Kagura Shirayama siempre estuvo orgullosa de su origen, como miembro de una de las razas yōkai provenientes del frío, nunca se quejó de su nacimiento, a pesar que ser una yuki-onna significaba una vida en soledad y desesperación, desgraciadamente la gran mayoría de los miembros de su especie eran del género femenino necesitaban parejas del sexo opuesto para mantener viva a su gente. El problema más difícil era que sus cuerpos no aceptaban a otras razas salvo a los humanos, pero su propia naturaleza y la soledad que eran forzadas a pasar desde su concepción las hacían susceptibles a diversas tragedias por ocultar su verdadera naturaleza.
Era de las pocas especies que pasaban por seres humanos sin necesidad de transformarse a base de magia y su única manera de identificarlas eran los lugares y estaciones del año que solían habitar.
El extremo frío era su mejor aliado pero también su peor enemigo, con el tiempo se volvieron criaturas hambrientas y desesperadas por conseguir descendencia y el amor fiel de sus parejas, muchas historias (leyendas) donde se veían envueltas terminaban en tragedia, salvo excepciones donde los humanos quienes realmente se enamoraban de ellas obtenían la inmortalidad a base de congelar su alma. Kagura era una de las pocas yuki-onna que no necesitaba del frío, pero el resto de su familia se encontraba encerrada en una villa en la cima de las montañas donde el frío era extremo en cualquier época del año. A pesar de haber encontrado un lugar donde se "podía" vivir en armonía; el aislamiento con otras familias y clanes yōkai era más que evidente.
Todo eso cambio cuando una solitaria Kyubi no Kitsune apareció un día en la entrada de su aldea con una petición humilde pero cargada de una energía indescriptible.
"¡Por favor únansenos a nosotros!"
Asi fue cuando la aldea de los seres del frío se unió a la facción yōkai, Kagura deslumbrada por la fortaleza de Yasaka, decidió unírsele como representante de su especie y sobre todo su más fiel seguidora; prestándole todo su poder para que la líder de la facción yokai lograra sus objetivos. Con el pasar de los años esa dedicación se convirtió en una entrañable amistad que la yuki-onna no se esperaba de la mujer que consideraba su líder. Pero al igual que en aquella ocasión hace cientos de años. Una segunda mujer entro en su vida que a diferencia de Yasaka, quien prometía un futuro brillante… esta nueva mujer trajo consigo la peor de las pesadillas; una promesa de esclavitud eterna.
"¡A partir de ahora eres mi juguete!"
El corazón de Kagura se destrozaba por completo al admirar la destrucción del lugar donde se encontraba su líder, aunque para ella el haberla traicionado en contra de su voluntad era un pecado imperdonable, aunque sabía que cuando la verdad se supiera, Yasaka se lo perdonaría completamente, pero a su propios ojos no merecía la piedad que su líder mostraría.
Esplendido – la melodiosa voz de Ayame exclamaba en extasís – ¡Con un simple golpe hizo tanto daño! – los ojos negros de la Himejima estaban clavados en las ruinas de aquella edificación – Es una lástima por el patrimonio de la nación… eso pasa por permitírselos usar
Arrodillada detrás de ella, se encontraba la yuki-onna con una expresión de odio profundo, pero debido a los sellos del hechizo sobre su cuerpo no podía oponer resistencia a las órdenes que la onmyonji le daba, la sonrisa de satisfacción de Ayame se borró cuando una pequeña pluma negra entro en su campo de visión. Sobre volando las ruinas del edificio principal se encontraban todos los asistentes a esa reunión. La yuki-onna respiro aliviada al ver que su señora estaba en perfectas condiciones, siendo cargada cuidadosamente por el líder de la facción de los caidos.
Todos ellos estaban sorprendidos por ver la figura colosal de aquel yōkai, Kunou y Mei también estaban siendo cargadas por los otros dos ángeles caídos, el escandaloso sonrojo de la hanyō demostraba lo apenada que se encontraba por ser llevada por el propio Kazuki, mientras que Kunou miraba molesta como el hogar de su madre había sido reducido a escombros por Daidarabotchi.
¡Fua! ¡Por un instante no lo contamos! – exclamaba la hija de Penemue con una absurda tranquilidad – No lo crees así Kuu-chan
¿Kuu-chan? – la pequeña princesa yōkai miro con curiosidad a su salvadora – Tienes razón, pero no me llames Kuu-chan
Vamos que es lindo – la peligris sonrió mientras que la pequeña yōkai le miro de mala manera – ¡No me mires así! Kuu-chan se enojó conmigo
Debajo del follaje que estaba en la cabeza de Daidarabotchi brillaron dos orbes blanquecinas, indicando que esos eran sus ojos levantando levemente su cabeza aquella pequeñas esferas de luz se posaron sobre el grupo que estaba en los cielos.
Kaichou – Momo trago saliva brevemente – Creo que ya nos vio
De hecho pensaba lo mismo – la joven heredera también noto ese movimiento en el yōkai - ¡Azazel-sama, debemos reagruparnos!
¡Estoy de acuerdo! – el chivo expiatorio asintió a la idea de la demonio - ¿Podrías explicarnos que sucede Yasaka-sama?
No lo sé – la preocupación en al Kyubi era bastante notoria – No comprendo que le ha pasado a Daidarabotchi
Azazel notaba la verdad en las palabras de la líder de la facción yōkai, ella se mostraba bastante consternada por la manera en que se comportaba aquella masa de tierra y bosque, vio como varios yōkai se congregaron alrededor del aquel coloso para enfrentarle, pero sus ataques no parecían causarle mucho daño. A la distancia el grupo de omyonjis miraban con expectación a la espera de que la líder del grupo diera sus órdenes, pero Ayame se mostraba paciente y decidida.
¡Ayame-sama sus órdenes! – comentaba un hombre quien se inclinó al lado de Kagura - ¡Necesitamos completar la misión!
Aguarden un poco – la cuasi albina fijaba su mirada sobre los que estaban en el cielo - Quiero ver un poco más la situación
Un estruendoso grito emergió de Daidarabotchi, el cual parecía descargar su furia y frustración al notar como su presa se había escapado de su ataque, aquel grito carente de razón llego a los oídos de todos los que estaban en los alrededores, una jovencita con la playera del Manchester United alzo la mirada hacia el lugar donde provino tal alarido. Apresuro el paso para llegar a su destino y tal vez encontrar algo más interesante.
If Live IX: El Banquete de los dos líderes ~Tizona
El largo brazo del yōkai se extendió con la intensión de alcanzar al grupo de demonios y ángeles caídos que estaban en el cielo, con rapidez bajaron esquivando el enorme brazo de la masa de tierra y plantas; Azazel, Kazuki y Mari depositaron sus cargas con sumo cuidado mientras que un grupo de yōkai se acercaron presurosos para ver si alguna de ellas requería de alguna atención, mostrándose aliviados por saber que se encontraban en perfectas condiciones. Yasaka por su parte miraba conflictiva como el enorme ser recibía ataques certeros de sus súbditos sin siquiera mostrar signos de molestia.
Entonces comparar a Daidarabotchi con un rey dragón no es un error – Azazel miro curioso la resistencia del masivo yōkai – Sera muy problemático destruirlo
¡No crees que es exagerado eso! – unos de los súbditos de Yasaka mostró molestia al comentario del líder de la facción caída - ¡Se trata de Diadarabotchi-sama!
¡Como pude hablar de destruirlo! – otro más mostro su opinión en contra de la decisión de Azazel - ¡Algo debió haberle pasado!
Vaya, vaya… creo que metí la pata – el pelinegro rio levemente ante su descuido – Perdónenme
Tío metiste más que eso – Kazuki comentaba mientras posaba su mirada en su padrino - ¿Podrían decirnos como es normalmente Daidarabotchi?
A pesar de su enorme poder es alguien pacifico – respondía Yasaka mientras caminaba acercándose al grupo – Casi nunca busca meterse en pleitos o peleas – la Kyubi sonreía levemente – Usualmente usaba las palabras para resolver los problemas
Con ese tamaño, cualquiera le prestaría atención – Momo se cruzaba de brazos mientras el grupo asintió a su comentario – ¿Entonces esto no es algo que normalmente haría verdad?
Lo puedo asegurar – la líder de la facción yōkai colocaba su mano extendida sobre su corazón – apuesto mi vida en ello
No dudamos de usted, Yasaka-sama – Sona se acomodó los lentes tratando de calmar un poco la situación – Debemos contenerlo sin destruirlo
Todos asintieron a la sugerencia de Sona, repentinamente el masa de tierra y plantas dio un enorme pisotón que hizo que el lugar se sintiera un pequeño temblor, todos los que estaban en el suelo perdieron en balance, para suerte de Mari ella trastabillo lo suficiente para caer en brazos de su prometido, quien amablemente la sostuvo entres su brazos.
Sona y todos los que la conocían lo suficiente para saber la reacción que tendría la chica, la cual sacaría algun comentario con un dudoso sentido; la sorpresa que se llevaron fue que la excéntrica angel caído se sonrojo profusamente. Instintivamente se alejó de Kazuki haciendo que el resto le mirara con curiosidad.
¡M-Muchas gracias, Kazuki-kun! – Mari se mostraba un poco tímida – Me puedo sostener yo sola
De acuerdo – el pelinegro se rasco la cabeza levemente extrañado – ¿Cuál es el plan entonces?
Mmm... contenerlo es difícil, mas no imposible – Azazel miro con seriedad al masivo yōkai - ¡Mari!
¡Sí, Señor! – la jovencita peligris hizo un saludo militar - ¡Que necesita de mi señor!
Te autorizo para la segunda liberación de Silver – los ojos de la hija de Penemue le miraron con sorpresa – ¿Podrás hacerlo?
Claro que sí, señor – con una sonrisa de seguridad la joven se sacó el pendiente donde guardaba su artificial gear – ¿Estás listo Silver?
Sona y el resto miraron con expectación el colgante de plata que tenía Mari entre sus manos, mientras esta le miraba con cierta devoción; había escuchado que el intelecto del Gobernador General de Grigori estaba entre los más brillantes de las diferentes criaturas mágicas. Pero nunca antes había apreciado los frutos del trabajo del llamado chivo expiatorio.
Despierta de tu letargo… Silver Wing – la joven exclamo en un susurro
Repentinamente aquel pendiente brillo intensamente cambiando de forma, mostrándose como una hermosa espada de un plata inmaculado, con una enorme piedra roja en donde se unía la hoja con al mango, la guarda era asimétrica con el diseño de un ala extendía por un lado. Aquella arma se depositó con suavidad en las manos de su dueña, para después que hiciera algo inconcebible con ella. Tomando el mango con su mano derecha, coloco la palma de su otra mano sobre la hoja de la espada para corta la piel de la misma y que esta sangrara bañando el metal del que estaba hecha la espada. Una pulsación le siguió al extraño ritual que presenciaron todos los que estaban alrededor de Mari, repentinamente el rugido de un dragón emano del arma de la hija de Penemue quien cerró los ojos en señal que esperaba que algo sucediera.
¡DEVORA MI SANGRE Y DAME PODER! – Mari grito con los ojos cerrados - ¡WYVERN SCALE!
Tras esa declaración la espada extendió el metal de manera violenta, dañando la delicada piel de su dueña, Mari hizo una mueca de dolor al sentir como su cuerpo era invadido por una sustancia ajena a su cuerpo; Sona, Tsubaki y Momo miraron horrorizadas como el metal parecía adherirse a la piel extendiendo pequeñas ramificaciones de la misma mientras que la joven ángel caído soportaba el dolor en silencio. Kazuki miraba en silencio mientras apretaba los puños y los dientes en señal de frustración, no era la primera vez que observaba aquella manifestación de las habilidades de aquella invención del su líder; pero le molestaba el sufrimiento que era sometido el cuerpo de su ahora prometida.
