Disclaimer: Ruroni Kenshin es de Nobuhiro Watsuki. Soy muy pobre como para comprarlo TT

Cursiva: "pensamientos del personaje"

Aclarado todo comencemos con la historia

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La línea delgada entre el amor y el odio.

Cáp. 9 "El secreto"

Por una extraña razón no podía apartarlo…en esos momentos el beso de Soujiro se sentía tan bien…que solo se dejo llevar…la besaba con ternura…lentitud…su mano acariciando su mejilla…pero al sentir sus labios entreabrirse fue lo que la trajo a la realidad.

-No-. Dijo apartándolo, estaba sorprendida de ella misma…se reprochaba el como pudo ser tan estupida y hacer algo así…

Unos fuertes golpes en la puerta los hicieron salir de la situación sorprendiéndolos un poco.

-¡Abre la puerta maldita sea! … ¡se que esta ahí! …-.

- ¿Aoshi? -. Se alarmo y se puso de pie. Miro a Soujiro.-Déjame encargarme de esto-.

-No, es obvio que esta ebrio…podría…-.

Misao lo interrumpió mientras tomaba sus manos.-Déjame encargarme… ¿si?-.

A Soujiro no le quedo más remedio que aceptar. Vio como Misao iba a la puerta y la abrió dejando ver a un Aoshi completamente ebrio y desarreglado. Era increíble hasta donde podía llevar el alcohol a su vecino. Jamás lo había visto en un estado tan deplorable.

-¿Qué quieres?-.

-Que…regreses…que mas-. Apenas y si podía hablar.

-¿con alguien que no cumple sus promesas?-.

-Si si…yo…hice mal…yo tengo la culpa…yo soy una basura…-.Decía con frustración entre su alto nivel etílico que apenas y si le daba para mantenerse conciente.-por…eso…me disculpo-.

Misao lo miro fijamente. Le daba lastima…si eso…era…lastima…sino que mas seria el que su corazón doliera de verlo así…ella misma se sentía culpable…fuera como fuera. Ese hombre frente a ella la había sacado de esa miserable vida. Y le había dado una oportunidad de estudiar. Si tan solo pudieran llevarse bien…eso haría las cosas mas sencillas…aun con su insoportable carácter y su obsesión por el alcohol no podía dejarlo…así que fue hacia Soujiro.

-Te agradezco mucho tu atención…te prometo aclararte todo a su tiempo…gracias Souji-. Le sonrió sinceramente.

-Pero Misao…-.

Iba tomarla por la mano si no fuera porque Aoshi la atrajo del brazo hacia él.-No te vuelvas a acercar a ella-.

-Aoshi por Dios-. Lo miro asustada pensando que este pudiera hacer algo.-Vamonos-.

Como pudo Misao lo saco del departamento de Soujiro. Mirando por última vez a su dueño y agradeciéndole con un suave murmuro. Soujiro con pesadez cerró la puerta. Su mano estaba en puño…sentía rabia…desesperación…lo había comprendido…él…estaba enamorado…

Ambos entraron al departamento. Misao cerró la puerta tras ella poniendo el seguro. Ayudo a Aoshi sentarse en el sofá.

-Te preparare un café-.

-No quiero-.

-Aunque no quieras lo beberás-. Fue a la cocina y encendió la cafetera. En cuestión de minutos el aroma de café embargo el departamento.

-Me duele la cabeza-. Decía Aoshi con su brazo en la frente y su cabeza recargada en el respaldo del sofá.

-Eso te pasa por beber tanto…-. Se acerco a él con una taza de café bien cargado. Con eso se le bajaría un poco lo mareado.

Tomo la taza sin ganas y comenzó a beberlo…

-Lamento haber sido muy dura contigo-. Pensaba en la situación que habían pasado. Aunque no negaba que lo que dijo fuera cierto, si debió haber sido dicho con más tacto…

-Solo…solo olvidémoslo…-.

-Te preparare un baño-. Fue a la habitación, no era momento para hablar más del tema en el estado que el se encontraba.

