Luego de un largo e incómodo momento en la comisaria, Itachi junto a Mitsuki se habían retirado juntos del lugar

Juntos fueron hasta allí para hacer la denuncia sobre el hombre que había golpeado a la muchacha, ella lo declaro como "Un sujeto medianamente normal, un poco alto pero para nada exagerado y con el cabello levemente platinado o blanco", además el joven Uchiha dio una serie de aportes importantísimos para la investigación "Solo era un poco hombre que se las agarro con una mujer"… "Piel demasiada pálida, parecía una hoja blanca. Sus ojos eran amarillos y el cabello oscuro, no pude divisarlo claramente porque era de noche".

Para desgracia de ambos, en el segundo que ellos se reencontraron, el hombre se había ido y desapareció.

Una vez que terminaron de hablar con los policías, al darse cuenta que no tenían mas para hacer, salieron de allí.

La hora debía rondar entre la una de la mañana, y todavía seguía lloviendo. A penas se subieron a un taxi, Itachi se puso a hablar con el conductor para indicarle la dirección de Mitsuki pero al verla notó que estaba completamente dormida y apoyada en sus piernas… una vez que se hayo tranquila simplemente cayo rendida.

El azabache indico su dirección mientras esperaba a que llegaran a su departamento.

Actualmente, él estaba con ganas de mudarse y comprarse alguna casa que está alejada del centro, lo que le dé un aspecto más familiar aunque esa idea deprimía un poco al solitario Uchiha.

Miro a la muchacha que se encontraba en sus piernas, su ex novia, con quien había compartido muchas cosas y sonrió nostálgico.

"2012
Mayo

Itachi Uchiha se miraba al espejo mientras acomodaba mejor su camisa color azul. Llevaba puesto, además, unos pantalones blancos. Se observaba completamente, estaba algo ansioso y nervioso. Durante sus cuatro años en la empresa se había visto intrigado por la supuesta joya en la compañía; siempre esperaba cruzársela, pero nunca la veía. De hecho, ella jamás se presentaba a las reuniones o fiestas de la empresa por lo que era imposible tener un encuentro casual.

La mujer, un poco más joven que él –quien contaba con 23 años-, era todo un misterio y cabe mencionar que ninguno de todos los inversionistas que él conocía había sido aceptado por la muchacha.

Así es.

Ella no solo elegía si aceptar o no la propuesta, sino que su valor era demasiado costoso comparado con las demás.

El azabache se hecho un último vistazo y se encamino hasta la puerta. Minutos atrás habían llamado de la recepción del hotel y le avisaron que una mujer lo buscaba. Itachi se acercó hasta la puerta y cuando escucho unos leves golpes, abrió.

Frente a él, y para nada nerviosa, se encontraba la joya de la empresa Akatsuki. Una muchacha levemente más baja que él, su cabello lo llevaba corto y le quedaba debajo de la nuca, tenía unos grandes e intrigantes ojos rojos que lo embobaron al instante. Ella usaba un pantalón negro ajustado, unos zapatos del mismo color y una remera manga larga de un tono rojo, con cortes en los brazos de una manera delicada.

Al darse cuenta de que no conocía completamente a la muchacha, le extendió su mano en son de saludo.

-Uchiha, Itachi

Ella sonrió de una forma convencida y reflejando diversión.

-Hatake, Mitsuki –se presentó mientras extendía su mano para estrecharla con la del azabache, pero apenas hicieron contacto, Itachi le tomó su mano y la beso dulcemente mientras le sonría dedicándole una mirada seductora.

-Un placer, Mitsuki

La muchacha se mordió el labio al ver la acción del azabache, y este estaba anonado mirándola.

No sabía porque, pero esa acción se le había hecho demasiado excitante."

Itachi sonrió, mostrándose divertido al recordar todo.

"2014
Marzo

Desde hace dos años se veían, se encontraban en algún hotel o incluso en la casa de alguno de ellos. A pesar de que la muchacha recién tenía 22 años, ya se encontraba viviendo sola desde hace tiempo ya que según ella no soportaba la constante visitas de mujeres a su casa por parte de su hermano mayor, el mujeriego y completamente experto lector de las mejores novelas eróticas: Kakashi Hatake.

-¿Y desde cuando estas en la empresa? –cuestiono Itachi mientras veía como ella se terminaba de sacar la ropa, él se encontraba en la bañera. Luego de una larga noche ambos habían aceptado la idea de un baño juntos ya que al otro día ambos tendrían que ir a trabajar… bueno, en realidad el azabache iría a la oficina mientras ella en su casa y veía una maratón de series.

-No lo sé –contesto encogiéndose de hombros a la vez que se sacaba su vestido negro, quedando solo en ropa interior delante del azabache quien la esperaba desnudo, y se masturbaba mirándola. Ella se giró, a paso lento y sensual fue hasta la bañadera, y se metió ahí. Se dio vuelta para quedar de espaldas al muchacho, y con una sonrisa le pregunto- ¿Estas muy ocupado para desabrochar mi corpiño?

Itachi reprimió una sonora carcajada. Se había acostumbrado a la manera de ser que tenía ella: siempre le gustaba avergonzarlo. Mientras que el: era todo un caballero.

Pero, en este caso, cuando ella bromeaba, él no se olvidaba que al ser un caballero tenía que cumplirles los deseos a las damas. Por lo que entonces no le daba el gusto de reírse o ruborizarse, con la esperanza que lo molestara, pero aun así ella seguía con sus bromas.

