Escritorios, libros y whisky

- Te extrañaba tanto - le repitió por enésima vez Ron, pero ella solo sonrió - ¿Volvemos a la fiesta?

- Creo que yo voy a ir a mi dormitorio - se disculpó la chica que con la varita se arreglaba el suave maquillaje que se había aplicado - pero los chicos te deben estar esperando - agregó al ver la cara del pelirrojo - y de seguro Hagrid querrá verte.

- ¿No quieres que te lleve a la sala común? - Ron tenía una voz esperanzada que hizo que Hermione se sintiera peor de lo que ya se sentía - no es ningún problema.

- No, no te preocupes - sonrió Hermione colocándose su túnica celeste - la gente querrá verte y no tengo problemas con caminar por el castillo, ni siquiera tan tarde.

Tardó un tiempo en convencer a Ron de que podría volver sola al dormitorio, pero como siempre, logró que los argumentos lógicos lo convencieran. Ya vestidos, arreglados y dejando todo ordenado, salieron del salón y se miraron por última vez.

- Me encanta que estemos juntos otra vez - le dijo Ron despidiéndose de la chica - mañana te iré a buscar a la estación.

Ron le dio un suave beso en los labios y ella solo sonrió. Cada uno siguió su camino, el pelirrojo hacia la fiesta y ella por los oscuros pasillos del castillo para ir a su dormitorio. Se sentía tan insensible y tan sucia que estaba apunto de ir al baño de los prefectos a tomar un baño, pero prefirió llegar rápido a la sala común y recostarse.

Aunque la idea de dormir tampoco la tranquilizaba, solo haría que el mañana llegara más rápido y eso también le daba miedo. Ron tenía la impresión de que todo había vuelto a la normalidad, que iría a la madriguera a pasar la navidad y que todos celebrarían como la familia que siempre han sido. Se detuvo en el baño más cercano y se lavo la cara, para aclarar el pensamiento, estuvo a punto de volver a la fiesta solo para encontrar un poco de whisky de fuego de contrabando, pero pudo darse cuenta que eso solo empeoraría las cosas, ¿O podría decirle a Ron que tenía una resaca tan grande que no tomo el expreso de Hogwarts?.

Obviamente él le diría que la iría a buscar al castillo.

¿De verdad había vuelto a tener una relación con Ron?, no habían dicho nada al respecto, pero tener relaciones sobre un escritorio claramente significaba algo para el pelirrojo. Para cualquiera. Y él no la había engañado o por lo menos no apropósito, no podía culparlo por pensar que todo estaba bien, pero no podía dejar de pensar que en esos dos meses había aceptado el hecho de no ser la pareja de Ron, de que nadie más pensar en ella como la futura señora Weasley.

Una parte de ella estaba feliz de no estar con él y la otra parte se había dado cuenta que no amaba a Ron como ella creía que lo había hecho.

Si esos pensamientos de sinceridad no la hicieron llorar, encontrarse justo frente la puerta del despacho de Remus Lupin, lo hizo. Se maldijo por no haber tomado un camino más largo para evitar pasar por ahí.

Aun para frente a la puerta, se repitió unas cuantas veces que lo que había pasado, que los sueños y que su patronus no significaban nada más que culpa, no significaban nada de nada. Pero era demasiado inteligente como para mentirse a si misma, había leído por lo menos media docena de libros sobre patronus como para saber que significaba todo.

¿Sentía algo por Remus Lupin?

Hermione comenzó rápidamente una lista de contras sobre tener sentimientos hacía Remus Lupin: diecinueve años de diferencia, era su profesor, probablemente era ilegal, aun debía amar a su esposa que murió hace menos de un años y tenía un hijo de solo unos meses.

