Muchas gracias por sus reviews y sus lindos mensajes, ahora si el capítulo final, con un poquito de mi Evil también, hay un epílogo cortito que lo voy a publicar mañana tal vez, espero que lo disfruten, besos.


Regina suspira y finalmente abre los ojos, le espera un largo día, cuando levanta la cabeza del pecho de David el príncipe le regala una sonrisa.

-Buenos días Gina.

-Buenos días amor. -David acaricia su cabello. -Hoy tenemos que preparar todo para la feria del fin de semana, supongo que Emma me esperara en la estación para que podamos coordinar con Lancelot la seguridad de ese día. Regina asiente.

-Lo se, tengo que terminar de firmar todos los permisos de los puestos en la feria, creo que mejor empiezo el día. -Regina le de un corto beso y gira hacia el otro lado pero con su vientre se queda acostada al borde de la cama.

-Regina? Estas bien?

-Mmmm -La reina suelta un gruñido.

-Qué sucede amor? -David esta de pie en menos de un segundo y se levanta de la cama para ponerse frente de ella, quita el cabello de su rostro y puede ver a la reina frunciendo el ceño. -Regina?

-No puedo sentarme David. Ahora tampoco puedo levantarme sola? -Pregunta Regina a nadie en particular, David intenta no reírse.

-Cálmate, yo te ayudo. -David pone una rodilla al lado de Regina en la cama y la envuelve en sus brazos para ayudarla a sentarse.

-Acaso voy a tener que pedirte ayuda para salir de la cama todos los días? -David intenta no reirse, supone que son las hormonas del embarazo hablando. -Ni siquiera pienses en reirte Charming. -Le dice Regina apuntándolo con un dedo.

-Amor, a mi no me molesta ayudarte.

-Pero a mi si me molesta pedir ayuda. -Los ojos de Regina se llenan de lágrimas, malditas hormonas. -Ayer descubrí que ya no entro en mi auto. -David intenta no soltar una carcajada y se sienta a su lado abrazándola y acariciando su espalda.

-Shhhh, mi camioneta es muy espaciosa, puedo llevarte al trabajo todos los días si quieres.

-David...

-Shhh, lo se, tranquila, solo piensa en que falta menos para conocer a nuestro bebe. -Luego de esas palabras Regina lo mira a los ojos.

-Ni siquiera sabemos que estamos esperando, como vamos a elegir un nombre o pintar su cuarto... ni siquiera hemos preparado un cuarto David. -El príncipe continúa acariciando su espalda esperando que su novia se calme.

-Tienes razón pero no llores, te prometo que hoy mismo comienzo a preparar su cuarto y podemos pensar en nombres cuando tu quieras.

-Pero no puedes pintar su cuarto ni elegir un nombre si no sabemos que estamos esperando David.

-Claro que si, te aseguro que el cuarto quedará perfecto, de hecho sera una sorpresa, no lo podrás ver hasta que este terminado. -Regina lo mira de lado. -Y podemos elegir un nombre para varón y otro para la niña que vamos a tener. -No puede evitar la carcajada que escapa de él.

-Si llegamos a tener un niño sera el primero en saber que su padre y su hermana apostaron porque fuera nena. -David le sonríe y besa su mejilla ahora que la Reina logro calmarse.

-Te amo Regina.

-Solo porque soy la incubadora de tu bebe. -Le responde aunque no oculta su sonrisa.

-Eres mi hermosa incubadora y te amo.

Regina se encuentra de pie al lado de la ventana en su oficina acariciando su vientre, el bebe no dejo de patear sus costillas hasta que finalmente y con algo de dificultad la Reina se puso de pie, Regina sonríe, su bebe aun no ha nacido y ya parece tener su carácter, un golpe en la puerta la trae de nuevo al lugar.

-Adelante. -La alcalde escucha la puerta abrirse y los pasos de alguien al entrar, gira para ver de quien se trata. -Snow...

-Hola Regina. -La princesa le regala una pequeña sonrisa, realmente extrañó a Regina, pero la situación en la que se encuentran ahora es... incómoda. La reina se pone levemente tensa y su mano dibuja círculos más rápido sobre su vientre para calmar al bebé. -Puedo entrar? -Regina abre y cierra la boca un par de veces.

