Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la trama es totalmente mía.

Lo que está escrito entre "comitas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la lejanía o telefónicas.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.

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10. El reencuentro.

Unos años después...

Era mi primer día en la universidad y estaba de lo más nerviosa. Seth me había llevado en su coche, lo cual me había relajado un poco, hasta que me había bajado del coche y ya me estaba dando un ataque de nervios.

Fui hacia la recepción, recogí mi horario, y fui hacia mi primera clase. Me senté en el lugar más discreto y me escondí tras mis gafas de sol, viendo entrar a mis... no sé, me desconté cuando iba por el número cuarenta ocho.

- ¿Se puede?

Miré a la chica que me había hablado. Alta, rubia, muy guapa.

- Claro. - dije, quitando mis libros de la mesa de al lado y la chica se sentó.

- Gracias. Está todo lleno y ya no sabía donde ponerme.

- Si...

- Como se nota que es el primer día. - dijo, soltando una risita, volví a mirarla. - Cuando llevemos un par de meses, no estaremos ni la mitad.

- ¿Por qué dices eso? - pregunté, sorprendida ante sus palabras.

- Porque muchos días estaremos de resaca.

Me entró la risa en ese momento. La chica también se puso a reír. Me cayó bien al momento.

- Me llamo Rosalie.

- Encantada de conocerte. Yo me llamo...

- ¿Renesmee?

Miré hacia delante, hacia el chico que había dicho mi nombre. Me quedé helada al verle. Hacía tres años que no le veía de tan cerca, solía ir a casa a espiarle para saber que estaba bien, pero nunca me había acercado. Le había echado mucho de menos, tanto que no me pude controlar y me puse a llorar. Menos mal que llevaba puestas las gafas de sol y pude disimular.

- E-Emmett.

- ¿Qué haces aquí?

- Creía que no querías que volviera hablarte nunca más. - dije, recordando las últimas palabras que me había dicho. Me moría de ganas de levantarme para abrazarle, pero no me atrevía. No sabía como iba a reaccionar.

- Yo... - se quedó sin palabras y se sonrojó.

Vi como la chica, Rosalie, nos miraba a ambos, claramente consciente de la tensión que había entre nosotros.

- Lo siento...

Vale, esa palabra pudo conmigo y, como pude, salté por encima de la mesa y me lancé a sus brazos, provocando que ambos cayéramos al suelo. Yo no podía dejar de reír, mientras que Emmett estaba de lo más sorprendido, aunque en ningún momento dejó de abrazarme.

- Espero que tengas una buena razón para estar encima de mi novio. - dijo Rosalie, que ahora estaba a nuestro lado. - Porque sino, me voy a cabrear. Y mucho.

- Rosie, cariño, te presento a mi hermana. - dijo Emmett, mientras me levantaba de encima de él. - Renesmee, esta es Rosalie, mi chica.

- Perdona. - dije, sonrojándome ahora yo, cogiendo mis gafas de sol del suelo. - No me he podido contener. Ya me conoces.

- Si... Lo sé...

- Encantada de conocerte al fin. - dijo Rosalie, cogiéndome de la mano. - Emmett no deja de hablar de ti.

- ¿Ah si?

- A veces hasta me siento celosa de cuanto te quiere.

Me sonrojé aun más al oír esas palabras. No fui la única. Emmet irradiaba rojo de la vergüenza que estaba pasando.

- Vaya, los hermanos McCarty se han sonrojado. - dijo Rosalie, acercándose a mi hermano. - Ahora si que os veo igualitos. - sonrió.

- ¿Qué haces aquí? - volvió a preguntar Emmett.

- ¿No es obvio? Estudiar.

- ¿Criminología?

- Si.

- ¿Por qué?

- Creo que ya lo sabes.

Emmett y yo nos miramos, en silencio. Me di cuenta por su reacción que había elegido esa carrera por la misma razón que yo, por lo que, tres años antes, le había pasado a nuestros padres y al própio Emmett. Queríamos evitar que volviera a suceder lo mismo a otras personas, ya que el asesino de nuestros padres seguían sueltos.

