Capítulo 9
Estoy despierto toda la noche. Cada vez que cierro mis ojos puedo ver su rostro decorado con esa pequeña sonrisa que me gusta. Luego lo veo retorcerse con desdén, gritándome acerca de cuan insignificante soy. Veo el rostro fruncido de Jake cuando me dice que se está mudando. A los humanos en las fotografías torturados por un vampiro sin rostro. A la chica de ojos marrones que estaba embarazada y que desapareció veinte años atrás. ¿Pudo su bebe haber sido mi madre, mi padre? El pensamiento en sí es lo único que me brinda algo de esperanza hasta que recuerdo la verdad. Que fui abandonado y que aún si yo de alguna forma figuraba en la historia, el final continuaba siendo el mismo. Todavía concluía conmigo, completa y verdaderamente solo.
La luz del sol se hace camino a través de la ventana, moviéndose por la habitación hasta finalmente alcanzarme. Cuando lo hace, me siento lentamente, aún estaba vestido con la ropa de ayer. Hago toda mi rutina matutina de forma mecánica y sin pensar demasiado. Tomo un baño afuera en el lago, cepillo mis dientes, cocino algunos huevos, no me saben a nada.
Simplemente estoy adormilado.
Jake se despierta y come su desayuno conmigo, charlando exaltado acerca de la boda en esta tarde. Logro colocar una sonrisa en mi rostro mientras él habla, está demasiado distraído para notar que es falsa, y me alegra, no queriendo preocuparlo acerca del estado de mi mente en este gran día. El problema es que no puedo mantenerla, después del desayuno subo las escaleras y me observo en el espejo.
— De acuerdo niño —, digo mientras miro mi reflejo de agotada apariencia. — ¡Matemático, reacciona de una vez! ¡Esta es la boda de Jake, así que te aguantarás, superarás tus problemas y serás feliz! —Me golpeo fuertemente en una mejilla, luego en la otra incluso más fuerte. —Jake es tu mejor amigo, este es el día más feliz en toda su vida, así que lo es también para ti—. Cierro mis ojos por casi un minuto, cuando los abro exhalo y sonrío, esta vez de verdad. Estoy feliz por Jake, sobreviviré este día y será asombroso.
Bajo saltando a la cocina, dando algunas piruetas en el proceso, tomo a Jake haciéndole girar algunas veces.
—¡Día de boda!
Canturreo, luego lo arrojo hacia el techo. Él se ríe, aterrizando en la mesa con una pata en su café.
—Entonces, ¿Qué necesitamos hacer para estar listos? —, le pregunto. .
El sacude su pata hasta que está seca.
—Bueno, Arco-iris y sus padres se están encargando de las decoraciones, el espagueti ha sido cocinado y, anoche re-ubiqué la planta gigante de helados desde el Reino de los hongos hasta el centro de nuestra fiesta —, él explica. —Estamos bien.
—Entonces, ¿Qué quieres hacer todo el día? —, le pregunto. —¿Ir de aventura una última vez antes de que te cases? —, le recuerdo.
—Hermano, casado o no, aún iremos de aventuras, probablemente todos los días, — él me dice. —¿Hoy es mi día, cierto?
Asiento.
—Entonces, quiero pasar mi día con mi mejor amigo haciendo todas mis cosas favoritas.
No puedo evitar el sonreír.
—De acuerdo, ¿Qué hay en la lista?
—Bueno, las fiestas y el helado siempre están primero, pero reservemos esas para esta noche. Así que...
Él se detiene para tomar una lista que debió haber escrito con anterioridad.
—¡Saltaremos como ranas todo el camino hacia el río!, —, él lee—. Carreras en hojas bote hasta el bar en la rivera de las montañas, competencia de chicos duros, construir el emparedado más grande del mundo, comer el emparedado, manicura, siesta en el sol hasta que sea tiempo de casarse.
Él mira hacia arriba y alza una ceja esperando mi reacción.
—¡Empecemos! —,digo y golpeo su puño.
