CAPÍTULO NUEVE
Kurt llamó a Blaine desde el trabajo al día siguiente poco después de las tres. Lo cogió después del primer timbre. —Hey, contestaste. ¡Cool!
Blaine se echó a reír. —Eso es por lo general lo que uno hace cuando suena el teléfono.
Las mejillas de Kurt se calentaron y sonrió. —Listillo. Es posible que haya estado ocupado con el trabajo. Sales normalmente de la escuela a esta hora, ¿verdad?
—Los niños salen a las dos y media. He estado fuera de horario durante media hora.
—Oh… uh, bueno, llamo para preguntar si quieres que nos veamos para cenar el viernes por la noche. Sebastian había dicho que quería volver a diseñar la casa y tú dejaste caer la bomba de que nosotros estaríamos trabajando en las ideas, así que pensé que había que hacer un hombre honesto de ti. —Su voz sonaba casual, pero su corazón se aceleró en su pecho.
Blaine se mantuvo en silencio durante unos segundos. —Si. Aprecio que sigas mi historia. Sebastian me ha estado empujando y… —la pausa cuando Blaine dejó de hablar llevó a Kurt a contener la respiración, detectando que Blaine tenía algo importante que decir—… me encantaría que cenáramos juntos.
Kurt exhaló. La respuesta de Blaine había sido simplemente aceptar la invitación. —Muy bien. ¿Qué tal el viernes? Podría cocinar otra de las comidas famosas de mi madre esta vez.
—¡Mierda, sí! ¿A qué hora?
—¿Te parece bien a las seis?
—Suena perfecto.
El viernes, Kurt salió del trabajo temprano y se dirigió a recoger los ingredientes para hacer la lasaña de su madre. La comida estaba lista para meter en el horno cuando el timbre sonó. Kurt puso la cazuela encima de la encimera, corrió a la puerta y pulsó el botón para dejarlo entrar. Su corazón latía rápido. Abrió la puerta del apartamento de un golpe, luego corrió a la cocina para poner la lasaña en el horno. Si estaba bien programado, estaría de vuelta en la puerta en el momento en que Blaine llegara allí y quería estar para darle la bienvenida.
Colocó la cazuela en el horno dándose la vuelta para encontrar a Blaine de pie en la cocina mirándolo. Kurt saltó por la sorpresa, y luego dio un paso hacia él, tropezando con sus pies mientras lo hacía, y cayendo al suelo. Blaine, un poco sin aliento, se rió y extendió una mano para ayudarlo a levantarse. Kurt tomó la mano, avergonzado, pero contento de verlo. —Hey, me has asustado. ¿Corriste subiendo las escaleras o algo así?
—De hecho, sí, lo hice. Y tu tropezón me recordó lo mucho que disfruto sorprendiéndote. Te pones nervioso muy fácilmente.
Kurt se sonrojó. —Bueno, algunas cosas nunca cambian. ¿Recuerdas cómo solía llamarte idiota cada vez que me asustabas? —Kurt dio un paso hacia delante y abrió los brazos—. Bienvenido a mi casa, idiota. —Blaine cerró la distancia entre ellos y lo abrazó con fuerza.
—Yo quería traer algo, así que cogí un par de botellas de vino. Te gusta el Rosemount Shiraz, ¿verdad? —Blaine hizo un gesto hacia la encimera donde había puesto las dos botellas.
Una oleada de afecto lo inundó. Relájate, Kurt. No seas ridículo.
—No tenías que traer nada. Quería darte toda la comida y bebida esta noche. Nos cebaste la otra noche.
Blaine desestimó el comentario de Kurt con un movimiento de su brazo. —Como dijiste, el vino es barato.
La boca de Kurt se detuvo en una sonrisa. —¿Me estás llamando una cita barata?
Blaine se sonrojó esta vez. —Bueno, supongo que sí. Pero nadie dijo que ser una cita barata fuera algo malo.
Kurt se quedó en silencio, disfrutando de sus bromas, pero sintiendo una pizca de culpa por su comportamiento coqueto. Esto no debería ocurrir con personas con felices relaciones de pareja. Pero tú no estás en una relación feliz. Preocupado porque su atracción por Blaine pusiera a su amigo incómodo, Kurt cambió la conversación a un tema nuevo. —Estoy haciendo la lasaña de mamá, a pesar de que tenga que correr durante días para quemar las calorías.
