Hola, chicas, bueno, yo aquí tratando de actualizar. Espero que les guste, este capi quedó un poco más largo, así que espero que no sea muy tedioso.
Como cosa personal, les comento que ya estoy trabajando, y por ende espero tener mas recursos ($ tienen la mala costumbre de cobrar en los ciber) y poder actualizar mas pronto esta historia.
Solo menciono una pequeña aclaración, que este capi está bastante más violento, asi que si son sensibles a temas sangrientos y con tintes GORE, por favor no lo lean, además, debo mencionar que este capi tiene algo como "muerte de un personaje" (algo parecido) así que lean con precaucion.
LAS TORTUGAS NINJA SON PROPIEDAD DE KEVIN EASTMAN Y PETER LAIRD (Creo que están bien los nombres) Y DE LA CADENA NICKELODEON.
El lider sin miedo... así le decían sus hermanos. Leonardo, el que nunca le tiene miedo a nada.
¡Qué equivocados están! Leonardo tenía miedo, y mucho. Miedo por sus hermanos Raphael y Donatello. Miedo por su padre. Miedo por Miguel Angel. Pero tambien temía por lo que esos sujetos le hacían. Agujas, electrodos, cortes, todos dolorosos. Le hicieron varios estudios de distintos tipos. Una aguja larga se clavó en su abdomen, perforando ligeramente su plastrón. Otra más por el hombro, y una más en la nuca. En ninguna ocasión tuvieron el cuidado de anestesiarlo. Todo lo sintió dolorosamente. Pero no se quejó. Sus hermanos ya habían pasado por lo mismo. Y mucha gente más.
Había otros dos mutantes, un gato, y un hombre camaleón. El camaleón se comenzó a convulsionar violentamente. Leonardo no pudo evitar pensar en Mikey y en las violentas convulsiones que había estado sufriendo últimamente. De repente el hombre dejó de moverse, el científico a cargo hizo una mueca despectiva.
-¡Demonios! Este ya se murió - dijo como nada. - Desháganse de él.-
Un hombre grotesco se acercó a él y lo miró profundamente.
-Este sigue vivo, a pesar de que se ve más joven - dijo.
-Es un adolescente, según nuestros registros. - dijo una mujer, luego se dirigió al chico - ¡oye, muchacho! Se les ha colocado un collar controlador a ti y a los otros dos como tú, y al mutante rata, debido a que nos han comentado que poseen gran destreza y fuerza física que puede ocasionar daños. Si es necesario, ese collar les aplicará descargas eléctricas directo a su médula, y si no se detienen les provocarán la muerte de forma lenta y dolorosa. El doctor Lars quiere conservar a la mayoría de los mutantes, pero no nos tentaremos el corazón para asesinarlos si nos causan problemas, así que por su propio bien, espero que sean buenos y cooperen con nosotros.
Leonardo se estremeció. Esa mujer le hablaba con mímica exagerada, como si creyera que era retrasado mental o algo así. Sin embargo, a él lo levantaron y lo regresaron con sus hermanos. Leonardo estuvo muy callado. El collar en su cuello le dolía. Raphael ya había despertado, y estaba inquieto. Donatello lo recibió. Su hermano estaba temblando, se notaba que Donatello estaba haciendo grandes esfuerzos para no llorar. Se le dificultaba la respiración enormemente.
-Donie, cálmate, - le dijo Leonardo tomándole de la mano - todo va a salir bien -
-Oh, si, esta tarde vamos a estar tomando el té con la reina de España y el Papa - ironizó Raphael.
-Raphael - le reprendió Leonardo - Cállate, si? No es necesario...-
-No, yo te diré lo que no es necesario, Leonardo - dijo Raphael mirando fieramente a su hermano de azul - lo que no es necesario es que intentes disfrazar la situación con palabras bonitas y frases estúpidas de "todo va a estar bien" o "vamos a salir de esta", por si no lo sabías, Donie no es estúpido, de hecho es el más listo de nosotros y él sabe perfectamente que no va a salir bien -
-¡Raphael! si estamos con esa actitud negativa...- comenzó a decir Leonardo.
