No me pertenece KHR
En el aeropuerto, caminaba un hombre rubio con un chaquetón verde musgo y pantalón color caqui, zapatillas deportivas y lentes oscuros, aunque su atuendo era informal, sus pasos eran elegantes. Arrancaba miradas de las personas, las mujeres, se detenían solo por ver al hombre, lástima que el rubio, tenía dos pies izquierdos; tropezando con el aire, cayó al suelo.
Sus lente quedaron en la punta de la nariz, revelando sus ojos color marrón, su cabello rubio se desordeno más, el rubio se puso de pie, sacudiendo el polvo de su ropa, sonriendo con timidez salió corriendo del aeropuerto, pero con el cuidado de no caerse otra vez.
Atrás quedo su mano derecha, que suspiro con cansancio su jefe nunca supero su torpeza. Era una contradicción grande, que con su torpeza sea uno de los presidentes más exitosos en los negocios.
Tsuna miro con temor a Gokudera que echaba humos, se preguntaba como Gokudera era tan obvio que estaba celoso por el reciente noviazgo de Yamamoto con el universitario Mochida. Si era tan molesto por qué dejo que Yamamoto se fuera con el otro azabache.
-Sabe Gokudera-kun usted está siendo muy obvio que esta celoso de Mochida.
-¿Qué estupidez dices? ¿Quién esta celoso? ¡Son unos malditos homos! –vomito Gokudera, destrozando el cigarrillo sin usar.
-Si tú lo dices.
-El sábado quiero que me acompañes a un lugar.
-¿Eh, yo?
-Che, ¿Quién más? Idiota vez alguien más aquí. –le replico.
-Bueno, eso es raro Gokudera-kun. ¿Dónde vamos a ir?
Gokudera ignoro la pregunta, se apartó de valla donde estaba apoyando donde miraba a Yamamoto riendo como un idiota con Mochida. Tsuna solo suspiro, Gokudera era tan deshonesto.
Yamamoto había llegado feliz anunciando que empezó a salir con Mochida, el joven universitario se le declaro unas cuantas veces, pero esta vez aceptaba sus sentimientos. Tsuna lo felicito, deseándole una bonita relación, sin embargo Gokudera empezó a decir una cadena de maldiciones. Diciendo que quemaría quemar a todos los malditos maricas en una hoguera, después de que se calmó, se marchó a su apartamento, sin escuchar a Yamamoto que le pedía que se quedara almorzar con ellos ese día.
Mochida era un hombre guapo, deportista que gracias a él, la escuela gano varios trofeos por el kendo, y ahora tenía una beca en unas de las mejores universidades gracias a ese dicho deporte. Mochida llegaba casi todos los días, a la escuela en búsqueda de Yamamoto, aunque nunca se saludaron con acercamiento corporal, Gokudera le bastaba para explotar como como un volcán.
Tsuna ya se acostumbró a las formas de Gokudera para demostrar sus celos, y son bastantes molestos; a veces solo quiere lavar con mucho jabón la boca de Gokudera para a ver si así deja de tener esa boca tan sucia. Sin embargo eso sería un acto suicida.
Esa noche regresaría Enma, y estaba muy feliz de ver a su amigo. También tenía sospechas de que Enma, empezó a ver a G, con ojos de enamorado no le constaba pero, sus sonrojos sin motivo cuando estaba cerca del otro pelirrojo era sospechoso.
A veces Tsuna pensó que su amigo era asexual, desde que ellos se conocieron nunca vio interés por hombres o mujeres en su amigo, así que concluyo que Enma era asexual. Ahora no está muy seguro que Enma lo era, y como buen amigo que es, si su amigo pelirrojo sentía algo por G, se encargaría de juntarlos tal vez hasta le pida ayuda a su hermano.
Giotto estaba siendo muy amable, siempre se despide antes de salir al trabajo, y Tsuna siempre lo espera con la cena hecha para cuando regresa del trabajo. Giotto tiene estrictamente prohibido acercarse a la cocina para evitar futuros accidentes otra vez.
Tsuna después de ser abandonado por Gokudera que desapareció después de cansarse de ver a Yamamoto con su novio en Takesushi, decidió también marcharse, ya era hora ir a preparar la cena.
Pateando una lata vacía, que después dejo dentro del cesto de la basura llego al edificio de apartamentos. Tarareando para sí mismo, pensaba que podía preparar tal vez pasta para esa noche. Abrió el apartamento siendo abordado por una mata rubia.
-¿Eres Tsuna?
-Sí, ¿Quién es usted?
-Tu hermano mayor, Giotto no hablado de mí que cruel –dijo con fingido dolor –Soy Dino.