Media hora mas tarde Aoshi salía de ducharse, llevaba puesto su pijama, ya estaba mas sobrio…salio secando su cabello con una toalla cuando miro a Misao recostada en la cama. Al parecer se había quedado dormida. Debía estar muy cansada…se sentó en el borde y luego se acomodo a un costado pero dándole la espalda a Misao. Estaba tan cansado también…el baño lo había relajado…a tal grado que apenas cerro los ojos cayo en un profundo sueño…

Los rayos del sol comenzaron a traspasar las cortinas de la habitación. Misao estiro su cuerpo con pesadez…estaba tan cómoda, había dormido tan a gusto. Quiso moverse un poco pero sintió un impedimento rodeando su abdomen. Entreabrió los ojos y miro un brazo a su alrededor…con sorpresa giro su rostro y quedo a escasos centímetros del de él…lo miro con detenimiento…nunca lo había visto de cerca…así que estudio sus facciones…debía admitirlo…era hermoso…su nariz…el contorno de sus ojos…sus labios…curiosamente su mirada permaneció por mas tiempo en ellos…algo la hacia sentir un impulso de besarlos…de tocarlos…pero el sonido del teléfono la alerto y con rapidez se levanto de la cama…golpeo sus mejillas para despertarse mejor y luego tomo el teléfono de la mesita de luz…

-¿diga?-. Escucho la voz de Kaoru al otro lado del auricular…-Si…yo le digo…nos vemos Kaoru-. Colgó el teléfono mientras miro a Aoshi enfadada, este estaba acomodándose mejor. Como era posible que ese grandísimo idiota no le dijera que hoy sábado…iban a visitar a sus padres.

Rápidamente fue al ropero y comenzó a buscar algo de lo que Kaoru le había ayudado a comprar….-Claro…solo me dice lo que le conviene…pero era obvio que sus padres me iban a querer conocer antes de la fiesta… ¡ahh demonios no se que ponerme!-.

Aoshi se despertó al sentir varias cosas cayendo en la cama y algunas en sus piernas.-Mm… ¿Qué haces?-. Dijo adormilado, sus ojos lastimaban al querer enfocar a Misao. Así que los tallo un poco.- ¿Qué hora es?-.

-Son las 9…y al medio día tenemos que estar en casa de tus padres-. Decía apurada.

Se reincorporo rápidamente.-Demonios lo olvide…ouh…ouh…mi cabeza-. Se volvió a acostar al sentir una punzada. Odiaba las resacas…

-Aoshi…no se que ponerme…-.

La miro de reojo…-¿Compraste ropa no?-.

Cruzo sus brazos y suspiro.-Si…lo que no se es que ponerme…no se que combinar… ¿entiendes?-.

-¿Y yo que voy a saber de moda?-. Sin energías se levanto de la cama y miro las prendas que Misao había puesto sobre ella.-Eso podría estar bien-. Apunto un vestido blanco veraniego…era con escote en V…tenia unos listones para amarrarse tras el cuello. Por lo tanto la espalda quedaba al descubierto…la parte de la falda era en corte asimétrico y en las orillas tenían pequeñas aplicaciones azules.

Misao lo miro sin creérselo.- ¿Piensas que voy a ponerme eso? -.

-Es solo un vestido Misao, además la reunión será en el jardín de la casa…es lo mas indicado a mi opinión-. Se puso las pantuflas.-Bueno yo me duchare primero-. Dijo mientras comenzaba a buscar ropa en su ropero…

Misao no dejaba de ver el vestido…ese atuendo se lo había comprado Kaoru, también le compro unas cosas para ponerse en los pechos…porque según su cuñada un sostén normal se vería horrible. Eso era por lo que le daba vergüenza…era muy revelador al gusto de Misao…

-Iré a preparar algo de desayuno-. Salio dejando a Aoshi solo.

Luego de unos minutos Aoshi salio con un pantalón blanco y una camisa azul…llevaba unas sandalias de piel negras. Además que aun llevaba el pelo húmedo y revuelto…una imagen…muy atractiva para la vista…al menos eso pensó Misao luego de dejar de llevar el bocado del desayuno a su boca después de verlo…

-El baño esta libre-. Dijo asomándose al refrigerador para ver que tomaba.

