Hola!

Capítulo doble hoy debido a mi despiste!


Al final se quedó dormido y no me hizo nada debajo de las sábanas, pero al menos disfruté de una tarde tranquila sin aguantar sus insultos y mandados absurdos… estaba empezando a gustarme este Xanxus enfermo.

El arcobaleno se fue con el mocoso Tsuna a la mansión de los Cavallone y sus guardianes se quedaron en esa sala que se habían agenciado, pero no molestaron en todo el día… Yamamoto… ¿qué le pasa a ese niñato? ¿Está acaso intentando llevarme a la cama? Cuando me acorraló entre ese árbol y su cuerpo no sentí lo mismo que cuando lo hacía el estúpido jefe antes de empezar a tener esta relación que tenemos, como vuelva a hacerlo le clavaré mi espada en su joven corazoncito.

-Oi Gokudera ¿qué te pasa?-

-Tsk... déjame, pesado- dijo mientras veía un programa en la televisión.

-Llevas dos días evitandome, solo quiero saber si he hecho algo-

-¡Sí! ¡Te lo estoy diciendo, eres un pesado, idiota del beísbol! ¡Eso has hecho!-

-¿¡Pero por qué!?- preguntó aproximándose a él.

Gokudera no contestó, lo que le vio hacer en el bosque le había marcado y estaba molesto sin saber porqué. Cuando le escuchó gemir el nombre de Squalo mientras se corría no pudo evitar el cosquilleo que le recorrió el estómago y la ira que viajó por sus venas. Solo quería que dejara de hablarle de una vez, así que sacó sus cartuchos de dinamita y se los puso en la cara.

-¡He dicho que me dejes tranquilo! ¡Desaparece!-

Pero en lugar de hacer como siempre e irse con una sonrisa, Yamamoto le plantó cara y golpeando su cara con su puño le dijo:

-Estoy harto… harto de que desprecies a todo el mundo que intenta acercarse a ti. No estás solo. Espero que algún día llegues a comprenderlo-

Salió por la puerta de la habitación dejando a Gokudera detrás con su mano en el morado que le había dejado en la mejilla y completamente sorprendido por esa actitud novedosa.

Belphegor había vuelto por fin, se enteró de boca de Lussuria de quienes eran sus huéspedes y sonrió pensando como iba a divertirse con ellos. Preguntó por su capitán y el luchador le contó lo de la enfermedad de Xanxus y la confinación de Squalo en su despacho. El príncipe emitió una de sus peculiares risas y le dijo:

-¿No te parece raro?-

-¿Hmm? ¿El qué Bel-chan?-

-Que alguien como el capitán le conceda todos esos caprichos, últimamente mueve el rabo como un perro en su presencia, antes no era así-

-¡Bel-chan! Lo que hagan detrás de esa puerta no nos incumbe, te aconsejo que no te metas-

-¿Eeeeeeh? Sabes más de lo que cuentas ¿verdad?-

-Puede ser, pero igualmente no nos importa, no hay que meterse en los asuntos de esos dos monstruosos hombres-

-Ya veremos- dijo riéndose de nuevo mientras Lussuria suspiraba.

-Acabarán matándote Bel-chan-

Squalo ordenaba y ponía al día una pila de papeles que se habían amontonado en la mesa de Xanxus debido a su incapacidad para atender su trabajo ese día y suspiraba dándose cuenta de lo que hacía su jefe tantas horas encerrado ahí mientras echaba el ojo a un sobre que parecía distinto a los demás. Lo miró detenidamente y vio que se trataba de una carta cuyo remitente era Crystin.

-¡Xanxus!- se levantó corriendo y se dirigió a la cama, acarició su cara y le susurró -Xanxus, tienes que ver esto, es de la zorra esa de Crystin-

Por fin el jefe abrió el ojo y desperezándose le preguntó mirando al sobre:

-¿Qué? ¿Dónde estaba eso?-

-En tu mesa con el correo normal, deberías leerla-

-Paso, hazlo tú-

-Está bien-

Squalo abrió el sobre, desplegó la carta y la leyó en voz alta.

