Capítulo IX.- by Lily de Wakabayashi.
Rika se paseaba nerviosa de un lado a otro de su habitación, intentando tranquilizarse. Ella no sabía por qué estaba tan... Rara, tan sacada de onda, como que algo en su mundo no encajaba bien...
Y eso que en ese momento su vida era muy buena. Rika sería asistente del equipo de Francia en el Mundial, además de que iba mejorando mucho en su técnica de pintura y sus profesores decían que tenía talento. Además, Pierre la había invitado a salir con regularidad y básicamente eran una pareja, ya que Pierre le había pedido formalmente que fuese su novia aunque para Rika esta clase de propuestas solían carecer de importancia. Para ella, si te gusta alguien, le gustas a alguien, salen juntos, se llaman todas las noches, se besan y demás, son ya una pareja y no se necesita una pregunta simple y tonta como el "¿Quieres ser mi novia?", pero al parecer para Pierre sí era importante.
En fin, el caso era que la vida era muy buena para Rika O´Hara, pero aun así, ella se sintió muy inquieta cuando Misaki la buscó para darle una noticia un tanto rara...
Ya tengo novia.- había dicho Taro, como si nada.
¿Cómo es eso?.- Rika no pudo menos que sorprenderse.- ¿Quién es?
La conoces.- rió Taro.- Y muy bien.
No me digas que es Claire... .- musitó Rika.
La misma.- asintió Misaki.- Ella me gusta muchísimo y pues le he pedido que sea mi novia y ella aceptó.
Ah, qué bien.- musitó Rika.- Me da gusto por ti...
La verdad era que, por alguna razón, Claire no le caía nada bien a Rika. Al principio, la francomexicana creyó que era por el hecho de que Claire pasaba demasiado tiempo con Pierre, pero ahora que él era novio de Rika, ella no entendía por qué seguía sin agradarle Claire. Eran celos, otra cosa no podía ser, ya que de hecho la chica pelirroja era muy agradable en verdad. Pero no podían ser celos por Pierre, ya que él había preferido a la rubia de ojos verde esmeralda, ¿pero entonces serían celos por Misaki?
Eso es una soberana estupidez.- gruñó Rika, para sí misma.- No tengo por qué molestarme solo porque Taro anda con Claire.
Y sin embargo, sí le molestaba, para qué negarlo. Ella intentaba ocultar sus sensaciones prohibidas cuando su teléfono celular comenzó a sonar.
¿Hola?.- contestó Rika.
¿Rei?.- preguntó Lily.- ¿Cómo estás?
¿Quién eres?.- preguntó Rika, fingiendo no reconocer la voz de su prima.
¡No me digas que no me reconoces!.- protestó Lily.- ¿Cómo es posible?
Ah, no lo sé.- replicó Rika.- Quizás eres la prima desconsiderada que casi nunca me habla.
Ah, si serás exagerada.- protestó Lily.- Te llamé el mes pasado...
Ajá.- gruñó Rika.- De segurito has de estar embobada con el chico con el que vives y ni te acuerdas que existo.
Cállate, no digas eso.- la cortó Lily, quien se dejó de reír abruptamente.- Genzo y yo somos amigos.
Sí, claro, ese pretexto idiota me lo sé de memoria.- replicó Rika.
¿Será por que tú también estás en la misma situación?.- replicó Lily.
Nada de eso, Pierre me pidió que sea su novia.- suspiró Rika.- Así que ahí te falló.
Uhm.- murmuró Lily.
¿Qué sucede?.- inquirió Rika.
¿Por qué no te escucho tan feliz como deberías?.- cuestionó Lily.- Has deseado que Pierre te haga caso desde quien sabe cuando y ahora que eres su novia no te escuchas muy feliz. No me digas que estás en esa situación de: "Cuidado con lo que persigas, puede que lo consigas".
No es eso, es solo que... .- Rika se calló un instante.- ¿Por qué me molesta enterarme de que mi mejor amigo tiene novia?
Ahm... .- Lily no supo qué decir.- Si me contaras lo que pasa, quizás podría saber...
Rika suspiró. Si no era a su prima, ¿a quién se lo podría decir entonces?
Mientras tanto, no muy lejos de ahí y sin sospecharse de que hablaban de él, Taro Misaki practicaba el sóccer, muy feliz. El Mundial sería dentro de poco y él confiaba en ser un seleccionado, gracias a las palabras de aliento de su ahora dulce novia Claire, la cual parecía estar dispuesta a ayudar a Taro y a apoyarlo en todo momento.