-Claro que no, es más divertido jugar con tus senos –contesto él, de forma ronca sobre oído.

Mitsuki se mordió el labio e inclino su rostro hacia abajo, haciendo que unos mechones de su flequillo taparan su rostro para que no se viera que estaba rojo por los dichos de Itachi. Nunca le había pasado antes, esas extrañas sensaciones en el estómago o el hecho de ruborizarse con alguien. Se sentía extrañamente bien, por eso amaba-odiaba cuando Itachi la hacía sentir así.

El muchacho le desabrocho el corpiño, se lo saco con lentitud y luego de arrojarlo, con sus dos manos tomó los grandes senos de la muchacha y los apretó gustoso, sacándole un gran gemido de sorpresa.

-No me contestaste, Mitsuki.

La muchacha negó divertida, moviendo su cabello al compás de su cabeza.

-Con exactitud no lo sé –se encogió de hombros mientras movía su cuello para apoyarlo en el cuerpo de Itachi- a los 17 años, más o menos.

Itachi rio, divertido.

-¿Tu hermano te dejaba hacer esto? –cuestiono sorprendido. Con el tiempo conoció al posesivo hermano mayor de la peliblanca, después de todo era perteneciente a la empresa Uzumaki una de las más allegadas a la Uchiha y lo habia visto varias veces en las reuniones de Akatsuki.

Mitsuki dejo salir una sonora carcajada, y se dio vuelta mirándolo. Agarro un poco del cabello de Itachi, jugando con este mientras sonreía.

-¿Mi hermano, aquel que lee pornografía? ¿Esa persona que se ponía con sus conquistas a gemir toda la noche sin importarle mi gran inocencia? ¿En serio, Itachi? –preguntaba ella divertida y negando- Además, para mis 15 años me dijo que ya estaba grandecita y me regalo el Icha Icha para que aprendiera el arte de la vida sexual.

Ante ese dicho, el muchacho ensancho los ojos asombrado.

-¿Por qué tu hermano te dejaría hacer algo así?

Mitsuki suspiro.

-Me dijo que mientras no me metiera con ninguno de los conocidos por ambos no existía problema –explico levemente aburrida, le molestaba como todo había pasado a segundo plano por las preguntas de él.

-¿Y simplemente te dejo estar conmigo? El me conoce, ese día que me encontró en tu departamento quiso matarme.

Ella frunció el ceño, molesta. Se cruzó de brazos mientras lo miraba enojada.

-Fueron demasiadas preguntas, Uchiha –no es que le molestara hablarle a Itachi de sus asuntos, habían intercambiado bastante secretos y momentos, después de todo hacia un año y unos meses que se frecuentaban. Pero la peliblanca no quería meterse en ciertos temas, después de todo, tenía una extraña sensación en la boca del estómago cuando estaba con él. Pero intentando olvidar esas emociones, ella sonrió divertida y empujo levemente a Itachi hacia atrás- Pero, lo que te puedo contar es todo lo que aprendí gracias al Icha Icha

Itachi sonrió. Por eso ella le gustaba, no solo tenía un carácter y personalidad única, sino que era bastante peculiar en el sexo y eso era algo que había llamado claramente su atención.

-Puedes mostrarme, es más entretenido –contesto él mientras sonreía arrogante.

La muchacha pasó su mano por el brazo de Itachi y bajo hasta su espalda, estaba acercándose más a él pero de golpe prendió la canilla del agua fría, sobresaltándolo. Ella se echó para atrás, comenzando a reír al ver como la expresión del Uchiha cambiaba completamente por su broma, pero cuando se dio cuenta que tenía que escapar fue demasiado tarde. Itachi la tomo de la cintura, obrándola, y la llevó con él al agua fría.

Mitsuki iba a chillar al sentir lo helada que estaba, pero no pudo ya que el azabache comenzó a besarla y ella se dejó llevar por el gesto. El muchacho la levantó, haciendo que lo rodee con las piernas.

Itachi paro de besarla y comenzó a observarla: estaba agitada, levemente temblando, y sumamente colorada al notar la mirada que él le dedicaba. Ella tenía muchos largos mechones de su cabello cayendo sobre su rostro.

-Me gusta tu cabello así

Y luego de decir eso, apoyo su frente contra la de ella. Sonriendo, al ver como las mejillas de Mitsuki se coloreaban mucho más que segundos atrás"

El azabache llevó una mano hasta el rostro de Mitsuki, acomodándole unos mechones que tenía sobre la mejilla, la cual estaba colorada.

"2014
Diciembre

Mitsuki estaba sentada arriba de Itachi, con ambas piernas al costado de las del azabache. La muchacha, se encontraba teniendo el rostro de él con sus manos mientras le repartía una serie de besos de forma de sincronizada haciendolo reír.

Le encantaba mimarlo, como a él también le gustaba recibir aquellos cariños.

Últimamente pasaban mucho tiempo juntos: salían a tomar algo, a cenar e iban a fiestas con sus grupos de amigos. Muchas veces se encontraban en algún que otro bar para terminar a los besos. Incluso, la joven peliblanca ya era alguien conocida para la familia Uchiha aunque para ellos solo era una amiga de Itachi, puesto que ellos solo se presentaban de esa forma.

Itachi sonreía satisfecho, adoraba cuando la ella le daba sus ataques de besos. El azabache comenzó a reír cuando Mitsuki bajo sus besos llegando al cuello de él, mordiéndolo levemente y sacándole algún que otro gruñido.