Tsuna le costó unos cuantos minutos para procesar que tenía otro hermano, nunca lo supo y ahora que lo piensa cuando estuvo internado Giotto menciono un tal Dino. Sintiendo que el aire estaba siendo cada vez más eliminado de sus pulmones le pidió al rubio que lo soltara del feroz abrazo que le daba.
Haciendo mohín, Dino soltó a su hermano. Sujetando su mano lo llevo con él a uno de los sillones para sentarse hablar con su adorable hermano menor. Aunque no lo conocía, siempre quiso ver a su hermano menor japonés, sin embargo su padre siempre se lo negó, cuando Giotto lo llevaron para conocer a Tsuna, estaba muy celoso que su hermano si pudiera ver a su hermanito japonés.
-Yo soy dos años mayor que Giotto, pero me veo más joven ¿cierto? Y más guapo. –agrego.
Tsuna se rio, sintiendo la calidez que proviene del rubio, que lo acepto tan fácil, le hubiera gustado que Giotto lo aceptara así de rápido. Nuts se tiró al regazo de Tsuna ronroneando, pidiendo atención de su amo, Dino tiro un grito preocupado por su tortuga Enzo que podía ser comida por el gato.
Tsuna sintió casi caer una gota de sudor por su sien, por la ridícula acusación de Dino, tranquilizando Tsuna, aseguro que Nuts sería incapaz de comerse a la tortuga.
Esa noche Giotto llego feliz, porque era capaz de ver otra vez a su adorable hermano, se regañó mucha veces en lo idiota que fue, en desaprovechar la oportunidad de tener a su adorable hermano, que se sonrojaba por cualquier cosa. Hasta la forma de tartamudear era linda según Giotto.
Nunca pensó que al abrir la puerta, se encontraría a su hermano mayor que tenía en sus regazos a su hermano menor y por alguna razón desconocida sintió ganas de golpear a Dino.
Tsuna tenía un sonrojo, que Giotto pensó que solo él tenía derecho de provocarlos, y tenía una sonrisa tímida pero feliz, que se podía ver a kilómetros. Giotto sintió la creciente irritación en su pecho, hizo lo que más le pareció correcto cerrar la puerta de un golpe lo suficiente fuerte que es capaz de despertar hasta los muertos.
De un brinco Tsuna se puso de pie, sus huesos casi salen de piel del susto que se llevó. Mientras Dino se limitó a sonreír, una sonrisa tonta.
-Yo, Giotto! –saludo.
-Dino ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No tienes negocios en Italia?
-¡Que cruel Giotto! Solo quería venir a ver a nuestro pequeño y adorable hermano. Y mis trabajos los pude terminar antes de venir a Japón. –le replico Dino, sentando otra vez a Tsuna en sus regazos.
Giotto se aflojo la corbata, admite que fue un poco grosero con su hermano, pero tiene algunos motivos. Primero, Dino se llevara toda la atención de Tsuna hacia a él. Segundo Dino es una bomba de tiempo, donde pasa deja un rastro de desastre, como cuando vino la navidad pasada y rompió toda su vajilla fina cuando quiso ayudar en la cena de noche buena.
-Se llevan bien. –comento.
-Por supuesto, si Tsuna es adorable, es difícil no quererlo.
-Eso es verdad, aunque hasta hace pocos días lo empecé a tratar bien. –admitió.
-Pero ahora están llevándose bien ¿no?
-Sí, Tsuna es muy buen hermano.
-Me voy a quedar aquí, Giotto, para aprovechar cada minuto con mi pequeño bro. –Giotto suspiro con cansancio, espera que Dino no incendie el apartamento.
-Voy a ir a preparar la cena. –comento Tsuna, tratando de soltarse de las garras de su hermano mayor.
-No, no, no Tsuna vamos a ir a cenar afuera, hoy invito yo. ¿Qué quieres comer Tsuna?
-Umm, cualquier cosa esta bien.
-Bien, deja a tu hermano mayor elegir. –apretando a Tsuna como si fuera un oso de peluche.
Mientras los dos hermanos estaban ajenos a la vena que resaltaba en la sien de Giotto.
-Bien, vamos Tsunayoshi, tú te vienes conmigo en el automóvil y tu Dino te vas en el propio.
Ignorando las protestas de Dino, en que él quería llevarlos a los dos, Giotto salió del apartamento arrastrando a Tsuna, que se sintió un poco mal por Dino. Giotto le susurro que a Tsuna que Dino, era un peligro en la calle, era mejor así ir por separados de esa manera podía llegar con vida al restaurante. Sin embargo Tsuna grito en su mente, tú también Nii-san eres un peligro en las calles.
Dino, llego al estacionamiento con unos cuantos rasguños, después de caer unas cuantas veces por alguna razón desconocida. Tsuna pensó que Dino era más torpe que Enma y el mismo.
Gracias por leer :)
