Capítulo X
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"Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, y viven en tu vida mis infinitos sueños."
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Me había costado más de lo habitual, levantarme esta mañana. Ya había abierto el café y preparado todo, para recibir a los clientes, pero aún así, los bostezos no dejaban de atacarme.
La noche anterior me había dormido muy tarde, y no había tenido precisamente sueños tranquilos. En cualquier otro momento me habría sentido feliz de soñar con Bill, más aún, considerando la clase de sueño que había tenido, había sido tan intenso, que no lograba recordarla sin que un golpe de calor me inundara.
El problema.
En mi sueño Bill, era Noah.
Suspiré profundamente, había soñado con Bill, que llegaba en medio de la noche y se metía en mi cama, y yo lograba verlo, a pesar de la oscuridad, gracias a la penumbra que entraba desde las farolas de la calle, pude ver su rostro, sus ojos, la forma absolutamente perfecta de su boca.
- … Noah…
Le había susurrado, y él, para mi desconcierto, sonrió. El resto del sueño era mejor no recordarlo si quería mantenerme centrada.
Abrí mi página de face y encontré nuevamente un mensaje de Noah.
"Buenos días… te tengo una sorpresa que iba a contarte anoche… pero finalmente no me concentré en ella. Si te parece bien, lo hablamos hoy"
Un solo mensaje y ya había logrado abrir mi curiosidad. Era increíble sentirme así de expectante por alguien a quien ni siquiera había visto.
Pocas veces me había detenido a pensar en cómo sería. ¿Su cabello sería rubio, o castaño? ¿Sus ojos?... ¿si rostro sería ovalado o cuadrado?, ¿tendría alguna arruga?, ¿tendría lunares como Bill? Y llegada a este punto de mis pensamientos, entendí que no me había detenido a pensar cómo sería físicamente Noah, porque siempre le había dado el rostro de Bill.
- Estás loca…
Me dije, definitivamente tenía que estarlo, ahora mismo me debatía en medio del sentimiento que tenía por dos hombres, y ninguno de los dos estaba aquí para tomarme la mano.
Definitivamente yo estaba lista para un siquiátrico.
Volví a suspirar, mientras observaba la imagen de una taza de café, rodeada de caramelos, que Noah me había dejado.
- Noah… Noah…Noah… ¿qué voy a hacer contigo?
Y ante esas palabras, recordé inmediatamente lo que había hecho con Noah en mis sueños. Sacudí la cabeza, para despejarme.
- Tengo que hacer un inventario.
El trabajo siempre era bueno, para mantener la mente ocupada.
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"Hola" me saludó Noah.
"Hola… llegas temprano hoy"
Le saludé, había encendido el computador hacia apenas un momento, y aún no me daba tiempo ni de subir una imagen de Bill.
"Tengo bastante trabajo estos días"
Me explicó.
Esperaba que toda aquella tensión que había quedado flotando en el aire anoche, se hubiera apaciguado durante el día, quizás debía de ser cautelosa con mi conversación.
"Tendrás que irte a la cama pronto"
Y de inmediato pensé que había metido la pata, ¿eso no había sonado a invitación verdad?
Él me dejó una sonrisa y escribió.
"Es justamente lo que no hago"
"Lo pasarás mal trabajando y cansado entonces"
"Mis horarios son extraños, así que en cuanto puedo duermo"
"¿Tienes una cama portátil?" sonreí.
"No… - sonrió él – siempre encuentras un sillón, una butaca, o un asiento de coche libre"
Se me vino de inmediato la imagen de Bill durmiendo en algún sillón, durante un tour.
Arrugué un poco el ceño.
"¿Eres rubio o moreno?" quise saber, necesitaba con urgencia darle una imagen a Noah, para dejar de imaginarme a Bill.
"Depende"
Dijo sin adornos.
"¿Cómo puede depender una cosa así?"
"¿Conoces algo llamado tintura de cabello?" me preguntó.
"Oh…"
"Sí…"
Debía pensarlo, ya era una práctica bastante habitual, que los hombres se tiñeran el cabello.
"¿Y de qué color lo llevas entonces?"
No escribió de inmediato, y cuando lo hizo, me cambió el tema.
"Antes de que se me vuelva a olvidar… te tengo una sorpresa"
Ante la palabra 'sorpresa', se me olvidó seguir indagando sobre su color de cabello.
"Sí, si… es verdad… me vas a matar de la intriga"
"Seguro que ni siquiera te imaginas lo que puede ser"
"Por favor Noah… "supliqué, ampliando mi petición con una imagen con ojitos ansiosos.