-Nii-san –llamó Sasuke al instante que entraba a la ex habitación de su hermano, y ensancho los ojos al ver como la peliblanca seguía dándole besos a su hermano en el rostro, sin importarle que este él ahí- Puede entrar oka-san y verlos, baka.

La muchacha lo miro y levantó una ceja.

-¿Acaso estas celoso porque no tienes a nadie con quien hacer cositas, Sasuke-kun? –cuestiono ella mientras miraba a Itachi y lo tomaba de las mejillas para darle un beso. Amaba cuando él la miraba de esa manera, tan dulce, achinando los ojos, y levemente colorado.

-Solo digo que mamá podría verlos solo porque tu no se resistes a la belleza Uchiha –sonrió arrogante, ignorando la pregunta anterior de su posible cuñada.

Itachi estaba siendo complacido por los mimos, pero añadió- Nuestra madre tocaría antes de entrar, no como tú, estúpido hermano menor.

Mitsuki lo miraba por lo lindo que era cuando hablaba, y luego miro al azabache menor.

-Solo me gusta Itachi, tu no se de quien sacaste los genes en la familia. –Asintió para sí misma- Ya entiendo porque no tienes nadie para toquetearte por ahí.

Sasuke frunció el entrecejo mientras inflaba sus cachetes con molestia. Odiaba cuando los fines de semana –en donde se quedaba en su casa de la infancia por su madre- aparecía Itachi con Mitsuki. Esos dos, juntos, le jodian sus días de tranquilidad.

-Baka –fue lo único que dijo mientras cerraba la puerta.

"Que se jodan, no les diré que bajen a cenar. Me comeré todo, hasta el ramen que hay en la mesa. Además, no dejare que esa tonta me coma mis preciados tomates" pensaba Sasuke seriamente.

-Mi otouto está enojado porque ayer lo encerramos en el sótano –explico sabiamente el azabache

-¿Por qué? –cuestiono Mitsuki divertida- si solo fueron unas cortas cuatro horas…

Al ver como ella fingía inocencia, Itachi sonrió de una forma pervertida mientras se tiraba encima de ella, cambiando las posiciones. Comenzó a besarle el cuello, sacándole gemidos a la peliblanca quien disfrutaba plenamente el contacto.

-Me gustan… tus mimos –dijo ella entre besos, puesto que el azabache empezó a besarla en los labios.

-Tendrás mimos por un rato más –explico siguiéndola besando.

-¡UCHIHA ITACHI! ¡VEN AQUÍ ABAJO EN ESTE INSTANTE! ¡NO HICE UNA RICA CENA PARA MITSUKI-CHAN PARA QUE TU NO LA DEJES VENIR A DELEITAR MI COMIDA! ¡BAJA AHORA!

Al escuchar la melodiosa voz de su madre, el azabache se puso de pie de un salto. Mitsuki lo miro divertida mientras negaba con la cabeza.

-¡MITSUKI-CHAN! ¡NO LE HAGAS CASO A MI HIJO, VEN QUE TE HICE TU ENSALADA FAVORITA! –grito Mikoto a todo pulmón para que pudieran escucharla.

La mencionada se paró, feliz.

Itachi y ella se encaminaron hasta la puerta, el azabache la espero y cuando la vio acercarse golpeó la frente de Mitsuki con dos de sus dedos. Ambos rieron, bueno, el azabache principalmente puesto que ella se sobaba la frente con ambas manos.

Volvieron a caminar, y una vez que estuvieron en el pasillo escucharon otro grito pero esta vez era varonil.

-¡Esa es MI ensalada favorita! –sí, Sasuke Uchiha le reclamaba a su madre. Después de todo, él era bastante celoso por la atención de su mamá"

Luego de haber llegado a su vivienda, ambos entraron callados. El azabache quiso cargarla pero ella se mostró ajena a esa idea y camino a regañadas puesto que le dolía el cuerpo. A pesar de las insistencias de él, Mitsuki se negó y se mostraba levemente incomoda.

Itachi no despegaba los ojos de ella. Tenía miles de recuerdos juntos, adoraba cada momento que había pasado a su lado. Pero, toda mueca de felicidad en el rostro del azabache se desvaneció al recordar cierto día…

Esa fiesta en la casa de sus padres, donde se habían peleado hacia unos cuantos meses.

"2016
Enero

En la mansión Uchiha se llevaba una fiesta a cabo por dos motivos: principalmente por el aniversario de la empresa familiar, y estrenando el año nuevo. El lugar estaba lleno de gente, y eso era mucho decir en esa mansión tan espaciosa.

Mitsuki miraba todo encantada, no sacando de vista ningún detalle de las mínimas decoraciones que había ordenado Mikoto: había unas lindas luces frías, estaba todo decorado muchos detalles en plateado.

La peliblanca llevaba su cabello suelto, el cual le llegaba hasta la cintura en forma de rulos –los cuales se los hizo para la ocasión-, usaba un lindo vestido color negro el cual era de escote corazón y corte recto, lo cual le parecía sencillo y elegante para la ocasión.

-¿Seguro que no quieres tomar nada? –cuestiono Itachi a su espalda, mientras le ofrecía una copa de Wisky. El azabache llevaba puesto un traje de color negro y una camisa gris oscura. Al ver la altura de Mitsuki añadió- Es trampa usar tacos.

Ella rio.

-Hai, hai –dijo de forma despistada como si la estuvieran renegando- Gracias –aclaro luego de tomar la copa entre sus manos.

