Advertencia: Este capítulo contiene malas palabras y castigo corporal. Si a usted le incomoda alguno de estos temas, ¡Por favor no lo lea! Gracias.

Capítulo 10: Buscando a Tony, Parte 2

Al día siguiente, por la mañana…

-buen día, Anthony-le dijo Daniel, sentándose a su lado en la cama.

El chico se retorció un poco al oír su nombre, su nuevo nombre más bien.

-buen día, papi Danny-trato de parecer tranquilo y tierno.

-sí, vamos a ver… ¿Por dónde empiezo?-dijo Holtz, acariciándose el mentón.

-Wesley Wyndam/Pryce es mi padre adoptivo y yo…-intento excusarse el adolescente

-y tú le tienes cariño-lo interrumpio el hombre.

-sí, un poco-admitió Anthony, agachando la cabeza.

-no me molesta, Tony-le dijo Daniel y le sonrió afectuoso.

-¿En serio?-le pregunto el adolescente, algo sorprendido.

-sí, en serio. Lo que me molesta, Tony, es que hayas causado que mis hijos mellizos se vengarán de Ángel. Y fingir mi muerte y la de Justine. Cuando no te lo habíamos pedido, y no era necesario-

-papá, yo…-

-¡FINGIR DOS MUERTES, ANTHONY! Me temo que papá esta muy cabreado en estos momentos-le dijo Daniel, enojado.

El chico trago saliva al oír el término en español. Intento alejarse de él, pero Holtz fue más rápido y lo tumbo rápidamente sobre sus rodillas.

-¡PAPI, NO!-grito Anthony, con horror.

-sí, Antonio. Desobedeciste a papi y a mami. Te dijimos claramente que dejarás que los mellizos hicieran su vida con Ángel y no te entrometieras a menos que ellos te buscarán. ¡DESOBEDECISTE DELIBERADAMENTE!-grito Daniel, bajándole de un tirón el pantalón del pijama y el bóxer.

*¡PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFFFF!* El ruido de las palmadas resonó por todo el departamento. Y fue acompañado por los aullidos, gritos, quejidos, gruñidos, gimoteos, suplicas, disculpas, juramentos, chillidos, llanto, etc, de Anthony.

-bien, espero que esto te haya dejado las cosas más claras, hijo-dijo Holtz, subiéndole con cuidado la ropa a su niñito. Lo levanto, le dio un beso en la frente y lo meció como cuando Antonio era pequeñito.

Mientras tanto, en Los Ángeles…

-umh… ¿Papá, mamá?-pregunto Wesley, que acababa de despertarse porque sintió una mano acariciando su cabeza.

-hola, hijito. Estabas soñando y babeando como cuando tenías cinco años y ya no dormías con el chupete-dijo Roger, sonriendo.

-sí, me los quitaron porque iba al Preescolar y no querían que los otros niños me mirarán raro-se quejo Wesley, haciendo un mohín.

-es bueno saber que no has cambiado tanto-dijo Susan, dándole un beso en la mejilla a su único hijo.

-sí, ¿Qué los trae por aquí?-dijo Wesley, haciendo media sonrisa.

-pues nuestro nieto, ¿Qué más? Ángel ya nos conto todo-dijo Roger, serio.

-sí, me parece muy mal que no nos hayas contado antes tú, Wesley Spencer Wyndam/Pryce-dijo Susan, llevando sus manos a las caderas.

-es largo de explicar-dijo Wesley, evitando sus miradas.

-¡¿Cómo es que no nos contaste de Anthony, Wesley?!-exigió saber Roger, muy enojado.

-sí, hijo. Te hemos educado mejor que eso, ¡Y siempre te enseñamos a ser leal a los demás! Hacerle eso a Ángel, no puedo creerlo. ¡¿Cómo pudiste?! Todos estos años preguntandote como ibas en tu trabajo y siempre la misma respuesta ambigua, "bien". Mentiras, puras patrañas, hace poco que has vuelto a vivir en el hotel. ¡¿Y encima secuestrar a un niño?! ¡UN NIÑO! Y no me refiero a los mellizos, me refiero a Anthony. ¡Lo mantuviste encerrado en tu armario!-comenzo a reprenderlo Susan, que estaba aún más enojada que su esposo.