-Oh, si, claro, actitud positiva, este lugar no está tan mal, creo que podemos festejar Navidad aquí... - ironizó nuevamente el de rojo.
-Raphael, ya basta! - gritó Leonardo.
-Qué vas a hacer al respecto, Intrépido - dijo retante Raphael.
-¡Ya basta, chicos! - gritó de pronto Donatello, ocultando el rostro en el pecho de su hermano - ¡Ya basta! Todos tenemos miedo, pero... pero debemos permanecer juntos... juntos -
Donatello había comenzado a llorar. El joven genio no pudo controlarse por más tiempo. Estaba asustado. No podía negarlo. Quería irse a casa. Que todo estuviera como antes. Tenía miedo.
-Donie, yo... - comenzó a decir Raphael - Lo siento, no quise...-
-Tienes razón... - dijo entre sollozos Donatello - pero también la tiene Leo, esta situación se ha salido de nuestro control, pero lo importante es mantener la calma, pensar serenamente y tratar de salir de aquí, debemos buscar la manera de escapar, para encontrar a Mikey y aaaaaaaaaaaaaagghhh -
Donatello no pudo terminar lo que estaba diciendo, pues cayó al suelo retorciendose de dolor.
-¡DONIE! - gritaron Leonardo y Raphael corriendo a auxiliar a su hermanito, que jadeaba y sudaba en el piso.
Una horrible carcajada se escuchó en la penumbra, seguida de otras mas.
Un hombre con un dispositivo en la mano salió riendo a carcajadas, seguido de otros dos.
-No, no, no - digo como si le hablara a un niño pequeño moviendo su índice de lado a lado - los mutantes no deben pensar en escapar o sufrirán descargas -
-¿Quien es usted? como se atreve a aaaaaaaaaaaaahhhh - Leonardo se adelantó hacia el hombre para defender a su hermanito, pero una descarga también le atacó.
-Si, este mutante es el T-1, cierto? el de color "violetita" que yo creí que era niña, es el T-3, y el de rojo es T-2 - el hombre presionó un botón y fue el turno de Raphael de sentir las potentes descargas.
-¿T-2? - preguntó Raphael.
-T por tortugas, son las primeras tortugas, por eso las catalogamos así - explicó el que parecía el líder.
-Vaya, qué originales! cuantas neuronas se les murieron para pensar en eso - se burló el de rojo pero de inmediato otra descarga, provocando que el de rojo cayera en medio de dolor.
Los hombres se rieron nuevamente.
-Escuchen bien, mutantes horribles - dijo un segundo hombre viendo a los chicos - ustedes no tienen ninguna oportunidad con nosotros, así que se portan bien, o vamos a tener serios problemas -
Los hombres se alejaron riendo, dejando a los chicos adoloridos en el suelo.
-Mejor no intenten nada. En esa jaula había dos tigres, se veían fuertes, pero también murieron hace un par de dias, aunque tal vez sea mejor morir de una vez - dijo un hombre caballo que estaba en la jaula contigua. Más allá, estaba el gato mutante que Leonardo había visto en el laboratorio, estaba aterrado, y se arrinconaba, temblando violentamente.
Leonardo se arrinconó junto a sus hermanos. Estaba asustado, tenía miedo, ya no era el líder sin miedo, porque, aunque antes podía ocultarlo, parecer valiente por el bien de sus hermanos, ahora no podía ocultar que estaba asustado, tenía miedo por el bienestar de sus hermanos y de él mismo.
Mikey caminaba por la alcantarilla, sujetándose de las paredes, tratando de ser fuerte, de se valiente. Siempre estaban sus hermanos mayores con él para cuidarlo, no importando que a veces lo hicieran sentir mal. Bueno, si, pero en ese momento desearía que Raph estuviera a su lado, aunque sea para darle un zape y decirle "Zoquete, este es el camino". Se sentía como un tonto, perdido en las alcantarillas, mismas que había recorrido desde pequeño con sus hermanos, ahora no sabía a donde ir.
