NI GLEE NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN
La rubia aún desconcertada se dirigió al coche mientras sacaba de su bolsillo el teléfono y lo encendía a la vez que entraba en el coche. Brittany se había cambiado al asiento del copiloto y la miraba, la rubia no arrancaba, estaba mirando al frente pero no arrancaba.
- Quinn – pasaba la mano por delante de la cara de la rubia- ¿Quinn?
- ¿Qué? – miraba a la animadora- perdona Britt… te llevo a casa de San
- No, nos vamos las dos a casa de San, tenemos que hablar contigo – Quinn ponía el coche en marcha-.
- No me apetece hablar Britt… hoy no…
- Pues vas a hablar.
Quinn no dijo nada más, sabía que no podía negarse. En el viaje hacia la casa de la latina, Brittany no apartaba la mirada de una Quinn que si no fuera porque giraba el volante y cambiaba de marcha parecía petrificada, sus ojos casi no parpadeaban y su cara era inexpresiva. Al cabo de unos minutos llegaron a casa de Santana que las estaba esperando en la puerta con una taza en la mano. Quinn esperó a que la rubia saliera del coche para, antes de cerrarlo, dar un gran suspiro. La capitana de las animadoras llegó hasta la altura de Brittany y Santana, y casi obviando la presencia de ambas entró en la casa dirigiéndose al salón para sentarse, acto que la latina y la rubia repitieron.
- Quinn…- se sentaba a un lado de la rubia mientras Brittany hacía lo mismo al otro lado- quiero que nos cuentes todo… sabemos que algo pasa… quizá no lo entendamos muy bien… pero queremos saberlo
En el otro lado del vecindario, Rachel, habiéndoles dado las buenas noches a sus padres con su sonrisa de niña buena, subía las escaleras hacia su habitación. Cuando entró se quitó la chaqueta y la colgó en su armario. Acto seguido se dirigió al baño y comenzó a llenar la bañera con agua muy caliente. Volvió al armario y sacó su pijama para después entrar de nuevo en el baño. Cerró el grifo, se acercó hacia el espejo y quedó mirándose, comenzó a quitarse la camiseta y los pantalones, luego hizo lo mismo con la ropa interior, todo sin apartar los ojos del espejo. Empezó a recorrer cada centímetro de su cara con la mirada, después sus ojos se dirigieron a su cuello para acabar en su pecho, luego volvió a levantar la vista y sonrió con malicia.
- Vamos a jugar.
La más bajita se metió en la bañera, le encantaba sentir el agua casi hirviendo en su piel, se echó hacia atrás y cerró los ojos.
- Por eso actuaba así, no quería que os hiciera ningún daño, no sé que le pasa realmente o hasta donde le afecta,…- explicaba Quinn- y por eso necesito saberlo, necesito hacer todo lo que ella me diga y si puedo… intentar enfadarla.
- Pero Quinn… eso es una locura…
- No lo es –decía Brittany completamente seria- tiene razón.
- ¿Qué?! Claro que lo es Britt! Rachel es peligrosa ahora…no puedo creer que esté diciendo esto.
- No Santana… entiéndelo si Quinn quiere ayudar a Rachel tiene que saber lo que puede hacer, cuales son sus poderes…
- Pero, te seguirá haciendo daño Quinn
- No lo hará – volvió a decir seria la rubia-.
- ¿Y tú cómo sabes que no lo hará? – decía Santana-.
- Si Britt… ni yo estoy segura, ya os he contado como reaccionó en el gimnasio y en su casa, es capaz de hacerlo de nuevo –las dos animadoras miraban atentas a Brittany-.
- Me refiero a algo serio!
Rachel comenzaba a acariciar su pierna con una de las manos mientras que con la otra acariciaba su boca, la respiración comenzaba a ser más profunda y rápida. Llegó hacia su muslo y siguió subiendo hasta acercarse a su sexo, lo que le produjo un cosquilleo y le hizo volver a sonreír con malicia. La otra mano bajó hacia su cuello acariciándolo brevemente y siguió el camino hasta su pecho comenzando a acariciarse, siguió bajando hasta llegar a la barriga donde clavó sus uñas provocando en ella un gemido que tuvo que controlar mordiéndose el labio inferior. Su otra mano jugaba por su pubis lo que provocaba el movimiento de sus caderas. Cuando no pudo aguantarse más introdujo sus dedos dentro de ella mordiéndose aún mas el labio para aguantar sus gemidos, tuvo que agarrarse con la otra mano a la bañera. Su respiración aumentaba cada vez más, abría y cerraba los ojos que se habían vuelto completamente negros mientras el ritmo de la cintura iba creciendo.
