Un par de pesados pasos resonaron en la entrada del gremio, el mago de hielo caminaba como si su cuerpo fuera de plomo y atravesó el edificio sin mirar a nadie a pesar del par de voces que le llamaron, se sentó de golpe en una de las sillas pegadas a la barra y recargo su mentón en la misma, su vista estaba perdida y sus parpados estaban morados como si no hubiese dormido en toda la noche.
—¿Te pasa algo, Gray? —La siempre amable Mira se le acerco ofreciéndole un vaso con chocolate caliente, lejos de ofrecerle alcohol como seria lo usual prefirió darle una bebida caliente al notar ese rostro de "Háblenme y los congelo, lo juro" que tenía el chico.
—No—Contesto escuetamente, toco con un dedo el chocolate y lo congelo en un parpadeo, la joven suspiro y tomo el vaso congelado retirándolo de frente suyo, eso seguro tardaría en derretirse.
—¿Paso algo con Juvia? —Susurro quedamente, el muchacho mostro reacción al fin y levanto la mirada de golpe viéndola receloso.
—¿Por qué habría de pasar algo con ella? —Trato de sonar desinteresado pero su pura reacción le delato completamente.
—Bueno…—Mirajane sonrió tenuemente, iba a cobrarse muy bien ese maltrato del arisco alquimista de hielo—Hoy vino en la mañana y…—Comenzó a divagar moviendo su dedo suavemente solo para hacerlo disgustarse el chico perdió la paciencia rápidamente.
—¿Y? ...—Musito bastante impaciente, conteniéndose de golpear la barra y armar una escena.
—Bueno, ella lucia muy…Sonriente—Dijo quedamente—Más de lo usual, era obvio que algo estaba ocultando… ¿Sucedió algo entre ustedes? —Su mirada inquisidora hizo a Gray temblar suavemente, no le gustaban esos ojos que ponía la mujer.
—No, no pasó nada—Zanjo el tema al instante.
—Más vale Gray…Sabes lo que te podría pasar si algo le hicieras a Juvia ¿Verdad…? —su mirada aterradora acompañada del crack que hizo el vaso en sus manos al romperse hicieron al Fullbuster temblar levemente, pero trato de lucir lo más calmado del mundo a pesar de eso.
—Sí, si como sea…—Se giró pues deseaba evitar el contacto visual con La Demonio, al fondo vio a Natsu parlotear estupideces como era usual y gruño caminando a él dispuesto a desahogar su frustración sacándole la mierda a Natsu a punta de patadas.
Continúo caminando hacia el hijo de Igneel cada vez más rápido, casi al punto de correr pero algo detuvo sus pasos una tenue risa llego a sus oídos y esto le congelo. Lentamente giro su rostro buscando a la dueña de esa risa y casi dio un salto ante lo que vio, en una esquina Gajeel, Levy y Juvia conversaban amenamente, la muchacha que hasta el día anterior había sido su obediente amante estaba allí sonriendo, sonriendo con esa hermosa sonrisa que solo debía poner por él, gruño sin saber porque.
—¡Hey, Cubo de hielo!—Grito el pelirrosa consentido del gremio pero fue ignorado olímpico—Oh no hijo de perra tu no me ignoraste—Susurro para sí frustrado de haber sido ignorado solo para caminar hacia Gray tomándolo del brazo pero en cuanto vio a su amigo a los ojos noto que algo le pasaba.
—¿Qué mierda quieres, Natsu? —Y con el hecho que le llamara por su nombre quedo entendido para el Dragneel que su amigo estaba mal pero no sabía el porqué.
—Tu y yo vamos a hablar—Camino rápidamente arrastrando al muchacho que no pudo poner pero, ya fuera del gremio donde el pelinegro se separó de su "secuestrador" de un fuerte manotazo.
—¿Qué te pasa idiota? —Se quejo por lo alto, extrañamente el contrario no reacciono de forma exagerada como era típico en el ante estas situaciones.
—La pregunta es: ¿Qué mierda te pasa a ti? —Los ojos de Natsu demostraban que estaba preocupado y esto hizo a su amigo dar un paso atrás—Desde que llegaste estas raro Gray, no gritas, no comes, no golpeas a nadie…—Esos eran síntomas de algo serio si se hablaba del alquimista.
—Solo no tengo ganas—Su respuesta rápida y cortante, solo causándole más molestia a su compañero de equipo.
—No me jodas con esa mierda—Dijo osco—Soy tu mejor amigo y se bien cuando algo te pasa—Se cruzó de brazos bastante serio.
El alumno de Ul gruño de nuevo viendo en otra dirección, aunque odiara admitirlo Natsu tenía razón, él era su mejor amigo y siempre sabrían ambos cuando el otro tuviera problemas. Chasqueo la lengua y le miro a los ojos, esto no sería sencillo así que como al quitarse una bandita era mejor hacerlo lo más rápido posible para disminuir el dolor.
