Capítulo X

¿Blaine? ¿Estás bien? escucho a Britt preguntar pero no puedo responderle nada. Toda mi atención sigue puesta en el chico de ojos azules que se aleja cada vez un poco más de nosotros, al principio creí que se trataba de una alucinación mía pero cuando lo escuché hablar supe que no estaba equivocado. ¿Quién iba a decir que volvería a encontrarme a ese chico? Y para el colmo en qué situación… Si hubiera prestado un poco más de atención no habría derramado su café sobre él, vaya que tengo suerte con estas cosas… – ¿Blaine? insiste Britt y me hace regresar a la realidad.

Ah? Estoy bien Britt… le contesto para tranquilizarla.

¿Interrumpí algo? ¿Conocías a ese chico? me pregunta confundida y yo río.

Pues… ¿recuerdas al chico del pañuelo? le pregunto tentativamente y ella abre mucho los ojos.

¡No me digas que era él! me grita sorprendida y yo asiento – ¡Blaine! ¿Por qué no me dijiste? la escucho quejarse.

Porque en cuanto llegaste él salió corriendo… le explico.

¿Al menos conseguiste su número? me pregunta curiosa.

¡No! Ni siquiera me dio tiempo de preguntarle su nombre y para el colmo derramé su café sobre él… le digo un tanto frustrado.

Ay Blaine… la escucho decir y de repente me mira con el ceño fruncido. – ¿No se supone que era francés? Él parecía americano… me dice confundida.

Al parecer sólo estaba de visita igual que nosotros, él también pensó que yo era de aquí… le digo con una sonrisa boba en el rostro y ella ríe.

Son el uno para el otro… bromea y ambos reímos.

Será mejor que vayamos a ver a los chicos y por favor no les digas nada porque estoy seguro que Jeff es capaz de perder el vuelo con tal de encontrarlo… le digo ofreciéndole mi brazo para que caminemos y ella lo toma.

¿Tú no lo quieres encontrar? me pregunta buscando mi mirada pero yo la esquivo.

Aunque quisiera Britt… ¿qué sabemos de él? Nada, ni siquiera su nombre y según recuerdo nuestro país es bastante grande… le digo un tanto decepcionado.

Pero hay una mínima posibilidad de que él se dirija a Nueva York ¿no? insiste.

Tú lo has dicho… mínima… no tiene caso Britt, mejor olvídalo… contraataco y ella parece desilusionada.

"Pasajeros del vuelo número 1408 con destino a la ciudad de Nueva York favor de abordar…" escuchamos la voz de una señorita y ambos nos apresuramos hacia el túnel de abordaje donde nos esperan Jeff y Nick.

¿Dónde estaban? Hemos estado marcando a sus celulares y no contestan… se queja Jeff en cuanto llegamos.

Lo siento, yo no tengo batería… le dice Britt apenada.

Y yo… comienzo a decir mientras saco mi celular. – ¡Oh! Se apagó… le digo mostrándole el celular y él pone los ojos en blanco.

Déjame revisarlo Blaine… me dice Nick y yo se lo entrego.

¡Vamos chicos! el vuelo sale a las 9 no a las 12 del día, apúrense… dice el maestro detrás de nosotros y todos nos apresuramos a entrar.

Debido a que no es nuestro vuelo original los asientos están regados en todo el avión pero por suerte hay varios que están en parejas y nosotros alcanzamos dos de ellos, Nick y Jeff se van a la parte de atrás del avión y nosotros nos quedamos en medio. El profesor está adelante junto a otros chicos y al parecer el avión está lleno, después de unos minutos la azafata comienza a dar instrucciones y se cierran las puertas. Despegamos alrededor de las 9:20 y compruebo que Britt aún no supera su miedo a las alturas, durante el camino intento tranquilizarla con algunas anécdotas graciosas hasta que logra relajarse y decidimos dormir un poco.

