Capítulo 9

Bajo vigilancia

A partir de ese momento, el inspector Donelly notó cómo sus pesquisas se estancaban de forma sistemática; tenía toda la información posible contrastada, tanto desde el punto de vista de las amigas de la desparecida como de los estudiantes del centro. Hasta ahora el único sospechoso que tenía era Shine Streak, el novio, pero apenas tenia pruebas que corroboraran su versión. Diablos, si lo único que tenia era una acusación particular infundada del anterior novio de la desaparecida. Era más que evidente el por qué de dicho estancamiento.

-Donelly, recibí ese informe justo ayer…

La grave voz del comisario le sacó del estado transitorio en el que se encontraba y le hizo reaccionar.

-Ah, oh, comisario…

-¿Qué haces, Donelly?

-Pues, esto… pensar en el caso… sé lo que me va a decir, comisario…-murmuró él.

-Entonces ¿por qué tengo que molestarme en levantarme de la silla, Donelly?

Los dos se sostuvieron la mirada por breves segundos y el inspector trató de distraerse con otra cosa que no fuera él.

-Sé que es el primer caso de desaparición, pero por eso mismo necesito que hagas esto… la alcaldesa me ha llamado esta misma mañana para enterarse de cómo iba la cosa, y se esperaba que estuviera resuelto. Y sabes cómo odio decepcionar a la gente…

-Lo sé, señor, lo sé, pero el problema es que no tengo nada más a lo que atenerme. Lo tengo prácticamente todo, los hechos están ahí, y mi sospechoso también, pero no sé cómo hacerle salir. Sólo necesito un poco más de tiempo.

-¿Qué tienes pensado?

-Tengo una patrulla que me ayuda a vigilarle, empecé justo ayer, pensé que si le poníamos vigilancia acabaríamos descubriendo algo. Es mi único indicio, señor… además, dentro de dos días los chavales empezarán los exámenes, por lo que es complicado vigilarle-explicó Donelly.

El comisario le miró de arriba abajo, sopesando la situación.

-¿Estás seguro de que el muchacho es la clave? no me gustaría enterarme de que hemos estado dando palos de ciego…

-Segurísimo, le digo yo, comisario, que ése sabe dónde está la chica.

-Está bien… mientras la encontremos lo más pronto posible…

-Haré todo lo que esté en mi mano para traerla de una pieza, palabra.

El comisario asintió con la cabeza, sin decir nada más, y abandonó el despacho; una vez solo, Donelly se permitió el lujo de soltar un largo bufido. Su carrera policial había llegado a un punto de inflexión, eso estaba más que claro. Y más le valía hacerlo bien si quería salir airoso y continuar añadiendo más cosas en la casilla de observaciones. Por ahora tan solo le quedaba la vigilancia; y para eso era necesario esperar.

Sin embargo, otros no llevaban del todo bien el simple hecho de esperar; de todas las cinco del grupo, Rainbow Dash era la que más nerviosa estaba a cada minuto que pasaba. No podía estarse quieta, se había pateado casi todo el pueblo en busca de Sunset, con nulos resultados. Ya no sabía ni qué hacer.

-En serio, chicas, es demencial, no la encuentro por ninguna parte…-masculló la chica, mordiendo el capuchón del boli.

Esa tarde se encontraban estudiando en casa de Fluttershy, pero ella apenas había hecho gran cosa.

-Rainbow, entendemos que estés preocupada por ella, nosotras también lo estamos… pero en serio, tienes que concentrarte, pasado mañana empiezan los exámenes. Y el primero es historia…-la recordó Rarity, preocupada por ella.

-Lo sé, pero es que no me puedo concentrar… no así…

Tiró el boli sobre el libro y se cubrió la cara con las manos, dejando escapar un suspiro entrecortado; las demás intercambiaron entre ellas varias miradas agitadas y Rarity se reincorporó.

-Ven, querida, necesitas relajarte…

Se sentó tras ella y comenzó a darla un suave masaje; en circunstancias normales, Rainbow se hubiera negado o apartado e golpe, pero en esos delicados momentos se dejó hacer.

-Ya sabes que la policía la está buscando… no deberías preocuparte, querida…

-Lo sé, pero mira a ese inspector, metiendo las zarpas más de la cuenta. Estoy segura de que sabe más de lo que nos ha contado…-murmuró ella, moviendo un poco los hombros.

-Bueno, pero él solo hace su trabajo…

-¿Entonces por qué no le contamos lo que realmente pasó? Verá, inspector, resulta que Sunset es en realidad un poni venido de un mundo paralelo donde todos son ponis de colores pastel y viven felices-masculló Rainbow, con voz de falsete.

-Bueno, dicho así…-murmuró Applejack.

-Pues por eso mismo. Además, estoy empezando a pensar en lo que me dijo Flash…

-¿Qué te dijo?

La chica les contó las suposiciones de Flash, reaccionando de seguido.

-¿Shine? Pero cómo va a tener nada que ver si es su novio…-recordó Applejack, extrañada.

-Claro… además, parece un buen chico…-asintió Fluttershy.

-Ya, pero aun así… sé que suena un tanto descabellado, pero dudo que Flash lo diga por decir…-murmuró Rainbow, entrecerrando los ojos.

-¿Lo dices por que quizás él sepa algo más? ¡Oh! ¿Y si resulta que no es lo que parece y ha encerrado a Sunset en un lugar oscuro y húmedo? ¿Y si la ha hecho desaparecer? ¿Y si, y si…?

Pinkie hubiera querido continuar, pero cuatro miradas llenas de reproche la obligaron a parar.

-Perdón…-murmuró ella, quedándose callada.

-En cualquier caso, que Shine haya tenido algo que ver en la desaparición de Sunset es del todo absurdo. Yo no me preocuparía tanto y le dejaría hacer a la policía. Además, tenemos un temario de historia que mirar, y no se va a empollar solo-añadió Applejack, alzando el libro de texto.

Las demás asintieron con la cabeza, sin decir nada más, y volviendo a sus apuntes; el resto de la tarde se pasó enseguida y a eso de las nueve y media, todas se fueron a sus casas excepto Fluttershy, la cual las acompañó hasta la puerta.

-Pues nos vemos mañana en clase-murmuró ella, en voz baja.

-Mismamente-asintió Applejack, divertida.

-Gracias por dejarnos parar en tu casa, Flutters-añadió Pinkie.

-No hay de qué… estudiad mucho.

-Procuraremos…

Cada una tomó un camino distinto para volver a su casa, aunque Rainbow iba más absorta que en otras ocasiones; la teoría de Flash, por muy descabellada que fuera, aun seguía rondándola la cabeza. Quizás antes no la hubiera prestado demasiada atención, pero después de haberse estado mirando los fundamentos y cláusulas de la declaración de independencia, cualquier cosa era aún mejor. Y fue entonces cuando comenzó a rumiar la situación.