—¿No lo sé? Por supuesto, tú eres delgado por naturaleza. Tu cuerpo es tan elástico ahora como lo recuerdo de Lima, con una excepción, los músculos son ahora incluso más grandes. —Blaine hizo una demostración de inspeccionar Kurt.
La polla de Kurt cambió un poco más en sus pantalones. —No estás tan mal. Has crecido más ampliamente en los últimos años. —Esto en cuanto a mantener mi mente fuera de mi atracción por él.
—No soy tan grande como Sebastian.
Kurt se encogió mentalmente ante la mención del nombre de Sebastian. —No, pero Sebastian es fornido. De todos modos, puedo disfrutar las calorías. Todavía estoy más delgado de lo que me gustaría estar. Ya sabes como somos nosotros, los artistas. Estilos de vida bohemios nos hacen delgados.
Blaine se apoyó en la encimera, con una expresión confusa en su rostro. —Pensé que la mayoría de los bohemios eran también vegetarianos. ¿Ellos no están sentados en las granjas, en comunión con las vacas y todo eso?
Kurt se echó a reír, tosiendo y tratando de recuperar el aliento. —Oh, Dios mío. No me tomas en serio ¿verdad? No soy un maldito bohemio y definitivamente no soy vegemalditotariano. —Kurt negó con la cabeza—. Wow, así que tal vez has cambiado algo. Antes no caías en ninguna de mis trampas. —Blaine se volvió retraído y Kurt se preocupó por si lo había ofendido—. Mierda, Blaine lo siento, sólo estaba bromeando.—
Blaine cerró la distancia entre ellos, manteniendo una expresión seria en su rostro. En un instante, cogió a Kurt en una llave de cabeza. —Tal vez me enamoré de tu mierda, pero todavía estoy más fuerte que el Sr. Bohemio vaca-hombre. —Lucharon en broma durante unos minutos hasta que Kurt perdió el equilibrio y cayó al suelo, llevándose a Blaine con él.
Se quedaron en el suelo riéndose. Kurt agarró su estómago, un punto de apoyo, y miró a Blaine. Las lágrimas corrían por su rostro, su boca tenía una amplia y feliz sonrisa. Pura, cruda, la emoción fluía a través de él, a la vez feliz y desgarradora, mientras se sentaba en el suelo con Blaine. No podía recordar la última vez que se había reído como ahora.
Blaine interrumpió sus pensamientos cuando se apoyó en la encimera y se puso de pie. —Hombre, es bueno verte de nuevo. Estoy muy contento de haber ido a la fiesta de William con Sebastian. —Kurt siguió los movimientos de Blaine mientras se levantaba, la forma en que su camisa se levantó por encima de la cintura revelando un rastro de pelo negro que iba desde el ombligo a dentro de sus pantalones. Kurt necesitó reajustarse por tercera vez, casi totalmente erecto cuando el calor lo abrasó.
Kurt se levantó cuando Blaine se sacudió. —¿Qué quieres decir? Tu vida parece ir bien, Sebastian parece un chico impresionante, estás enseñando como siempre has querido, tienes un apartamento increíble...
—Por supuesto, no me refiero a las cosas que tengo. Lo que quiero decir es que estoy encantado de tener de nuevo recuerdos de hogar; un pedazo de lo que perdí… a ti, Kurt. Después que me mudé a Arizona, todo cambió. Hice amigos y todo, pero nadie se comparaba a ti. Al verte de nuevo traes de vuelta una parte de mí que pensé que se había ido para siempre.
El calor se extendió por Kurt. —No tenía ni idea de que la mudanza fue tan difícil para ti. Quiero decir, yo salía con el mismo grupo de chicos y vivía en el mismo lugar, pero sin ti, nada era tan divertido.
Ninguno de los dos habló durante unos minutos. Finalmente, Blaine rompió el silencio. —La lasaña me lleva de vuelta a tu casa. No puedo esperar a empezar a comer.
Kurt sonrió. —Debería estar listo en unos treinta y cinco minutos. ¿Qué tal un poco de vino?
Ante el asentimiento de Blaine, abrió una botella y sirvió dos copas, entregando una a Blaine. —Vamos. Pasemos el rato en la sala de estar, mientras que los alimentos se cocinan. —Dirigió a Blaine fuera de la cocina y tomaron asiento en el sofá.