Y de regreso a la frustración… ¿Cómo demonios se iba a poner algo que jamás en su vida hubiera imaginado usar?. Aoshi saco un envase de cartón con juego de naranja y lo vertió en un vaso. Luego de beberlo casi de un trago, se sentó en la mesa junto a Misao.

-No te preocupes, horita le llame a la encargada de servicio…ella vendrá a ayudarte con eso de tu ropa-.

Respiro mas aliviada.-Esta bien, te deje algo de desayuno puedes comerlo. Me iré a duchar-. Dijo entusiasmada. De cierta forma se sentía feliz de poder vestir algo femenino…y no tener miedo por hacerlo…

Misao secaba su cuerpo cuando escucho la voz de Aoshi tras la puerta.-Misao la señora del servicio esta aquí, ella te ayudara a vestirte-.

-Si, gracias ya salgo-.

Aoshi miro a la señora.-Las dejo-.

-Si señor Shinomori, no tenga cuidado-. Dijo la señora mientras arreglaba el atuendo de Misao.

Fue a la sala, iba a sentarse cuando escucho que llamaban a la puerta. Cuando abrió…su rostro mostró molestia.-Ah…eres tú-.

-Solo quiero saber como esta Misao-. Después de un rato de haberse debatido en preguntar o no. Soujiro finalmente se decidió por plantarse frente a ese departamento. Frente a su vecino.

-Esta bien, en estos momentos se esta duchando…-. Dijo con expresión fría.

Soujiro entendió la indirecta. Pero no le gustaba la idea de irse y no comprobar con sus propios ojos que ella estaba bien.- ¿Puedo esperarla? -.

-No-. Rápida y cortante fue la respuesta de Aoshi.-Además vamos a salir-. Aoshi mostró una expresión de orgullo.-Iré a presentarle a mi esposa a mis padres-.

Soujiro lo miro confundido.- ¿Tu esposa? -.

Aoshi fingió sorpresa.- ¿Qué no sabias Tenkken? …Misao es mi mujer…-. Recalcando la última frase.-Mi…esposa-.

- ¿Pasa algo? -.

Ambos voltearon al escuchar la voz de Misao. Sus bocas se entreabrieron un poco por sorpresa…y sus miradas no podían apartarse de la chica que tenían en frente.

Era sorprendente lo que podía hacer un poco de arreglo. Con ese vestido entallado hasta la cintura, podían notarse mejor las formas femeninas que ella tenia. Sus hombros quedaban al descubierto, sus caderas se notaban mas hasta donde empezaba la falda que era asimétrica y por primera vez Misao dejaba lucir algo de sus piernas. Sus pies se miraban pequeños y delicados, resaltando las sandalias que hacían juego con el vestido. Su cabello estaba recogido en una coleta baja. Y unos cuantos mechones caían por su frente. Esto hacia lucir aun mas sus hermosos ojos. Aunque no llevaba maquillaje su belleza al natural era más que evidente.

Se sentía incomoda al tener la mirada de esos dos sobre ella. De por si ya estaba bastante avergonzada por el atuendo que llevaba. Nunca se había vestido de esa forma y nunca pensó hacerlo. Reacciono al ver una mirada extraña en Soujiro...como si hubiera tristeza en ella...-So...Souji… ¿Qué haces aquí?-. Dijo un tanto nerviosa por la respuesta.

Pero alguien se adelanto a responder.-Vino a preguntar como estabas...-. Aoshi salio de su estupefacción y miro nuevamente a su vecino.-Le dije que mi esposa estaba bien-.

Esto provoco una expresión de sorpresa en Misao, y una de dolor en Soujiro.

-Si, bueno...me retiro...permiso-. Sin más se dio vuelta para irse, escuchando la puerta cerrándose tras él.

Esto molesto un tanto a Misao quien fue hacia Aoshi.-Eres un grosero, no tenias porque tratarlo así... ¿y como pudiste decirle eso?-.

-¿Qué, es la verdad ¿no, eres mi esposa-. Dijo con sarcasmo.

Misao le iba a contestar pero en eso salió la señora de servicio. Guardo silencio mientras observaba a Aoshi darle los honorarios, una vez que salio del departamento Misao iba a hablar pero Aoshi gano la palabra.

-Como ya estas lista, vamonos-.