La muchacha le sonrió tiernamente y se volteó para quedar ambos frente a frente. Notó como él se tensaba. Pensando que no era nada particular, Mitsuki se acercó más con la intención de unir sus labios con los de Itachi. Pero él la freno.

-No es momento, Mitsuki.

Ella parpadeo varias veces, sorprendida.

-¿Disculpa? –Cuestiono tajante- ¿Desde cuándo no puedo besar a mi novio? –hizo énfasis en la última palabra, indicándole que no tenía sentido lo que él proponía. Desde hacía poco eran oficialmente pareja, y no podía comprender a Itachi. Ella suspiro y añadió- Desde hace pocos meses que no quieres salir conmigo a un bar o algo. No entiendo lo que sucede.

Itachi miró hacia otro lado, intentando no sostenerle la mirada. Mitsuki se enojó, odiaba ser ignorada y él lo sabía. La peliblanca tomó el rostro del joven Uchiha y lo volteo, quedando cara a cara los dos.

-¿Por qué?

-Mi padre quiere que finja para los inversionistas que estoy soltero para así poder seguir haciendo negocios con ciertas mujeres del entorno –explico brevemente mientras se soltaba del agarre de ella.

Mitsuki comenzó a reír de una forma nerviosa, mientras negaba con la cabeza.

-No es solo eso… -al comprender lo que pasaba ella abrió la boca y soltó un leve quejido de dolor- Te da vergüenza que me vean contigo… ¿verdad? –sus ojos se llenaron de lágrimas y eso hizo que se muerda el labio con fuerza- tus padres ni saben que salimos seguramente, tu madre quiere juntarnos como pareja todavía porque tu no le dices la verdad…

Itachi quiso acercarse a ella pero Mitsuki no lo dejó. Levanto su rostro, mostrándole una mirada de desaprobación y dolor. Le tendió su copa mientras luchaba por que las lágrimas no salieran de sus ojos.

-No puedo creerlo.

La mujer comenzó a caminar, alejándose de la gran fiesta que estaba en el comedor. Quería ir hasta la sala de estar de la familia para poder tomar sus cosas y desaparecer. Mientras avanzaba, sentía como unas lágrimas resbalaban por sus mejillas, y de una forma brusca se limpió los ojos con sus hombros.

-Espera, Mitsuki –pidió Itachi mientras terminaba de llegar hasta ella. La veía como agarraba sus cosas de una forma brusca. Se acercó a su lado y la volteo, tomándola del brazo. Al hacerlo, notó que sus ojos estaban colorados. El dejó salir el aire que tenía acumulado, nervioso- Solo son negocios familiares, deberías entenderme.

Ella lo alejo golpeándolo en el pecho.

-¡Por favor! –grito ella mientras lo fulminaba con la mirada, odiaba como él la miraba: con pena- ¿Tú mintiendo? No me vengas con eso, odias hacer eso –chasqueo la lengua- no engañarías a los demás.

-Es por mi familia.

Itachi se acercó más a ella.

-No te creo –indico enojada- tienes vergüenza de mostrarme a los demás en tu patética empresa, ¿mantendrás tu trabajo con mentiras?

El azabache comenzó avanzando a su lado, mientras ella retrocedía los pasos. Terminado contra la pared y Itachi encima de ella, intimidándola con la mirada.

-Después de todo son negocios –escupió molesto, odiando pensar eso- Yo acepto tu patético trabajo.

Mitsuki abrió los ojos dolidas por las palabras de él. Lo empujo fuertemente y comenzó a caminar directo hasta la salida de la casa. Pasó por delante de algunos invitados, sin importarle que los golpeaba levemente. Muchos miraban la situación, puesto que Itachi Uchiha la seguía de una forma desesperada.

-¡Para de una vez! –gritaba enojado el azabache.

Ella logró salir de la mansión y bajo a paso rápido los escalones de la entrada. Caminaba directamente hasta la salida del lugar, enojada y llorosa. Se sentía dolida, lastimada. Nunca estuvo verdaderamente orgullosa de su "trabajo", puesto que solo lo hacía por un poco de placer.

-¡Mitsuki!

El azabache la tomó de la muñeca y la volteo fuertemente, haciendo que ella se pegara a su pecho. Ambos mostraban odio en su mirada pero se la sostenían de todas formas.

-¡Aléjate de mí! –gritó a todo pulmón Mitsuki, dejando salir las lágrimas que mantenía con fuerza en sus ojos. Quejidos y gemidos salían de sus labios sin que pudiera controlarlo. Hacía mucho que no lloraba de esa manera, y nunca lo había hecho delante de Itachi, quien la miraba atónito.

-Mitsuki yo…

-¡Déjame ir! –chillaba forcejeando mientras se movía y retorcía del agarra de Itachi, ella lloraba con fuerza mientras gritaba- ¡Si soy tan poca cosa déjame ir! ¡¿Qué mierda esperas?! –Cuestiono tajante a la vez que lo miraba a los ojos desafiándolo- ¡Solo estas con una puta, vamos, admíteselo a todo el mundo, te encantara!

-Para.

-¡Vamos, regresemos! –Decía enojada- ¡Cuéntaselo a tus inversionistas! ¡Yo lo hago por ti!

Itachi apretaba con más fuerza el agarre en ella.

-¿Tú le cuentas a tus amantes que estas saliendo conmigo? –critico él, pero con un tono más tranquilo y sin gritar. Estaba impaciente, se le notaba, pero intentaba controlarse de todos modos- ¿Lo haces? ¡Te ríes de mí!

