Debido a que sus padres habían regresado antes de lo planeado, Rose y Albus tuvieron que dejar la Madriguera. Esto para Rose solo significaba una cosa: No vería a Scorpius durante una semana. Pensó que debía disfrutar de ese último día junto a su rubio, pero por alguna razón él se mostraba parco y apartado del resto. Supuso que era por el comentario de su padre en el desayuno: "Tu eres el chico Malfoy, ¿no? Te pareces mucho a tu padre. Espero no seas tan entrometido como él".

Ella sabia del rencor mutuo que se tenían su padre y el padre de Scorpius. Aun recordaba la impresión que le causo a su padre saber que Scorpius era uno de sus mejores amigos. Por eso tenía tanto miedo de revelar su relación con él. ¿Qué dirían sus padres? ¿Qué le harían sus primos a Scorpius? ¿Cómo reaccionaría el padre de Scorpius? Muchas dudas cruzaban su mente.

Rose no era usualmente así. Ella como todo Gryffindor era valiente y ayudaba al que tuviera problemas. Varias veces en su primer curso en Hogwarts defendió a Scorpius cuando le insultaban por ser un Malfoy, sin siquiera ser amigos. Pero esto era totalmente diferente. En el fondo, sentía que le estaba fallando a su padre. Él le dijo que no fuera amigable con él, y que ni se le ocurriese casarse son un sangre pura. ¿Qué diría su padre ahora que ella no solo es amigable con él, sino que lo ama con locura?

Afortunadamente para Rose, el 1 de Septiembre llego después de una larga semana. Entro corriendo al Anden 9 ¾, y ubico rápidamente a Albus, era un alivio que su primo favorito ya supiera la verdad.

- ¡Hola Albus! ¿Qué tal? – le dijo con una mirada que en realidad se interpretaba como "Hola, te saludo porque eres el único que puede decirme donde esta mi novio". Y al parecer Albus la interpreto bien.

- Esta con su madre – dijo sin molestarse.


No había podido dejar de pensar en aquello desde que dejo la Madriguera. No hablaba mucho estando en casa de los Potter, sentía que Harry lo miraba de reojo. Nunca se había preguntado porque el padre de su amigo había aceptado que él pasara un mes entero con ellos. ¿Capaz quería vigilarme porque sospechaba de mi padre? Y aunque sorprendido, menos importancia le había dado al hecho que su padre no lo rechazara cuando le pidió permiso. ¿Quería acaso que cuando nos viéramos, le diga que sucedía en la casa del Sr. Potter? Muchas preguntas cruzaban por su mente.

Por un momento se sorprendió que en esa última semana de vacaciones no haya pensando ni un rato en Rose. ¿Sabría ella lo que estaba sucediendo? Recordó que Rose solo acepto estar con él luego de llegar a su casa para las vacaciones de Navidad. Capaz ella tenía que espiarlo.

- ¡Tonto! - se reprimió el mismo.

Por supuesto que ni Rose ni Albus saben acerca de eso. Albus estaba preocupado por su madre desde que su padre viajo. Definitivamente ellos no sabían. Sintió como los primeros rayos de sol iluminaban el cuarto. Aquel día Scorpius se volvió a despertar antes que el sol, pero sus sentimientos eran totalmente diferentes a los de hace un mes.

Afortunadamente para Scorpius, llegaron antes que los Weasleys. Sus padres le prometieron que lo esperarían en la estación para despedirlo, y necesitaba hablar con ellos, sobre todo con su padre, sin la presencia de Rose abrumándolo. Pero cuando busco a su familia, solo vio a su madre.

- ¿Te divertiste? – le pregunto Astoria Malfoy.

- No como hubiera querido – dijo Scorpius en voz baja.

- Tu padre no ha podido venir, está de viaje – dijo Astoria sin escuchar lo que su hijo acababa de decir – Ya sabes, negocios.

- Si. Negocios.

- ¿Estás bien? ¿Te molesta que no haya venido?

- Para nada. Solo quería conversar con él. Quería preguntarle algo.

- Puedes preguntarme a mí – dijo poniendo ambas manos sobre los hombros de su hijo.

- Yo quería… - no estaba seguro de cómo debía decirlo, tampoco de cuanto su madre sabia – solo quería saber porque estaba medio nervioso cuando me fui.

- Pues… - Astoria dudo, no debía decirle nada a Scorpius, su hijo no debía saber sobre lo que Draco estaba haciendo – es solo que no le agrada Potter. Ya sabes cómo es de paranoico tu padre – Justo en aquel momento, el tren dio un fuerte silbido – Sera mejor que subas.


Como prefecta de Gryffindor, tenía que hacer las rondas por todo el tren antes de darse un merecido descanso. Pero cuando vio a Scorpius en un compartimento completamente solo, todas sus obligaciones se le fueron de la mente.

Entro lentamente y se sentó frente a él. Él ni siquiera se inmuto. Trato de acercarse más y entonces la miro con sus penetrantes ojos grises, pero no era una mirada de amor, sino una de tristeza. Scorpius se levanto del asiento, camino hacia la puerta, pero no la abrió, solo se quedo parado frente a ella.

- Soy un Malfoy y nunca dejare de serlo – dijo Scorpius sin mirarla – Tú no quieres aceptar lo nuestro, porque te avergüenzas de mi. Puedes negarlo, pero yo lo sé.

- Scorpius, sabes que no cierto, yo simplemente…

- Esto fue un lindo sueño, pero es momento de despertar – Scorpius abrió la puerta y se marcho dejando a Rose con más dudas en su mente y con una gran tristeza – Adiós.