Fue a la cocina y tomo las llaves del porta llavero. Solo escucho la puerta cerrándose de golpe. Sintió coraje...de saber que ella se puso así por el simple hecho de tratar a Tenkken de esa forma. Bueno no por ella, esa mujer podía hacer lo que quisiera. Lo que si no permitiría que se burlara de él ese vecino, si eso era. Suspiro para calmarse y se dirigió a la salida. Después de todo ahora venia lo difícil, soportar a su odioso padre.

Ya en el auto ninguno decía nada, Aoshi mantenía la mirada fija en la carretera. Mientras ella iba cruzada de brazos. Aoshi disminuyo la velocidad al ponerse la luz roja. Ese silencio tenia que romperse...

-Te...te sienta bien ese vestido-. Dijo a duras penas. Aunque esto sorprendió a Misao no dijo nada. No porque no quisiera, simplemente se sentía apenada.-Ves como eres...quiero arreglar la situación y siempre te pones en el papel de niña orgullosa-. Decía ya un poco molesto mientras se ponían en marcha nuevamente.

Misao lo miro de reojo, la molestia podía notarse en su mirada. Ya se le hacia raro que haya dicho algo tan amable, sin mostrar su mal carácter.-Al menos déjame ser sincera ahora...llegando a tu casa mentiré todo lo que quieras poniendo mi sonrisa de "felizmente casada"-. Lo último llevaba algo de ironía.

- ¿Tanto te molesta que le haya dicho la verdad a Soujiro? -. Aunque no lo demostrara estaba interesado en la respuesta.

-Me molesta que no hayas dejado que fuera yo quien se lo dijera-.

- ¿Cuándo? ...cuando tuviera el diario en sus manos y viera en primera plana nuestra foto y el tema "Felizmente casados"-.

Misao no supo que decir, desvió la mirada y cuando miro por la ventana del auto pudo notar como entraban por un camino rodeado de bellos árboles. Al final una enorme mansión, jamás en su vida había visto algo igual. Al menos no personalmente. Al llegar frente a la mansión Aoshi detuvo el auto, seguido bajo y le entrego las llaves a uno de los trabajadores. Misao iba a abrir la puerta pero alguien le gano, vio como su "esposo" tomaba su mano para ayudar a bajarla.

-¿qué haces?-. Dijo confundida.

Aoshi la miro fijamente.-Dijiste que llegando mostrarías tu sonrisa ¿no?...ahora estamos felizmente casados...mi amor-. Dijo con la misma ironía que ella hace unos minutos.

Misao comprendió y aunque le molesto su forma de hablarle, solo le sonrió. Al ir hacia la entrada ambos tomados de la mano, vieron salir a Kaoru emocionada. La chica llevaba un vestido azul cielo de tirantes a los hombros, se ajustaba un poco a su cuerpo y la falda caía por sus ya pronunciadas caderas.

-¡Misao!-. Abrazo entusiasmada a su cuñada.

-¿Así que ya te olvidaste de tu hermano?-.

Kaoru sonrió y luego fue con su hermano para besar su mejilla.-Jamás me olvidaría de mi hermano favorito-.

-Dirás tu único hermano-. Dijo con un tono despreocupado.

Misao pensó al verlos, si tan difícil era que el se comportara así con ella. Tal vez realmente era que Aoshi no la soportaba. Ese pensamiento le hizo sentir algo...un dolor...algo que no podía comprender...

-Vamos, papá y mamá esperan-.

Iban a entrar cuando escucharon el sonido de otro auto acercarse, cuando Aoshi volteo pudo distinguir quien era. Cierto pelirrojo bajo del auto entregándole las llaves al trabajador de ahí. Luego se quito los lentes café oscuros que llevaba para lucir esos enigmáticos ojos violetas. Iba también con ropa fresca, llevaba un pantalón color caqui, una camisa café de manga larga, pero la tela era delgada permitiendo mucha ventilación. Y como siempre de despreocupado llevaba unas sandalias de piel del color de la blusa. Subió unos cuantos escalones y saludo a su amigo.

-Llegue a tiempo-. Miro de reojo a Kaoru y luego miro a Misao.-Así que tu eres Misao-. Dijo sonriendo. Era linda, se miraba que era una persona muy sencilla.