-Lo cierto es que la actitud de Shine ha sido un poco extraña… Sunset ya lleva dos días desaparecida y él apenas se ve nervioso o afectado. Hoy le he visto hablando con unos chicos de la clase del B y parecía igual que siempre…

De hecho seguía sin asistir a las clases desde que había llegado, alguna que otra vez se había pasado por alguna, pero sólo para hablar con el profesor pertinente; normalmente los estudiantes de intercambio están obligados a asistir a clase, pero aun así nadie parecía decirle nada. Era como si tuviera total impunidad. Y eso le permitía cierta libertad que, en manos de cualquier otro, hubiera sido oro puro.

-Puede que Flash esté en lo cierto, aunque… no hay pruebas.

Alzó la vista y vio que había llegado al cruce donde normalmente ella giraba a la izquierda para llegar a casa; pero en vez de eso, se quedó quieta, dirigiendo la mirada hacia delante. Un poco más adelante comenzaba la urbanización donde Sunset vivía. Y, al final de la misma, se encontraba la mansión de Shine. Rainbow entrecerró los ojos, pensando en posibilidades. Finalmente se quitó la mochila, la ocultó tras un banco, y justo después echó a caminar con paso ligero con su destino bien claro.

Le llevó un cuarto de hora atravesar toda la urbanización de cabo a rabo, pero finalmente tuvo a la vista la mansión de Shine; no se molestó en guardarse sus comentarios en cuanto la vio.

-Joder, menuda choza…

La mansión no era ningún palacio presidencial, ni mucho menos, pero la fachada blanca de estilo victoriano rezumaba lujo por los cuatro costados; una serie de columnas cinceladas sostenían un total de tres pisos, con ornamentaciones coronando las ventanas. Un tejado a dos aguas remataba todo el conjunto y, como bien se esperaba, una alta verja cortaba el paso; en cada esquina de la misma había una cámara de vigilancia vigilando todo el interior, rodeó el terreno varias veces en busca de algún ángulo muerto por el que tuviera alguna oportunidad de no ser vista. La esquina superior izquierda era la que más oscura se encontraba, en el otro extremo de un no muy grande jardín, pero igualmente ostentoso. La piscina y el jardín de setos daban fe de ello.

Rainbow se acercó a la esquina y posó sus manos sobre los barrotes; alzó la mirada y tuvo a la vista dos cámaras de seguridad que enfocaban a ambos lados de ésta. Los barrotes eran totalmente lisos, pero sabia que eso no era ningún problema, al menos para ella. Se agarró con fuerza a ellos, flexionó sus piernas y acto seguido saltó. A partir de ahí sincronizó todos sus músculos de cintura para abajo y se las apañó para ir subiendo por los barrotes, apoyándose sobre ellos de forma conjunta. Una vez que llegó a lo más alto se agarró como pudo al borde y observó la parte inferior de las cámaras; varios cables se encontraban conectados a éstas, pero ella estaba buscando uno en concreto. Una clavija de color amarillo se encontraba conectada a cada cámara, y había el suficiente cable.

-Estupendo… a ver…

Flexionando las piernas, se asió con fuerza a los barrotes para no caer. Tenía que ser muy rápida si no quería que la descubrieran antes de tiempo; asió las dos clavijas a la vez, pero no tiró de ellas.

-Uno… dos… ¡tres!

Al punto, retiró las clavijas para luego cruzarlas y volverlas a encajar; las cámaras temblaron levemente, Rainbow esperaba que no se hubiera notado demasiado. Si el guardia era el típico vago que miraba videos de YouTube en vez de las pantallas de seguridad, no tenía por qué preocuparse. Una vez que cambió las clavijas flexionó de nuevo las piernas a la vez que se impulsaba hacia arriba. Tuvo que hacer malabares para no golpear las cámaras mientras daba la vuelta, al mismo tiempo que trataba que no la llegaran a enfocar; aunque hubiese cambiado las cámaras, corría el riesgo de ser vista igualmente, aunque como maniobra evasiva venía bien. Se las ingenió para agarrarse de nuevo a los barrotes con las piernas y bajó por ellos como lo haría el más experimentado bombero.

-Vale, ya estoy dentro…

Antes de ponerse en movimiento, comprobó que las cámaras no se habían movido; frente a ella se encontraba el jardín de setos, lo que podía aprovechar perfectamente para paliar los metros hasta la piscina. Contó hasta tres de nuevo y echó a correr hacia los primeros setos, ocultándose tras ellos. Tras éstos pudo volver a enderezarse de nuevo, el laberinto no era muy grande, por lo que no fue complicado llegar al otro lado. La piscina quedaba justo delante, desde donde estaba pudo ver varias cámaras situadas en las dos esquinas de la casa que enfocaban hacia la parte superior de la piscina; no parecía haber ningún ángulo muerto, y salir de frente sería una pillada segura.

-Maldita sea…

Buscó otra salida del laberinto de setos y encontró otra salida en el lado este; había una única cámara que enfocaba desde el otro lado de la verja, pero había otro par en la esquina de la casa que daba a ese lado.

-Lo tienen todo muy bien cubierto… salga por donde salga, me verán.

Volvió hacia atrás, pensando en un plan alternativo que ni siquiera contempló desde el principio; pasó al lado de la salida norte del laberinto, pero en ese momento oyó unas voces que le llamaron la atención.

-¿Cómo lo llevas en el nuevo instituto?

-Bien, tengo unas ganas tremendas de hacer los exámenes y salir pitando… por favor, papá, dime que no nos vamos a quedar mucho tiempo.

Rainbow se acercó sin hacer ruido a uno de los bordes y se asomó para ver de quien se trataba; Shine se encontraba hablando con un hombre de mediana edad, muy parecido a él físicamente.

-He venido aquí por cuestiones de trabajo, ya lo sabes… pero el repentino apagón de hace poco ha hecho dudar a la proveedora estatal, por lo que tendremos que quedarnos más tiempo.

-Pues vaya…

Shine miró hacia otro lado, mientras que su padre clavaba la vista en su nuca; vestía con un impoluto traje grisáceo que contrastaba con una corbata marrón clara. Se sacó un habano de una pequeña funda y se lo fumó con mucha parsimonia.

-Shine, eres un libro abierto, como tu madre… ¿creías que no me iba a dar cuenta? Desde el primer momento supe que la bobina tuvo algo que ver. No conozco a ningún otro dispositivo que consuma tanta corriente en tan poco tiempo, y ya me notificaron desde el almacén que el prototipo había estado ausente durante unas pocas horas…

Su hijo se dio la vuelta y le sostuvo la mirada severamente.