- ¿Soy la única que atiende a lo que dice Quinn? – miraba a Santana- y, ¿soy la única que realmente intenta entender lo que dices? – se dirigía a la rubia- porque creo que ni tú entiendes lo que te dicen Quinn…
- No entiendo…- Santana comenzó a reírse tras la respuesta de la rubia lo que le provocó la risa también a Quinn-.
- Ahora en serio Britt – decía la latina- ¿qué quieres decir?
- Pues que Rachel no te hará nada – miraba a Quinn- por el vínculo que tenéis ambas.
- Santana, ¿me puedes traer agua?- decía Quinn quitándose la chaqueta- que calor hace…
- ¿Calor? –decía la latina yendo a por el vaso-.
- ¿Hola? – Brittany se levantaba-.
- Perdón Britt – cerraba los ojos- es que me acaba de entrar mucho calor, pero si te estoy escuchando, sigue – la rubia carraspeaba-.
- Quinn… dijiste que tu madre te habló de la maldición pero también de un vínculo que ambas teníais.
- El vínculo – la rubia recordó el sueño que había tenido y aquella extraña pero conocida voz, mientras cogía el vaso que le daba Santana y se lo bebió de un trago para asombro de las otras dos animadoras- pero la maldición y el vínculo es lo mismo – se removía en el sofá-.
- Dios no Quinn, son cosas distintas! Entérate!
- ¿Cosas distintas? – decía Santana-.
- Hmmm…- Quinn gemía levemente, al darse cuenta y ante la mirada atónita de la rubia y la latina, volvió a carraspear- ¿cosas distintas?
- Si Quinn, el vínculo es algo más que una simple amistad, tu madre te lo ha dejado ver, puede que Rachel y tú sintáis algo más la una hacia la otra.
- ¿Qué? – dijeron a la vez la rubia y la latina-.
- De verdad… pensé que erais más listas – Brittany sonreía mientras Santana levantaba una ceja-.
- Y tú… ¿cómo puedes saber todo eso?- decía una extrañada Quinn-.
- Las cosas no son lo que parecen- susurró la latina-.
- ¿Qué? – dijo una cada vez más acalorada Quinn-.
- Tienes razón San- sonreía Brittany- las cosas no son lo que parecen
- Necesito ir al baño – Quinn se levantó y fue rápido hacia el baño-.
Rachel se movía cada vez más rápido y se agarraba con más fuerza a la bañera, era como si estuviera con ella, como si la acariciase, la besase, como si la mano de la rubia estuviera dentro de la diva haciéndola enloquecer. Rachel no aguantaba mucho más.
Quinn llegó rápidamente al baño y cerró la puerta, se miró al espejo, estaba roja y tenía mucho calor, las piernas le comenzaron a temblar lo que provocó que se agarrara al lavabo.
La diva movió sus dedos más rápido aún para llegar al éxtasis, dejando escapar algún sonoro gemido. En el mismo instante Quinn cerró los ojos y dejó escapar un pequeño gemido.
- Quinn…- susurró Rachel con su malvada sonrisa-.
Santana y Brittany habían seguido a Quinn hasta el baño y escucharon el gemido de la rubia, ambas se miraron y decidieron picar.
- ¿Quinnie? – decía Santana- ¿estas bien?
- Si, si – contestaba abriendo la puerta- no… no sé que me ha pasado –decía nerviosa mientras las tres se dirigían de nuevo al salón-.
Rachel había acabado su baño y ya estaba cambiada para acostarse cuando Hiram entró en su habitación con el frasco que contenía la poción azul, le tendió una cuchara a su hija y esperó a que se la tomara, la diva así lo hizo pues sabía que ya no le haría ningún efecto; acto seguido, con una gran sonrisa le dio un beso a su padre deseándole buenas noches. Justo antes de apagar la luz, Rachel cogió su teléfono y llamó a la rubia. Antes de contestar al teléfono la rubia mandó estar en silencio a Santana y Brittany.
- Hola – contestó tranquilamente-.
- Hola rubita, ¿cómo estás? – sonreía-.
- Bien, me iba a acostar ahora
- Ya… oye, ¿tienes calor?
- ¿Qué? – abría los ojos-.
- Si… espero que te haya gustado – respondía Rachel para luego comenzar a reírse, lo que provocó que Quinn se pusiera completamente roja- por cierto, pon el manos libres por favor.
- ¿Qué? ¿pa… para qué?
- Quiero saludar a Britt y San – la rubia enmudeció- ¿piensas que soy tonta rubita?
- No… no para nada, un… un momento – apartó el móvil y lo puso en manos libres mientras Santana la miraba extrañada y Brittany se alejaba un poco- ya está Rachel – decía mientras apoyaba el teléfono en la mesa-.
- Hola San, hola Britt
- Hola – respondían a la vez-.
- ¿Estáis haciendo una fiesta pijama sin mí? – fingía estar triste- que malas sois, podríais haberme invitado.
