Capitulo 10
Shingeki no Kyojin no me pertenece
Muchas gracias a ChixHi, Ariadna, Akane ackerman, Nekari y DeirdreMonaghan por dejarme sus comentarios, y a quienes marcaron la historia como favorita y follow. Me alegran el día!
Comentario: Debí ponerlo antes, pero se me pasó. Obviamente la historia corre en el universo canon de SNK, pero decidí no seguir el manga, para no spoilear y para que no se complique la trama. El tiempo en que transcurre es después de descubrir que Annie es la titán mujer, pero el tiempo exacto, pueden decidirlo ustedes, si así lo quieren. Espero que no sea confuso.
Ist das unser Schicksal oder unser Wille?
"Mikasa". Nada. "¡Mikasa!" dijo nuevamente, mientras estiraba su mano para tomar el pan que la chica no había siquiera tocado. "¿Qué le pasa?" se escuchó una voz masculina. "Yo no haría eso Sasha" dijo otro de los soldados que compartía la mesa con la morocha. "Mikasa no va a comerlo" respondió una voz femenina.
"Hey Mikasa, Eren está llorando" dijo otra voz, la cual finalmente, pudo reconocer. Armin. Giró rápidamente su cabeza, mirando a su adorado familiar, observando atentamente su cara, preocupada, buscando cualquier rastro de lágrimas que pudiera encontrar. Al no hallar nada, miró penetrantemente al rubio, que, achicándose de hombros, y con una voz un poco temerosa, le dijo "Al menos logré hacerte reaccionar".
Miró uno por uno a sus compañeros, percatándose que todos la miraban de la misma manera. "¿Qué les pasa?" preguntó, mirándolos desconfiada. "¿Qué te pasa a ti?" le preguntó Eren, un poco molesto. "Si. Anoche volviste tarde al dormitorio, y hoy estás en las nubes" acusó Sasha, mientras devoraba el pan que no le correspondía.
"Ah" dijo, haciendo que algunos de los que estaban en la mesa alzaran sus cejas, mientras que otros fruncían sus ceños, extrañados. Conocían a Mikasa, y sabían que no era muy comunicativa, pero esperaban otra respuesta, alguna espantosa mentira, cualquier cosa, antes que eso. "No es nada" dijo, acomodándose en su asiento, para luego mirar a Sasha, y decirle, en un tono muy frio "¿Estas comiendo mi pan?", comenzando un barullo, entre risas y acusaciones, entre los que estaban en la mesa.
Pero Mikasa no participaba. Su mirada se encontraba al otro lado de la sala común, observando detenidamente el pálido y ojeroso rostro del pequeño Capitán, que se encontraba cruzado de brazos, escuchando completamente aburrido la conversación entre Hange y Erwin, quien estaba sentado a su lado, haciéndolo parecer aun más pequeño.
Era su culpa. Que hubiera llegado tarde a su habitación, que estuviera distraída, era su culpa. Y lo miraba en completa concentración, intentando atraer su atención mentalmente, para demostrarle con sus fríos ojos, que estaba molesta con él. Pero no lo lograba. El otro no lo había notado.
Sus miradas no se habían cruzado ni una vez, no importaba la intensidad con que la chica le observara.
La noche anterior habían hablado. Habían compartido un momento íntimo bajo la luz de la luna, observando las estrellas. Y habían disfrutado. Habían unido sus cuerpos, apasionados, excitados.
Su propio cuerpo había sentido el placer, la sensibilidad, los delicados toques, la satisfacción de compartir con el otro un momento tan importante. Había alcanzado el clímax gritando su nombre. 'Levi'.
El nombre del hombre que ahora fulminaba con la mirada. El nombre del hombre que despertaba dentro suyo sentimientos encontrados. El nombre del hombre que la había hecho sentir mujer. Y ahora no se dignaba a dirigirle la mirada. 'Cobarde'.