-Claro, toma asiento por favor. -Snow sonríe mientras se dirige a la silla frente de su escritorio y Regina no puede evitar pensar que tal vez este es el momento en que su ex-hijastra se irá contra ella caerán al piso y morirá en manos de Snow mientras le grita todo lo que piensa sobre ella, pero no, Snow continúa con una cálida sonrisa, Regina toma asiento y ambas se quedan en silencio durante unos minutos, minutos en los que la vista de Snow con frecuencia baja hasta la parte visible del vientre de Regina detrás del escritorio.

-Saben que sera? -Regina queda sorprendida por la pregunta.

-Ehhhh... no, aun no, no se ha dejado ver. -Le sonríe forzadamente, la princesa asiente.

-Ruby me contó de una apuesta. -Le comenta entre risas, Regina no puede evitar sonreír sinceramente esta vez.

-Si, tengo que agradecérselo a tu hija.

-Lo se... -El silencio de nuevo. -Te extrañé Regina. -Le dice en una voz casi cortada y ambas no pueden detener las lágrimas que acompañan esas palabras.

-Snow yo... -Snow levanta una mano para evitar que continúe.

-Yo siempre te amé Regina, desde que te conocí, nunca quise lastimarte. -Más lágrimas.

-Snow por favor yo...

-No se porque la vida siempre nos atrae hasta el mismo punto, siempre es tu o yo, te lastimé sin querer cuando nos conocimos y nunca pudiste perdonarme, finalmente logramos encontrar algo de paz y nuevamente el destino se interpuso como si tal cosa no pudiera existir entre nosotras... esta vez fuiste tu quien me lastimó sin querer. -Regina baja la mirada. -Pero al hacerlo también salvaste a mi familia, es extraño verdad? Cuando despertamos en ese bosque, es como si el tiempo no hubiera pasado para nosotros, nunca pensamos realmente que las cosas pudieran ser de otra forma al volver, que las personas que amábamos iban a continuar sin nosotros, creo que si hay algo en lo que siempre tuviste razón sobre mi, vivo demasiado alejada de la realidad, siempre creyendo que la esperanza lo solucionaría todo, sin embargo pasé 3 años buscando a Merlín hasta lograr encontrarlo y poder abrir un portal para volver a casa, con mi familia, pero mi familia ha cambiado.

-Snow... lo siento. -Finalmente las palabras que la princesa nunca creyó escuchar de Regina, es irónico que sean sobre la única vez en que la reina no intentó lastimaría.

-Lo se. -Ambas se miran por primera vez a los ojos.

-Lo siento tanto Snow... -El próximo movimiento es algo indeciso, pero la princesa toma aire y se levanta de su asiento hasta quedar frente a la alcalde, cuando Regina levanta la vista Snow se acerca y termina envolviéndola en un fuerte abrazo, un abrazo no de perdón sino de dolor, dolor por todo eso que nunca fueron, por todo lo que ya nunca serán, por todo lo que perdieron por la sola razón de haberse cruzado en el camino.

Regina no puede evitar sentir su corazón romperse de nuevo ante la niña, la adolescente y ahora mujer frente suyo, durante años la vio como la culpable de la muerte de Daniel, la persiguió por eso, pagó con su hija y 28 años el haber cometido un error contra Regina, y finalmente cuando lograron encontrar paz entre ellas, Snow vuelve para encontrar a nada más y nada menos que a su ex-madrastra y su marido juntos y esperando un bebé, esperando por esa vida que ella jamás podrá recuperar, definitivamente Snow pagó un muy alto precio por haber querido a Regina, por haberla querido a su lado. Regina le devuelve el abrazo, los minutos pasan hasta que finalmente la princesa se aleja y pone su mano sobre el vientre de la alcalde.

-Te ves hermosa. -La reina le regala una sonrisa aun con las lágrimas en sus mejillas.

-Gracias.

-No quiero perderlos Regina, se que necesitaré tiempo para dejar de sentir todo lo que siento y acostumbrarme a la idea, pero no quiero perderlos. Se que David es feliz... Emma esta feliz, incluso con su hermanito y yo... y yo quiero ser parte de mi familia de nuevo.

-Lo eres... te daremos todo el tiempo que necesites hasta que estés segura que podemos comenzar de nuevo.

David se encuentra en la estación terminando unos informes cuando Snow aclara la garganta frente a él, David levanta la vista y sonríe al verla, se levanta de su lugar y se acerca hasta abrazarla.