"Me haces reír ¿lo sabes?" la imagen de una carcajada apareció a continuación.
"Apelando a esa alegría que te doy… dime cuál es esa sorpresa"
"Bueno… bueno…" volvió a poner una sonrisa.
¡Estaba jugando con mi impaciencia!
"¡Noah!"
Una nueva carcajada apareció en mi pantalla. No la quise responder, ya me estaba enfadando como una niña.
"¿Te enfadaste?"
Preguntó, como si adivinara a través de mi silencio aquello.
"Casi…"
"Tranquila… te lo diré…"
Volví a guardar silencio.
"Tokio Hotel estará en Salem…"
"Eso ya lo sé, te lo conté yo…"
No entendía que él creyera que me daba una sorpresa diciendo eso.
"Ya lo sé… sé que me lo contaste tú… y también sé que te mueres por conocerlos…"
"Sobre todo a Bill…" aclaré.
"Sobre todo a Bill…" repitió.
Esto se estaba creando una expectativa más grande que la del hombre en la luna, que ya es decir.
"¡Habla!... si te tuviera cerca conocerías lo que es una mujer enfadada" le agregué una imagen de fastidio absoluto.
Y él nuevamente agregó una carcajada.
"Voy a cerrar el msn… a la una… a las dos…"
"¡Espera, espera!..."
"… y a las…"
"Te conseguí un pase para hablar con Bill Kaulitz"
Pestañee. Leyendo aquello como si me hubiesen contado que me había ganado la lotería, era simplemente imposible para mi cerebro procesarlo.
"¿Tres?" preguntó él, cuando vio que yo no decía nada. Y así seguí.
"¿Amy?" insistió.
Entonces escribí.
"Me estás bromeando ¿verdad?"
Es que me resultaba increíble.
"No… te dije que trabajaba en la industria de la música"
Tenía cierta lógica… Dios, tenía demasiada lógica.
"¡No me lo puedo creer!"
Exclamé en el momento en que comencé a masticar la posibilidad.
"El que no lo cree soy yo…"
"¡¿Pero cómo, cuándo?... dime…" exigí.
"Primero que todo, respira"
Y respiré profundamente, porque de verdad que lo estaba necesitando, me habían empezado a temblar las manos, y creo que apunto estaba de un ataque de ansiedad.
"Ya lo hago"
Le respondí. De alguna manera comprendía, que si era cierto lo que Noah me estaba contando, había hecho algo muy importante por mí.
"Necesitaré que me dejes tu nombre, y ya te dejaré un mensaje con las instrucciones" escribió.
"¿Estarás ahí?" quise saber.
Él no respondió de inmediato.
"Será un poco difícil encontrarnos… tú dedícate a disfrutar de ver a Bill"
Volví a respirar profundamente, el aire parecía que se me atascaba en el pecho. La sola idea de pensar en tener a Bill frente a mí, me estaba ahogando.
"Muchas, muchas gracias…" le dije con sinceridad
"He podido ver cuánto le quieres… eres de las personas que a él le gustaría conocer"
"¿Sabes?"
"No, si no me cuentas, no sé…" sonrió.
Lo hice yo también.
"Pesado…"
"Dime…"
"Si pudiera llevarme a todas mis amigas en los bolsillos, para que lo vieran, lo haría…"
"Estoy seguro que lo harías… pero de momento, es tu turno"
Yo asentí, como si él pudiera verme, y cuando me di cuenta, me apresuré a escribirlo.
"Sí"
"Recuerda enviarme la información que te pedí"
"Lo haré… ¿sólo necesitas mi nombre?"
"Sí, me bastará con tu nombre"
Me quedé en silencio, mirando lo último que habíamos escrito, intentando mantener la calma.
"Si pudiera te llenaría de besos" le dije.
Él sonrió.
"Guárdalos para Bill…"
"No creo que pueda acercarme tanto como para dárselos"
"Tampoco pensabas, hace unos minutos, que pudieras hablar con él"
Y tenía toda la razón.
"¿Cuánto tiempo tendré?"
Esperé su respuesta un momento.
"No lo sé…"
"Perdona, estoy exigiendo demasiado, mientras tenga el tiempo suficiente para decirle que lo amo, bastará"
Ambos nos quedamos en silencio un momento largo.
"Amy…"
"¿Sí?..."
"Quisiera decirte algo…"
"Lo que quieras, hoy eres una especie de ángel particular para mí"
Volvió a mantener el silencio.
"¿Noah?"
"Nada… sólo que te mantengas a distancia de Tom, dicen que es un peligro cuando hay chicas bonitas cerca"
Me sonreí ante ese comentario.