Se río internamente al pensar que en ningún momento agregó cierto problema peludo que aparecía cada luna llena. Y se entristeció aun más al pensar que ninguna de las razones hacía que le atrajera menos. Inconscientemente empezó una nueva lista de aspectos, pero esta vez, positivos: las estimulantes conversaciones, lo tranquila que se sentía a su lado, la admiración y respeto, ese olor a lectura frente a una chimenea, lo bien que lo había pasado en la casa de los gritos, su cuerpo firme, los roces de su barba, lo firme de su...

Hermione meneó la cabeza maldiciéndose a si misma por pensar lo que estaba pensando.

Decidida con que por lo menos debía hacer algo, aunque sea hablarle sobre lo que pasaba, se acercó a la puerta y golpeó tres veces la madera con suavidad, pero no hubo respuesta. Miró el piso y se sintió avergonzada, no sabía bien qué estaba haciendo ahí y que esperaba de su profesor, pero golpeó nuevamente.

Aun sin respuesta, se quedó pensando. No importaba si él insistía en que lo llamase por su nombre, él era su profesor y de seguro era ilegal tener una relación más allá de lo estrictamente profesional con una alumna.

No, no lo era.

Hermione se sabía de memoria todas las reglas de Hogwarts, incluso las antiguas y revocadas, sabía que estaba prohibido tener una relación entre un profesor y un alumno menor de diecisiete años. Ella ya tenía dieciocho años, no podían castigarle por haberla besado, simplemente no había nada ilegal respecto a eso.

Ahora, moralmente.

¿Pero qué estaba pensando? Estaba razonando como si Remus Lupin quisiera algo con ella. Si, la había besado, si la había desnudado y de seguro se hubiese acostado con ella, pero él mismo se detuvo, él mismo le dijo que no podía ser. Además había ocurrido muy cerca de la luna llena y todos sabían que un hombre lobo es más impulsivo cuando la luna llena se acerca.

- ¿Hermione? - le preguntó una voz tan cercana que la sobresaltó - ¿Qué haces aquí?, ¿Estás bien?

Hermione abrió los ojos al ver que Remus Lupin estaba a no más de veinte centímetros de distancia de él y pudo sentir ese aroma que la volvía loca. Y ella estaba frente a su puerta, había perdido la noción del tiempo que había estado parada ahí.

- Si, estoy bien- respondió con la voz más segura que pudo sacar en ese momento - ¿ya se fue de la fiesta?

- Yo, este, si - tartamudeó el profesor aun sonando intrigado - la verdad quiero dejar todos los trabajos y planificaciones listas, para estar con Teddy sin que nada me distraiga.

Definitivamente ese comentario iba directo a la lista de aspectos positivos del profesor.

- Hermione, vi a Ron en la fiesta - continuó el profesor algo más serio - ¿todo bien con él?

- No - confesó la chica sin pensarlo - profesor, ¿podríamos hablar?

- Claro, Hermione - sonrió el hombre mientras abría la puerta de su despacho y dejaba pasar a la chica.

Ya había estado allí, había ido a entregar trabajos, pedido consejos, iba a buscar los libros de Libatius Boothby, incluso había tomado té ahí. Era solo un despacho más del castillo, pero aun así se estremeció al entrar. Dejó su pequeño bolso en la mesa de la entrada y Remus agitó su varita para prender el fuego y luego indicarle que tomara asiento en la silla que acababa de aparecer.

- ¿Té? - sugirió el profesor - hace un frío horrible y luces congelada.

Estaba tan avergonzada que Hermione no tenía nada de frío, solo sentía calor por sonrojarse en exceso. Para no se descortés aceptó el brebaje con una sonrisa incomoda. Él profesor se sentó frente a ella y con la varita se sirvieron sus tazas.

Eran raras las veces en que Hermione no sabía como hablar de algún tema, o por lo menos siempre tenía posibilidades en su cabeza, pero en ese momento, su mente estaba completamente en blanco. No era que no sabía cómo decir lo que ocurría, sino que ni siquiera sabía qué decir.

