenían. Y antes de poder hacer algo al respecto se formó un nudo en su garganta al ver a Seiya caminar hacia la puerta totalmente decidido. Ella bien podría salir en busca de la pequeña cabaña, pero no sabia que tan lejos estaba, o si estaba de el lado norte, o del lado sur. Y si se tardaba demasiado descubriéndolo podría ser muy tarde. Sin su ayuda la madre de esos niños moriría… Justo ella estaba en proceso para abrir una clínica para ayudar a los niños que fueron victimas de algún trauma, y en ese momento había una familia rogando por algo de ayuda. Además ir ella sola con un equipo de médicos seria traicionar a Seiya, y por lo que acababa de descubrir por su explosivo humor, no iba a ser una buena idea. Probablemente él jamás la perdonaría.
La decisión no era realmente tan difícil. Tal vez una consulta clandestina iba en contra de cualquier principio lógico. Con un hospital disponible se podría evitar el dolor que le causaría el tratamiento, pero si esa era la única manera en que él la llevaría con la madre de los niños, entonces que así fuera. Puede que llegando con ellos, ella podría convencerlos de ser llevados a la aldea. Y claro, ver si la madre aguantaría ser trasladada. Esa era su mejor apuesta.
—Espera, Seiya—él no volteo a verla, solo se detuvo en el arco de la puerta dándole a entender que la escuchaba—Iré contigo. Prometo no decirle a nadie.
—Sakura-san, muchas gracias—Seiya la volteo a ver con una sonrisa lo suficientemente grande para acaparar toda su cara—No sabes lo agradecidos que estarán ellos, y yo en especial.
—No me agradezcas—se paró por igual para caminar hasta él y quedar parada en frente—Entonces ¿Cuándo nos vamos?
—¿Crees estar lista mañana temprano? ¿A primera hora del amanecer?
—Por supuesto.
—Te veré frente a tu casa a las siete de la mañana. Usaremos una cuartada para salir de aldea.
—¿Cuartada?
—Sí, por supuesto. En la entrada de la aldea siempre registran quien entra y quien sale. No podemos decir que vamos a ver a una familia que tiene un herido.
—… Claro. Nos vemos a esa hora entonces.
—Mantente lista.
Y sin decir más, Seiya salió de la casa cerrando fuertemente la puerta. Sin tomar en cuento de su gesto, Sakura se llevó la mano en donde su corazón se ubicaba. Algo le decía que todo esto no era una buena idea. Ir a escondidas, sin avisarle a absolutamente nadie, y es más… iba a tener que mentirle a los del registro de entradas de la aldea solo para poder ir a hacer una consulta clandestina. Pero ella tenia que serle fiel a su juramente personal como medico. Ella no iba a atreverse a abandonar a un herido, menos a una madre con hijos que la necesitaban más que nunca.
Pero no tenia porque literalmente desaparecer. Tenia que avisarle a alguien aunque fuera. Si la consulta tardaba más de lo esperado y nadie sabia donde estaba o donde se encontraba, entonces la buscarían y ahí estaría metida en problemas. O por si alguna emergencia se presenta, también era bueno avisar.
Fue hasta el teléfono de su casa y marcó un numero que bien conocía. Hubo dos tonos de marca y una voz de mayor edad le contesto de manera amable.
—Hola, buenas tardes… Habla Sakura Haruno ¿Estará la señorita Hinata Hyuuga en casa?... Sí, espero. Gracias.
-…-
-…-
-…-
El timbre de su casa sonó exactamente a las siete en punto. Acabó de empacar a gran velocidad lo que le faltaba dentro de su pequeña maleta y se la colgó en los hombros. Esperaba que sus padres no se despertaran por el timbre sonando, pero estaba completamente segura que no lo harían. El día de ayer habían regresado bastante tarde y tomados de una de sus comunes "citas" semanales con las que mantenían su matrimonio vivo. O eso decían. Suspiro con pesadez. Cuando regresaron, justo por su estado ella no había podido hablarles sobre que saldría a primera hora en un encargo. Y no los podía esperar más. Seiya estaba afuera y ella tenia una emergencia que atender. De entre sus cajones sacó una pequeña libreta y una pluma y escribió una breve nota. No especifico con quien iba, o a donde iba, o ni si quiera las razones. Sus padres podían ser bastante boca floja. La nota se reducía a un simple:
"Tuve que salir. Regresare apenas acabe".