-Mikey, tranquilo, mi tía dijo que podías sufrir "desorentia"... "desotenria" - Mindy hizo un esfuerzo, le gustaba platicar con Elisa, y Elisa disfrutaba explicarle a Mindy muchos de los términos médicos, sabiendo que la niña era muy inteligente y comprendía, Mindy finalmente, lentamente, pudo recordar y decir la palabra -"de-so-rien-ta-ción" - la niña suspiró - es porque tu cerebro está enfermito, y se inflama, y hace que te confundas, -
Mikey agradecía que la niña le ayudara, Mindy era muy tierna, y estaba visiblemente preocupada por él.
-Mindy... yo... necesito llegar a mi casa, pero estoy confundido -dice Miguel Angel entre sollozos.
-Tranquilo, Mikey, quizas deberiamos regresar - dice la niña.
-No, creo que de momento, estamos más seguros aquí adentro. -dice Mikey, pero un nuevo un fuerte dolor de cabeza lo ataca. El joven de bandana naranja cae de rodillas, Miguel Angel se siente muy mareado, pero escucha ruido. -Mindy, debemos escondernos -
Ambos se esconden en una pequeña compuerta. Miguel Angel escucha pasos, intenta asomarse, pero solo ve sombras y bruma. El jovencito está muy confundido, y respira agitado. Cierra con fuerza los ojos y ve una figura con fuego en la cabeza, acercarse armada con algo negro en las manos. El niño no esta muy seguro, respira agitado, busca sus nunchakus pero no los trae. Recuerda la lección que su Sensei les diera hace algunos dias: Todo puede ser un arma. Toma una cadena que encuentra en el suelo, pero siente sus brazos pesados. En eso escucha una voz conocida.
-Hola? ¿Quien anda ahí? - pregunta esa voz. Miguel Angel sonríe.
-Es... Abril - dice entre sollozos de alegría el muchacho, Abril puede ayudarles a llegar a casa.
-Si, la conozco, fue voluntaria en el centro de mi tía hace algunos años, cuando yo estaba mas chiquita - dice Mindy.
Abril escucha las voces y se dirige hacia ellos.
-Mikey, que gusto que estés aquí! - la niña pelirroja se arrodilla con el chico - qué sucedió? pensé que estabas con la doctora Lestrick -
-A... Abril, no hay tiempo, necesito ir por mis hermanos y mi padre, por favor, cuida a Mindy - dice el niño.
-Pero Mikey, no te ves muy bien - dice Abril notando que el niño está temblando y sudando helado.
-Porfavor... tengo... tengo que irme - dice el niño - Mindy, quédate con Abril, ella te cuidará bien -
La niña asiente y ven a Miguel Angel irse.
-Ven, Mindy, te enseñaré la casa de Mikey - dice la pelirroja tomando a la niña de la mano, que no deja de ver el lugar por donde Miguel Angel se fue.
-Espero que esté bien - dice la niña tomando tambien la mano de la adolescente.
Elisa y Abril llegaron a escasos metros de la clínica, algunos cervatillos se cruzaron por la carretera, Elisa pudo reconocerlos como a unos que estaba tratando tras encontrarlos heridos. Tras ellos, unos cuantos perros corrían igual de desesperados. A lo lejos se alcanzaba a ver el humo negro salir de la clínica. Elisa no pudo reprimir un gemido de asombro.
-Mi clínica - dijo con un nudo en la garganta - Mindy... MI SOBRINA! -
Olivia acelera, y cuando llegan ven a los soldados con extinguidores removiendo escombros. Los hombres estaban fuertemente armados, y por la experiencia de Olivia, no era muy seguro acercarse a ellos. Muchos tenían la apariencia más de caza-recompensas que de otra cosa.
-Espere, Elisa - Olivia llevó a la doctora Lestrick a unos matorrales, los hombres parecían furiosos.
-Maldita sea, ese estúpido de Lars, y su obsesión con los mutantes - gruñó el hombre - no nos dejó que se los entregaramos al Sr. Saki.
-Señor - un soldado llegó y le hizo un saludo militar - no encontramos cadáveres de humanos ni mutantes, solo un par de perros y una foca -
Elisa estaba temblando, y antes de que hiciera algo, una piedrecita llegó a sus pies llamando su atención. Elisa miró que Miguel Angel estaba cerca, él le había lanzado la piedrecita. Elisa le señaló a Olivia al chico y ambas fueron a verlo.
