Naruto y personajes propiedad de M. Kishimoto
Solo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.
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Men´s Club
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« De demostraciones de fuerza y heridas de batalla »
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Como cada noche de los últimos días, llegó buscando a Sakura. La pobre parecía alma en pena desde que había cortado comunicación con Sasuke. Él ya sospechaba que la pelirosa se estaba encariñando demasiado con el Uchiha, hubiera preferido no entrometerse, pero de no haberle advertido que se alejara de él a tiempo, habría sido peor para ella. Lo único que le quedaba por hacer, era darle su apoyo como buen amigo e intentar que se desenamorara de ese mujeriego.
Buscó por todos lados pero no logró encontrarla. Se acercó hasta Sasori para preguntarle por Tsukumo, el pelirrojo siempre era amable con todos, además seguro sabía dónde se localizaba el castaño.
– ¡Hey! –saludó chocando su puño con el cantinero cuando este se dirigió a él.
– ¡Yahiko!, ¿Qué tal? –sonrió amigable.
–Bien. La noche está muy movida, ¿no? –se sentó frente a él en un banco que dejó libre una bella clienta.
–Como cada sábado –le colocó una cerveza al lado y comenzó a preparar una nueva bebida.
–Oye, tengo que preguntarle algo a Tsukumo, pero no lo veo por ningún lado, ¿sabes dónde se metió? –cuestionó preocupado, a la vez que se llevaba la botella fría a los labios.
–Ah, sí, el pobre traía una cara. La está pasando muy mal, problemas con su novia. Sasuke se apiadó de él y se lo llevó a dar una vuelta, esta noche ya no creo que regresen.
Casi se atragantó con el líquido amargo, ¿Cómo que Sakura se había ido de juerga con Sasuke?, ¿Qué esa mujer no entendía que tenía que mantenerse alejada del azabache?, se puso de pie de un brinco y salió al callejón por la salida de emergencia. Le urgía ponerse en contacto con ella, aunque estuviera caracterizada como Tsukumo no era seguro andar por ahí con Sasuke, algo podría salir mal, podría descubrirla o herirla más de lo que ya lo había hecho. Marcó rápidamente el número de su móvil, enseguida saltó el buzón de voz. Maldijo en voz baja, "no hagas ninguna tontería Sakura", rogó mentalmente.
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Estaba muy nerviosa, no tenía la menor idea hacia dónde la conducía Sasuke. Desde que salieron del bar la emoción la atenazaba, le parecía una experiencia peligrosa el dejarse llevar por el plan del azabache, pero lo necesitaba. Tal vez así podría olvidarse del inmenso dolor que el desamor del de ojos negros le producía, sonrió esperanzada.
–Ya me vas a decir a dónde vamos –preguntó registrando los locales que se distinguían en la avenida.
–Hn, paciencia –respondió divertido.
Ojala aquella distracción le sirviera de algo al pequeño Tsukumo, era algo triste ver como el castaño no hacía otra cosa que afligirse en el bar, hasta lucía más delgado y pálido, probablemente ni siquiera se alimentaba bien. Por eso evitaba enamorarse, no le gustaría estar en los zapatos de su amigo, Tsukumo era agradable, apuesto e inteligente, y sin embargo sufría por una mujer. Menos mal él podía mantener sus emociones bajo control, perder el piso por amor era algo patético y sobre todo inútil.
–Ya casi llegamos. El lugar pertenece a un viejo mentor mío y de Naruto, es un hombre muy agradable, y siempre tiene la mejor variedad –giró en una esquina y entró al estacionamiento de un club.
–"El sapo pervertido" –leyó en el letrero de luces de neón–, ¿Qué es esto?, ¿variedad de qué? –cuestionó confundida mirando expectante a Sasuke.
–De qué más, de mujeres tachuela. Esto es un club solo para caballeros –explicó mostrando su sonrisa torcida.
– ¿Un club para caballeros? –arqueó las cejas confundida.
–Hmp, un lugar donde las mujeres se desnu-
– ¡Ohh!, ya…un club para caballeros –asintió rápidamente.