Arrancó la nota del cuaderno, y guardó lo demás. Antes de salir de su casa dejó la nota en la pequeña mesa que había cerca de la entrada que era usada justo para los recados. Era de conocimiento general aquella costumbre, así no estaba la excusa de que uno nunca se enteró.
Y todo lo contrario al caso de sus padres, le había comentado a Hinata con muchos más detalles a donde iba ir. No tan específicamente, porque ni ella sabia bien hacia donde se dirigían. Le había hecho un pequeño resumen de la historia de Seiya, dejando claro que era critico que ella se fuera a primera hora de la mañana y porque era de suma importancia que aquello se mantuviera en secreto, al menos que ella se tardara lo suficiente para que sus padres se comenzaran a preocupar de su paradero.
Pero si lo pensaba bien, había sido bastante conveniente que ellos no hubieran estado en sus cinco sentidos, de todo lo contrario no la hubieran dejado irse hasta no darles cada pedazo de información de su salida.
Hinata le había preguntado que si era una simple consulta de algo que ella sabia hacer bien, por qué se encargaba de hacerle saber todo aquello por si algo malo sucedía… Y fue cuando Sakura le confesó que tenia un extraño peso en su corazón, como si todo aquello fuera una mala idea, y quería dejar a alguien de completa confianza, y más que nada, que supiera lo que era la discreción a cargo por si algo sucedía.
"Sakura… si no tienes un buen presentimiento lo mejor seria que no fueras. El instinto nunca se equivoca".
Y Hinata tenia razón en cada palabra de aquello, pero su sentido del deber era mucho más fuerte. No se perdonaría si se enteraba que una madre dejó a sus hijos porque ella no pudo tan si quiera ir a checar su estado, jamás se lo perdonaría.
El timbre volvió a sonar pero esta vez de una manera mucho insistente. Esto regresó a Sakura al mundo real, y fuera de sus pensamientos, de una manera agresiva. Sin detenerse más salió de su casa corriendo deseando que no fuera su instinto el que le decía que se quedara.
—Lo siento. Mis padres no estaban y tuve que dejarles una nota.
—¿Les dijiste mucho?
—No, nada más les avise que había salido, y que regresaría a casa apenas acabara. No les dije nada. Solo es para que no se preocupen cuando regresen y no me vean en casa.
—Perfecto—Seiya le sonrió, y comenzó a caminar—Vamos. Entre más rápido lleguemos allá, mejor.
—Por supuesto.
Ambos tomaron un paso rápido desde el principio. Seiya más que ella, por lo que no le quedó otra más que tratar de seguirlo. Las calles estaban vacías, de manera sorprendente, pero apostaba que era por el horrible clima que se avecinaba. Las nubes que antes eran de un suave gris ya eran de uno mucho más oscuro, casi negro. Un fuerte aire helado volvió a soplar, y se vio obligada a cerrar su capa para protegerse. Volteo a ver a Seiya pero ese no se inmutaba por la poderosa tempestad que amenazaba con soltarse. Él solo tenia el ceño ligeramente fruncido.
Tras un par de minutos caminando, al fin se pudo divisar la cabina que se encontraba en la entrada de la aldea. Se le había olvidado por completo preguntarle a Seiya cual seria la coartada que tomarían para salir de la aldea sin ningún problema.
Cuando llegaron a ella, por supuesto que el guardia de la entrada los interrogó sobre a donde iban, y cuanto tardarían. Seiya sonrió de la misma manera amable que siempre lo hacia.
—Vamos en busca de unas plantas medicinales.
—Has estado yendo constantemente por plantas medicinales ¿No crees?—le preguntó el guardia. Por la cara que Seiya había puesto, era claro que no había tomado en cuenta que los guardias de la entrada empezaran a sospechar de esa simple excusa.
Pero si por algo ella era conocida era por su inteligencia.