-Esa bobina no es ningún juguete, Shine. ¿Qué hiciste con ella?

El chico no respondió inmediatamente, aunque se tomó su tiempo.

-Nada en especial…

-Shine, sabes perfectamente que odio que me mientas. ¿Qué hiciste con ella? ¿Por qué la usaste?

-Ya te lo he dicho, nada en especial…

-¡No te lo crees ni tú! ¡Contesta a tu padre!-exclamó éste, alzando la voz.

Los dos se sostuvieron la mirada durante unos efímeros segundos antes de que el chico se decidiese a hablar.

-Está bien… tan solo se la quería enseñar a un nuevo promotor, le prometí que se la llevaría para verla y le hice una demostración; quiso ver el alcance de la misma y me insistió en llevarla al máximo de su potencial, de ahí el apagón.

-¿Y el promotor ese se puso en contacto contigo en vez de conmigo?-inquirió su padre, sin fiarse de él.

-En realidad fue su hijo, un compañero mío del instituto, por eso mismo.

Se quedaron en silencio de nuevo, sin cruzarse la palabra; Rainbow entrecerró los ojos, pensando en algo evidente. Esa era la excusa más pobre y barata que había oído en toda su vida. Y, al parecer, su padre opinaba igual, ya que le miró con el ceño fruncido y un auspicie de duda en su alargada cara. Aun así, por alguna razón se lo dejó pasar.

-Está bien, pero que sea la última vez que coges un prototipo tan caro como ese sin pedirme antes permiso.

-Sí, sí…

El hombre se fue de allí sin decir nada más, quedándose Shine junto a la iluminada piscina; en cuanto se dio la vuelta, Rainbow reaccionó y volvió a ocultase de nuevo para o ser vista. Pero en ese mismo momento, el chico habló en voz alta.

-¿Sabes que es delito entrar en propiedades ajenas, Dash?

La chica multicolor dejó escapar un respingo y salió de su escondite con mucha parsimonia.

-Muy bien, vale, me has pillado… si quieres llamar a la policía, de acuerdo. Aunque me pica la curiosidad ¿cómo lo has sabido?

-Bueno, es lo que tiene cuando tu jefe de seguridad se dedica a comer rosquillas y ver la Super Bowl en vez de vigilar el sistema de seguridad, cual policía seboso… cuando eso ocurre, suelo pasarme de vez en cuando yo y echo un vistazo. No eres tan buena como crees, Dash-murmuró el chico, como si la reprendiera.

-Bueno, una tiene sus prioridades… y supongo que tu también, aunque no las aparentes…

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que eres el novio de Sunset, por ejemplo… ¿no estás preocupado por ella? Lleva dos días desaparecida, por si no te habías dado cuenta…-le recordó ella, cruzándose de brazos

-Vaya, me esperaba un poco más de sutileza por tu parte, Dash…

-Y yo me esperaba un poco más de reacción por tu parte, Streak. Mira, ya sé que eres un chico rico y todo eso, pero a mi no me terminan de convencer algunas cosas. ¿Un promotor a través de un alumno? Por favor, digo yo que tu padre es lo suficientemente listo… y tu también.

A eso, Shine tan solo sonrió socarronamente.

-Piensa en lo que quieras, en realidad no me importa ¿Por qué crees que yo tengo algo que ver con lo que ha pasado? Claro que estoy preocupado por Sunset, como bien dices, es mi novia…

-Pues tienes una peculiar manera de demostrarlo… sobre todo queriendo irte pitando en cuanto acaben los exámenes-añadió Rainbow, esbozando una sagaz sonrisita.

-No se te escapa una, Dash… aunque, una vez más, vuelves a errar por querer ir tan rápido. Me gustaría irme de vacaciones a Miami y había pensado en llevarme a Sunset conmigo.

-¿Ah, sí?-inquirió ella, alzando una ceja.

-Claro; palmeras, sol, playa, verano, ya sabes…

-Hasta ahí llego, genio.

Rainbow analizó concienzudamente al chico, sin perder de vista en ningún momento ningún solo detalle; debía de admitir que se le daba bien ocultar sus sentimientos, su cara de póker permanente era difícil de derribar y esa media sonrisita dibujada en su cara la ponía más nerviosa de lo normal. Casi nunca se dejaba influenciar por un chico, pero él conseguía lo que hasta ahora para ella era un privilegio reservado para unos pocos, entre ellos al vice capitán del equipo nacional de maniobras aéreas de los Wonderbolts, Soarin.

-No deberías sacar conclusiones precipitadas, Dash… ni entrar en plan ninja en casas ajenas-añadió él.

-Pensé que serviría para confundir…

-Sí, fue una maniobra muy bien pensada, pero por muchos malabares que hagas, al final se te acaba viendo… quizás no estés tan en forma como creías…

-Y quizás no deberías hablar tanto, bocazas-le espetó ella, enfadada.

En cambio, Shine sonrió abiertamente, como si se vanagloriara de haber hecho cabrear a Rainbow Dash.

-Bueno, ceo que no hace falta que sigamos con esta conversación… ahora mismo el patán que tenemos por jefe de seguridad no está, puedo acompañarte hasta la puerta sin que nadie te vea…

-Sé caminar yo sola, gracias…

Aun así, Shine la siguió de cerca mientras atravesaban todo el jardín hasta la puerta principal; el chico abrió la verja para que pudiera salir.

-Bueno Dash, ha sido un pacer tenerte aquí, pero para la próxima vez usa la puerta, eso de saltar verjas no está muy bien visto.

-Lo tendré en cuenta, gracias.

Sin mirarle siquiera, se fue de allí pisando fuerte y a paso ligero; ahora comprendía un poco mejor las sospechas de Flash, aunque el intento se había quedado en nada. Siguió andando un poco más, pero en ese momento oyó un motor cerca de ella y se dio la vuelta.

-Tienes suerte de que no nos hayan llamado… ¿acaso quieres meterte en problemas, chiquilla?

-Buenas noches a usted también, inspector-soltó ella, sin ganas de hablar con él.

-No es por nada, pero te vi saltando la verja ¿en que estabas pensando?-inquirió Donelly, ceñudo.

-No son sus asuntos, déjeme tranquila…

En ese momento, el inspector frenó en seco y salió del coche.

-Mira, entiendo que quieras encontrar a tu amiga, pero no puedes entrar y salir de casas ajenas así sin más. Además, lo que has hecho ha sido arriesgado, le has alertado, ahora sabrá que le estamos vigilando y no podré acercarme lo suficiente a él como para…

-¿Sabe que es el responsable del apagón de la semana pasada?-soltó entonces ella, cortándolo de golpe.

Donelly entrecerró los ojos, con un deje inseguro, pero al final indicó.

-Sube.

