Aquie les dejo el capitulo algo corto espero mas al rato subir otro :)
La historia es una adaptacion de libro Maravilloso Desastre
Los personajes no me pertencen
Capitulo 9
(Sasuke)
Abrí los ojos justo cuando el sol empezaba a dejar sombras en las paredes de mi cuarto. Hina tenía el cabello enmarañado y me cubría la cara. Inspiré profundamente por la nariz.
Tío, ¿qué haces…, además de portarte como un pervertido?, pensé. Me tumbé de espaldas, pero antes de hacerlo, inspiré otra vez. Todavía olía a champú y a crema facial.
La alarma empezó a sonar pocos segundos después y Hinata comenzó a removerse. Pasó una mano por encima de mi pecho, pero la quitó de inmediato.
—¿Sasuke ? —me dijo con voz somnolienta—. Tu despertador.
Esperó unos momentos y luego dejó escapar un suspiro. Alargó un brazo por encima de mí, hasta que por fin llegó al reloj y luego golpeó la cubierta de plástico hasta que dejó de sonar.
Se dejó caer sobre su almohada y lanzó un bufido. No pude evitar que se me escapara una risa y ella soltó una exclamación de sorpresa.
—¿Estabas despierto?
—Te prometí que me portaría bien. No dije nada de dejar que te tumbaras encima de mí.
—No me he tumbado encima de ti. Es que no podía llegar al reloj. Probablemente es la alarma más molesta que jamás he oído. Suena como un animal moribundo.
—¿Quieres desayunar? —le pregunté mientras me ponía las manos bajo la cabeza.
—No tengo hambre.
Parecía cabreada por algo, pero no le hice caso. Probablemente no era una persona madrugadora. Aunque si seguía esa lógica, tampoco era una persona a la que le gustara la tarde ni la noche. Lo pensé un poco y llegué a la conclusión de que era una perra cascarrabias… y eso me gustaba.
—Pues yo sí. ¿Por qué no te vienes conmigo al café que hay calle abajo?
—No creo que pueda aguantar tu falta de habilidad para conducir tan temprano por la mañana.
Metió sus pequeños pies delgados en las zapatillas y caminó arrastrando los pies hasta la puerta.
—¿Adónde vas?
Se enfadó al instante.
—A vestirme para ir a clase. ¿Necesitas mi itinerario durante los días que esté aquí?
¿Quería jugar a ser dura? Muy bien. Acepté jugar. Me acerqué a ella y le puse las manos en los hombros. Joder, me gustó sentir su piel contra la mía.
—¿Siempre tienes tan mal genio o eso cambiará una vez que creas que todo esto no es parte de un elaborado plan para meterme en tus bragas?
—No tengo mal genio.
Me incliné hacia ella y le susurré al oído.
—No quiero acostarme contigo, Paloma. Me gustas demasiado.
(Hinata)
Me quedé allí de pie, estupefacta pensando en lo que había dicho, Sasuke se acostaba con todo el mundo; no podía evitar sentir que tenía algún tipo de carencia al saber que no mostraba el menor deseo ni siquiera de dormir conmigo.
La puerta volvió a abrirse y Sakura entró.
—Vamos, arriba, ¡el desayuno está listo! —dijo con una sonrisa y sin poder reprimir un bostezo.
—Te estás convirtiendo en tu madre, Saku —refunfuñé, mientras rebuscaba en mi maleta.
—Oooh… Me parece que alguien no ha dormido mucho esta noche pasada.
—Sasuke apenas ha respirado en mi dirección —dije mordazmente.
Una sonrisa de complicidad iluminó el rostro de Sakura.
-Ah.
—Ah, ¿qué?
—Nada —dijo ella, antes de volver a la habitación de Naruto.
Sasuke estaba en la cocina, tarareando una melodía cualquiera mientras preparaba unos huevos revueltos.
—¿Seguro que no quieres? —preguntó.
—Sí, seguro. Gracias, de todos modos.
Naruto y Sakura entraron en la cocina, y Naruto sacó dos platos del armario, en los que Sasuke amontonó los huevos humeantes. Naruto dejó los platos en la encimera, y él y Sakura se sentaron juntos para satisfacer el apetito, que, con toda probabilidad, se debía a lo que habían hecho la noche anterior.
—No me mires así, Naruto. Lo siento, simplemente no quiero ir —dijo Sakura
—Pero, nena, en la fraternidad se celebran fiestas de citas dos veces al año —argumentó Naruto mientras masticaba—. Todavía queda un mes. Tendrás tiempo suficiente para encontrar un vestido y cumplir con todo el rollo ese de chicas.
—Iría, Naruto…, es muy amable por tu parte…, pero no conoceré a nadie allí.
—Muchas de las chicas que asisten no conocen a mucha gente —dijo él, sorprendido por el rechazo.
Ella se desplomó sobre la silla.
—Las zorras de las fraternidades siempre van a esas cosas. Y todas se conocen…, será raro.
—Vamos, Saku. No me hagas ir solo.
—Bueno…, quizá… ¿podrías encontrar a alguien que acompañara a Hina? —dijo ella mirándome a mí y después a Sasuke. Sasuke alzó una ceja, y Naruto negó con la cabeza.
—Sasuke no va a fiestas de citas. Son cosas a las que llevas a tu novia… Y Sasuke no…, bueno, ya sabes.
—Podríamos emparejarla con alguien.
La miré con los ojos entrecerrados.
—Sabes que puedo oírte, ¿no?
Sakura puso una cara a la que sabía que no podía negarme.