—Seiya es mi alumno en estos momentos—intervino Sakura—Lo he mandado a recolectar varias plantas para los antídotos que le estoy enseñando a crear. Pero ya ha habido un par de ocasiones en que él ha traído las plantas equivocadas, por lo que decidí acompañarlo para enseñarle a identificarlas. Algún día no estaré ahí para guiarlo, y él necesitara crear sus antídotos.
La cara de los guardias no tardó en cambiar a una mucha más serena. En seguida le sonrieron, y asintieron suficientemente complacidos con la explicación.
—Ya veo, Haruno-san—le respondió uno de ellos—De haberlo sabido antes. Aprovecha mucho lo que ella te enseñe—le dijo esta vez a Seiya—Ella es aprendiz de la gran Quinta Hokage, y nuestro actual Hokage. Eso es un gran honor.
—Sí, lo sé. Me he encargado de absorber toda la información que ella me ha dado, por más pequeña que sea. Ella es ciertamente admirable.
Esta vez fue ella quien le sonrió a él en señal de agradecimiento por su comentario. Si querían salir de la aldea sin más problemas tenían que verse lo más amable, y normal posibles.
—Y ¿Cómo esta Naruto?—le preguntó el otro—Lleva tiempo sin salir de misión. No lo he visto últimamente.
—Esta ocupado con ciertos asuntos de discreción, pero él esta muy bien. Pero por lo que he oído, no tardan de mandarlo en alguna misión nuevamente.
—Y Uchiha-san sigue fuera por lo que sé.
—Sí, la misión de Sasuke-kun esta muy lejos de aquí entonces no creo que regrese pronto.
—Me lo puedo imaginar, pero es bueno saber que regresó a traerle gloria nuevamente al apellido Uchiha… después de tanta tragedia un poco de opinión positiva seria bueno.
—Sí, él esta tratando arduamente por rectificar las cosas, pero no es tan fácil como uno cree—esta vez ella rió nerviosa. Seiya acababa de apretarle el brazo de manera discreta mientras que la sonrisa amable no abandonaba su cara. Estaban perdiendo mucho tiempo, estaba consiente de eso—Pero será mejor que nosotros nos vayamos.
—¿Esta segura, Haruno-san? Se avecina una tormenta, y se rumora que será una fuerte.
—Sí, estoy segura que le ganaremos, será una salida rápida. Pero gracias por la advertencia.
—vayan con cuidado.
—Lo haremos, gracias—dijeron los dos al unísono.
Y con esto partieron con un fuerte salto. Seiya no tardó en tomar la delantera para guiarla hasta la cabaña.
—Como hablan esos hombres—dijo Seiya, y ella rió un poco.
—Sí, un poco. Son personas muy gentiles, es lo que pasa.
—Eso lo se, pero a veces tanta charla puede ser algo irritante. Al menos cuando tienes prisa.
—Tranquilo, yo hare todo lo que este en mis manos para curar a la madre de los niños—Al menos ella quería adivinar en que si él estaba tan sensible, o al menos tan fuera de si, era por la preocupación de el bienestar de la pequeña familia que se mantenía escondida.
—Confió plenamente en ti, Sakura-san.
-…-
-…-
-…-
Sasuke saltaba con fuerza de rama en rama sin detenerse. Llevaba desde la mañana del día anterior de camino. Se había detenido en un momento a dormir un par de escasas horas después de usar su habilidad especial de cambiar de posiciones con objetos a largas distancias. El rango de distancia que podía abarcar se había expandido bastante gracias a los constantes y extenuantes entrenamientos especiales a los que se había dedicado en esos años, pero la cantidad de chacra que absorbía era bastante aún así. Había logrado avanzar mucho más de lo que normalmente avanzaría, más o menos había cortado todo un día de camino, pero había acabado agotado. Apenas había abierto los ojos continuo con su camino.
Todavía le quedaban un par de días de camino y el nudo en su pecho se apretaba cada vez más. No podía perder más tiempo. Se detuvo, y se bajó del árbol hincándose en el suelo. Había evitado tener que recurrir a aquello ya que quería mantener su discreción, pero si quería acortar los dos días de camino que le faltaban sin acabar derrotado por falta de chacra y cansancio, tenia que hacerlo.