"Esto tiene que ser broma", tragó con dificultad. ¿Cómo se le ocurría al idiota de Sasuke llevarla ahí?, "bueno, eres hombre, es obvio que esto tiene que distraerte y gustarte", concluyó con pesar. Fingió una enorme sonrisa y chocó puños con el pelinegro, este pareció satisfecho con su respuesta y se concentró en bajar del auto. "Bien, solo fingiré divertirme un rato y después le pediré que me lleve de regreso al Katon", planeó sagaz.
Al entrar se sorprendió, el lugar lucía mejor de lo que imaginaba. Las paredes eran de tonos oscuros, las luces apenas tenues, la música acorde con las bellas mujeres que bailaban sensualmente en las plataformas ubicadas por todo el club, parecía un bar para hombres con bastante clase y por supuesto dinero. Sasuke se adelantó haciendo que lo siguiera, se dirigió hasta unos sillones colocados en la esquina, se apostaban de forma semicircular, al frente de una plataforma vacía, visto así, se asemejaba a un pequeño escenario.
– ¿Qué tipo de mujer quieres tachuela? –se sentó cómodamente y lo invitó a hacer lo mismo.
– ¿Mnn, qué tipo de mujer? –repitió descolocada.
–Para que te dé el espectáculo, ¿rubias, morenas, pelirrojas…?
–Ahh…bueno, siendo así… –se mordió el labio con fuerza– ¿rubia? –contestó titubeante.
–Hn, buena elección, aquí tienen a las mejores rubias –alzó la mano y llamó a un hombre que permanecía cerca de una puerta cerrada–, mándanos a Kit –pidió serio.
–Kit, lo siento, ella está reservada –informó el caballero recién llegado.
–Hn, envíala. Pagaré el doble –exigió arrogante.
–Pero…
– ¿Quieres que le diga a Jiraiya que dejaste insatisfecho a uno de sus mejores clientes? –su semblante se ensombreció un poco.
–Por supuesto que no Uchiha-san, enseguida le mando a Kit –asintió temeroso el musculoso hombre.
–Eso es tener influencias –apuntó el castaño.
–Hmp, lo mejor para ti tachuela –sonrió sincero.
No sabía si odiarlo por ser un cerdo que asistía a clubes de nudistas, o amarlo más por querer levantarle el ánimo. Admitió que desde la perspectiva de Sakura, Sasuke era una pérdida de tiempo, pero visto por el lado de Tsukumo, era el mejor amigo que podría tener.
–Gracias jefe –se limitó a responder.
La mujer llamada Kit, no tardó en aparecer. Era realmente hermosa, su cuerpo era pura tentación, por supuesto aquellas curvas no podían ser reales, pero si fuera hombre, reconoció que estaría encantado de deleitarse con su voluptuosidad aunque fuera de plástico. Vestía un largo vestido de seda rojo, su cabello dorado era espeso y liso, no parecía tener más de veintidós años.
–Mi amigo está pasando un mal momento, ¿Por qué no le das un poco de consuelo? –pidió Sasuke colocando varios billetes en la plataforma.
La chica puso rostro compungido cuando miró al atractivo castaño que la observaba sin mucho interés, era un hombre hermoso. Asintió en respuesta a la petición del pelinegro y se acercó provocativamente al objeto de su atracción.
– ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? –su rostro a unos milímetros del de ojos cafés.
–Emhn, ¿Por qué no bailas? –respondió aturdida por la cercanía de la mujer.
–Como desees amor –subió a la tarima lista para tentar al joven con sus movimientos y su cuerpo.
Intentó parecer concentrada en la rubia bailarina, Sasuke podría sospechar algo si Tsukumo era inmune a los encantos de una hembra como aquella que tenían delante. Un mesero les colocó unos tragos en una mesita que había al lado, ella ni siquiera se percató en qué momento Sasuke ordenó aquello. Tomó su vaso y se lo bebió lentamente, total, debía fingir disfrutar aquel teatro. Observó discretamente al azabache, seguro él estaría encantado con Kit, quien ya se estaba quitando el vestido de encima. Grande fue su sorpresa al verlo contemplar el vacío, sus ojos parecían perdidos en la inmensidad de sus pensamientos.