—Juvia y yo nos volvimos amigos con derechos, lo que si no entiendes significa que comenzamos a follar juntos sin estar en una relación. De pronto todo era felicidad y sexo pero después de una misión donde Erza nos atrapo haciéndolo sobre sus maletas y por alguna razón se desmayó volvimos al gremio, hicimos a Erza creer que todo fue un puto sueño pero luego Juvia termino nuestro trato de sexo sin compromisos, lleva dos días de eso ¡Y no sé porque mierdas me siento tan dolido!—Grito a todo lo alto esto último, miro hacia su amigo de pelo rosado quien tenía la boca tan abierta que tocaba el piso—Eso sería todo…Creo—Murmuro, sus mejillas estaban levemente enrojecidas.
Los ojos de Natsu estaban tan abiertos que sus pupilas apenas y eran visibles. Lentamente cerro su boca tratando de acomodar sus escasas ideas y al fin tomo aire listo para decir algo.
—Eres…El mayor imbécil del mundo—fue lo primero que dijo, el otro joven frunció el ceño ¿A qué venia eso? —Ni siquiera yo soy tan idiota—Fue su última frase y luego camino hacia dentro del Gremio, los ojos del mago de hielo se abrieron ¿Era todo?
—¡Espera! ¡Oí! —Dijo tomándolo del brazo jalándolo para que lo viera.
De pronto un fuerte dolor le llego a la mejilla, se sorprendió: Natsu le había golpeado, algo la vista rápidamente, listo para devolvérselo pero los ojos de furia y desaprobación del mago de fuego le dejaron congelado.
—No me toques pedazo de mierda cobarde…—Susurro realmente furioso, conteniéndose de darle otro—Aun para alguien tan despistado como yo lo que hiciste es ser un poco hombre, jugaste con los sentimientos de alguien: Eres una mierda Gray—Rápidamente lo tomo del cuello apretándolo fuertemente, el mago de hielo gruño apretándole la muñeca de la mano que le sujetaba.
—Tú no sabes de que hablas—Gruño separándose de él, le dio la espalda rápidamente y comenzó a caminar furioso.
—¡Sé que eres un maldito cobarde Gray! —Le grito apretando los puños conteniéndose de usar su magia contra ese que, aunque un idiota, era su mejor amigo. Dio la vuelta por igual y entro al edificio hecho una maldita furia pero se calmó solo paso por del arco de la entrada pues no deseaba que nadie le viera así de enojado, dentro la mayoría seguían en sus propios asuntos y nadie parecía haber notado la batalla verbal entre ambos magos debido al usual bullicio dentro del edificio.
Mientras tanto, Gray caminaba cada vez más rápido y furioso, sus pasos resonaban por las calles de la ciudad mientras buscaba alejarse de todo y de todos. Llego a su departamento y casi derriba la puerta de una patada en el momento que esta no se abrió al primer intento pero tras algo de forcejeo al fin cedió, cerro tras de sí con un azote y camino hacia su recamara tirándose en el suelo golpeando el piso hasta cuartearlo.
—¡Estúpido Natsu! ¡Estúpida Mirajane! ¡Estúpida Juvia! —Maldecía cada vez más alto, odiaba ese sentimiento de dolor y opresión en su pecho, odiaba a su amigo por recalcarlo, a la mujer por recordárselo y sobre todo a Juvia por provocárselo, se sujetó el rostro tratando de calmarse, lagrimas corrían por sus ojos de nuevo—Joder—Mascullo por lo bajo evitando sollozar mientras limpiaba sus ojos.
Grito de furia, se giró por su habitación golpeando, pateando y girando todo mueble y objeto que tuviera a su alcance conforme lo hacia su furia disminuía un poco pero solo dejaba espacio para la desolación y la soledad que había tratado de evadir toda la mañana. Cuando se sintió al borde del colapso lo vio, allí tirado en el piso, el único verdadero culpable de sus problemas: Ese maldito libro.
—Es tu culpa…Mi vida estará bien si no fuera por ti ¡Es tu culpa! —Dio un rápido movimiento con su pie propinándole una certera patada al encuadernado, el grueso libro voló hasta darse contra una pared y el mago se tiro al suelo de rodillas de nueva cuenta maldiciendo por lo bajo.
El libro tras caer se abrió quedando en sus últimas páginas, el mago se acercó a gatas listo a arrancar página por página y entonces noto que había olvidado algo por completo, había olvidado leer el último capítulo del mentado libro. Se maldijo a si mismo por la idea pero lentamente comenzó a leer ese último capítulo esperanzado que le dijera que era lo que le sucedía.
Capítulo final: Felicidades, estás enamorado.
Los ojos del mago se abrieron de par en par ¿De qué mierda iba eso?
