Candy iba caminando hacia el tocador, pero se encontró con una fila de señoritas que pugnaban por entrar, pero curiosamente éste se encontraba cerrado desde el interior; preocupada se dispuso a preguntar pero una de las señoritas la reconoció y le dijo:

- Señorita White , tiene que ayudarla por favor. La señora Annie , se ha encerrado en el tocador y no para de llorar, usted es su prima , tiene que hacer algo.

Candy alarmada por esa noticia , se dirigió a la puerta y habló:

- Annie, soy yo Candy, abre por favor.¿Qué es lo que ocurre? Habla conmigo

- Vete Candy, ya nadie puede ayudarme –gritó sollozando Candy.

Candy, al ver el alboroto alrededor pidió suavemente:

-Les suplico que se retiren , en el otro lado del salón , al lado izquierdo hay otro tocador para damas, por favor disculpen los incovenientes causados,pero como verán es importante hacer feliz a la flamante esposa.

Las damas a regañadientas, ansiosas por saber el motivo de la histeria de la flamante señora Cornwell, se retiraron hacia donde Candy les había sugerido, Candy aliviada , intentó otra vez hacer entrar en razón a Annie.

-Vamos , Annie ya se fueron todas, ahora ¿puedes abrir?

La puerta fue abierta lentamente, y Candy se introdujo rápidamente en el interior . Annie se encontraba, desaliñada y con el maquillaje dañado por el llanto .Y ni bien miró a Candy se arrojó a sus brazos sollozando amargamente.

-Candy, oh Candy , que he hecho…..yo .. no sé qué hacer…oh no, ahora nadie podrá ayudarme…

- Annie, para por favor si balbuceas de esa manera no logro entender nada…¿puedes tratar de respirar un momento?- ven aquí – lávate el rostro, inhala profundamente …..

Annie, hizo todo lo que Candy le sugería y de esa manera poco a poco se fue calmando. Con la seguridad de poder expresarse con más calma, Annie relató su encuentro con el conde Albert Andley.

-Pero que estás diciendo Annie! - exclamó alarmada Candy- no puede estar hablando en serio. Qué horror! Esto es injusto….¿Estás segura que eso fue lo que él te dijo o tú entendiste mal?

- ¡Claro que no Candy! no me creas tan desquiciada como para desperdiciar momentos preciosos junto a mi esposo, en el día de nuestra boda- se defendió Annie.

- Pero es que no lo puedo creer Annie, nada de eso tiene sentido, porque no solo se trata de ti, si no de su sobrino. ¿Tú crees que Archie, crea cada palabra de Albert si tú no decides poner fin a tu matrimonio?

- Estoy segura que sí Candy. Archie siempre ha mencionado con adoración a su tío el Duque de Escocia. Pero yo pensé que era un caballero anciano, jamás me imagine que tuviera el título de conde en Francia.-contestó Annie amenazando en las comisuras de sus labios, a poner un puchero como previo aviso de un llanto histérico.

Candy se movía lentamente de una lado a otro en la habitación, estaba furiosa pero una parte de ella no quería creer que Albert, actuara de esa manera, no lo creía capaz. No obstante, se preguntó ¿si por eso es que el conde no había hecho su aparición semanas atrás? .O¿ es que acaso esperaba la tan anunciada boda para dar la estocada final?

-Y lo peor de todo es que tengo que elegir entre mi matrimonio y mi padre , Candy –lloraba Annie.

Candy de una manera decidida, animada por el enojo y la furia que sentía en esos momentos, habló de una manera firme a Annie.

- No vas a tener que elegir querida prima. No lo voy a permitir. Voy a hacer lo que debí hacer desde un principio. Tú no te preocupes, solo arréglate todo el maquillaje que has arruinado y una vez calmada , ve y disfruta con tu esposo. Voy a enviar a la doncella para que te traiga un té y compresas para tus ojos. Mientras tanto no abras a nadie , porque voy a arreglar este asunto ahora mismo.

Y dejando a una Annie muy sorprendida. Candy enojada salió al salón a buscar al dueño de sus tormentos y ahora de sus pesadillas también.


Estuvo esquivando a través del salón a numerosos caballeros que galantemente se ofrecían a bailar con ella , pero que muy cortésmente Candy les negaba sus pedidos. En la zona del bar se encontraban reunidos , Archie , Albert,Terrence ,y otros caballeros que aprovechaban la ocasión para hablar de negocios.

Armándose de valor Candy alzó valiente la barbilla y se dirigió directamente hacia Albert.

-Duque de Escocia , oh perdón debo decir , Conde de Francia , ¿me permite unos minutos de su precioso tiempo?-le desafió Candy con la mirada.

Albert, la había visto atravesar el salón buscando a alguien .No había podido evitar mirarla y observar a todos esos caballeros acechándola, sin embargo en su interior sintió un grato placer al ver como ella se rehusaba a sus intentos de conquista. La vio acercarse a su grupo de caballeros, pero como el Duque de Grandchester, estaba ahí, pensó que lo buscaría a él, ya que había dejado claro que era su novia.