–Sasuke, ¿te sucede algo? –golpeó ligeramente su brazo.
– ¿Eh? –volvió a la realidad–, nada, todo bien tachuela.
–Parecías preocupado. ¿Tienes algún problema?
–Simplemente me preguntaba si… –guardó silencio de pronto.
– ¿Si qué? –aquella apariencia de Sasuke la desconcertó.
–Bueno, si tu prima todavía se acordara de mí –sus hermosos ojos negros se encontraron con las sorprendidas cuencas del castaño.
Listo, ya lo había dicho. Se resistía a reconocer que seguía pensando en aquella pelirosa, pero para su mala suerte así era. ¿Qué tenía esa mujer que aún no la olvidaba?, por más que intentaba concentrarse en sacársela de la mente, la hermosa prima ojiverde de Tsukumo seguía clavada en su cabeza. Tal vez se debía a que las cosas no terminaron como hubiera querido, a él le habría encantado disfrutar de Sakura hasta saciarse de ella, hasta que pasara lo mismo que pasaba con las demás, que irremediablemente terminaban aburriéndolo y haciendo que perdiera el interés. Solo que ella no le dio esa oportunidad, ¿sería por eso que le resultaba tan difícil superarla?
Cerró la boca para no expresar claramente su estupefacción. ¿Sasuke seguía pensando en ella?, un grito de júbilo empujaba fuertemente en su garganta. La confusión la golpeó duro, ¿entonces por qué su desgraciado jefe había hecho todo lo posible para mostrar lo contrario?, si incluso no volvió a nombrarla frente a nadie. "Solo aparentaba estar bien", asimiló por fin al ver su expresión de abatimiento. Pero ahora, ¿Qué debía hacer?, ¿confesarle que ella estaba idiota y desesperadamente enamorada de él?, por supuesto que no. Tenía casi una semana en el fondo del abismo todo gracias a él, llorando y sintiéndose desdichada por no ser correspondida de la manera que merecía, viéndolo pasearse con sus conquistas, alardeando de su capacidad de seductor. "Ahora va la mía Sasuke".
–La verdad…lo dudo mucho Sasuke. La última vez que hablé con ella, comenzaba a salir con un chico muy agradable y apuesto, y eso fue un día después de tu cita con ella –él se tensó al instante.
Era lo justo, estaba muy contenta de que Sasuke todavía pensara en ella, pero eso no era suficiente, quería algo serio con él, así que si su adorado jefe anhelaba lo mismo, primero tendría que pasar por el trago amargo que ella pasó. Igualmente, demostrarle que podía ser la clase de hombre que ella buscaba, aunque le daba miedo desanimarlo con esa mentira del novio falso y que él ahora si la dejara olvidada.
Se removió inquieto en su sitio, ¿Quién era ese hombre que estaba con Sakura?, ¿un nuevo pretendiente, un antiguo novio?, ¿Por qué ella no le dijo que salía con alguien más?. Era imposible que la ojijade se relacionara de la noche a la mañana con un desconocido, así que ese "chico agradable", debía ser mínimo un allegado de la pelirosa. ¿Y si lo rechazó por ese tipo y no por los supuestos motivos que le había dado?, tal vez ese discurso bochornoso que le recitó el día de la cita, fue una excusa para botarlo y que él no insistiera. Comenzó a sentir una ira desmedida, era la segunda vez que Sakura lo dejaba de lado, siendo ella la que huía y no al revés –como estaba acostumbrado–.
Contempló a Tsukumo, parecía relajado y contento, como si ya no tuviera pesares en su vida, probablemente debido al trago que se bebía y por la rubia que seguía bailando frente a él. Al menos su plan de animarlo resultó, respiró profundamente para controlar su temperamento, no todo estaba perdido. ¿Quién mejor que el castaño para informarle acerca de Sakura?, seguro a él no le molestaría ayudarlo, eran excelentes amigos, Tsukumo lo pondría por encima de su prima, se tranquilizó y relajó ante este hecho.
