Descargo de responsabilidad: Monster Musume no es de mi propiedad y este escrito solo está hecho para fines de entretenimiento y sin fines lucrativos

Umh…El sol me está dando en la cara, creo que sería hora de despertar, pero por lo poco que siento el cuerpo se está bastante cómodo, ¿qué paso anoche? A ver…Esclavo me preparo la cena, vimos la peli de lego y luego se durmió y yo… ¿Llegue a irme a la cama?, creo que sigo en el sofá.

A ver, creo que tengo que recuperar el control sobre mi cuerpo. La tele esta aun encendida, con el fondo en negro enseñando el menú de series y películas que tenía grabada, por lo visto nos quedamos dormidos a la vez y no nos despertamos.

Espera, si nos dormimos a la vez y en el mismo sofá, y no nos levantamos…Eso significa... Abrí los ojos y me desperté del todo de inmediato, como temía, ese imbécil se había dormido y estaba acurrucado en mi regazo, con una cara de felicidad que no podía con ella, espero por su bien que estuviera soñando con rocas…

Intente moverme, pero parecía que mi cuerpo aún seguía dormido, no me respondía, ¿acaso sufría parálisis del sueño?, sé que todo el mundo puede sufrirla de vez en cuando, pero está en particular es muy oportuna; me encantaría quitármelo de encima de una vez pero parece que mi cuerpo no quiere, maldito, ¡esto es un motín!, ya me encargare de ello…O, espera…Ya me paralizo una vez, ayer fue el primero en ofrecerme comida…¿Puede ser que me volviera a paralizar para este momento?...Puede no, ese bastardo seguro que lo ha hecho, de esta se acuerda, en cuando pueda moverme te aseguro que se acuerda.

…¿Es posible que me esté pasando?, mi esclavo cada día demuestra ser tan sumiso y tranquilo que seguramente muchos me tildarían de idiota al pensar que me pudiera hacer algo así, otra vez, más aun después de lo que paso la última ocasión que intento algo similar…Pero no sé, hay algo en el que aún me hace desconfiar, que me hace odiarle, supongo que es lo que se parece a mi padre el muy bastardo, eso y que por mucho que se empeñe mi madre sigo sin poder confiar en los humanos, desde que los conozco solo me han traído dolor, desgracia y casi la muerte, no, no te puedes fiar de ellos.

Lo vuelvo a mirar, tiene una cara de tonto ahí acurrucado en mi regazo, pero parece feliz, normal, igual que las cucarachas se alegran cuando pueden comer miel este esclavo se sentirá feliz por estar donde no podría acceder sino fuera por una insólita serie de acontecimientos. También sigue plagado de vendajes; esas vendas del cuello debieron ser por los golpes que le di con su monitor ayer, los del costado de cuando lo golpee con aquella roca y ese del brazo es mi favorito, ese le deja marca de por vida; fue en nuestra primera noche cuando le pille jugando al juego ese de caza, que seguramente acabe retirado por cuestiones evidentes. Le arranque un pedazo de carne del brazo y tras masticarlo se lo escupí a al rostro mientras le decía que sabía a mierda y quedaría a juego con su barbuda cara…Bonitos recuerdos, aunque ahora ya no tiene barba, mi padre si tenía, me alegro que se la recortase, ahora es algo menos vomitivo mirarle.

Y sin embargo allí estaba a la mañana siguiente tan odiosamente amable como siempre, y el día siguiente, y todos los días que vinieron después de ese, tan irritablemente tranquilo, tan serenamente amable, parece empeñado en engañarme y hacerme confiar para luego apuñalarme por la espalda. No para, siempre me está cubriendo las espaldas de mi madre o Aiur, buscando la forma de hacerme disfrutar de la vida ya sea con estudios y trabajo o cenando, cada vez que me doy la vuelta está ahí, esperando para hacerme sentir como en casa…Casi, casi me parece, a veces, que lo haga porque de verdad se preocupa y de verdad es bueno…¡NO!, es un humano, nunca cambian, traidores, asesinos, malnacidos, y si se parece a mi padre con más razón, solo es un esclavo, una herramienta que usare y despachare como mejor vea, nada más, nunca.

Mira, por fin se está removiendo el gusano, creo que se va a despertar…Tengo curiosidad, voy a hacerme la dormida, a ver qué hace.

-Umh…Buenos días Fresit…-, vale, tengo los ojos casi cerrados del todo, pero aun lo veo, parece que se ha quedado paralizado por un segundo, ahora se está levantando, ha salido rápido de mi campo visual, patético, pero inteligente, supongo. Vale, ahora vuelve se está poniendo a recoger la mesa y apagar la tele y todas esas cosas, perfecto, es lo que le iba a obligar a hacer de todas formas, lo único que no me cuadra es el aroma y los sonidos que siento detrás, desde la cocina, no son los típicos sonidos de limpieza y juraría que su lavavajillas no olía a huevos recién hechos.

¡Sera bastardo el muy geólogo!, sabe que le voy a matar por envenenarme con la cena de ayer y trata de calmarme haciéndome el desayuno y trayéndomelo a la cama, o sofá en este caso…Se me está pasando la parálisis, en cuando esté lista se entera, por como huele deben de ser huevos revueltos, beicon, queso de ese que dice que le mandan desde casa, debo de admitir que está más bueno que el de aquí al menos, y también huele a miel, pero no de la normal, quizás de alguna clase de alraune o algo similar.

-Erin, vamos Fresita despierta, tienes ya el desayuno-, se acercó y me meció el hombro levemente, intentando despertarme, lo que no sabía era que ya estaba despierta.

Espere un segundo, con los ojos cerrados y me abalance, ya libre del veneno que me hubiera engañado para ingerir, quería morderle la mano y arrancarle la mitad de los dedos, pero o fue rápido en moverse o aún no se me había pasado el efecto del todo, solo le acerté a la tostada con miel que llevaba en la mano, a juzgar por la bandeja que tenía enfrente y como no quedaba nada en la cocina por lo que vi después al levantarme, debía de ser su único desayuno.

-Bueno, ¡sí que tienes hambre!-, su tono alegre era irritante, le arranque la tostada de la mano y me la comí todo lo rápido que pude, pero el muy estúpido no dejaba de sonreír.

-Cállate imbécil, ahora sin mi madre aquí no tengo que fingir que te aguanto-, me acomode en el sofá y vi cómo se quedaba quieto a mi lado, supongo que esperando órdenes, cuando hacia cosas como esa, aun me daba esperanza de que fuera una propiedad adecuada.