Rainbow se sentó en el asiento del copiloto y el inspector arrancó de nuevo, poniéndose en movimiento.

-A ver ¿Qué es eso del apagón?

-Pude descubrir que lo había provocado él, le oí explicar a su padre que había hecho funcionar una bobina en una demostración extraoficial, por así decirlo. Me sonó a excusa barata, y estoy segura de que a usted también.

-Hombre, bobinas hay, pero que yo sepa una sola de esas no basta para…

-También decían que era un prototipo, por lo que me es de suponer que debe ser algo nuevo y revolucionario… ya sabe, cosa de millonarios…

El inspector se quedó callado, rumiando rápidamente la nueva información.

-Pero el que tenga una bobina no significa nada, ni está relacionado con la desaparición de Sunset. Además, lo del apagón ya está solucionado, así que…

-¿Y no piensa indagar nada? ¡Es una posible pista!-exclamó Rainbow.

-Es un simple detalle, y tampoco voy a detenerle por poseer una bobina…

-¿Cómo que no? ¿Y qué hay de la excusa? ¡Estoy segura de que tal demostración no existió!

-Vale ¿tienes pruebas que lo corroboren?

Rainbow trató de hablar, pero se contuvo y dejó escapar un gemido frustrado.

-¿Lo ves? Un simple detalle, nada más. Mira, tengo tantas ganas de encontrar a Sunset como tú, pero no puedo tirar de cualquier pista así sin más. Está claro que Shine nos oculta algo, por lo que lo único que podemos hacer ahora es esperar y seguir vigilándole. Puede que, con el tiempo, se acabe revelando él solito.

La chica quiso protestar, pero se guardó sus comentarios y se quedó callada; en cuanto llegaron a la plaza, Donelly paró al lado del ayuntamiento para que ella bajase.

-Por esta vez haré la vista gorda a semejante allanamiento de morada, por lo que no te metas en más líos. Y estudia, que no te queda nada…

-Sí, sí…

Rainbow se bajó del coche y el inspector le dedicó un saludo antes de irse; una vez que se alejó, refunfuñó por lo bajo.

-Un simple detalle… huevonazo… y encima eso, estudia, estudia… como si fuera mi padre.

Cruzó la calle hasta llegar al banco donde había dejado su mochila, la cual seguía allí, esperándola; se la puso a la espalda con un solo movimiento del brazo y echó a caminar en dirección hacia su casa, con más dudas que nunca.


Esa mañana hubo un gran revuelo en el palacio del Imperio de Cristal, al menos para el resto de las cinco ponis; se levantaron de buena mañana para dar los buenos días a Sunset, pero mayor fue su sorpresa cuando descubrieron que la enfermería estaba vacía. Por un momento se pusieron en lo peor y comenzaron a buscar desesperadas a la unicornio anaranjada, dando gritos y soltando voces por todo el palacio. Rarity optó por ir a avisar a Twilight, dirigiéndose hasta su habitación y aporreando la puerta reiteradamente.

-¡Twilight, Twilight, despierta, Sunset no está en la enfermería, ha desaparecido, tenemos que…!

En ese preciso momento la puerta se abrió, saliendo la princesa al pasillo.

-Tranquilidad… Sunset está aquí, ha pasado la noche conmigo-reveló ella.

-Ah… ¿y eso por qué?

Twilight reunió a todas en la sala de juntas y las explicó lo que había pasado la noche anterior, quedándose todas mudas de la impresión.

-Pero… pero eso es horrible… ¿Quién pudo hacer algo semejante?-masculló Fluttershy, horripilada.

-No lo sé, pero tengo mis sospechas… ¿recordáis a esa poni que llegué a interrogar, Starshine Shield?

Todas asintieron con la cabeza, sin decir nada.

-Necesito que la vigiléis por mi ¿de acuerdo? Tengo pensado viajar hoy a Canterlot para hacer algunas averiguaciones en la biblioteca, pero antes… Spike, prepara todo para redactar un edicto-anunció la alicornio lavanda a su asistente.

-¿Edicto? Que yo sepa no habías hecho ninguno antes…-murmuró el dragón, pensativo.

-Por eso mismo… venga, que es para hoy…

-Ey, dame un respiro, que llegué aquí de madrugada… la princesa Celestia me requiere mucho de un tiempo a esta parte…

Mientras el dragón se ausentaba por un momento, estuvieron esperándole sin moverse de allí; en un momento dado, Rainbow inquirió.

-Twilight ¿Qué es un edicto?

-Es un documento que decreta disposiciones reales. Normalmente se usan para anunciar normas o privilegios especiales dependientes de la corona-explicó ella, con calma.

-Entonces… ¿vas anunciar algo?-obvió Rarity.

-Sí…

La alicornio morada miró de reojo a Sunset, la cual se encontraba muy callada y distante. Al poco rato, Spike reapareció llevando consigo un montón de materiales, entre ellos un trozo de pergamino, tinta, una pluma, un soporte inclinado, un sello real, un trozo de cera roja, un pequeño cuenco con agua y una esponja; lo preparó todo en menos de cinco minutos y una vez que estuvo listo, indicó.

-Cuando quieras.

Twilight se aclaró la garganta y comenzó a dictar.

-Por la presente yo, Twilight Sparkle, princesa de la amistad de Ecuestria, por Real Decreto 23/132 de la Cámara Alta y como privilegio real, tomo como protegida y discípula a la unicornio Sunset Shimmer, la cual estará bajo mi alero y protección siempre que ella se encuentre aquí en Ecuestria...

La noticia cayó sobre ellas sorpresivamente, sobre todo para Sunset, la cual miró atónita a su nueva maestra mientras ésta seguía dictando.

-… y deberá reportarme sus progresos acerca de la amistad durante el tiempo que dure su estancia en el reino. A efectos prácticos, ésta real disposición se hará efectiva siempre que la aludida se encuentre presente…

-Se encuentre presen… ah, mierda, rayón, espera, espera…-masculló Spike.

Rápidamente cogió la esponja, la mojó en el pequeño cuenco, la escurrió bien y borró la errata suavemente con ella; el agua se secó enseguida y pudo seguir escribiendo, mojando previamente la pluma en el tintero.

-… y se ajusta a la normativa establecida. En el Imperio de Cristal a 20 de julio de 1040. Deja un espacio para las firmas y el sello.

Spike remató el documento estampando un sello con forma de la marca de belleza de Twilight, poniendo un poco de cera líquida y haciendo presión con un cuño.

-Listo, solo faltan las firmas para que se haga efectivo-añadió el dragón.

La princesa fue la primera en poner la suya, luego se dirigió a Sunset, la cual conservaba aún la mirada de incredulidad en su rostro.

-¿Qué pasa? ¿No estás de acuerdo con esto?-inquirió Twilight, extrañada.