Misao se ruborizo un poco, no le gustaba que las personas la miraran vistiendo como ahora.-S...si-. Se sorprendió cuando Kenshin tomo su mano y la beso.

-Mucho gusto, soy Kenshin Himura-.

Aoshi quito la mano de Misao de la de Kenshin, para enlazarla con la de él.-Déjate de payasadas y entremos-.

-Vaya, mi hermanito celoso que novedad-. Decía divertida Kaoru.

Aoshi suspiro.-Quédense diciendo estupideces si es lo que quieren-. Camino trayendo a Misao con él. Quien por cierto se aguanto las ganas de reír.

Kenshin y Kaoru los siguieron, antes de entrar a la casa, justo cuando Kenshin pasó a lado de Kaoru, discretamente rozo sus dedos con los de ella. Esto la sonrojo pero siguió su trayecto.

Misao admiraba la casa cada que pasaba por un pasillo, algunas personas se le quedaban viendo y murmurando. Por alguna razón el ir tomada de la mano de Aoshi la hacia sentir segura. Finalmente llegaron a unas puertas de vitral, y tras ellas Misao observo lo que para ella solo pensaba existían en los cuentos de hadas. Un enorme jardín, con esculturas, una fuente hermosa, las esculturas en su mayoría era de estatuas angelicales. Lo que no gusto, fue que al cruzar los vitrales el silencio de todos los que estaban ahí se hizo presente.

Aoshi se vio sorprendido, Misao lo noto, algo no andaba bien. Miro a una mujer elegante y muy bella acercarse a Aoshi.-Hijo, bienvenido-. Dijo después de besar la mejilla de su hijo. La mujer miro amablemente a Misao.-Tu debes ser Misao ¿verdad?-.

Misao asintió apenada. Iba a contestar pero Aoshi se adelanto.-Mamá, ¿qué hace toda esta gente aquí?-. Murmuro a su madre. Estaba seguro que eso había sido idea Saito. Se suponía que solo estaría la familia. En cambio vino muchas personas de la sociedad...Misao aun no estaba lista para acercarse a ese mundo de arpías como él lo llamaba...

-Vamos hijo, no es una gran idea que todos conozcan a tu esposa ya que eres el presidente de la compañía-. Decía Saito mientras tenia una copa de champagne en la mano. Y en su rostro una sonrisa de triunfo. Se dirigió a Misao.-Ahora...Misao...eres parte de nuestra familia...es importante que la conozcas-. Miro a Aoshi.-Vamos hijo...preséntala con todos-. Sonrió y luego dijo en un tono fuerte levantando su copa.-Que siga la fiesta...y que viva el matrimonio Shinomori-.

Todos alzaron su copa y en unísono brindaron a petición de Saito. Kenshin noto la expresión de furia en Aoshi. Se acerco a él.-Tranquilo...solo sigue su juego...-.

Misao por su parte no entendía nada. Aoshi decidió jugar el juego de su padre. Ya había pasado casi una hora desde que habían llegado. Misao estaba aburridísima, todo había sido presentando a quien sabe cuanta gente y diciendo lo mismo. Era tedioso. En esos momentos estaba sentada bebiendo algo de limonada, mientras Aoshi platicaba con algún socio de la empresa. Cosas que no entendía ni quería entender. En esos momentos tenia otra preocupación. Le andaba del baño. Se había estado aguantando pensando que Aoshi se desocuparía pronto. Pero eso se miraba lejano. A Kaoru no la miraba por ningún lado.

Apretó sus piernas, de fortuna el largo mantel cubría perfectamente.-Demonios...me urge ir-. Se levanto de la mesa decidida. Miro que Aoshi ni lo noto.-Desgraciado que bien atiendes a tu "esposa"-. Se estaba poniendo de mal humor. En eso miro a una mesera entrar a la casa, así que la siguió para darle alcance.