¿Profesor, creo que siento algo por usted?, ¿Ron jamás me engañó y besarlo me hizo darme cuenta que en realidad no quiero estar con él?, nada parecía correcto, pero era la verdad, tanto como su deseo por besarlo otra vez.

Debía calmarse.

- Creo que cometí un gran error - dijo Hermione dejando su taza sobre el escritorio.

- Hermione, no tienes que decir nada más, sé lo que quieres decir - la detuvo él hombre meneando su cabeza y sorprendiendo a la chica - Ron nos comentó que volvieron a estar juntos y sé que debes estar preocupada de que se entere de lo que ocurrió, pero no hay nada que discutir, te prometo que yo jamás podría hacerte de daño y por ende mencionar lo que ocurrió.

- ¿Qué Ron dijo qué?- saltó Hermione asombrada de que Ron ya había comentado su aparente reconciliación - Profesor, no está entendiendo, ese no fue mi error. Mi error fue Ron - Remus la miró confundido - ya sé que todo lo del engaño fue un malentendido, pero yo no quiero volver con Ron.

- Hermione - dijo lentamente el profesor con un tono serio y lleno de preocupación - por favor dime que esa decisión no tiene nada que ver conmigo.

La chica bajó la cabeza avergonzada y el silencio se encargó de dar explicaciones correspondientes. En teoría, no era culpa de Remus que no quisiera estar con Ron, pero no era buena mintiendo y la verdad era que si tenía algo que ver con lo que había pasado.

- Yo si puedo hacer como si nada hubiese pasado - dijo finalmente Hermione nerviosa pero sabiendo que debía librarse de lo que pensaba - pero no puedo hacer como si no hubiese sentido nada - Hermione respiró hondo - no estoy esperando nada de usted, profesor, pero tengo que ser honesta, ya vio mi patronus, yo no me esperaba que eso pasara y no sé bien qué pensar, qué hacer, qué decir y me aterra, de verdad me da miedo y lo único que se me ocurre es hablar al respecto.

Remus la miró sorprendido, no porque todo lo que decía significaba que ella sentía algo por él, un viejo hombre lobo, viudo y con un hijo, sino por la manera en que había enfrentado todo. No era impulsiva, no era cobarde, era la manera más responsable que había visto a alguien resolver un problema. Él jamás podría enfrentar algo de esa manera, menos a su edad.

- Eres impresionante - Remus no podía creer que había dicho eso en voz y se apresuro a hablar para que pasara desapercibido- Yo no tengo la respuesta a todo lo que pasa, Hermione, pero no quiero que cometas un error tan grande como dejar de lado todo lo que has vivido con alguien, por lo que paso en un solo momento.

Hermione procesaba cada palabra y cada gesto. Habían dos cosas que no dejaban de dar vueltas en su cabeza. La primera era que en ningún momento mencionaba que la estaba rechazando, todo lo contrario, le había dicho que era impresionante. No sabía bien que significaba o por qué le había dicho eso, pero le bastaba para sentirse bien. Y segundo y quizá más intimidante, él ya no llevaba su alianza de matrimonio.

- No dejo a Ron por lo que pasó - aclaro la chica aun decidiendo lo que iba a decir - No puedo estar con Ron porque lo que pasó me hizo darme cuenta que nunca seré, ni quiero ser, la persona adecuada para él. Yo no lo haré feliz y puedo asegurar que él no será capaz de hacerme feliz - Hermione recién descubría lo que acababa de decir y se sentía muy bien decirlo en voz alta - lamentablemente eso no quita que yo lo haya engañado.

Ahí estaba, nuevamente demostrando lo madura que era para tener solo dieciocho años. Remus la miró otra vez y se preguntó en qué momento Hermione había pasado de ser una niña de trece años a ser toda una mujer. Se quitó los pensamientos inapropiados de su cabeza e intentó pensar en algo inteligente, algo que no incluyera lo hermosa que se veía de gala, ni lo atractivo que era como desviaba su mirada avergonzada, ni algo que le recordara a la casa de los gritos.