XxX
Nuestro día es perfecto, somos pequeños niños nuevamente, hermanos pasándola genial mientras hacían nada en lo absoluto. Han pasado meses desde que era así de libre, Marceline entra en mi mente un par de veces, pero el entusiasmo de Jake por todas las actividades, incluso las más perezosas de ellas me hacían imposible el recaer.
Pero cuando él finalmente se acuesta en el césped para tomar una siesta, le digo que me adelantaré al sitio de la boda para ver si podía ayudar de alguna forma. Reposar en el sol en silencio podía ser peligroso para mi cerebro, necesitaba estar enfocado en la boda.
Cuando arribo, todo luce magnifico, hay una gran cantidad de almohadas en vez de las incómodas sillas que la gente coloca en las bodas, los padres de Arco-iris habían transformado los árboles, flores y arbustos con distintos colores. Me acerco a uno de ellos para inspeccionar más de cerca y me doy cuenta de que no es únicamente purpura, cada hoja había sido tornada de un tono ligeramente distinto, había lavanda, amatista y algo cercano a rosa. Incluso como un chico al que no le importan demasiado las decoraciones de ningún tipo, tengo que admitir que el efecto es paralizante.
—¡Finn, amigo mio! —El padre de Arco-iris me llama con una voz rasposa producida por el traductor universal.
—¿Cómo has estado? ¿Qué piensas del lugar?
—Hey Bob,
Le respondo en un tono ligeramente incómodo que parecía apropiado para dirigirme al futuro suegro de mi mejor amigo que una vez intentó comerme.
—He estado bien, supongo. Estoy emocionado por la boda, el lugar luce fantástico.
Él charla conmigo por un momento acerca del bonito clima que teníamos, como deseaba que su hija le hubiese dado más tiempo para preparar una boda mucho más elaborada, al igual que todas las ocurrencias de la dimensión de Cristal. Empiezo a ignorarlo hasta que menciona sobre el escándalo que muchos de los ciudadanos estaban haciendo por tener a un gran criminal como el Rey Helado de Ooo en su prisión, aunque Bob no entendía porqué el escándalo.
—Quiero decir, no es que el sujeto tenga poderes mágicos sin su corona, y nuestras prisiones son lo mejor de lo mejor. Un buen amigo trabaja como guardia y él dice que el Rey Helado es el prisionero menos amenazante de la prisión. Dice que está loco, que sólo habla consigo mismo todo el día.
—¿El Rey Helado enloqueció, eh? Bueno nunca estuvo muy cuerdo para empezar.
Remarco, abro mi boca para decir algo más acerca del Rey Helado cuando algo detrás de Bob me distrae.
—¿Uh, podrías darme un minuto. Bob? Fue genial hablar contigo.
Corro empujándolo un poco, moviéndome más cerca a lo que me distrajo: un par de ojos brillantes en la alcoba detrás de la cascada. Puede que no sea nada, quizás sólo una criatura del bosque, pero no tomaría el riesgo de que algo pudiera amenazar con arruinar parte alguna del gran día de Jake. Salto en algunas de las piedras hasta llegar a la alcoba, el spray de la cascada me moja un poco mientras me muevo tras de ella con mi espada desenfundada. La alcoba no es tan pequeña como pensé que sería, en realidad era más una pequeña cueva, de pronto el rostro que me ha estado persiguiendo toda la noche aparece al frente de mi.
—No me apuñales, ¿de acuerdo? —, dice Marceline mientras yo salto en sorpresa.
Mientras me recobro del susto que me había propinado, recuerdo su fría expresión la otra noche, no la está usando en este momento, pero estoy seguro de que pronto lo hará.
—¿Podrás siquiera sentirlo? —, le pregunto de mala gana mientras enfundaba mi espada.
—De acuerdo, merezco eso —, ella cierra sus ojos y exhala ruidosamente, luego me mira.
—Finn, lo siento. No debí haber dicho todas esas cosas anoche.
La miro férreamente, esperando el golpe de gracia.