Se mordió el pulgar, e hizo los sellos necesarios para hacer la invocación. En un puff tenia a Garuda frente a él. Esta primero inspecciono su alrededor, y una vez que hubo notificado que no habia ningun tipo de peligro alrededor, se volteo hacia Sasuke y agacho la cabeza, como era su costumbre, para que este le hiciera una caricia en la coronilla y pico.
—Tenemos prisa, Garuda.
Volando era la única manera de cortar días de viaje a solo un par de horas.
-…-
-…-
-…-
Ya llevaban más de un par de horas saltando de árbol, en árbol, y Seiya no parecía sin si quiera inmutarse, y lo único que eso indicaba es que aún les faltaba camino que recorrer.
¿Qué hacia Seiya tan lejos buscando hierbas medicinales? Al menos esa era la razón que él le había dicho cuando ella le preguntó como había encontrado al pequeño niño. Sí, por lo general uno va en busca de los al rededores por las plantas necesarias pero eso se le hacia una exageración. Además que había algo sospechoso al respecto. Cuando una planta necesaria para medicamentos crece a cierta distancia de la aldea, entonces en el invernadero se plantaba para tenerla lista por cualquier cosa que se necesitara, y no tener que gastar cinco, o seis horas en su búsqueda.
Y el viento había dejado de ser viento desde unos veinte minutos, y se había vuelto en una ventisca agresiva. Todo parecía indicar que había algo extraño con todo eso. Ella trató de respirar profundo. Si algo sucedía, ella tenia que confiar en sus habilidades. Era una kunoichi talentosa. Había peleado en la guerra donde fue llevada a su limite, y sobrevivió. Si no, mucho más que eso. En la guerra ella no solo sobrevivió, peleo en todo momento. Si algo pasaba, ella estaba segura que podía defenderse perfectamente.
—Estamos a unos veinte minutos más—le gritó Seiya sin esperar respuesta alguna. El ruido que el viento hacia contra los arboles era demasiado como para mantener una conversación.
Tres horas y media de camino. Al sur de los territorios exteriores de la aldea.
Si algo pasaba, invocaría a una de las babosas y le mandaría el recado a Tsunade, o Shizune, y que ellas se encargaran de mandar algún tipo de refuerzo. No por si lo necesitara, pero si estaban lidiando con un traidor, lo mejor seria atraparlo e interrogarlo.
Seiya dejó de saltar entre los arboles, y se dejó caer al suelo, y ella hizo lo mismo. Empezaron a caminar con cuidado entre los arboles, que poco a poco iban disminuyendo según avanzaban. No tardaron mucho antes de que los arboles les abrieran paso a una pequeña cabaña tal como le había dicho Seiya que seria. Pero así como dieron un paso fuera de la protección de los arboles, la terrible lluvia que amenazaba con caer, al fin se soltó.
—Vamos rápido—le dijo él.
Corrieron hacia la cabaña, y Seiya tocó la puerta de manera casi frenética. Sakura en ese segundo se puso en guardia. No sabia que saldría de esa cabaña y necesitaba estar lista.
La puerta se abrió un poco, y unos gigantes ojos de color café se asomaron desde lo bajo. Efectivamente era un niño pequeño.
—Seiya, viniste.
—Sí, y traje a alguien que podrá ayudar a tu mamá a mejorarse—Los gigantes ojos cafés entonces se posaron en ella, inspeccionándola—Ella es buena, y es la mejor para cuidar a tu mamá.
—Hola, soy Sakura. Es un gusto conocerse.
La puerta al fin se abrió por completo invitándolos a pasar. Y Sakura lo agradecía. Ya de por si estaba completamente empapada, pero la fría era inusualmente helada. Seiya pasó primero, mas cuando ella trató de dar los últimos pasos para entrar a la cabaña sus pies se sintieron atascados.
—¿Qué… ?
Volteo para abajo encontrándose con sus pies hundidos en una masa color café claro. No del color que la tierra mojada debería ser, si no que del color que la arena era.
—Seiya, ayúdame, estoy atascada.
—Claro que lo estas.