Todo le recordaba a la casa de los gritos.

- No quiero ser la persona que justifica algo así, pero tú pensaste que él te engañó, no creo que debas mencionarlo - dijo algo nervioso - menos si terminarás con él. Pero si sientes que tienes que decirle - Remus pensó bien lo que iba a decir, era un consejo difícil de dar - aunque claramente me perjudique, puedes decirle la verdad si eso te hace sentir mejor.

- ¡Jamás haría nada que lo perjudicara! - saltó Hermione levantándose de su asiento y luego volver a su lugar - lo siento, simplemente no pensé que pensaría que yo le haría algo así.

- No te disculpes, yo solo digo que si debes...

- Nada de eso, no tengo que hacer nada - le cortó la chica con la fuerza que la caracterizaba - creo que me siento mal, de no sentirme mal por él. ¿Está eso bien?, ¿No debería sentirme mal por dañar a Ron?

Remus empezaba a cuestionarse cómo había llegado a este punto. En qué momento tenía una conversación así con una alumna. Claro, en el momento en el que él estúpidamente la había besado. Iba a responder algo, pero tocaron la puerta de su despacho.

- ¿Remus? - dijo una voz masculina - ¿Estás aquí? Soy Horace.

Ambos se miraron cómplices, ninguno quería que los vieran, ambos entraron en su propio estado de shock.

- Debajo del escritorio - susurró Remus con cara de preocupación mientras escuchaba que golpeaban nuevamente - En seguida - respondió abriendo y cerrando la puerta del dormitorio para simular con el sonido que había estado allí - voy en seguida, Horace.

Hermione se movió rápidamente pero sin hacer ruido, agitó su varita para hacer desaparecer su taza y vio como su profesor desaparecía una de las sillas y cambiaba su túnica de gala por una de noche. Ya oculta escuchó como el hombre respiraba hondo antes de abrirle la puerta a su profesor.

- Remus, lo siento, espero no te haya despertado - se disculpó Horace entrando al despacho como si fueran las tres de la tarde - es que era urgente.

- No te preocupes - le respondió Remus siguiéndolo - ¿En qué puedo ayudarte?

- Mejor dicho, en qué puedo yo ayudarte - río Horace, sonaba como si se hubiese pasado un poco las copas y conociéndolo, era muy probable que fuese así - es que como no te voy a ver estas vacaciones y faltaré a la primera semana de clases por un viaje de investigación, quería pasarte la poción mata lobos - Hermione oyó el sonido de frascos de vidrio, probablemente el hombre revolvía su bolsillo buscando la poción indicada - no sabía si podría encontrarte mañana y ya sabes lo que opino de enviar pociones por correo. ¡TODO UN RIESGO! Ya te contaré de la vez que una lechuza bebió mi frasco de suerte líquida.

- Claro, claro, muchísimas gracias - sonrió Remus recibiendo el frasco con la poción - que bueno que lo recordaste.

- También venía por otra cosa, Remus - agregó el profesor con una mirada pícara - no creas que no vi que estuviste solo una hora y media en la fiesta.

- Ya sabes como soy, Horace, no me agrada estar en lugares con tantas personas - se excusó Remus sin mostrar nada de nerviosismo.

- ¡Es por eso que traje esto! - el hombre sacó de su bolsillo obviamente hechizado, una gran botella de whisky de fuego - no puedes irte de vacaciones sin disfrutar un poco.

Remus se puso nervioso al ver que el hombre caminaba al fondo de su despacho para tomar unos vasos. Si llegaba al final, de seguro podría ver a la chica debajo del escritorio y ni Sirius hubiese podido dar explicaciones.

- Lo siento, Horace - le detuvo Remus apresuradamente - mañana tengo que viajar muy temprano y no quiero estar mal para navidad.

