Advertencia!: este es el final alternativo del fic, si no quieres leer que Arthur se salva únicamente lee el cap "Yo re salvaré" que es el final original de la historia; repito: este es el FINAL FELIZ

Antes de partir

Cap. Final: Tú eres mi otra mitad

La luz comenzaba acolarse por la ventana, la cual tenía las cortinas abiertas de par en par desde la noche anterior. Un rayo de sol dio directo sobre los ojos de Alfred, la nación aun dormía en aquella mecedora en el cuarto de su pequeño hijo; y entre sus brazos aun tenía al otro rubio.

-...-parpadeó un par de veces a la par que se aclaro un poco la garganta, había dormido tan profundamente que no soñó nada-... Arthur... – llamó a su esposo

Por un momento pensó que simplemente el británico aun dormía apacible entre sus brazos, pero de un momento a otro meditó en las palabras que el mayor le dijera antes de dormirse la noche anterior: "...good night my beloved Alfred"

-..¿Arthur?...-esta vez lo movió ligeramente -... Arthur, despierta...- sintió formarse un hueco en su pecho, como un agujero negro que le daba frío y pesadez- vamos...

-... ¿Al?-apenas fue audible lo dicho por Arthur

Alfred sintió que el alma le regresaba al cuerpo, dio un gran suspiro de alivio-Arthur... me has dado un susto terrible

-lo siento... estaba realmente cansado- Inglaterra sentía que su cuerpo ya no daba para más, haciéndolo evidente al tener sueño todo el tiempo y sentirse totalmente cansado

Se dieron un amoroso beso antes de regresar a su alcoba, ya que el bebe aun dormía.

-¿cómo te sientes hoy?

-mejor... al menos mejor que ayer-le sonrió a su esposo para darle algo de tranquilidad

Alfred dejó a Arthur en la cama para que descansara un poco más. Estados Unidos bajó a la cocina por una taza de café y a preparar el desayuno para ambas naciones y su preciado bebe.

-¿cómo está Inglaterra?-unas cuantas criaturas mágicas estaban asomadas por la ventana de la cocina, entre ellos destacaba el lingo unicornio blanco, varias hadas y un elfo. Siendo las pequeñas damitas las que entraron revoloteando a la casa.

Alfred casi se ahoga con su café, aun no estaba muy acostumbrado a la presencia de los amigos de Arthur. No entendía como su esposo se llevaba tan mal con Tony si sus criaturas eran aun más raras y tenebrosas, porque ya había visto un fantasma y tardó mucho rato en comprender que no le haría daño.

-bueno... ahora está descansando, ayer tuvo mala tarde... –dijo mientras limpiaba un poco su boca

-su fin se acerca...-una de las hadas pareció hablar de más, una de vestido esmeralda, y de inmediato el resto la miraron con reproche-lo siento

-¿quieren decir que ustedes saben cuando... se irá?

-no debemos decirlo-contestó el hada cian mientras miraba feo a la otra hada que hablara antes-en todo caso eso no importa...-la mujercita se puso sería y se acerco mucho al rostro de Alfred-por favor... salva a Inglaterra, dices ser un héroe ¿no?

-claro... pero... honestamente ya no sé que más hacer, los especialistas médicos no han podido hacer nada

-¡pues has algo tú!- gritó enojada

-¿qué puedo yo hacer...? si bien no soy un humano, ¿de qué me sirve ser una potencia mundial?, soy fuerte, ágil, se pelear, incluso puedo hablar con las ballenas... pero nada de eso me sirve para salvar la vida de quien más amo

-¡no te des por vencido! Todos nosotros contamos contigo para salvar a nuestra nación... Arthur cuenta contigo- el hada cian comenzó a llorar al no ver cambio alguno en la expresión derrotada de Alfred

-no quiero rendirme... pero tampoco puedo hacer más... quisiera poder morirme con él

- ¡oye tonto! No hables así-habló la mujercita de vestido cian- ¿qué tanto amas a Inglaterra?

-con todo mi corazón y más-eso no estaba a discusión

-entonces... ¿darías tu vida por él?