-¿Eh? No, no es eso, es que… ¿por qué?

-Bueno, yo creo que es evidente ¿no? además, siempre quise tener un alumno como la princesa Celestia. Siendo mi protegida incrementaremos tu seguridad, y en caso de que alguien vuelva a atacarte, las consecuencias serán… severas.

Ninguna de las presentes quiso saber cuán severas serian tales consecuencias, aunque se lo imaginaron; Sunset pareció dudar por un momento, pero finalmente sonrió y cogió con su magia la pluma que le ofrecía la princesa. En cuanto la rúbrica quedó fijada en el pergamino, éste fue enrollado por la princesa, atándolo con un cordel de colores fríos y entregándoselo a Spike.

-Ya sabes qué hacer con él…

-Claro-asintió él.

-Y que preparen un carruaje hacia Canterlot, quiero irme en cinco minutos.

-¿Y qué quieres hacer exactamente?-inquirió Fluttershy.

-Quiero buscar información acerca del espejo, es otro punto que quería indagar. Debe de haber alguna forma de repararlo, la princesa Celestia comentó que su magia era de tiempos de Starswirl el Barbudo, por lo que quizás pueda encontrar algo en su sección de la biblioteca. Sunset, me gustaría que vinieras conmigo, podemos buscar las dos juntas.

-Ah, está bien…

-Vale… ahora escuchadme atentamente, os he citado aquí y a esta hora porque dentro de cinco minutos el servicio se va a poner en movimiento, quiero que me vigiléis de cerca a Starshine Shield, pero sin que os vea o note vuestra presencia. Esa poni no es trigo limpio, de eso estoy segura, si hace algo raro o se comporta de forma extraña, avisad inmediatamente a la Guardia Real, si os preguntan decís que tenéis potestad por mi parte.

Al poco rato, Spike reapareció junto con alguien más.

-Twilight, la carroza ya está lista…

-Si me sigue, alteza…-murmuró un pegaso familiar.

-Flash, ya sabes que no hace falta que seas tan…

-Ahora mismo estoy de servicio, alteza, y como guardia personal suyo es mi deber mantener las formas y hacer valer el protocolo-añadió él, con toda su profesionalidad.

Twilight no dijo nada, aunque no pudo evitar sonrojarse más de la cuenta; sus amigas lo vieron y la chincharon un poco soltando ligeros silbiditos. La princesa rodó los ojos, sin hacerlas mucho caso, mientras seguía a Flash. Todos salieron afuera, donde la carroza real la esperaba junto con tres guardias pegasos. Flash ocupó el puesto faltante lo más cerca posible de la carlinga, donde Sunset y Twilight se encontraban.

-Buen viaje, queridas.

-Espero que encontréis algo que ayude a Sunset a volver…

-Nosotras vigilaremos a esa mala poni.

-Gracias chicas, ya sabéis, a la mínima avisad a los guardias-las recordó ella.

-¡Oído, cocina!-exclamó Rainbow.

La carroza comenzó a rodar y, a los pocos metros, los pegasos alzaron el vuelo junto con ella. Las demás siguieron despidiéndolas desde el suelo hasta que ésta se perdió en la lejanía.

El viaje en carroza no llevaría mucho tiempo, pero atravesar media Ecuestria desde el norte siempre era todo un reto; los soldados pegasos de la Guardia Real eran fuertes y resistentes, incluso con una carroza como aquella eran capaces de tirar sin mucho esfuerzo. Flash estaba al mando y llevaba la voz cantante en los momentos tensos, ya que alguna que otra ventolera repentina podía hacer volcar la carroza entera. Aun así ellos se mantenían firmes en todo momento, sin flaquear. Sunset nunca había ido en carroza antes, por lo que contemplaba las vistas aéreas que Ecuestria la ofrecía.

-Vaya, menuda altura… ¿estaremos bien?

-Tranquila, los viajes en carroza son seguros… yo los he hecho muchas veces-la tranquilizó Twilight.

-Despreocúpese, señorita, lo tenemos todo bajo control-comentó Flash, sin apenas pestañear.

-No hace falta que seas tan formal, Flash… recuerda que nos llegamos a conocer hace tiempo…-murmuró Sunset.

-Sí, pero aun así un Guardia Real debe de respetar las formas en todo momento.

La unicornio sonrió, divertida, y vio que su nueva mentora también esbozaba una ligera sonrisita; la picó en el hombro y alzó las cejas, señalando a Flash. La princesa soltó un respingo y murmuró por lo bajo.

-¿Tú también?

-No lo digo por nada en concreto…

Las dos se sostuvieron la mirada por un momento hasta que, al final, dejaron escapar una risita.

-Por cierto, acerca de los reportes de la amistad que comentaste… ¿Cuándo te los tendría que entregar?

-Cuando los tengas listos… aún no sabemos cuánto tiempo vas a estar aquí, así que tómatelo con calma…

-Sobre eso… ¿crees que podremos encontrar algo en la biblioteca de Canterlot?

-Sí… allí acabaron todos los documentos pertenecientes a Starswirl el Barbudo después de que muriera, estoy segura de que habrá algo acerca de ese espejo.

Estuvieron durante todo el viaje hablando de todo un poco, sobre todo del otro lado del espejo; Twilight recordó hasta con nostalgia algunos de los momentos más divertidos que llegó a tener estando con las demás, así como cuando tuvo que lidiar con sus nuevas manos y caminar sobre dos piernas.

-Madre mía, aún recuerdo esa sensación tan mareante ¿te pasó a ti también cuando llegaste por primera vez?

-Bueno, sí, la verdad es que sí… fue toda una sorpresa, no me esperaba nada de eso, estaba hecha un manojo de nervios…

Cuando menos se lo esperaron, se encontraron justo en medio del patio de armas del palacio de Canterlot.

-Hemos llegado, alteza-anunció Flash.

Princesa y pupila se apearon de la carroza, siendo seguidas de cerca por Flash. Entraron en el palacio por una de las puertas laterales y se dirigieron directamente hacia la biblioteca; mientras el pegaso se quedaba afuera de guardia, la unicornio y alicornio se pusieron a buscar algo que las llevara hasta el espejo.

-Tú busca en la sección de magia antigua, yo miraré en artefactos mágicos-sugirió Twilight.

-Vale.

Sunset sólo se había pasado un par de veces por el ala de Starswirl el Barbudo, una en busca de documentación para un hechizo de conversión de nivel ocho y otra con la intención de hacer un trabajo sobre su vida; y es que las dos coincidían en lo mismo, así como toda una generación entera de magos; Starswirl el Barbudo marcó un antes y un después en la magia escuestriana. Y no era para menos, por supuesto. Con más de quinientos hechizos en su haber, entre ellos el hechizo amniomórfico, se ganó y con creces todos los reconocimientos de toda una generación. Quizás fuera por eso por lo que a las dos le gustara tanto.