—¿Entonces por qué lo hiciste?
Ella menea su cabeza, dándome una mirada adolorida.
—No lo sé, yo sólo... estuve visitando a mi padre y no debí mencionarte. Pero lo hice, y el se rió de mi y me recordó cuan estúpido es siquiera juntarse con los mortales. Intenté justificarme pero sólo terminé discutiendo con él, luego regreso a casa y encuentro tu nota y me sentí realmente... mal, culpable quizás de no haberte dicho la verdad. Lo cual es una locura considerando que a casi nadie le digo toda la verdad acerca de algo, y cuando te vi, y estabas tan enojado simplemente estallé.
Ella luce sorprendida de cuantas palabras habían emergido de su boca.
—Ugh, sueno como tú ahora... odio esto.
—¿Odias qué? —, le pregunto cautelosamente, no queriendo bajar mi guardia.
—Hablar acerca de... sentimientos—, ella dice, luciendo como si hubiera algo de mal sabor en su boca.
—¿Qué sentimientos? ¿Culpa? —, le pregunto, confundido.
—No, tontito—, ella rueda sus ojos. —Sentimientos, como que me importe esto, nosotros. Tú y yo y lo que sea que 'tengamos' entre nosotros. Que me importes. —, ella termina reluctante.
Lo sabía, sabía que a ella le importaba. Intento no dejar que una sonrisa se apodere de mi rostro ante su admisión, pero me acerco más a ella y tomo su mano.
Ella las separa y se sienta en el húmedo suelo de la cueva.
—Esto es tan estúpido.
Frunzo el ceño y me siento mirándola.
—¿Qué es estúpido acerca de esto? ¿Por qué no deberías preocuparte por mi?
—Por que vas a morir —, ella dice a secas.
—Mi papá tiene razón, envolverse con mortales no tiene sentido. En sesenta u ochenta años, quizás cien morirás. Y yo no —, ella suspira.
—Puede que te parezca lejano para ti, pero para mi es como pestañear y te habrás marchado.
Pienso acerca de esto por un momento, pero no tiene sentido. Hay una forma en la que no moriría.
—¿Por qué no me transformas? —, le pregunto, mi curiosidad tomando lo mejor de mi.
Ella frunce el ceño en desacuerdo. —No quieres ser un vampiro, Finn.
—No, no quiero —, le digo honestamente —, pero quiero saber por qué no quieres que sea uno. Si no te importo lo suficiente como para querer tenerme a tu lado, ¿que importancia tendría para ti si yo muriera?
Ella peina su cabello lejos de su frente, todo el sarcasmo fuera de su rostro. —No lo entiendes, eres bueno, eres todo lo bueno de estar vivo. Eres el amanecer y bebes de conejo, eres quien salva el día de la maldad —. Ella pausa y mira al suelo. —No quiero perderte, y para conservarte significa que tendría que convertirte en un monstruo. Y eso no es lo que quiero, no importa cuan fastidiosa es tu bondad, es lo que eres, el héroe.
—Sí —, digo en voz baja —, Y mira lo que me ha conseguido.
—Ser el héroe no es acerca de lo que obtienes de ello, es el ayudar a las personas, salvarlas, inspirarlas. Hacerlos desear ser mejores. — Ella se inclina hacia mi y regresa su mano a la mía, — ¿Eso lo sabes, cierto? Tú haces que las personas quieran ser mejores —. Ella dice y mueve su mirada hacia la cascada, —Incluso a esas personas... que no pueden ser buenas como tú.
Y súbitamente, no podía resistirlo más, muevo mi mano a través de la cortina de su cabello y la halo hacia mi, besándola con todo lo que tenía. Se siente con mucho más significado que antes, se siente como si pudiese respirar luego de estar sofocándome toda la noche pensando que la había perdido. Ella no se resiste, no estoy seguro ahora, pero puedo sentir que ella siente lo mismo. Ella no quiere que le importe, pero lo hace, intenta alejarme intentando ahorrarnos el problema, pero no me iré tan fácilmente.