Los azules ojos de la nación se abrieron de asombro ante la pregunta, su corazón latió fuertemente y una chispa destello en sus ojos- claro... sin pensarlo dos veces me sacrificaría por Arthur

-entonces sí hay algo que puedes hacer- la mujercita de vestido cian miró a las otras y les habló en un idioma que Estados Unidos no pudo comprender, pero al siguiente instante las otras junto con el unicornio y el elfo se marcharon-vamos a donde podamos hablar en privado...

Los dos se encaminaron al estudio de la casa, era un lugar adecuado, la luz entraba plenamente por el ventanal iluminando hasta la puerta corrediza que daba acceso. Alfred se recargo en la pared juntó a un gran libreto y al lado del ventanal.

-dime cómo salvo a mi Arthur

-bien, hay un hechizo...

-pero Arthur me dijo que la magia no podía curarlo-recordó las muchas veces que se lo preguntó

-es verdad, la magia no cura enfermedades... sin embargo, el propósito del hechizo no es curarlo, es alargar su vida y eso es permitido si alguien más se la da... tú en este caso

-entiendo... si yo le doy mi vida se salvará

-eso jamás...-los dos habían sido descubiertos por Arthur, quien apenas podía sostenerse en pie-... esa... no es una opción-dio unos cuantos pasos más antes de trastabillar y terminar sosteniéndose de una silla

-¡Arthur!- corrió a socorrerlo su esposo- no debías levantarte de la cama

-escuche el alboroto en la cocina... y bajé a ver-luego miró al hada- te dije que no mencionaras ese hechizo

-...Arthur, es la única manera... además sabes que él no debe morir para realizar el hechizo, es suficiente con que te de la mitad de su vida restante- la mujercita se posó en el respaldo de la otra silla y miró complacida a Estados Unidos- ya veo que este tipo sí merece que lo ames tanto, porque él te ama igual... estaba dispuesto a morir para ayudarte, perdona, sólo probaba si eras capaz de dar tu vida por Inglaterra

-daría todo por Arthur... y si sólo tengo que darle la mitad de mi vida restante lo haré con mucho gusto- la sonrisa radiante, la que hace algún tiempo no se dibujaba en el rostro de Alfred, apareció de nuevo

-no... No quiero quitarte parte de tu vida

-me quitarías el alma si mueres... incluso la vida misma, porque tú eres mi todo –lo besó y se miraron intensamente a los ojos- you are my life, Arthur

-Alfred...- juntó sus labios con los de su esposo, fue un movimiento suave

-¡ya no hay tiempo para esto, el hechizo debe hacerse ya!-con esas palabras del hada, Arthur comenzó a sentir una extraña opresión en su pecho, habría caído de no haber estado entre los brazos del de gafas-¡héroe! ¡es ahora o nunca, sígueme!

Alfred pensó acertadamente que Arthur estaba sufriendo un ataque cardiaco, y los doctores les habían dicho claramente que cuando el corazón fallara del todo, ya no habría nada que hacer-resiste Iggy

El hada voló como una flecha hasta el sótano, siendo seguida de cerca por Alfred. Al llegar al fondo del lugar, ella le revelo una entrada secreta, oculta en un muro. Al traspasar la puerta oculta se encontró con una vasta biblioteca de lo oculto y místico de la nación europea, pero además, y muy importante, en el piso estaba trazado un círculo mágico

-¡coloca a Inglaterra ahí! ... ¡ahora busca un libro grande de cubierta azul!

-¡grandioso! ¡Hay muchos así!-no hacía falta decir que Alfred estaba muy desesperado para fijarse en cada libro del lugar

-¡lo encontré!-el hada arrastraba el tomo mencionado- ¡apresúrate a buscar el hechizo que diga "transferencia vital"

-¿por qué estas cosas no tienen un índice?-hojeaba presuroso el de gafas, Arthur parecía no poder mantenerse consiente mucho más y se le veía casi blanco-¡aquí está! ¿qué hago ahora?