Mitsuki lo miro ofendida mientras apretaba con fuerza sus dientes para no gritar de impotencia.

-Eres un imbécil –sentencio la peliblanca- ¡Desde hace dos años que deje de estar en la empresa! –Grito ella con toda la voz que tenía mientras se zamarreaba sin tener ningún resultado- ¡Desde que empecé contigo no estuve con nadie más! ¡No lo necesitaba por estar contigo! ¡Que idiota! Yo estoy con alguien que… –dejo salir un fuerte gemido.

Itachi le soltó las muñecas y la abrazo con fuerza, tomándola desprevenida.

-Con alguien que tiene vergüenza de mí.

-Mitsuki, te amo –menciono el azabache luego de besarle el cabello.

Ella comenzó a negar mientras se separaba de él, al sentir como Itachi la agarraba de la cintura, ella lo empujo fuertemente en el pecho, alejándolo.

-¡Deja de mentirme! ¡No quiero verte! –gritó ella mientras se cubría sus ojos con las manos- ¡Todo estaba mejor antes que aparecieras en mi vida! ¡No me sentía tan dependiente de nadie! –se llevó la mano al pecho- ¡No me sentía así! –chillo enojada- ¡No quería amarte!

Itachi sentía como un puñal se le clavaba en el corazón. Apretó con fuerza los puños mientras miraba como ella seguía llorando y soltando quejidos de dolor.

-Entonces vete.

Ella al instante se dio vuelta, comenzando a alejarse de él a paso rápido y decidido. Itachi se llevó su mano hasta su cabello para agarrárselo con fuerza mientras pensaba. El muchacho camino hasta las escaleras de la casa y se sentó ahí: pensativo y abatido.

-Tu padre también era bastante problemático –menciono Mikoto Uchiha mientras se acercaba hasta su hijo y le daba unas reconfortantes caricias en la espalda- ¿Por qué no cancelas el compromiso y la buscas?"

Eso había hecho Itachi, pero luego no pudo contactar con Mitsuki por mucho tiempo. Fue a buscarla en varias ocasiones, hasta que tuvo que desistir y preguntarle a Hatake Kakashi. El peliblanco casi lo hecha de su casa, puesto que Itachi llego cuando estaba en medio de un trio. Pero, Kakashi termino explicándole al Uchiha que Mitsuki se había ido a Europa y que no sabía cuándo iba a volver.

Además de que preguntarle muchos detalles a Kakashi no era muy bueno, después de todo el peliblanco le guardaba cierto rencor por el hombre que "profanó a su pobre hermanita", palabras textuales del joven Hatake.

-¿Qué sucede? –cuestiono ella mostrándose intrigada por las actitudes del muchacho, ya que la estaba observando demasiado y eso la incomodaba- Me miras extraño.

Itachi pestaño, saliendo de sus pensamientos y volvió a prestarle atención a ella. Mitsuki estaba frente a él, con hielo sobre su labio mientras lo examinaba con la mirada intentando buscar la respuesta a su pregunta.

-Solamente te miro –respondió para luego apoyarse mejor en su cama.

Estaban en la habitación del azabache, y se encontraba la tele prendida en un volumen bajo mientras ambos se miraban cada unos segundos. Se los notaba nerviosos, después de todo desde hacía mucho tiempo no se veían cara a cara, afrontando todos sus sentimientos.

-Mitsuki…

-Itachi, yo…

Ambos se miraron al escuchar como hablaban a la vez; ella sonrió divertida mientras él relajo su expresión. El silencio los inundo nuevamente, pero esta vez no era incomodo sino más bien reconfortante de alguna extraña manera.

-Creo que debo irme –menciono ella poniéndose de pie mientras se sobaba el cuello con cierta molestia y frunciendo el ceño.

-Es tarde, podrías quedarte aquí.

Ella bufó sonoramente.

-No, gracias –respondió y al darse cuenta que sonó tajante añadió- Preferiría volver a mi departamento, dormir tranquila. Tengo que estudiar unos proyectos que terminar.

Itachi levanto la ceja confundido.

-¿De qué hablas? –cuestiono sin poder evitar callarse, su duda era más grande que cualquier cosa.

-Pues, durante estos años en donde… nos conocimos –dijo buscando las palabras correctas sin mencionar hechos de mas- estuve haciendo unos cursos en el caso de administración, Kakashi me lo sugirió diciendo que era buena idea –se encogió de hombros restándole importancia- Fui a Europa como capacitación, para luego recibirme. Estas hablando con una muy buena empresaria –menciono con el ego por las nubes, demostrando que su apellido era Hatake.

Itachi le sonrió, estaba orgulloso y la miraba con afecto, lo que hizo que Mitsuki se ruborizara completamente.

-¿Cómo esta Sora? –cuestiono la peliblanca cambiando de tema, pero sin mirarlo puesto que no quería demostrarle su sonrojo.

-Se quedaba con Sasuke porque hasta hace poco no tenía mucho tiempo para cuidarlo y…

Ella lo miró, fulminándolo con la mirada.

-Me hubieras llamado.

-Nunca me contestaste por teléfono, ¿Por qué lo hubieras hecho en ese momento? –pregunto levemente rencoroso.

Mitsuki llevó su mano hasta el pecho y se mostraba seria ante la situación.

-Hubiera sentido que mi hijo me necesitaba –explico al instante mientras se ponía de pie, y apoyo el hielo nuevamente en sus labios con desinterés- Es amor de madre, tu no lo entenderías, desalmado.

