Los personajes de la historia pertenecen a la serie twilight y a la escritora Stephenie Meyer, yo solo creo los escenarios y las situaciones...

Aqui, por fin (después de una tediosa espera, ¡capitulo!)

Capitulo 9

El final de las historias

Estuvo a punto de perder la compostura cuando escucho aquello pero se mantuvo firme. Edward seguía viendo la carretera como si esta fuese lo más interesante y no solo un medio de salida. Isabella, observó el paisaje de afuera y supo que Edward estaba esperando una respuesta. ¿Qué podría decir? Había sido investigadora y experta con el polígrafo en relación de varios casos por homicidio. Detestaba a todos aquellos que habían atentado contra un inocente y cuando dictaba su análisis lo convertía en la justicia que la familia necesitaba. Pero ahora, creyendo a Edward culpable aunque el adjudicara lo contrario..¿Podría creerle? De pronto, todas las fotos, letras y declaraciones de varios tipos que ella había condenado acudieron a su mente. Bajo la conducta de los más sangrientos, estos declararon que había sido por venganza, un acto de odio o un excesivo amor.

¿Podría ser que…?

-¿Mataste a Carlisle?- se giro para ver su respuesta pero el solo comenzó a reírse. Eso le hizo tener miedo. ¿Estaba en el mismo carro que un asesino?

-¿Por qué siempre asumes lo peor de mí?-

-¿Por qué entonces haces declaraciones y luego te quedas callado?- le reclamó en respuesta –Si haces eso, la gente pensará cosas incorrectas-

Edward suspiro –No me importan los que los demás piensen a excepción de determinados-

-Entonces, ¿Qué sucedió después?-

-Curiosa que eres- sonrió recobrando un poco el ánimo- Carlisle esta retirado hoy en día en una ubicación que ni siquiera yo puedo revelarte-

-¿No confías en mí?-

-No es eso. Es… complicado, Bella compréndelo. Un día solo soy yo y luego entras tú y todo cambia-

-¿Y eso es malo?-

-Demasiado- la miró por unos segundos antes de seguir concentrado en manejar –Mi madre era la mejor. Muchos hijos dicen lo mismo y no seré la excepción. Era hermosa en lo físico pero más en corazón. Me enseño tantas cosas que yo…-se cortó- Conoció a Carlisle en la escuela, resulto ser su profesor suplente en la facultad. Como puedes ver, he aquí el resultado. Pero con la noticia de mi nacimiento, Carlisle la comenzó a tratar extraño. Al principio, antes del embarazo, la atendía como una reina, después y hasta donde la vi, fueron todo maltrato, pocos momentos felices y lágrimas. Llegaba a verme y me sonreía con tanta falsedad que en las posteriores visitas me escapaba. Obviamente mi madre pagaba con discusiones. 1 año antes de su muerte, comenzó a enfermarse más seguido. Dolores de cabeza, mareos, fiebre alta. Le avise pero el solo adjudicaba todo a una intoxicación diciendo que pasaría. No le creí y lo seguí a la casa de su familia original encontrando que la señora de la casa había fallecido hace 2 años. Y solo sobrevivían los niños con las sirvientas. Regresé a casa y encontré a mi madre vomitando sangre. Como veras, eso no es algo natural para un niño de 5 años y me asusté. No sabía a quién llamar- Bella no se había dado cuenta que estaban parados a un lado de la carretera hasta que el descanso sus brazos y posteriormente su cabeza sobre el volante –"Son cosas que pasan" o al menos eso es lo único que puedes pensar. Estuve a su lado, corriendo por toallas para bajarle la fiebre y calmarla pero ella no dejaba de vomitar….-se quedo callado y ella asumió que de nueva cuenta, las imágenes lo estaban torturando

-Edward..-

-Se recuperó. Y todo volvió a la calma. O al menos eso creí. Carlisle venia cada vez menos y si lo hacía, actuaba evasivo. Las únicas veces que no lo escuchaba gritar es cuando comíamos. Recargaba su cabeza sobre su mano y observaba a mamá comer como si fuera algo increíble. Mientras pasaba el tiempo con la misma rutina, simulaba que me quedaba en la escuela cuando en realidad me escapaba para ir a ver a la otra familia Cullen. Observé cómo dos niñas con vestidos elegantes y cabellos de oro cantaban y reían bajo el sol. Era tan distinto todo. Ellos viviendo con alegría mientras yo trataba de mantener viva la esperanza en mi madre. Cada noche, cuando me despedía de ella, le regalaba un dibujo, una dedicación o algo..Ah, la inocencia de uno. Pero todo fue en vano- declaro con voz seca y bella noto como sus nudillos comenzaban a volverse blancos por la fuerza. Sus ojos reflejaban un odio que jamás había visto, ni siquiera en los asesinos a sangre fría.