Corrientes de electricidad cursan a través de mi cuerpo cuando ella envuelve sus brazos a mi alrededor, haciéndome olvidar todos los obstáculos que están en nuestro camino. Sin embargo, ella sí lo recuerda y tras un momento suspira.
—¿Ahora qué?
Sé que se está refiriendo a nosotros, y como solventaríamos el hecho de que iba a morir y a dejarla atrás, además de eso estaban la luz del día, su padre, y el hecho de que yo era el foco de lo que es bueno, mientras ella trabajaba tan duro para ser malvada. Pero no nos preocupamos acerca de esas cosas ahora, así que sólo le sonrío y le dijo:
—Iremos a ver a Jake casarse, y luego celebraremos toda la noche.
—De acuerdo —, ella concuerda.
XxX
Gracias a nuestra pequeña reunión en la cueva estábamos mojados y sucios, no tenemos tiempo para limpiarnos antes de que empezara la ceremonia, aunque Marceline me traiciona y remueve su sobretodo antes de que tomásemos nuestros asientos, revelando un vestido de negro prístino con bordes rojos, siendo la primera vez en mi vida que la observaba con ropa que no estuviese rasgada en alguna forma o lugar. Me preocupo de que soy el único que parece un desastre, pero mientras sostenía la sombrilla por ella, noté que varias ramas se alojaban en su cabello haciéndolo más desaliñado de lo usual.
—¿De qué estás sonriendo ahora?
Me pregunta, notando mi mirada.
Niego con la cabeza,
—Nada, sólo luces... — titubeo.
—¿Qué, luzco qué? —, me pregunta de forma acusadora.
Alzo los hombros, —Bonita—, le respondo y me preparo para el contacto con su puño.
No me deja esperando, su puño llega fuerte en mi hombro.
—Ugh, estás forzando tu suerte, niño. — Me advierte, pero luego me sonríe. —Debo estar enloqueciendo. — concluye.
Elegimos una gran y acolchada almohada amarilla en la fila principal que era lo suficientemente grande para los dos. Planto la sombrilla en el suelo justo detrás de ella y ella me deja sostenerle la mano, más no pudo evitar el rodar los ojos. Muchos de los invitados han llegado ahora, todos los que había invitado ayer y el resto del Dulce Reino. incluyendo personas que no había conocido o visto en años. Muchos me saludan asintiendo o meneando sus manos mientras se ubican, recibo un frío "Hola" de Tiffany, el chico que siempre ha estado celoso de mi.
—Alerta de doble sonsos —, dice Marceline, golpeándome con su codo, me giro y puedo ver a la Dulce Princesa y al Príncipe Helado arribando, con ellos habían traído unas almohadas mucho más lujosas en apariencia que aquellas que habíamos proporcionado. Las colocan sobre el suelo a varios centímetros lejos del otro, luego sentándose.
—Vaya —, se carcajea Marceline —. En un concurso real de genialidad, podríamos ganarles por un zillión de puntos.
No puedo reprimir mi sonrisa, o la incontrolable urgencia de besarle. Quizás soy un poco sobre-entusiasta mientras lo hago, porque puedo sentir múltiples pares de ojos sobre nosotros hasta que ella eventualmente me empuja de regreso a mi parte de la almohada. No me molesta, y mi sonrisa nunca deja mi cara, Marceline se ríe de mi y vuelve a girar los ojos.
El sol está empezando a descender, finalmente Bob y su esposa, Ethel, se sientan junto a nosotros mientras el mago del bosque aparece de la nada y comienza a conjurar en voz baja mientras conjuraba algo borroso en una pequeña colina en frente de todos. Todos callan y aguardan a que empiece la ceremonia aunque aún no hay señal alguna de la novia y el novio.