Ella salió a paso firme de la habitación, e Itachi se quedó congelado sin entender lo que sucedía. Escucho mucho ruido en su casa, y podía asegurar que ella intentaba ponerse los zapatos puesto que podía oír las quejas de Mitsuki.

El azabache negó rápidamente, poniéndose de pie y comenzó a caminar para seguirla. Observó como ella se encaminaba hasta la puerta a paso decidido.

Itachi se colocó delante de ella, apoyando su brazo sobre la pared impidiéndole que avanzara.

-Sigues igual de dramática que antes –dijo levemente divertido por todo y más al verla bufar derrotada- No entiendo porque no eres actriz.

Mitsuki pasó por al lado de él, llegando a la puerta. Pero de golpe se frenó volteándolo a ver por sobre sus hombros, sonriendo divertida.

-Kakashi dice que la actuación la llevamos en la sangre –menciono orgullosa mientras levantaba las cejas.

Itachi siguió observándola, percatándose que estaba diferente.

-Estas muy hermosa –dijo y luego se acercó más a ella, tomándola del rostro y acariciándola en el proceso- Sigues igual que antes.

Mitsuki se mordió el labio con fuerza, intentando contener sus sentimientos; quería chillar, necesitaba gritar, estaba perdiéndose en sus ojos, a la vez esperaba besarlo y dormir a su lado. La muchacha cerró los ojos al sentir como Itachi posaba sus labios sobre los de ella y luego comenzaba a moverlos con lentitud, para no abrirle más la lastimadura.

La peliblanca llevó sus manos hasta la nuca del azabache y profundizo más el beso, abriendo más su boca y comenzando mover su lengua. Ella lo mordió con fuerza, se la notaba desesperada por aquellos mimos, e Itachi gruño al sentir como Mitsuki se pegaba completamente a él.

Itachi la cargó, levantándola y ella lo rodeo con sus piernas.

Después de todo era lo que ambos necesitaban: sentirse queridos un rato.


Suigestu se sobaba la mandíbula adolorido. No dejaba de observarse al espejo, notando que además de aquel intenso dolor tenía un gran moretón en su ojo izquierdo.

Al recordar la razón de su desastrosa noche, quiso llorar completamente molesto.

"-Oi, Sasuke –lo zamarreaba el peliblanco mientras lo llamaba una y otra vez- ¡Vamos Sasuke! ¡Oh, mira, mujeres desnudas! –grito y al instante se quiso golpear internamente por lo que había dicho- Eso funciona conmigo, tsk… -chasqueó la lengua e insistió nuevamente con despertarlo- ¡Una ensalada de tomate! –grito aún más fuerte, casi pegado a la oreja del azabache pero no había respuestas, sino que Sasuke seguía dormido profundamente.

Suigestu suspiro, mostrándose molesto e impaciente. Después de todo pensó que cuidar a Sasuke no sería tan malo, ya que luego podría pasarse toda la madrugada mirando películas en la televisión de su mejor amigo… pero antes de eso tenía que acostar al azabache en su cama para que duerma, puesto que si Mikoto se enteraba que no cuidaba bien a Sasuke, ella lo mataría.

Él tragó en seco al recordar la mirada fulminante de Mikoto Uchiha, ella da más miedo que todos los azabaches juntos.

El peliblanco tomo a Sasuke de los hombros y lo arrastró hasta el baño. Entre quejas y caídas, logró colocar al Uchiha en la bañera y este todavía estaba en su placentero sueño. Suigetsu tomó la remera de Sasuke y se la sacó, tirándola para arriba en un instante y con desinterés. Ni con las mujeres era tierno, mucho menos lo sería con él.

Una vez que se deceso de la prenda, se agacho levemente y con cierta expresión de dolor llevó sus manos hasta la cadera del azabache. Apenas tocó el primer botón, una patada lo alejo contra la pared, haciendo que grite de dolor.

-¡Joder, mi ojo! –chillaba agudamente Suigetsu mientras se masajeaba la zona, volviendo a gritar.

-¡Me querías violar, cabrán! –gritó enojado y ebrio Sasuke mientras se ponía de pie, con la cabeza completamente dolorida. El azabache camino hasta su amigo y lo levanto del suelo, para luego darle un fuerte puñetazo en el rostro- ¡Te matare! –insistió el azabache, pero luego completamente muerto de sueño se caminó como pudo hasta su cama, tirándose sobre esta y comenzó a susurrar muchas cosas a la vez- Mejor mañana… si, una muerte para el desayuno… tomate, sí.

-¡Kyaaa! ¡Mi ojo! –lloraba Suigetsu desde el baño"

Bajó su mirada, con la frente sombreada de negro.

-Maldito, maldito, maldito –repetía una y otra vez Suigetsu mientras buscaba algún arma en el baño para poder matar al azabache. El peliblanco estaba completamente decidido, no volvería a pasar por eso nunca más. Jamás cuidaría a Sasuke Uchiha alcoholizo, no de vuelta.

Suigetsu escuchó como su celular sonaba, por lo que lo tomo para leer el mensaje que acababa de llegarle. Lo releyó varias veces, sintiéndose sorprendido.

"Karin: Mira, Suigetsu-baka, quiero hablar contigo. ¿Te parece el jueves en la cafetería de siempre? Antes del cumpleaños de Naruto, luego podemos ir juntos. Bueno, no es que quiera aparecer con un idiota como tú pero bueno."

Volvió a releer el mensaje, y también miró quince veces que se tratara de Karin.