Seiya se acercó a ella, y la jaló del cuello de su capa sin ningún tipo de cuidado provocando que Sakura cayera de rodillas de una manera violenta contra la masa atrapando también sus rodillas, y sus manos, las cuales había puesto frente a ella a la hora de caer.
Trató de sacar sus manos, pero lo costaba un trabajo enorme. Era como si aquella masa la estuviera succionando, tal como arena movediza.
Volteo con desesperación hacia arriba, y vio la mirada helada de Seiya, mientras que en su boca se formaba una mueca que quería imitar a algún tipo de sonrisa. El niño al lado de Seiya se esfumo en una nube de humo, pero gracias al poderoso viento que había no tardó en disiparse y mostrar a otro hombre, de la misma edad que seria Seiya.
—¿¡Qué significa esto!?—gritó. Había bajado la guardia en el momento que vio al niño asomarse. Había caído completamente en la trampa. Creyó que el niño era prueba suficiente de que Seiya estaba diciendo la verdad. Cual primeriza había caído en manos de lo que parecía ser el nuevo enemigo.
—Lo lamento mucho, Sakura-san. Diciéndote la verdad… me agradas, y mucho. Eres muy talentosa, y también lamento mucho que tu aldea pierda a tan buen medico ninja. Pero eres el lazo más importante en este momento de nuestro blanco.
—¿¡ De qué blanco hablas!?—en todos esos momentos ella no se había rendido en tratar de sacar las manos y las piernas de la arena movediza. Pero apenas avanzaba un poco, la arena aumentaba su fuerza y la volvía a succionar hacia dentro.
—De Uchiha Sasuke.
—¿Sasuke-kun?—más que en alto, lo dijo en susurro para ella misma—¿Qué quieres con Sasuke? Déjalo en paz.
—Estamos en una misión. No podemos fallar.
La arena comenzó a vibrar, y ella pudo sentir esto perfectamente, entonces esta soltó una descarga eléctrica que se encargó de noquearle cada nervio de su cuerpo debilitándolo un poco. No había una parte de su cuerpo donde la electricidad no hubiera llegado. Ella estaba completamente empapada por la tormenta.
-…-
-…-
-…-
Garuda empezaba a volar con dificultad gracias a la tormenta que se había soltado sobre ellos, pero ya podía ver Konoha desde donde estaban. Aún con la fuerte lluvia bloqueando su vista. Así de cerca se encontraba de su destino. La aldea se veía bien. Tan tranquila como siempre. Entonces el problema no estaba en ella.
—Solo un poco más, Garuda. Lo prometo.
Garuda trató de volar un poco más rápido pero su plumaje estaba quedando empapado, por lo mismo haciéndose cada vez más pesado, y menos apto para volar.
Una vez que Sasuke comprendió que Garuda no podría continuar más, le pidió que se detuviera. Aterrizó en una calle de la aldea con suficiente espacio para que el ave ya no sufriera más daño. En otro puff desapareció, y Sasuke en seguida salió corriendo hacia casa de Sakura. Si ella no estaba ahí, entonces tenia un par de lugares más en donde buscarla antes de entrar en completo pánico.
Las ventanas de la casa de Sakura emendaban luz, lo que significaba que sí había alguien ahí. Respirando agitadamente se acercó hasta la puerta, y tocó con fuerza. En poco tiempo se abrió la puerta y apareció Mebuki, quien en seguida le sonrió.
—Sasuke-kun! Que gusto verte por aquí! Por favor pasa, estas empapado y esta lluvia no cesara en mucho tiempo.
—Buenos dias, Señora Haruno—dijo mientras aceptaba su invitación, pero no yendo más dentro de la casa.
—¿Qué te trae por aquí?
—Buscó a Sakura.
—Sakura no esta aquí.
—¿No esta?
—No. Dejó una nota avisando que saldría, pero no especifico a que hora regresaría.
—Muchas gracias, disculpe las molestias—hizo una pequeña reverencia y se volteo listo para salir a la fuerte lluvia de nuevo.
—¿No quieres una tasa de té? ¿O al menos un paraguas? Te enfermaras si sigues así.
—No se preocupe, le agradezco las atenciones.
