Disclaimer: Los personajes pertenecen a la prestigiosa Stephenie Meyer, este fic tiene algunos elementos de la película "Hanna" y la trilogía de videos musicales de Dorian pero el giro que tendrá es todo mío.


Summary:-Edward ¿Qué somos?-pregunto Bella completamente aterrorizada, sus manos sujetaban fuertemente mi camisa y las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos. -No sé de que hablas- dije mintiéndole. –Entonces ¿Por qué diablos la CIA nos persigue?-


I love you my own way
I love you better
I love you inside all this
I love you forever

All this words are useless
When I look into your eyes
It's the simple truth of perfect,
Little secret

Yo te amo a mi manera
Te amo mejor
Te quiero dentro de todo esto
Te quiero para siempre

Todas estas palabras son inútiles
Cuando miro en tus ojos
Es la simple verdad de perfecto,
Pequeño secreto

Perfect Little Secret/Snow Patrol


"Qué Somos"

Chapter 8: Contra tiempos .

Bella POV

Cuando oscureció me prepare para salir, abrí la ventana completamente y salté al tejada, caminado a gatas por él, rápidamente me encontré en frente del árbol, mi principal aliado en mis fugas diarias, lo baje y mis pies tocaron el suelo.

-¿A dónde vas?-escuche como susurro una voz a mis espaldas. Oh Dios que haría ahora.

Contuve la respiración por unos segundos que me parecieron infinitos, de forma lenta y concienzuda me di vuelta con todos mis sentidos agudizados, completamente alerta y preparándome para luchar si era necesario, solté un suspiro al ver quien me había descubierto.

-Emmett-susurre ligeramente más relajada.

-Parecía que te ibas a desmayar-dijo con su sonrisa característica, la que lo hacía parecer aun más joven.

-Uff…falto poco para eso-me sujete al árbol tratando de calmar mi acelerada respiración y que me corazón dejase de latir como si estuviese corriendo una maratón.

-Y dime Bella ¿A dónde ibas?-dudé, me di cuenta que él lo percibió-Ohh vamos, no se lo diré a nadie, te lo prometo por mi Rose, además es lógico que te escapes en la noche de esta jaula, es ridículo que quieran mantener encerrada como a una prisionera-dijo de forma seria y madura, algo muy poco usual de ver en Emmett.

-Lo es, tienes toda la razón, me gustaría que Charles también se diese cuenta de eso…verás-comencé a jugar con las pulseras de mi muñeca y sentí como miles de mariposas revoloteaban en mi estómago- Conocí a alguien e iba a ir a verlo-dije rápidamente.

-Uy, es tu novio ¿Verdad?-dijo con una gran sonrisa en sus labios y guiñándome un ojo.

-Sí-sentí mis mejillas teñirse de un rojos profundo y mis ojos se clavaron en el suelo.

-Me alegro mucho por ti Bella, ahora vete, los hombres odiamos esperar- apunto la salida.

-Gracias, eres el mejor- sonreí ampliamente-Te debo una-

-Vete ya-dijo con un falto tono de irritación. Sonreí y mi apresure en salir de mi jaula personal, corrí a gran velocidad por las calles de New York, me pareció que lo hacía tan rápido que las personas a mi alrededor ni siquiera notaron mi presencia, en un par de minutos estaba en frente de la puerta de la azotea, esta no estaba entreabierta como de costumbre. Qué extraño. Rápidamente la forcé e ingrese, no había nadie esperándome. Miré la hora en mi celular, eran las 1:30 de la madrugada, comencé a preocuparme por Edward, él nunca llegaba tarde ¿Estaría enfermo? ¿Tendría problemas con sus padres? ¿Le habría ocurrido algo malo? Rogaba porque no fuese así. Luego de dar miles de vueltas alrededor de la azotea, mejor sería que me sentase y pensase de forma positiva. Me senté en el suelo, abrazando mis piernas y apoyando el mentón en mis rodillas, tome un par de respiraciones profundas tratando de calmarme y tranquilizar el desbocado latido de mi corazón.

Escuche un sutil chirrido proveniente de la puerta, inmediatamente me levante, di un par de pasos largos hasta quedar al frente de él. Edward lucía diferente, sus ojos no brillaban como lo hacían normalmente, estaban apagados y notoriamente tristes, ligeramente humedecidos, las comisuras de sus labios estaban caídas, logrando que se me encogiese el corazón al verlo así tan acongojado…tan abatido.