-¡CÁLLATE!-le grito Wesley, frustrado.

-¿Qué?-pregunto Susan, entre extrañada y atónita.

-¡QUÉ TE CALLES! ¡Siempre sermoneándome! ¡Me tienes podrido, vieja!-le grito su hijo, lleno de bronca.

-Wesley, ya estás en demasiados problemas para agregar a la lista "ser irrespetuoso con tu mami"-lo regaño Roger.

-¡TÚ TAMBIÉN CÁLLATE! Siempre tratándome como si fuera un bebé. Siempre chupandole el culo a mamá. Par de ancianos insoportables-les espeto Wesley, irritado.

Roger no dijo nada, pero lo recosto rápidamente y suavemente sobre su regazo…

-¡Lo siento, lo siento! Papi, perdón, no era en serio. Ya no soy un niño-chillo Wesley, intentando desesperadamente de escapar.

-pues te comportas como uno, así que se te castiga como uno-dijo Roger, bajándole el pantalón del pijama y el bóxer hasta los tobillos.

-¡PAPÁ, NO! ¡Desnudo, no!-grito Wesley, avergonzado.

-soy tu padre, Wes. Te cambiaba los pañales, te bañaba, te vi entrar en la edad de la p…-

-¡Ya está bien!-le grito su hijo, rabioso.

-sí. ¿Y cómo te doy azotainas siempre?-le pregunto Roger, con algo de simpatía.

-con la colita desnuda-respondió Wesley, muy a su pesar.

-así es, con la colita desnuda. No vuelvas a faltarnos el respeto, hijo-dijo Roger y levanto un poco la pierna para poner el trasero más en pompa y hacer poder castigarlo mejor.

*¡PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFFFF!*

-¿Necesitas más, Wesley Spencer?-le pregunto Roger, serio. Podía sentir a su hijo haciéndose el valiente aunque se dejara nalguear.

-¡MALDITO PERVERTIDO!-le grito Wesley, mirándolo con odio.

-supongo que no-

*¡PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFF, PLAFFFF!*

-¡Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu! Está bien, perdón. Lo lamento mucho. En serio. No se repetira-dijo Wesley, que ya comenzaba a ser un mar de lágrimas.

-eso espero, Junior. Ven aquí, mi príncipe-le dijo Roger, con dulzura, mientras le acomodaba la ropa y lo abrazaba. Susan se unió al abrazo.

Para ellos, Wesley jamás dejaría de ser su bebé.

-por fin Wesley está recibiendo lo que merece-le susurro Connor a su hermana, mientras terminaban de vestirse.

-no seas cruel. Que ayer lo castigo papá-dijo Catelyn, sin poder evitar soltar una risita.

Mientras tanto, Justine y Holtz habían llevado a Anthony a pasear por ahí y se acercaron al Río Hudson.

-padre, ¿Cuándo me enseñaras a nadar?-le pregunto Anthony, balanceandose en la baranda.

-tal vez cuando seas más grande. Ten cuidado-le dijo Daniel, sujetándolo de un brazo.

-papá, sé cuidarme solo-

-sí, has hecho un gran trabajo siendo tan pequeño. Pero ahora tienes a mamá y a papá a tu lado, ya no necesitas defenderte solo-dijo Justine, sonriendo.

-sí…-dijo Tony, soltando un resoplido. Daniel y Justine decidieron darle un tiempo solo y se alejaron un poco. Pero volvieron al instante porque el chico se había "caído accidentalmente" y ahora se estaba ahogando.

Sin mediar una palabra, Holtz se tiro al agua y saco al adolescente.

Luego de escupir mucha agua, le quitaron la ropa, lo envolvieron en una toalla y lo llevaron de vuelta a su departamento.

Se quedo dormido en el auto. Justine recosto a Anthony en su cama y miro a Daniel.