No sé cuántas horas nos quedamos dormidos pero cuando estoy a punto de abrir los ojos escucho a lo lejos la voz de Jeff que al parecer está platicando con una chica, debería estar sorprendido pero conociendo a mi amigo sé que no le es difícil entablar una conversación incluso si se tratara de un roca. Después de unos minutos más en los que me rehúso a abrir los ojos escucho al capitán anunciar que estamos a punto de aterrizar y finalmente los abro para comprobar que los cinturones de seguridad están en su lugar.

Britt sigue dormida y decido no despertarla hasta que estamos en tierra, poco a poco los pasajeros comienzan a descender pero parece que mi amiga ha caído en un profundo sueño. Después de un rato ya no escucho la voz de Jeff y eso me indica que ellos ya han bajado del avión, no quisiera despertar a Britt pero temo que es necesario. Poco a poco la veo regresar a la vida y comienzo a bajar nuestro equipaje de mano en lo que se despierta por completo, cuando estamos listos me doy cuenta que somos los únicos arriba del avión así que nos apresuramos a bajar pero una de las azafatas me detiene en la salida…

Disculpe, creo que se le está olvidando algo… la escucho decir.

¿Qué? le pregunto confundido.

Esto… me dice mostrándome un celular.

¡Oh! Nick debió dejarlo por ahí… le digo.

¿Entonces si es de usted? me pregunta y yo lo reviso por fuera.

Sí, gracias… le digo guardando el celular.

De nada pero tenga más cuidado, si lo hubiera encontrado mi jefe no se lo hubiera regresado tan fácilmente… me dice guiñándome un ojo.

Oh… en verdad gracias… es lo único que se me ocurre decir.

Tal vez quisiera darme algo más que las gracias, como su número por ejemplo… me dice ofreciéndome un papel y Britt aparece a mi lado.

¿Nos vamos amor? me pregunta y yo sonrío.

Claro amor… le digo tomando su mano y la señorita desaparece. – Gracias… le digo en cuanto nos alejamos y ella ríe.

No fue nada… me dice divertida y ambos nos dirigimos a buscar nuestro equipaje. Ahí nos encontramos con Nick y Jeff que están besándose como si su vida dependiera de ello y tengo que aclararme la garganta para que se separen.

Pero si ustedes no pierden el tiempo… les digo entre risas.

Déjalos, son bien lindos… dice Britt dulcemente y veo que Jeff se pone rojo.

¿Vendrán por ti Britt? le pregunta Nick cambiando el tema.

Sí, de hecho ya deberían estar por aquí… dice mirando para todos lados. – ¡Oh! ¡Ahí está! dice haciéndole señas a una chica morena que en cuanto la ve comienza a caminar hacia nosotros.

¡Britt! ¡No sabes cuánto te extrañé! dice la chica levantándola entre sus brazos y las veo besarse. De pronto siento que estoy invadiendo su espacio personal y decido alejarme un poco.

¡Oh! Mira, ellos son Blaine, Nick y Jeff… le dice Britt en cuanto la baja y ella nos mira con una sonrisa. – Ella es Santana, mi novia… termina diciéndonos con una sonrisa y la chica nos tiende la mano.

¿Tu novia? pregunta Jeff sorprendido y yo le doy un codazo.

Mucho gusto… le digo tomando su mano y ella sonríe.

El gusto es mío… dice saludándonos a todos.

¿Viven muy lejos de aquí? les pregunta Jeff.

Un poco pero traemos auto… ¿quieren que los llevemos a algún lado? nos pregunta Santana.

No es necesario… comienzo a decir pero Britt no me deja continuar.

Nada de que no es necesario Blaine, vamos al auto y nos indican el camino… nos dice seriamente y comienza a caminar.

Ya la oyeron… dice Santana guiñándonos un ojo y nosotros reímos.