-Edward-dije apoyando mis manos a ambos lados de su rostro-Por favor dime que ocurre-supliqué.

Sus ojos me observaron, atravesando los míos, algo similar a que nuestras almas se fusionaran. Acaricio mis mejillas, fue una caricia similar al toque de una pluma, se inclino y sus labios se estrellaron contra los míos en un beso necesitado y hambriento, rápidamente su lengua invadió mi boca, llenándome de su sabor, su mano se introdujo en mi cabello controlando el ángulo del beso, sentí la tensión en su mentón. Lentamente nos separamos, tratando de regular nuestras respiraciones erráticas. Aquel beso me asusto, dejándome un sabor algo amargo, no me gustaba no saber que estaba ocurriendo. Envolví mis brazos alrededor de su cintura, haciéndole sentir mi apoyo, tratando de transmitirle que no estaba solo, que podía contar conmigo, su Bella.

-Sabes que te amo ¿Verdad?-susurro, en ningún momento nuestros ojos se desconectaron.

-Lo sé mi amor-deje un suave beso en su cuello-Por eso confía en mí…dime que está ocurriendo-pronuncie en un hilo de voz.

-Mis padres quieren que nos marchemos de New York-mis ojos se abrieron de par en par, mi boca se abrió ligeramente y experimente un fuerte dolor en el pecho que me dejo sin aire, algo similar a un corazón roto en dos, todo este tiempo juntos me parecía más a un sueño lejano que mi mente imagino, una alucinación.

-Tranquila preciosa-beso mis mejillas tratando de limpiar las lágrimas que caían como cascadas desde mis ojos, ni siquiera recordaba en qué momento había empezado a llorar-No me iré a ninguna parte, a menos que sea contigo-

-Pero Ed ¿Qué pasará con tus padres?-dije un poco más tranquila, aunque me sentí egoísta por alejarlo de su familia ¿Estaría mal amarlo tanto como lo hacía?

-Digamos que me escapé de casa-sonrió de forma traviesa y comenzó a despeinar su cabello.

-Pero Edward porque hiciste eso… ¿De qué vivirás? Agradezco lo que estás haciendo por mí, es un bonito gesto pero creo que estás arriesgando demasiado por mí, no creo merecerlo- susurre con voz apenada.

-No digas eso-entrelazo nuestros dedos-Lo haría una y mil veces, porque te amo, sé que lo digo seguido pero es que enserio lo hago, además eres lejos lo mejor que me ha pasado en toda mi jodida vida desde el momento en que te vi, lo eres todo para mí –sus palabras me dejaron sin aliento ante tal profundidad de declaración-Tú y yo juntos por siempre, es un acuerdo universal-dijo seriamente- Además tengo una buena suma de dinero ahorrada que me servirá para vivir y preparar nuestra huida juntos, claro que te esperaré todo el tiempo que necesitas, no quiero presionarte respecto a eso-sonreí, me alcé sobre las puntas de mis pies y lo bese largamente de forma lenta pero concienzuda, disfrutando el beso.

-Eres tan perfecto, tan caballero, tan todo Te-beso-amo-beso-mucho-

-Yo igual preciosa, no sabes cuánto, ahora no te preocupes todo saldrá bien- sonrió.

-Trataré-suspire, apoyándome en él, comencé a sentir como el cansancio se apoderaba de mí.

-Estás cansada, será mejor que te acompañe a casa- dijo abrazándome fuertemente.

-No es necesario, quedémonos un ratito más, te extrañado un montón-dije pegándome fuertemente a él e hice un puchero.

-Eres invencible-dijo dándome un corto beso.

-Lo sé, es que enserio te extrañe demasiado, cada día lo siento más y más sobre todo las tardes, se me hacen interminables- confesé acariciando el dorso de su mano.

-Ya no queda nada para que estemos juntos y vayamos a todos esos lugares lindos que quieres ir-susurro en mi oído logrando que me estremeciera de pies a cabeza.

-Si te pidiese que me llevases a la luna ¿Lo harías?-pregunte en broma enarcando una ceja.

-Probablemente, si me pidiese que me parase de cabeza lo haría, haría lo que tú quisieses solo por hacerte feliz-beso mi mejilla.