-¿Mikey, donde está Mindy? - dijo Elisa nerviosa, el niño miró a la otra humana, y luego contestó.
-Está bien... está con una amiga, en... aagh, en las alcantarillas - el niño cayó de rodillas sujetando su cabeza.
-¿Qué le sucede? - preguntó Olivia nerviosa. La detective había visto las noticias y le preocupaba que el chico tuviera el "famoso" virus. Pero Elisa le tranquilizó.
-Tiene una infección en el sistema nervioso, tranquila, no es lo que menciona Lars, es una infección común. - Elisa se acercó al niño -Mikey, necesito aplicarte medicamento, puedes tener otra convulsión.-
-No... esos hombres... mi familia... se los llevaron. Debo salvarlos - dijo el niño.
-No les servirás de nada si estás mal. Vamos, te aplicaré algo. Y luego vas, yo te ayudo.
-Yo tambien - dijo Olivia solícita - Esto se está saliendo de control y quiero saber que está pasando.-
-Mikey, ella es la detective Olivia Benson - dijo Elisa - ella es la que me tomó la declaración por lo de Kevin -
-Yo... debo ir con... - reitera el niño, pero Olivia le acaricia la cabecita, después de todo, ella no ve un mutante, la manera de expresarse, esos ojos, solo ve a un adolescente mas como los que ha atendido. Ella es experta en no dejarse guiar por las apariencias. Y ese niño es solo eso: Un niño.
-Vamos, pequeño, deja que Elisa te atienda, así te será más rápido rescatar a tu familia.-
Finalmente, el niño se deja convencer, y los tres van a la carretera a tomar el auto de Olivia, para ingresar a su casa por la via que usan en el tortu-movil.
-No... no recuerdo bien...- el niño se sujeta fuertemente la cabeza.
-Tranquilo, solo dime si sabes como se llama la calle, o si sabes qué hay - dice Olivia que conoce a la perfección la ciudad.
-Es por la calle Eastman y Laird (*) - dice el niño. Olivia encuentra la dirección. Miguel Angel se baja, presiona un mecanismo oculto colocado por Donatello, para entrar en casos de emergencia. La compuerta se abre y el automovil entra. Una vez dentro, no es facil, pero logran encontrar una ruta.
Abril escucha un ruido cercano, y ve el auto estacionarse cerca del tortumovil. Primero está nerviosa, pero reconoce a Elisa, la doctora Lestrick ve a Mindy y corre a abrazarla.
-Cariño, Mindy - Elisa suspira aliviada.
-Tia! Unos hombres malos hicieron cosas terribles a los animales - llora la niña en brazos de su tia. -Y Violeta y Charlie se asustaron y no se a donde fueron -
-Mikey - dice Abril al notar que atrás viene Olivia con Mikey, que apenas puede caminar.
-Abril, hola, dime, hay algún lugar donde pueda atenderlo? - dice solícita Elisa, soltando finalmente a Mindy.
-Por... por aquí - Abril condujo a Elisa al laboratorio de Donatello. La doctora estaba sorprendida de la gran cantidad de aparatos que había en ese pequeño lugar. Muchos eran de elaboración casera, hechos con materiales de reciclaje. Otros si los reconocía, pero eran antiguos, como si el chico los hubiera recogido de la basura, y la doctora no dudaba que fuera así. Otros ni siquiera los conocía.
Con cuidado, recostó al pequeño Miguel Angel en la camilla, y buscó una solución intravenosa y equipo venoset. Los encontró y procedió a aplicarlos al niño. Pero necesitaba más medicamentos. Encontró algunos, era increible que ellos tuvieran un botiquín tan extenso, tomando en cuenta que nunca habían ido a un hospital o algo así. Parecía que los medicamentos los habían conseguido con recetas de un médico que ella conocía muy bien...
Luego preguntaría como esos chicos conocían a ese médico. Lo importante ahora, era aplicarle el medicamento al niño.