-¿A qué esperas?, desayuna tú también, no me sirves muerto de hambre-.

-Ese era mi desayuno, y no queda nada para hacer así, supongo que esperare hasta que vuelva de comprar-.

No pude contener el suspiro, menudo idiota. -Espera-, le hice un gesto con el ala para que se acercara. -¿No me has oído?, no me sirves de nada muerto de hambre, por hoy tienes permiso para comer de mi plato, pero solo hoy-, mira que tener que alimentarle yo, patético.

No sé cómo me contuve de borrarle esa estúpida sonrisa de la cara, al menos lo hizo bien arrodillándose y dándome las gracias, supongo que es algo.

A pesar de todo aun encontró valor para dirigirme la palabra, solo por hoy voy a no tomarle en cuenta el posible veneno, solo por hoy, aunque no descarto sacárselo más tarde cuando más duela.

-Bueno, ¿tenías pensado algo para esta mañana?-, comento de pronto, y yo suponiendo que iba a tener un agradable desayuno tranquilito…

-No, ¿tienes alguna de esas ideas de bombero tan típicas tuyas?-

-Más bien, cosas relacionadas con tu plan de vida-, no sé qué mirada le solté como para que continuara hablando, lo mismo necesitaba gafas, unas bien grandes que pusieran en fosforito "o eres claro o te arranco los huesos". -Ayer por la mañana me asegure de buscar huecos en algún instituto de idiomas, tenemos uno aquí, cerca de la uni, que me extraña no haber visto nunca antes, pensaba en llevarte para que fueras y pasaras una mañana en las clases de introducción a ver si te gusta el ambiente y tal, mientras voy a comprar cosas y a que me quiten las vendas estas, al terminar todo pasar a recogerte para ir a almorzar por ahí y luego dar un paseo, creo que sería buena idea comprar un portátil para ti, así podrías hacer video-llamadas a casa y buscar tus cosas y quizás incluso viciarte conmigo a alguna maravilla Tamrielesca…Ya hice por ti todos los registros necesarios en la escuela, no habría problema en ir…Si quieres- Era increíble lo rápido que lo había soltado todo, se había quedado encogido mirándome en el sofá, hablando sin parar, supongo que para decirlo todo antes de que le arrancase la mandíbula. Por esta vez sin embargo, me parecía un buen plan.

-Realmente esclavo, últimamente te estas esforzando bastante en tener ideas aceptables, supongo que te estoy entrenando bien-. Era una regla fácil de entender, un humano no hace nada ni mejora en nada si no le va la vida en ello o lo encuentra extremadamente agradable; dado que son una panda de inútiles que usualmente no piensan, tampoco es que tengan cerebro para ello, si mejoran en un ámbito como las ideas, es cosa de otro, en este caso, de su dueña, ergo, soy una buena domadora de humanos.

No pasó nada más especial durante el desayuno, Geber se quedó callado, muy bien por su parte, terminamos de comer y nos fuimos a preparar para el día. Como era de esperar yo tarde menos en prepararme, ya estaba lista, era una oportunidad perfecta para usar ese uniforme de instituto japonés que venía con la ropa que Geber me trajo, supongo, por el conjunto de ropa interior que traía, que no era ese su uso, pero bueno.

Cuando salí de mi cuarto, lista para conocer el lugar en el cual estudiaría, escuche murmullos saliendo de la habitación de esclavo, solo por si debo de matarle un poco porque ande viendo cosas que no tenía que ver, iré a echar un vistazo. Lo que más me asqueaba de lo de ayer era el parecido de las imágenes y actrices conmigo, no me fije mucho mientras arrancaba el monitor y le golpeaba con él, pero creo que tenían escamas verdes y pelo del mismo lila claro que el mío o al menos de cerca; quizás me esté ablandando demasiado con ese desecho, debería de convertirle en un eunuco como pensé aquella vez, así no tendría problemas de este tipo.

Casi me había hecho ya a la idea, pero cuando estoy ya al lado de su puerta, logre escuchar con claridad lo que decía.

-Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos gran escritor y esclavo sirenaico, cumpleaños feliz-. Al entrar lo veo mirando la pantallita de su móvil sobre el escritorio, parecía que estaba hablando con alguien. En cuando me nota, se gira y me sonríe, invitándome a pasar.

-¡Erin, te has perdido la canción!-, respondo, tan irritantemente alegre como siempre. Me puse a su lado y vi a un joven humano al otro lado, sonrojado como si le acabasen de dar una sorpresa.

-Fresita, este es mi querido amigo Tarmo, vive al otro lado del pacifico y es uno de los mejores escritores del mundo conocido, de hecho por si algún día tienes curiosidad, su serie de novelas de guerra Snayperskaya, esta al completo en la estantería salón…-

-Me alagas demasiado Geber, me vas a hacer sonrojar….-

-Ya estas bastante rojo-, se volvió hacia él, -hoy es su cumple y quería felicitarle, porque sé que en cualquier momento…-No termino la frase, alguien le interrumpió desde otro continente.

-Esclavo, ven aquí…- Una voz calmada y con toque real, que parecía provenir de una sirena de escamas y pelo rosas que se había aparecido a un lado de la pantalla. No me había fijado hasta ese momento, pero parecía que el tal Tarmo tenía un collarín con una cadena en su cuello. Se despidió rápidamente y cancelo la video-llamada.

-Esa es su pareja liminal, es una prima de Mero, que vive en la misma casa que la arañita a la que fuimos a visitar unos días atrás-. Ni siquiera tuve que interrogarle para que hablase, de verdad va mejorando.

-Da gusto ver que hay más humanos que aceptan a sus amas sin protestar, me caen bien esa joven, y de hecho…Quizás deba imitarla-. Me detuve un segundo a pensar, la verdad es que imaginarme a Geber andando por la calle a cuatro patas con una correa de cadena atada al cuello era una imagen que me agradaba.

No pareció querer hablar mucho más después de eso, quizás fuera por el más que seguro brillo amenazador que me habría salido a los ojos, pero bueno, tampoco es como si quisiera hablar con él. Se puso su ropa, cogió sus papeles y nos fuimos.

La universidad estaba a poco más de media hora de camino, y la escuela de idiomas estaba prácticamente al lado, dado que ya me sabia ese camino no era necesario que me acompañase, pero supongo que estar junto a su ama y tener la capacidad de servirle en lo que surja le hace feliz, como debe de ser.