¿Por qué siempre terminaba pensando que era un cobarde? O peor, diciéndoselo a la cara. No importaba, no quería perderse pensando en cosas que no eran provechosas.
La voz de Eren, llamándola, le había hecho volver a la realidad. Tendrían que ordenar y limpiar el lugar antes de ir al entrenamiento.
Sasha se había comido su pan, y las practicas habían sido bastante duras, por lo que sentía que había un agujero en su estomago. Tenía hambre. Y lo peor, era que no podría comer siquiera un bocado hasta que terminara con sus tareas en los establos.
Limpiar los desechos de los caballos no era la manera que había imaginado su vida en la Legión de Reconocimiento. Pero alguien debía cumplir con la tarea, y ese día le había tocado a ella. Al menos, esos animales le gustaban mucho, le parecían espectaculares. Hermosas y terribles bestias, a las cuales muchos de sus compañeros les debían sus vidas.
Por supuesto que su propio caballo era su favorito, pero había otros ejemplares que despertaban su admiración. Como el caballo blanco del Comandante Erwin. Era imponente, como su dueño.
"Bien, ahora el forraje" dijo en voz alta, acariciando el hocico del animal que tenía más cerca, que movió su cabeza, como en gesto de agradecimiento. "Eres muy simpático. ¿Quién es tu dueño?" le habló, inspeccionándolo, como si fuera a encontrar algún nombre en él.
"Hey, chiquillo, no te olvides de cambiarles el agua. Siempre hacen su trabajo para la mierda" escuchó a la entrada del establo, seguido de unos pasos firmes. "Si, Capitán" dijo la chica, volteándose, para saludar a su superior. Levi se paró en seco, al escuchar la voz de la chica. La miró de reojo, para luego continuar hasta donde se encontraba su caballo, casualmente, detrás de Mikasa. 'Así que es el caballo del Capitán' pensó.
"¿Te trata bien?" dijo Levi, dándole algo de comer al caballo, para luego acariciar su cuello y sacar al animal de su parcela. "Si" respondió la chica, sin entender la pregunta, aun sin moverse. "Le hablo al caballo, Ackerman" dijo él, pasando seguido por el animal cerca de la muchacha, que lo miró, entrecerrando sus ojos. "Es tan agradable hablar con usted, Capitán" dijo la morocha, sarcásticamente.
"No se ofenda, mocosa. Mejor ayúdeme a preparar el caballo para salir" dijo, caminando aun, sin detenerse. "Sí, Señor" dijo Mikasa, siguiéndolo. "¿Sale en alguna misión?" preguntó al instante, de forma monótona. "No, solo voy a dar una recorrida" dijo el Capitán, tomando las riendas y monturas necesarias para equipar al animal. "¿Quiere acompañarme?" le dijo, mirándola nuevamente de reojo, analizando su reacción. "No" respondió Mikasa, apresuradamente. Levi alzó sus cejas, esperando, a ver si la chica ampliaba su respuesta.
"Tengo que terminar mi tarea" dijo finalmente Mikasa, mirando hacia los caballos. "Tch. Puedo ayudarle a terminar cuando volvamos" le respondió, terminando de colocar la montura. "Al parecer tiene mucho tiempo libre" dijo ella, mordaz. "Eso no es de su incumbencia. ¿Cuál es su caballo?" le preguntó Levi, yendo hacia los animales. "Por lo que veo, no piensa ayudarme a prepararlo" dijo, observándolos uno por uno, buscando el de la chica.
"Es éste" dijo Mikasa, acercándose a un hermoso ejemplar marrón, que relinchó, llamando su atención. Lo sacó, lo ensilló, y partieron hacia el campo.
Esperaba no meterse en problemas, si descubrían que se había marchado sin avisar, pero, al ir con el Capitán Levi, suponía que él respondería por ella.