-Olivia - dijo saliendo un poco.
-Si, Elisa - se acercó la detective.
-Estos chicos tienen muchas cosas aquí, pero hay un medicamento que necesito y no tienen; ¿Crees que podrias...? - Elisa no terminó la frase, cuando Olivia pareció entender.
-Claro, cuando llegamos vi una farmacia cerca, anótame lo que necesitas y lo buscaré - se ofreció.
Lars caminaba furioso de un lado a otro, parecía leon enjaulado.
-Maldito Steven - gruñó -maldito escuadron Elite, como es posible que no encontraran ni rastro del mocoso -
Lars se dirigió a las celdas, ese hombre, Yoshi, o Splinter o como quisiera llamarse, le iba a decir donde se escondía ese niño, no se le iba a ir ningun mutante.
-Pásame ese alambre - dijo Donatello a Raphael. El de rojo obedeció, tratando de que el otro hombre no lo viera. Lo consiguió. Donatello estaba detrás de Leonardo, inspeccionando el collar que su hermano de azul traía en el cuello. Casi lograba desactivarlo, solo esperaba poder hacerlo sin que los celadores se dieran cuenta. Un par de minutos, todo parecía indicar que lograría desactivar el dispositivo de su hermano.
-Creo que ya está - dijo Don nervioso.
-¿Crees? - preguntó Leonardo.
-Bueno, no estaremos seguros, pero ahora, haré lo mismo con el de Raph. - dijo Don. Así cambiaron de lugar Leo y Raph, sin embargo...
-Oye, cerebrito - susurró Raphael - no sería conveniente que Leonardo viera lo que haces? digo, ¿Cómo vas a desactivar el tuyo? -
Leonardo volteó. Era verdad, Donatello no podría alcanzar la parte trasera del collar. Cómo iban a desactivarlo?
-No hay tiempo para pensar en eso - dijo el niño genio algo nervioso - ya veremos como le hacemos, no se preocupen-
Se habían quedado solos en la celda, habían sacado a los otros mutantes hacía una media hora, y ellos se habían quedado con un tipo obeso con uniforme, que luego de estab enlelado con un programa de concursos de televisión.
-Creo que...- comenzó a decir el genio cuando otro guardia entró.
-Esas cochinas tortugas - dijo un soldado - Lars quiere verlos -
Abrieron la reja, y sujetaron a los chicos. Raphael y Leonardo podrían haberse librado, pero ellos tenían el control remoto y temían por Donatello, a los chicos los chicos fueron conducidos a jalones y empujones por los soldados. Raphael y Leonardo se miraban nerviosos, temiendo por lo que pudiera pasar. No habían comprobado si los ajustes de Donatello habían sido efectivos, sería cuestión de que los soldados mandaran la descarga, pero Donatello no había realizado ajustes a su collar, y si notaban que a ellos no les pasaba nada, ¿Tomarían represalias contra su hermano?
Splinter al recordar las palabras de Lars respiró algo aliviado, si Lars estaba tan preocupado por Miguel Angel, significaba que el pequeño debía estar vivo. Pero su niño estaba enfermo, y solo, le preocupaba lo que pudiera estarle pasando, sobre todo si Lars estaba tan empeñado en localizarlo.
Splinter vio entrar a un grupo de soldados en su celda. El maestro de ninjutsu hizo todo lo posible por mantener la calma, cosa poco fácil, ya que se veía desde la luna que los hombres no tenían buenas intenciones.
Con violencia tomaron al maestro de los brazos. Su orgullo de maestro se vio quebrantado cuando al tratar de forcejear, una potente descarga recorrió su espina, dejándolo semi-inconsciente en el acto. Splinter sintió como lo arrastraban por varios pisos, cruzando por un pasillo con puertas metálicas que el roedor supuso eran de muchas celdas, donde se podía escuchar que los ocupantes la estaban pasando muy mal.
Al final llegaron a una explanada, Lars miraba a Splinter con furia.
-A ver, Yoshi… uno de tus hijos escapó, y como ya te dije, quiero a todos los mutantes en mis manos… así que ese maldito engendro debe estar aquí, con sus hermanitos… y si está enfermo como me reportaron mis soldados, con mayor razón debo tenerlo aquí.- Lars hablaba entornando los ojos siniestramente.