El instituto o escuela o como se quiera llamar era un edificio de tres plantas de altura, de paredes de color blanco sucio surcadas por numerosas ventanas rectangulares y rodeado por una pequeña zona ajardinada. Me llevo hasta la puerta al lado de la cual había varios grupos de estudiantes, tanto humanos como de otras especies hablando entre ellos. Note como algunos le miraban de reojo o cuchicheaban a su paso; sabía que tenía muy mala reputación en la uni, o buena según para que la quieras, y parecía que se había extendido a esta parte también, no me importaba, a priori, pero como me dieran problemas eso ya sería otra cosa.

-Bueno, aquí estamos-, dijo finalmente parándose ante las puertas del edificio, -ya tienes mi móvil por si cualquier cosa, la clase de presentación e introducción a la que tienes que ir es la 14 de la segunda planta, ¿tienes todo, está todo bien?-, me cabreaba un poco que me hablase así, como si fuera una niña pequeña, con su voz tintada de preocupación, aunque también sentía algo raro al mismo tiempo, algo más abajo del corazón, como en el estómago…seguramente sea más enfado.

-Sí, está todo bien, una mera institución humana para comprobar algo que conozco desde hace años no es rival para mí-. No seré una wyvern emperador, esas pijas que siempre se jactaban en la aldea de su fuerza y su resistencia a los elementos, no, de hecho soy mejor que esas estúpidas, no tendré problemas con nada de esto.

A pesar de mis afirmaciones, se quedó allí parado de pie un rato mirándome fijamente. No hacía falta ser un experto para ver que aún está preocupado por mí, provocándome otra vez esa rara sensación en el estómago, irritante. -¿Qué esperas, un beso de despedida?, estaré bien, largo-. Un segundo más de duda, pero al final, mirando hacia atrás más veces de las que su cuello debería de haber soportado sin dislocarse, se largó, desapareciendo entre los otros edificios y árboles y dejándome sola ante esta nueva etapa.

No tarde nada en entrar y encontrarme a la clase, parecía que habían empezado hace poco a juzgar por las puerta cerrada y como oía presentaciones desde su interior, no me lo pensé mucho y, maldiciendo que mi esclavo me hiciera llegar tarde a mi primera clase, entre.

-Hola-, dije secamente entrando de golpe y cerrando la puerta tras de mí.

-Debes de ser Erin, la única que faltaba-, el profesor que se había detenido y girado para verme al entrar, era una humano bajito y calvo con marcas de edad bien marcadas en la piel, que se reclino sobre la mesa para apuntar algo sobre un papel. Me tome un momento para mirar a la clase, mesas y sillas de varios tamaños y formas distribuidas en cinco filas con seis columnas cada una. La clase medio llena la mayoría con humanos, pero también con liminales. -Se puede llegar a tiempo señorita-, replico en tono de reprocha.

-Y también se puede dejar de perder el tiempo, ¿no?-, la respuesta me salió sola, ¿Por qué allá donde fuera me tenía que encontrar con humanos patéticos?

-¿Eh, que dice?-, respondió incrédulo, levantando la mirada.

-Que dejes de hacerme perder el tiempo vieja momia con palabras estúpidas y redundantes-, me acerque a las mesas libre de detrás para coger sitio. -Y hagas tu trabajo para variar-.

-Ey, cretina-, me gire en el acto, un joven pedazo de escoria se había girado y me estaba señalando con el dedo. -¿Quién te crees aquí viniendo y empezando a insultar al profesor?-

-No se preocupe señor, daremos parte a las autoridades pertinentes, te la has cargado Erin-.

-Si no fuerais tan estúpidos os habríais ahorrado los problemas-. Patético, estos idiotas me han hecho ir al despacho del director antes siquiera de empezar mi primera clase. Puede que ahora este algo más calmada, pero cuando me pillan en el pronto ni se me pasa por la cabeza la idea de la deportación o la cárcel, y ahora simplemente paso de echarme atrás, menos cuando tengo a más de diez testigos de cómo he hecho que ese joven acabe con un ojo menos y el brazo roto…Y porque me contuve.

-Tu cállate, ya has hecho suficiente-, ni las miradas de odio del alumno, sus padres, el directo, el profesor y la enfermera me hicieron calmarme, quería arrancarle la tráquea a ese tipo por mandarme callar. Lo que me hizo detenerme, fue la súbita aparición de Geber.

Se veía…diferente. En este ratito había tenido tiempo de ir al médico a quitarse las vendas y escayolas, tenía bastante regeneración para un humano, tenía que admitírselo, y presentarse allí como no lo había visto en milenios, sano y sin la cara cubierta de cicatrices y moratones. Por alguna razón no iba al gimnasio, pero se notaba que estaba en forma, incluso bajo la camisa azul o los vaqueros, la barba corta también le quedaba mejor…Supongo que ahora que no parece tanto un decrepito andante podría haber más chicas interesadas en él, menos mal que aun lleva mi olor, que dado que no se puede eliminar más rápido, al menos servirá de algo y el anillo, que se jodan las demás, es MI esclavo.

-He llegado lo antes posible, ¿Erin, estas bien?-, paso un poco de los demás, incluso del que estaba cubierto de trozos de su propia sangre seca, y fue directo a acercarse a mí, buen esclavo, preocupándose por su reina antes que por cualquier otro. El director interrumpió, evidentemente molesto.

-Su "amiga", entro insultando a los presentes y agredió a un alumno humano en menos de cinco minutos, dejándole herido de gravedad, esto es un incidente grave que será comunicado a las instituciones de Mon-. El director se sentó de golpe en su sillón y suspiro mientras se reacomodaba. Los demás presentes, distribuidos entre las sillas que estaban por todo el despacho o esperando de pie, no había perdido esa mirada de desaprobación que me hacía querer romperles el cuello, pero mi esclavo estaba muy tranquilo pese a todo el ambiente hostil.

Geber se quedó pensante un momento y me miro. -Erin, por favor, déjame a mí, no merece que pierdas tu tiempo con unos pocos humanos, te lo suplico señora, espérame en la puerta, bajare con todo solucionado, además seguro que tengo culpa de esto aunque sea en pate, por favor-. Quizás fuera por sus palabras amables y propias de una criatura inferior como el, el desprecio que sentía hacia los presentes o por otras razones, acepte y salí a la puerta…No hay que confiar en humanos, pero ya que no tenía solución, no perdía nada.

Diez minutos más tarde, un Geber sonriente y relajado apareció por la puerta, espantando al instante a los estudiantes que estaban cerca de la puerta, incluyendo el capullo que había empezado a intentar ligar conmigo mientras pensaba en cómo darle la noticia de mi deportación a mi familia…Juraría que vi una sombra ir tras este último cuando giro la esquina, pero mi atención no era para ilusiones visuales.