El metal serpenteo por todo el brazo derecho para abarcar todo el torso de Mari, mientras cambiaba de forma creando las placas de una armadura. Una vez terminado el proceso las fuerzas abandonaron momentáneamente las piernas de la hija de Penmue, sintió como los brazos del hijo de Ramiel le rodearon con suavidad evitando que ella tocara el suelo.
Gracias – la joven ángel caído exclamo con cierta debilidad – Nunca me a gustado usar esto – una mueca de dolor adorno el rostro de la peligris
¿Realmente era necesario esto? – Kazuki miro con seriedad a su líder
La respuesta a la pregunta llego cuando Daidarabotchi mando a volar al grupo de yōkai que le estaba atacando, Mari sonrió apartando con amabilidad al chico, se volvió levemente para sonreírle tranquilamente, extendiendo sus alas simplemente levanto el vuelo para enfrentarse al colosal monstruo. Lo que siguió fue algo que sorprendió a los yōkai y omyonjis quienes miraron como Mari agito su espada creando una fuerte corriente de viento, Daidarabotchi fue golpeado haciendo que cayera de sentón creando otro pequeño temblor, la líder de la facción yōkai miro con seriedad a la jovencita quien reflejaba los últimos rayos del sol con su armadura, pronto caería la noche en el la ciudad, fue cuando Sona realizo la pregunta que la rubia pensaban hacer por si misma.
Azazel-sama – la ojivioleta señalo a la ángel caído que flotaba tranquilamente en el cielo - ¿Qué fue eso que le sucedió a Mari?
La segunda liberación de Silver Wing – contestaba el caído orgulloso de su creación – Una sacred gear artificial que yo mismo cree, verdad que es cool
!Cool ni que nada expliquenos bien! – Momo secundo a su reina mientras que Azazel suspiro aburrido – Se hizo repentinamente fuerte
Bien, arruinan mi diversión – gobernador general alzo los hombros derrotado – Use el alma de un Wivern plateado sellándolo en una espada que yo mismo cree, a pesar de ser un dragon menor a comparación del resto – el caído se cruzó de brazos – Tenia habilidades sobre el viento, Mari es la única que puede manejarlo por su pésimo control mágico – Kazuki miraba fijamente como su compañera esperaba que el yōkai se levantara escuchando la explicación que ya sabía – el detalle es que "Silver" es temperamental y requiere de ofrendas para usarse correctamente
Es como una de las longinus donde están sellados los dragones celestiales – Tsubaki comento uniéndose a la explicación – O ¿Estoy equivocada?
Es un producto fallido – la respuesta cortante del gobernador general sorprendió a los presentes – No tiene tanto poder como esperaba, pero en manos de Mari-chan es útil
¡Kazuki! –Sona miraba fijamente al hijo de Ramiel - ¡Tu sabias de esto! ¿Qué le puede pasar a Mari?
Lo peor que podría pasarle es que el Wyvern la consuma por completo – Azazel respondió en lugar de su ahijado – Buscando encarnarse de nuevo tomando el cuerpo de mi subordinada… pero para eso se necesita que tenga el control completamente – con una sonrisa tranquila el angel caído señalo a Mari – pero debido que ella no es normal en su personalidad es imposible que lo haga, es un tanto loca
Las jovencitas presentes no sabían si sentir alivio o preocuparse más de la cuenta sobre la situación en la que estaban metidas, a la distancia Ayame se molestó lo suficiente para empezar a hacer rabietas, el resto de los onmyonjis miraron con una mezcla de pena y temor la volátil reacción de aquella que fue puesta como líder de la operación, porque a sus ojos todo eso parecía un berrinche de niña mimada.
¡MANDEN AL RESTO! – con voz demandante la Himejima dio la orden que esperaban sus hombres - ¡HE VISTO SUFICIENTE!
Akeno despertaba en su habitación, no recordaba lo que le había pasado cuando se dirigía a cenar y su cabeza le daba vueltas. Sus ojos le dolían por la iluminación de su cuarto, cuando se adaptaron lo suficiente pudo notar como Rías estaba sentada durmiendo tranquilamente mientras un libro descansaba en su regazo, la puerta se abrió con lentitud dando la entrada a Grayfia quien sonrió al notar que la Reina de su cuñada le miro curiosa, se acercó con lentitud para sentarse en la orilla de la cama con una suave voz hablo con ella.
Veo que has mejorado – la peli plateada estaba complacida por la mejoría de Akeno – Estuviste dormida por un par de días
¿En serio? – la pelinegra se llevó una de sus manos a la boca - ¿Qué fue lo que me pasó?
Tuviste un ataque por exceso de magia acumulada – los ojos de Akeno se abrieron de par en par mientras la sirviente rio levemente – Te hace falta practicar un poco jovencita
Tal vez tenga razón, Grayfia-san – la Reinda de Rias exclamo apenada – ¿Ella estuvo cuidándome todo este tiempo?
No se ha separado de ti – la mujer mayor miro con ternura el rostro dormido de su familiar – Salvo que Venelana-sama tomaba su lugar
Debo darle las gracias a Venelana-sama – Akeno bajo la mirada apenada – He raro en mi causar molestias
No te preocupes por ello – la sirvienta acaricio la cabeza de la pelinegra – Recuerda que eres parte de la familia, ¿Cosa que las otras dos no entienden?
La joven Himejima levanto curiosa la mirada para ver como la siempre seria Grayfia suspiraba cansadamente, la mente de Akeno comenzó a recordar la extraña situación en la que se encontraba pasando su mejor amiga en estos momentos, comprendiendo lo que pasaba finalmente. En el tiempo que duro inconsciente arribaron a la mansión Gremory las dos piezas que les cedieron de la corte de Riser, Karlamine L'Amour y Xuelan Chang, la pelirroja era en extremo orgullosa así que decidió que era más justo intercambiar las piezas de manera legal cosa que ella vio mal porque el tercer hijo de los Phenex no se merecía, pero cuando Rias se le metía una idea en la cabeza no había nada que le hiciera cambiar de opinión.
Ella no les guardaba ningún rencor a ninguna de las miembros de la corte de Riser, por el corto tiempo en que convivieron en cercanía se dieron cuenta que las jovencitas eran amables y alegres cuando estaban en solitario, dando entender que solamente se comportaban despóticamente en presencia de su Rey.
¿Cómo se están comportándose entonces Grayfia-san? – la curiosidad carcomio la mente de Akeno, pero logro disimular una sonrisa - ¿Todavía están tensas?
Por supuesto, me están dando problemas – la peli plateada rio levemente – Aunque son una ayuda solo espero que se relajen pronto
Todos pasamos por lo mismo – la joven pelinegra mostraba algo de nostalgia – Yo también estaba tensa cuando Rias me tomo como su reina
Lo recuerdo… te dirigías a todos con "honoríficos" – la ama de llaves suspiro dejándose llevar por los recuerdos - ¿Akeno-san necesito preguntarte algo?
Claro que si Grayfia-san – los ojos violeta de Akeno se posaron fijamente sobre los azules de la esposa del Maou – Puede preguntarme lo que sea
Bien… ¿Qué tanto recuerdas de tu herencia de sangre? – la pelinegra abrió levemente la boca sorprendida por la pregunta – No me refiero a esa "herencia"… sino al legado de los Himejima.
Todos habían sido tomados por sorpresa, repentinamente detrás de los arboles emergieron yōkai's desconocidos atacando a sus congéneres sin ningún remordimiento, Yasaka estaba impactada por el hecho de que un coup d' etat estaba ocurriendo frente a ella y eso estaba dañando muy fuertemente su corazón porque no concebía los motivos para que se diera un descontento sobre su liderazgo. El mayor golpe se dio cuando Kagura Shirayama apareció entre ellos como la supuesta líder movimiento disidente.
¡Derriben a la falsa líder! – el tono de voz de la yuki-onna era uno carente de emociones - ¡No necesitamos a alguien que negocie con extranjeros!
Los presentes estaban confundidos por completo: Primero Daidarabotchi atacaba el lugar y ahora Kagura dirigía un golpe de estado en contra de Yasaka.
¿Qué estaba pasando dentro de la facción Yokai?
La yuki-onna se abalanzo sobre Sona Sitri, el brazo de la mujer de las nieves empezó a cambiar en un peligroso carámbano el cual se acercó al pecho de la futura líder del clan Sitri, tomada por sorpresa la pelinegra no pudo reaccionar del modo que esperaba, pero la formación de hielo fue desviada por un arma de luz corrupta. Kazuki se habia movido lo suficientemente rápido para interceptar el ataque de la guardaespaldas de Yasaka, otro yōkai se abalanzo sobre la Sitri con la intención de completar lo que Kagura habia iniciado pero esta vez se encontró con una formación de hielo que evito que el ataque se concretara con éxito.
Sona respiro hondamente al ver como su cuerpo esta vez había reaccionado acorde a sus deseos, a su alrededor flotaban rocas hechas de hielo de un tamaño considerable, con una mirada impasible se dirigió a sus dos sirvientes.
¡Tsubaki, Momo! – la segunda mencionada dio un respingo al ser llamada de esa manera - ¡Tienen permiso de contraatacar!
¡Si Kaichou! – ambas respondieron a la orden con decisión
Un circulo de mágico floto de cerca de la reina de Sona, de este emergió una naginata bastante hermosa, con una gracia inusual el arma pareció danzar en las manos de su dueña, girando alrededor de la vice presidenta del consejo estudiantil, los yokai's disidentes se alejaron unos pasos al ver la maestría de la jovencita con el arma en cuestión, pronto la dueña del Mirror Alice se unió a la refriega blandiendo su arma e hiriendo de una manera rápida y precisa, por su parte Momo hizo gala de las capacidades propias de su clase, varios círculos mágicos flotaron alrededor de ella lanzando portentos chorros de agua que alejaron a sus enemigos a una distancia considerable de ella. La sonrisa de auto suficiencia adorno los labios de la peli gris, denotando que disfrutaba el hecho de estar en una pelea.
¡Vaya sí que tienes buenos súbditos! – el hijo de Ramiel comentaba impresionado por la demostración que las dos demonios hicieron - ¿Todo tu grupo es así?
Si estuvieran aquí… lo verías con tus propios ojos – la joven demonio noble mostraba un deje de orgullo en su rostro – ¡Pero en estos momentos tenemos que concentrarnos en defendernos!
Ayame miro con deleite el hecho de que la situación se volcó a su favor al incluir al resto de los yōkai's que habían sometido a ser sus Shikigamis, no deseaba usarlos por el temor a perderlos, pero al notar como la confusión y el caos de ver a aliados atacarse entre sí le dejo un buen sabor de boca, con esto el éxito de la misión estaba asegurado, su celular sonó dentro de sus ropas de doncella, sacándolo con cuidado vio que se trataba de Hanezu Himejima.
¡Hanezu-sama! – la joven sacerdotisa contesto con suma jovialidad - ¿Qué desea de mí?