- Nada de eso - le negó Horace que estaba extremadamente feliz - recuerdo muy bien como tus amigos y tú me robaban mis botellas de mis reservas de la oficina, ¡Aun intento saber como lo hacían! - Remus se apresuró en colocarse justo al lado del escritorio para taparle la vista - me lo debes, Remus, por irte tan temprano de la fiesta.

- No lo sé, Horace, no creo que...

- Vamos, no puedes negarte ¿no eras un Gryffindor? - se burló el señor agarrando los vasos, apareciendo hielo y sirviendo los tragos - listo, ya están servidos.

Remus no tuvo más opción que aceptar el trago. Slughorn se sentó donde él estaba antes y él se sentó en la silla que estaba en el escritorio, intentando correr la silla lo más atrás posible para no molestar con sus piernas a Hermione. Lamentablemente no tenía tanto espacio, ya que todo lo ocupaba la estantería llena de libros que se extendía por toda la pared.

Horace era una de esas personas que le gustaba compartir, estaba muy feliz de poder compartir con el hombre lobo, mientras que Remus solo intentaba crear alguna excusa creíble para acortar su estancia en su despacho. Ya lo había convencido de llenar por tercera vez sus copa e iba por la cuarta anécdota sobre Minerva McGonagall cuando Horace recorrió con la vista todo el despacho y abrió los ojos con sorpresa cuando su mirada se posó en la puerta.

- ¿Y ese bolso? - preguntó de manera pícara el profesor, apuntando el bolso de fiesta que Hermione había dejado en la mesita al lado de la puerta - no me digas que dejaste la fiesta para estar con alguna de mis invitadas. ¡No me digas que estoy interrumpiendo algo y que hay alguien en tu habitación!

Entre el alcohol y nerviosismo Remus sintió que sus mejillas se sonrojaban, mientras el hombre se levantaba para ir a ver el bolso miró a Hermione quien se mordió el labio en señal de vergüenza. Remus intentó no encontrar sexy el gesto, pero era difícil considerando que ella estaba atrapada entre sus piernas.

El whisky definitivamente le estaba jugando en contra.

- No, no, no - negó Remus moviendo la cabeza mientras intentaba idear alguna explicación creíble - cuando venía para acá la encontré en el pasillo y pensé que mañana podría pasársela a Minerva por si alguien la reclama.

Aveces Remus agradecía todos los años de experiencia en crear explicaciones creíbles que Peter, Sirius y James le habían dado en sus años de merodeadores. Estaba seguro de que incluso Minerva le creería.

- Ah - exclamó en un tono de decepción el profesor - bueno, creo amigo mio que cuatro vasos nos dejarán listos para dormir, es un whisky bastante fuerte.

- Me doy cuenta - dijo rápidamente Remus al notar que al levantarse se había mareado un poco - muchas gracias por la poción.

Remus se apresuró en llegar a la puerta y abrírsela a su colega.

- Ni lo menciones - se despidió el hombre alejándose por el pasillo para luego hablar consigo mismo - creo que volveré a la fiesta.

Remus río un poco al ver que Slughorn iba a volver a la fiesta. Esperó a asegurarse de que no volvería y cerró la puerta aliviado. Vio el vaso en su mano y respiró hondo. Definitivamente, con todo lo que había pasado merecía otro trago, inmediatamente levantó el vaso y lo tomó de un sorbo. Dejó el vaso vacío junto al bolso de Hermione y se acercó al escritorio.

- ¿Hermione? - llamó Remus alejando la silla del escritorio para que ella estuviera libre - ya puedes salir, Horace se fue.

La chica aceptó la mano que Remus le ofrecía e intentó salir del pequeño espacio que había sido su escondite, pero entre el alcohol y el peso, Remus perdió el equilibrio y cayó estrepitosamente al piso no sin antes chocar con la estantería de la pared. Hermione vio como algunos libros caían sobre y él.