-Todo solucionado, no te denuncian y de ahora en adelante todos deberían de tratarte como una reina-.

-Espera… ¿De verdad…Como?-, me encare a él y no sé qué mirada le puse encima, pero debía de ser una de "no me lo creo, ¿por qué me engañas?".

-Sí, de verdad, puedes entrar si quieres y…Mira, mejor-, el chico al que había dado un suave corrector y una lección gratuita sobre cuál era su lugar, estaba saliendo acompañado de su familia, al vernos, mi esclavo le hizo una seña para que se acercasen, cuando estuvieron al lado, se arrodillaron frente a mí y el joven me pidió disculpas, llorando por su único ojo bueno. Corrieron como almas en pena cuando hice un gesto con la cabeza indicándole a Geber que les dijera que podían irse. Vale, sentaba muy bien, pero no me cuadraba.

-¿Cómo lo has logrado, que has hecho?-

-Mira, hace unos años por casualidad-, se había acercado a mí y me lo susurraba. -Me topé con un par de trapos sucios de los altos cargos de esta uni, cosas que nadie quiere que se sepan, si hubieras hecho eso en el supermercado hubiera estado una hora pensando en cómo convencer a los testigos, pero en terreno universitario no me dicen ni mu-, ahora se relajó y me invito con un gesto a acompañarlo hacia fuera de la ciudad universitaria. -¿Qué podría hacer sino?, ¿regañarle, suplicarle, amenazarle con matar a todos y cada uno de sus seres queridos como no te reconocieran como su superior a modo de oferta que no pudieran rechazar?, no creo que fuera propio de mi…-.

Esa sonrisa…Bueno, al menos ha hecho algo bien, debería ser más fácil relacionarme con mis compañeros si todos entienden su lugar; también entiendo ahora como puede ser que no le han echado con lo mal profesor que es; eso sí. -Vale, lo has hecho bien esclavo… ¿Pero qué trapos sucios son esos de los que hablas?-

-Cuando vine aquí no tenía ni idea de donde quedaba cada calle-, empezó a relatar algo intranquilo, mirando hacia varios lados para que nadie le escuchase mientras salíamos de la universidad. -Me confundí mucho de direcciones un día que salí y quería encontrar la zona comercial y se me hizo de noche. Por casualidad di con el diré y algunos amigos, todos felizmente casados, medio borrachos y con compañías que a ciertas señoras no les harían gracia, tengo casi cien fotos de ese día bien guardadas y por duplicado-. Satisfecha con esa respuesta, le deje que empezase a discurrir sobre otros temas mientras continuábamos andando, comentándome que el primer día era poco más que presentación, lo cual ya no importaba porque todos me conocían ya y me respetaban y que mejor me llevaba a almorzar ya por ahí. Hubiera preferido ir con Draco, pero ya me comento ayer que hoy no podría quedar, parecía que tenía trabajo casi todo el día y comida familiar por la tarde y la noce.

Pasamos el resto de la mañana juntos. Me llevo a por los gofres, a comprarme un portátil para mí, incluso me ayudo a configurarlo y hacer una video-llamada a casa para comprobar que madre había llegado e iba todo bien, el mayor problema de eso fue que mi abuela le vio la cara a esclavo y seguro que mi madre se lo ha contado todo…Tal y como es seguro que me da la tabarra más tarde. También mi abuela me hizo prometer que estaba mejorando en tratarle bien. Fuimos a comprar cosas para la casa y cuando recibí un mensaje en el móvil de correo, pasamos por la oficina de correros a recoger mi taper de comida que ya nos había llegado, pero por alguna clase de error humano, no nos lo habían dejado en casa y se había quedado ahí hasta que recibí el mensaje. Tras dejarlo en casa para cenar, esclavo se puso a cocinar, nada especial, pero al menos parece que a cada intento hace algo más comestible.

La verdad, había sido la primera vez que socializaba con humanos por mi cuenta como tal, más allá de que fueran empleados de Mon o estuviera Geber acompañándome…Había sido patético. No había tenido necesidad de hacer nada moralmente reprochable si todos hubieran sido liminales, o puede que sí, pero no de forma tan segura, lo único certero es que esos patéticos monos no saben cómo comportarse. Eso me recuerda que sigo aquí sola, o casi sola, Draco ayuda bastante, aunque hoy no puede quedar por desgracia, y tengo a mi familia más o menos cerca, quizás incluso esclavo…al menos ya sabe cómo tratarme.

Mis pensamientos son interrumpidos por un geólogo que me pone delante de las narices un plato de lasaña más grande que mi cabeza y se sienta frente a mí con otro igual.

-Espero que te este bueno-, me dijo con una sonrisa tímida, de verdad que la visita de mi madre le había levantado la moral, ya me encargaría yo de bajársela…Aunque sería difícil si seguía cocinando así, no le diré que me parecía bueno, por supuesto, solo desvié la mirada y lo ignore.

-Tengo curiosidad-, ya llevaba la mitad de la comida cuando volvió a iniciar la conversación, sin duda se está confiando hace algún tiempo no hubiera tenido esta…Determinación. -Sé que hay muchos tipos de varias liminales, como arachne saltadoras, cazadores o tejedoras o harpías rapaces, de corral, comunes y tal… ¿Hay divisiones así con tu raza? -

-Sí, hay muchos tipos de wyverns, como de todos-, realmente era entre molesto y halagador que siempre intentase comprender y saber más sobre mi raza y sobre mi misma, pero que decir, me pillo de buen humor. -Las emperadoras son las segundas más rápidas, listas y fuertes de todas pero sin aguijón, resistentes al frío y muy altas, hay wyverns de mar cuyas alas se han transformado en alguna clase de aletas y puedes escupir agua a presión, una de mis primas lejanas es de esta subraza; suelen vivir en las costas y en agua dulce, las pieleroca tienen escamas grises y gruesas como si fueran pedruscos y la piel muy dura, son endémicas de las islas de Hawaii y viven muy cerca de los volcanes, creo que podían nadar en lava y todo…Las de caverna que son ciegas y tienen la piel blanca asquerosa y translucida, pero puede generar descargas eléctricas y como yo las de siempre, las comunes…- Esas eran las bases, por lo que recuerdo de lo que me comentaba mi madre y lo que yo conocía.