-A los 8 años mientras llegaba de otra de mis visitas clandestinas a la casa Cullen, encontré a mi madre en el suelo envuelta en un charco de sangre. Corrí a su lado y trate de volverla en si pero parecía no verme. Hablaba cosas sin sentido, pronunciaba mi nombre una y otra vez mientras que yo no podría hacer nada. ¡No pude hacer nada!- de la nada, levantó su mano y la estrello contra el estéreo del coche, dejando este descompuesto. No le basto con un golpe sino que le siguieron varios. Bella le gritaba que se detuviera y lo abrazó, tratando de calmarlo

-Cálmate, Edward. No fue tu culpa..-

-Ella se murió en mis brazos y yo solo podía cantarle las pocas canciones que un niño conocía. Canciones donde anunciaban sol y personas felices…-

-Shh, Edward. Todo está bien, todo está bien- le acarició los cabellos con ternura y no soportó las lágrimas

-¿Por qué lloras?- le preguntó

-Porque me duele que tú sufras. Es como si tu dolor fuese el mío- Edward le dirigió una sonrisa amarga y continúo abrazándola.

-Bella- le llamo después de que todas las lágrimas se calmaron

-Edward..- le creía y no dejaría que lo metieran a la cárcel -¡Estas sangrando!- observó el dorso de la mano y la telarañas de sangre que brotaban de los golpes. Tomó su maleta y saco un botiquín –Ven, tenemos que lavarte esa herida-

El no dijo nada, solo asintió. Se quedo quieto mientras ella le lavaba la herida con la botella de agua y procedía a la curación. No se quejo ni nada por el estilo. Aquella herida parecía una bendición comparada con los amargos recuerdos.

-Listo- admiró su trabajo como enfermera –No sé si lo hice bien, pero Alice…- se detuvo cuando el nombre brotó de sus labios

-Ella está bien, si es como me dices, estará bien. Te prometo- se corrigió –Te juro que no le pasará nada. Averiguamos donde está-

-No hay manera, Edward. Si tú no te entregas, él no le dejara vivir- ignoró el hecho de que había pronunciado "él" y la tomó entre sus brazos. Qué extraña era Isabella, lloraba cuando el sufría, lloraba cuando se imaginaba a Alice sufriendo pero.. ¿También lloraría por ella? Levantó su mentón y la obligó a que lo mirara a los ojos pese a que las lágrimas le deformaban la vista, le sonrió como en la comisaria y la besó. La acogió y la hizo sentir como en casa indicándole con el roce que él estaría allí para ella.

Cuando se separaron -¿Y bien, lista para otra noche de nombres falsos y camas extravagantes?- ambos sonrieron y ella asintió, metiéndose a la camioneta. Miro su celular y se fijo que eran las 6 de la tarde. -¿Qué tan lejos está otra comunidad?-

-A 3 horas si no nos detenemos- Suspiró y se recostó contra el asiento –Puedes dormirte si quieres-

-Gracias- cerró los ojos y cuando se sintió llegar a la inconsciencia, le dijo –Muchas gracias-

-¿Por qué?-

-Por confiar en mí-

-En ese caso, gracias por escucharme- medio asintió y se acordó de algo: Edward no le había explicado cómo es que su padre había matado a su madre. Quizó despertarse para continuar con la historia pero pensó que era mejor dejarlo tranquilo. Después de todo, aun tenían un viaje largo.


-Despierta- sintió su aliento sobre su cara y se removió –Despierta- repitió la voz

-¿Qué?- abrió los ojos, molesta y observó a Edward a pocos centímetros. El sonrojo le cubrió las mejillas –Lo siento-

-Espero que cuando estemos juntos no te levantes así todas las mañanas, sino ten por seguro que no habrá desayuno en la cama- ella enrojeció más al pensar en ello. Él y ella juntos, como pareja. No habían hablado sobre el tema así que no tenía idea de que eran pero el imaginarlo a su lado, trayéndole el desayuno y haciéndola sonreír, resultó una idea maravillosa.

-Vamos antes de que sea más tarde- nerviosa, se bajó del auto ignorando la mano extendida de su acompañante y se dirigió a la entrada.

-¿En qué puedo servirles?- inquirió con aburrimiento una chica morena. Debía tener aproximadamente 25 años. Miro a Bella con fastidio para luego enfocar su vista en la revista que leía.

-Busco una habitación-

-Llene los datos- le paso el formulario sin siquiera verla

-¿Cuándo cuesta la habitación?-

-Véalo ahí- esta vez, la chica sonaba más molesta. Bella ignoró el tono y observó los precios que casi no se veían por la falta de mantenimiento a la pared.