"No creo que sea buena idea…" comenzó a escribir Suigetsu pero al instante otro mensaje acababa de llegar, dejándolo mucho más sorprendido que antes.

"Karin: Por favor"

Suigestu sonrió, con arrogancia y asintió como si ella pudiera verlo.

"Claro, zanahoria pero para que sepas tampoco me agrada llegar a una fiesta con una miope"

Al instante lo miró sin borrar su sonrisa, para luego mirarse nuevamente al espejo y extrañamente no le molestaban sus golpes. Pero al instante recordó que si no se le iban para el jueves, Karin lo molestaría por ser débil. Él bufó sonoramente, enojado porque sabía que eso pasaría.

Ella le respondió, y el leyó lo leyó al instante.

"Karin: Baka"

-Siempre tan expresiva –pensó en voz alta.


Matsuri comenzó a desperezarse, moviéndose con lentitud sobre la cama. Estaba cansada, le dolía todo el cuerpo y con pesar abrió los ojos. Luego de hacerlo, llevó ambas manos hasta sus mejillas cubriéndoselas al sentir que se había puesto colorada. Se levantó con cuidado en la cama, notando que estaba completamente sola en aquella habitación.

Suspiro, levemente decepcionada mientras volvía a acostarse y se tapaba completamente con la sabana.

"¿Acaso no lo abre hecho bien?" pensaba internamente "Sé que dijo que se iría pero no esperaba que lo mencionara enserio" hizo un puchero involuntariamente "Ou, no es justo. Esperaba una sesión de sexo mañanero" quiso llorar al darse cuenta que sus ideas no estaban saliendo como ella esperaba. La muchacha comenzó a rodar en la cama, moviéndose de un lado al otro frustrada y enrollándose en la sabana. Gruño frustrada y paró en seco, volviéndose a sentar y tomando su almohada del respaldo, para colocarla sobre su rostro y poder gritar enojada sobre esta.

-¿Qué se supone que estás haciendo? –preguntó una voz en la habitación, lo que hizo que Matsuri se quedara completamente quieta y parando sus acciones, para luego de forma lenta comenzar a mostrarse ante la otra persona.

-Gaara-sensei –lo saludo ella con una sonrisa.

El muchacho estaba con el cabello mojado y se lo secaba con una toalla, vestía con la misma ropa de la noche anterior y tenía una leve expresión de curiosidad puesto que ella estaba actuando extrañamente antes de que llegara.

-¿Entonces?

-Solamente… un ritual antes del desayuno, si eso –respondió al instante, delatando sus nervios y poniéndose nuevamente completamente colorada por lo mala mentirosa que resultaba ser, ella suspiro para después sonreír.

Gaara le sostuvo la mirada unos cortos segundos, para luego tomar sus llaves que se encontraban en una mesa y su abrigo.

-Se ha hecho tarde, están siendo las doce del mediodía –explico él con su voz ronca.

-¿Qué? –cuestiono Matusi dando un brinco de golpe y se levantó de la cama, comenzando a vestirse y se olvidó por completo de su desnudez. Al recordarlo y más precisamente al percatarse de que estaba Gaara mirándola, ella se sentó en la cama tomando una almohada y se cubrió.

Gaara sonrió con burla.

-¿Tanto hemos dormido? –cuestiono ella, remarcando la palabra en plural haciendo que Gaara frunza el ceño puesto que él no contaba con el hecho de dormirse.

-Sí, y es domingo –indico secamente- tengo almuerzo en familia –contestó pero luego se recrimino por andar contándole esas cosas a ella, bufó enojado con sí mismo. Se encamino hasta la puerta y antes de abrirla la miro por sobre su hombro- Luego hablamos, Matsuri.

Al quedarse sola en la habitación, ella se puso de pie y comenzó a saltar sobre la cama completamente feliz y chillando.

No había tenido otra sesión de sexo con Gaara, pero él durmió a su lado por lo que parecían muchas largas horas. Ella sonrió emocionada y al instante se mordió los labios con fuerza.

Pero todo aquel festejo se vio interrumpido por el sonido de su celular, lo que hizo que comenzara a buscar por toda la habitación donde lo había dejado. Rebuscó entre sus prendas tiradas, y de su vestido tomó el aparato de un pequeño bolsillo interno.

-Moshi moshi –saludo efusivamente sin siquiera haber mirado quien la estaba llamando, y al escuchar aquella seca y áspera voz del otro lado, el semblante de la castaña cambio al instante- Si, estoy en eso… No, no ha pasado nada nuevo.


Sasuke se encontraba de completo mal humor, enojado y con una clara expresión de pocas pulgas. El azabache tomaba su café mientras largaba maldiciones. Estaba cansado, le dolía la cabeza por la resaca y quería matar a cualquier persona o ser vivo que se acercara a él. De hecho hacia minutos atrás había sacado a patadas a Suigetsu de su departamento, puesto que el peliblanco estaba durmiendo cómodamente…. en su sillón… el cual estaba cubierto por comida.

El azabache frunció el ceño al escuchar como tocaban el timbre. Sasuke se encogió de hombros, restándole importancia y volviendo a tomar su bebida. Pero, volvieron a tocar haciendo que él bufara.

Pero decidió hacer como si nada pasará.

Lo que fue un gran error.

Aquella persona que se encontraba afuera de su casa, dejó su mano apoyada en el timbre haciendo que retumbe por todas las paredes de su apartamento.