"¿Quién dice que soy bonita?... te recuerdo que no me conoces"
"… Una alma como la tuya, tiene por fuerza que reflejarse externamente…"
Me sentí un poco abrumada por esas palabras, y quizás justamente por eso busque un modo de bromear sobre ellas.
"No me digas esas cosas que me harás serle infiel a Bill…"
"¿Le serías infiel conmigo?" sonrió.
"Si no lo quisiera tanto, quizás sí…"
"Pero si no lo conoces…"insistió.
"¿Y eso es impedimento para un gran amor?" sonreí.
Nuevamente se creó una pausa. ¿Por qué tenía la sensación de que Noah analizaba cada cosa que decía?
"No… no lo es… seguro que si él te conociera, te amaría también…"
Se me llenaron los ojos de lágrimas. ¿Cuántas veces había pensado, anhelado y recreado en mi mente una posibilidad así?
"Me vas a hacer llorar…" dije, mientras ya lo hacía.
"No llores…"
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A la mañana siguiente me encontré con un nuevo mensaje de Noah.
"Tengo tus datos, y te dejo a continuación las instrucciones para este jueves, yo me ausentaré unos días, ya sabes, el trabajo, espero que todo salga bien"
La emoción no podía ser mayor, y fue creciendo con los días, cinco, cuatro, tres… la cuenta regresiva estaba plasmada en mi cabeza, y ver a Bill, era en lo único que podía pensar. Había repasado mi armario, al menos unas diez veces, antes de decidir que no había nada decente que quisiera usar para que él me viera, pero inmediatamente después pensaba en que tenía que ser natural, yo misma, y volvía a repasar el armario. Hasta que comprendí que podía ser yo misma, pero con ropa nueva.
Por primera vez, desde que había abierto la cafetería, la cerré un miércoles por la tarde, con el anuncio de:
"Cerrado por 'mini vacaciones' hasta el viernes"
Y me fui de comprar. Escogí un pantalón que llevaba unos cordones por los costados de las piernas, permitiendo que se viera ligeramente la piel, siendo esos mismos cordones ajustados en la cadera, los que sostenían la prenda. Podría decirse que era lo más sofisticado, los llevaría con una blusa de gasa muy fresca y sutilmente transparente, permitiendo adivinar la ropa interior, que aunque él no vería de primera mano, había decidido comprarme, sólo por sentirme hermosa.
Me levanté muy temprano el jueves, y les dejé un mensaje privado a mis amigas Billcodianas.
"Hoy no estaré con ustedes hasta mi noche, ya les contaré y les enviaré fotos, si puedo hacerme alguna… estoy tan emocionada, que no hay espacio en mi cuerpo, para el alma de Amy.
Besos"
No había querido mencionar, más que de forma privada, lo del pase que me había conseguido Noah. Por alguna razón muy personal, solía guardar para mí, y para aquellos en quienes confiaba, mis proyectos e ilusiones, no quería que nadie me arruinara el momento, enviándome malos sentimientos.
Me miré en el espejo por última vez, a eso de las diez de la mañana. Y ahora que eran las doce, me encontraba fuera del recinto en el que estarían los chicos firmando autógrafos. Las fans habían venido de diferentes puntos, podía saberlos por los carteles que alzaban o llevaban simplemente colgando de la mano. Yo me había cruzado el bolso para evitar que alguien, en medio de una aglomeración, me hiciera perderlo.
Volví a abrir el papel con las instrucciones impresas de Noah, que para este momento ya estaba más cercano a parecer un papel viejo, que uno recién impreso la noche anterior.
"Cuando llegues a la zona en la que estarán las fans esperando entrar, mira hacia la izquierda, y verás dos puertas verdes, juntas, ve hasta ellas y abre la de la derecha."
Hice lo que decían las instrucciones y vi el lugar. ¿cómo podía Noah conocer tan en detalle este lugar, si nunca había estado en Salem?
Me encogí de hombros, en realidad eso no era algo de debería preocuparme. Ahora mismo, lo único que en realidad me podía preocupar, era encontrar esa puerta abierta. Y para mi suerte así era.
Una vez que la abrí, me encontré frente a un enorme pasillo, largo y bastante mal alumbrado, me recordó a una película que vi hace tiempo, de una chica en un centro siquiátrico. Lo cierto es que la comparación me dio escalofríos.