Blaine se sentó junto a él y enroscó una pierna debajo del culo por lo que se sentó frente a Kurt. Hizo girar el vino en la copa un par de veces antes de tomar un sorbo. Kurt le miró, la expresión de su cara daba la apariencia de una profunda concentración. —Kurt, ¿puedo hacerte una confesión sólo para sacarla de mi pecho?
—Por supuesto. —Kurt se recostó en el sofá, nervioso por lo que podría decir Blaine.
Blaine jugueteó con el vaso de vino por unos momentos más. Kurt le observaba sus labios se movían levemente, como si estuviera ensayando lo que quería decir antes de que realmente lo dijera... —Esto es un poco embarazoso, pero desde que me encontré contigo la noche del sábado, no puedo dejar de pensar en nuestro último día juntos antes de mudarme.
La frecuencia cardíaca de Kurt aumentó. Podría estar pensando en lo que estoy… ¿que podríamos haber sido una pareja increíble? Kurt mentalmente se reprendió a sí mismo. El hecho de que él no estuviera contento con Adam no significaba Blaine no estuviera contento con Sebastian. —¿De verdad?
—Si. No he podido dejar de pensar en el beso. ¿Sabías que no había besado nunca a nadie antes? — Blaine se miró las manos en un espectáculo inusual de incomodidad.
—Por supuesto que sí. Nos dijimos todo. ¿Te acuerdas? El beso hizo que dejarte fuera mucho más difícil para mí. —Kurt dejó de hablar y esperó a que Blaine volviera su mirada. Cuando Blaine levantó la cabeza para mirar de frente a Kurt, continuó— Yo siempre te había amado, pero pensé que te quería como a un hermano. Nunca pensé en tratar de darte un beso o en pensar en nosotros como algo más que amigos. —Bueno, lo hice, pero ahora no es el tiempo para decirlo todo—. Algo hizo clic en su sitio cuando me besaste. Descubrí un montón de cosas sobre mí en los días y semanas que siguieron.
Alivio apareció en el rostro de Blaine. —¿Así que también lo sentiste? Porque en el árbol, sentado en la rama, ocultos del mundo, te convertiste en mi mundo. Necesitaba un beso antes de irme. Sabía que me iba a arrepentir toda mi vida si no te besaba por lo menos una vez. Incluso si me hubieras empujado fuera del árbol, todavía lo hubiera hecho. —Blaine hablaba rápido, con voz animada—. Dios mío, escúchame. Estoy parloteando como un tonto.
Kurt se removió en su asiento. Hasta donde podía recordar, Blaine había sido siempre el de correr riesgos, expresar sus emociones y pensamientos. Kurt quería ser el que se hiciera cargo, abrirse a Blaine desesperadamente. —No, —dijo lentamente, mirando un momento a la copa de vino, con el corazón palpitante— no un tonto. El dicho es cierto. Nunca olvidas tu primer amor.
Kurt miró hacia arriba y se enfrentó a los ojos ardientes de Blaine, atrapándolo con la guardia baja y obligando a salir a todo pensamiento de su mente. Su expresión decía más que me alegro de que hayamos vuelto a conectar. Decía algo mucho más profundo, peligroso para alguien en una relación. Sorprendido por la intensidad de la mirada de Blaine, Kurt se puso de pie. —Creo que debería ver la lasaña. —Esto en cuanto a tomar las riendas. Blaine me ofrece una oportunidad perfecta para empezar, para decirle lo que está en mi mente, y yo tomo la primera excusa para escapar.
Blaine siguió a Kurt a la cocina. Si hubiera detectado que Kurt iba a admitir sus sentimientos, no lo demostró.
—¿Puedo ayudarte? ¿Dónde están los platos y cubiertos? — Kurt se los mostró y Blaine se fue a la tarea de poner la mesa.
Kurt retiró la lasaña al horno, que burbujeaba como la de su mamá y olía perfecto. Agarró un salvamanteles y colocó la fuente en la mesa de la sala. —Aquí vamos. Lasagna a-la-madre. Empecemos. —Se sentaron a comer, Kurt seguía reprendiéndose a sí mismo por no haber agarrado la oportunidad de abrirse a Blaine.