Se saboreaba su bebida sonriente, con la nueva información asimilada, su tristeza se difuminó en cuestión de segundos, ¡Sasuke si sentía algo por ella!, seguía sin poder creérselo. Lo observaba de reojo, el pobre se puso pálido después del invento que le soltó, pero ya estaba recuperando el buen semblante, no tardaría mucho para que se enterara de los nuevos planes de su jefe en relación con su "prima".
–Oye tachuela –lo llamó con actitud renovada.
– ¡Estos son los cabrones que nos quitaron nuestra diversión! –escucharon el reclamo furioso de un hombre a su espalda.
La pelirosa se estremeció de miedo al ver a tres tipos mal encarados que la acribillaban con la mirada a ella y a Sasuke. Intuyó que tendrían entre treinta y tantos años, altos y fornidos, el que había hablado mantenía las manos apretadas en puños, parecían recién llegados, porque no distinguió señal de ebriedad en sus semblantes.
– ¿Se dirigen a nosotros? –la ceja izquierda de Sasuke se arqueó notablemente, no se mostraba muy dispuesto a tolerar a los sujetos.
–Nosotros reservamos a Kit, ustedes debieron conformarse con otra de las bailarinas –escupió otro de ellos.
–Pues llévesela, no queremos problemas, ¿cierto Sasuke? –se entrometió presurosa.
No quería imaginar que pasaría si esos idiotas pasaban de las palabras a los golpes, ya que permanecían en posición de ataque. Ella y Sasuke no tendrían posibilidad alguna, ellos eran tres y estaban en muy buenas condiciones, al pensar en la paliza que le darían por considerarla un hombre le dieron ganas de llorar.
–Creen que por ser unos niños bonitos pueden hacer lo que les venga en gana, pues sepan que nadie pasa por encima de nosotros –amenazó dando dos pasos el tercer hombre.
– ¿Ah sí, y qué van a hacer? –se puso de pie el azabache no dejándose amedrentar.
–Sasuke, ¿Qué haces? –preguntó al borde del colapso nervioso.
–Hn, sus quejas solo me provocan risa –se burló.
– ¡Rompámosle la nariz a ver si se sigue riendo!
Antes de que pudiera convencer a Sasuke y a los hombres de calmarse, todo se volvió un caos. Contempló paralizada a los tres abusivos írsele encima al pelinegro, Sasuke se las arregló para desviar un golpe que le lanzaron directo al rostro y conectó un puñetazo en el estómago de uno de ellos. Aquello se salió de control rápidamente, más hombres se unieron a la trifulca mientras los de seguridad se arremolinaban intentando separarlos, las chicas que bailaban corrieron despavoridas gritando y chillando exageradamente.
Sakura tuvo que saltar sobre el sofá donde se encontraba para no terminar debajo de un anciano que fue arrojado hacia ella. Giró la cabeza en distintas direcciones, Sasuke no se veía por ningún lado, se agachó a tiempo esquivando una botella que se estrelló en una pared cercana, gateó confundida intentando abrirse paso a la salida, tal vez afuera de aquel infierno podría llamar a la policía.
– ¡Tachuela! –escuchó el grito apagado de Sasuke.
– ¡Sasuke! –se irguió apresurada buscando a su jefe.
Por fin dio con él y su alivio fue remplazado por un escalofrío que le recorrió la espina dorsal. El azabache estaba cerca de la barra, dos de los tres hombres lo sostenían mientras el tercero le propinaba una variedad de golpes en el rostro y en ambos costados. Una furia asesina emergió de ella, corrió hasta ellos no importándole su verdadera condición. Tomó un tarro de cerveza que permanecía en una mesa, se acercó hasta el que golpeaba al hombre del que estaba enamorada y estrelló el objeto en su cabeza. El agresor se tambaleó confundido llevándose las manos a donde la herida sangraba, se desplomó debilitado dándole un respiro al de ojos negros que se retorció tratando de quitarse de encima a los otros dos.
Continuaba encendida, por lo que saltó enfebrecida a la espalda del tipo más cercano. Se le colgó con la agilidad de un simio y comenzó a arañarle las mejillas y jalarle el cabello, el hombre gimió e intentó inútilmente zafarse de su agarre.