A su lado, llegó Edward con la maleta –Es muy caro- le dijo en cuanto lo vio- No podemos pagar esto porque nos quedaríamos sin dinero-

-Permíteme- se paró frente al mostrador –Buenas tardes, ¿podría atenderme?- la chica levantó la mirada quizás para gritarle o ignorarlo pero resultó lo contrario. Su cara se iluminó al instante y una sonrisa se asomó en las comisuras de sus labios.

-¿Si, se le ofrece algo?-

-Busco una habitación-

-Claro, ¿Qué busca? ¿Individual, doble..?-

-La que sea indicada para una pareja- sonrió con cortesía y la mujer abrió los ojos con sorpresa, identificando a Bella

-No tenemos disponibles- pronunció con rudeza

-Entonces una individual, será más romántico- Bella enrojeció y rápidamente negó

-¿Qué haces, Edward? Vámonos-

-¿Por qué? Si la srita. Esta siendo muy amable. Piensa en cómo será la experiencia- la abrazó por detrás –¿No lo cree, así?- se dirigió a la recepcionista pero ella trataba de asesinar con la mirada a la castaña.

Edward se separó y se recargó sobre el mueble –Pero yo estaría muy feliz aunque me diera el sótano para dormir. He escapado con mi amiga y ella no quiere quedarse aquí. ¿Por qué será?-

-No…no lo sé- la chica se puso todavía más nerviosa cuando él se acercó y le susurró algo. Inmediatamente, Bella supuso que la chica se desmayaría de un momento a otro. Contuvo las respiraciones que le impedían golpear a la chica y matar a Edward, dos de una vez. ¿Cómo podía ponerse a coquetear con ella?

-¿Entonces?-

-La habitación 303- le entregó la llave

-¿Cuánto es?-

-No se preocupe, va por la casa- seguía sonriendo mientras Edward tomaba el brazo de Bella y la conducía por los pasillos.

-¡Suéltame!-

-¿Qué sucede?-

-Eso debería preguntarte yo a ti. ¿Qué sucede contigo? ¡Estabas coqueteándole!-

Edward suspiró mientras abría la puerta –Entra-

-No, yo no entraré en esa habitación que tan suciamente has conseguido. Dime ¿Cuál fue el precio? ¿Te acostarás con ella?-

-Basta, Isabella. Solo entra-

-Ya te dije que no- se cruzó de brazos

-Entonces lo haremos a mi manera- de un momento a otro, el suelo que pisaba se desvaneció y se encontró sobre la espalda de él

-¡Bájame! ¡Estúpido, bájame!- cerró la puerta y la dejo caer sobre la cama. Se colocó encima de ella y la miró a los ojos

-No le prometí nada. ¿Querías no gastar dinero? La persuadí, le mentí. ¿Soy experto en eso, recuerdas? Le dije que eras novia de mi hermano y que solo estaba ahí porque habían tenido una discusión-

-Pudiste haberme dicho- giró la mirada a otro lado

-¿Sera que no me dejabas, niña tonta?-Sacudió la cabeza –Y por eso me gustas- rozó sus labios. Ella tembló por la agitación de su corazón.

-Oh, ya recordé que más le dije- ella esperó mientras acariciaba su cabello -Qué estaba solo-

-¿Qué?-

Detuvo sus reclamos con otros besos –Dije solo, no soltero- ella lo golpeó juguetonamente en el brazo mientras el reía. Y parecía que el tiempo no había pasado. Platicaron, se besaron y rieron como si resultaran serlos mejores amigos, siempre estando uno con el otro. Finalmente al dormir, Edward envolvió a Bella entre sus brazos y dejo los malos recuerdos en otro lugar.

Mientras tanto, en el bolso de Bella, el celular vibraba con desesperación con tan solo una palabra en la pantalla: ALICE


Por fin volví. Me tarde, lo se. Tuvé examenes por 2 semanas, apenas dormia y no tenia inspiración. Y para rematar el hecho de que soy distraida tuve un pequeño accidente con mi pie asi que superando todo, recuperé fuerzas y pudé escribir. Cuesta trabajo poner a Carlisle de malo cuando en realidad es genial pero ni modo..

Como ven, ahi una probadita de como fue la niñez de Edward..aunque aun faltan secretos por revelar y ahora ¿que pasará con Alice? Espero les guste y sigan expresandolo con sus visitas y reviews. Muchas gracias por todos los que he recibido, me han hecho reir y echarle ganas a la historia pese al corto tiempo que dispongo. Como verán, quizas me tome tiempo actualizar, pero lo haré. Descuiden.

Un adelanto por mi retraso xD

-¡Abran!- gritaba una voz -¡Abran o tumbaré la puerta!-

-¿Quién será?- le pregunto a su acompañante

-No se, pero debemos salir de aquí y rápido –tomo sus cosas y las de ella y abrió la ventana. Estaban en el 3er piso

-No saltare, Edward-

-¿Quieres que vayamos a la cárcel?- observó la puerta agitarse y supo que no aguantaría más.