Al principio, habían cabalgado a un ritmo bastante rápido, pero, al alejarse del castillo, habían aminorado la marcha, hasta tomar un paso lento, agradable para observar el paisaje. El día era hermoso, perfecto para dar un paseo. El sol brillaba y no se divisaba una sola nube en el cielo, completamente despejado.
Hacía tiempo que Mikasa no disfrutaba de un día agradable en la naturaleza. Le recordaba su niñez, cuando vivía en la cabaña. La tranquilidad, el poder sentir el viento removiendo sus cabellos. Hermosos recuerdos de su familia, compartiendo las tardes entre risas y el sonido propio de la naturaleza.
"Ahora podemos hablar tranquilos" dijo Levi, atrayendo su atención. Vio que la observaba abiertamente. Mikasa cabalgaba a su derecha, y le devolvía la mirada, con sus cejas un poco alzadas. "Estuve pensando, y quiero pedirle a Erwin que le permita formar parte de mi escuadrón" dijo él, sin dejar de observarla. "Pero debido a los hechos que ocurrieron… entre nosotros… quiero saber cuál es su opinión" finalizó, suspirando.
'Eso no me lo esperaba' pensó Mikasa. No sabía cuál era la intención de Levi para llevarla con él, pero ciertamente, hubiese imaginado cualquier otra cosa, excepto eso.
Pensándolo fríamente, la propuesta del Capitán le parecía excelente. Formando parte del Escuadrón de Operaciones Especiales, también conocido como Escuadrón Levi, significaba que podría estar la mayor parte del tiempo con Eren, y protegerlo libremente cuando salieran en las expediciones.
Pero también tenía sus contras. No sabía si podría trabajar bajo las órdenes directas de Levi. La mayor parte del tiempo se llevaban mal, y lo que había ocurrido entre ellos no ayudaba. Si, habían tenido relaciones, y lo habían pasado bien, en la segunda oportunidad, pero no habían hablado al respecto, no sabía qué era lo que el otro pretendía de ella, y mucho menos que era lo que ella misma esperaba de él.
Sabía que debía dar una respuesta. Levi la observaba, con una mirada extraña, expectante. "No se… si podría funcionar" dijo Mikasa, en un tono muy suave, dudosa. "Hm" dijo él, mirando al frente. "Creo que es una excelente oportunidad, pero no se… si pueda… trabajar con usted" le dijo la chica.
"Tiene razón, no sé que podría pasar. Pero piénselo" dijo él, deteniendo su caballo, para desmontar, y marchar hacia una gran roca que se hallaba cerca, apoyándose en ella. Mikasa lo imitó, acercándose a él, tomando su lugar cerca del Capitán.
"Antes de darle una respuesta, necesito saber qué es lo que quiere" dijo Mikasa, seriamente, sonando un poco ruda, aunque no fuera su intención. "¿A qué se refiere?" dijo Levi, mirando al cielo. Intuía por donde venía la pregunta, pero prefería las cosas claras. "¿Qué quiere de mi?" dijo Mikasa, parándose frente a él.
"¿Qué quiero…? No lo sé…" dijo, pensativo. Todo había ocurrido tan rápido entre ellos, y por dos veces que hubieran tenido sexo, no significaba que repentinamente se había enamorado de ella y quería pasar la vida a su lado. Reconocía que le interesaba, y mucho, pero no se atrevía a pensar más allá de eso. Sumado a que no tenía la menor idea que quería ella.
Estiró su mano, para tomar la de la muchacha, que lo miraba seriamente. "Definitivamente me atrae, pero…" se detuvo, mirando distraídamente la mano que había tomado. "¿Pero?" preguntó ella, acariciando suavemente el rostro del hombre en frente suyo. "Pero… no voy a perseguir una relación contigo Mikasa, no si tú no quieres hacerlo" dijo, cerrando sus ojos, disfrutando del contacto.
La morocha había notado el cambio en la manera que Levi se dirigía hacia ella, ahora informalmente, y optó por imitarlo. "Deberíamos tomar las cosas con calma. Tampoco quiero una relación, pero… no lo sé…" dijo ella. No le salían las palabras, no sabía que decir.