Al final tuvimos que hacerle caso a Britt y ellas nos llevaron a nuestro apartamento, estuvimos platicando un rato en la sala y después se despidieron. Comencé a desempacar mis maletas mientras Jeff se ofrecía a preparar algo de comer junto a Nick pero me detuve cuando el celular que traía en mi bolsillo comenzó a sonar con un tono extraño…

¡Nick! ¡Deja de cambiar el tono de mi celular! me quejo en voz alta.

¿Qué? Yo solamente lo encendí… dice entrando a mi habitación y yo lo miro con el ceño fruncido. – Toma, se me olvidó dártelo en el aeropuerto… dice tendiéndome un celular.

¿Ese es mi celular? no puedo evitar preguntar.

Sí… ¿por qué pones esa cara? me pregunta confundido.

Yo… yo pensé que lo habías olvidado en el avión… comienzo a decir.

Amm… no… me dice aún confundido y el celular vuelve a sonar.

Una de las azafatas me entregó un celular idéntico al mío y yo lo acepté porque creí que lo habías olvidado… le explico y él parece entender.

¿Es el que está sonando? ¿Por qué no contestas? Tal vez sea su dueño… lo escucho decir e inmediatamente lo saco.

Es un mensaje… bueno… son cinco mensajes… le digo al ver la pantalla.

¿Los vas a leer? me pregunta.

No es correcto… le respondo.

¿Y si es el dueño? insiste.

Bien… termino diciendo y al querer abrir uno de ellos me aparecen todos en la pantalla.

Te extraño demasiado, voy a ir por ustedes al aeropuerto ¿a qué hora llegas? – E

Ya estoy aquí… – E

Bebé, contesta… ¿dónde te veo? – E

Bebé, me estoy preocupando… – E

¿Está todo bien? ¿El vuelo se retrasó? –E

Amm… creo que no es el dueño… me dice Nick al leer los mensajes.

¿Y qué se supone que debo hacer ahora? le pregunto preocupado.

Pues sólo espera a que llame el dueño o dueña de algún otro número y si vive por aquí se lo regresas pero si no pues ya tienes dos celulares… lo escucho decir.

Debí haberlo revisado antes, soy un tonto… le digo a mi amigo.

Calma Blaine ¿qué es lo peor que puede pasar? intenta tranquilizarme y Jeff nos llama a comer. Mientras tanto creo que Nick tiene razón, lo único que puedo hacer es esperar…


Después de que encuentro a Rachel en el aeropuerto ambos nos despedimos de su papá y nos dirigimos hacia el túnel de abordaje. Cuando estamos a bordo del avión intento olvidarme de lo sucedido en el aeropuerto y como caídos del cielo aparecen los chicos que entraron con nosotros al desfile en el Grand Palais, resulta que ellos también regresaban a Nueva York ese día así que nos pusimos a platicar un largo rato hasta que me quedé dormido. Cuando me desperté Rachel ya estaba bajando nuestro equipaje de mano con ayuda de los chicos y yo me apresuré a ayudarles, después de bajar nos despedimos de los chicos y caminamos hacia la salida.

¿Seguro que Elliot vendría por nosotros? escucho a Rachel preguntar.

Sí, no debe de tardar… le digo mientras lo busco por todos lados.

Ese chico en verdad está haciendo méritos ¿no crees? me dice después de un rato.

No empieces con eso Rachel, él sólo es mi amigo y no pretendo que sea otra cosa… le dejo en claro.

Pues yo creo que él tiene otros planes en mente… me dice con una sonrisa burlona y su celular comienza a sonar. "Hola… sí, justo aquí… no te preocupes… aquí nos vemos…" la escucho decir antes de colgar. – Era Elliot… me explica.

Genial… le digo viendo hacia otro lado y unos minutos después siento que alguien cubre mis ojos con sus manos. – Elliot… basta… me quejo y las manos desaparecen.

¡Sorpresa bebé! me dice ofreciéndome un ramo de rosas rojas y yo me quedo sin habla.

¡Son hermosas! grita Rachel a mi lado.