De repente, ellos aparecen al alcance de mi vista en el cielo y sobre nosotros, Arco-iris volaba con Jake en su espalda, descendieron sobre la tierra dramáticamente en la pequeña colina donde el mago había arrojado los encantamientos. Todo estalla en una euforia de gritos y aplausos, y no puedo evitar el mirar detrás de mi para ver al gran grupo de personas aquí reunidas. Me lleno de orgullo cuando me doy cuenta de que su boda había terminado incluso más grande que la de la Dulce Princesa.
El mago encanta aún más mientras realiza algunos despliegues coloridos de magia alrededor de Jake y Arco-iris. El conjura una burbuja gigante a su alrededor haciéndolos flotar algunos centímetros en el aire mientras el mago comenta sobre cosas y acerca de su amor. Justo en el momento en el que el sol se oculta, ellos se besan y la burbuja estalla, haciendo que todos saltemos sobre nuestros pies mientras aplaudíamos incluso más alto que antes. Diablos, mi hermano está en lo cierto, todas las bodas deberían ser así.
Después de la ceremonia todos nos dirigimos a las mesas que colocamos por un poco de espagueti. Marceline deja que le sujete la mano sin quejarse, pero luce preocupada.
—¿En qué estás pensando, Marcy?
Le pregunto al mismo tiempo que tomo asiento.
—¿Hmm? ¡Oh! —, ella dice reuniéndose conmigo. —Sólo estaba pensando acerca de Nick.
Mi rostro se turna agrio.
—Ah, sí genial.
Ella se ríe y niega con su rostro,
—No tontito, no de esa forma.
Ella me dice al leer la hostilidad en mi rostro.
—Es sólo que... había escuchado que estaba en una sola pieza hace mucho tiempo, puede que algunas décadas atrás. Me había figurando que vendría tras mio para tratar de matarme, o vengarse o lo que sea. Pero nunca lo hizo, Nunca ha sido una amenaza, así que sólo me olvidé de todo el asunto. ¿Cómo te enteraste de todas formas? ¿Qué fue lo que oíste? —. Ella pregunta, mientras retiraba una ramita de su cabello.
Me doy cuenta de que había estado tan enojado y envuelto en nuestro argumento, que había fallado en mencionarle a Marceline la verdadera razón por la que odiaba tanto a su marido. Le cuento rápidamente lo que había pasado mientras comíamos espagueti, ella escucha atentamente más no tiene el chance de hablar, porque tan pronto como termino, se nos unen la Dulce Princesa y el Príncipe Helado.
—Hola Finn, Marceline —, dice la princesa, logrando sonar amigable aunque distante al mismo tiempo, un arte que había dominado por años. Su vestido es azul claro, combinando con el caro y presumido traje de su marido. Cuando ellos se sientan, miro en dirección de mis ropas completamente manchadas, al cabello desarreglado de Marceline y, por alguna razón el drástico contraste entre nosotros me hace sonreír.
—¿Que hay chicos, gran fiesta eh? —Agrego casualmente.
El Príncipe Helado, quien jamás me ha hablado directamente, mira a Marceline.
—Creo que no nos han presentado —, él dice, otorgando su perfecta y despampanante sonrisa en su dirección.
Marceline alza una ceja en su dirección, —Nope —, ella confirma, luego se gira en mi dirección. —¡Quiero bailar! —, ella demanda y me hala de un brazo, arrastrándome hasta el medio de una gran concentración de invitados en la pista de baile. Ella me empuja más cerca de ella, apartando mi gorro sólo un poco hacia el lado, acariciando mi oreja con sus labios. Mis ojos se abren completamente ante la sensación hasta que ella murmura. —Ese sujeto es malvado.
Me toma un momento el recuperarme y la miro.
—¿Quién, el Príncipe? —, le pregunto, —Porque estoy muy seguro de que es sólo un tonto.
Ella me entrega una mirada condescendiente, —No niño, la maldad sabe reconocer a los de su tipo. Y déjame decirte que ese tipo apesta a malvado.
No estoy seguro el como reaccionar.
—Huh —, es todo lo que sale, al mismo tiempo que encojo mis hombros —. ¿Deberíamos... matarlo? —le sugiero sin muchas ganas.