Kurt fue a la cocina y volvió con el brócoli al vapor y una espátula para servir la lasaña. Cortó un gran trozo para Blaine, antes de cortar un pedazo para sí mismo. Ambos se sirvieron brócoli en sus platos y empezaron a comer en silencio.
Quería a Blaine. Verlo, recordar su pasado, trajo todo el dolor y el vacío de los años siguientes a la partida de Blaine. El dolor como sus conversaciones se hizo más infrecuente. Como si una costra hubiera sido arrancada de un corte, sus emociones salieron a la superficie como la sangre brotando de una herida recién abierta.
Evitando la conversación acerca de su pasado no estaría mucho más cómodo y se arrepentiría de no decirle a Blaine lo difícil que las cosas habían sido para él durante todos esos años. Incluso si Blaine no podía o no quería volver a sus sentimientos, al menos Kurt finalmente le habría dicho la verdad, al igual que Blaine había reunido el coraje para darle un beso.
—Blaine, pasé mucho tiempo después de que te fuiste preguntándome cómo habría sido si te hubieras quedado. Tuve una vida de fantasía activa sobre una relación caliente e intensa entre nosotros.
Blaine dejó de masticar y lo miró fijamente. Cuando por fin tragó, una excitación parecía iluminar sus ojos. —Yo hice lo mismo. Cada noche me quedaba dormido imaginando todas nuestras primeras veces. Nos Imaginé a escondidas en la parte trasera de las butacas en el Cine Círculo y besándonos. O cuando conseguí mi carnet de conducir, me imaginaba conduciendo al aparcamiento del antiguo campo de golf y… aprendiendo a hacernos cosas el uno al otro.
La temperatura de Kurt se elevó unos pocos grados.
Levantó la mirada, su mente llena de todo acto que alguna vez había imaginado con Blaine. —Lo sé. Eres un infierno de buen polvo si mi vida de fantasía era exacta. Tuve cientos de orgasmos por las cosas que hiciste para mí. — Esta era la segunda vez que Kurt permitía que Blaine supiera cómo se sentía y que no iba a dar marcha atrás en esta ocasión.
Las mejillas de Blaine se ruborizaron. —Creo que ambos teníamos una imaginación muy activa. Tuve que lavar mis propias sábanas tantas veces que perdí la cuenta. Mi mamá pensó que era un maniático del orden que le gustaba lavar todo todo el tiempo, pero no quería que ella encontrara la evidencia de mis pajas, porque de alguna manera ella sabría que había estado pensando en ti. Es tonto, pero eso es lo que pasaba por mi cabeza.
—Bueno, ¿para qué es la adolescencia sino para ser tonto? —Kurt sonrió, pensando en todas las cosas tontas y divertidas que habían hecho cuando eran niños. ¿Cuántas veces se había puesto en riesgo de romper alguna parte de su cuerpo, creyendo que nunca se haría daño y no le había importado lo que significaba la palabra consecuencias?—. Me hubiera gustado vivir algunas de esas fantasías. Me he preguntado en los últimos años lo que hubiera sido si nunca te hubieras mudado; si tú y yo hubiéramos tenido una oportunidad real de ver cómo nos habría ido como pareja.
Blaine se mantuvo en silencio durante más tiempo de lo que Kurt esperaba y comenzó a preocuparse por si había empujado demasiado duro. Cuando Blaine finalmente habló, su respuesta bien había valido la pena la espera. —Eres más audaz de lo que solías ser. El Kurt que yo conocía nunca me habría admitido eso.
No había sido una respuesta a su implícita pregunta. Quería saber si Blaine había pensado también en lo que su vida podría haber sido. —Fuiste mi modelo a seguir mientras crecía. Nunca te vi de vuelta de nada. —Por mucho que su corazón se hundiera en su pecho, decepcionado de que Blaine no hubiera correspondido el sentimiento, Kurt logró mantener su mirada fija en Blaine.
Blaine puso otro trozo de lasaña en su boca, su ceño fruncido. Cuando terminó de masticar, llevó su copa de vino a la boca, tomando un sorbo. —Pensé en eso también… lo que podría haber sido si nunca me hubiera mudado. A decir verdad, lo pensé la otra noche en la fiesta de William. Me pregunté qué habría pasado si nos hubiéramos encontrado ocho años atrás, cuando nos mudamos a la ciudad.