-Traje café. -La princesa levanta la bolsa para llevar de Granny´s

-Gracias, se que no debió ser fácil para ti, pero quiero que sepas que lo que hiciste significa mucho para mi, y estoy seguro de que Regina necesitaba escucharlo también.

-Debo reconocer que la primera noche sentí el impulso de correr hacia la mansión y matarlos a los dos. -Ambos sueltan una carcajada.

-Sabes que siempre te amaré verdad Snow? -Ambos sonríen tristemente.

-Lo se Charming y yo a ti... -Suspira y toma su mano, ambos están sentados frente a frente al lado del escritorio de David. -Creo que debemos pensar en comenzar nuestro divorcio. -David agacha la cabeza y vuelve a mirarla.

-Nunca me hubiera imaginado que esto nos pudiera pasar. -David la abraza de nuevo, ambos se quedan en silencio, recordando toda su vida antes de Camelot, Snow sabe que debe dejarlo ir, pero no en ese preciso momento, en ese momento puede abrazar a David por última vez como a el amor de su vida.

David esta con la mirada fija cuando Regina llega a la estación al medio día, se acerca lentamente y no por decisión propia sino de su vientre, esta a su lado pero la mirada del príncipe sigue perdida en la distancia. La alcalde pasa su mano por el cabello del príncipe y lo despierta de ese entre sueño, David salta de su asiento ante el gesto.

-Lo siento no quise asustarte.

-No lo hiciste. -Regina le sonríe, David toma su mano y la atrae hacia él indicándole que se siente en sus piernas.

-Quieres que rompa la silla? -David suelta una carcajada y la ayuda a sentarse, sus piernas a cada lado de su cadera de modo que puedan estar frente a frente, la falda de Regina se sube quedando apenas sobre su trasero y dándole una vista a David de su ropa interior ante la posición.

-Creo que la silla puede con los tres. -Regina suelta una carcajada, David la sostiene por la espalda y la alcalde tiene sus brazos alrededor de su cuello.

-Snow vino a verte verdad. -David asiente. -Necesitas que te deje solo?

-No, estoy bien, fue algo difícil pero necesitábamos hablar... Comenzaremos los trámites del divorcio. -Regina lo mira sorprendida.

-Lo esta tomando bien.

-Snow tiene un gran corazón.

-OIGAN USTEDES DOS... -Emma se acerca a ellos desde la entrada. -No pueden seguir traumandome así, tenemos que tener algún código para "Emma no entres en este momento, tu madrastra y yo no podemos esperar hasta la noche cuando nuestros hijos duermen como una pareja normal y estamos por tirarnos en pleno día"

-SWAAAAN. -Regina siente sus mejillas arder y con la ayuda de David logra ponerse de pie mientras baja su falda, David no puede evitar las carcajadas que salen de su boca.

-Emma no estábamos por... -Emma cubre sus oídos.

-No,no, no, no quiero escuchar nada.

-No seas infantil Swan.

Esa tarde en la mansión David esta terminando de pintar el cuarto del bebé, mientras Henry termina de tomar las medidas para los muebles que Marcos va a hacerles y Emma ayuda con la cosas que acaban de comprar y necesitan organizar, o mejor dicho duerme la siesta sobre una de las sillas con sus pies sobre las cajas cuando alguien llama a la puerta.

-Yo voy. -Le dice David a Henry.

-No esta mi mamá?

-Se acostó a dormir hace una hora, el embarazo la tiene algo agotada. -David pasa con cuidado por el lado de su hija y se dirige a la puerta, limpia sus manos en sus jeans para quitar cualquier rastro de pintura y abre la puerta.

-Hola David.

-Hola Roland, Henry esta arriba en el cuarto que escogimos para el bebé si quieres ir a verlo. -Roland se despide de Robin y sube las escaleras dejando a ambos hombres en un silencio incómodo. Robin suspira.

-Como esta Regina?

-Bien, esta bien. -Robin asiente.

-Almorzamos con Snow en el parque hoy. -David no esta seguro de adonde va esto. -Me contó que comenzarán los trámites del divorcio. -David asiente y Robin mira hacia abajo y vuelve a levantar la vista. -Supongo que tendremos que hacer lo mismo con Regina verdad?

-Supongo que es algo que tienen que hablar ustedes dos. -Robin asiente.

-Lo haremos. Que tengas buenas tardes David.