Querido hermanito:

¿No te importa que te llame así verdad? Aunque no seas mi hermano biológico quiero que sepas que te aprecio como si lo fueras.

He estado pensando mucho desde que me he enterado del estado de salud tan delicado de nuestro padre y he decidido que yo también tengo derecho a heredar ese cargo, aunque no haya estado en la luz y sí en las sombras tengo que decirte que he hecho por esta familia todo lo que me han pedido, a lo mejor no tantas cosas como tú y tus letales siervos, pero me he jugado la vida en numerosas ocasiones defendiendo este apellido… MI apellido.

Por eso y porque no tengo nada en contra de tí quiero proponerte un acuerdo. Pero primero te pido perdón por las fotos con tono amenazador que han llegado al otro aspirante, pero eran una forma de que se me tuviera en cuenta y se me respetara. Bien… lo que quiero proponerte es simple:

Únete a mí y dirige esta familia a mi derecha. Tú leal segundo al mando (ese espadachín tan guapo y simpático que me rescató) será el nuevo jefe Varia y el resto de tus chicos seguirán como hasta ahora, asesinando en nombre de la familia Vongola, manteniendo nuestro orgullo y nuestro poder e influencia sobre…

Squalo no pudo terminar la carta porque escuchó a Xanxus gritar:

-¡Basta!... BASTA… ¡Basta ya de esta mierda! ¿Quién se ha creído esa zorra que es?-

-Xanxus… aún hay más y…-

-¡Me da igual!... AAH- se llevó su mano a su cabeza que comenzaba a dolerle por el enfado y el estrés -Basura… consigue nombres de aliados de esa escoria, sirvientes, amigos, novios… lo que sea y mándale la cabeza de alguno en un paquete con un lacito como contestación-

-De acuerdo… se lo diré a Levi que ha terminado su…-

-NO… lo harás tú, no quiero ningún tropiezo en esto.. Que no se te olvide el lazo-

-¿El… lazo? E-está bien- Squalo dobló la carta de nuevo y se la guardó para terminarla de leer después, a lo mejor contenía algo más que pudiera serles útil. Después miró a su jefe, a pesar de su fiebre en esos momentos tenía la misma cara con la misma expresión fría y letal de siempre, le acarició la mejilla y le dijo mientras le devolvía la mirada:

-¿Quién va a cuidarte cuando no esté?-

-Sobreviviré… pero no tardes-

-Primero tengo que saber dónde se encuentra-

-Pues ponte a ello y avísame cuando sepas donde está-

-De acuerdo, Xanxus-

Se levantó de la cama para irse, pero su jefe le paró cuando empezó a caminar.

-Espera… ven aquí- cuando se acercó le volvió a sentar en la cama y acerco su cara a su cuello para lamerlo y chuparlo despacio mientras escuchaba a su tiburón gemir -Ten cuidado-

Squalo sintió su corazón acelerarse, esa dulzura no era propia de su jefe, pero le estaba volviendo loco, así que rodeó su cuello con sus brazos y le besó intensamente durante un par de minutos, después se separó y le dijo.

-Te llamaré cuando sepa dónde está-

Xanxus asintió y le miró mientras salía por la puerta, cuando la cerró desde el otro lado suspiró y se levantó para dejar su teléfono móvil en la mesita de su cama.

Squalo paseaba por el pasillo hacia su habitación con una sonrisa, le gustaba como estaba su relación con Xanxus en esos momentos, pero sobre todo le gustaba la evolución que estaba viendo en él, como cedía ante sus avances y lo tierno que podía ser a veces, aunque aún le quedaba un largo camino para considerarse como una relación de enamorados normal y corriente. Antes de entrar en su cuarto escuchó a Lussuria saludarle:

-¡Squ-chan!-

-VOOI Luss ¿Qué pasa?-

-Nada, no sabía si seguías vivo ¿se ha portado bien?-

No puedo evitar plasmar la sonrisa que traía de nuevo en su cara y le dijo -Sí, tengo que salir a hacer un trabajo de última hora-

-¡Ok! Por esa sonrisa deduzco que las cosas están yendo bien-

-¡No empieces, mamá!-

-Vaaaale, me callo. Ten cuidado ahí fuera Squaly-

-VOOOI ¡Que no soy un niño!-

Se marchó con la música de la risa de Lussuria de fondo y salió de la mansión después de abrigarse bien. Se dirigió hacia el coche y al sentarse se quedó pensativo sin saber muy bien por dónde empezar, después de unos minutos meditando llegó a la conclusión de que lo mejor era ir en busca de quién lél sabía que conocía a la mujer… Dino Cavallone.