Gracias Elliot pero sabes que no me gusta que me digas así… le digo un poco incómodo.

¡Oh! Lo siento Kurt, no quería molestarte… se disculpa y Rachel me da un codazo.

Igual… gracias… termino diciendo y él nos ayuda con las maletas.

¿Nos vamos? dice ofreciéndome el brazo pero yo hago como que no lo veo y Rachel lo toma por mí.

Durante el camino al departamento Rachel y Elliot se la pasan platicando sobre todo lo que hicimos en París pero yo no intervengo, a pesar de que es medio día me siento cansado y estoy hambriento. Tal vez si me hubiera tomado el café que había comprado en el aeropuerto no tendría tanta hambre, al pensar en el café inmediatamente me acuerdo de Blaine… Ni siquiera puedo creer que ese rostro ya tiene un nombre, es tonto que siga pensando en él porque el país es muy grande y lo único que sé de él es su primer nombre pero no puedo evitarlo, esos ojos color avellana no abandonan mis pensamientos y lo peor del caso es que él ni siquiera juega para mi equipo.

En cuanto llegamos al departamento me disculpo con los chicos y me encierro en mi habitación, no estoy de humor para escuchar su plática y no quiero portarme más grosero con Elliot pero en este momento no sé cómo dejarle claro que nunca seremos algo más que amigos. Ellos parecen entenderme y no se molestan en insistir que me quede a su lado así que voy directamente a mi cama. Estoy seguro que no pasan ni cinco minutos cuando caigo en un profundo sueño.

No sé cuántas horas duermo pero cuando despierto ya es de noche, si no estuviera tan hambriento apuesto que no hubiera despertado hasta el día siguiente pero el olor a comida me ha hecho regresar a la vida. En cuanto despierto al cien por ciento camino hacia la cocina y encuentro a Rachel terminando de preparar la cena, sé que eso no es su fuerte así que no espero la gran cosa para esta noche…

¿A qué hora se fue Elliot? le pregunto en cuanto llego a su lado.

Hace un momento, creo que esperaba que despertaras pero perdió la esperanza… la escucho decir.

Me disculparé con él más tarde, estaba muy cansado… le digo mientras me dispongo a poner la mesa.

Estaba muy preocupado… me dice después de un rato.

¿Por qué? le pregunto confundido.

Piensa que lo estás evitando… me responde.

¿Qué? ¿Por qué? insisto.

Porque no respondiste sus mensajes ni la llamada que te hizo en la tarde… me explica.

Seguramente se me acabó la batería… le digo restándole importancia.

¿A quién quieres engañar Hummel? me pregunta mi amiga y yo la miro ofendido.

¡Es enserio! Yo no escuché que el celular sonara… me defiendo.

Ahaa… la escucho decir.

Te lo voy a demostrar… le digo buscando mi celular pero no lo encuentro. – ¿Rachel has visto mi celular? le pregunto.

Mmm… no pero tal vez esté en mi bolsa, búscalo ahí… me dice señalando al sofá y yo la obedezco.

Rachel aquí no está… ¿de verdad no lo has visto? insisto.

No Kurt… me dice seriamente y corro a mi habitación. Busco en la cama, en la chamarra que traía puesta, en las maletas y prácticamente volteo todo el apartamento de cabeza pero el celular no aparece. Comienzo a recordar todo lo que hice antes de que me diera cuenta que no estaba pero no recuerdo nada raro, después de chocar con Blaine aún tenía mi celular y cuando los chicos llegaron a nuestro lado en el avión todavía tenía el celular en mis manos hasta que me quedé dormido y lo dejé…

Rachel… perdí mi celular… concluyo.


Ahora sí... Hola! alguien se retrasó con sus actualizaciones, lo siento...

Espero que les haya gustado el capítulo y quiero pedirles un poco de paciencia porque cambiaré mis días de actualización. Prometo resolver eso la siguiente semana, un gusto saludarlos chicos y hasta la próxima! ;)