-Debes estar mal de la cabeza, si crees que te voy a decir donde está mi hijo – le dijo el roedor sosteniéndole la miraba.
Lars lo miró con rabia, para luego chasquear los dedos. En ese momento, varios soldados entraron arrastrando a Leonardo, Raphael y Donatello. Splinter sintió que su corazón se aceleraba: ¡Sus hijos estaban vivos! Tal vez no en las mejores condiciones, se veian lastimados, pero estaban vivos… y desgraciadamente en manos de Lars.
-Sensei – Leonardo vio el rostro de su padre, estaba vivo, era una ventaja, pero todos estaban sometidos por Lars y sus hombres, siendo jalados como viles animales. Además, Splinter también estaba usando el dispositivo en el cuello. Entonces, no solo Donatello estaba en riesgo.
-Muy bien, Yoshi, me vas a decir donde se esconde tu cuarta mascota, o voy a tener que empezar a matar a tus otros hijos cada cinco minutos hasta que me lo digas, vas a perder a tres por salvar a uno, no se necesita ser un genio para tomar una decisión – se burló el científico.
Splinter sintió un escalofrío recorrer su espina de solo pensar en las palabras de Lars. No podía permitir que cumpliera su amenaza contra los muchachos, pero tampoco podía permitir que atrapara a Miguel Angel, para que pasara por el mismo infierno que estaban pasando ellos.
Miró el rostro de sus hijos y comprendió que ellos tampoco querían que el pequeño estuviera ahí.
-Tic – Tac! Yoshi – dijo con molestia Lars, señalando su reloj, - o me dices donde se esconde el otro mocoso, o tus otros tres hijos comenzaran a morir de forma lenta y dolorosa, - dijo con una sonrisa siniestra.
-Yo… yo jamás te diré donde está mi hijo – dijo Splinter, pero al decirlo, sentía un nudo doloroso en la garganta, era como si le hicieran escoger uno de sus hijos para salvarle y condenar a los demás, o condenar a uno para salvar a los otros.
-Muy bien, ni modo, lo bueno que la historia nos ha enseñado muchas cosas útiles, los nazis tenían sus métodos muy efectivos – dijo Lars como si hablara para sí mismo, luego miró a los tres chicos – Jhonson – Uno de los soldados, uno de los que sujetaban a Donatello, hizo un saludo militar –Llévate a ese chico para que visite nuestra nueva adquisición: "La cámara de gases" –
-¡Donie!- gritaron Leonardo y Raphael.
-NO SE ATREVAN A…- comenzó Splinter, avanzando un paso, pero uno de los soldados que lo tenían capturado, le golpeó en las costillas con su arma.
-AHORA – Bramó potentemente el científico Lars.
Donatello palideció, lo habían escogido a él. Los soldados comenzaron a jalarlo con risas burlonas.
-DONIE – gritó Raphael tratando de librarse de sus captores.
-¡No! ¡Déjen a mi hermano! – dijo también Leonardo luchando igual que Raphael por liberarse para ir a auxiliar a su hermano.
-No, suéltenlo – gritó Splinter, le dolía ver a Donatello de esa forma. Su niño listo parecía resignado a morir, tenía la mirada ausente, y no luchaba, a diferencia de sus hermanos, pero no iba a permitirlo.
-Demasiado tarde, "rata", - dijo Lars –Pero no te preocupes, te quedan dos hijos que salvar, a menos que también quieras que los mate –
Raphael hizo acopio de toda su fuerza física, y comenzó a moverse violentamente, logrando finalmente liberarse de sus captores haciéndolos caer, inmediatamente le quitó los agresores a Leonardo, e intentaron ir a rescatar a Donie, al cual conducían por un camino largo a varios metros de ahí.
-DONATELLO – gritaron ambos hermanos, comenzando a pelear con fuerza contra los agresores,
Donatello giró la mirada, pero fue jalado inmediatamente. Sin embargo pudo ver a sus dos hermanos luchando.