¿Cómo va la misión? – desde el otro lado de la línea, el hombre preguntaba con parsimonia – Espero que vaya a pedir de boca
Tuvimos contratiempos – la cuasi albina comentaba con desden – Fuimos forzados a utilizar a las otras marionetas
No esperaba menos… recopilen suficientes datos – Hanezu se mostraba complacido en el lugar donde estaba – Continúen y retírense si ven que la situación cambia
¿Duda de nosotros? – Ayame comento con decepción – Realmente podemo…
No me malintrepetes – el hombre corto rápidamente – Todos ustedes son más valiosos que un misión… además nuestro objetivo es otro y lo sabes
Entendido Hanezu-sama – la jovencita sonrió ante la preocupación de su "líder" – seguiremos de acuerdo a sus deseos
La llamada termino tras las palabras de Ayame, Hanezu Himejima suspiro agobiado al ver la escena frente a sus ojos, Suou estaba respirando con dificultad mientras que la habitación en la que estaban, se derrumbaba a pedazos, señal de la intensa batalla que se dio dentro de ella, el anciano hombre se miraba abatido y cansado; pero el poder que irradiaba era intimidante, los cansados ojos del hombre estaban posados en la figura derrotada de su hermana menor, quien yacía tirada en el suelo en un estado peor al que se encontraba el actual líder del clan.
No cree que exagero un poco Souo-sama – el hombre se acercó al cuerpo de Ageha para examinarlo mejor – Ya no es un jovencito
Fu, fu, fu… solo en estos momentos, puedo sentir que mi juventud regresa – el anciano hombre respondió sonriente - ¿Cómo se encuentra?
Hanezu se arrodillo para verificar los signos vitales de la anciana Himejima quien sorprendentemente todavía respiraba de manera pausada, el hombre levanto una de sus muñecas para ver su pulso.
Vive – la seriedad en los ojos del joven discípulo de Suou mostraba cierto repudio por la mujer - ¿Por qué no la mató?
Bien a pesar de ser una mujer terca que se atrevió a desafiarme – Suou se acarició su barba tranquilamente – Aun es mi hermana… no soy tan desalmado para matarla por una nimiedad
Entiendo, muy noble de su parte, shishou – la admiración del joven hacia el anciano era evidente - ¿Quiere que le demos tratamiento?
Por favor… ella aun nos es útil – el líder del clan comenzó a caminar a la salida –yo también iré a que traten mis heridas, te lo encargo muchacho
El discípulo de Suou se quedó en silencio mientras su maestro desaparecía entre las sombras del pasillo, su semblante era extraño a la hora de admirar la espalda de aquel anciano; suspiro cansadamente mientras levanto el cuerpo de Ageha para que le dieran el tratamiento que ella necesitaba, según los deseos del líder del clan.
A pesar de sus años todavía es un hombre terrible – el disgusto en su voz era evidente – ¿Desalmado?... No asesina a su hermana, pero si planeaba violar a Shuri… Si logra su objetivo no sé qué será del clan.
Sara corría tan rápido como podían sus piernas de alguna manera aquel rugido que escucho alarmó a la gente que se encontraba a su alrededor, corriendo en la dirección contraria a la que se dirigía la joven sirvienta; en su mente sabía que lo que ocurría en el lugar a donde ella se dirigía no era de su incumbencia su corazón le dictaba que debía de ir para ver que estaba pasando con sus propios ojos. Era una costumbre arraigada de sus tiempos como novicia y aprendiz de la hermana Kate, "el ayudar al débil era el deber de todo servidor de Dios" esa frase perdió su significado al saber la triste verdad sobre sus creencias pero eso no significaba que debía de ignorarlas por completo.
Continuar ayudando a aquellos que carecían de poder, sería su manera de honrar las enseñanzas de su mentora, pronto diviso la escalinata del templo dándose cuenta de que no había nadie cerca a su alrededor Sara hizo lo inimaginable, recito una plegaria.
"Obsecro, domine mi, ut benedicat mihi habebis offendiculum coram me"
(Te ruego mi señor, bendice mi camino para que no tenga obstáculo frente a mí)
Tras esas palabras las fuerzas en las piernas de la castaña se incrementaron exponencialmente, logrando saltar una mayor cantidad de escalones y apresurando el paso, este tipo de sacramento era común en los exorcistas de la iglesia para conjurar magia, era su manera de realizarla sin caer en el paganismo pero al final de cuentas era los mismo que hacían los magos con sus hechizos. Una vez que subió la enorme escalinata, sus ojos no dieron crédito a lo que se encontraron. Una batalla campal entre yokai's, sus ojos se posaron sobre la colosal figura de Daidarabotchi, por suerte ella no era del tipo de persona que saltaba en conclusiones rápidas y cometía actos arriesgados, escaneo la zona de la batalla buscando a algún rezagado para que le diera información.
Sonrió cuando encontró lo que buscaba, corrió a través de las múltiples batallas que se llevaban a su alrededor notando lo desbalanceada que estaban entre ellas, uno evitaban lastimar a otros, mientras que aquellos quienes no tenían reparos en hacer daño, mostraban un comportamiento que ella conocía a la perfección, pero necesitaba confirmar algo antes de tomar su decisión.
Mei miraba con terror las batallas que estaban librando frente a ella, siendo una kejōrō nunca le dio la importancia de pulir sus habilidades combativas porque ella nunca busco pleitos en su vida, pero ahora cargaba con la responsabilidad de cuidar a la futura líder de la facción, por eso ella se interponía entre las amenazas y Kunou. Pero sinceramente hacer de escudo no era algo muy impresionante a los ojos de los demás. Peligrosamente una Jorōgumo le miró fijamente, revelando parte de su verdadera naturaleza (miembros arácnidos emergieron de su espalda) se abalanzó sobre la asustada hanyō. Kunou temió más por la kejōrō que por ella, lo único que buscaba la pequeña kitsune de la joven hanyō era una entrañable amistad más allá de los títulos que los demás yōkai's le daban a ella.
Acorto la distancia que les separaba con una rapidez propia de los arácnidos, la hanyo agudizo su mirada, comprendiendo que la persona que intentaba proteger era importante para ella, miro de soslayo notando la preocupación en el rostro de la pequeña kitsune, respiró hondamente tratando de acumular el poco valor que tenía su corazón. Justo antes de que la jorōgumo les propinara un fuerte golpe al par de asustadas jovencitas, los cabellos de Mei cobraron vida propia reteniendo con fuerza a su atacante.
Kunou mira asombrada aquella acción improvisada de su amiga, había escuchado que muchas kejōrō podían mover a voluntad sus largos cabellos, como un medio defensivo/ofensivo; ver tal demostración hizo que su cariño y admiración por la jovencita que acogió como su sirvienta personal creciera un poco más.
¡N-No t-te dejare que toques a Kuu-chan! – la valentía en la voz de Mei era palpable - ¡Yo la voy a proteger!
Como si de un muñeco se tratase el cuerpo de la jorōgumo fue azotado al suelo haciendo que la yōkai se lastimara con la dureza de la piedra que adornaba el piso del tempo Kifune, con la misma fuerza que uso para azotarla decidió que lo mejor era lanzarla lo más lejos posible, moviendo sus cabellos en una circunferencia obtuvo el impulso necesario para arrojarla en contra de Daidarabotchi. El vuelo de la maltratada yōkai fue interrumpido por la colosal masa de tierra, quien desvió el improvisado proyectil con uno de sus brazos.
¡Auch! – Mari vio toda la acción desde el cielo – ¡Eso debió doler!
¡Mei-chan! – Kunou se acercó hasta donde estaba la hanyō quien por el esfuerzo cayo de rodillas al piso - ¡Estuviste genial!
La admiración era visible en los rasgos de la pequeña kitsune quien con ojos brillantes ayudo a Mei a levantarse, esa breve paz fue interrumpida cuando un goryō de un antiguo samurái apareció de entre la tierra para asestar un golpe con su desgastada katana, el metal viajo con rapidez buscando lastimar a Kunou, pero Mei la bajo al suelo para escudarla con su cuerpo, extrañamente el dolor no se presentó y esa falta de daño extraño a la joven hanyō. Ambas levantaron la vista para encontrarse una cabellera castaña la cual ondeaba con el aire de la tarde, su espalda estaba cubierta de una playera blanca con un enorme 10 negro y la palabra "Rooney" sobre el mismo. En sus manos estaba un objeto envuelto en una enorme tela con el cual detuvo el ataque del fantasma.
Well… this is… how to say… unexpected – las palabras que la nueva intrusa dijo fueron inteligibles para Kunou – ¿You two, are good?
Yes, very much – Mei rápidamente respondió mientras que Kunou le mirada extrañada – ¡You saved us!
¡Good! – la sonrisa en los labios de Sara era autentica mientras forcejeaba con el samurái
¡NO ENTIENDO NADA! – la pequeña yokai se molestó ante la conversación - ¡En español por favor!
Kuu-chan, por eso le dije que tomara en serio las clases de inglés – la pelinegra le respondió con timidez mientras que Sara rio levemente – ¿Ahora me hará caso?
Si lo haré – la pequeña rubia se sonrojo un poco – ¿Podrías decirme quién eres? – señalo a su salvadora con el dedo.
Mi nombre es Sara – la castaña respondió con delicadeza – Y dependiendo lo que me digas puedo ser su aliado o enemigo.
Los embates de Kagura fueron ganando fuerza, en su brazo derecho aún estaba el carámbano que había creado para perforar el corazón de Sona, mientras que Kazuki repelía los ataques con su espada hecha de energía luminosa, curiosamente la construcción de hielo parecía soportar perfectamente la fuerza que la yuki-onna imprimía buscando superar al joven ángel caído. Por su parte Azazel y Yasaka se mantenían al margen del conflicto porque un error en sus ataques con llevaría a causar más daño que bien, aun así yōkai rezagados del grupo disidente se atrevieron a cruzar ataques con los dos líderes. El gobernador general encontraba aquellos intentos de lastimarlo bastante deprimentes con un simple ademan de su brazo derecho era suficiente para contener sus intentos, por su parte Yasaka era la que estaba en mayores problemas ya que no deseaba lastimar a su gente.
Su mirada se posó en su antigua amiga su corazón se oprimía al ver la furia en sus ojos y como esta se movía vertiginosamente lanzando cuanta construcción de hielo se podría imaginar. Estalagmitas de hielo brotaron por el dañado piso del templo, buscando lastimar con gravedad al hijo de Ramiel, viendo que era inútil continuar la batalla en el suelo, saco sus alas negras y creo la distancia que necesitaba para evitar los picos helados que la yuki-onna pretendía usar para terminarlo por completo.
De soslayo miro como Mari continuaba golpeando con el aire de su espada al colosal monstruo, el rostro de la hija de Penemue empezaba a mostrar señales de cansancio, el error fatal en Silver Wing era que el Wyvern sellado en el artifical gear era muy ambicioso y consumía demás de lo que se ofrecía; motivo por el cual la peligris comía mucha comida para poder satisfacer las necesidades de Silver.
¡TIO AZAZEL! – el joven pelinegro llamo la atención de su líder - ¡MARI NO PUEDE MÁS… DEBEMOS DETENERLA!
El líder de Grigori noto lo que el joven caído le hizo saber, era cierto que Mari Inoue era la única que podía lidiar con su prototipo pero ella al igual que el resto de los que lo había usado tenían un límite para poder mantener el control sobre el dragón menor. Si no hacía algo lo más pronto posible, Azazel tendría que confrontar tanto a Penemue como a sus otros dos hijos y eso le jodía bastante la vida.
La primera vez que tomo ese colgante, pudo notar el poder que de él provenía; la mirada de su madre era desaprobatoria por el simple hecho de que ella conocía la procedencia de aquel artefacto que el propio Gobernador General le estaba entregando personalmente, pero a Mari no le importaba mucho si era algo peligroso, el único deseo que tenía en su corazón era que no fuese considerada un fracaso. Ella también quería que su madre le mirase con orgullo y que sus hermanos le alabasen como ella lo hacía cuando regresaba con éxito de sus misiones.
¿Qué tan malo era pedir un poco de atención?