Y además, quien sabe, quizás Misaki tendría la oportunidad de volver a ver a Tsubasa Ozhora, su querido amigo. Además, su padre estaba teniendo un rotundo éxito con su galería en París, por lo que las cosas para los Misaki parecían marchar de maravilla...
"Me pregunto si acaso Wakabayashi será seleccionado también", se preguntó Misaki.
En alguna parte, Taro había leído que antes del Mundial Sub-16, la selección japonesa viajaría a Hamburgo, en Alemania, para llevar a cabo un partido amistoso con el Hamburgo, partido en el cual el portero japonés Genzo Wakabayashi jugaría con las filas del equipo teutón. Esta noticia había sorprendido a Taro, ya que esperaba que su amigo jugara con Japón, más tampoco era algo raro el que no fuera así, ya que Genzo era el portero titular del Hamburgo.
Solo espero que no nos abandones, amigo.- comentó Taro, tomando su balón de sóccer con las manos para entrar al departamento que compartía con su padre, para empezar a arreglarse para su cita con Claire.
Aparentemente, la chica quería llevarlo a conocer a su madre; su padre estaría muy ocupado, pero la señora Ford se sentiría feliz de poder conocer al nuevo novio de su hija. Misaki estaba nervioso, sabía que la familia de Claire era de renombre y él no era más que un humilde muchacho japonés con sueños de futbolista, pero Claire le había dicho que eso no le importaría a su madre.
Mamá te va a caer muy bien.- había dicho Claire.- Es una gran persona. Además, sé que ella podrá ver la bondad que yo veo en ti.
Muy lindas e inspiradoras palabras, pero ni así Misaki se sentía menos nervioso. Él buscó entre su guardarropa algo que lo hiciera sentirse elegante y cómodo y se lamentó de tener tanta ropa informal. Sin embargo, al final Misaki consiguió verse más o menos decente, usando un pantalón de vestir azul marino, camisa blanca de manga larga con corbata gris perla y un saco azul marino que le hacía juego con el pantalón. Ichiro Misaki vio a su hijo tan bien arreglado y sonrió ampliamente.
Luces muy elegante, hijo.- comentó Ichiro.
No espero menos, papá, iré a conocer a la madre de mi novia.- suspiró Taro.
Pues te ves muy bien.- aprobó el señor Misaki.- Y tranquilízate. Heredaste el encanto Misaki.
Eso es lo que me preocupa.- bromeó Taro.
Él se despidió de su padre y salió hacia la Torre Eiffel, en donde él había quedado de verse con Claire. Hasta ese momento, Misaki había sentido mariposas en el estómago, pero al ver la sonrisa de su novia, la cual se veía hermosa ese día, Taro se olvidó por completo de todo...
¿Estás listo?.- preguntó Claire, después de besar a su novio.
Más que listo.- sonrió Taro.- Vamos.
Bueno, después de todo, quizás no era tan mala idea...
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lily colgó el teléfono, después de charlar por largo tiempo con su prima. Rika le había contado cosas que dejaron a Lily muy sorprendida, como la posibilidad de que ella estuviera celosa de su mejor amigo, pero Lily sentía no poder ayudar en más a su prima ya que al parecer ella se encontraba en la misma situación, aunque no lo quisiera admitir... En fin, sea como fuere, Lily se enteró entonces de que su prima entraría en la Universidad de París para estudiar arte, mientras que la propia Lily iría a la Universidad de Hamburgo para continuar con sus estudios de música, lo que significaba que por fuerza seguiría viviendo con Genzo Wakabayashi...
Y hablando de él, a últimas fechas se estaba comportando de lo más extraño con ella. De primera instancia, Genzo le había pedido a Lily que lo acompañara a todos sus entrenamientos, después tuvo la idea de rentar películas para verlas en casa, pretextando que los dos necesitaban distraerse un poco de sus ocupaciones y después él empezó a aparecerse en los conciertos de ella, cosa que a Lily dejaba más sacada de onda que nunca, ya que no entendía qué mosca le había picado al portero para que él se comportara así con ella.
Y de pronto, Genzo empezó a llamar a Lily "Yuri". Según él, así se decía en japonés su nombre, pero ella no entendía de donde le había salido el cariño. Era como si estuviera intentando... Conquistarla...