-Maldita sea – gritó Lars furioso, - denles una descarga a todos –
Un hombre presionó un dispositivo, pero Splinter y Donatello cayeron al suelo, sin embargo, Leo y Raph no. El ajuste realizado por Donatello había funcionado. Pero Donatello estaba en el suelo, retorciéndose de dolor, mientras Splinter estaba de rodillas quejándose, tratando de soportar todo lo que podía.
-¿Qué demonios pasa? ¿Porqué no funciona? – Lars no podía comprender como era que el aparato no le afectaba a los dos aguerridos mutantes, pero solo atinó a tomar el radio – Arrastren al mocoso de morado hasta la cámara de gas, no permitan que los otros dos los detengan, quiero muerta a esa maldita tortuga, que aprendan de una vez que con Peter Lars no se juega-
-Como ordene – respondieron del otro lado, y luego se escuchó – camina, fenómeno –
-Ustedes, sometan a ese par de animales, ¡¿O acaso van a poder más que ustedes un par de mutantes asquerosos?!-
Llegaron más soldados, Donatello cada vez avanzaba más lejos sin que sus hermanos pudieran hacer nada y pronto lo perdieron de vista, cuando lo condujeron por algunos cubículos y edificios.
Splinter pensó que, mientras Leonardo y Raphael distraían a los soldados, él podría ir a rescatar a Donatello, porque, auque también temía por la seguridad de estos, Donatello iba a ser asesinado si no hacía algo pronto. Estaba a punto de hacerlo, cuando en fracciones de segundos, un grupo numeroso de soldados apareció fuertemente armado, sus hijos no iban a salir bien librados, y tuvo que tomar nuevamente una dura decisión: les ayudaría a Leonardo y a Raphael, o más bien, trataría de tomar su lugar, de quitarles a los agresores, para que ellos fueran a rescatar a Donatello.
Splinter se lanzó en el momento, que un hombre exageradamente corpulento, se lanzaba sobre Raphael con una vara de metal. Raphael estaba concentrado en pelear con seis hombres a la vez, y a la vez estaba mirando al lugar por donde se había ido Donatello. El chico de bandana roja no había visto al atacante que se lanzó con furia salvaje hacia él, y Splinter, sabía que si le gritaba, se distraería de los atacantes que tenía enfrente, así que por acto innato, su instinto de padre protector salió a relucir, se lanzó a donde estaba el muchacho y lo empujó, sacándolo del círculo de batalla donde había quedado, el roedor pudo detener el ataque de los seis soldados, pero no pudo detener el de la vara metálica, que atravesó su costado. El maestro de artes marciales reprimió un profundo quejido de dolor, podía sentir la vara metálica en su pecho, y que de inmediato un sabor a sangre inundaba su sensible sentido del gusto, mientras la vista se nublaba. Sabía que estaba herido de muerte, pero si se iba a ir, iba a dejar a salvo a sus niños, al menos lo más que pudiera.
Tomó una cadena del suelo, y comenzó a golpear a los hombres que tenia cerca, mientras Raphael no daba crédito a lo que veía: su padre atravesado de lado a lado con la vara metálica, continuaba peleando de pie. Con movimientos rápidos, haciendo un esfuerzo sobre-humano, (o en este caso, sobre-mutante) logró detener a sus contrincantes con movimientos precisos y ataques certeros, pronto todos estuvieron o nockeados (en el mejor de los casos) o muertos.
Leonardo no se había dado cuenta de lo que ocurría, hasta que miró a su padre atacando a sus atacantes, atravesado como trucha dela vara metálica. Los ojos del niño se abrieron como platos, parecía haber perdido la capacidad de hablar. Splinter miró como Lars emprendía la retirada furioso, ya no quedaban contrincantes, pero sabía que era cuestión de segundos, se escuchaban sonar alarmas, pero Splinter sabía que no podía más.
-Leonardo, Ra… Raphael… - gimió el roedor cayendo de rodillas.
-Sensei – gritaron los dos, intentando levantarlo, pero Splinter no se los permitió.