La respuesta fue más dura cuando invoco a Silver Wing, pudo notar como la espada arbitrariamente perforó la piel de su mano buscando alimentarse de su carne y sangre, mientras que lentamente su piel se convertía en escamas plateadas. El dragón sellado en el cristal rojo era alguien lo bastante vicioso y vil como para terminar con la vida de una simple niña de doce años. Por suerte ese dragón también era un cobarde, cuando la sola presencia del portador de Dividing Divine apareció en ese cuarto por mera casualidad. Intimidado por el aura de Albion, Silver desistió en su intento de encarnación y simplemente se quedó dormido.
Desde ese día Mari pasaba su tiempo al lado de Vali, con la esperanza de ganar un mejor control sobre su espada, cuando ella amablemente le conto su predicamento al peli plateado, este estuvo a punto de estamparla en el suelo por el simple hecho de considerarla una molestia. Pero la insistencia y terquedad de la jovencita era muy evidente, que a la semana simplemente la dejó ser. No tardaron los rumores en decir que ella estaba liada con uno de los mejores combatientes de Grigori (Tobio Ikuse ostentaba el título del más fuerte). En ese entonces Kazuki pasaba su tiempo libre con Tomoe, algo que a ella le molesto enormemente pero tenía sus objetivos muy claros, necesitaba más control y ganarse el respeto de todos lo que le rodeaban.
¿Crees que con el simple hecho de pasar tu tiempo alrededor mío hará que te obedezca? – las palabras del Hakuryuukou eran frías y arteras - ¡Es una idea estúpida si me lo preguntas!
Sé que soy una inútil pero me da más tiempo para ganar la fuerza suficiente – Mari cerro su puño con una convicción evidente - ¡Ya lo verás voy a lograrlo… Vali-san!
Sí, sí; espero que no te muerda la mano – con una sonrisa de burla el peli plateado caminaba mientras era seguido por Mari - ¡Anda renacuajo… que no tengo todo el día!
Desde ese día comenzó a entrenarse para incrementar sus reservas mágicas, ella a diferencia de sus hermanos no tenía un control exacto en su poder mágico incluso los más sencillos hechizos se le dificultaban, también empezaba a sentir muy cansada con el pasar de los días, Azazel le comentó que su artificial gear estaba drenando constantemente su magia, a veces era poco y otras demasiado. Para contrarrestar esa "anemia" empezó a consumir grandes cantidades de comida para suplir esa falta. A partir de ese momento fue conocida como una glotona sin remedio.
Aquellas burlas no le preocupaban, un día estaba en el comedor de los cuarteles de Grigori comiendo su habitual almuerzo (equivalente a seis personas), cuando Kazuki se sentó al lado de ella, un ligero sonrojo apareció en sus mejillas, últimamente el hijo de Ramiel estaba demasiado presente en sus pensamientos y eso le incomodaba.
Si vienes a burlarte de mis hábitos alimenticios – la jovencita miraba con molestia al chico a su lado – ¡Saca cita por favor!
Mmm… no me venía a burlar – Kazuki comentaba con parsimonia – El tío me dijo que te dio un producto fallido
Si, un fracaso como yo merece otro fracaso – Mari bajo levemente su mirada - ¡Pero veras que conseguiré controlarlo!
¿Por eso estabas con Vali-san? – el peli negro miraba curioso como su compañera se quedaba estática – Hay rumores que dicen cosas variadas
¿Para eso te sentaste a mi lado? – la hija de Penemue frunció el ceño molesta – Eres un odioso… lar….
No dude eso de ti – la chica se quedó muda al ver como Kazuki empezaba a comer – Pero es triste verte comer sola
La joven ángel caído perdió el enfado inicial, para continuar con su abundante almuerzo, mientras que el chico le acompañaba en silencio, los días continuaron así ella pasaba su tiempo orbitando alrededor de Vali y almorzaba con Kazuki, hasta que un día el peli plateado soltó algo que le dejo helada.
A ti te gusta el hijo de Ramiel-san – Vali rio levemente al ver a la chica palidecer – ¿O me equivoco?
C-Como c-crees… je, je, je – el nerviosismo era evidente en Mari – A-A mí me gustan los chicos mayores.
¿En serio? – un extraño brillo apareció en las orbes azules del Hakuryuukou – Vamos a probarlo
Con decisión Vali tomo de la muñeca a la peli gris evitando que esta huyera, con un movimiento aprisiono su cuerpo en contra uno de los muros cercanos a ellos dos, Mari nunca había sentido miedo en su vida; había escuchado que el portador del Dividing Divine era una persona intratable, pero con el tiempo supo adaptarse a su conflictiva personalidad, pero lo que se le vino no estaba preparada emocionalmente, no podía negar que su sempai era muy atractivo, inclusive ella lo consideraba un potencial compañero romántico, pero desde que su amigo de la infancia se metió en su corazón, no sentía esa emoción por el Hakuryuukou. La proximidad de sus cuerpos hizo que Mari se pusiese nerviosa, con falta de delicadeza levantó su mentón para robarle su primer beso, fue cuando lo inimaginable ocurrió, un sonoro ¡plaf! Se escuchó en la soledad del pasillo, Vali se quedó mirando a la dirección donde la hija de Penemue había corrido asustada.
Sabes que te lo merecías – una voz llamo la atención de Vali – Las chicas no son un juguete
¡Cállate Ikuse! – la molestia del peli plateado era evidente – ¡Al menos se dio cuenta de la verdad!
¿Tu siendo un buen tipo? – Tobio Ikuse rio levemente al encontrar el altruismo de Vali gracioso – Eso es tan improbable como que Sirzechs no es un siscon
El Hakuryuukou miro de mala gana al portador del Canis Lykaon quien simplemente alzo los hombros despreocupadamente, suspirando cansadamente decidió aprovechar su tiempo a solas para descansar un poco. Mari corrió llorando evitando encontrarse a cualquiera que la reconociera, no quería que sus padres o sus hermanos le vieran en ese estado tan deplorable, escondida en una de las gradas de las salas de entrenamiento se sentó a llorar hasta que sus ánimos se calmaran. De pronto sintió como alguien se sentó a su lado, estuvo a punto de rechazar la compañía del extraño pero inadvertidamente coloco su chaqueta sobre su cabeza. Un aroma particular le lleno de paz haciendo que su llanto bajara considerablemente.
¿Por qué? – la jovencita habló con un hilillo de voz - ¿Por qué eres amable conmigo?
Eres mi amiga – fue la respuesta que recibió de joven a su lado – Y no me gusta verte llorar, por eso te puse mi chaqueta en la cabeza – Kazuki rio levemente – porque luego te escurre la nariz
Eres un… - Mari se molestó por el comentario del hijo de Ramiel – Gracias… ¿Escuche que sales con Raynare?
No, me la asignaron como mi instructora nada más – el pelinegro contestó con tranquilidad – Tal vez me interesé en alguien pero la relación se malogro
Ya veo – la hija de Penemue sonrió un poco aliviada – ¿Oye me ayudarías con algo?
Mari se limpió las lágrimas de su rostro, la decisión se asomó en su mirada mostrando que la chica estaba dispuesta a demostrar algo, le entrego su chaqueta al pelinegro haciendo que su hermoso peligris ondeara maravillosamente, Kazuki no pudo evitar compararla con la elegancia que Penemue solía imprimir en sus acciones, aun por más simples que estas fueran rio levemente al notar lo parecidas que eran ellas dos; tanto que daba miedo reconocerlo.
Como dos gotas de agua – el joven susurro para sí mismo – No sé qué pretendes Mari
Camino hasta el centro de la sala de entrenamiento, sacando el colgante que representaba su artificial gear, tomo aire para calmar sus emociones el hecho de que demostrar el objeto que le daría el reconocimiento a la persona que estaba detrás de ella era algo que la puso nerviosa desde el principio. Alzo la mano con la sostenía el colgante gritando a todo pulmón.
"! DESPIERTA DE TU LETARGO…. SILVER WING!"
Respondiendo a los deseos de Mari, el colgante dio paso a la espada, cuando la angel caído intento tomar el arma esta rechazó su tacto clavándose en el suelo, el viento a su alrededor empezó a girar creando un poderoso vórtice alejándola de su preciosa arma, el hijo de Ramiel intento acercarse a ayudarle pero con una sola mirada de los ojos carmesí de la jovencita fue suficiente para hacerle desistir, el viento mantenía su fuerza evitando que cualquiera se acercase hasta ella, el sonido que emanaba de las corrientes era muy similar al rugido de una bestia molesta, la concepción de Silver Wing no era desconocida para Mari Inoue.
Azazel había capturado un Wyvern que azotaba las planicies europeas en los tiempos medievales, derrotándolo de una manera humillante para la orgullosa criatura, siendo un dragón menor su poder era equiparable al de un demonio de clase alta, pero en contra de alguien como Azazel quien ostentaba las doce alas negras; simplemente no fue rival. Su alma fue sellada en el cristal para después formar el arma que la jovencita tenía en su poder.
En la mente primitiva de la orgullosa bestia… ¿Por qué tenía que obedecer a alguien tan débil como ella?
Esa era la razón principal del porque le rechazaba constantemente y el hecho de consumir lentamente su energía mágica, con la esperanza de que bajara la guardia y devorar por completo su cuerpo para nuevamente volar libre por el vasto cielo, incrementó la potencia de sus corrientes tratando de alejar a la chica pero también empezó a lastimarle su piel, pero ella en lugar de retroceder decidió dar un paso adelante y acercarse lentamente a la espada.
Sé que estas molesto – la jovencita hablo con fuerza detrás del vendaval que su arma generaba – Derrotado humillantemente
El viento ganaba más fuerza ante las palabras de Mari, lastimando más su cuerpo con la esperanza que desistiera de su avance.
Considerado un fracaso – los ojos de la peligris mostraron compasión por el dragón sellado – Yo también soy un fracaso… sé cómo se siente – el viento no cedía si no que mantenía su fuerza – Que los demás te miren por sobre el hombro, que te comparen con aquellos que son mejores – la chica continuo con su avance mientras las heridas de su cuerpo aumentaban – Estoy cansada de eso, estoy harta que digan que soy una inútil… sé que mis hermanos no buscan lastimarme con sus éxitos… pero… - se acercó lo suficiente como para tomar el mango del artificial gear – Es frustrante, tanto que quiero gritar, llorar y sobre todo darme por vencida, sé que también te sientes igual – una pulsación emergió del arma – ¡Por eso te necesito! ¡NECESITO TU FUERZA, TU ORGULLO COMO DRAGON! – Mari estiro su mano para alcanzar a Silver Wing - ¡PERO TAMBIEN TE DARE MI FUERZA Y MI VOLUNTAD PARA LOGRAR QUE AMBOS SEAMOS RECONOCIDOS… TE PROMETO QUE… DERROTAREMOS A UNO DE LOS DRAGONES CELESTIALES!
Kazuki vio con fascinación como el viento cedió en su fuerza, permitiendo que su amiga tomara el arma con su mano la cual estaba dañada de una manera que la piel había sido arrancada por completo, pero en las facciones de Mari no había señal de dolor sino de una aceptación y alegría de haber conseguido que el arma le aceptase como su dueño, con una sonrisa en su rostro; la hija de Penemue perdió toda fuerza en sus piernas. Levemente escucho una voz dentro de su cabeza.
"[Sé que es imposible… pero esperare que cumplas tu promesa]"
Repentinamente su visión se tornó negra por unos momentos, una extraña calidez envolvió su cuerpo haciéndola sentir ligera y tranquila; recuperando un poco de su fuerza logro abrir sus ojos para encontrarse con la mirada amatista de Kazuki quien le miro preocupado, pero también mostraba un deje de admiración. Mari se puso nerviosa al ver que estaba en los brazos del hijo de Ramiel, la razón por la cual en su inconciencia sintió la calidez del cuerpo del chico.