– ¡Touma, quítame a esta pulga de encima! –se quejaba girando y sacudiéndose.
– ¡No debiste meterte con mi jefe! –mordió su oreja con ferocidad.
– ¡Aghhh! –el hombre se encorvó hacia adelante tomándola por la parte posterior del cuello.
Sintió un mareo cuando el individuo lanzó su cuerpo al frente, inmediatamente después un dolor la desarmó al ser azotada en el duro piso, se llevó las manos a la nuca y tosió quedándose momentáneamente sin aire.
– ¡Ven acá pitufo! –la levantaron por la camisa–, te gusta morder ehh, ¡ahora verás! –elevó el puño cerca de ella.
– ¡No por favor, en el rostro no! –chilló horrorizada.
Algo pareció explotar en su cara, un ardor insoportable que la hizo tambalearse y caer de sentón al suelo, ni siquiera pudo articular palabra, la impresión de ser golpeada la dejó desconcertada.
–No he terminado contigo mocoso –un nuevo puñetazo le adormeció la otra parte del rostro.
A punto estaba de perder el conocimiento, se recargó en un banco que estorbaba tirado en el piso, nada evitaría que aquel barbaján terminara de molerla a golpes. Sus hinchados parpados se cerraron involuntariamente, distinguió una esperanzadora voz que parecía provenir de muy lejos.
– ¡Cabrón, métete con uno de tu tamaño, él es demasiado pequeño! –era su Sasuke.
El ruido de cristales quebrándose, sillas golpeándose y hombres gruñendo y gritando se fue apagando.
– ¡Tachuela!…Tsukumo, ¿estás bien? –removió al pobre chico que permanecía mal trecho en el piso–. Demonios, te dieron duro, intentaré sacarte de aquí, resiste.
Con su último destello de conciencia percibió como Sasuke la tomaba con cuidado y se la colgaba del hombro, seguro parecía un costal de papas. La cabeza le retumbaba y sus huesos gritaban en agonía, ahora si estaba metida en un buen lío.
–Tranquilo tachuela, vas a estar bien –le prometió a su amigo antes de que este se desmayara.
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Poco a poco el sonido de alguien conversando la hizo regresar de lo que pareció un profundo sueño. No se alentó a moverse, temía que su cuerpo se revelara y la traicionara haciéndola llorar de dolor. Recordaba claramente lo que sucedió en el famoso club para caballeros, también le sonaba haber sido salvada por Sasuke. ¿La habría llevado a un hospital?, no abría los ojos por miedo a enfrentarse con una realidad imposible de confrontar. Agudizó su oído y se centró en distinguir la plática que se llevaba a cabo en murmullos cerca de ella.
–…ya se las coloqué, espero que dé resultado…lo sé, fue imprudente de mi parte, cuando quise ayudarlo ya lo tenían en el piso…hmp, te prometo que si no reacciona en unos minutos lo llevaré a la clínica más cercana, el pobre es tan pequeño, terminó muy mal herido…no, no le comentes a Itachi, si te llamé a ti es porque tienes experiencia en esto…cierto, lo había olvidado, si no estamos muy lastimados iré y llevaré a tachuela conmigo, necesita distraerse…No, no he tenido tiempo de revisar sus costillas, primero quise ocuparme de su rostro, cuando despierte le diré que se retire la camisa, hmn, ¿solo debo checar que no tenga moretones?...ah, también palpar su tórax, bien, así lo haré. Gracias Konan, si, nos vemos.
Según lo que atendió de aquella charla, Sasuke estaba cuidando de ella, probablemente en su departamento, y la persona que le había dado tantas indicaciones por teléfono era la mismísima rival de Ino. Resopló nerviosa, ¡él quería revisarle las costillas!, "no puedo dejar que haga eso, se daría cuenta de las vendas", concluyó con preocupación. Lo mejor sería despertar de una vez e inventar que estaba perfectamente, así podría irse a su casa, o en el extremo de sentirse muy mal, ir a un hospital a recibir atención como Sakura.