-Me suenan un poco las descripciones de algunas…Por curiosidad, ¿cuáles han dicho que son mejores que las emperadoras?- Como no, los humanos siempre preocupados por quien es el mejor, por quien la tiene más larga…Mi cola mide metro setenta, con eso no pueden.

-Las Nagala-, pareció por un segundo que iba a preguntar qué clase de subraza de liminal era esa, pero entonces cayo en la cuenta, se llevó la mano a la cara y admitió que ya se había percatado. -Exacto, soy la mejor, te conviene recordarlo, lo único que me cambiaria, sería el color de las escamas…- En general estaba contenta con mi cuerpo, pero desde pequeña había crecido escuchando las viejas historias y cuentos de mi madre y mi abuela, y había en concreto una dragona que aparecía en muchas leyendas, una heroína como la que yo soñaba con ser…Supongo que después de tantos años, aún sigo algo prendada de la imagen de ella volando al crepúsculo con el sol reflejando sus escamas blancas…Que se le va a hacer, creo que incluso por un tiempo hubiera aceptado la idea del lesbianismo, si Draco me hubiera pillado entonces…Quizás…

-Ey…Erin, ¿estás bien?-, me saco de mis ensoñaciones la voz preocupada de mi sirviente, que se había levantado y me sacudía la mano rápidamente delante de mis ojos, se la aparte de un manotazo-

-Claro que si idiota, ¿qué pasa?-

-Te has quedado embobada con la mirada perdida un rato, empezaba a preocuparme… ¿te pasa algo con tus escamas?-, suspire profundamente, ¿no puede este idiota dejar que fantasee un poco con ser como mis heroínas de la infancia?

-Nada que te importe, bueno, dime, ¿qué tienes pensado hacer estar tarde?-

Me di cuenta tarde de lo que había dicho. Esclavo casi se atraganta con su comida. -Espera, ¿me estas tu…A mí, preguntándome si tengo algo esta tarde?-

-Draco no puede quedar hoy y no tengo ganas de quedarme en casa, últimamente has tenido suerte con tus ideas… De todas formas, no sé ni porque te lo digo, no tienes permiso para cuestionar mis pensamientos-.

-Bueno, sí que tenía algo que podría ser divertido intentar, pero no sé si te gustara, lo mismo me gano otra visita al hospital-.

-Vas a visitar el hospital independientemente de lo que hagas porque al final siempre acabaras fastidiándola, ¿qué idea es?-

-Bueno…-Aun se le veía dubitativo, me desviaba la mirada, removiendo los últimos restos de comida en su plato, como si hubiera algo que no me quisiera decir. -Vamos al gimnasio Kobold-.

-Wow, ¿tu gran idea es ir al mismo sitio al que voy siempre con Draco cuando tenemos tiempo libre?...Retiro lo de tus buenas ideas-, como esperaba, solo tuvo suerte.

-No exactamente, mira, es algo complicado, te lo contare todo una vez que estemos allí, será algo bueno, te lo juro-, ahora si, no me quitaba la mirada de los ojos, notaba que estaba algo temeroso, con miedo en la mirada, como si un viejo archienemigo hubiera vuelto de la tumba solo para matarle, causo mejor el efecto a cada día que pasa, quizás sea por lo adorable que es ver a un gusano así de temeroso pero aun defendiendo su idea, aceptare por esta vez.

Me pidió tras eso algo de tiempo para prepararnos y hacer la digestión. El lavo los platos, quito la mesa, llevo arriba una pesada caja para instalar su nuevo monitor, se escabulló media hora al sótano al cuarto del aire acondicionado para asegurarse de que no había problema, al parecer había escuchado ruidos raros viniendo de ahí abajo y estaba preocupado.

Yo a diferencia de mi esclavo, cuya existencia es servirme y trabajar, no tenía nada que hacer. Llame a Draco, que estaba al parecer en medio de una reunión familiar hablando, con evidente descontento, con el sobrino de su casero. Trate de alargar la llamada todo lo que pude pero al final tuvimos que colgar, luego lo mismo me paso por su casa y le enseño a dominar a los humanos. También estuve mirando por mi ordenador, la web de mi escuela de idiomas, contemple los detalles y las excelentes referencias que tenía, no me extraña que esclavo me la eligiera, y en definitiva, intente pasar el rato, algo complicado porque no tenía ninguna amiga disponible ahora ni aficiones que pudiera llevar a cabo en este país, a menos que hubiera un coto de caza de kodos al lado de la tienda de helados.

Algo más de una hora después, justo cuando había encontrado una página que tenía almacenadas toda clase de leyendas e historias mitológicas, volví a ver al desecho, tenía un abrigo de los gruesos y unos grandes pantalones, como si temiera congelarse.

-Ya estoy listo Erin, ¿vamos?-

-Quizás, si me lo pides como es debido-. Lo mire por el rabillo del ojo, miraba para el suelo y suspiraba, pero finalmente se puso de rodillas.

-Ama, ya está todo dispuesto, si me honra en seguirme hacia el gimnasio le estaría muy agradecido-. Un tono de voz sumiso, una postura natural, casi parecía como si secretamente disfrutase siendo el esclavo, claro que es la posición normal para él, como para tantos otros humanos a lo largo de los siglos, supongo que como esta donde debe estar se puede sentir feliz, yo desde luego me siento bien por su actuación.

-No era tan difícil, ¿no?-, ni levanto la mirada cuando me respondió afirmativamente a mis palabras burlescas, ¿por qué no podían ser todos como el?, la vida de las extraespecies serían mucho más fáciles.

Me levante y fui con él, no pase nada por el camino, solo que seguía empeñado en conocer más detalles de mi raza y le fui dando retazos de información para mantener su precaria mente entretenida, como que las wyverns acuáticas se pirran por las ranas o como se reparte la carne de una cacería wyvern, si es grupo dejando que el que dio el golpe final coma primero y si se caza solo se tiene derecho a no compartirla con nadie.

Llegamos a buena hora al gimnasio y entramos sin problemas, aparentemente estaba registrado aunque me comento que hacia bastante que no veía…No entiendo porque te registras para luego no venir, eso es tirar el dinero, deberé de hablarlo con el más tarde, de momento es poco más que otra muestra de su estupidez humana.

Avanzamos con el complejo hasta llegar a una habitación algo separada. El interior era enorme y no tenía ventanas o maquinas, solamente un suelo forrado con alguna clase de material blando de color rojo uniforme, e iluminado por varios fluorescentes en el techo; esclavo tiro a un lado la bolsa deportiva que llevaba y, mientras comenzaba a deshacerse de su pesado abrigo y sus botas que le habían acompañado desde el principio de nuestro viaje, fue relatando en voz alta sus pensamientos y avanzando hacia el centro de la sala.