Reborn y Tsuna habían ido también para interrogarlo, así que el tiburón decidió entrar por la puerta de atrás o por alguna ventana sin avisar de su visita.

El chófer le esperó apartado de la mansión para no ser detectado y Squalo se dirigió con sigilo hacia la ventana del despacho de Dino, se quedó en el pequeño balcón y dio gracias de que hubiera dejado la enorme ventana entreabierta.

-Dino… sabes perfectamente que te conozco. Tienes que tener tus motivos, pero al menos nos merecemos saber si la estás protegiendo o no-

El rubio emitió un suspiro y se pasó la mano por su pelo -Escucha, Reborn… no debo decir ni siquiera eso, pero… los dos sabemos que Xanxus está tramando algo-

-Así que quieres que nos ayude contra él-

-¡Maldita sea! ¡SI!... La fuerza de Tsuna y su poder no romperán las fuertes alianzas que tiene Xanxus, los apoyos que se ha ganado después de ser descongelado son abrumadores, su inteligencia y su eficacia a la hora de complacer los encargos de los diferentes líderes de las familias de la alianza Vongola le han hecho ganarse ese privilegio… ¡Tsuna no tiene nada! ¡Nadie le conoce!... A ella sí, es la heredera legítima-

-¿Estás retirando tú apoyo a Tsuna, Dino?-

-N-no… solo quiero que Xanxus se quede al margen… no se me ocurría otra cosa- Dino se veía nervioso y poco convencido de su plan.

-¿Y qué pasará en el hipotético caso de que ella lograra dejar a su hermano atrás? ¿Se haría la jefa Vongola y abandonarías a Tsuna?-

-Oi, Reborn- el mocoso Sawada intervino por primera vez en la conversación -a lo mejor ella no es como Xanxus ¡yo no quiero ser el jefe de una familia de mafiosos! ya te lo he dicho-

-Tú cállate, Tsuna… no es momento para tu cobardía- le dijo Reborn apuntándole con su arma y acobardándole.

-DIno ¿no hay manera de que nos digas como conocerla?-

Suspiró de nuevo adoptando un gesto nervioso y finalmente cedió:

-Me has entrenado muchos años y sé que nada logrará persuadirte- Sacó un papel de su cajón y se lo tendió -Aquí está el contacto para acercarse a ella, es su hombre de máxima confianza… se llama Carlos Miantu y su mano derecha. Él decidirá si os deja, yo no puedo hacer nada si se niega-

-¿Hotel Nuvola? ¿Qué hace en Roma?-

El tiburón sonrió satisfecho con la cantidad de información que había obtenido y saltó de la ventana para lograr ir a por su objetivo, no necesitaba escuchar nada más… tenía lo que buscaba.

Desde allí había un paseo de un par de horas hasta Roma, se acomodó en el confortable asiento del caro Mercedes y telefoneó a su jefe para contarle las novedades.

-VOOOI Tengo la localización de su mano derecha-

Un silencio le hizo mirar la pantalla del teléfono para ver si se había colgado la llamada pero escuchó la voz de Xanxus cuando lo apartó de su oreja.

-¿Tan rápido? ¿Como?-

-VOOOI ¡Ya te lo diré! ¿¡Eso que importa ahora!?-

-¿Dónde vas?-

-A Roma, no tardaré. Ciao-

-Espera… ¿sabes dónde enviar lo que te he dicho?-

-Él me lo dirá- dijo bufando muy seguro de sí mismo.

-No me falles, escoria-

-VOOOI ¿¡Cuándo te he fallado!?-

Escuchó una leve risa que sonó como un breve "Je", seguido del sonido del teléfono cuando se corta la llamada.