-Resulta curioso que después de él nadie más consiguiera crear magia nueva...-comentaba Twilight, desde el otro lado de la estantería.

-¿No fue por eso por lo que te convertiste en princesa? tu creaste magia nueva basada en la amistad...

-Sí, lo sé, pero me llama la atención igualmente. Sé que como Starswirl no ha existido ningún otro, pero estoy segura de que antes de que me coronaran había magos mucho más prácticos y experimentados capaces de hacer algo diferente...

-Pero no tendrían el potencial suficiente... o simplemente, no eran tú-murmuró Sunset, guiñándola un ojo desde el otro lado de esa balda.

-¿Eso es jabón?-inquirió Twilight, alzando una ceja con gesto dudoso.

-No necesariamente...

Las dos se miraron por un momento antes de soltar una sonora carcajada.

-Ay... será mejor que nos centremos...

-Sí...

Sunset siguió pasillo abajo, buscando algo que tuviera que ver con magia arcana y estuviera relacionado con portales interdimensionales; aunque en realidad no sabía bien lo que estaba buscando exactamente, lo que hacia que la búsqueda resultara algo mas aburrida y tediosa. Si hubiera algún punto de referencia tendría algo a lo que atenerse para acotar la búsqueda...

-Podría ser cualquiera... voy a intentar una cosa-pensó ella.

En ese momento concentró magia en su cuerno y una débil luz anaranjada se extendió hacia todas las direcciones; acariciando los lomos de los libros, fue saltando de estantería en estantería cual ratón de biblioteca, parándose de vez en cuando en algunos tomos. La estela anaranjada se extendió, adentrándose aún más en esa ala de la biblioteca. Sunset la siguió sin pensar, dejando atrás a Twilight, la cual se encontraba leyendo tres libros a la vez.

El ala de Starswirl el Barbudo tendría, a lo sumo, una extensión equivalente a cuatro salas de fiestas dispuestas fila a fila y con un pequeño almacén subterráneo; se encontraba exento a la biblioteca y era de las salas más alejadas y restringidas de la misma. Sólo podían entrar los socios acreditados, con previo permiso, y las princesas; siendo ella la reciente estudiante de la princesa Twilight, no tuvo ningún problema en hacerlo.

La estela naranja la guió hasta el otro lado de la gran estancia, dando la vuelta en una esquina que llevaba a una apartada puerta que se encontraba entreabierta; colgada de la misma, había un cartel en el que se podía leer sólo personal autorizado, pero el efecto mágico de su hechizo cruzaba el oscuro umbral. No estuvo del todo segura de si seguir, pero finalmente aparcó sus dudas a un lado y cruzó la puerta. Unas oscuras escaleras bajaban hasta un pequeño cuarto, escasamente iluminado y lleno de papeles, archivadores, rollos, y otros documentos con pinta de tener siglos de antigüedad. La estela naranja revoloteó sobre una estantería en específico y, tras eso, se desvaneció.

-Genial, gracias por ser tan específico...

Dicha estantería se encontraba llena de documentos doblados y apelotonados, incluso la balda que la sostenía se encontraba levemente inclinada. Sunset trató de coger los documentos que más arriba se encontraban y luego ir bajando, pero sacarlos era complicado, y temía romper algo.

-Mierda... vamos, desliza...-masculló, haciendo un poco de fuerza.

Una serie de papeles se encontraban tan arrebujados que apenas se movían de su sitio; hizo un poco más de fuerza, pero en ese momento la pila tembló ligeramente y una voz resonó por la sala.

-Hola, Sunset.

El susto que se dio fue de impresión, cayéndose hacia atrás; los papeles se balancearon y cayeron sobre ella, sepultándola tras un mar de tinta y celulosa. Lanzó un gritito asustado, sin poder evitar que el conocimiento la engullera. Se reincorporó de golpe y vio una figura blanca familiar tras el dintel de la puerta.

-¡Princesa Celestia! ¡Oh, lo siento mucho, no era mi intención, ahora mismo lo recojo todo!

-Tranquila, Sunset, no pasa nada, después de todo este sitio necesita un expurgo...

Aun así, la unicornio hizo levitar algunos papeles atados con cordeles, tratando de poner un poco de orden; Celestia hizo brillar su cuerno, y la gran mayoría de papeles salieron volando.

-Éste es un pequeño cuarto de mantenimiento que no se usaba desde hacia mucho, se decidió reconvertirlo y usarlo como depósito para esta ala en especial. Aunque la mayoría de la colección se encuentra en la sala central, ni el depósito más grande del mundo podría albergar todo lo que llegó a escribir Starswirl el Barbudo-comentó la alicornio blanca.

-Usted llegó a conocerle ¿verdad?-inquirió ella, mientras recogía un poco.

Un buen montón de rollos y documentos se posó sobre una pequeña mesita y Celestia asintió levemente con la cabeza.

-Sí... un gran mago... un talentoso unicornio. Pero a pesar de todo lo que logró alcanzar, nunca llegó a realizarse como poni. Siempre se recluía en su casa, negándose a salir ni ver a nadie. Yo era una de los pocos ponis que conseguía pasar esa barrera, pero aun así eso no bastaba. Se encerraba en su mundo, donde nadie más tenía cabida, y allí permanecía.

Sunset terminó de apilar el resto de papeles, dejándolos junto al otro montón.

-No éramos tan diferentes entonces...

-Eran otros tiempos... y en cuanto a eso, puede que en realidad no fuera tan distinto. Tú misma me has demostrado que la amistad puede calar hondo en cualquier parte.

Sunset se quedó callada, sopesando sus palabras; Celestia la observó atentamente antes de hablar.

-¿Buscabas algo en concreto?

-Sí, bueno, Twilight y yo hemos venido para tratar de encontrar algo que hable sobre el espejo…

La alicornio blanca alzó la cabeza, sumiéndose por un momento en sus propios pensamientos. No tardó nada en responderla.

-Bueno, creo que te debo una explicación, Sunset…

La aludida la miró extrañada, sin entender sus palabras; Celestia la indicó que se sentara y, en cuanto se puso cómoda, comenzó a hablar.

-El espejo fue construido aquí, en Canterlot, como regalo de cumpleaños para mi madre; aunque fue un artesano quien lo fundió, Starswirl fue el que proveyó los materiales para poder realizarlo. Trajo vidrio de las montañas de cristal y un nuevo elemento químico que encontró en tierras lejanas, al que llamó mercurio. Antes se usaba plata, pero con el mercurio de Starswirl se conseguía una mayor reflexión de la luz, lo que hacia que las cosas que se reflejaban en él se vieran más nítidas. Nunca me dijo exactamente de donde trajo el mercurio, pero siempre sospeché que había algo raro en ese nuevo material. Starswirl tendía a hacer muchos experimentos, y a veces le gustaba mezclar la magia con la química…

-Alquimia…-murmuró Sunset.