Su mirada se posó en los labios del Capitán, y notó, con un poco de dolor en su pecho, la pequeña cicatriz que ella misma había causado en su labio inferior. Y se dio cuenta que no era la única. Ahora que lo veía bajo la luz del sol, notaba que el rostro del hombre se hallaba decorado por finas marcas, decoloraciones en su piel, que demostraban que en algún momento, esa pálida piel había sufrido mucho daño.
Los rumores corrían como agua, y había escuchado lo que se decía del Capitán, de su pasado como matón en los bajos de la Capital, pero no le importaba. Había cambiado, y eso era lo que contaba. Pero en su piel había quedado el rastro, el recorrido que había hecho en su vida, y eso no podría borrarlo.
No quería imaginarse lo que había sufrido, los incontables golpes y cortadas que el hombre había tenido que soportar. Lentamente fue acercando su rostro al de Levi, para unir sus labios en un cálido beso, impulsada por el sentimiento de protección que había despertado en su pecho, al verlo, de alguna manera, vulnerable.
Por supuesto que esa no era una palabra que lo definiera, pero eso había sentido dentro de ella, al ver las casi imperceptibles marcas en su rostro.
"Deberíamos intentar… conocernos, y ver qué pasa" dijo Levi, separándose unos segundos, para luego besar nuevamente los rosados labios. "Me parece bien" dijo Mikasa, con su boca pegada a la del hombre, para continuar inmediatamente con el beso.
Eventualmente se detuvieron, sin alejar sus rostros, respirando agitadamente. Levi apoyó su cabeza en el hombro de la chica, para a los pocos segundos, arrugando su nariz, apartar su cara. "Esa bufanda… deberías lavarla" dijo, corriendo su cabeza hacia atrás, a lo que Mikasa, con cara entre molesta por el comentario y divertida por lo que hacía, tomaba por los cabellos al Capitán y acercaba su cuerpo hacia él, enterrando el rostro de Levi en la bufanda, al parecer, maloliente.
"¡Oi!" le gritaba Levi, su voz apagada por la tela pegada a su cara, mientras intentaba apartarse con sus manos. Por su parte, Mikasa sonreía malévolamente. Le encantaba irritar, al de por sí, ya irritable Capitán. "¿Qué pasa, enano?" le dijo, solo para molestarlo. "Pendeja de mierda, te limpias los mocos en la bufanda y ahora haces que los respire. Qué asco" dijo, al fin logrando zafarse de la muchacha.
"Bien" dijo entonces Levi, respirando exageradamente, mientras le dirigía una mirada de supuesto enojo. "Bien, entonces…" dijo él. "Veremos qué pasa" dijo ella, terminando su frase, mirando fijamente al Capitán.
"Hay algo que quiero aclarar" dijo Levi, luego de sostenerle la mirada por unos segundos. "Hm" respondió ella, sin saber que esperar. "No soy muy bueno para darme cuenta de los sentimientos de los demás, así que…" dijo, mientras pasaba sus dedos entre los negros cabellos de la muchacha. "Quiero que seas sincera, y me digas las cosas claramente" siguió hablando. "Me doy cuenta que no despierto las mejores reacciones en ti, y…" no pudo seguir hablando, pues la chica había colocado sus dedos sobre sus labios, silenciándolo.
"Entiendo" dijo Mikasa, atrayéndolo para comenzar a besarlo nuevamente. No sabía si estaba haciendo lo correcto, pero estaba dispuesta a intentarlo. Y pensar que tiempo atrás pensara en seducirlo para alejarlo de Eren. Se sentía una niña tonta por sus pensamientos inmaduros, pero, gracias a sus tonterías, había logrado acercarse, aunque al principio sin intención, a este increíble hombre con el que compartía un tierno beso. Ya habría tiempo para volverse apasionados, y ver qué sucedería.