-Erin, desde el mismo momento en que te vi, ya tuve claro un par de cosas-, aproveché esos momentos de verborrea verbal para quitarme la cazadora y quedarme en ropa de deporte, no sabía que íbamos a hacer, pero sabía que sería allí, solo espero que no me decepcione otra vez. -Eres fuerte, tenaz, resistente, ágil…No solo por tu raza, de verdad se nota que eres una cazadora, que como decías las Nagala son las mejores-. Vale, eso me saco una sonrisa, nunca me había halagado de esa forma, debería de repetirlo pronto, la verdad es que sentaba bien. -Te mueves con precisión y fuerza, das muestras de tus reflejos a cada momento…-. Su pesado abrigo cayó al suelo dejando ver que vestía una especie de kimono blanco atado con un cinturón negro brillante; aparto su vieja ropa de una patada y se puso en guardia mirándome. -Eres de lo mejor que he visto en términos de potencia, precisión y fortaleza tanto física como mental, pero aún falta algo, aun te falta algo. Técnica. Puedes tener toda la fuerza del mundo pero no te servirá si no la controlas, el poder no es poder sin control y práctica. Ahora mismo cualquier equipo de elite de Mon o cualquier campeón de algún estado podría vencerte incluso en desventaja, hoy, corregiremos eso-. Vale, eso ya no me gustaba tanto, me cruce de brazos y le dirigí la típica mirada de "que narices estas diciendo imbécil", pero esta vez, ni se inmuto, parecía tener los ojos enfocados en los míos y revestidos de alguna clase de preocupación, como si de verdad temiera que pudiera pasarme algo, que algún ser fuera de la ley se me fuera a acercar otra vez…Quizás fuera porque estaba preocupado por mi secuestro, pero eso fue una situación excepcional, no me volverían a pillar con la guarda baja. -Te transformare en la maquina más letal que puedas llegar a ser, sacaremos el máximo partido a cada musculo y fibra nerviosa y no tendrás nada que envidiar nunca a nadie. Por eso mismo te voy a entrenar en persona, yo tarde diez años en sacarme este cinturón, tu seguramente puedas en diez meses, podrás protegerte sin problemas de cualquier cosa, ni GC podrá hacerte nada…Espero-. Las últimas palabras ni las escuche, me quede por lo de los diez meses, ya que estaba centrada en otra cosa y cada vez murmuraba más.

Aun con su mirada clavada en mí, avance hacia el para demostrarle que no hay nada que me pueda enseñar, no tengo nada que aprender de un miserable humano, bueno, salvo quizás los idiomas que voy a estudiar. Para dejarle claro porque soy su ama.

Pero cuando le fui a golpear lo siguiente que vi fue el suelo mullido. De alguna forma me había bloqueado el ataque y me tenía medio inmovilizada con las alas a la espalda en el suelo, que de gracias ese insensato por no estar tocando nada que no deba tocar; aun así, sentir como su cálido aliento me acariciaba cuando me susurraba al oído no me calmaba precisamente.

-Nunca te he hecho daño, nunca luche en serio contra ti ni lo hare nunca. Día tras día simplemente encaje tus golpes lo mejor que podía para hacerte sentir bien, pero ahora sin huesos rotos ni músculos destrozados, te puedo enseñar que no me he pasado toda mi vida solamente mirando rocas Fresita…-Su voz estaba nerviosa a la vez que preocupada aun, también tenía un toque de miedo, algo como si una pesadilla de su pasado hubiera vuelto siendo como un no muerto que volvía a por ti después de morir…A pesar de mis buenas analogías, no me quede quieta.

Abrí mi ala y catapulte a ese engreído varios metros por el aire, pero la verdad era mejor físicamente que el humano medio y no pareció sufrir daños cuando rodo por el suelo y aprovechó la propia inercia que tenía para levantarse de un salto y ponerse de nuevo en posición, con el rostro serio. Me miro y saco un guijarro cristalino azul de vete tú a saber dónde, ese kimono debía de llevar algún bolsillo interior. -Comencemos, será un cliché, pero quítame este trozo de calcantita de la mano, luego cuando volvamos camino a casa te invitare a un helado-.

Estoy…Muerta.

¿Cuántas horas he estado ahí metida, tratando de quitarle el puto pedrusco este de las manos?, yo que sé, pero me ha sonado una alarma que tengo puesta para las nueve de la noche, cuando emitían una serie que me gustaba bastante, hoy no podré verla, maldito esclavo insolente. Y sigue ahí, de pie, quieto, jadeando por el esfuerzo y cubierto por el sudor, con el piedre este entre sus dedos. No le he logrado matar, por más que quisiera, en toda la tarde, solo a su kimono que estaba destrozado y dejando ver que de verdad estaba en forma, supongo que puede parecerle atractivo a alguna tras verlo así, pero ni en esta tarde se ha quitado mi anillo, nadie me lo tocara.

He estado tan ocupada tratando de arrancarle la mano que ni he pensado en nada toda la tarde, mi mundo se resumía a mí, a él, y a mis ganas de arrancarle el corazón y comérmelo mientras agonizaba y moría por haberse comportado así con su ama, si quiero golpearle le golpeo, estoy en mi derecho, no tiene permiso de esquivar y no ha hecho otra cosa más que evadirme, bloquearme e inmovilizarme todo este rato, solo ahora que me he visto obligada a parar puedo tener un momento para pensar…Hasta yo estoy sudando, y eso que es difícil hacer a una extraespecie reptiliana sudar…Pero tengo una idea.

Me relaje y me acerque con calma hasta estar a unos pocos pasos de él, ese idiota no había bajado la guardia. Puse las alas en jarra y le ordene con voz fuerte y severa. -Soy tu ama esclavo, te ordeno que me des esa piedra, ahora-, y extendí mi "mano".

Geber sonrió, se relajó y me dio la roca, la verdad era bastante bonita, ya que estoy me la quedo y la pondré en mi mesilla de noche, por supuesto que mientras miraba la piedra y sonreía le golpee el estómago con mi cola y le volví a enviar volando, sus quejidos de dolor al golpear la pared, que no estaba cubierta de nada amortiguarte, fueron simplemente excitantes. Aunque bien pensado, debería de haber clavado el aguijón, últimamente tengo más ganas de picar, supongo que es lo que pasa por no hacerlo tan a menudo.