-Tienen… tienen que irse –
-No, Sensei, tenemos que ir por Donie y llevarte a casa – comenzó a decir rápidamente Leonardo.
-No Leonardo, deben irse – dijo el maestro de artes marciales, pero Leonardo no lo escuchaba.
- Y una vez ahí pensar que es lo que vamos a hacer, Rapha, ayúdame...-
-Leo… Leonardo – trató de hablar Splinter, cosa que cada vez se le hacía más difícil.
-Debemos darnos prisa – continuó Leonardo sin escuchar a su padre. Raphael estaba serio, viendo la gran mancha de sangre que crecía poco a poco debajo del cuerpo de su maestro. – Creo que se llevaron a Donie por allá y…-
-LEONARDO! – Gritó Splinter sujetando al chico de la nuca y haciéndolo que lo mirara a los ojos – siempre me has obedecido a la primera, hijo mío, que esta no sea la excepción –
Los ojos de Leonardo se llenaron de lágrimas.
-Hai, Sensei – dijo el muchacho de azul.
-Leonardo… Raphael – Splinter giró hacia su otro hijo, que al escuchar su nombre pareció salir de sus pensamientos – Deben… deben buscar a su hermano Donatello y luego a Miguel Angel, y ponerse a salvo –
-No quiero dejarte, "padre" – dijo Raphael, arrancando una sonrisa al roedor que trató de disimular, de todos sus hijos era el que menos le llamaba Padre, solo Splinter, o Sensei.
-No pueden hacer nada por mí, hijo, vayan por sus hermanos, ya, no hay tiempo.- Splinter tosió un poco de sangre, y comenzó a sentir su cuerpo muy frio –vayan, y nunca olviden, que los amo… se que no fui el mejor padre, pero, ustedes siempre fueron los mejores hijos que cualquiera podría esperar. Fueron el regalo más grande que la vida pudo darme, recuerden, y díganle a sus hermanos… que para mi fue un honor ser su padre –
Splinter apretó con fuerza las manos de sus dos hijos, que lo miraban con ojos llenos de lágrimas, y finalmente, la fuerza con la que apretaba sus manos desapareció, y el roedor rodó la cabeza de lado.
-¡SENSEI, NOOO! – Gritó Leonardo, llorando amargamente.
-Espera, padre – gimió Raphael, sin pensar en lo ilógico de sus palabras – debo… debo disculparme por… por ser tan… malagradecido contigo… Sensei –
Pero era tarde, el roedor no escuchaba, Leonardo comenzó a llorar con más fuerza, apretando la mano de su padre y colocándola en su cara, tratando de que así el roedor le hiciera una caricia una vez más, como cuando era niño.
Las alarmas seguían sonando, y se escuchaban voces de los refuerzos de los soldados caidos.
-Leo… debemos irnos – dijo Raphael.
-No quiero dejarlo – gritó en medio de lágrimas el niño de azul.
-Debemos irnos, Donie nos necesita – dijo Raphael.- Le dijiste a Splinter que ibas a obedecerlo, debemos ir por Donie.
-Sensei- lloró Leonardo. Pero el niño se levantó – tie… tienes razón… debemos… debemos irnos –
Luego de dar una última mirada al que fue su maestro y padre durante quince años, los dos mutantes corrieron, dejando con dolor el cuerpo inerte de su maestro en medio de un charco de sangre.
Subieron a un edificio, y ambos hermanos se fueron a buscar al joven genio, sin mirar atrás, ni siquiera cuando escucharon voces provenir del lugar de donde estaba el cuerpo de su maestro:
-Oigan, este está muerto – dijo una de las voces, obteniendo por respuesta varios comentarios burlones y carcajadas.
Los hermanos no se detuvieron, tuvieron que hacer uso de todo su auto-control para seguir su camino y buscar a su hermano Donatello, solo esperaban que estuviera bien.
Lamento no haber puesto al principio una historia de las tortugas en su infancia, como lo había venido haciendo desde el capítulo 2, es que ya quedaba muy largo, y además no me sentí inspirada, espero me disculpen. También me disculpen las master-fan.
Espero que les haya gustado y gracias por todos sus reviews.
Saludis.
Iukarey.