Saito miraba molesto a Aoshi, todo se le había echado a perder. Odiaba que Aoshi se llevara también con los accionistas. Mientras a él ni siquiera le habían hablado, más que para saludarlo. Encima tenía que soportar las boberías de su esposa. Estaba apeñuscada a él como si de una sanguijuela se tratara. Miro con interés correr a esa chiquilla y como entraba a la casa. Hizo una señal y enseguida uno de sus leales guardaespaldas se acerco a él. Le murmuro al oído.-Discretamente...dale un susto a esa estupida...mi hijo aprenderá que conmigo no se juega-. El guardaespaldas asintió y se retiro de ahí sigilosamente.

Aoshi miro hacia donde se suponía estaba sentada Misao, se alerto al no verla, cordialmente se disculpo para poder buscarla. No camino mucho cuando sintió una mano sobre su hombro. Cuando se giro se sorprendió al ver a Sayaka ahí.

-¿Qué haces tú aquí?-. Era increíble que aun le afectara ver a la mujer que es idéntica a Sayuri.

-No creí que mi presencia molestara-. Se contrario por la respuesta de Aoshi.

Este entendió y rápidamente se disculpo.-No es eso, discúlpame…solo estaba sorprendido-.

Por su parte Misao salía del cuarto de baño. Volteo a ambos lados, y su ceja se arqueo con nerviosismo.-Perfecto Misao… ¿Dónde demonios vas para ir al jardín?-. Comenzó a buscar el camino correcto. Esa Mansión parecía un laberinto.

-¿Anda si?-. Decía con dificultad la voz femenina.

Aquel hombre que luchaba por dejar de acariciar esos muslos que lo enloquecían, comenzaba a tener una guerra interna. Tomarla ahí mismo o separarse.-Mm…nos pueden ver…-. Decía entre besos. La verdad que esa apasionada mujer que tanto amaba se estuviera frotando contra él no le ayudaba en nada.

Kaoru sonrió complacida al ver lo que provocaba en su pelirrojo. Aunque ella también se sentía excitada. La escena era de lo mas erótica. Estaban en el despacho, ella sentada sobre el escritorio y al hombre que ama entre sus piernas. Los tirantes de su vestido estaban a mitad de sus brazos. Sus senos descubiertos eran besados con intensidad por los suaves labios de Kenshin. Sentía fuego en su cuerpo...lo necesitaba...

La puerta se abrió de repente, haciéndolos separarse de inmediato. Kaoru acomodo su vestido al ver con sorpresa quien era.

-Perdón-.

La puerta se cerró tan rápido como se abrió. Misao estaba impactada, ella había escuchado ruido y pensó que alguien ahí podía ayudarla a encontrar el camino al jardín. Jamás imagino el encontrar…no…el descubrir un secreto así…

Kaoru miro asustada a Kenshin, este fue a ella y beso su mejilla mientras la abrazaba.-No te preocupes mi amor, hablare con ella-.

Kaoru negó y se bajo del escritorio para acomodar su vestido.-Yo lo haré-. Cuando fue hacia la puerta Misao ya no estaba, giró su rostro para ver a Kenshin.-Iré a buscarla-. Luego salio cerrando la puerta tras ella. Escucho un golpe en el escritorio, sabia que Kenshin también estaba preocupado como ella...

Estaba avergonzada, arrepentida de no haber llamado a la puerta primero. Reconoció el pasillo por donde iba, no debía estar lejos de la puerta de vitral. Iba a dar vuelta cuando sintió el fuerte agarre de alguien tapando su boca y sujetándola de la cintura, con pánico sintió como iba llevándosela con él…

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Hola, se que otra vez tarde pero estoy pasando por un momento difícil emocionalmente u.u y pues eso me ha bloqueado un poco, espero me comprendan y no pierdan interés por la historia, que ante todo tengo el compromiso con ustedes de seguir actualizando y escribiendo. Gracias por sus reviews que me dan mucho ánimo n.n

Gracias especialmente a:

Rinko Inukai, Alchemist Souma, Naruto Ikari de Hyrule, gabyhyatt, Blue Azul Acero, Aoshmi Seshlin, Ali chan6, Barbara Maki, Senfhi, x-Misao-x, Misao89, Misao21, Angel Nemesis.

Gracias por tomarse el tiempo de darme su comentario, en verdad que agradezco a cada uno de ustedes. Espero que les haya gustado este capitulo, el próximo estará muy intenso o.o