-Así lo mismo aprendes a no hacer el tonto con tu señora-, le dije con desprecio mientras miraba el pedrusco en mis manos, ya entiendo porque algunos parientes se obsesionan con estas cosas, es precioso y brillante. -Eso si…, aunque te castigare más adelante como es debido, la verdad es que ha sido…Gratificante, hace mucho que no podía emplearme a fondo…Y tú no lo has logrado, pero al menos ha tenido más acción que solo levantar pesas-.

-Me alegra que te gustase-, su tono de voz era algo alegre y dolorido mientras se levanta ya recogía sus cosas. - Acondicionare algún cuarto en casa para hacerlo sin tener que venir al gimnasio, quizás el segundo estudio de la planta superior…La verdad es que has estado muy bien, me has hecho sudar-, se agacho y me ofreció mi ropa.

-Sí, yo también me he dado cuenta de que apestas a sudor, date una ducha antes de que alguien te vea conmigo-.

-Vale, pero por cierto, ¿te das cuenta de que en realidad no me has llegado a quitar el cristal de las manos?, te lo he dado, no me lo has quitado-.

A ver si ahora que se ha roto la nariz contra la pared aprende a callarse.

Volvimos a casa, al final el muy idiota no me compro el helado porque al parecer había recibido una noticia de que había una plaga de rotavirus por la zona y no quería arriesgarse, comento que al llegar a casa haría unas infusiones de noseque para que no nos contagiáramos, no sé si funcionaran, pero mejor morir envenenada que tener que soportar los cuidados deficientes de este aspirante a forma de vida inteligente.

Lo primero que hicimos los dos nada más llegar fue pegarnos una ducha para quitarnos todo el sudor del cuerpo y relajar los músculos. Cuando termine, aun en albornoz, ni me espere a ponerme el pijama, salía a por mí cena, había estado pensando en ella todo el día, salvo en mi sesión de entrenamiento. Cogí el taper, un tenedor y me tumbe de golpe en el sofá, poniéndome un documental de los cazadores de mito de fondo, pero la verdadera estrella estaba entre mis manos.

Nets al veneno, todo un clásico de mi abuela, el sabor que da el veneno de cada una es diferente al plato y el de mi abuela es el mejor. Es tradición en la aldea que la primera vez que se prepara un plato al veneno personal sea para la persona más importante de tu vida; ella lo preparo, según me contaba, por primera vez para mi abuelo, el único humano bueno que he conocido o espero conocer…Uno entre un millón. Desde entonces, por el desierto, eso fue casi cincuenta años atrás, ha mejorado mucho. Abrí el taper y me relamí con el olor, picante, especiado, algo húmedo pero en la punta justa, te acariciaba la nariz y te hacia cosquillas sin llegar a quemar. No hacía falta ni meter el tenedor en los casi dos kilos de comida para ver que tenía una textura perfectamente esponjosa, que se derretiría en la boca justo lo necesario para resaltar su sabor. Era el mejor plato que había probado nunca y era mucho mejor a casa mordisco, mi abuelo seguro que si no estaba convencido de casarse con ella antes, en cuando dio el primer mordisco debió de materializar en anillo en el aire. Bueno, la verdad es que le pidió el ala un poco más tarde durante un eclipse, "no mires el brillante anillo que espero que te haga más feliz en el cielo, sino en la tierra", je, aun hoy en día la puedo oír llorar de felicidad.

La voz de mi siervo me hizo girarme y dejar de saborear ese delicioso manjar, había aparecido por la puerta en pijama, casi tan rojo como una manzana, seguramente por el calor, me había comentado hace tiempo que había comprado un calentador de los mejores del mercado porque le encantaba ducharse con agua muy caliente, a darme las buenas noches, su tripa sin embargo, no decía eso mismo.

-¿No has cenado?-

-Sí, más o menos-, miro un segundo hacia la cocina. -He pillado algo de picar antes de ducharme, no puedo perder tiempo cocinando, mañana necesitare mucha energía, tengo que ir a que me hagan los últimos chequeos para asegurarse de que estaré en condiciones de volver a trabajar-, se froto ligeramente la nariz, sacándome una sonrisa, era importante que los castigos se notasen, sino, no lo hacías bien. -Y que me den algo para la nariz-.

-Realmente eres estúpido, no vas a tener energía sino cenas bien-, le mire un segundo, tan cansado y consumido, como si fuera a morir en un par de meses, yo con esta deliciosa comida entre mis alas…No debería, es una estupidez darle miel a las moscas, pero no me sirve de nada si está muerto de hambre, no duerme bien y le atropellan, además si lo prueba se quedara aún más en deuda conmigo y es simplemente demasiado bueno para no compartirlo, y mi abuela me dijo antes por la video-llamada que lo compartiera con él, y de todas formas, ¿a quién tengo que darle explicaciones?

-Esclavo, ven aquí y ponte de rodillas en el suelo-. Dudo por un momento, indicando que aún me falta entrenarlo un poco, pero finalmente cedió y siguió mis órdenes.

-Bien, ahora abre la boca y cierra los ojos, las manos detrás, en la espalda-. La cara de incredulidad que me puso fue como para enmarcar, de hecho por un momento creo se dirigió una mirada a mi aguijón, ¿qué se creía, que se lo iba a meter hasta el fondo de la garganta?, si no es completamente necesario preferiría evitar cualquier contacto con esa apestosa y húmeda cueva. Pero como siempre, se rindió; seguramente ya sabía a estas alturas que no servía de nada luchar contra su ama.

Recogí una buena porción, para que luego se queje, si encima le trato mejor de lo que se merece, y se la metí en la boca abierta. Cuando sintió que entraba, cerro la boca, supongo que por acto reflejo, y al sentir el net abrió los ojos de golpe.

-Erin…-

-Ni se te ocurra hablar, despacio, disfruta del sabor, luego se lo comentas a mi abuela para que me deje en paz-. Vaya si lo disfruto, no le había visto comer tan despacio realmente nunca, pero es lo que tiene la cocina de la abuela, incluso se le derramo alguna lagrimita.

-Es…De las cosas más deliciosas que he probado nunca-, admitió al tragar, quedándose de rodillas con una boba sonrisa en el rostro.

-¿Solo de las cosas más deliciosas?, te la estás jugando esclavo-.

-No puedo dejar atrás la cocina de mis abuelos y abuelas tampoco Fresita…Puedo… ¿Puedo coger un poco más?-

Esa pregunta me dejo en silencio varios segundos mientras sopesaba la respuesta, no sabía muy bien que decir hasta que por casualidad recordé ese cristalito que ahora adornaba mi mesilla de noche.