-párate frente a él, extiende una de tus manos y recita cuidadosamente esto-señalo la mujercita con uno de sus pies en el texto de la página

Alfred luchó por entender las palabras y así poder pronunciarlas apropiadamente, no tenía idea de en qué idioma se encontraba aquello. Cuando terminó de recitar creyó que no había funcionado, pero al instante un resplandor lo cegó y luego una fuerza desconocida pareció arrojarlo de su sitio. Una estantería completa de libros se cayó y Alfred terminó estampándose contra un muro, con tanta fuerza que perdió la conciencia.


Estados Unidos se despertó de sobresalto, ¿qué había pasado? Ahora se encontraba en el sofá de la sala, estaba cubierto por una manta y ya podía distinguir la luz del atardecer colarse por la ventana.

-... ¿Arthur?-llamó inquieto por escuchar la voz del otro-¿Arthur, donde estas?

Alfred se incorporó y recorrió toda la planta baja de la casa, y ahora que lo pensaba tampoco escuchaba al bebe, con esa idea en mente subió de dos en dos los escalones y fue directo al cuarto de su hijo.

-¡Arthur!-ahí estaban sus dos seres amados. Arthur miraba por la ventana mientras arrullaba a su pequeño Andrew

-qué bueno que ya despertaste- ese era el Inglaterra que tanto amaba, con su piel rosácea y sus brillantes ojos verdes, volvía a ser el de siempre-nada mal para tu primer hechizo

-para que veas que haría cualquier cosa por ti-Estados Unidos lo abrazó sin el latente temor de que se desvaneciera entre sus brazos una vez más


Varios años después...

-entonces... papá dijo que podía patinar en el hielo y él me enseñó cómo dar saltos-Andrew, con sus aparentes diez años contaba felizmente el estupendo día que había pasado con Alfred

-me alegra que te divirtieras-Arthur estaba tejiendo en la sala de su casa en New York

-¡fue fantástico!... hubieras ido con nosotros-dijo sentándose al otro lado de la sala

-sabes que no puedo...

-¡Iggy! ¡ya traje la leña!- Alfred, con la conocida chaqueta de aviador, entraba con los maderos cortados para la chimenea

-bien... te has ganado un descanso-dijo Arthur palmeando el lugar junto a él

-¡perfecto my love!- dejó la madera junto al fuego y tras atizarlo un poco fue donde su esposo

Alfred le miró divertido, y de forma traviesa levanto una mano-¡ah no! ¡Alfred F Jones!... no te atrevas a tocarme

-pero son mis bebes-hiso un puchero el americano

-lo son, pero tú querías tener trillizos, ahora te aguantas, después de todo el que tiene que cargar con ellos soy yo- Arthur tenía cerca de siete meses de embarazo, y en efecto, esta vez eran tres bebes, supuestamente serían niñas, pero para Inglaterra era una tortura que Alfred tocara el abultado vientre- y sabes que si me tocas me patearan hasta romperme una costilla

-eso nunca ha pasado, anda, sólo un momento...-insistía tiernamente el de ojos azules

-¡no! Están muy tranquilas, déjalas así-pero Alfred logró posar su palma sobre el vientre de su esposo, y la reacción no se hiso esperar, una serie de pataditas comenzó-... te odio

-y yo te amo... así como quiero a Andrew, y a sus hermanitas

FIN


N/A: Hola! y así termina este fic, gracias a todos por leer esta historia que se me ha ocurrido, en verdad que me da gusto compartirles mis ideas y que mejor que las disfruten como yo ^^

Este es el esperado final alterno, la verdad es que use lo del hechizo que en realidad era para otro fic... pero pensé otra cosa para el otro y esta me salvaba la vida en este fic XD

Sí, Alfred hará realidad su sueño de tener trillizos XD

Les diré que hay unos dibujos de este fic, aclaro que aun no los termino, pero si quieren les puedo avisar por PM cuando ya estén listos en mi DeciantART, sólo díganlo en un PM o en un review!

nuevamente gracias por leer, y sería lindo si me dejan un review :D