Querido lector, si has llegado a este punto significa que estás enamorado de esa mujer que ha decidido tomar como tu pareja de ligues y que su relación no ha salido como se supone que debía porque los sentimientos se han interpuesto…O que eres un verdadero tramposo y te brincaste a leer esto aun cuando dije que no. Si es así:
¡Jodete!
SI no, felicidades de nuevo ese sentimiento de vacío que posees en tu corazón ahora que no tienes a tu "amante/follamiga/Agujero follable" es la soledad del que está enamorado y no tiene a su amor…Y por favor no me jodas con que me equivoco porque amigo ¡Soy un experto en el tema! El sentido de este libro nunca fue volverte un Player que saliera con un millón de mujeres, fue el que encontraras una mujer con quien estar por siempre y que te aceptara por quienes.
El mago de hielo no se lo creía ¿Cómo podía ese maldito escritor de pacotilla saber tanto de su situación? Lentamente bajo sus ojos para seguir leyendo levemente esperanzado que su solución estuviera allí, pero aun sin creerse eso de que estaba enamorado, sí que era un cabeza dura.
Si tú, querido lector, aun tienes dudas sobre si estás enamorado…Date cuenta que leíste un libro de 324 páginas, no reembolsable, sobre como tener citas y todo eso, sobre como conquistar un sinfín de mujeres y llevarlas a tu cama. Y estas aquí de rodillas, probablemente llorando, por esa mujer.
Ok, esto ya le daba miedo a Gray puesto que eso parecía describir exactamente su situación.
Así que ahórranos las cuarenta páginas más que no deseo escribir donde te demostrare que estás enamorado de esa mujer cuya sonrisa extrañas, cuerpo anhelas y amor deseas ¡Y sabemos que es así!
Ahora, vamos a la pregunta que te trajo aquí de vuelta: Porque te apuesto veinte mil Jewels a que solo te la tiraste y te olvidaste de leer este último capítulo ¿A que te he ganado verdad?
Una maldición escapo del lector.
Lo único que debes hacer es ir con ella, buscar la cosas más tierna y completamente fuera de lo usual en ti que puedas y dárselo con todo tu amor y devoción. Sigue el consejo de un hombre que sabe del desamor porque vive con el arrepentido por no haber confesado lo que sentía, recuerda una sola cosa…El amor es lo más bello del mundo, pero también es lo más destructivo, y si no lo confiesas este solo se pudre en tu corazón y te derrumba con él.
Así que no seas idiota, mueve tu trasero de donde quiera que este y ve a por ella ¡El amor te espera tanto como la soledad! Solo tú eliges qué camino tomar.
Cerro el libro lentamente, parpadeo un par de veces y se tiro panza arriba viendo el techo de su casa con los ojos abiertos de par en par ¿Amaba a Juvia? No podía negar que la maga de agua se volvió muy especial para él, sus magias eran totalmente afines, habían hecho un ataque combinado incluso, además que ella siempre podía alegrarle el más nublado de los días con sus locuras que, aunque exageradas, eran de amor y devoción que le gustaba tener cerca por más que se quejara en alto para aparentar.
Cruzo sus brazos, aún más pensativo, también considero que ella le exasperaba a veces con su actitud de chica acosadora demente, pero por otra parte le hacía sentir especial todo el tiempo, suspiro y luego se levantó de un brinco.
—Ya se—Cerro sus ojos acariciando sus cienes con sus dedos índices para concentrarse lo mas posible. Comenzó a imaginar su vida, un día normal en su vida…Un día en el que Juvia no existiera, el llegaría al gremio, pelearía con Natsu, Erza les regañaría, discutiría con alguien más, quizás tomaría una misión y si no solo se la pasaría en el gremio tonteando todo el día—Joder…—Gruño notando como ese día lucio sencillamente vacío y sin brillo, casi como si desde que la joven llego a su vida se volvió una parte de su día a día y no tenerla, aunque fuera un poco, hacia sus días grises.
Después a su mente llego un pequeño pensamiento, una simple idea esporádica y totalmente imposible: Una relación con la maga de agua, llegar al gremio todos los días para encontrarse con ella y ser recibido con un beso, siempre tener a quien abrazar por las noches, tener esas bellas noches de pasión sin culpa ni remordimiento, tener sobre todo esa bella sonrisa para él y solo para él.
Sonreía, su rostro sonreía suavemente. Abrió los ojos, sus pupilas antes apagadas brillaban con un fuerte deje de emoción y convencimiento, lo tenía decidido, más que eso, lo tenía fijado en la mente como su único objetivo: Iba a hacer a Juvia Lockser su pareja.
—Prepárate Juvia…—Dijo mientras se montaba en la ventana saltando hacia afuera, aun cuando sus sentimientos estuvieran confundidos él no iba a dejar a la maga de agua irse de su vida así como así.
Porque aun en su confusión…El perderla le dolería más que nada en el mundo…