-Creo que pensaré antes de hablar, no quiero que al mejor novio del mundo le pase nada malo-bese su barbilla.

-Creo que si tú me cuidas no me pasara nada-dijo de forma coqueta-Ahora creo que será mejor que te acompañe a casa, pareciese que te fueses a desmayar del sueño-

-Tienes razón, así que quiero que me lleves a caballo-dije mirándolo entre mis pestañas.

-Eres mi perdición Isabella Swan, ven-me dio un corto beso y me ayudo a acomodarme en su espalda. Camino a un buen paso, cada poco minutos me dedicaba a jugar con sus cabellos cobrizos o besar su cuello níveo.

-Si sigues haciendo eso te terminaré botando-dijo con voz temblorosa. Sonreí internamente.

-Edward ¿A qué lugar te gustaría ir después de París?-

-Aun no lo sé, tal vez Rusia- dijo de forma insegura.

-Ya veremos, apenas nos escapemos compraremos un libro y haremos una lista con todos lo lugares que queremos visitar ¿Te parece?-susurre con voz entusiasma.

-Me parece perfecto, ahora estamos a una calle de tu casa, te dejo aquí o quieres que te acompañe un poco más cerca-

-Aquí esta bien-me ayudo a bajarme, nos quedamos mirando varios minutos, ambos teníamos en nuestro rostro una sonrisa boba, lentamente nos fuimos acercando hasta que nuestros labios comenzaron a rozarse.

-Adiós, cuídate hermosa-susurro acomodando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.

-Tú igual- susurre entre suspiros. Me apresure en llegar a casa, saltar el tejado, cuando entre en mi cuarto no me percate que habían personas.

-Tú Isabella, pensaste que nunca nos daríamos cuenta de tus fugas, crees que Charles y yo somos idiotas-dijo Jacob con las aletas de la nariz dilatadas, me encogí al escuchar la rabia que destilaba su voz, le temí como nunca antes lo había hecho-Pues te equivocas niñita- escupió las palabras-Ahora harás lo que yo te diga y Charles ya se entero de tus fugas, estarás bajo vigilancia las 24 hrs, ahora ven conmigo-no espero a que le contestase, me agarro fuertemente del brazo, bajamos las escaleras y todos los guardias observaban atónitos la escena sin decir nada.

-Suéltame me haces daño imbécil, le diré a Charles lo que estás haciendo con su hija, nunca te lo perdonara-dije al borde de las lágrimas.

-Suéltala-intervino Emmett-Puedes ser muy mano derecha del pero no creo que él este muy contento de que maltrates a su hija-el chucho soltó mi brazo, lo sobé tratando de alejar el dolor y me apresure en pararme detrás de Emmett.

-Recuerda tu lugar-dijo mirando con odio a Emmett.

-No creo que este muy lejos del tuyo, ambos somos empleados del nada más-dijo con una mirada de superioridad.

-No cantes victoria, idiota y tu Isabella no te librarás del castigo, sígueme por las buenas o sino será por las malas-dijo de forma bravucona.

-No me amenaces-dije tratando de mantenerme serena-Ahora dime ¿A dónde vamos?-

-Charles me dijo que te encerrara hasta que el volviese-dijo como si hablase de cualquier cosa.

-¿Cuando vuelve?-dije horrorizada.

-En 3 días-

-¿3 DIAS?-grité-ESTÁN ENFERMOS-dije resistiéndome a moverme, llegaron 3 guardias más, quienes me sujetaron fuertemente y me llevaron hasta un cuarto que yo nunca había visto, era un cuarto completamente aislado de la casa-SUÉLTENME-grité a todo pulmón.

Los muy imbéciles me dejaron en el suelo de que aquel cuarto y se apresuraron en cerrar. Golpee, grité pero nadie me abrió la puerta, así pasé toda la noche. Que diablos haría ahora, algo se me tendría que ocurrir.


Hola!

Al fin de vacaciones, aquí les traje un nuevo capítulo ojalá que los disfruten.

Como siempre agradezco sus reviews, estoy pensando en un nuevo fic pero no he podido hacer demasiado debido a que mis fics aun no se han finalizado.

Saludos a todas y nos leemos pronto c:

Pd: Las invito a leer mi otro fic llamado "Camino hacia la ruina"