Y sin darle oportunidad de decir más, Sasuke salió corriendo de la casa Haruno rumbo a su nuevo destino. Le quedaban dos lugares más en donde ella podría estar. O al menos donde sabrían si ella estaba.
Corrió tan rápido como la lluvia lo dejaba, y se resguardaba durante uno u otro momento bajo los techos de los pórticos de los edificios y casa, su ropa ya estaba totalmente empapada, y pesada. Y tenia que tener cuidado de no resbalarse.
Llegó al hospital de la aldea, y entró sin importarle que literalmente estuviera escurriendo agua por todos lados, provocando que todo en su camino se mojara. Caminó hasta la recepción ignorando todas las miradas que se ponían sobre él, claramente alteradas de que aquel hombre entrara sin consideración a empapar los pisos del hospital.
—Lo siento, pero no puede estar mucho tiempo aquí así—le dijo en seguida la pequeña mujer levantándose de su lugar—Si tiene una emergencia lo podemos proceder rápido, pero no puede estar mojando el lugar.
—Busco a Sakura Haruno.
—Podemos ofrecerle algo para que se seque, y por mientras puedo checar si la doctora Haruno se encuentra aquí.
—Solo necesito saber si esta aquí. Llámela, dígame, y me iré tranquilamente.
—¡Uchiha!—le gritaron de la manera más autoritaria posible. No necesitaba voltear para saber de quien se trataba—¡Sal en este segundo de mi hospital!
Sasuke volteó con su común semblante serio, e inmutable. Tsunade solo frunció el seño. No le tenia mucha paciencia a la manera en que él se expresaba.
—¿No me oíste?
—¿Esta Sakura aquí?
—¿Sakura? No, esta en su par de días libres. Tú deberías saber eso—Hasta que Tsunade se acercó lo suficiente, se dio cuenta que Sasuke aún tenia puesto su uniforme ANBU—¿Por qué tienes prisa por encontrarla? ¿Qué esta pasando?
—Nada—le respondió el azabache de manera seca, y dando media vuelta para salir hacia su ultimo destino.
—¡Uchiha!—lo llamó esta vez enojada—Si sabes que Sakura corre algún peligro tienes que decirme.
—No lo sé.
Y haciendo lo mismo que hizo con Mebuki, Sasuke se fue antes de dejarla acabar de hablar. Tenia una ultima, y definitiva parada antes de ir como un loco a hablar con Kakashi.
—Tú—señaló Tsunade a la recepcionista del hospital mientras su mirada seguía fija en la puerta por donde Sasuke se había ido—Comunícame urgentemente con la torre del Hokage. Dile que soy yo.
—S-sí, Tsunade-sama.
-…-
-…-
-…-
En esta vez, la manera en que Sasuke tocaba la puerta no podía ser descrita de otra manera más que brutal. Casi amenazando con tocar la puerta.
La puerta se abrió con fuerza de igual manera, rebelando a Naruto claramente alterado.
—¿¡Qué te pasa!? ¡Toca como alguien normal!—sin preguntar, Sasuke se abrió paso dentro del departamento de Naruto—¡NO! ¡Estas mojando todo!
Naruto salió corriendo dentro de su cuarto, y salió cargando todas las toallas que podía. Un par las aventó al piso, alrededor de su amigo, y las otras se las lanzó cubriéndolo por completo en un tiempo record.
—¿Qué te traes ahora?
—¿Has visto a Sakura hoy?—le preguntó mientras se quitaba la toalla que le cubría la cara y la empezaba a usar para secar un poco su pelo.
—No, no la he visto. Hoy no teníamos sesión de estudio.
—¿Tienes el teléfono de Hinata?
—Bueno, sí, de hecho lo tengo.
—¿Le puedes marcar?
—Claro, espera.
No tenia idea que era lo que ahora le pasaba a Sasuke, pero por su semblante podía decir que nada bueno. Se lamió los labios un poco. Tenia el teléfono de Hinata porque en una de sus sesiones de estudios se lo había sacado a Sakura, pero jamás le había marcado. Al menos tenia una excusa para hablar un poco con ella.
La primera en contestar fue una de las personas que trabajan en la gigante mansión Hyuuga, después de unos segundos al fin puedo escuchar la suave voz de Hinata.