Marceline inclina su cabeza hacia atrás y se carcajea —, oh cielos, eres tan lindo. No, no arruinemos la fiesta de tu perro asesinando a un invitado real. Especialmente cuando su único crimen es el usar un traje tan patético.
Asiento, sintiendo como una mano toma la espalda de mi camisa y me arrastra a través de la pista de baile, miro detrás mio y puedo ver a Jake sonriéndome mientras retrae su alargada mano a la normalidad, desgraciadamente hace esto conmigo aún sujeto y ambos terminamos golpeando al otro y arrojándonos sobre el suelo. Jermaine, el hermano de Jake aparece y nos ayuda mientras se ríe a carcajadas. Charlamos un poco, bailando y comiendo helado hasta reventar, Jermaine me pide que le apunte mi pareja, luego reacciona con un —Rayos, hermanito —, cuando lo hago, lo que me hace sonreír.
Para la alegría de todos, Marceline acepta el cantar algunas canciones, y yo miro desde atrás del público, inclinándome sobre un rojo y brillante árbol. Sonriendo complacido.
—Ella es muy talentosa, — me dice una voz familiar desde atrás mio.
—Sí, ella es magnífica —. Respondo.
—Veo que estás feliz con ella.
Dirijo mi atención hacia la Dulce Princesa, ahora parada a mi lado.
—Lo estoy,
Le digo.
Puedo ver en sus ojos que está agotada, al igual que sus pensamientos la han llevado a un lejano lugar. Luego de un rato me dice:
—No quiero que tomes esto para mal, Finn, pero por favor, sé cuidadoso. Puede ser peligroso el entregarle tu corazón a una persona de...
Ella hace una pausa, buscando las palabras apropiadas.
—De moral cuestionable, odiaría verte salir lastimado.
Mi rostro se enrojeció podía sentirlo, pero mantengo la calma y dirijo mi atención hacia Marceline en la distancia.
—Otra vez.
—¿Qué? —Ella pregunta.
—Odiarías verme herido de nuevo, —le corrijo, ahora mirándola a los ojos, ella parece alterada. —Pero no tienes por qué preocuparte, ella y yo estamos actualmente juntos, ella actualmente se preocupa por mi, ella es básicamente tu opuesto, la única persona que me ha herido en verdad. Así que quizás no deberías preocuparte tanto por mi corazón y quien lo posee ahora. Preocupate por el tuyo, y la persona de cuestionable moral a quien se lo diste.
Mi consejo es agresivo, y cuando miro los resultados, me arrepiento de inmediato.
Sus ojos están repletos de lágrimas, pero no derrama ninguna.
—Podré haberte herido, Finn, pero no fue porque no me importaras —, ella dice suavemente. — Sé exactamente con quien me casé, y por qué. — Ella gira y corre lejos de mi antes de que pudiera disculparme.
Agarro mi cabeza, sintiéndome avergonzado por haber lastimado sus sentimientos, de nuevo. ¿Cómo es que las chicas siempre logran retorcerlo todo de esa manera? Ella me hacía enojar, pero al final era yo quien se sentía mal por lo que dije. Nunca entenderé como lograban hacerlo.
Marceline termina su canción y puedo ver que me busca entre el público. Ella coloca su hacha/bajo en su espalda cuando me encuentra y flota en mi dirección.
—¿Por qué tan decaído, héroe? —ella me toma por el collar y me alza un poco en el aire para besarme, luego sonríe, creí que estaba a punto de soltarme, pero en lugar de ello vuela más alto y me coloca en una rama del árbol luego sentándose a mi lado. Tenemos una vista perfecta de la fiesta, el basto arreglo de colores no sólo de la decoración sino de los invitados también, era alucinante.
—No estoy deprimido, — le digo, envolviendo mi brazo alrededor de sus hombros. —Siempre que algo me molesta, apareces y me haces olvidarlo. ¿Cómo lo haces?
Ella suspira, ahincándose en mi. Esperaba que se burlara de mi, pero no lo hace.