-Buenas tardes Robin. -Sin más palabras el hombre se da vueltas y se marcha.

2 meses después …

David siente el aire a su alrededor faltarle, abre los ojos pero el lugar no esta muy iluminado, intenta recordar que hace aquí, donde esta? Mira a su alrededor, paredes de piedra, mira hacia el frente, una fuertes rejas lo separan de un oscuro pasillo, finalmente mira hacia abajo, su ropa... reconoce su ropa, no puede ser piensa para sus adentros, estoy en el bosque encantado, el pánico se apodera de él.

-Regina... -Se acerca a las rejas, no puede estar aquí, que sucedió? Donde está su familia? Tiene que salir de aquí, tiene que encontrarlos, en ese momento un humo morado se disipa dejando frente a él a Regina... no... a la reina malvada, David esta confundido. -Regina? -la puerta de su celda se abre y la reina esta frente a él con David apoyado contra la pared en un pestañeo.

-Tanta confianza Charming. Muestra respeto ante tu reina. -Regina lame sus labios al mirarlo de arriba a abajo y David siente su cuerpo reaccionar ante la cercanía de la reina... no... tiene que concentrarse.

-Qué estoy haciendo aquí? Déjame salir.

-Necesito tu ayuda Charming.

-No voy a hacer nada por ti. -La reina se acerca y pasa su lengua por los labios del príncipe, David cierra los ojos, tiene que concentrarse.

-Claro que lo harás, tienes que ayudarme a salvarla. -David abre los ojos.

-No voy a escucharte, tu no eres ella, tu no eres Regina.

-No lo soy, pero no hay otra forma de que la ayudes. -El mismo humo la envuelve pero al disiparse aparece una niña, David la observa con detenimiento antes de acercarse a ella con cuidado. Tiene ojos azules, su cabello oscuro esta sujetado en un semi recogido con pequeños pines de flores y su vestido es de un color morado claro. La niña mira hacia su brazo derecho e intenta hacer un movimiento con sus manos, pero su cara refleja el dolor al hacerlo.

-Estas bien? -David intenta acercarse, pero nuevamente el humo aparece llevándose a la niña y dejandolo frente a él a la reina.

-No sobrevivirá mucho tiempo más si no la ayudas.

-Qué le sucede? Porqué quieres mi ayuda?

-Sálvala David. -Se acerca a su oído. -Mi magia va a matarla. -Se aleja y le sonríe antes de desaparecer.

-NOOO... Reginaaaa...

-David? ...David? ...DAVID. -El príncipe abre los ojos y prácticamente salta de la cama. Su respiración es agitada y las gotas de sudor caen de su frente, mira frenéticamente a su alrededor... su habitación, mira al costado donde siente una mano sobre su pecho y sus ojos encuentran los de Regina.

-Regina... -El príncipe le sonríe y la toma del rostro para besarla. Intenta calmar su respiración.

-David... estás bien? Gritabas mi nombre en dormido. -David la mira algo avergonzado.

-Lo siento fue una pesadilla.

-Conmigo?

-No, claro que no. -David espera que le crea, fue solo una pesadilla sin sentido, no puede dejar que eso moleste a Regina, tampoco podría explicar porque soñar a la reina malvada en su sexy corsé y no a la alcalde a su lado.

-Shhh intenta dormir de nuevo. -David vuelve a recostarse y Regina sobre su pecho acariciándolo hasta que vuelve a quedarse dormido.

Un bostezo escapa de su boca mientras llena su segunda taza de café, 7 noches, 7 noches de la misma pesadilla, lo único que cambia es el rostro de la niña, cada vez puede percibir más dolor en ella, David ha intentado disimular delante de Regina para no tener que alterarla con sus tonterías, la única que sabe de sus sueños, es Emma, y ninguno de ellos le encuentra significado hasta ahora, David siento los lentos pasos de su novia acercarse a la cocina, luego siente sus brazos y su vientre en su espalda.

-Buenos días. -David gira en sus brazos y besa su frente.

-Buenos días Gina. -Regina mira con atención las ojeras en la cara de David.

-Sigues sin poder dormir?

-Se me pasará. -Le sonríe y antes de que la alcalde pueda hacer alguna pregunta toma su mano y la lleva con él.

-Adonde vamos.