Nos sentamos los tres juntos durante todo el día, incluso nos fuimos a comer juntos. Fue entonces cuando, para mi sorpresa, Emmett me preguntó por Seth.

- ¿Como va con tu novio?

- Bien.

- ¿Solo bien?

- Normal. - dije, sin querer hablar mucho del tema.

- ¿No estás bien con tu novio? - preguntó Rosalie. Se notaba que no quería cotillear, sino que realmente estaba interesada.

- Si, estamos bien. - dije, dejando de comer. - Es solo que... No sé como explicarlo... Ahora todo es diferente.

- ¿En qué?

- Él trabaja mucho, yo estudio mucho, nos pasamos el día en nuestros despachos, apenas nos vemos y no ha querido...

- ¿Qué?

- Nada. - dije, sonrojándome. Hacía ya tres meses que tenía los dieciocho años y Seth y yo aun no nos habíamos acostado. - Aunque el poco tiempo que pasamos juntos estamos muy bien. Me quiere mucho.

- ¿Y tú a él? - dijo Emmett, hablando al fin.

- Yo...

Deseaba decirle que estaba muy enamorada de mi novio, aunque con el tiempo me había dado cuenta de que solo le tenía mucho cariño y aprecio. Y, aunque no quisiera aceptarlo, no había podido dejar de pensar en Jacob.

- Ey, Emmett, al fin te encuentro.

Me volví, en busca de la persona que acababa de hablar. En cuanto le vi, se me cayó el vaso de la mano, empapándolo todo de coca cola. Rosalie se puso en pie al mismo tiempo que yo, ayudándome a secarme la ropa, mientras que Emmett se ponía en pie e iba hacia el chico. Me volví para no verle, no podía mirarle a la cara, y tampoco quería que él me viera a mí.

- ¿Qué ha pasado? - susurró Rosalie, para que solo yo pudiera oírla. - ¿Estás bien?

- Tengo que irme ahora mismo. - dije en el mismo tono que ella.

- ¿Por qué?

- No quiero estar cerca de Jacob.

- ¿Conoces a Jacob?

- Me quiero ir. Ayúdame, por favor.

- Tranquila, que yo les entretengo.

Rosalie fue hacia los chicos y comenzó a hablar con ellos, momento que aprobeché para coger mi bolso y salir corriendo de la cafetería. Una vez fuera, no dejé de correr, la parada de autobús estaba cerca, así que iría directa hacia allí, aunque cuando estaba a cincuenta metros, una fuerte mano me cogió del brazo e hizo que me detuviera.

- Eh! - exclamé, volviéndome, lanzando un golpe con el bolso a quien me estaba cogiendo.

- ¿Pero qué es lo que te pasa? - exclamó Jacob, con la mano en la nariz. Había olvidado mencionar que en el bolso llevaba mi pequeño portatil. - Joder, creo que me has roto la nariz.

- Lo siento, yo... No quería pegarte, pero me has asustado.

Jacob fue hacia la pared de un edificio y, con la espalda apoyada en ella, se sentó en el suelo. Quería huír de nuevo, pero no podía dejar a Jacob tirado en la calle con la nariz rota. Dejé el bolso en el suelo y me agaché a su lado.

- Lo siento mucho. - dije, sacando un pañuelo de mi bolso.

- Y yo. - dijo, cerrando los ojos. - No quise asustarte, pero te fuiste corriendo y tenía que alcanzarte.

Comencé a limpiarle la sangre de la cara con una mano, mientras que con la otra llamaba a una ambulancia. No sabía como de grave podía ser el golpe. Miré a Jacob, estaba muy cambiado, pero mucho más guapo que cuando tenía dieciseis años. Bueno, guapo era quedarse corto, estaba buenísimo.