- No eres bien recibida en mi casa – decía de repente la latina-.
- Oh por favor… - se reía- ¿seguro que no?- las tres animadoras se miraron- es igual… Quinn te llamaba para decirte que mañana me recojas al mediodía para ir a ver a tu amigo Matt –Brittany abrió los ojos-.
- Es… está bien – de repente Rachel colgó mientras las tres chicas miraban el teléfono-.
- Bien… - Santana se acercaba a Brittany mientras miraba a Quinn- ¿cuál es el plan?
- ¿El plan?- decía Quinn-.
- Si, no pensarás ir sola mañana ¿verdad?
- Tiene que ir sola – dijo de repente Brittany-.
- ¿Qué?! ¿Estás loca Britt? – decía la latina mientras Quinn la miraba extrañada-.
- Britt… ¿hay algo que yo no sepa? – preguntó Quinn-.
- Si…- resoplaba mientras se sentaba al lado de Quinn y Santana la seguía- no deberías saber esto y mucho menos dejar que Rachel se entere al menos… por ahora- Quinn asentía- Shelby, la madre de Rachel – explicó esto a Santana – antes de que… bueno de morir, le pidió a mi madre que yo protegiese a Rachel, que no se perdiera en lo mismo que ella, es decir, en la magia negra y… de momento, como podéis ver… estoy fracasando… por eso quiero que tú – miraba a Quinn- estés cerca de Rachel, Quinn… tú eres la única que puede ayudarla…
- ¿Cómo?
- El vínculo Quinn… - al decir esto, Quinn abrió los ojos, la voz de su sueño era la de Brittany- si Quinn… yo… me metí en tus sueños… pero parece ser que no sirvió de nada – Quinn sonreía mientras bajaba la cabeza-.
- No sé cómo enfocar todo esto…
- Tienes que ayudarla – decía Brittany-.
- No sé como hacerlo… yo… - bajaba la cabeza- cuando estábamos en la cabaña, justo antes de que entrarais… Rachel estaba tan cerca de mi que… yo… sentía que estaba perdiendo el control… me sentía rara, no sé como explicarlo…
- Te pone Rachel – saltó de repente Santana-.
- ¡Santana! – dijo Quinn-.
- Bueno, en cierto modo tiene razón Quinn, pero es culpa del vínculo que tenéis ambas, te sientes atraída hacia Rachel.
- Pero…la maldición…
- Si, eso es otra cosa, como bien dije antes, son cosas totalmente distintas, la maldición es lo que os hará sufrir si… bueno… si hacéis algo…
Después de hablar un rato más con sus amigas se fue a su casa a descansar, o eso intentaba. No dejaba de darle vueltas a todo lo que le había pasado ese día y a la conversación que había tenido con Brittany y Santana. Estaban destinadas a encontrarse, a estar juntas de una manera más íntima de lo que lo hacen unas simples amigas, pero eso no podía ser, Quinn no sentía nada por Rachel; por otro lado estaba la maldición no sabía lo que podría pasar si estaba tan cerca de Rachel. Quinn se levantó de la cama y bajó al sótano intentando no hacer ruido para no despertar a su madre. Tenía que preparar algo para evitar sentirse atraída a Rachel, o por lo menos tendría que intentarlo.
Se acercó a la estantería donde tenía los libros y empezó a buscar entre las distintas hierbas algunas que le ayudasen, algún conjuro, algo tenía que encontrar.
- Raíz de cicuta… cómo no…- susurró mientras con el libro en la mano se acercaba a la mesa y empezaba a buscar los ingredientes- Sandalo…Estramonio… - se detuvo abriendo los ojos- ¿Raíz de mandrágora?... genial… "no se puede ingerir la raíz de mandrágora en grandes cantidades porque es tóxica y alucinógena…"- comenzaba a leer- "hirviendo la raíz, verter dos gotas" – susurró acabando de leer y buscando la raíz-.
Tras unos minutos la raíz de mandrágora ya estaba hervida y Quinn se disponía a verter las dos gotas en la poción para terminarla, con un cuenta gotas cogió un poco y se inclinó en el frasco donde había echado lo anterior.
- Una… - susurraba- y dos…
De repente un ruido la asustó e hizo que una gota más cayera en el frasco sin que la rubia se diese cuenta. Rápidamente cerró el frasco se lo guardó en el bolso y subió las escaleras, cuando llegó al piso de arriba vio a su madre salir de la cocina con un vaso de agua; Judy pareció no verla pues estaba medio dormida y subió, poco después Quinn entraba en su habitación y se acostaba para intentar descansar de una vez por todas.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO Y SIENTO NO HABER PODIDO SUBIR AYER ESTUVE ALGO LIADA
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UN BESO !