Reunió toda la fuerza de voluntad que pudo y se enfocó en la tarea de mover sus parpados, apagó un gemido lastimero, punzadas intensas la aquejaron despiadadamente. Aspiró hondo encontrando consuelo, volvió a intentar abrir los ojos. La desesperación y el miedo la hicieron soltar una exclamación de alarma, cuando la luz no llegó a sus pupilas.
– ¡Sasuke estoy ciego! –estrujó las mantas debajo de ella.
–Tachuela, tranquilízate –llegó rápidamente el azabache–, ¡Tsukumo basta! –lo contuvo en el colchón–, no estas ciego, son unas compresas con hielo que te coloqué para aliviar la hinchazón –comunicó cuando el castaño se calmó un poco–, abre los parpados –indicó retirándole los paños–, ves, no estas ciego –rió al observar a Tsukumo dar un suspiro de alivio.
–Pensé que… –detalló su alrededor con vergüenza, sus parpados no estaban del todo recuperados, pero era obvio que no estaba ciega, ya que podía distinguir perfectamente a Sasuke frente a ella.
El pelinegro también mostraba golpes en el rostro, y su torso descubierto dejaba ver unas vendas recién colocadas.
–Que tendrías que utilizar un lazarillo de por vida –completó Sasuke con mofa–, tranquilo, solo estas algo morado, nada que no desaparezca en unos días.
–Menos mal –trató de hallar una mejor posición moviéndose con cuidado en la cama.
– ¿Te duele el cuerpo?, déjame revisarte.
– ¡No! –lo frenó a tiempo, deteniéndolo de tocarla–, es únicamente la espalda, me llevé un buen golpe cuando me dejaron caer –explicó masajeándose el área adolorida.
– ¿Quieres que te lleve a un hospital?, pensé que no estarías tan mal, por eso te traje a mi departamento, pero si te duele mucho…
–Estaré bien, gracias. No necesitas llevarme a ningún sitio, en unos minutos quedaré como nuevo y podré sostenerme en mis propios pies –argumentó falsamente.
–De eso nada tachuela, te daré unos analgésicos y te pondré a dormir. Por la mañana si sigues sintiéndote mal te arrastraré al médico para que te revisen, ¿queda claro?
Tsukumo fingía estar mejor de lo que en realidad estaba, no entendía por qué su amigo no confiaba en él, "tal vez no quiere darme problemas", resolvió distrayéndose con los moretones del chico. El chiquitín era muy valiente, lo había ayudado sin pensarlo dos veces, arriesgándose demasiado. Era indiscutible que alguien tan pequeño no podría con hombres tan enormes como los del bar, pero a Tsukumo no le había importado con tal de defenderlo, tachuela era un verdadero amigo, no le quedaba duda.
– ¿Quieres que llame a alguien, a tu novia…tal vez a tu prima? –sugirió esperanzado por volver a ver a la pelirosa.
–Preferiría no preocuparlas, mejor dame esas pastillas y descansemos, ¿quieres?
Sasuke salió de la habitación presuroso, ¡ja!, ni en esos momentos se olvidaba de Sakura, "realmente le gusto", sonrió olvidando el dolor por unos momentos. Su jefe no se equivocaba, era mejor que pasara la noche allí, de moverse mucho, posiblemente se lastimaría más, y lo único que necesitaba para recuperarse era descansar.
…
– ¿Seguro que ya te sientes mejor?
–Como nuevo –repitió terminando su desayuno.
Se dio una ducha con agua tibia que le ayudó a descansar sus músculos, además sus ojos –aunque morados–, ya no estaban tan hinchados y le permitían ver bien, pero los mantenía entrecerrados, Sasuke no debía darse cuenta que sus orbes eran verdes. Antes de dormir mandó a volar los lentes de contacto, temía una posible infección si se los dejaba puestos, así mismo, con aquel ardor eran una molestia que no necesitaba tolerar.
–Hn, entonces vendrás a una pequeña reunión conmigo.
– ¿Qué?... ¿reunión, de quiénes o qué? –no esperaba eso, ella simplemente quería librarse de la ida al hospital.