La boca de Kurt se quedó boquiabierta. Blaine le había dado exactamente lo que quería. La confirmación de que él había sentido lo mismo todos los años. Pero él le dio aún más. Todavía imaginaba lo que podría haber sido. Una película de una vida totalmente diferente comenzó a pasar en su mente, sólo interrumpida cuando Blaine rompió el hilo de sus pensamientos. —Así, tus diseños, son increíbles. ¿Cuándo decidiste convertirte en un diseñador gráfico?
Kurt tuvo que sacudir la cabeza para seguir el cambio de tema de Blaine. —Uh, ¿te importaría avisarme justo cuando vayas a cambiar de tema tan bruscamente? Puede ser que consiga un latigazo cervical al tratar de seguir la conversación. —Una parte de él apreciaba el nuevo enfoque, a pesar de que tenía un montón de nuevas cuestiones que quería preguntar.
Blaine se echó a reír. —Lo siento, una mala costumbre que tengo.
Kurt juguetonamente lo empujó. —No hay problema. Para responder a tu pregunta, tomé todo tipo de cursos de azar en la universidad, pero los que más me gustaron fueron los cursos de tecnología informática. Aprender y utilizar los programas vino naturalmente. El trabajo me enredó y la creatividad me ha permitido expresar mis emociones. Tengo mis primeros diseños de las clases de la universidad guardados. Cuando paso el pulgar a través de ellos puedo recordar exactamente lo que estaba pasando en ese momento.
Los ojos de Blaine se iluminaron. —¿En serio? ¿Me enseñarías alguno de ellos?
Kurt se rió por la emoción de Blaine. No había visto esas imágenes por un largo tiempo y Adam nunca había expresado su interés en verlas. Ni siquiera cuando habían tenido sus primeras citas y su relación todavía era romántica y cariñosa. —Por supuesto. Voy a tener que buscarlos, pero seguro. —Kurt se levantó y se dirigió a su habitación con Blaine siguiéndolo.
—Creo que están en este armario. —Colocó una silla junto al armario y se puso de pie, buscando en la parte posterior del estante superior. Sacando una cartera gastada, esparció las fotografías por la cama. Había alrededor de treinta dibujos, la mayoría de ellos diseñados durante su tercer y cuarto año. Después de colocarlos, dio un paso atrás, dejando sitio a Blaine para que los examinara.
Blaine se sentó en la cama e inspeccionó los diseños, tomando más tiempo para examinar algunos. Kurt tomó nota de los que Blaine pasaba más tiempo viendo, aquellos en los que su inclinación por el diseño moderno había empezado a revelarse. Cuando Blaine se dio la vuelta, su rostro revelaba admiración. —Estos son buenos. No me sorprende, pero aún así, son increíbles. Eres extremadamente talentoso. —Cogió un dibujo que jugaba con ángulos y formas de manera inusual, similar a los diseños que Kurt había utilizado en la muestra para la fiesta de William—. ¿Por qué te metiste en el diseño moderno?
Kurt se sentó junto a Blaine en la cama, atreviéndose a dejar que sus piernas y hombros se tocaran, y contempló el trabajo con él. El calor del cuerpo de Blaine penetró en Kurt, haciendo que su piel picara. El interés genuino de Blaine en su obra llenaba a Kurt con orgullo. No estaba siendo amable, quería saber por qué Kurt eligió este camino en particular, un fuerte contraste con la apatía de Adam hacia su motivación o pasión que pesaba en su interior.
Detente. Responde a la pregunta.
—No estoy seguro. Supongo que me gustaban las imágenes nítidas cuando usaba ángulos y formas como estas. —Cogió una representación abstracta de El Árbol del Amor—. Siempre me ha gustado esta. Estaba pensando en ti y en crecer, y esta imagen la hice mientras estudiaba. Creo que fue aquí cuando me di cuenta de que quería hacer algo para transformar la materia y los colores naturales en una imagen moderna.
Blaine tomó el dibujo de Kurt. —Esto es absolutamente hermoso. Puedes poner esta obra en un museo.