—Niño, eso ha estado ocurriendo por años. ¿Apenas lo notas?
—Supongo que no soy el más listo. — Admito.
Nos sentamos en silencio, disfrutando la fiesta desde nuestro recluido lugarcito en el árbol, justo como habíamos hecho en el muelle en mi "fiesta de cumpleaños". Me es difícil el admitir cuanto han cambiado las cosas desde esa noche. Ella no está mal en preocuparse acerca del futuro, pero aún estoy intentando ajustarme al ahora. El hecho de que ahora tuviese a una chica en mis brazos y que esta fuera tan diferente de la que siempre pensé tendría. Intento imaginar a la Dulce Princesa sentada aquí conmigo, cubierta de lodo y satisfecha de tomarse un descanso de la fiesta sólo para estar juntos. Y no puedo hacerlo, nadie puede tomar el lugar de Marceline junto a mí en este momento. Y por primera vez realizo cuan feliz estoy de que la princesa se haya casado.
—Parece que nuestros amigos se están marchando, —Agrega Marceline, apuntando hacia D.P y el Príncipe Helado, ella está marchando lejos de la multitud y él la sigue obedientemente.
—Ugh, genial. — gruño, —Parece que no puedo decirle tan solo dos palabras sin ser rudo y hacerla enojar conmigo. No sé cual es su problema.
Marceline ríe. —El problema es que está casada con ese príncipe niño-bonito y está celosa de cuan asombrosos somos tú y yo. Yo en particular.
—Tiene sentido, supongo. — concuerdo.
—Intenté descubrir qué clase de maldad intentaba ese sujeto. — ella agrega, —Pero no podía figurarlo, hay algo en él que que me parece familiar. Incluso bailé con él, pero sólo preguntaba acerca de ti. Fue bastante espeluznante, pero no malvado exactamente.
—Eso es raro —remarco —, nunca me ha dicho ni dos palabras.
—Bueno, no desperdiciemos más tiempo de calidad hablando sobre esos estirados. —ella dice y me arrastra desde el árbol por mi muñeca hasta la pista de baile.
Bailamos toda la noche, y quiero decir, toda la noche. La boda de Jake y Arco-iris irá a la historia de Ooo como una de los reventones más épico de todos los tiempos. La feliz pareja abraza a todos y se despiden luego de la medianoche, pero la fiesta no se detiene en su ausencia. Cuando Marceline y yo decidimos marcharnos podíamos ver los primeros rayos de sol emergiendo del horizonte.
—Vamos, dormiremos en mi casa, está más cerca. — sugiere Marceline y yo no protesto. Ambos estamos exhaustos de bailar, y ninguno había dormido bien en los últimos días. Ella ignora el bote y nos sobrelleva por sobre el lago hacia su casa. Ambos aterrizamos de inmediato en su gigante y acolchada cama. Por primera vez desde que somos más que amigos, ninguno de los dos piensa en hacer algo más que no sea dormir.
XxX
La sensación de sus suaves labios sobre los míos me despierta, no estoy seguro cuanto tiempo había transcurrido mientras estaba dormido, pero imagino que gran parte del día había pasado. Esa era una de las más obvias complicaciones en nuestra relación, ella era una criatura de la noche y, aunque me encantaban la luz de la luna de vez en cuando, el deber de un héroe era hecho más que nada a la luz del día. Ella logra sacar tal pensamiento de mi cabeza cuando se coloca sobre mi, flotando apenas unos centímetros de distancia, sus besos tornándose más salvajes. Pongo una mano en mi cabeza de forma instintiva y me doy cuenta de que me hacía falta mi gorro. Ella debió haberlo removido mientras dormía, mis manos no están realmente seguras de a donde ir exactamente. Así que las coloco en su cintura, esto parecía ser el movimiento correcto, porque ella deja de flotar y se deja caer suavemente sobre mi, dándome la sensación de que mi cuerpo esta en llamas. Mis ojos se abren por un momento, sólo para asegurarme de que todo estaba en mi cabeza y ninguno de sus poderes demoníacos se habían activado. La habitación parecía normal, la suave luz purpura brillaba a nuestro alrededor y me relajo. Al menos hasta que siento una fría mano aventurarse dentro de mi camiseta, logrando que mi corazón palpitara como un enorme tambor.