¿Estás lista?.- preguntó Genzo, entrando a la habitación de Lily sin tocar.- Es casi hora de irnos al entrenamiento.
Ya casi estoy.- respondió Lily.- Espero que no te moleste, hice una llamada de larga distancia pero te la pagaré cuando llegue el recibo del teléfono.
No te preocupes por eso.- Genzo le restó importancia al asunto.- Lo mío, es tuyo.
Lily se incomodó por el comentario y no supo por qué. Quizás básicamente era por la forma en como Genzo la miraba, quien sabe. Wakabayashi miró su reloj y suspiró.
¿De verdad no te falta mucho.- insistió él.- Quedé de verme con Hady y no quiero dejarla esperando por mucho tiempo.
Como que a últimas fechas sales mucho con Hady.- comentó Lily, algo molesta.
Es amiga.- respondió Genzo, encogiéndose de hombros.- ¿No estarás celosa, cierto?
Por supuesto que no.- respondió Lily, inmediatamente, aunque con ganas de regresar el golpe.- ¿Sabes si Schneider va a estar presente? Tengo mucho de no verlo.
Yo supongo que sí.- replicó Genzo, molesto también.- Y qué exagerada eres, lo viste anteayer.
Pero salgo con él, no se te olvide.- replicó Lily.- ¿No estarás celoso, cierto?
Claro que no.- mintió Genzo.
Claro, los dos negando lo innegable. Como sea, Genzo y Lily se dirigieron hacia el campo de entrenamiento y ahí Genzo se dirigió hacia la cancha mientras Lily buscaba algo para beber más tarde. Hady estaba esperando ya a Genzo a orillas de la cancha, con una sonrisa maliciosa.
¿Y bien?.- quiso saber ella.- ¿Te ha funcionado tu plan de intentar conquistar a Lily?
Me funcionaría mejor si Schneider no estuviera presente.- bufó Genzo.- Con él en el juego, me está costando más trabajo.
Tú todo lo ves como un juego de sóccer, ¿cierto?.- se rió Hady.
Tal y como debe ser.- terció Schneider en esos momentos.
Hady por mucho tiempo se preguntó quien podría ser el tan nombrado Karl Heinz Schneider, ya que todo mundo hablaba de él, pensando que en realidad él era un tipo poco menos que engreído, pero al verlo frente a frente, Hady se quedó sin palabras: Karl era un muchacho muy atractivo... Y Schneider, a su vez, se sintió confundido por los hermosos ojos y la sonrisa franca de Hady Delaney...
¿No me presentas a tu linda acompañante, Wakabayashi?.- quiso saber Schneider.
Por supuesto.- asintió Genzo.- Schneider, ella es Hady Delaney, una buena amiga. Hady, él es Karl Heinz Schneider, capitán de la selección alemana de sóccer y mi compañero de equipo.
Mucho gusto.- dijo Schneider, sonriéndole a Hady de una forma encantadora.
El gusto es mío.- Hady rió de los nervios que de repente empezó a sentir.
Genzo miró el rubor del rostro de Hady y el interés aparente que tuvo Karl en ella y fue entonces cuando tuvo una idea...
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Kojiro Hyuga se sentía ridículo. Lo suyo no era bailar, era jugar sóccer, pero ya no podía echarse para atrás y debía cumplir con la invitación que le hizo a Suien... Qué remedio, no le quedaba de otra, además de que muy, pero muy en el fondo, Hyuga sentía cierta curiosidad por ese mundo que él no conocía...
Te ves muy guapo, hijo.- dijo Noriko.- Creo que nunca te había visto de traje...
Y será la última vez que lo hagas, madre.- replicó Hyuga.- No pienso volver a vestirme así nunca más.
La madre de Kojiro rió suavemente, con el anhelo en la mirada. Su hijo ya se estaba convirtiendo en hombre y pronto quizás alguna chica buena podría fijarse en él... Claro que Kojiro ni siquiera querría pensar en eso... El caso es que al poco rato se apareció Wakashimazu, luciendo muy elegante (ajá) e igual de incómodo que Hyuga. A éste de momento se le olvidó qué rayos estaba haciendo Ken ahí, hasta que recordó que él estaba ahí por Haydee. Ambos muchachos se miraron el uno al otro y fruncieron el entrecejo.
No te reconozco.- confesó Ken.
Ni yo a ti.- replicó Kojiro.- Espero que esta tortura termine pronto.