Kurt se encogió de hombros. —No lo creo, pero gracias por el cumplido. Hice algunos buenos amigos en mis clases y cinco de nosotros decidimos mudarnos a
Nueva York y empezar con nuestra empresa. Nuestro negocio ha sido constante. Ninguno de nosotros quiere ser millonario. Estamos contentos de estar haciendo lo que amamos y ser capaces de tener una vida digna. Soy más o menos mi propio jefe, puedo elegir mis clientes, y puedo disfrutar de la ciudad. Es por eso que no quiero trabajar para William. Estaría haciendo el trabajo de la fiesta exclusivamente y eso se convertiría en aburrido. Además, no me puedo imaginar dejando el negocio, ayudé a crear la empresa. Es una parte de lo que soy. Por lo menos se siente como una extensión de lo que me gusta.
Blaine se sentó en silencio, mirando a Kurt por un momento antes de hablar. —Admiro tu pasión y compromiso de apegarte a lo que te importa más que ceder a las oportunidades que te dan más dinero. Sobre todo en esta ciudad. Nadie entiende por qué me quedo con la enseñanza en una escuela privada. El dinero es una mierda y los maestros no son muy respetados… al menos no tanto como deberíamos ser.
Blaine se quedó en silencio y trazó los bordes de la imagen con sus manos. Parecía muy lejos, en algún lugar profundo de su propia mente. Luego, levantó la vista bruscamente. —Hey, estoy a punto de cambiar el tema aquí. Estoy dándote la debida advertencia como has solicitado.
Kurt se echó a reír, aunque su interior saltó por la anticipación. —Está bien, dispara.
—¿Quieres salir? Me encantaría mostrarte algunos de mis lugares favoritos en mi antiguo barrio.
Kurt puso las imágenes de nuevo en la cartera, y la devolvió al estante superior de su armario. —Seguro. Me encanta el East Village. Vamos. —Salieron a la cálida noche de verano, y comenzaron a caminar. Quince minutos más tarde, entraron en el East Village.
Blaine le llevó hasta el final de la Avenida A, antes de dirigirse al norte hacia Tompkins Square Park. El parque coincidía con la diversidad del barrio. Los lugares para perros, zonas de césped, parques infantiles, pistas de tenis y de balonmano, rampas de skate-boarding, y mesas de tableros de ajedrez contenían una amplia gama de personas, sin embargo, como todo lo demás en el East Village, todos se divertían sin molestar a nadie. —Me encanta este parque, —dijo Blaine— especialmente en este momento de la noche, cuando el día no es muy largo. El crepúsculo es una especie de momento mágico. Vamos.
Kurt siguió a Blaine dentro del parque donde se sentaron en una franja de hierba. Se tumbó en el suelo, cruzando los brazos debajo de la cabeza y miró hacia el cielo, contento y relajado. —Háblame de la enseñanza. ¿El trabajo te llena de la manera que imaginabas que lo haría?
Blaine se sentó con las piernas cruzadas, frente a Kurt. —Más. Siempre me gustó explicar las cosas y me encanta ayudar a la gente a entender lo que no sabe, pero cuando estoy trabajando con niños y puedo detectar su excitación, sabes, el momento en que la bombilla se enciende. Nada se compara con eso.
Kurt inclinó la cabeza para estar frente a Blaine. — Esa es una buena razón para disfrutar de lo que haces.
—Gracias. No mucha gente entiende cómo los profesores pueden amar el trabajo. Nadie hace el trabajo por el dinero. —Blaine miró a Kurt, con calidez en sus ojos— No me sorprende aprecies lo que hago. Siempre estuviste de mi lado, no importaba lo que pasara.
Kurt se incorporó. Una vez más, las palabras que Blaine dijo parecían bastante inocentes, pero un mensaje secundario parecía estar cociéndose a fuego lento bajo la superficie. ¿Qué estaba tratando de decir? He perdido un mensaje que él no parece que lo vaya a decir.
Blaine sonrió, una amplia sonrisa extendiéndose por su cara. —Mira esos arbustos. —Señaló a través del césped hacia los arbustos que lo bordeaban—. En verano, este lugar será brillante por las luciérnagas. Cientos de ellas salpicando el césped. Es por eso que este es mi lugar favorito. Parecen iluminar como fuegos artificiales. No puedes mirar a ningún lado sin pequeñas manchas verdes de luz brillante.