"Cuando te encuentres con las personas de seguridad, pregunta por Gerard, y diles quien eres. Una vez que lo encuentres, él sabrá que hacer"
Y ahí estaba yo, acercándome al final del pasillo, que estaba más iluminado, siguiendo las instrucciones de Noah que, o bien me llevaban con Bill, o me dejaban de patitas en la calle. En mi mente apareció casi palpable la imagen de mis pies en el aire, mientras era sostenida por los brazos, por dos de los enormes guardaespaldas que acompañaban a Bill a todos los lugares en los que yo le había visto.
Cuando llegué al final del pasillo, miré a mi derecha, y sólo vi una puerta lejana y el pasillo abandonado. En cambio a mi izquierda se escuchaban voces, y la puerta que había estaba abierta, dando paso a la figura de varias personas, pero una destacaba más que las demás. Un enorme hombre, que bien podía haber sido campeón de lucha libre, o al menos jugador de rugby.
Me acerqué mientras me mordía el labio, y en cuanto el hombre se dio cuenta de mi presencia, me miró como si me traspasara.
-… Hola… - dije tímidamente, mientras tras el hombre podía ver los flash de cámaras fotográficas y un ruido casi ensordecedor.
La música del nuevo single de Tokio Hotel se escuchaba, y a mí me latía el corazón con fuerza.
- La entrada es por otra zona – me habló el hombre, omitiendo mi saludo.
- Ya, sí… - balbuceé, y en mi mente se repetía el nombre de Gerard – necesito hablar con Gerard… - el hombre me miró inquisidor – soy Amy… Amatista… - corregí.
- Apellido – preguntó.
Me apresuré a decírselo.
El 'gran' hombre le dijo algo a otro que estaba junto a él, pero al que yo no había visto hasta este momento y se volvió a dirigir a mí.
- Espere aquí.
Fue la orden que recibí, y que sólo pude aceptar con un asentimiento silencioso. Cualquiera le decía que no a semejante armario de tres cuerpos.
En el momento exacto en que el hombre se retiró de mi campo visual, pude ver que a la distancia había una fotografía gigante, con la portada del nuevo álbum, y bajo ella pude distinguir a los chicos, aunque no podía verlos demasiado bien. Me puse en puntillas, ya que mis tacones no eran demasiado altos, y alcancé a ver a Bill, cuando le sonrió a una de las chicas que estaba ahí para la firma de un autógrafo.
El corazón me dio un vuelco, en el momento exacto, en que la luz de una cámara le iluminó el rostro. Pero ya no pude ver nada más, ya que el armario de tres cuerpos había regresado.
- ¿Amy? – me preguntó.
Y sólo en ese momento me di cuenta, de que era otro armario igual de grande.
- Sí… - miré al hombre.
- Soy Gerard – se presentó – sígame.
Se devolvió por el pasillo por el que yo había entrado, caminando hasta la solitaria puerta que estaba a la derecha del primer pasillo. Lo seguí, no sin mirar atrás antes, pero ya no había opción de ver nada.
Cuando llegamos a hasta la puerta aquella, Gerard la abrió y me dejó paso libre para que entrara. El lugar era claramente una sala de estar, no demasiado grande, pero lo suficiente para recibir a unas cuantas personas.
- Tendrá que esperar – me habló desde la puerta.
- Claro… - respondí girándome para mirarlo.
Cuando escuché la puerta cerrarse tras de mí, comencé a pasearme por el lugar, me miré en el espejo de pared que había, y me acomodé la blusa y un poco el cabello. Entonces vi a través del espejo, una maleta a medio cerrar, con algunas prendas de ropa saliendo de ella. Me giré y la observé, podía reconocer por las cremalleras que llevaba en las piernas, que ese pantalón se lo había visto a Bill.
¿Era su maleta? ¿Estaba en el camerino de Bill?
Me dejé caer en el sofá blanco que había en el lugar, mientras el corazón me latía en la garganta. Era extraño, estar ahí, tan cerca de sus cosas, era como tenerlo a él muy, muy cerca.
Varios minutos más tarde, estaba a punto de levantar la tapa de la maleta, que había estado mirando desde el sofá, sin despegar los ojos de ella, esperando descubrir algún detalle. Cuando escuché la puerta abrirse.
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"En la red de mi música estás presa, amor mío, y mis redes de música son anchas como el cielo."
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Continuará…
AHHAHHAHH… ¡Me voy a morir! Yo quiero ser Amy… juro que me cambiaría el nombre con mucho gusto…
.ff.. después de un hondo respiro les diré… afírmense, que según mi idea a este momento, el siguiente capítulo podría estar candente, pero ya saben, los personajes se mandan solos, así que a ver qué piensan ellos.
Besos y MUCHAS GRACIAS por leer.
Siempre en amor.
Anyara