Vamos, que no puede estar tan mal.- gruñó Ken.- Supongo que será menos doloroso que recibir veinte patadas en el estómago.
Hyuga intentó reír pero solo consiguió emitir un gruñido. Claro, le irritaba el hecho de tener que esperar a su hermanastra, pero le molestaba aun más que Suien hubiese llegado a la mansión para prepararse para el baile junto con ella. Según las chicas, esto fue más que nada por el hecho de que Suien aun estaba algo lastimada de su tobillo y necesitaría de ayuda para cambiarse y arreglarse.
¿Por qué tardan tanto las mujeres?.- gruñó Hyuga, enojado.- Siento que me haré viejo esperando, preferiría estar jugando fútbol.
Ya, que esto pasará rápido.- replicó Ken, intentando calmar a su amigo.
Noriko se había quedado un poco atrás para dejar que los dos jóvenes hablaran, pero carraspeó para llamar su atención y entonces ambos muchachos voltearon y vieron a Haydee bajar por las escaleras, luciendo en verdad hermosa con un vestido color dorado claro el cabello recogido en un hermoso peinado y con el rostro muy bien maquillado. La chica bajó elegantemente las escaleras, dejando a Ken petrificado y con la boca abierta.
Se te van a meter las moscas.- se burló Kojiro, dándole un empujón.
Ya.- gruñó Wakashimazu.
Haydee llegó hasta los muchachos, sonriendo con timidez. Le causaba un poco de timidez el ver a Ken a los ojos, pero trató de ocultar su rubor.
Te ves... Muy bella... .- musitó Ken, tratando de no ahogarse con sus palabras.
Gracias... Tú te ves muy apuesto... .- tartamudeó Haydee.
Kojiro hizo un gesto de desagrado. Todo eso le parecía una completa cursilería... Hasta que vio a Suien bajando lentamente las escaleras, con algo de dificultad debido a la leve molestia que aun tenía en el pie. Sin embargo, aun así la joven se veía hermosa con su vestido de color blanco, con el cabello levemente recogido y un maquillaje muy discreto en el rostro. Kojiro estuvo a un tris de quedarse con la boca abierta, pero tuvo conciencia entonces de que tanto Ken como Haydee lo miraban y decidió entonces el ir a ayudar a bajar a Suien.
¿Me permites?.- preguntó Kojiro, ofreciéndole su mano a la chica.
No piensas cargarme otra vez en tu espalda, ¿o sí?.- murmuró Suien, sonriendo levemente.
No esta vez.- negó Kojiro.
Suien lo miró a los ojos por unos instantes, antes de aceptar tomar su mano y bajar las escaleras con él.
Te ves muy bien.- comentó Kojiro, después de un rato.
Gracias, tú también.- respondió Suien, apenada.
Los cuatro jóvenes se despidieron entonces de Noriko y del padre de Haydee y abordaron el coche que los esperaba. Ninguno de ellos quiso usar una limosina, pretextando que eso solo lo hacían los niños ricos y tontos de occidente, de manera que optaron por tomar un coche simple, el cual los llevó hasta el sitio en donde se realizaría el baile. El lugar era hermoso, lucía espectacular con la decoración y entonces las dos parejas se dispersaron por el lugar. Haydee y Ken no tardaron en empezar a charlar y en olvidar por completo a los otros dos, y en menos de lo que canta un gallo, ambos estaban bailando animadamente en el centro de la pista.
Kojiro y Suien se miraron, sin saber muy bien qué hacer. Estaban nerviosos de estar juntos, eso era más que obvio, pero si habían aceptado ir juntos a ese baile había sido por algo... Costó mucho trabajo, pero después de un gran esfuerzo, ambos jóvenes al fin comenzaron a charlar y a llevarse un poco mejor, cosa que parecía un tanto imposible... Kojiro comenzó a descubrir que Suien era en realidad una joven muy agradable, con cierta ternura oculta. Y Suien, a su vez, se dio cuenta de que Hyuga en realidad era un joven con un corazón muy bondadoso, cubierto por una gruesa capa de acero para evitar salir lastimado...
El baile en sí no resultó tan malo como Kojiro y Ken se esperaban. Éste y Haydee bailaron toda la noche, sintiendo que la atracción que había entre ellos crecía con cada instante que pasaba... Y Kojiro y Suien, a su vez, se sintieron chapaleando entre arenas movedizas... Unas arenas de amor que, si no tenían cuidado con ellas, iban a terminar hundiéndolos por completo...