Los dos se sentaron en silencio. Kurt empezó a perderse en la imagen de la hierba brillando con una ardiente luz verde y los dos sentados en el medio como si estuvieran en el país de las maravillas. La belleza y la tranquilidad del momento, la apreciación de Blaine expresando un fenómeno tan simple y mágico, causaron que Kurt olvidara que eran solamente amigos que volvían a conectar. Se convirtió en el de quince años de edad, que no podía tener suficiente de su mejor amigo.
Lo único que pudo decir fue: —Es hermoso.
Blaine se acercó y tomó la mano de Kurt. —Vamos a tener que volver aquí durante el verano. —Kurt tomó una bocanada de aire, pero se las arregló para permanecer tranquilo, manteniendo su mano en la de Blaine. El toque envió electricidad desde el punto de contacto hasta su brazo. Sus pensamientos inocentes, sin embargo profundamente íntimos, sentados juntos, tomados de la mano, disfrutando de la noche, hablando de relucientes destellos de luz verde.
El pensamiento racional le dijo que eran dos amigos pasando el tiempo juntos. Demonios, se había quedado dormido en la misma cama con Rachel montones de veces en la universidad después de un partido o cuando viajaban durante los descansos, y nunca se cuestionó si eso significaba algo más que necesidad de dormir. ¿Por qué esto era diferente? Blaine era un amigo compartiendo algo que él disfrutaba. Un toque que enviaba ondas de hormigueo por todo su cuerpo no significaba que Blaine se había propuesto algo más que un gesto amistoso, tomando su mano.
El razonamiento lo hizo reír en voz alta, haciendo que Blaine volviera la cabeza. Rápidamente recuperado, Kurt apretó la mano de Blaine, dando impulsivamente la primera excusa que se le vino a la mente por su arrebato.
—Me imagino siendo atacado por un enjambre de brillantes insectos verdes con el culo al aire. —Flojo. La verdad era que estaba completamente enamorado. Él sabía lo que quería. Quería permanecer sentado en un parque, hablando de la imagen más romántica que jamás había oído describir, con un hombre que lo entendía mejor que cualquier otro en el mundo. Si pudiera detener el tiempo, lo haría.
Blaine rió entre dientes, apretando su mano. —Eres un bobo. —Después de unos minutos, apartó su mano de la de Kurt. El choque de aire frío golpeando el lugar donde se habían estado tocando envió escalofríos a través de él—. Tal vez deberíamos regresar. Adam llegará a casa pronto.
—Probablemente tienes razón. —Blaine se puso de pie—. Vamos a regresar a nuestras casas. Puedo coger un autobús a la zona residencial y tú puedes continuar al West Village. —Kurt siguió a Blaine y caminaron en silencio una vez más durante unos minutos. Cuando finalmente llegaron a la Tercera Avenida, Blaine se apoyó en señal de la parada de autobús y miró a Kurt—. Me gustó mucho esta noche. Me alegro de que nos reuniéramos.
—Yo también. No hablamos acerca de vuestro condominio sin embargo. —Kurt se movió incómodo. No quería que esta noche terminara, pero demasiadas señales contradictorias entre los dos lo habían confundido y necesitaba tiempo para ordenar sus pensamientos. Pensar sobre la posibilidad de que ocurriera algo entre ellos dos no serviría de nada. Blaine tenía un novio y no debía querer entrometerse entre dos personas felices.
—Me preguntaba si alguna vez permitirías que una excursión de una clase de un colegio visitara tu negocio. — La pregunta, entró a través de los pensamientos de Kurt, llevando su atención de vuelta a Blaine.
Kurt miró fijamente. —¿Te refieres a una excursión de tus alumnos?
Blaine asintió. —Sí. Sabes. ¿Eso cuando tú llevas a los chicos a algún lugar para que ellos puedan aprender algo? —El tono de Blaine se burlaba de él y Kurt se rió, teniendo un descanso en la tensión construida en su interior. Luego dejó de bromear, deseando fervientemente dar a sus estudiantes una experiencia evidentemente rica —. Estoy tratando de incorporar un aspecto visual y artístico con el trabajo que estoy haciendo con mis alumnos. La redacción es importante en segundo grado y, a pesar de que un montón de niños están haciendo buenos progresos, algunos necesitan el uso de imágenes para ayudarlos a pensar lo que quieren escribir. Debido a que tu trabajo es una forma de contar historias sin palabras, creo que mis estudiantes que tienen dificultades con las palabras y el lenguaje se motivarían mucho.