–Algunos domingos nos reunimos todos, ya sabes, los del bar, en la casa de mi hermano. La mayoría de las veces también se nos unen la novia de Itachi y la familia de Naruto –se alzó de hombros–, como tú ya eres parte del círculo, sería bueno que asistieras –comentó decidido–. Aparte, sigues necesitando distraerte, ya que anoche nos estropearon la diversión.
Tomó un sorbo de su café, la idea de Sasuke no era tan mala, si Itachi y su novia se hallaban en esa reunión, podría aprovechar para hacer alguna averiguación respecto a la investigación de Ino. Obviamente su cuerpo no estaba para salidas, pero el asunto de la rubia seguía estancado y era su responsabilidad descubrir la verdad. Sonrió levemente y asintió, acompañaría a Sasuke, no desperdiciaría una oportunidad tan buena.
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–Prácticamente ya está todo listo para cuando lleguen los demás –colocó las bolsas con las compras en la encimera de la cocina.
Itachi intentó sonreírle a la joven de cabello azul, no estaba de humor para aquella reunión de amigos, pero no pudo negarle a Konan el capricho. Ella pensaba que así le levantaría el ánimo, lo cual era un gran error, él solo volvería a estar contento cuando tuviera de nuevo a Ino en sus brazos, algo que por supuesto no iba a suceder.
–Quita esa cara, los muchachos pensarán que estas de malas –se acercó a él y le acarició la mejilla con delicadeza.
–Es que estoy algo cansado. En fin, ¿Quiénes te confirmaron? –relajó su semblante y la guió por la cintura al patio trasero, un poco de aire lo ayudaría a sentirse mejor.
–Todos, pensé que Sasuke no vendría porque tuvo unos contratiempos, pero me llamó hace unos minutos y me dijo que ya estaban en camino –se dejó caer en un cómodo sofá de mimbre.
– ¿Estaban…él y quién más? –frunció el ceño confundido.
–El empleado nuevo del bar, no lo conozco bien, solo lo he visto una vez, ¿mmn…cómo se llama? –quiso recordar el nombre del castaño.
–Tsukumo –respondió estranguladamente.
–Ah sí, él, parece ser buen amigo de tu hermano.
–No confío en ese enano, pero Sasuke le tiene aprecio –confesó en un gruñido.
– ¿Ehh, y por qué no confías en él?, parece buen chico, ¿acaso te hizo algo? –se interesó por el tema al registrar la reacción de Itachi.
–Él conoce a Ino, y nadie me quita de la cabeza que de una manera muy íntima –comenzó a dar vueltas alrededor del sofá donde Konan permanecía sentada.
–Así que esto es por tu ex, Itachi… ¿sigues enamorado de Ino?... ¿continuas pensando en ella aunque estamos a punto de fijar la fecha de nuestro matrimonio? –cuestionó mirándolo fijamente a los ojos.
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De nuevo por acá con esta historia, bueno, lo que pasa es que ya tenía avanzado gran parte de este capítulo, así que me enfoqué en esta actualización.
¿Cómo están, qué tal con las fiestas decembrinas?, ya casi, a punto de dejar atrás el 2013, uff, que rápido.
¿Qué les pareció el capítulo?, mi regalo navideño atrasado = (, en fin, pobre Tsukumo, como le habrá quedado su carita, hehe. Se vienen muchas cosas para los próximos capis, no todo está perdido con Sasuke.
Antes de cerrar mi nota, pues déjenme desearles un muy buen final de año, y por supuesto un excelente comienzo para el 2014, gracias por haberme acompañado con mis fics todos estos meses, ya saben, leyendo, comentando, con alertas, etc, etc. Las/los quiero muchísimo por ser tan fieles seguidoras/es, espero ya aplicarme más y actualizarles mucho y muy seguido, es uno de mis propósitos = ).
Mis mejores deseos para todos, un súper abrazo y bastantes besos, cuídense mucho, coman rico y disfruten de la vida. Cualquier cosa aquí me tienen a sus órdenes, seguimos leyéndonos, bye, bye!