La ambulancia llegó en apenas cinco minutos. Jacob se había quedado inconsciente sentado en el suelo. No me dejaron ir con él ya que no éramos familia, así que cogí mo bolso del suelo y fui corriendo hacia el hospital. Una vez allí, estaba yo para que me atendieran a mí. Estaba agotada y me costaba un montón respirar.

- ¿Se encuentra bien, señorita? - dijo una enfermera cuando me vio entrar a urgencias, aguantándome en las paredes. Sentía que me iba a caer redonda en cualquier momento.

- Busco a Jacob Black, le han traído inconsciente con la nariz rota. - conseguí decir, intentando respirar con calma.

- Claro. Venga conmigo. ¿Pero usted se encuentra bien?

- Es que he venido corriendo desde la universidad.

La enfermera sonrió, me cogió del brazo y me acompañó hacia una de las habitaciones de urgencias. Jacob estaba sentado en la cama, con la nariz ya curada. Al ver que ya estaba bien, me dejé caer en el suelo. Estaba cansadísima. Yo nunca hacía deporte y esa tarde había hecho un esfuerzo sobrehumano para mí.

- Renesmee!

Entre Jacob y la enfermera me cogieron del suelo y me tumbaron en la camilla en la que había estado sentado Jacob. Cerré los ojos, centrándome solo en respirar con tranquilidad, lo cual conseguí hasta que noté una ardiente y gran mano en mi frente.

- Estás tan guapa... Y tienes una fuerza... - Jacob rio ante esas palabras. Debía de referirse al golpe que le había dado. Me asombraba que me tocara y hablara de esa forma. Debía de pensar que estaba inconsciente. - No sabes cuanto me alegro de haberte encontrado. Te he echado mucho de menos. Los dos te hemos echado de menos.

- ¿Y por qué no vinisteis a verme? - dije, al tiempo que abria los ojos.

- ¿Estás despierta? - exclamó, claramente sorprendido.

- ¿Por qué no viniste a verme? - me senté en la cama. Jacob, tras dudar, hizo lo mismo a mi lado. No dijo nada. - Yo os fui a ver, a escondidas, pero os veía.

- No me atrevía. - murmuró. - Ni Emmett. Creímos que no querías vernos.

- Me fui de casa para poder vivir en una casa, como una persona, ya que no queríais que viviera en la casita, pero no os abandoné. - me puse en pie y comencé a dar vueltas por la habitación. - Aunque supongo que no hicimos bien las cosas, ninguno.

- Tienes razón. Creía que me odiabas.

- Te odiaba.

- ¿Ya no?

- Ahora me eres indiferente. - mentí. Si eso fuera verdad, no habria huído de la cafetería de la universidad al verle.

- No te creo. - Jacob venía hacía mí. Retrocedí, pero quedé acorralada entre su cuerpo y la pared. - Creo que mientes.

- ¿Por-por qué i-iba a ha-hacerlo?

- ¿Por qué estás tan nerviosa? - dijo, poniendo su mano sobre mi hombro, aunque poco a poco fue bajando su mano hacia mi pecho, sobre mi corazón. - Tu corazón late muy deprisa.

- Jacob, por favor.

- ¿Te pongo nerviosa?

- Sabes que si. - reconocí. Era inutil negarlo, era obvio.

- Llevo tres años esperando que llegara este momento. - dijo, acercando su rostro al mío. Nuestras frentes quedaron juntas.

Ambos respirábamos con dificultad. Sabía que Jacob quería besarme, sino no estaría tan cerca de mí, y ello me ponía aun más nerviosa. También quería besarle, abrazarle, arrancarle esa apretada camiseta negra que llevaba...

- Te he echado mucho de menos, McCarty - su mano seguía sobre mi corazón, mientras que su otra mano acariciaba mi nuca.

- Tengo novio, Jacob. - dije, haciendo que apartara la mano que tenía sobre mi corazón.

- Pues lo siento mucho por él, porque pienso besarte ahora mismo.

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¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado. Opiniones por fi pliiis.