-Adiós a ti también... qué manía tiene de colgar sin más- Siempre hacía lo mismo, colgaba en el momento de la conversación que él consideraba oportuno, incluso en mitad de una explicación, cuando tenía lo que quería les dejaba con la palabra en la boca.

Roma estaba abarrotada como de costumbre, llena de turistas visitando sus ruinas y monumentos y de peregrinos que se acercaban a escuchar sermones del Papa desde su diminuto balcón en el Vaticano. Caminó con dificultad y propinando empujones a todo aquél que le cortaba el paso hasta que llegó al céntrico hotel que buscaba. Caminó con paso decidido a la recepción y cuando se despejó de clientes le dijo a la señorita que le atendió con una sonrisa:

-Escucha, preciosa… si intentas dar la alarma cortaré tu cuello antes de que aprietes ese botón de emergencia que estás rozando con tus dedos. Voy a presentarme… soy un asesino de la familia de mafiosos más poderosa y grande de toda la Mafia y necesito saber dónde se encuentra este hombre- le tendió un papel con el nombre de su objetivo -No voy a decirte lo que te pasará a ti y a tu familia si intentas jugármela porque pareces una chica lista-

La temblorosa joven miró en su ordenador sin pensárselo dos veces y le dio el número de la habitación.

-Muy bien… buenos días- la mirada de Squalo era letal y amenazadora en todo momento. La chica suspiró y volvió a su trabajo intentando recobrar de nuevo la calma.

La habitación era una suite, tal y como él se había imaginado. Llamó a la puerta y cuando le abrieron entró poniendo al instante su espada en el cuello del hombre que tenía enfrente.

-¿Tú eres Carlos?-

-¿Varia?- dijo mirando la banda del brazo de su uniforme -Qué te jodan- dijo sin miedo y sonriendo.

-Tsk… está bien, era todo lo que necesitaba- Antes de que pudiera sacar sus armas Squalo le había cortado el cuello. Terminó de separar su cabeza de su cuerpo y la metió en una caja forrada por dentro con un plástico impermeable para que no calara en el cartón que la recubría. Dejo el resto del cuerpo ahí, quedándose antes con su cartera y salió por la puerta principal con la caja debajo del brazo y saludando a la recepcionista, que inmediatamente llamó a la policía en cuanto le vio meterse en el coche y marcharse.

Squalo llamó a Xanxus y le informó del éxito de la misión después de asegurarse de que en la cartera tendría alguna dirección.

-VOOOI, ¡Boss! Tengo una dirección-

-Has tardado mucho, basura ¿Qué hacías?-

-¿¡Tardado!? ¡Pero si ni siquiera es de noche!-

-¿Esa es la dirección de la zorra?-

-No lo sé, si quieres me acerco a comprobarlo, me pilla de camino-

-No, díselo a Lussuria, va a oxidarse de estar aquí metido-

Squalo se rio de su observación y asintió -De acuerdo, ahora le paso la… VOOOI ¡otra vez me ha colgado!-

Mientras, Yamamoto y Gokudera pasaban el rato en la mansión Varia como podían, no tenían nada que hacer y estaban empezando a desesperarse, especialmente el guardián de la tormenta que maldecía en cada segundo que Tsuna no le hubiera llevado con él. El guardián de la lluvia sin embargo entrenaba fuera corriendo por la nieve y haciendo sus ejercicios, pero su mente divagaba con otros temas, no podía concentrarse con el remolino de emociones que se desencadenaba en su interior últimamente. Con una maldición dejó caer su katana a la nieve y se sentó con sus manos en su cara mientras intentaba calmarse reflexionando sobre sus sentimientos, pero cuando empezaba a echarle la culpa a sus hormonas de adolescente escuchó unas explosiones que le resultaban familiares…

Gokudera pudo distinguir la risa de Belphegor mientras se mofaba de su error.

