"Un beso así"

Bella Pov

Los días pasaron y por loco que pareciera me la pasaba pensando en el gemelo incorrecto, debía sacarme a Robert de la cabeza pero simplemente no podía, esto me ponía mal quería alejarme porque por dentro sabía que estaba mal pero algo más profundo me empujaba a seguir buscándolo con la mirada o esperar que saliera de la nada y me besará como la última vez, definitivamente me estoy volviendo loca.

Suspire y me puse mis gafas, baje para encontrarme con Edward en la entrada platicando con Charlie que seguía con su intento de intimidar a mi mejor amigo, suspire y me acerque para salvarlo de la mirada seria de mi padre.

-Vamos.-dije sonriéndole, él intento sonreír pero seguía mirando a Charlie.-Adiós papá.-dije agitando la mano, él me sonrió y asintió entrando a la casa.

Hoy Edward y yo iríamos al cine, claro que nadie sabía que película veríamos porque en cierto punto era un poco vergonzoso verla con mi mejor amigo pero él acepto a llevarme y ahora cumple. Veríamos a mi fantasía hecha realidad, Jaime Dornan interpretando al hombre más sexy descrito en los libros Christian Grey.

Al llegar le dije a Edward que fuera a comprar los boletos, él me miro como si estuviera loca.

-No, yo te acompañe pero no pienso comprar los boletos. ¿Qué dirían de mí los vendedores?-dijo completamente rojo, yo sonreí y tome su mano.

-Bien, entonces iremos los dos, pero dudo que eso cambie la forma en que nos verán comprando los boletos.-dije entrando a la fila en zigzag.

-Aun no sé porque acepte venir a ver eso. Prácticamente estar pervirtiéndome, creo que Esme debería saber esto.-dijo avergonzado mientras avanzábamos por la fila, yo me reí ante ese comentario. Entonces su celular comenzó a sonar y me miro con una sonrisa pidiendo permiso para ir a contestar, yo asentí y él contesto el teléfono pero el cine tenía la peor red para teléfonos así que salió de la fila.

Estaba por llegar cuando Edward regreso y me miro con los ojos llenos de disculpas.

-¿Qué paso?-pregunte al ver sus ojos llenos de culpa.

-Mis padres me quieren en casa, al parecer Robert hizo alguna idiotez no estoy seguro de qué pero…debo irme.-dijo con la cara llena de culpabilidad, hice una mueca y asentí.

-¿Quieres que vaya contigo?-pregunte mirando sus ojos verdes y hermosos.

-No es necesario, mejor podrías entrar a ver la película y yo vuelvo en 30 minutos.-dijo tomando mi mano con delicadeza causando esa conocida electricidad por todo mi cuerpo con ese simple toque.

-¿Seguro?-pregunte de nuevo, él sonrió y entrelazo nuestros dedos.

-Seguro. Ahora ve a ver esa perversión tuya y yo vuelvo en 30 minutos.-dijo con una sonrisa hermosa, sonreí y me acerque a besar su mejilla y él se puso rojo como un tomate, acomodo sus anteojos y me sonrió dulcemente.

Fui a dulcería y me compre unas palomitas pequeñas, luego fui directo a mi sala para ver esa película que había ansiado ver por tanto tiempo, me senté en mi lugar y espere a que iniciara, de inmediato quede enamorada del sexy Jaime Dornan, su mirada era justo la del Christian que yo había imaginado aunque a decir verdad jamás revelaría la identidad de Mi Christian personal, no era un famoso cantante o actor era alguien que vivía en mis sueños más oscuros.

De pronto cuando Christian pego a Ana a la pared del elevador y la beso con tanta pasión y desenfreno con ese sexy "A la mierda el pápelo" un jadeo salió de mi interior, ese hombre era sexy.

-Puedo besarte así cuantas veces quieras, preciosa.-me gire sorprendida cuando sentí su brazo sobre mis hombros pegándome a él, casi lo golpeo por hacerme perder la mirada de los hombres al verlos en el elevador, ya me tenía harta su jueguito de seguirme para todos lados.