El azabache se puso de pie, enojado, frustrado, y con ansias de un asesinato lento pero doloroso. Su cabeza le latía debido al ruido, así que rápidamente fue hasta la entrada de su hogar.

Abrió la puerta con brusquedad, haciendo que su visita soltara un chillido de sorpresa y se alejara del timbre, dando un pequeño salto para atrás.

-¿Qué mierda quieres, Yamanaka? –gruño completamente enojado y fuera de sí, se le notaban unas orejas terribles pero seguía manteniendo aquel semblante serio que tanto lo caracterizaba- Joder, dime de una maldita vez.

-Sí, estoy bien, gracias por preguntar Sasuke-kun –menciono ella sonriendo con molestia.

Sasuke bufó.

-No te he preguntado cómo estas puesto que te ves como la mierda –se encogió de hombros Ino pero luego le guiño el ojo- No es cierto pero, en fin –movió sus hombros con fingido desinterés- Vengo a buscar el dinero de la frentona.

El azabache se la quedó mirando durante unos segundos.

-De la frente andante, la marquesina con patas –indicaba Ino al notar como el muchacho estaba completamente quieto y pensando. Ella al instante añadió, bufando- De Sakura.

Sasuke al instante se volteó, entrando a su departamento pero cerrando la puerta en el proceso para que Yamanaka no entre a su casa como chusma que era.

-¡Oye! - Ino bufó y se cruzó de brazos, para luego apoyarse contra la pared.

Espero durante unos interminables cinco minutos, y cuando se dispuso a volver a tocar el timbre, Sasuke apareció cambiado; vistiendo una remera negra manga larga y unos jean azules oscuros, junto con una campera azul oscura.

-¿En serio no habías notado la frente de Sakura? Es más llamativo que sus ojos o su pelo, eso es mucho decir.

El azabache pasó por su lado ignorándola, lo que hizo que la rubia lo siguiera. Sasuke camino a paso firme por las escaleras, intentando que su cabeza no le doliera a pesar de los chillidos de la rubia.

-¡Espera, Sasuke-kun!

-No sabía que ahora Sakura tenía secretaria –menciono despectivamente mirándola de arriba abajo, cuando se encontraban a la salida del edificio- Si tanto quiere el maldito dinero se lo daré yo.

-¡Pero Sakura me ha mandado a mí! –chillo enojada

-Me importa una mierda, Ino –sentencio Sasuke saliendo a paso firme y decidido, aun bufando pro sus dolores de cabeza.

La rubia grito indignada, asustando a una vecina que pasaba junto a ella. Ino pisó con fuerza el piso, y al instante tomó su celular para llamar a su amiga. Era consciente de que aunque se apurara no llegaría primero a lo de Sasuke pero al menos podía evitar que su amiga lo recibiera, puesto que Sakura no quería que él la viera lastimada, ella misma lo había dicho el día anterior "No necesito la lastima de un estúpido arrogante egocéntrico que solo uso para beneficio sexual mutuo"

Probó dos veces de llamarla, pero nada pasaba, directamente entraba al contestador. Sakura era la persona que llevaba siempre su celular a todos lados y contestaba a todo momento, pero justamente ahora no la atendía.


Sakura cantaba a todo pulmón mientras se secaba el cabello con la toalla. Vestía su corta bata de color blanco y estaba descalza. Ella se miraba al espejo, siguiendo escurriendo sus mechones rosados. La muchacha no sacaba la vista de su rostro; percatándose de aquel horrible moretón en su mejilla que ya tenía un color verde y violeta; también de su labio el cual estaba lastimado e hinchado; y además de los rasguños que se hizo al perder los nervios.

Ella suspiro, para luego dejar de gritar y comenzar a tararear más calmadamente.

Al principio le había costado volver a mantener la calma, pero pudo lograrlo luego de un largo sábado de películas con Ino e interminables charlas mientras comían helado.

Sakura sonrió al recordar el buen día que había logrado pasar con su mejor amiga.

De pronto, escucho el ruido del timbre por lo que dejó la toalla que tenía en sus manos sobre la repisa del baño. Comenzó a caminar por el pasillo, pensando que se trataba de su amiga.

-Ya va… -indico Sakura a la par que avanzaba a paso lento hasta la puerta, intentando hacer enojar mucho más a Ino, pero de golpe el timbre comenzó a sonar sin parar por lo que Sakura abrió rápidamente la puerta, con las mejillas infladas y mostrándose enojada- ¡Dije que ya va!

Sasuke al verla ensancho los ojos, y frunció el ceño completamente confundido. Ella se mordió el labio con fuerza, y se contuvo de chillar de dolor al lastimarse nuevamente. Estaba nerviosa, se encontraba shockeada puesto que no esperaba encontrarse a Sasuke.

-Sasuke –lo saludo intentando actuar como si nada pasará pero al instante él llevo una mano hasta su mejilla sorprendiéndola, y ella reacciono soltando un pequeño chillido.

-¿Quién te hizo esto, Sakura? –pregunto completamente molesto, demostrando un tono de voz seco y agrio en su voz, dejando que ella escuchara lo enojado que se encontraba por la situación.

Ella parecía tan frágil delante de sus ojos, tan diferente a la imagen que mostraba siempre delante de los demás.

Y eso lo extraño, como también le genero un gran malestar en su interior.

-Dime, Sakura –insistió nuevamente, estaba llegando al punto que no le quedaba paciencia.


¡Y al fin esta lista la continuación!

Prometo intentar actualizar mas seguido :3

Espero que les haya gustado