-Eres tan estúpido como la última vez-

-¡¿A quién llamas estúpido, psicópata!?-

-Enséñame lo poderoso que dices que eres… El príncipe te destrozará de nuevo-

Los cuchillos y la dinamita volaban por el jardín de la mansión Varia mientras los dos guardianes de la tormenta se enzarzaban en un duelo para medirse las fuerzas de nuevo, pero justo en el momento en el que Bel se disponía a clavarle un cuchillo en su espalda para inmovilizar su cuerpo escuchó la voz de su jefe:

-Belphegor… ya basta, deja a esa basura-

-¿Eeeeeh? Vamos jefe… ya lo tenía-

-Ven aquí-

Después de lanzarle una mirada fulminante a Yamamoto que aparecía justo en ese momento, entró de nuevo en la mansión. Bel antes de seguir sus pasos zanjó su duelo diciendo:

-La próxima vez no tendrás tanta suerte-

El príncipe se sentó en la silla enfrente de la mesa de su jefe y esperó que le dijera lo que tenía que decirle.

-¿Está solucionado?-

-Sí, jefe. No queda ninguno y si aún hay algún resto por ahí no se atreverá a hablar- dijo con su risa peculiar.

-No te rías cuando hables conmigo, basura… ya lo sabes- guardó silencio unos segundos mientras buscaba algo en su mesa y le tendió un papel doblado -Tu nuevo objetivo. No se lo digas a nadie, ni siquiera al maldito tiburón-

Bel se sobresaltó y desplegó el papel despacio y emitiendo una exclamación al leer el nombre.

-S-sí, jefe-

-Destruye ese papel, estas son las instrucciones-

Agarró el portafolios que le ofreció y salió de su despacho en completo silencio… por primera vez desde que trabajaba para Xanxus había vacilado al leer el nombre de su siguiente víctima.

Squalo llegó a la mansión justo al anochecer, entró maldiciendo el intenso frío y se dirigió al despacho de Xanxus como cada vez que volvía de un trabajo. Entró con cautela pensando que quizás dormía y se acercó a la cama dejando su abrigo en una silla.

-De nuevo vuelves a tardar una eternidad en hacer lo que te pido… Me pregunto qué harás por ahí tanto tiempo-

-Tsk… no empieces. No he tardado nada ¡he ido a Roma y he vuelto! He hecho el informe en el coche, luego te lo envío-

-No, no quiero que quede constancia de nada de esto-

-OK. No me has dicho si quieres que Lussuria deje claro que hemos sido nosotros-

-No, de momento quiero que sea ambiguo-

-Bien… voy a cenar algo y ahora te cuento lo que he descubierto… te va a gustar- le informó dándose la vuelta.

-Quítate la ropa y ven aquí- su orden fue acompañada por un adverbio de tiempo -Ahora-

-¡Xa-Xanxus tengo hambre!-

-Yo también-

Después de suspirar supo que nada podía hacer contra las órdenes de su jefe, además no podía negar que lo estaba deseando.

-Ya estás mejor por lo que veo- le dijo metiéndose en la cama con él.

-Y tú estás duro con solo pensar lo que voy a hacerte- acarició su erección y agarró su cintura para situarle encima de él.

-Métetela- La corta orden aceleró el corazón de Squalo… no parecía que Xanxus tuviera ganas de torturarlo hoy y sonrió al pensar que por fín podrían tener una sesión de sexo "normal". Agarró la polla semi-erecta de Xanxus y le dijo.

-No e-está dura-

-Pues haz algo para remediarlo-

El tiburón sonrió y se la metió en la boca chupándola con fuerza para despertarla del todo mientras notaba a Xanxus tensarse. Cuando la tuvo preparada volvió a ponerse sobre él y acarició su cara tímidamente, indeciso de si debía hacer esa clase de gestos cariñosos con él.

-Estás ardiendo, Xanxus ¿te has tomado lo que te dejé en la mesa?-

-Cállate de una vez, sí me lo he tomado- agarró su erección y la puso debajo del trasero de su tiburón, que comenzó a bajar para metérsela mientras gemía.

-Ti-tienes fiebre, estúpido-

-Por eso te estás moviendo tú… no te acostumbres-

-Es tan grande, Xanxus… siento como si fuera a AAAAh como si…-

-Cállate ya- le ordenó mientras movía sus caderas para ayudarle al sentir su necesidad -¿No puedes cerrar la boca nunca?-

-¡Es enorme!-

Xanxus no podía admitir en voz alta que el verdadero motivo por el que le decía que se callara era porque le estaba haciendo llegar al límite antes, pero algo le decía que su tiburón ya sabía cuánto le gustaba…

-Mierda, escoria- le maldijo al sentir que su orgasmo era apremiante.