-A ver tu sorpresa. -Regina le sonríe, David ha pasado los últimos 8 domingos encerrado en el cuarto del bebé por las tardes preparándolo para su llegada y aunque Regina lo ha intentado el príncipe no la ha dejado verlo hasta ahora. Suben las escaleras lentamente y llegan hasta la puerta del cuarto. -Estás lista? -Regina asiente, David se pone detrás de ella y abre la puerta lentamente dejándola entrar.

El cuarto y los muebles de la habitación son de color blanco marfil, pero la pared principal tiene pintado en colores suaves un mural de un bosque con los rayos del sol filtrándose entre los árboles, Regina no puede evitar las lágrimas en sus ojos, sabe que no es solo un mural, que tiene el mismo significado que las paredes de su oficina, el bosque siempre sera una parte de sus vidas, una cómoda larga con un cambiador encima se encuentran en una esquina, un silla mecedora con un enorme peluche de un caballo encima al lado de la ventana, varios estantes con juguetes, y finalmente la cuna, una hermosa y enorme cuna frente al mural, esta tallada a mano y las sábanas en ella son de color morado, como todos los pequeños detalles en la habitación. Regina se acerca a la cuna, acaricia la madera.

-Estas bien amor? -Regina se gira y se acerca a él para besarlo.

-Te amo David.

David se encuentra en el mismo sueño de todas las noches, pero esta vez, la reina no desaparece cuando aparece la niña, se encuentra a sus espaldas mientras la niña se sienta en el piso y abraza sus piernas contra su pecho.

-Déjala ir. -Le exige David furioso, la reina solo le sonríe.

-Eres tu quien debe salvarla Charming.

-Dime como. -David ha intentado acercarse pero nunca lo logra sin que antes la niña desaparezca.

-No lo se.

-Me dijiste que tu magia va a matarla, pero no la puedes dejar ir, no puedo acercarme yo, no lo entiendo.

-Tienes que salvarla. -David esta frustrado, el dolor en el rostro de la niña lo han atormentado los últimos días, vuelve a mirarla, pero esta vez se concentra en ella y no en los gestos de dolor en su rostro, sus ojos, David a visto esos ojos, finalmente siente la sangre abandonar su cuerpo... Emma... sus ojos los ha visto en ella, pero su cabello, sus labios. .. las lágrimas caen de sus ojos cuando levanta la vista hacia la Reina, los mismo labios de la niña y... su cabello.

-Noooo... -David intenta correr hacia ella, su hija, es su hija, pero nuevamente ambas desaparecen en una nube de humo y David despierta con un grito, Regina abre los ojos a su lado.

-David? -David gira para mirarla, el pánico esta en su rostro por lo que la alcalde intenta sentarse, pero es David quien la termina de ayudar y se levanta de la cama.

-Debemos ir al hospital ahora.

-QUÉ? Qué te sucede?

-Tenemos que ver a un médico para saber como esta el bebé.

-David me estás asustando, el bebé esta bien, si se ha movido más de lo normal últimamente, pero supongo que solo es el estrés. Aun me faltan 2 semanas.-David no quiere asustarla, pero no puede volver a dormir hasta no asegurarse de que no volverá a ver el dolor en el rostro de esa niña.

-Mis pesadillas... creo que no eran solo eso, creo que intentaban decirme algo.

-Nunca me dijiste sobre que eran. -David pasea por el cuarto juntando algunas cosas para Regina en un bolso y saca otro prolijamente armado desde el armario para el bebé, suspira profundo y se sienta al lado de Regina.

-Eran sobre... -David busca las palabras correctas.- Sobre ti, pero cuando aun eras la Reina. -Regina lo mira asustada. -Había una niña en el sueño Regina. -David siente las lágrimas en sus ojos ante el recuerdo del sufrimiento en el rostro de la pequeña. -Me pedías que la salve de tu magia, que tu no podías, no supe como hasta ahora... creo que es nuestra hija. -Regina intenta sentarse más derecha y sus manos van a su vientre instintivamente. -Algo sucede con ella, esta sufriendo. -Regina tiene lágrimas en los ojos y David la abraza besando su frente. -No quiero asustarte amor, solo iremos para asegurarnos que todo esta bien si? -Regina asiente.