-¿Eres geólogo, no?- comente desviándole la mirada y removiendo la comida.

-…Si…-Me encantaba cuando respondía con miedo, y cuando no tenía ni intenciones de levantarse estando de rodillas.

-Tendrás acceso pues a cristales, gemas, esa clase de cosas…-

-¿Quieres que robe para ti?-

-No imbécil-, me lleve una mano a la cabeza, -cuando salgas a desenterrar huesos, cuando visites una feria o un congreso o tal, creo que voy a empezar a coleccionar gemas, empezando por la de antes, si me ayudas con mi recién nuevo descubierto hobby, tendrás permiso hoy para comer algo más-

-Ósea…-, ahora se puso de pie y se sentó a mi lado en el sofá. -Que si añado una tarea más a mis ya interminables días tendré permiso solo por esta noche a comer más de lo que hace tu abuela…Bueno, ¿sabes?, me saque en mi día un diploma de gemología porque me gustaba y la tesis doctoral me dejaba mucho tiempo libre, te ayudare-.

-Buen esclavo, ve ahora a por un tenedor-.

-Sí, ahora mismo vuelvo-, se levantó y se giró hacia la cocina, pero se paró en seco al lado del sofá. -Pronto te sacaras los papeles y podrás trabajar con tu gran don de idiomas, estás haciendo amigas, entrenaras para poder masacrar a cualquier cinturón negro y ahora empiezas un fantástico pasatiempo de colección…Estas formando una gran vida aquí, alejándote de lo malo del pasado, estoy muy orgulloso de ti-.

Tardo menos de diez segundo en volver a su puesto, mientras yo aún me preguntaba si era correcto que una herramienta se sintiera orgullosa de su ama, tampoco le di mucha importancia.

Cenamos juntos, hablamos sobre mi nueva afición y me comento que tenía una salida al campo pasado mañana y trataría de encontrarme algo. Me hablo de los cristales de calcita, el aragonito o el yeso; de que como el país estaba en un borde de placa, seguramente me podría dar también vidrios volcánicos como la obsidiana, me alegre mucho de oír que se tomaba en serio su palabra. Después de llenarnos de net, el preparo las infusiones esas, aunque tardo un poco más porque necesitaba bajar al sótano a por una caja de hierbas que al parecer guardaba junto al vino, me aseguro que con eso no habría virus que pudiera conmigo, tampoco es que lo hubiera de forma natural pero bueno, era una bebida relajante después de todo.

No tardó mucho en irse a dormir, y yo detrás. Me tumbe en la cama. Entre las sabanas la calefacción y todas esas cosas no tenía problemas de calor, no, pero conforme pasan los minutos y no consigo dormirme, me doy cuenta de que aun después de todo, me siento sola.

Vale, tarde un poco, lo admito, parece que no soy de los que escriben rápido, pero espero que de todas formas les gustase el resultado.

Una vez más ando trasteando con la primera persona, como parece que nadie se arrancó los ojos, lo cual es un record, y definitivamente me gusta y seguramente continúe con ella, alternando según cual es la visión que mejor se adaptase a la historia que hay que representar en cada capi.

Bueno, pasemos a la sección de respuestas de comentarios, que ya sabéis que no soy mucho de extenderme en estas cosas…Casi siempre.

-Endelstadt: No sé cómo te las apañas para siempre ser el primero en responder, y yo maleducado siempre tardando en hacer las reviews, mis más sinceras disculpas.

Por otra parte, me parece que, según como está tomando forma en mi mente, su doble mida puede traer mucho juego, aunque aún queda un rato para que llegue el momento de sacar todo lo que tengo planeado, espero que no os desilusione cuando llegue el momento, es quizás mi mayor temor respecto a este escrito.

En cuanto a Fana, si, como bien dices ha sido un magnifico catalizador para empezar a agrietar la parte más hostil de su hija, aunque aún queda camino por recorrer. Oh, y no te preocupes, ir a comer al 360 Grados esta apuntado en la lista de tareas pendientes.

-Paradoja: Por desgracia, no hay forma de lograr que la sirena suelte prenda de la composición de sus polvos de hada, pero de momento las flores del pecado deberán de aguantar, que la tentación vuelve, la regla 34 es eterna y hay muchos monitores por el mundo.

Por cierto, gracias por la inspiración para la parte de las subespecies wyverianas, si alguno es fan de Monster Hunter seguro que reconoce alguna que otra, pero de base, gracias.

-Tarmo: Nunca hay que reganar de un consejo amigo, menos cuando al final parece quedar tan bien, solo espero no decepcionarte cuando a futuro la siga usando.

Fana realmente es un cacho de pan, un cacho de pan que con el tiempo ha aprendido a quebrar huesos con la mirada, cosas que da la experiencia y conocer muy bien a tu hija. Ahora, el pasado del geólogo, salvar el mundo parece un objetivo difícil, pero se hará lo que pueda, solo espero que no se me vuelva loco antes de tiempo, no tiene apuntado el viaje a las Islas Temblorosas para tomar él te con Sheogorath hasta dentro de algún tiempo.

Por cierto, feliz cumple otra vez, hacer una simple felicitación no me parecía suficiente, solo espero no llegar muy tarde.

-Alther: Muchas gracias por interesarte por la doble vida, espero que el desarrollo de ese tema te sigua gustando, mientras, ve pasándome la receta del salmón ahumado, me has dado hambre.

-Falcon: A ver, teóricamente la poli no tiene registrada las sustancias derivadas del árbol del pecado como drogas, luego realmente no es consumo de estupefaciente… ¿no?

-Onix: ¡Usa terremoto!...Perdón, no pude resistirme.

Un poco de lado sumiso ayuda bastante a convivir con una Erin empeñada en tratarte como esclavo. Como supongo abras leído, no ha dejado de preocuparse en este capi, de hecho creo que es en el que menos golpes se ha llevado de todos los que llevo escritos.

Las gracias te las tengo que dar a ti por continuar tú también con una gran historia y tener el tiempo como para venir a hacerme sentir mejor con lo escrito, gracias.

Oh, me acabo de dar cuenta, ¡es el capítulo 10!, wiii, voy a hacerme una tarta de fresita para celebrarlo antes de ponerme a escribir el once (aún me sigo sin creer que nadie me comentase nada en ninguno de estos diez capis sobre las pistas que voy dejando), en fin, voy a ponerme ciego de azúcar, vosotros, ¡pasad un gran día!