Celestia asintió levemente y continuó.

-Para el cumpleaños de mi madre, el espejo ya estaba terminado. Ella invitó a Starswirl a la fiesta, pero se excusó diciendo que esa noche había una conjunción estelar que no conocía bien y quería estudiar.

Pausó un momento su historia y sacó un rollo de entre los tantos que allí había; en éste había un dibujo hecho al carboncillo y rematado con tinta, en el cual se podía ver la luna coronada por tres estrellas sobre su parte superior.

-Ah, esto es…

-La llamó la conjunción triestelunar, dadas las condiciones de la misma. La había estado observando durante dos noches seguidas, viendo que éstas se movían sobre la luna y de forma concéntrica, pero en realidad era la luna la que se movía. Según sus notas, la conjunción triestelunar desapareció a la noche siguiente, sin volverla a ver nunca más…

-… hasta dos años y medio después-obvió Sunset, mirando el dibujo.

Celestia sonrió, con el orgullo reflejado en su cara, y continuó.

-Dos años y medio después, la conjunción reapareció sobre la luna, para sorpresa de Starswirl. Y esa no fue la única sorpresa. Esa misma noche, mi madre desapareció misteriosamente de su cuarto. Toda la Guardia Real se puso en movimiento enseguida para encontrarla, pero la búsqueda fue en vano. Luna y yo estábamos angustiadísimas, y Ecuestria se llenó de temor por su querida reina. Fueron tres días larguísimos, en los que pensábamos que no volveríamos a ver a nuestra madre. La noche del tercer día, la reina reapareció. Nos contó que había estado en otro mundo donde había seres que se erguían sobre dos patas y hablaban y socializaban como nosotros. Incluso ella se convirtió en uno de esos seres. Y todo después de atravesar el espejo.

Celestia hizo una breve pausa, recordando quizás los mismos acontecimientos.

-Starswirl quiso estudiar el suceso, pero la conjunción ya se había ido, y el cristal del espejo volvía a ser material de nuevo. Nuestra madre, asombrada por lo que vio allí, comenzó a crear nuevos productos y servicios basándose en lo que vio al otro lado del espejo. Sorprendentemente, éstos nos sirvieron para hacernos la vida un poco más fácil; las ruedas nos ayudaron a transportar tanto objetos como ponis, los dirigibles y globos ayudaron tanto a los unicornios como a los ponis de tierra a surcar los cielos, el tren nos unió un poco más… fue toda una revolución, tanto industrial como cultural, acercándonos un poco más a ese extraño y misterioso mundo que sólo nuestra madre llegó a ver. Cada dos años y medio ella se adentraba en él, teniendo prohibido a los demás el acompañarla o el atravesar el espejo. Sólo ella podía viajar al otro lado. Y así fue durante varios años más… hasta que ella abdicó en nosotras dos y se retiró a descansar en una tierra muy, muy lejana. Me dejó a mí el espejo y la tarea de adentrarme en él cada dos años y medio. Pero… para entonces yo ya había descuidado a mi hermana menor, y Discord era la mayor preocupación de todas. Nightmare Moon lo agravó un poco más, siendo imposible para mí el poder atravesarlo durante el tiempo especificado. Sólo lo hice una vez, hace ya mucho tiempo… Y si te soy sincera, no me gustó lo que vi.

Celestia se quedó en silencio, con los ojos cerrados; Sunset no se molestó en preguntarla qué vio exactamente, ya que se lo imaginaba. La historia de ese lugar ya le era tan conocida como la historia de Ecuestria misma.

-Eventualmente, me fui olvidando del espejo… hice que lo movieran a la galería inferior, justo al lado de la entrada principal de la biblioteca. En realidad nunca supe cómo abordar la cuestión, ni cómo poder estudiarlo apropiadamente… para entonces, el espejo ya era una de mis asignaturas pendientes, por así decirlo. Por lo que decidí hacer algo especial con él. Pensé en ti para que hicieras una investigación profunda sobre él y su magia y como prueba intermedia para evaluarte y que pasaras al siguiente nivel de tus estudios. Aunque… para entonces ya había cometido mi segundo gran error.

La princesa enmudeció, mirando al suelo con aprensión; Sunset se quedó bastante asombrada, no se esperaba una revelación así.

-Entonces… quería asignarme el espejo desde el principio…

-Así es… pero para entonces tú ya te habías fijado en él de una forma totalmente diferente. Y yo no hice nada para tratar de enmendar mi error.

Una lágrima corrió por la mejilla de la princesa, sin siquiera evitarlo; Sunset abrazó a su antigua mentora, tratando de confortarla. El calor del amor de Sunset alivió a la princesa, la cual la sonrió como una madre lo haría.

-Entonces… ¿no sabe cómo poder arreglarlo?

Las orejas de Celestia cayeron hacia abajo, mirando a su antigua estudiante con pesar.

-Me temo que no, Sunset… es algo que escapa a mi comprensión. Si lo supiera, te lo diría.

La unicornio comprendió su impotencia, por lo que no dijo nada, quedándose bastante pensativa.

-Aunque hice unas pocas pruebas y te puedo decir que reacciona ante la magia…-añadió Celestia.

-¿Cómo reacciona?

-Se amolda… y la superficie cambia ligeramente de color. Pero nada más.

Las dos regresaron a la sala de lectura, donde Twilight se encontraba dando vueltas buscando a Sunset; ésta puso al corriente a su maestra, la cual se quedó algo desilusionada por la revelación.

-¿De verdad no podemos hacer nada? ¿Ni siquiera buscar una alternativa?

-Ojalá pudiera hacer algo, Twilight… pero me temo que no es posible-murmuró Celestia.

Estuvieron hablando un rato más hasta que Celestia se retiró.

-He de atender asuntos de estado, por lo que dejaremos la conversación para otro día. Seguid investigando quien ha sido el causante de esta situación, si llegáis a saber algo ponedme sobre aviso.

-Descuide, princesa.

La aludida echó una última mirada a Sunset y antes de irse, habló.

-Siempre he pensado que todos nosotros nacemos para hacer grandes cosas… estoy segura de que descubrirás la tuya algún día, Sunset. No dejes de buscar.

Y tras esas palabras, se retiró rápidamente, desapareciendo al otro lado de la esquina; Twilight miró inquisitivamente a su alumna, la cual se encogió de hombros enseguida.