Kurt amaba su trabajo, pero nunca lo había considerado como educativo. El hecho de que Blaine creyera que tenía algo que enseñar lo llenaba de orgullo. Ya sea que el orgullo proviniera de poder compartir su trabajo o la atención de Blaine no importaba, él no negaría Blaine cualquier petición. —Por supuesto, que puedes traer a tu clase para una excursión. Tenemos un montón de ordenadores portátiles adicionales colocados en círculo. Los niños podrían incluso hacer algunos diseños propios, si quisieran.
Los ojos de Blaine se iluminaron. Su tonalidad ámbar captó el resplandor anaranjado de la puesta del sol, haciendo que aparecieran ricos y vibrantes. —¿En serio? Quiero decir, ¿no es necesario que consultes con tu jefe o con alguien?
Kurt se echó a reír. —No. Te lo dije, empecé el negocio con otros cuatro amigos de la universidad. Aunque Rachel es nuestro gerente de la oficina, no es nuestro jefe. Ella toma proyectos más pequeños y se centra más en las finanzas, fomentando nuevos negocios, y trata con las empresas que contratamos para el trabajo no se puede hacer en la oficina. Se lo diré como cortesía con unos pocos días de antelación. Me dices cuando y vienen.
Blaine sonrió, llenando a Kurt de orgullo. — Fantástico. Muchas gracias. —Se inclinó y abrazó a Kurt con fuerza, plantando un beso en la mejilla. Todo el cuerpo de Kurt reaccionó como por instinto. Su ritmo cardíaco aumentó, el calor inundó el cuello y las mejillas, las palmas de las manos rompieron a sudar, y su pene se alargó dentro de sus pantalones. Cualquier cosa de Blaine estimulaba las reacciones físicas de él—. Esto es emocionante. Estoy tan contento de que hayamos pasado un rato juntos otra vez.
Kurt abrazó a Blaine de nuevo, tratando de mantener una distancia segura para que su erección no se frotara contra él. Pensando en los dos parecía bastante malo, pero Kurt podía mantener sus pensamientos para sí. Permitir que su erección presionara contra Blaine sería más difícil de explicar sin vergüenza e incomodidad.
La cabeza de Kurt estaba confundida mientras se dirigían a la parada del autobús. Toda la tarde Blaine parecía coquetear con él, lo que no tenía sentido. ¿Había sido eso sólo un juego normal o había más? Kurt pensó que debería interpretar las cosas y se dio una patada. Estás contento de que esté de vuelta en su vida. No insistas en los sentimientos que solías tener. Dale un poco de tiempo y tu obsesión pasará. Las palabras tenían sentido, pero Kurt no las creyó.
Esperó con Blaine hasta que el autobús llegó. Hizo preguntas acerca de sus alumnos y sus compañeros de trabajo para que siguiera hablando y concentrarse en controlar su creciente libido.
Cuando Blaine se subió al autobús, Kurt saludó con la mano. Cuando el autobús estuvo a una distancia segura, se metió la mano en los pantalones y reajustó su miembro que se había empezado a enredar en su ropa interior. Si no tenía cuidado, pasar tiempo con Blaine podría convertirse en un problema.
Como Blaine miró las tiendas que pasaban por la ventana del autobús, las imágenes comenzaron a desdibujarse. Cerró los ojos y luego los abrió de nuevo, sacudiendo la cabeza. Cada vez que cerraba los ojos, una imagen de Kurt sonriéndole entraba en su mente. Había enviado toneladas de señales desordenadas con Kurt en la cocina, sosteniendo su mano en el parque, besándole diciéndole adiós. Las había enviado intencionadamente, con la esperanza de obtener una lectura de Kurt, para ver si iba a reaccionar en absoluto. Si lo hubiera hecho, Blaine no podía decirlo.
La culpa lo llenaba. A pesar de que no había hecho nada malo, sus sentimientos por Kurt eran más profundos de lo que deberían. Ver a Kurt le recordó lo que él solía ser, alguien que Sebastian no entendería, y alguien que quería ser de nuevo. Tenía que tener cuidado. Si no lo tuviera, podría hacer algo que sería realmente lamentable.
