VOLVIÉNDOSE LA BELLA DURMIENTE
Capítulo 10: El final del cuento
La puerta se abrió lentamente revelando a la elegante dama y al frío joven que salían a su encuentro.
—Sakura, Syaoran —dijo Ieran— acompáñenme.
—Espera, madre —replicó Syaoran— ¿qué es lo que tienes pensado?
—Ya he hablado con la familia de Sakura y han aceptado el compromiso de ambos, por lo que debo realizar la ceremonia tradicional de la familia Li.
—¡No hagas esto sólo porque mi madre te convenció! —dijo enfrentándose a Touya.
La expresión de Syaoran era de inconformidad. Sakura se sorprendió de su reacción y se acercó tímidamente a él.
—¿Acaso no estás enamorado de mi hermana? —le dijo el moreno con su habitual frialdad.
—¡Por eso te lo estoy diciendo! —respondió de nuevo con la voz alzada—. Tienes que aceptar que estoy enamorado de ella y que pienso estar toda mi vida a su lado, y lo tienes que aceptar por tu propia cuenta.
—Me subestimas —dijo Touya.
Ieran se acercó a ambos niños.
—No fui yo quien tuvo que convencerlo. Él abordó el tema en cuanto nos encontramos solos.
—¡¿Qué?! —exclamó Sakura.
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La puerta se cerró detrás de ellos.
—¿Qué es necesario para formalizar su compromiso? —preguntó Touya.
—¿Ella ya le habló? —repuso Ieran sorprendida de su disposición— Eso es…
—No, ella no me ha dicho nada —interrumpió—. Fue la otra niña quien se lo dijo a Tomoyo y yo las escuché. ¿Qué es lo que se necesita?
Ieran sonrió
—Tú también debes de estar al tanto de eso, ¿no es así? —continuó al recibir una respuesta afirmativa— Debemos realizar una ceremonia tradicional de la familia Li, pero necesitamos la aprobación de la familia de Sakura.
—Hablaré con mi padre, pero él también está al tanto.
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—¿De verdad estás de acuerdo, hermano? —pregunto Sakura sin creerselo todavía.
—Aún pienso que eres un monstruo y ese chico es un demonio, pero… son tal para cual —dijo con sarcasmo.
—¡Hermano! —reclamó la chica mientras sonreía.
—¿Qué te hizo aceptarlo? —preguntó Syaoran.
—No lo sé —respondió molesto—. Lo que ocurrió entre ustedes… me hizo comprender que no puedo interferir en la felicidad de mi hermana y pude ver que su felicidad era mayor cuando estaba contigo.
Ambos niños se sonrojaron.
—¡Sin embargo no dejaré que te la lleves lejos! —dijo de nuevo con su sarcasmo.
Syaoran le sonrió aunque en sus ojos había una mirada desafiante.
—Hermano, ¿qué fue lo que dijo papá? —preguntó la niña con cierta duda.
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Touya fue conducido hacia un teléfono donde le enseñaron a utilizar el servicio de larga distancia. Logró conectarse a la universidad donde su padre debía estar a esa hora pero no se encontraba cerca. Tardaron unos minutos en contactarlo hasta que finalmente lograron llevarlo al teléfono.
—Touya, ¿qué sucede? ¿les ha ocurrido algo malo? —su voz notaba angustiada.
—No papá, estamos bien. En realidad, hay un asunto muy importante que debemos hablar.
—¿De qué se trata hijo?
—Es sobre Sakura. Ella…
—¿Puedo hablarle yo? –interrumpió Ieran —Es más correcto.
Touya la miró de reojo y volvió a concentrarse en la voz de su padre.
—Es mejor que te comunique con alguien más. Espera, papá.
El joven le cedió el auricular a la señora Li quien se dirigió amablemente a su interlocutor.
—Bueno, Señor Kinomoto, soy Ieran Li. Tengo entendido que conoce a mi hijo, Syaoran Li.
—Si, tengo entendido que es buen amigo de mi hija Sakura —respondió Fujitaka con ligera confusión.
—Así es. Sin embargo, ellos son más que amigos y mi deber como madre de Syaoran es pedirle la mano de su hija para mi hijo —dijo soltándolo de un solo golpe.
Hubo silencio del otro lado de la linea.
—¿Señor Kinomoto?
—Permítame, ahora debo hablar con él —dijo Touya tomando el teléfono de la mano de Ieran.
—Espero que no haya sido muy terrible la sorpresa.
—Papá, papá…
—Touya… ¿es verdad lo que ella acaba de decirme? —la voz de su padre sonaba angustiada.
—Sí, papá. Es cierto.
—Pero…
Touya suspiró.
—Comprendo lo que sientes, sin embargo estoy muy seguro de esos dos, aunque me enfada mucho el admitirlo.
—¿Crees que sea una buena idea?
—Sabes que no permitiría que nada le ocurra a mi hermana —dijo con resignación—. Esto es quizá lo mejor que podría hacer considerando…
Fujitaka suspiró también.
—Esto me ha tomado por sorpresa. Después de todo, tu hermana tiene sólo doce años.
—Sí, pero ni creas que les permitiré que se casen tan jóvenes —le respondió con enfado.
—Déjame hablar con él —dijo Ieran.
Fujitaka escuchó el intercambio del otro lado de la línea.
—Señora Li, ¿es usted?
—Señor Kinomoto, ¿qué piensa usted del compromiso de nuestros hijos? Será un largo compromiso, ya que Syaoran aún debe prepararse mucho para ser el sucesor del clan Li y poder cumplir sus futuras obligaciones al igual que su hija.
–Si es lo que mi hija quiere y mi hijo lo ha aprobado, entonces yo también doy mi aprobación. Concuerdo con que el compromiso sea largo. Ambos deben prepararse mucho.
—Muy bien. Me gustaría realizar hoy mismo la ceremonia tradicional de mi familia. Usted comprenderá que tenemos costumbres muy estrictas.
—Lo entiendo. Le agradezco mucho que acoja a mi familia —respondió Fujitaka con la misma solemnidad.
—Además, me gustaría conversar un poco sobre el futuro de su hija, por lo que sé usted esta muy al tanto de eso.
—Así es —dijo con un poco de temor.
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Sakura reía con nerviosismo mientras Tomoyo insistía en grabar con su cámara cada una de las reacciones de ambos que se encontraban completamente sonrojados. Yukito se acercó a Touya quien le susurró algo.
—Sé que cuando crezca tendrá que separarse de nosotros, pero aún falta mucho tiempo para eso.
—Has cambiado. Ya no eres tan sobreprotector con tu hermana.
—Porque ahora sé que hay muchas personas que la protegen tanto como lo hago yo y puedo confiar en ustedes.
Después de eso, Ieran los condujo a una enorme sala donde las paredes estaban tapizadas con las imágenes de los antiguos líderes del Clan Li. En el centro aún permanecía la fotografía del padre de Syaoran.
—Muy bien, delante de todos nuestros antepasados realizaremos la ceremonia de compromiso.
Después de eso a ninguno de ellos se les permitió volver al hotel más que a traer sus cosas.
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Sakura y Syaoran estaban solos en el jardín sin decir nada, simplemente se veían a los ojos con una enorme sonrisa. Él acariciaba con suavidad las manos de Sakura.
Él se inclinó hacia ella levemente.
—Sakura, te amo.
—Y yo a ti.
Ella se acercó la distancia que faltaba y así pudieron volver a unir sus labios en un beso lleno de inmenso cariño.
FIN