¡ESO HA SIDO LO MAS ESTUPIDO QUE HAS HECHO! – Mari se sobresaltó al ver la molestia en la voz de su amigo - ¡NO HAS NOTADO EL ESTADO DE TU CUERPO!
L-Lo lamento – débilmente la jovencita respondió al reclamo del hijo de Ramiel – Pero era algo que tenía que hacer
¡RAYOS! – el joven mascullo molesto – Si hubieras muerto por esta locura… Yo también lo habría hecho.
¿T-Tu qué? – Mari se sonrojo bastante por aquella declaración – T-Te… Te…
Tus hermanos me habrían molido a golpes – Kazuki corto rápidamente – Sabes que ellos te sobreprotegen mucho
¡Ah! – un deje de decepción se asomó en el rostro de la peligris – Tienes razón…
Suspirando agobiado por los eventos que presencio, Kazuki levanto el maltrecho cuerpo de la hija de Penemue para llevarla a la enfermería, acción que tomo por sorpresa a una agotada Mari quien no pudo ocultar un ¡Kya!, el chico le miro curioso por aquella graciosa reacción.
¿Qué fue eso? – el pelinegro comentaba un poco divertido por la reacción de su carga – ¿Te asustaste… después de todo lo que hiciste?
¡Me tomaste desprevenida… idiota! – la jovencita débilmente golpeo el pecho de Kazuki – Al menos avísame antes de hacerlo
Considéralo una venganza por lo que tu tonta que fuiste– el hijo de Ramiel contesto aburrido – Anda solo espero que nadie nos vea… porque si no mi cabeza rodará
Mari oculto su rostro en el pecho de Kazuki con la esperanza que no viera la sonrisa que tenía en esos momentos, había hecho algo realmente estúpido, una apuesta en la que se jugó su vida; pero la recompensa que tuvo fue por partida doble, decidió que tenía que disculparse con Vali ya que le ayudo de varias maneras, podría considerarlo un patán de primera pero muy dentro de él… muy dentro era buena persona.
La mano de Daidarabotchi golpeo con fuerza a una desprevenida Mari, el dolor que sentía al mantener la Wyvern Scale le estaba cobrando factura, a pesar que podía sacar más poder de Silver este consumía más magia proveniente de ella, ese pequeño detalle jugaba en su contra de muchas maneras, aunque con el tiempo incrementó considerablemente sus propias reservas, sabía que le huésped sellado en la espada era un glotón de primera. Cayendo con fuerza espero el dolor de estrellarse al suelo, pero este no apareció al notar como Kazuki había detenido su caída, se sonrojo levemente pero sonrió aliviada al haber evitado estrellarse al suelo.
¿Oye subiste de peso? – el cruel comentario hizo que la peli gris le diera un codazo al hijo de Ramiel – Vamos no te enojes
¡Sabes que es la armadura! – Mari respondía con una sonrisa – ¿Problemas con tu pareja?
Es molesta – el joven suspiro al ver la superioridad de la yuki-onna – Lo peor es que la situación está empeorando más
Lo sé – Mari miraba fijamente como Daidarabotchi forcejaba con varios yōkai – ¿Que podemos hacer?
Tengo algo pero – la seriedad en el rostro de Kazuki le indicaba algo – tal vez no pueda controlarlo debidamente
Mari miraba el semblante de su prometido, había visto esa misma mirada cuando fueron junto a Tobio para eliminar a un grupo disidente de la facción, con una opresión en el corazón tomo la mano del joven ojivioleta.
Confío en ti – la sinceridad en las palabras de Mari sorprendieron a Kazuki – Sé que podrás hacerlo
Asintió con suavidad tomando la resolución necesaria para realizar lo que debía de hacer, soltando la mano de Mari se dirigió con velocidad al suelo bajo de él, Sona vio como el joven se precipitaba con velocidad, Kagura se anticipó al lugar donde aterrizaría creando múltiples estalagmitas de hielo con la esperanza de convertirlo en un alfiletero, pero la futura líder del clan Sitri evito ese fatal destino destruyendo esas construcciones mágicas con las propias hechas de su poder demoniaco. La yuki-onna miro fijamente a la autora de que su plan fracasara, el viento helado de ambas choco en un espectáculo de poderío que le recordó cuando Grayfia se enfrentó a su hermana por el título de Leviatán.
Aterrizaje de Superhéroe – exclamo fuertemente Mari mientras esquivaba un manotazo del coloso de tierra – ¡Vamos dame un aterrizaje de superhéroe!
Kazuki cayó sobre una de sus rodillas mientras que su mano extendida toco la tierra formando un círculo de mágico.
"Si decides utilizar esto… estarías honrando la memoria de esa chica… pero esa es tu propia voluntad"
La voz de su tío Baraqiel resonó en su mente, sabía que era tiempo de responder a los sentimientos de aquella pobre jovencita, que cuyo pecado fue tratar de cobrarse una venganza por su hermana muerta, mientras que el pecado de él mismo fue cortar su vida para darle un verdadero descanso.
"Es para ti Kazuki… de Tomoe"
Aquel circulo brillo intensamente, se pudo notar el patrón característico de la facción caída, Ayame miraba todo el espectáculo en el lugar donde se encontraba ordenándole a Kagura que evitara lo que ese caído estaba a punto de hacer, la joven yuki-onna imprimió más fuerza a su poder para tratar de superar a las fuerzas de Sona, pero la joven Sitri mantuvo su posición con una fiereza tal que no se negaba que fuese hermana de Serafall; Azazel miraba los esfuerzos de todos en el campo de batalla, fue cuando el líder de Grigori decidió que era tiempo de involucrarse directamente. Arremetió contra Diadarabotchi golpeándolo fuertemente en el pecho de este, el masivo yōkai se estremeció por la fuerza que utilizó el ángel caído. Yasaka también se unió a contener al coloso de tierra para evitar de que continuara haciendo más daño a los terrenos del tempo Kifune, sus colas danzaron libres y hermosas tras de ella, símbolo del poder que ostentaban como la líder de la facción de Kifune.
El hijo de Ramiel metió su mano dentro del circulo que había invocado, el suelo se deformo como un estanque de agua; un efecto propio de los círculos que servían para traer algo de otro lugar por muy alejado que estuviese. Rebusco dentro del aquella distorsión del espacio encontrando lo que necesitaba en estos momentos, cerró los ojos cuando su mano palpo el objeto y comenzó a sacarla con lentitud.
Aquel enorme portafolios apareció en el campo de batalla, su brillante acabado reflejaba con facilidad la luz mágica que emanaba del suelo bajo de él, con un movimiento rápido lo coloco en el suelo, que ahora era solido ignorando por completo el mundo alrededor de él lanzo una leve plegaría al alma de la joven quien le había confiado dicho objeto.
Gracias, Tomoe – un leve susurro salió de los labios del pelinegro – Usare el regalo que me diste.
Abrió los seguros del portafolio, mientras que otro yōkai se acercó con velocidad a la espalda descubierta de Kazuki, Mari vio con horror la velocidad con la que un Kamaitachi se preparó a lastimar al descuidado ángel caído. Una espada con filo negro se interpuso entre comadreja y su objetivo; Kazuki se volvió para ver el rostro aburrido Sara quien agito su arma haciendo retroceder al agresor.
Sabes esas chicas – la sirvienta de los Pendragon señalo a Mei y Kunou – Son buenas negociantes – una sonrisa adorno su rostro levemente – De momento soy su aliado… ángel caído
Gracias – el pelinegro asintió levemente solamente para ver como la chica se lanzó a la refriega con calma
Sara blandio su espada con fuerza, gracias a Mei y Kunou sabía lo necesario para tomar un bando en este conflicto puede que ella no tuviera una relación directa con los problemas que aquejaban a las facciones del Japón, pero si el método para controlar a las criaturas sobre naturales salía de este país afectaría la frágil estabilidad del mundo entero. Inclusive la Casa de los Pendragon podría ser víctima directa de sus enemigos fuera de Gran Bretaña, con eso en mente decidió aceptar la propuesta de la hija de Yasaka.
Una cesta con los más deliciosos dulces de la región, un excelente regalo para sus tutores y siendo sincera ella no necesitaba dinero. Yasaka vio la maestría de la castaña al pelear con sus subordinados con la fuerza suficiente para contenerlos sin lastimarlos.
¿Ella quién es? – Se preguntó Momo al ver como la sirvienta de los Pendragon combatía con varios yōkai sin ningún problema
No lo sé – Tsubaki se defendía con su naginata de otro yōkai – por lo menos esta de nuestro lado
La atención se centró en la recién llegada, momento en que Kazuki aprovecho para sacar del portafolio el contenido que celosamente guardaba, de el salieron dos espadas gastadas y maltratadas por el tiempo, armas de antaño que habían perdido toda distinción pero que a pesar de su penosa apariencia irradiaban un poder inmenso. Ayame no pudo ocultar su burla y solto una sonora carcajada que hizo que el grupo que dirigía se le quedase viendo.
Fu, fu, fu – la joven cuasi albina trataba de recuperar el aliento – ¡T-Todo ese alboroto por unas espadas viejas! – Ayame rio nuevamente - ¡P-Por un momento me preocupe!
Las miradas de todos se centraron en las armas que Kazuki tenía en sus manos, los yokais que eran aliados en esta batalla miraron con pena aquellas espadas pero muy dentro de ellos sabían que las apariencias engañaban, una Taka-onna arremetió en contra del hijo de Ramiel, de la boca de la mujer emergió un círculo mágico del cual salió una llamarada de fuego azul, Yasaka se sorprendió al ver los símbolos del omyodo dentro del mismo ayudándole a comprender lo que estaba pasando en realidad. Kazuki dio un paso adelante movió ambas espadas al mismo tiempo para repeler el ataque mágico con facilidad, en ese preciso momento la risa de Ayame se cortó abruptamente, cambiando el semblante divertido de la volátil Himejima para mostrar una inusual seriedad.
Sorprendido por sus espadas, Kazuki se dio la vuelta para apoyar a Sona en su combate con Kagura, cuando estuvo por iniciar su carrera un escudo heráldico ilumino el suelo bajo los pies del joven caído, la luz encegueció su campo de visión y todo se volvió blanco.
Los ojos de Kazuki dolieron por el intenso brillo del escudo, no pudo reconocer a qué clase de magia provenía, ya que en cuestiones mágicas solo era un practicante intermedio, el dolor paso con rapidez y sus ojos recuperaron la visión que había perdido momentáneamente. Frente a él se extendió un páramo desconocido, giro su cabeza para buscar los signos de la batalla que se estaba librando, el templo y los que estaban allí desaparecieron completamente.
A la distancia pudo notar un poblado, el cual estaba amurallado en toda su extensión, pudo apreciar que un rio pasaba al lado de aquel asentamiento del cual sobresalían cinco puentes que travesaban el rio.
Llevado por la curiosidad y preocupación; decidió que era mejor tratar de encontrar a alguien que le dijera donde se encontraba en estos momentos. Extendió sus alas para levantar el vuelo pero justo cuando iba a retirarse una voz le detuvo.
Porque deseas ir a un lugar donde no perteneces – claramente la persona que hablo era del género femenino
Eres un intruso que no merece estar aquí – una segunda voz llamo la atención de Kazuki
¡¿Quiénes son?! – la desesperación en el pelinegro era evidente - ¡¿Por qué me trajeron?!
¿Traerte? – ambas voces exclamaron confundidas – Nosotras no traeríamos a alguien tan rastrero e impuro a este lugar.