—Hey, Hinata ¿Cómo estas?
—Hola, Naruto-kun… bien, tú, como estas? Es raro recibir una llamada tuya—con esto el rubio rió nerviosamente.
—Sí, lo siento. Tratare de llamar más seguido—con eso se gano una mirada de Sasuke que en el fondo se burlaba de él, y Naruto solo se dio una palmada en la cara. Hinata ni si quiera había contestado aún a su comentario—Pero, hey, oye… Sasuke quiere hablar contigo.
—Esta bien—Naruto le acercó el teléfono, y Sasuke casi se lo arrebata de la mano—Hey, ten modales.
Pero fue completamente ignorado.
—Hola, Hinata, disculpa la molestia.
—No hay problema, Sasuke-kun. Dime que sucede.
—¿Sakura esta contigo? ¿O sabes donde estará?
Hubo un corto silencio donde Sasuke creyó que Hinata estaría llamando a la pelirosa, y por unos segundos su corazón sintió algo de alivio, pero al respuesta que recibió lo regresó a su estado de nerviosismo.
—No, ella no esta conmigo. ¿Por qué no vienen a mi casa? Hare un par de llamadas a otras personas donde ella pueda estar, pero creo que sé algo que te puede servir.
—En seguida vamos. Muchas gracias—Sasuke le devolvió el teléfono a Naruto y empezó a secarse el pelo rápidamente. Naruto volvió a poner el teléfono en su oído y escuchó que la llamada había sido terminada.
—Espera ¿Qué te dijo Hinata?
—Vamos a su casa. Ahora mismo.
—¿No quieres al menos ponerte algo seco?
—No me gusta tu ropa. Y nos mojaremos camino a casa de Hinata igualmente.
—Podemos usar paraguas—Naruto volvió a entrar a su habitación, y salió con cargando un paraguas negro.
—¿Es en serio? ¿Crees que va a funcionar?—le preguntó de manera sarcástica.
—Pues para eso sirve.
Sasuke negó un poco rindiéndose en discutir más con él. Solo abrió la puerta para que ambos salieran de ahí.
-…-
-…-
-…-
Hinata corrió a abrir la puerta de su casa adelantándosele a cualquiera de la servidumbre de su casa. Sabia que Sakura se fuera en aquella misión era mala idea. En el momento en que le había contado las circunstancias de su repentina misión, y que esta misma tenia que mantenerse en completo secreto había sabido que aquello acabaría mal.
Les abrió encontrándose con ambos totalmente empapados, aún cuando Naruto cargaba con un paraguas.
—Chicos… pasen, por favor—ambos lo hicieron, y después Naruto cerró su paraguas de mala gana—Les pediré unas toallas, esperen aquí.
Hinata desapareció de el vestíbulo de su casa dejándolos nuevamente solos.
s—Te sirvió mucho el paraguas—le dijo Sasuke viéndolo algo burlon.
—Cállate, fue una buena iniciativa.
Y tal vez lo hubiera sido si ellos hubieran ido caminando, pero cuando van de techo en techo saltando, y corriendo a una alta velocidad, entonces el paraguas se vuelve totalmente obsoleto.
No dijeron más al ver a Hinata, quien cargaba lo que seria una cobija, siendo seguida por dos sirvientas quienes cargaban con varias toallas cada una.
—Pasaremos a la terraza, si eso no les molesta.
Sasuke negó amablemente, mientras que Naruto tomaba una de las toallas que le ofrecían y se la colocaba en el cuello. Siguieron a Hinata hasta una pequeña sala, donde abrió la puerta llevándolos a una pequeña mesa bajo techo, pero con vista al jardín de la casa. Naruto y Sasuke se sentaron juntos, y Hinata frente a ellos. Las sirvientas acabaron de repartirles toallas, y Hinata se envolvió en la cobija que traía cargando. Estaban frente al jardín, lo que significaba que el helado viento los envolvía. Una tercera sirvienta apareció y les entregó una tetera, y tres tazas, y después se encargó de cerrar un poco la puerta que daba hacia el jardín cubriéndolos un poco de la lluvia.
—¿Lograste saber algo de Sakura-chan?—Hinata negó, y Sasuke no pudo hacer otra cosa más que tensarse.