—Hina, por favor… Te encontraremos a un chico majo e ingenioso y, por supuesto, me aseguraré de que esté bueno. ¡Te prometo que lo pasarás bien! Y ¿quién sabe? Tal vez consigas ligar.
Sasuke dejó caer la sartén en el fregadero.
—No he dicho que no fuera a llevarte.
Puse los ojos en blanco.
—No hace falta que me hagas favores, Sasuke.
—Eso no es lo que quería decir, Paloma. Las fiestas de citas son para los tíos con novia, y todo el mundo sabe que a mí el rollo de ennoviarme no me va. Sin embargo, contigo no tendré que preocuparme de que mi pareja espere un anillo de compromiso después.
Sakura puso ojito de cachorro.
-Porfi, Porfi, Hina ...
—No me mires así —dije en tono quejoso—. Sasuke no quiere ir; y yo tampoco. No seríamos una compañía agradable.
Sasuke cruzó los brazos y se apoyó en el fregadero.
—No he dicho que no quisiera ir. De hecho, creo que sería divertido si fuéramos los cuatro —dijo encogiéndose de hombros.
Todas las miradas se centraron en mí, y yo retrocedí.
—¿Por qué no podemos quedarnos aquí?
Sakura hizo un mohín y Naruto se inclinó hacia delante.
—Porque tengo que ir, Hina. Soy un novato. Tengo que asegurarme de que todo vaya bien, de que todo el mundo tenga una cerveza en la mano, cosas así.
Sasuke cruzó la cocina y me rodeó los hombros con el brazo para acercarme a su lado.
—Vamos, Paloma. ¿Vienes conmigo?
Miré a Sakura, después a Naruto y finalmente a Sasuke.
—Está bien —dije resignada.
Sakura chilló y me abrazó, después noté la mano de Naruto en la espalda.
—Gracias, Hina —dijo.
(Sasuke)
Nunca había visto a nadie sentirse tan desgraciada por salir conmigo, aunque lo cierto era que no lo sentía porque yo fuera su pareja.
Las chicas terminaron de arreglarse y se marcharon para llegar a la clase de las ocho. Naruto se quedó para limpiar los platos, contento de haberse salido con la suya por fin.
—Tío, gracias. No pensé que Sakura fuera a ir.
—¿Qué jodido pasa? ¿Intentán que Hinata salga con alguien?
—No. Bueno, puede que Sakura sí. No lo sé. ¿Qué importa?
—Importa.
—¿De verdad?
—No…, no lo hagáis, ¿vale? No quiero verla metida en un rincón oscuro con Gaara.
Nauroasintió mientras limpiaba los restos de huevo de la sartén.
—Ni con ningún otro.
—¿Y?
—¿Cuánto crees que va a durar esto?
Fruncí el ceño.
—No lo sé. Todo lo que pueda. Lo único que quiero es que no me jodáis.
—Sasuke , ¿la quieres o no? A mí me parece que intentar lo que sea con tal de que no salga con otros cuando ni siquiera estáis juntos es una putada.
—Solo somos amigos.
Naruto me miró con una sonrisa burlona.
—Los amigos hablan del polvo que han echado un domingo. No sé por qué, pero no veo que eso pase entre vosotros.
—No, pero eso no significa que no podamos ser amigos.
Naruto alzó las cejas incrédulo.
—Tío, sí que significa eso.
No se equivocaba, pero yo no quería admitirlo.
—Es que…
Me callé y me giré para mirarle a la cara. Naruto era el menos indicado para juzgarme y criticarme, pero me parecía una debilidad admitir lo que había estado pensando y la frecuencia con la que Hinata se colaba en mis pensamientos. Naruto lo entendería, pero eso no hacía que me sintiera mejor respecto a expresar mis sentimientos en voz alta.
—Tiene algo que necesito. Eso es todo. ¿Tan raro es que piense que es genial de cojones y que no quiera compartirla?
—No puedes compartirla si no es tuya.
—Naruto, ¿qué sé yo de salir con una chica? Lo tuyo. Tus relaciones retorcidas, obsesivas y necesitadas de cariño. Si conoce a otro y empieza a salir con él, la perderé.
—Sal tú con ella.
Negué con la cabeza.
—Todavía no estoy preparado.
—¿Por qué no? ¿Tienes miedo? —me preguntó Naruto al mismo tiempo que me tiraba el trapo de la cocina a la cara.
El trapo cayó al suelo y acabó retorcido y apretado entre mis manos mientras lo movía de un lado a otro.
—Naruto, ella es distinta. Es buena.
—¿A qué estás esperando?
Me encogí de hombros.
—Supongo que a tener otra razón.
Naruto torció la boca en una mueca de disgusto y luego se agachó para encender el lavavajillas. El sonido de los mecanismos y de los fluidos que los recorrían llenó la cocina y Naruto se dirigió hacia su cuarto.
—¿Sabes? Dentro de poco es su cumpleaños. Sakura quiere organizar algo.
—¿El cumpleaños de Hina?
—Sí. Creo que es dentro de menos de una semana.
—Bueno, pues tenemos que hacer algo. ¿Sabes lo que le gusta? ¿Sakura tiene pensado algo? Creo que será mejor que le compre algo. ¿Qué coño le compro?
Naruto me sonrío mientras todavía cerraba la puerta.
—Ya se te ocurrirá algo. La clase empieza dentro de cinco minutos. ¿Te vienes en el Charger?
—No. Voy a ver si consigo que Hinata se suba otra vez conmigo en la moto. Va a ser lo más cerca que esté de meterme entre sus piernas.
Espero les haya gustado el capitulo
pedon por las faltas ortograficas
Dejen muchos comentarios
haber si mañana ya respondo los comentarios TT_TT