- ¡Por Merlín! - saltó Hermione recuperando el equilibrio y acercándose al hombre - ¿Está bien?

Remus se sentía mareado por el ponche de la fiesta, el whisky de Slughorn y los golpes que había recibido de sus propios libros. Se sentía perdido y algo enojado de lo torpe que había sido. Sintió que Hermione lo acomodaba para que estuviera sentado, apoyado en la pared y le revisaba la cabeza con suavidad y preocupación. Sus dedos recorrían su cuero cabelludo y su pecho estaba a escasos cinco centímetros de su mirada. Estaba apunto de pedirle que no se acercara tanto, porque tenerla sobre él le hacía pensar de una manera que un profesor no debía pensar de su alumna, pero se contuvo para no parecer un pervertido.

- Parece que no ocurrió nada grave - dijo Hermione luego de realizar un hechizo de evaluación médica - solo una pequeña herida que ya curé ¿Puede decirme algo para por lo menos asegurarme que está bien?

- Te ves hermosa en túnica de gala - respondió el hombre en un tono adormilado - en realidad te vez hermosa todos los días, Hermione.

- Lo dice porque se golpeó la cabeza, profesor- comentó Hermione sonrojándose y se dispuso a levantarse para ayudarlo a llegar a su habitación, pero Remus le agarró de la cintura y la atrajo hacía él - ¡Profesor!

- Quédate - le susurró el hombre sujetándola con la firmeza suficiente para no presionarla demasiado - quédate un poco más.

Hermione temió que le diera un ataque cardíaco de la emoción, su pulso se aceleró y sus mejillas le ardían como si un dragón escupiese fuego desde sus entrañas. Ella figuraba sobre las piernas de su profesor, mientras él la sujetaba desde su cintura y cada cierto tiempo murmuraba algunas tiernas palabras que la hacían sonrojarse aun más. Por un segundo se preguntó si era un sueño o si había muerto y estaba en el cielo, porque no había mejor sensación que la cercanía que en ese momento tenía con Remus.

Sabía que se estaba aprovechando se la situación, pero estaba cansada y cada vez que intentaba zafarse sentía como Remus la presionaba un poco más fuerte hacía él para que no se moviera. No podía decir que había hecho todo para salir de la situación, pero por lo menos lo había intentado, así que acomodó su cuerpo en el cálido pecho de su profesor y aun sintiendo que el fuego de la chimenea cubría su espalda, se dedicó a sentir como los latidos de Remus se calmaban paulatinamente, mientras le susurraba en el oído.

Lentamente y sin darse cuenta, ambos se quedaron dormidos, cada uno con una tímida sonrisa en su rostro.


Cualquiera que me conoce sabe que tengo una debilidad con hacer a Remus un poco débil frente al alcohol, pero esta vez no fue por que lo mirara como alcohólico, sino porque él es muy centrado como para meterse con Hermione sin que haya un catalizador, ya sea el alcohol o la luna llena, por lo menos al principio. No me gustaría que la historia se viera demasiado falsa como para hacer el típico argumento de que alguien de 37 años acepta rápidamente todo lo que esta sintiendo por una joven de tan solo 18 años, más si perdió a su esposa hace menos de un año y tiene un hijo. Necesitaba aclarar eso.

Muchas gracias nuevamente por leer y por sus comentarios, quizá esperaban más Hermione y Remus, pero vamos creo que todos hubiésemos encontrado algo anti higiénico que se metiera con él si no hace más de unas horas había estado con Ron-no-te-engañé-Weasley. Pero ya he tomado nota de sus comentarios de que quieren más acción y estaré atenta a cualquier recomendación, pregunta, ataque personal, amenaza o declaración amorosa. (en especial las últimas, me encantan)

Escuchen conciertos en acústico, masajeen sus pies y roben un dulce de alguna tienda.

Simona Polle