-¡XANXUS! ¡Quiero correrme!-

-¡Hazlo y cállate de una vez!-

El tiburón aumentó el ritmo de sus caderas apoyando sus manos en el pecho de su jefe para apoyarse y poder empalarse con más velocidad. El ruido de la carne chocando y los gemidos llenaron la habitación hasta que el capitán Varia derramó su semen sobre el pecho de Xanxus, que le siguió de cerca follándole desde abajo con toda la rapidez que su debilitado cuerpo podía ofrecer.

-Aaaah, Xanxus- gimió Squalo mientras permanecía quieto con su polla hasta dentro y las manos en su vientre.

-Quita, basura-

-No… quiero más- empezó a moverse de nuevo muy despacio, disfrutando de cada movimiento mientras acariciaba su pecho y su cara y notaba como el semen lubricaba sus paredes y bajaba por su muslo. Xanxus se dejó llevar de nuevo a pesar de que se encontraba agotado, el ritmo lento y tranquilo le producía placer y relajación y se quedó quieto mientras su tiburón hacía todo el trabajo.

-Xanxus-

No entendía qué estaba pasando en ese momento, todas mis defensas sufrieron un reseteo y mientras volvían a activarse le dejé mi cuerpo y mis sentimientos completamente expuestos. Nunca en mi vida me había sentido tan bien y eso me cabreaba, me molestaba que alguien me viera vulnerable sobre todo si era el maldito tiburón, pero no podía quitarle de encima de mi cuerpo, no quería hacerlo. Su sonrisa era sincera, las lágrimas resbalaban por su mejilla sin que yo supiera por qué y mientras se las retiraba dejé que agarrara mi mano y restregara su mejilla en ella… otra vez ese cosquilleo, ese nudo en el estómago que me decía que algo raro estaba pasando. Pero de nuevo no me importaba… simplemente no quería que parara.

Xanxus agarró su cintura y apretó sus manos en ella, acarició su torso, sus muslos, sus nalgas, retiró un mechón de pelo que cubría la mitad de su cara y protestó cuando se la sacó sin previo aviso, pero después gimió sin poder evitarlo cuando se dio la vuelta dándole la espalda y se la metió de nuevo. Apoyó las manos en los muslos de su jefe y empezó a aumentar el ritmo mientras sus glúteos recibían a las enormes manos del cuerpo que tenían debajo, los separó abriéndole más su agujero y los movió de arriba abajo para ayudar al tiburón a moverse mientras este gemía extasiado.

-¡Más fuerte!...Da-dame más-

Le hizo caso y golpeó su trasero con la palma de su mano escuchando los gritos y ruegos de su capitán. Squalo estaba completamente entregado, botaba encima de su jefe una y otra vez sin querer acabar nunca, pero el cuerpo de Xanxus comenzaba a resentirse por el esfuerzo y por su débil estado de salud.

-P-para-

-¡No, no!-

-¡Basura, para!-

-¡No puedo! voy a… AAAAH- se corrió de nuevo mientras movía sus caderas a toda velocidad y siguió para que Xanxus hiciera lo mismo, pero volvió a insistirle.

-¡Sal de una puta vez!-

El tiburón recordó entonces la gripe de su jefe y salió rápidamente para comprobar como estaba.

-¿E-estás bien?-

-Déjame- le dijo jadeando y sudando copiosamente.

Squalo puso una mano en su frente y notó de nuevo que la fiebre era muy alta.

-Mierda ¿por qué no te baja la fiebre? Llevas dos días así, si mañana continuas con ella llamaré al doctor otra vez para… ¿Xanxus?-

Observó su rostro dormido y se arrepintió de haber ido tan fuerte, él solo quería algo rápido y suave, pero el tiburón no estaba acostumbrado a eso y le dio más de lo que él soportaba en esos momentos.

Aun así, Squalo sonrió… sin duda cuando se recuperara se vengaría con creces.