Soltaron un suspiro, y Holtz se quedo con el muchacho.

Dos horas después, aproximadamente, Anthony se levanto. Y adormilado todavía, Daniel lo guió hasta su regazo y lo tumbo bocabajo.

Tony reacciono cuando sintió que alguien le bajaba la ropa interior y el duro cepillazo lo dejo sin aliento.

-¡¿CUÁNTAS VECES TENEMOS QUE PASAR POR LO MISMO, HIJO?!-esa era la severa voz de su mentor, reprendiendolo por haber saltado por…quinta vez, probablemente, al agua cuando le dijeron que tuviera cuidado.

-¡Papá! ¡Perdón, perdón!-chillo el adolescente, asustado.

-¿Qué les pasa a los niños que no obedecen a sus padres?-

-se les da en la colita-sollozo Anthony, cubriéndose la cara con las manos luego de sentir cinco cepillazos más.

-exacto, se les da unas muy buenas nalgadas-

-por favor, no más…-

-tú no me dirás cuando parar, Anthony. Creo que hemos hablado esto muchas veces-dijo Daniel, dándole más cepillazos.

-¡Pero me duele mucho!-

-de eso estoy seguro. Esa es la intención. ¿Cuántas veces tengo que nalguearte para que te entre en la cabeza que NO vas a aprender a nadar sólo tirándote al agua?-

-lo sientoooo-

-ya está, bebé. Ya paso. Tranquilo. Shhhhhhh. Papi te tiene, papi te cuida-le dijo Daniel, con dulzura. A la vez que dejaba el cepillo de madera a un lado, le subía la ropa y lo arrullaba en sus brazos.

Estuvieron así, hasta que Anthony estuvo rehecho. Pero llego Justine y sin más preambulos, también lo puso sobre sus rodillas y le dio unas cuantas nalgadas más pero con la mano.

Luego los tres salieron a tomar un helado y caminar por el parque central.

Estaban caminando por el parque. Como una familia, una de verdad.

Cuando, de repente, apareció el equipo de Ángel.

Hace pocas horas que había partido de Los Ángeles a New York. Y llegaron más que rápido, como si de una teletransportación se tratara.

-Anthony Marthyn Wyndam/Pryce, ven aquí-le ordeno Wesley, con la intención de sonar autoritario.

-¡No pienso volver! ¡No me obligarás!-le grito Anthony, retrocediendo.

-lo sabemos, tranquilo, sólo queremos hablar-dijo Roger, sonriendo. Anthony lo reconoció al instante.

-tú eres…-

-sí, soy tu abuelo. Y ella es tu abuela-dijo él, mirando a Susan de reojo.

-Tony, angelito, vuelve con nosotros, por favor. Te necesitamos en nuestras vidas-le suplico Susan.

-¡Ay! ¡Qué conmovedor! Si sigue así, me va a hacer llorar-dijo Justine, con ironía.

-veo que nunca cambiarás-le espeto Ángel a la pelirroja.

-nos encontramos de nuevo-dijo Holtz, con una sonrisa de maldad.

-igual que en los viejos tiempos-gruño Spike.

-¿Cómo cuando me cortaste la garganta?-le reprocho Wesley a Justine. Ella rió maliciosamente y se encogió de hombros.

-tú los ayudaste a obtener a los mellizos, no te hagas el inocente-le dijo Anthony, enojado.

-Anthony, no es algo que puedas comprender-le dijo Wesley, para acallarlo.

-¡No te acerques a mi hijo!-le rugió Holtz, poniéndose enfrente del adolescente, protectoramente.

-¡Es MI hijo!-

-esto se va a poner feo-dijo Connor, haciendo una mueca.

-definitivamente-acordo Catelyn.

-papá…-susurro Anthony, sin saber si se lo decía a Daniel o a Wesley.

Los dos "machos alfas" se miraron a la cara y se gruñeron como si fueran verdaderos animales intentando quedarse con el cachorro omega, o sea, Anthony.

Continuará…