-¿Qué demonios haces aquí?-pregunte irritada, lo único que quería de este fin de semana era salir con Edward y ver una película no quería a Robert en mis planes.

-Quería ver una película.-dijo restándole importancia con esa sonrisa ladina que tenía.

-¿Y elegiste esta?-pregunte con una ceja levantada mirándolo con total incredulidad.

-Sí.-dijo firme, no le creía absolutamente nada pero tampoco me importaba, me levante y me cambie de asiento por uno más alejado de él. Estaba perdida en esa sexy espalda que se movía en un tímido vaivén, justo su primera vez, era dulce y tierna aunque solo aquellos que leímos el libro sabíamos eso.-También puedo hacerte eso.-sentí su voz ronca sobre mi oído y su mano recargada sobre mi hombro, me gire y lo mire sonrojada, me levante entre molesta y avergonzada para salir de la sala e ir directamente al baño para mojar mi rostro e irme a casa, era obvio que Edward no llegaría.

Marque su número rápidamente y me mando a buzón así que le deje un mensaje.

-Hola. Bueno me iré a casa así que no tienes porque venir por mí, espero que arregles lo de tu hermano y saluda a Esme de mi parte. Te quiero.-colgué y me gire a verme al espejo del baño, arregle mi cabello lo mejor que se podía y luego moje mi rostro de nuevo, pero mientras estaba levemente agachada sentí sus manos sobre mis caderas pegándome a las suyas con firmeza, me erguí completamente sonrojada y alterada.

-Estás sonrojada.-dijo con esa voz casi perversa sobre mi oído, mientras yo solo podía mirarnos en el espejo, éramos polos opuestos, él era alto, bien parecido, el típico chico malo de las historias, mientras yo era todo lo contrario, pequeña y sin un punto especifico que pudiera decir era mi distintivo. No encajábamos en nada y por alguna razón eso dolió en mi pecho.

Me revolví saliendo su agarre y lo fulmine con la mirada evitando que viera el dolor que cruzaba por mi mente al darme cuenta que tan diferente era, él me miro extrañado.

-Quieres dejar de seguirme.-dije enojada, él sonrió y se acerco a mí con ese andar casi salvaje hasta mí, me aleje y choque contra la pared, él sonrió y se aprovecho de eso para dejarme acorralada entre sus brazos, su cuerpo y la pared tras de mí.-Déjame ir.-dije con voz contenida, él sonrió de lado y se acerco peligrosamente a mis labios.-¿No entendiste la última vez?-pregunte furiosa, dejando de lado la inseguridad de hace un momento, él levanto una ceja y rió divertido.

-¿A qué le temes?-pregunto mirándome fijamente, yo lo mire confundida.-O es que solo no quieres serle infiel a tu adorado Edward.-yo lo mire como si le hubiera salido un tercer un ojo.

-¿Qué?-pregunte confundida.

-Dime Isabella, esa amistad tuya con mi hermano ¿en serio es solo amistad?-pregunto tomándome de las caderas y pegándome a él, mis manos se colocaron sobre su pecho mirándolo fijamente.

-Edward es solo mi amigo.-dije confundida, no entendía ni porque le estaba dando explicaciones, pero algo más fuerte que yo me instaba a hacerlo.

-Eso ni tú te lo crees.-dijo en voz grave y contenida, antes de poder responder él me tomo de la cintura y me levanto tanto como para que tuviera que enredar mis piernas en sus caderas, él me pego contra la pared y me beso con la misma intensidad que anteriormente lo había hecho y por primera vez se sintió diferente, sus manos sostenían mi cintura y sus labios se apoderaban de mi boca que le cedía todo el poder, mis manos por inercia se perdieron en su cabello y lo pegue más a mí, esto estaba mal, muy mal.

Sentía como si estuviera clavando mi propia tumba con cada beso que le daba y ahora era peor porque acaba de dejarme vencer por él y no sabía cuánto poder podía llegar a darle eso.


Les dejo el nuevo capítulo :3

¿Creen que Robert esté celoso? *-*

Espero les guste y dejen su RR :3