—Hable con todas nosotras, y ninguna ha sabido nada de Sakura. Y es que… tenia esperanzas de que ella hubiera regresado, o algo por el estilo, pero no.
—¿Regresado?—le preguntó Sasuke—me dijeron que ella estaba en sus días libres.
—Es que ella se fue en una misión informal. No fue asignada a alguna, ella solo se fue. Seiya le pidió su ayuda con una familia que tenia a su madre malherida en una cabaña. Se estaban escondiendo y no tenían como curarla.
—Y por supuesto que ella fue—acabó Naruto por ella dándole un trago a su té caliente.
—Así es. Lo peor de todo es que ella misma me dijo que tenia una mala corazonada de todo esto.
—¿En donde esta la cabaña?—le preguntó Sasuke.
—No tengo idea… ni ella sabia. Solo me dijo que seguiría a Seiya hasta la cabaña. Y lo hizo, aun con este clima.
—Vayan a la torre del Hokage y avisen. Iré a buscarla yo mismo—dijo Sasuke quien había dejado su té intacto.
—No vayas solo, Sasuke—le dijo Naruto—Lo mejor seria que fuéramos todos a decirle a Kakashi e ir a buscarla con más personas. El bosque de las afueras es enorme, y con este clima no será fácil ver.
—Naruto-kun esta en lo correcto. Además a todos nos preocupa Sakura.
-…-
-…-
-…-
Tsunade estaba sentada frente a Kakashi, mientras ambos se veían fijamente de manera seria.
En el momento en que Sasuke había abandonado el hospital, había tratado de comunicarse con Kakashi, pero cuando este se tardó en contestar, ella se harto y decidió ir a verlo cara a cara para explicarle la extraña actitud del Uchiha.
Entonces habían marcado a la entrada de la aldea preguntando por ella, por si la habían visto abandonar la aldea, o si algo sospechoso había sucedido durante sus horas de guardia. Su información había sido confirmada.
—Tal vez Sasuke solo esta algo paranoico de regresar y no encontrarla—dijo Shizune, pero tanto como Tsunade como Kakashi negaron lentamente.
—No es normal que Sakura se fuera con esa excusa sin avisar a la torre—le dijo Kakashi—Menos con un foráneo.
—Súmale el pánico de el Uchiha. Demasiadas coincidencias—comentó la rubia.
Fue cuando Tsunade invocó a una babosa, y la mando a llamar a Sakura. Pasaron unos lentos quince minutos antes de que la babosa volviera a aparecer en total estado de pánico esta vez. Sasuke no estaba paranoico en lo más mínimo.
—Ese chiquillo viene de una familia basada en los lazos—empezó a explicar Tsunade—Sasuke sabría en seguida si algo malo estuviera pasando. No lo parecerá, Shizune, pero es un chico demasiado emocional.
—No tardaran en cruzar esta puerta sin si quiera tocar—comentó Kakashi. Conocía bien a sus alumnos.
—Que lo hagan. Así los mandaremos más rápido a las coordenadas que se nos fueron dadas.
Como arte de magia, pasaron solo dos minutos antes de que Naruto entrara corriendo a la oficina de Kakashi con Hinata respirando agitadamente tras de él, y Sasuke como siempre totalmente serio. Los tres empapados.
—Sakura-chan se fue a una misión informal, y hay algo extraño en todo esto—gritó Naruto.
—Esta a tres horas y media de camino hacia el sur de los territorios exteriores de la aldea. Váyanse—les dijo Tsunade
Los tres la vieron impactados procesando la información, y luego llevaron su mirada hacia Kakashi, quien solo asintió. Y así como llegaron a la oficina, se fueron de ahí.
—Shizune… —la llamó Kakashi—Manda a un equipo jounin de rescate con ellos. Esta tormenta es fuerte, y no sabemos con lo que nos encontremos.
—A la orden.
-…-
-…-
-…-
Gracias por la paciencia nuevamente, y por no dejar esta historia!
Trabajare duro en los siguientes capítulos!
Espero leerlos en los reviews. Toda critica, o comentario siempre es bien aceptado!
Hasta la próxima!