Media hora después Regina, David y sus hijos están en el hospital, Whale los espera en una de las habitaciones adonde se dirige Regina luego de ser admitida en el hospital, David llama a Emma para que venga por los chicos, pero su hija no tiene intenciones de irse, ella se queda al lado de Henry y Roland en la sala de espera y David acompaña a Regina, sostiene su mano mientras Whale, la prepara para un ultrasonido, lo primero que sienten es el corazón del bebé, Whale hace un gesto de desagrado al escucharlo, y luego de unos minutos de mirar la pantalla, retira la sonda de su vientre y se pone de pie.

-Qué sucede? -Le pregunta David.

-Todo esta bien? -La voz de Regina, Whale suspira.

-Regina el bebé tiene signos de estrés, sus latidos están muy por encima de lo normal, te quedarás para que podamos monitorearte durante unas horas, pero si el bebé continua con estos síntomas, creo que lo mejor sera programar una cesárea. David se sienta al lado de Regina y la abraza.

-Todo estará bien amor.

-Mi magia.

-Qué?

-Tu sueño Charming. De esto la tenías que salvar, mi magia le está haciendo esto, nunca te mencione que se movía más en las últimas semanas, quería esperar hasta la fecha y eso... eso iba a matar a nuestro bebé, yo estoy estresándo a nuestro bebé. -David la sostiene con más fuerza.

-Regina esto no es tu culpa, no había forma de saberlo. Todo estará bien, ella estará bien.

Dos horas después, Regina se encuentra lista para la cirugía, los latidos del bebé seguían en aumento y debe nacer cuando antes, David a su lado sostiene su mano y acaricia su mejilla, los ojos de Regina reflejan el miedo.

-Todo estará bien amor.

-David... -Regina comienza a llorar.

-Shhh, tranquila. -Whale les indica que comienza con la cirugía, los ruidos de máquinas a su alrededor no hacen mucho para ayudar a Regina a calmarse, sostiene con fuerza la mano de David y cierra los ojos, David intenta observar algo más allá de tela que se encuentra sobre la mitad del cuerpo de Regina, pero sin éxito, unos minutos después el cuarto se llena con el fuerte llanto de su bebé, David no puede evitar su sonrisa al escuchar el llanto.

-Felicidades es una niña. -La voz de Whale. Las enfermeras toman a la niña para revisarla y finalmente Regina siente el peso en su pecho cuando la dejan sobre ella con la mano de David sujetándola. La alcalde no puede evitar las lágrimas de felicidad y alivio acompañadas de risas.

-David... esta bien. -David no quita los ojos de su hija, su sonrisa aumenta al escuchar el fuerte llanto de su hija.

-Como pueden escuchar sus pulmones se encuentran perfectamente desarrollados. -Les informa Whale.

-Es preciosa Gina... -David besa su frente. -Eres preciosa amor. -David besa la frente de su hija. David sonríe al mirarla, es ella, la niña de sus sueños, en todos los sentidos, su cabello oscuro y sus ojos aun claros, serán azules.

Emma, Henry y Roland entran a la habitación de Regina una hora después, David se encuentra sentado a su lado con un brazo alrededor de los hombros de Regina y el otro alrededor de su hija. Roland se acerca y sin ningún temor sube a la cama a los pies de Regina.

-Puedo verla mamá?

-Claro que si amor. -David toma a la niña mientras Henry y Emma terminan de acercarse, mueve a la bebé en sus brazos para que sus hermanos puedan verla.

-AHHH -El grito de Emma, Regina gira los ojos. -Es preciosa papá, se parece a su hermana claro esta -Regina suelta una carcajada. Emma la toma en brazos y se sienta en la cama entre Henry y Roland. -Hola preciosa, llegaste sin darnos tiempo a traer tus regalos, Roland la inspecciona de cerca y con su dedo índice toca su nariz.

-Qué hace un bebé? -Les pregunta inocentemente, ganándose las risas de todos.

-Es hermosa mamá. -Le dice Henry besando la mano de su madre.

-Es realmente bella Regina. -Las lágrimas caen de los ojos de Emma, Regina le sonríe, Emma suspira al tener la oportunidad de cargar a un recién nacido y Henry entiende porque, acomoda su cabeza en su hombro.

-Te amo Emma. -Las palabras de Henry al entender el dolor de su madre, al no poder haber cargado a su propio hijo en su momento.

-Yo también chico... y a ti también niña. -Todos sonríen al saber el que sera el apodo de la pequeña. -Cómo se llama? -David sonríe.

-Adele... Adele Nolan.