Si me van a insultar al menos háganlo de frente – el joven siseo molesto mientras la voces parecieron discutir entre ellas
Detrás de una piedra apareció una hermosa joven con cabello negro y ondulado, la tez de su piel parecía estar tostada por el sol dándole una belleza que sería encontrada en cualquier parte del mundo, la característica más llamativa era el vestido negro que portaba, el hijo de Ramiel noto cierto parecido a los vestidos que se usaban en la época medieval. Debía de agradecer a Mari por su afición a cierta serie fantástica del momento. Del otro lado de la piedra apareció otra joven con un cabello café oscuro, en sus ojos había un deje de picardía y burla, también tenía la piel como la primera joven y su vestido era de un blanco inmaculado.
El pelinegro notó que la figura de ambas jóvenes no era exagerado de hecho eran de lo más normales del mundo, pero su belleza si estaba en otro nivel.
No nos compares con los pecaminosos cuerpos de tu especie – la joven del vestido negro exclamo con molestia – Estamos orgullosas de nuestra apariencia
¡N-No es eso! – Kazuki se sonrojo al verse descubierto – Ahora podrían decirme… ¿Qué está pasando aquí?
Nosotras no lo sabemos – contesto la joven del cabello café – Simplemente apareciste en este lugar
¿Entonces quien me trajo? – el joven caído se impaciento por la falta de respuestas – ¡Al menos alguien debe de decirme algo!
La dos mujeres se miraron entre ellas para para darle la espalda al joven quien les miraba molesto por ser ignorado en su pregunta.
Elvira – la joven del vestido blanco miraba preocupada a la otra - ¡Esto nunca había pasado antes!
Lo sé… ¿Qué hacemos Sol? – Elvira contestó con la misma preocupación - ¿Tú crees que el señor lo trajo a propósito?
De ser así – Sol endureció su mirada mientras asentía - ¡Debemos cumplir los deseos nuestro señor!
Sol se dio la vuelta, su fiera mirada hizo retroceder levemente al joven oji violeta; se sintió enormemente intimidado por el aura amenazante que despedía toda la persona de la joven, su mente gritaba peligro y que debía retirase o rendirse al instante pero el no saber dónde se encontraba, ni el paradero de sus amigos le dio el valor necesario para encarar a la mujer con el nombre se Sol.
Vaya – el desdén en la mujer del vestido blanco era evidente – A estas alturas muchos ya se hubieran rendido
Tengo miedo – Kazuki respondió honestamente mientras el sudor recorría su rostro – Pero necesito saber que ha pasado
Admiro eso en un hombre – con una sonrisa de burla Sol saco una espada – Estoy tomando interés en saber si soportaras hasta el final.
¡KAZUKI! ¡KAZUKI! – Mari agitaba el cuerpo inerte del su prometido - ¡¿QUE TE OCURRIO?! ¡¿POR QUE NO RESPONDES?!
La situación había empeorado en vez de mejorar, la joven peligris había abandonado su posición en el aire al ver que el hijo de Ramiel se vio rodeado por la extraña luz que emano de aquel escudo grabado en el suelo, aterrada vio que el chico tenía una mirada vacía y distante, Azazel también se acercó para ver que estaba pasando con su ahijado encontrándose consternado por el extraño fenómeno que ocurria frente a ellos.
Al parecer su mente está atrapada en otro lugar – Yasaka comentaba mientras se repelía el ataque de otro yōkai – He visto esa misma reacción antes
¡¿Cómo sabe de eso?! – Mari miro fijamente a la líder de la facción de Kyoto - ¡¿Sabe cómo sacarlo de allí?!
Bien responderé en orden – la Kyubi no Kitsune respondió amablemente – Mucho miembros de nuestra gente tienen la capacidad de utilizar ilusiones para incapacitar a sus presas – Mari asintió a la respuesta de la yōkai – La única manera de sacarlo es que el mismo se libere
¿Qué hacemos entonces? – Azazel habló llamando la atención de los presentes – Nos seguimos conteniendo o termínanos rápidamente con todos ellos
La líder de la facción miro con seriedad a su similar de Grigori, era cierto que si los dos combatían con todo su poder la situación cambiaría rápidamente a su favor, pero la pérdida de vidas seria cuantiosa pero lo peor sería que la confianza de su gente estaría mermada por aceptar y permitir una masacre ante sus propios ojos.
Perdóneme, Azazel-dono – la rubia bajo la mirada dolida – Es algo que no puedo permitir… E-Espero que me comprenda
Lo entiendo – el gobernador general suspiro cansado - Ahora solo me queda esperar a que este flojo se levante de su siesta
¡¿O-Oye?! – la hija de Penemue miro contrariada a su líder – No lo hace por gusto
Sara miraba de reojo al lugar donde estaba reunidos los dos líderes de las facciones, ella sabía lo que había ocurrido con el joven que estaba en brazos de Mari, vio su propia espada recordando que ella misma estuvo en una situación similar, repentinamente un goryō (el mismo que había atacado a Kunou y Mei) se abalanzo con su espada para nuevamente cruzar aceros con ella.
Sabes, ser insistente tiene su encanto – la castaña comentaba en un tono monocorde – Pero prefiero que me traten con delicadeza
Repentinamente el filo de una naginata detuvo la espada del fantasmal samurái el cual se volvió molesto por el intruso, encontrándose con el rostro serio de la vicepresidenta del consejo de Kuoh.
¿Me dejas a tu pareja? – Tsubaki preguntaba mientras mandaba a volar al samurái – Digo si no te molesta
Está bien… no es un buen bailarín – Sara contestaba con algo de burla – Por cierto… gracias
La pelinegra asintió mientras se dirigió para encontrarse nuevamente con el samurái fantasma, una sonrisa se dibujó en el rostro por enfrentar a un verdadero guerrero de la época de las guerras civiles, la razón era que quería batirse para probar su maestría con el arma en sus manos, Sara noto la satisfacción en el rostro de su salvadora, pero su pensamientos se vieron interrumpidos cuando Daidarabotchi golpeo el suelo detrás de ella, lanzándola por los aires debido a la presión del golpe, rodo varios metros antes de utilizar su arma para detener su aparatosa caída.
Debido a la situación de Kazuki, Mari abandono a Daidarabotchi a pesar de que no estaba atacándolo constantemente, el hecho de estorbarle en su vista mientras revoloteaba a su alrededor le mantenía distraído con bastante facilidad, para que el resto se concentrara en aquellos yōkai disidentes, pero ahora no había nada que le distrajera y comenzó nuevamente a arremeter en contra de todo lo que se moviera en su camino. Yasaka miraba fijamente como la colosal masa de tierra se acercaba lentamente hasta su posición, decidió que al menos contendría al coloso mientras averiguaba como terminar con esto.
Daidarabotchi-sama – la rubia kitsune hablaba despacio – Si hubo alguien digno de ser el líder de la facción de Kyoto lo era usted
Alrededor de la Kyubi no Kitsune, decenas de flamas empezaron a flotar alrededor de ella, enalteciendo la belleza y el poder que radiaban en la figura de Yasaka.
"KITSUNEBI NO MAE"
(Danza del Fuego del Zorro)
La llamas salieron disparadas para impactarse en el cuerpo de Daidarabotchi, el cual retrocedió unos pasos, un quejido de dolor pudo escucharse provenir de él, todo miraron con sorpresa a la líder de la facción, quien apretaban sus puños mostrando lo afligida que se sentía por lastimar a uno de los suyos, nuevamente invoco el fuego propio de su especie y folclore; para repetir la acción nuevamente, el colosal yōkai uso una de sus masivas manos para cubrirse de los ataque de la Kyubi manteniendo una distancia entre ellos dos. El resto de los súbditos de la rubia recobraron el valor y comenzaron a contraatacar con más fuerza a sus compañeros disidentes quienes respondieron a las hostilidades con la misma fuerza.
Azazel miraba con otros ojos a Yasaka, ciertamente era una mujer que podía considerarse una verdadera líder; extendió sus doce alas para remontar el vuelo y unírsele a en su refriega con el coloso de tierra.
Mari – la voz del líder de Grigori llamo la atención de la peli gris – Cuida de Kazuki hasta que se recupere
¡D-De acuerdo! – la respuesta de la jovencita fue inmediata – ¡L-Lo protegeré con mi vida!
Lo último que vio la hija de Penemue, fueron las plumas que se dispersaron al momento que su líder la agito para remontar el lugar en el cielo que ella habia abandonado por el joven en sus brazos, miro a sus alrededores para contemplar el caos en que se había convertido el templo Kifune, tan solo unas horas antes los terrenos del templo eran majestuosos y hermosos; ahora solo quedaban ruinas de aquellas edificaciones. Silver pulso desde su cautiverio, de alguna manera el dragón buscaba calmar a su compañera para que recuperase el valor para continuar luchando.
Las manos de Mari se sintieron húmedas, bajando su mirada noto con horro algo que sucedía con el cuerpo de su prometido; la sangre empezó a escurrir por una herida que recién se había abierto.
¿Q-Que te está ocurriendo Kazuki? – la jovencita se sintió impotente al ver como nuevas heridas aparecían en el cuerpo del muchacho en sus brazos - ¡K-KAZUKI!
Kazuki dio varios paso hacia atrás cuando sintió el dolor en su pecho, la espada que tenía Sol en sus manos era elegante y hermosa, la guarda era de un dorado brillante y la hoja era tan blanco como el vestido de la mujer, pero lo que le preocupaba era que el hecho de haber sido atacado sin razón aparente.
¡¿POR QUE ME ATACASTE?! – exclamo el joven evidentemente molesto - ¡NO TE HECHO NADA!
Dime ángel caído – Sol hablaba con tranquilidad - ¿Qué buscas en nosotras?
No entiendo tu pregunta – Kazuki estaba confundido por el repentino cambio de humor de la joven frente él - ¿Qué es lo que busco de ustedes? – el hijo de Ramiel saco su katana de energía impura – Ni siquiera las conozco, salvo sus nombres
En un instante el filo de otra espada atravesó su campo de visión, esta tenía el metal oscurecido, mas no totalmente negro, el guarda era sencilla pero también irradiaba elegancia, Kazuki vio como la otra mujer se unía a su compañera, pudo notar de reojo que en uno de sus lados tenia grabado un enunciado.
"AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINUS MECUM"
(Ave María llena de gracia el Señor es contigo)
Ambas mujeres le miraron fijamente para luego arremeter en contra del ángel caído, Elvira fue la primera en lanzar un fiero mandoble, Kazuki sentía que debía de correr, la espada que tenía la mujer en sus manos le atemorizaba en demasía pero muy dentro sí debía de mantenerse firme, el metal se enfrentó a la luz, normalmente la espadas comunes cedían ante el poder corrupto, solamente las espadas sagradas o demoniacas podían resistirse, el joven estaba sorprendido al notar que esa espada soportaba muy bien el filo de su arma de luz, pero su sorpresa paso al terror cuando inesperadamente su construcción mágica fue la que cedió ante la presión del arma.
El filo negro de la espada de Elvira corto la piel de Kazuki, el dolor se propago rápidamente en su sistema nervioso, no era una herida muy profunda pero su hombro sangraba copiosamente, herido tanto de su pecho como de su hombro, vio como la otra mujer continuo con su violenta arremetida, Kazuki convoco otra arma de luz, esta vez no resistió mucho rompiéndose casi al contacto.
¿Por qué está pasando esto? – el pelinegro se preguntaba en voz alta – Mis espadas no son tan débiles
Es algo que nosotras no podemos contestar – la joven miraban con indiferencia al rostro de Kazuki – lo que nos compete aquí es otra cosa
Repentinamente Sol se unió al ataque, el hijo de Ramiel nunca había sido del tipo que manejara dos armas al mismo tiempo, pero debido a la increíble combinación de ambas mujeres, tuvo que usar sus dos brazos, apretó su mandíbula con la esperanza que suavizara un poco el dolor de sus heridas, las hojas de blanca y negra de Elvira y Sol, continuaron rompiendo las armas construidas por la magia de Kazuki, la desesperación de verse superado se reflejó en sus ojos, el miedo de morir enfrenando a oponentes más poderosos empezaba a carcomer su corazón.