-A mí no me mires, no sé a que se refería…

-Bueno, es muy propio de ella dejar cuestiones en el aire… ya sabes cómo es…-murmuró Twilight, echando a andar hacia la salida.

Como nada más las retenía allí, optaron por regresar al imperio de Cristal, abordando de nuevo la carroza y echando a volar hacia el norte.

Mientras tanto, en el palacio de Cristal, las demás mantenían vigilada con mucho ahínco a Starshine Shield, la cual entró a trabajar a las nueve en punto de la mañana; en ningún momento las cinco ponis la perdieron de vista, realizó sus tareas de siempre con mucha celeridad, como si quisiera acabar cuanto antes. Entre las cinco, procuraban no perderse ningún detalle, montando una serie de guardias para ello; Fluttershy apenas se hacia notar, por lo que era perfecta para tenerla vigilada de cerca. Entre Rarity, Applejack y Rainbow se iban turnando cada cierto tiempo, para así tenerla siempre a la vista. Como Pinkie era la que más llamaba la atención en todos los sentidos, procuraban no dejarla demasiado cerca de la sospechosa, sirviendo como elemento secundario por si las cosas se torcían. Salvo por las prisas, la poni no parecía estar maquinando nada raro.

-No noto nada extraño en ella… ¿creéis que realmente tiene que ver algo con todo esto?-inquirió Applejack, extrañada.

-Hombre, se negó a contestar a algunas de las preguntas de Twilight, incluso se le puso chula. Creo que es evidente que algo oculta-argumentó Rarity.

-Sea lo que sea, no debemos perderla de vista… Twilight confía en nosotras-añadió Rainbow.

En ese momento se encontraban reunidas en una esquina cerca de la sala donde se encontraba limpiando; según los turnos que habían establecido, la tocaba quedarse a Rainbow, mientras que Fluttershy vigilaba un poco más de cerca desde el otro lado del pasillo. El resto se fueron por el lado contrario, donde Pinkie se encontraba dando saltitos, como siempre.

-Vale, ya hemos hecho el cambio. Pinkie, estate alerta por si se la ocurre moverse lejos de aquí-indicó Rarity.

-¡Oki, doki, loki!-asintió ella, sonriendo abiertamente.

Rarity y Applejack se retiraron, dejando a la poni rosada sola; apenas pasaron unos pocos minutos, cuando se oyó una puerta abrirse abruptamente, lo que la puso en alerta. Miró hacia el fondo del pasillo y vio que Rainbow alzaba el vuelo, avisándola mediante señas que se escondiera. Para Pinkie eso no era nada complejo, por lo que se ocultó tras las sombras rápidamente sin darse cuenta, siquiera. Una sombra pasó justo a su lado y la vio dirigirse hacia el pasillo inferior.

-Nadie escapa de la vigilante mirada de Pinkie Pie-masculló ésta, poniéndose seria.

Antes de ir tras ella, echó un vistazo al otro lado del pasillo y vio que Rainbow no estaba; por un momento pensó en ir a buscarla, pero si lo haría perdería la pista de la sospechosa, por lo que prefirió seguirla. Tomó unas pequeñas escaleras de servicio que bajaban al piso inferior, acabando en uno de los pasillos de la cuarta planta; las cortinas de las ventanas se encontraban echadas, por lo que el pasillo se encontraba en penumbra.

-¡Oh, problemas! ¡Visión nocturna!-musitó entonces, sacando unas gafas de visión nocturna de la nada.

Avanzó rápidamente por el pasillo al ver que la sospechosa no estaba hasta alcanzar la siguiente esquina; las puertas cercanas al pasillo se encontraban todas cerradas y no parecía haber señales de que se hubiera ocultado en ninguna, por lo que siguió avanzando. Llegó enseguida al otro extremo de la cuarta planta, pero la sospechosa no aparecía.

-Oh, no…

Desde el acceso principal, regresó por un momento al piso superior, encontrándose de morros con Rainbow Dash.

-¡Ah, Rainbow! ¿Has visto a la mala malísima poni que estamos vigilando?

-¿¡Pinkie?! ¡Se supone que deberías estar cubriendo el otro pasillo!-exclamó la pegaso multicolor.

-¡Claro tontita, pero vi que la poni mala se movía y tuve que seguirla, bajó al piso de abajo por el lado de mi pasillo!

-¿¡Qué?! ¡Nada de eso, salió directamente del salón donde estaba y continuó todo recto hasta las escaleras, yo la vi y la seguí!

-¡No, no, pasó a mi lado y bajó por las escaleras de servicio, yo la seguí!

-¿Pero que dices?

En ese momento oyeron un ligero gritito contenido y vieron a Fluttershy, la cual se veía un tanto exhausta.

-Lo siento, se me ha escapado… la vi salir de la sala y se dirigió hacia donde yo estaba, para luego bajar al piso de abajo por las escaleras principales, la perdí enseguida…

-¿Pero cómo que abajo, si en ningún momento se dirigió a las escaleras?-inquirió Rainbow, hastiada.

-¿Y entonces que hacías bajando por ellas, Dashie?

En ese momento la pegaso cian dio una cabezada, sin poder evitar que se la subieran los colores.

-Está bien, porque la perdí por el camino ¿contenta?

-Pero si cada una vio una cosa distinta… ¿dónde está ella?-inquirió en ese momento Fluttershy.

Fue entonces cuando se dieron cuenta de la situación, pero para entonces ya era demasiado tarde.

-Mierda…-masculló Rainbow, llevándose un casco a la cara.


En la sala del espejo, los restos del mismo yacían junto a éste, en un buen montón; desde lo sucedido, la puerta se había cerrado con un hechizo de seguridad en la cerradura que impedía entrar a todo aquel que no hubiera realizado ese hechizo sobre ésta. A pesar de eso, un aura verdosa rodeó la cerradura desde el otro lado y, de golpe y porrazo, ésta reventó; una sombra irrumpió de golpe en la lóbrega estancia, pero el montón de cristales brillaban por si solos en la oscuridad, por lo que no tuvo problemas en localizarlos. Se acercó a ellos y, sin perder más tiempo, acercó un brillante cuerno a los mismos; al punto, un aura verdosa envolvió a los cristales, los cuales brillaron intensamente por unos breves segundos. El brillo desapareció tan pronto como apareció, y la figura se alejó de ellos rápidamente; cruzó la puerta como una exhalación, abandonando el lugar. Una satisfactoria sonrisa se asomó de entre los pliegos de la capucha que cubría su rostro.


Aquí está el nuevo capítulo, ya sé que primero subo uno de Lo que fuimos y luego uno de esta, pero esta vez lo he hecho al revés por cuestión de inspiración, tanto detalle y documentación en la otra historia cansa a veces. Y la historia avanza, así como las ambiciones de la misteriosa antagonista... Y nada más, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!