Ella se detiene y me mira, no por el sonido de mi sangre fluyendo, sino por el fuerte rugido que emerge de mi estómago. —¿Hambriento?— ella pregunta, sonriéndome.
—No has comido en todo un día.
Niego con mi cabeza vigorosamente, —Moriré de hambre, lo que sea. ¿A quien le importa? — murmullo y la empujo hacia mi, besándola fervientemente, la comida no era importante, sólo esto.
Ella se separa ligeramente para discutir conmigo, —¡Te traeré algo de comer! — ella dice, pero yo me sujeto a ella.
—No —, le murmuro, girando nuestras posiciones diestramente, dejándome ahora encima, presionando todo mi cuerpo mientras me inclinaba sobre su cuello, justo donde había sido mordida, acariciándola con mis labios. Su cabeza se hecha hacia atrás y ella deja escapar un pequeño quejido, dejándome descender un poco más antes de detenerme.
—Los humanos necesitan comida, —Ella declara, y de pronto me encuentro en mi espalda nuevamente, intento traerla de nuevo a mi, pero ella flota lejos de mi alcance, rompiendo mi agarre. Intento levantarme y frunzo el ceño. —Relajate, —ella dice, y vuelve a descender por un momento para besar lejos de mi rostro lo fruncido. Una vez logrado flota en dirección a la escalera. —Tenemos toda la noche —. me recuerda con una pequeña sonrisa, luego desaparece de la habitación.
Paso mis manos por mi cabello, arrojándome de nuevo en la cama mientras intentaba recuperar el aliento. —Oh cielos —, exhalo, y desesperadamente intento pensar en todos los consejos que Jake me había dado con respecto a esta situación. En silencio me maldigo a mi mismo por bloquear todas sus a veces demasiado descriptivas relaciones y encuentros físicos. Aunque considerando la gran diferencia entre nuestras especies, dudo que algo de lo que me haya dicho me sirva, mi estómago gruñe nuevamente y no puedo evitar el mirarlo con desdén. Aún enojado porque haya interrumpido. Si ella no hubiera dejado la habitación para conseguirme algo de comida, no me habría dado el tiempo para pensar en cuan nervioso debería estar.
Después de algunos minutos de mirar el techo de la alcoba de Marceline. Preguntándome que tan lejos ella quería ir y agonizando si podría o sería capaz de hacer algo bien toda la noche. Oigo el inconfundible sonido de un plato rompiéndose abajo. Me levanto rápidamente y me dirijo a la escalera, descalzo y sin gorro para chequear a Marceline. Pero cuando alcanzo la cocina, encuentro el plato en el suelo junto con un desparramado emparedado, al igual que la puerta ligeramente abierta. La empujo para abrirla, sin saber qué encontraría afuera. Un viento helado me golpea, salgo y miro hacia el puerto, mi quijada abriéndose en sorpresa. Flotando en el aire a unos cuantos metros del agua estaba un enorme remolino de oscuridad, como un agujero negro. Después de un segundo me doy cuenta de que no es un agujero negro, sino un portal, y no alguno que haya visto con anterioridad.
No logro encontrar a Marceline en ningún lado con mi vista, miro atrás mio en dirección del plato roto sobre el suelo de la cocina, adrenalina comienza a correr por mis venas y un súbito arranque de ira comienza a hervir en mis tripas cuando me doy cuenta de que ella está en peligro. Alguien o algo la había raptado, no dudo por un segundo y tomo un gran respiro mientras corría rumbo al portal y saltaba hacia el.
Lamento la tardanza, pero la semana pasada recibí muy malas noticias con respecto a mi salud y he estado deprimido desde entonces. Intentaré regresar a mi rutina si me es posible.