Parece que ya estas comprendiendo – las palabras sisearon de la boca de Sol – Eres demasiado débil
No eres digno – Elvira prosiguió lanzando cortes mientras Kazuki se defendía – Nadie que nos haya tomado ha sido digno
Estamos cansadas de esperar – la joven del vestido blanco imprimía más fuerza en sus ataques – Cansadas de ver al campo de batalla y no participar en él
No ha habido nadie más digno que nuestro señor – la joven del vestido negro termino – Tu eres tan solo una abominación a nuestros ojos
¡No mereces ni siquiera seguir viviendo! – ambas mujeres hablaron al unísono – ¡Tu un asesino que no dudo en matar a su propia gente!
Las dos jóvenes atacaron al mismo tiempo, el filo blanco y el filo negro de ambas espadas rebano la piel de Kazuki, la sangre salpicaba el suelo, mientras el joven caído cayo de rodillas abatido, no había nada que pudiera hacer, simplemente ambas eran demasiado fuertes para él.
En verdad crees eso – una voz reclamo de una forma jocosa – Si eres una abominación… pero ¿Eso importa? – Kazuki no supo de donde venía – ¿Aquel día lloraste no es así? – los ojos violeta del derrotado ángel caído miraron la figura que estaba detrás de Sol y Elvira – Te lamentaste por mí y todavía lo haces; si en verdad fueses alguien indigno - el lugar perdía todo color salvo la joven quien sonreía tranquilamente – No te habría escogido para que las usases
Tomoe – de los labios de Kazuki salió el nombre de la única persona con la que deseaba disculparse – Y-Yo…
Lo sé – el cabello negro ondeo acariciado por el viento - Sabia que tú me recordarías… nosotros al morir estamos destinado al olvido – con una triste sonrisa continuo hablando – Pero al final de cuentas eso no importa, Kazuki-san siempre… siempre me alegre de conocerte
Yo también – con tristeza vio como la figura desaparecía en el viento – Siempre te recordaré
Las mujeres miraron sorprendidas como el chico se levantaba con dificultad frente a ellas, el enfado en sus rostros no hizo más que marcarse con más potencia.
¿Díganme cuál es su deseo? – Kazuki trataba de mantenerse en pie -¿Díganmelo por favor
Ambas dieron un paso atrás al ver como el joven frente a ellas intento acercarse, sentían indignación por ver que a pesar de su heridas, no flaqueaba en su decisión, otro paso más y la sangre que emanaba de sus heridas continuo manchando el piso, Sol y Elvira sintieron una opresión en el corazón; un deseo irrefrenable de reconocer que el que estaba allí parado era la persona por la que pacientemente esperaron en silencio. Una presencia más se unió en ese lugar, las dos mujeres se dieron la vuelta para mirar al recién llegado, con lágrimas en los ojos sonrieron alegremente, un hombre enfundado en su armadura, montando un hermoso caballo blanco, señalo con decisión al joven ángel caído.
No se necesitaron palabras para que ellas comprendieran la orden que les había dado, sin refutar la orden ambas mujeres abandonaron sus armas y socorrieron al joven que estuvo a punto de caer al suelo.
Sona y Kagura mostraban signos de cansancio, el combatir contra alguien de sus mismas habilidades había demostrado lo difícil que era superarse, la única diferencia la velocidad en que formaban el hielo para atacarse, algo en donde Kagura era muy superior, pero la joven Sitri demostró compensar esa falta con una imaginación más fructífera, un oscuro secreto que ni siquiera su hermana Serafall conocía, era que sufrió en la secundaria el conocido "Síndrome de Octavo Grado"; donde ella se creyó una verdadera chica mágica , si ese oscuro pasado de ella sale a la luz sería su final por completo (Rias se burlaría de ella hasta el fin de los tiempos).
E-Es la primera v-vez que me hacen – Sona trataba de conversar con Kagura – ¡L-Llegar hasta estos extremos!
Extrañamente la yuki-onna parecía permitir que la demonio tratara de recuperar el aliento, una cortesía que saco de quicio a Ayame mientras observaba como su "shikigami" desobedecía sus órdenes de manera premeditada. La sonrisa en el rostro de Kagura era señal de que ella estaba disfrutando combatir en contra de la heredera de los Sitri. La joven presidenta se tomó el tiempo para notar el estado de Kazuki, había notado que el joven estaba en brazos de su compañera; se preocupaba porque intuyo de que era algo muy serio y también quería averiguar el estado de sus sirvientes.
Momo parecía no presentar heridas muy notorias en su cuerpo pero su mayor problema eran que sus reservas de magia estaban siendo agotadas a un ritmo alarmante, Tsubaki estaba enfrascada con el onryõ el cual presentaba un mayor reto de lo que creyó; aun así se daba el lujo de sonreír dando a entender que el combate era satisfactorio.
Bien supongo que no tengo opción – Sona se retiró los anteojos decidida – tendre que usar eso contigo... espero que no te mueras
El aire alrededor de Sona comenzó a enfriarse de manera drástica, la yuki-onna noto eso de inmediato cuando el aire que exhalaba se volvio visible para los que estaban a su alrededor, una acción extraña que hizo la joven Sitri fue bajarse la parte superior del kimono el cual se encontraba sucio y deteriorado por la batalla; sus hombros quedaron al descubierto. La joven al igual que el resto de sus congéneres del inframundo poseía una belleza única, pero era eclipsada por los enorme atributos que la mayoría de las mujeres tenían para seducir a los hombres.
Pero en estos momentos, no era belleza y elegancia lo que proyectaba, sino un poder absoluto. Frunció el entrecejo haciendo que las finas facciones que la hermana de la Maou Leviatan mostraran seriedad , dio una respiración profunda mientras cerró sus ojos.
"Thy name is Sitri"
La energía demoniaca de Sona se manifestó violentamente, una congelante ventisca rodeo el espacio entre ambas mujeres, envolviéndola a ella y a su oponente.
"Great Prince and Lord who rule over seventy legion's"
La pronunciación era impecable, la voz melodiosa; pero el frío que conllevaba esas palabras atemorizaron a la yuki-onna por completo.
"The mistery of love are not unknow for you, but no one want's your love"
Kagura trato de alejarse pero Ayame se lo impedía mediante su control, por suerte aquel hechizo también servía en ambas direcciones y las sensaciones que el cuerpo de la yuki-onna estaba experimentando se reflejaban en su propia "ama". Eso alegraba internamente a la sirviente de Yasaka.
"Waiting for the promised... To fullfil your destiny"
El piso alrededor de Sona empezaba a congelarse rápidamente, al mismo tiempo unos extraños brotes salieron por debajo del hielo; aquellos que miraron el fenómeno estaban absortos por la belleza del escenario que se estaba creando entre ambas usuarias de hielo.
"Alone in the frozen hell"
Kagura supo que lo que se iba a liberar frente a ella sería terrible, en un instante la ventisca alrededor de ellas cedió mientras que el prado congelado se extendió hasta alcanzar a la yuki-onna. Sona abrió abruptamente sus ojos cuando de su boca salió las palabras que marcarían el destino de la marioneta de Ayame.
"Κωκυτός ακτή"
(COCYTUS RIVIERA)
Los brotes se abrieron a la par de que enorme vendaval se desato sobre ellos, algunos pétalos fueron arrancados golpeando fuertemente a Kagura, su cuerpo fue elevado por los aires mientras se congelaba por el contacto de aquel viento demencial, cayó pesadamente al suelo visiblemente dañada por la magia de Sona Sitri, con dificultad la yõkai levantó su mirada tanto ella y como Ayame miraron lo mismo, el cuerpo de la demonio despedía un vapor producto del intercambio de temperaturas, pero lo más impresionante no era eso.
Sino el prado congelado alrededor de ella y como las flores se movían al compás de una suave brisa. La figura elegante era bañada por la luz de la luna reflejada por las flores de hielo en la mente de Kagura solamente había un pensamiento.
"Esa joven era una verdadera mujer de hielo"
La situación estaba cambiando drásticamente, la joven sacerdotisa empezó a comprender el verdadero potencial de las razas sobrenaturales, ¿Cómo un grupo de humanos podría competir con eso?, Ayame se mordió el labio con fuerza, la frustración y el miedo a la derrota estaban haciéndola dudar por completo, sus subordinados miraron afligidos como sus esperanza se desvanecían a cada instante en que los "invasores" retomaban el terreno del ahora campo de batalla. La cuasi albina miro a un grupo de omyonji's quienes estaban a cargo de Daidarabotchi.
Libérenlo de sus ataduras – la frialdad en la voz de la sacerdotisa hizo temblar a sus subordinados – Ya no me importa nada
¡P-Pero, A-Ayame-sama! – uno de los hombres protestó solamente para que la jovencita le mirase fijamente
¡He dicho que lo liberen de sus ataduras! – el hombre dio un paso asustado al ver como Ayame no cedía en su decisión - ¡Háganlo!
Los hombres obedecieron a la irracional orden rápidamente sacaron los sellos de papel que utilizaban para controlar al masivo yōkai, brillaron en una intensa luz. Los kujin-in se manifestaron en el cuerpo de Daidarabotchi haciendo que este rugiera de dolor, acción que tomo por sorpresa a todos los presentes, el gutural sonido era tan potente que hizo que más de uno perdiera el equilibrio al lastimarse sus oídos, pronto los "ojos" del yōkai cambiaron de coloración, tornándose completamente de una tonalidad carmín, Yasaka miraba absorta el repentino cambio pero continuo con su ataque sin ceder terreno. Daidarabotchi empezó a avanzar en medio de las llamas que chocaban en contra de su cuerpo, para luego soltar un fuerte golpe que alcanzó a la Kyubi, la potencia fue tal que la rubia salio despedida para caer pesadamente en el suelo.
Todos los que estaban combatiendo alrededor de ellos dos, se detuvieron temeroso por el aura que despedia aquel colosal monstruo; el daño que recibió la líder de la facción de Kyoto se reflejó en la sangre que escurria libremente por su frente, nunca nadie habia sido capaz de lastimar al más fuerte de los yōkai y mucho menos ponerla contra el suelo. Curiosamente la mirada de aquella masa de tierra, no estaba puesta sobre ella sino que su atención se centró en los dos únicos que habían dejado de combatir.
Mari se atemorizo cuando las dos orbes carmines se posaron sobre ella y Kazuki; ¿Por qué aquella bestia estaba interesada en ellos? Pensó que se trataba porque la peli gris fue la primera en hacerlo caer, pero cuando se apartó para atender al joven en sus brazos simplemente le ignoro, siendo Yasaka su actual oponente.
Dio un paso firme haciendo temblar nuevamente los terrenos de lo que era el templo, Azazel arremetió en contra del yōkai lanzándole una cantidad de lanzas de luz, solamente para que con su enorme brazo intentase golpearlo, rápidamente el líder de Grigori maniobro entre los golpes erráticos del coloso; trato de tomar nuevamente distancia entre ambos, Daidarabotchi simplemente continuo en dirección de su objetivo, una lluvia de lanzas de luz comenzó a caer sobre el cuerpo compuesto de tierra y plantas; pero eso no detuvo su avance hacia donde estaban sus dos subordinados. Una vez que estuvo cerca de ellos, levanto una de sus enormes manos para simplemente aplastarlos a los dos ángeles caídos.
El tiempo pareció ralentizarse, la jovencita miraba como el puño de Daidarabotchi se acercaba hasta ellos, hizo lo que según ella fue lo más lógico, cubrió con su cuerpo a Kazuki, a sabiendas que eso no serviría de nada y que la muerte de ambos estaba asegurada.
Una triste sonrisa adorno su rostro, recién se enteraba de que se casaría con él (a pesar de que todo era un plan de sus madres) y ahora morirían juntos. Apreto los parpados esperando su final, a sus oídos llego una simple palabra.
"Tizona"
Daidarabotchi se detuvo como por arte de magia, el masivo puño se encontró con la punta de una desgastada espada, la cual simplemente tocaba la tierra de uno de sus dedos. Mari abrió los ojos solamente para encontrarse con la mirada de Kazuki quien recién despertaba, la hija de Penemue miraba enmudecida el semblante tranquilo de su amigo, compañero y finalmente prometido.
Gracias – el peli negro exclamo amablemente – ¿Podrías levantarte un poco?
El brazo extendido de Kazuki mantenía la espada en alto los yōkai's alrededor de ellos estaba sorprendidos por la enorme resistencia de la espada y la fuerza que el joven había empleado para detener el golpe del coloso.
No… no lo está deteniendo – Sara comento en voz alta – ¡El simplemente se detuvo!
Tienes razón pequeña – Azazel descendió para colocarse a un lado de la sirvienta de los Pendragon – Al parecer tiene control sobre ellas
¿A qué se refiere Azazel-dono? – Yasaka se acercó siendo ayudada por Mei – Esas espadas… ¿Que son en realidad?
[Insert Song: Megumi Hayashibara ~Brave Heart]
~Para alcanzar mí objetivo~
~Y no dejarme engañar por una ilusión~
~Solo debo enfrentarme~
~Y dar la cara hacia el sol~
~La oscuridad busca envolverme~
~Pero tu luz podrá lograr mantenerme en pie~
~Y aunque el mundo nos separa~
~Nunca me dejare vencer~
La sonrisa en el líder de Grigori mantuvo expectantes a todos los que estaban alrededor de él, la espada que estaba deteniendo a Daidarabotchi se ilumino lentamente, negando el paso cruel del tiempo y recuperando la vieja gloria del pasado, un arma que hizo temblar a más un hombre cuando era esgrimida por alguien valeroso, en uno de los cantos de las espada podía leerse:
"IO SOI TISONA FUE FECHA EN LA ERA DE MILE QUARENTA"
(Yo soy Tizona Fui Hecha en el año Mil Cuarenta)
La hoja estaba levemente ennegrecida resplandeciendo gracias a la tenue luz de la luna que se colaba entre las nubes del cielo, con rapidez Kazuki brinco sobre el puño de Daidarabotchi, quien al verse invadido por el ángel caído intento quitárselo de encima, había algo inusual en la acción del subordinado de Azazel.
Continuo con su carrera ignorando la mano que se acercaba a él, justo cuando estuvo por alcanzarlo, movió la otra arma para repetir la el mismo fenómeno que hizo la primera espada, recuperando el estado inmaculado que tuvo en antaño, la hoja de esta arma era completamente blanca, brillando con la misma intensidad que su hermana ennegrecida, el guarda era elaborada con un patrón que les recordaba a los sables del renacimiento. La mano del yōkai se detuvo unos instantes, detenido por una fuerza desconocida.
Tiene miedo – Yasaka se llevó una mano al notar lo que estaba pasando – Diadarabotchi le tiene miedo a las espadas
Dio en el blanco Yasaka-sama – el angel caído se frotaba la barbilla complacido por la deducción de la líder de Kyoto – Esas espadas son las legendarias Tizona y Colada.
No son espadas sagradas – Sona se acercó a los líderes llevada por la curiosidad – no siento nada que me intimide, entonces porque ese yōkai le tiene miedo
La razón es simple – Azazel vio de reojo el estado de la joven Sitri para alzar una ceja deleitándose con el discreto escote de Sona – Para mi ahijado eres algo especial
~No tenemos más que una vida~
~Para vivirla intensamente~
~Debo proteger~
~Todo aquello que está oculto en mi mente~
~Como el viento correré~
~La emoción no contendré~
~Y no dejare que nada me haga el tiempo perder~
~Hacia el cielo mirare~
~Y mis ojos abriré~
~Guardare una mirada para dirigirla a ti~
¿Cuál es su deseo?
Esa pregunta tomo desprevenida a las dos jóvenes, quienes miraron fijamente al tambaleante ángel caído quien era sostenido por ellas dos, él una criatura con sangre mixta, la unión profana de un hombre y de una ángel que le dio la espalda a Dios… estuvieron a punto de responder cuando su señor hablo … diciendo el deseo que ellas misma se guardaron desde su nacimiento.
Desean que su leyenda renazca – el hombre se acercó con paso firme hasta donde estaba Kazuki – Desean la Gloria de la Batalla
Tanto Sol como Elvira miraron con pena la espalda de aquel que les dio en vida lo que las hizo famosas y ahora a cientos de años de su muerte hacia lo mismo por ellas, no podían sentirse más agradecidas con él. Kazuki miro fijamente al hombre, las palabras sinceras del aquel feudal del pasado hicieron estremecer cada fibra de su existencia, no sabía si las dos jóvenes estarían de acuerdo con que él lo hiciera realidad, pero necesitaba de su poder… necesitaba cada gramo de ayuda necesario para sobrevivir a la situación en la que estaba envuelto.
De acuerdo – la voz del hijo de Ramiel sonó fuerte y decida – Haré todo en mi alcance para que sus nombres resuenen de nuevo en el mundo
No esperaría menos de ti – dio la vuelta para dirigirse a las dos jóvenes quienes estaban expectantes a lo que dijera su Señor – ¡Haz que tiemble el campo de batalla y que el fragor del combate dicte tu destino!
~Hay una estrella a lo lejos~
~Que ilumina siempre a nuestro alrededor
~Y aunque el tiempo se haga lento~
~El sueño no se detendrá~
~Esta ansiedad que me oprime~
~Y que me mata muy lentamente~
~Me mantendré así ~
~Como esclava atada a mis emociones~
El joven aparto la mirada de la mano de Daidarabotchi, pronto retomo su carrera hasta llegar a un punto en particular, donde había un papel con unos dibujos en él, supuso que era lo que las espadas le había indicado en su mente. Tizona y Colada eran las espadas legendarias que una vez porto Don Rodrigo Díaz de Vivar, conocido por la leyendas como "El Cid Campeador"; según la leyenda ambas espadas poseía la capacidad de provocar miedo a aquellos que no fueran dignos de enfrentarse a ella, siempre y cuando la persona que las esgrimiera fuese alguien valeroso.
Con el tiempo ellas se perdieron en la historia, curiosamente las espadas eran consideradas patrimonio nacional de su país de origen, pero de alguna manera Amano Tomoe se hizo con las originales, desgraciadamente ella nunca fue digna. Pero conocía a alguien capaz de usarlas por eso se la cedió a Kazuki.
Ambas espadas tomaron la forma de las hijas del Cid, más no las verdaderas sino las que aparecían en la leyenda, Sol y Elvira. Cada una con una personalidad distinta pero a la vez similar, como si las mitades de una misma entidad se tratasen, ahora habían reconocido a Kazuki como su nuevo portador, pero su lealtad siempre estaría con su señor. Ligadas a la leyenda del Cid Campeador tenían varias habilidades especiales y una de ellas era ver a través de los "ojos de un señor de las batallas campales". Era por eso que el ángel caído había logrado percibir lo que estaba mal en Daidarabotchi.
~Como ola arrasare~
~A la arena barreré~
~Me transformare por dentro~
~Y ya a nada me atare~
~Mis barreras romperé~
~Ya no aparentare~
~Mi coraza de engaños haré desaparecer~
~El pasado enterrare~
~El mañana esperare~
~Este corazón valiente también sabe combatir~
~Mis deseos de vencer~
~Es más fuerte que mi fe~
~Sueño que renaceré en otra vida para ti~
Alzo a Tizona para clavarla fuertemente en el sello de papel, rápidamente el colosal yōkai se estremeció al sentir como parte del control era cortado de golpe, sin perder tiempo el hijo de Ramiel batió su alas para alzar el vuelo, fijo su mirada a los alrededores, ya que gracias a la habilidad de las dos espadas veía todo desde otra prespectiva. Todo el lugar se veía en blanco y negro, salvo las personas a que entraba en su campo de visión las veía con una tonalidad azul. Según Colada era el color de los aliados, mientras que con el rojo detectaba a los enemigos.
Fue cuando noto que Daidarabotchi estaba "atado" por el rojo, vio como uno de esos hilos replegaba a su origen, con rapidez le siguió de cerca, ignorando por completo al coloso que se retorcia en el lugar que estaba.
~Como el viento correré~
~La emoción no contendré~
~Y no dejare que nada me haga el tiempo perder~
~Hacia el cielo mirare~
~Y mis ojos abriré~
Guardare una mirada para dirigirla a ti~
~Aunque odio combatir~
~Por la paz yo luchare~
Eso es lo que el destino ha preparado para mí~
~Si la vida he de perder~
Con gusto yo la daré~
~Quizás pueda renacer en otra vida para ti~
El caos se desato en el grupo dirigido por Ayame, no esperaron que alguien diera con los sellos que servían para controlar a gigantesco yōkai, por suerte ese error lo había eliminado en los más pequeños, pero ver como el "invasor" se acercaba a una velocidad impresionante, muchos de ellos hicieron lo que sus instintos más primitivos le indicaron, correr despavoridos antes de que les diera alcance, esa acción rompió el control que mantenían sobre Daidarabotchi y otros yōkai quienes al verse liberados cesaron en atacar.
Ayame por su parte se mantuvo firme, conocía muy bien las ordenes de su querido señor, Hanezu Himejima; pero ella necesitaba ver de frente a aquel que le había frustrado sus planes, una mano le tomo del hombro para que saliera de su trance y huyera; fue cuando el ángel caído descendió frente a ella. Con Tizona a su diestra y Colada en su siniestra, los fríos ojos violeta del hijo de Ramiel se encontraron con los de Ayame Himejima. De la boca de Kazuki salieron las palabras que marcarían las futuras hostilidades entre ellos.
"Estas lista para rendirte o tendré que obligarte a hacerlo"
Notas del autor:
Bien, nueva actualización y una bastante larga por cierto; estuve con un dilema existencial al no saber que iba a actualizar, pero mi "Pepe Grillo" sugirio que les diera su dosis de With Broken Wings, aquí arroje muchas cosas novedosas y sobre todo subi la apuesta con nuestra querida Sona Sitri, quien saco una nueva tecnica original pero que me gusto al momento de imaginarla haciendola.
¿Les a gustado los power up obligatorios en un buen shounen? Yo espero que sí, vamos los heroés necesitan mejorar de vez en cuando...
Bien ahora me despido y por cierto mi mini homenaje a Deadpool... y si son malos para las rodillas (no lo intenten en casa niños).
Bueno me despido por ahora... volveré al dilema existencial (a quien engaño sigue Left Behind), por cierto para la escena de Sona use de fondo "Emiya" le queda de lujo.
[OST Kaoru Wada ~ Theme of Jin]
El ataque llega a su fin, vidas se pierden en el proceso; el verdadero enemigo afila sus dientes y garras para lograr su objetivo... pero necesita la llave y esta no esta al alcance. El camino de los protagonistas se separa con la promesa de volverse a encontrar.
With Broken Wings... If Life X : El Final del Banquete ~ Los caminos que se separan.
El hilo rojo del destino empieza a enlazarse mas...