No pudo sentirse asombrado y halagado al mismo tiempo cuando en realidad era a él a quien buscaba. Así que con la mayor galantería posible respondió:

- Por supuesto señorita White , es todo un honor para mi- y dirigiéndose a los demás –Caballeros mis disculpas, pero esta hermosa dama merece toda mi atención. Permiso. Y así colocando una mano en la espalda de Candy la comenzó a guiar en dirección de la terraza.

Terrence preocupado por los antecedentes del conde, cogió de la mano a Candy para detener su paso y preguntar.

- Candy, ¿todo bien pecosa?

Candy que en ese momento se sentía en las nubes, reaccionó rápidamente y le susurró nerviosa:

- Sí , Terry , regresó en unos momentos.

Entonces muy a su pesar, Terry al ver que no había otra alternativa, la dejo ir con Albert.

Todo los invitados en el salón los observaban con curiosidad, algunos con enfado y otros asombrados, ya que era inevitable no ver que algo se traían entre manos y comenzaron a especular acerca de la pareja.

Llegaron pronto a la terraza, así que Candy no esperó más y se dirigió furiosa contra Albert.

-Con que derecho , viene aquí a perturbar la tranquilidad de mi familia .¿Es que acaso no le basta todo el daño que ha hecho que no siente contento y quiere mas?

¿Cómo puede exigir a mi prima una decisión basado en la desgracia de otras personas?

- Un gusto en verte otra vez Candy-repuso Albert serenamente.

-Grrrr – yo no creo que me guste para nada verlo aquí "my lord" o debo decir ¿"Monsieur"?-habló Candy enojada.

- Candy, no tengo la culpa de ser el heredero de esos títulos, pero si te refieres a tu prima Annie, creo que se merece exactamente cada palabra . Ahora está en ella decidir.-respondió Albert medio divertido al ver el rostro molesto de su adorada rubia.

-¿Es que acaso, va a forzarla a que se case con ud. Monsieur? ¿No ha pensado en todo el dolor que le estaría causando a su sobrino?¿Es que no es importante para usted su felicidad?

-Uhmm no, por supuesto que no deseo casarme con su prima Candy, y le puedo afirmar que la felicidad de mi sobrino es lo único que me interesa, pero su prima no se puede ir por mundo haciendo lo que a ella se le venga en gana como si los demás fuésemos peones .

- Oh , my lord .Pero entonces para usted los demás si podemos ser parte de su juego de Ajedrez ¿verdad? No cree que eso es también hipocresía de su parte?-espetó Candy

- Candy, sé que no tienes la mejor imagen de mi persona –se sinceró Albert- pero debes entender que no puedo permitir que los asuntos serios se tomen a la ligera. Sé muy bien que no me comporte de la mejor manera contigo allá en Francia, si no te hubieras ido…. Mi orgullo no me habría dejado ver el daño que te estaba haciendo.Y por eso te pido…. -hizo una pausa- No... te ruego por favor puedas perdonar mi insolencia.¿Podrás brindarme tu perdón Candy?

Candy se había quedado muda ante tal declaración de Albert. Había oído mal o es que su querido rubio le estaba pidiendo perdón. Vaya …. Vaya ...jamás se lo habría imaginado, aunque en su corazón ya lo había perdonado ni bien hubo abandonado el castillo, decidió que no se lo iba a poner fácil.

- Si desea mi perdón mi Lord, por favor retire lo pedido a mi prima Annie por favor- rogó Candy.

- Candy-susurró Albert rozando el rostro de ella con la palma de su mano- no me pidas eso preciosa …. Porque no puedo hacer eso….Yo …

-Entonces permítame hacerle una oferta – le cortó Candy- Perdone a mi prima Annie y yo …. Yo..aceptaré y firmaré el nuevo contrato matrimonial que usted mande a redactar.

-¡ Candy! Exclamó Albert- pero que cosas dices – no puedes estar segura de lo que me estas pidiendo-no estarás hablando en serio.

- Oh, Monsieur, lo que le digo va muy en serio; a menos que.-Candy asintió tristemente – a menos que … ya haya encontrado una esposa- gimió Candy- Oh que tonta soy , seguramente es Lady Barns….

-Shhhh – calma Candy – le aseguro Albert-no he encontrado otra esposa, porque la verdad es que yo…. –después de una larga pausa y tomando aliento Albert confesó- Candy , has sido una amenaza desde que te vi por primera vez en el salón del castillo. No he dejado de pensar en ti ni un momento.

Candy, asombrada susurró:- Pero tú me odias Albert…

-—Eso no es cierto Candy –contestó Albert—su voz sonó súbitamente áspera—. Hasta cuando estaba dolido y furioso, te llevaba en la sangre. No podía olvidarte. Así que me dije que eras como las demás, que solo te preocupaba el dinero y las cosas materiales. Cada vez que volvía a tu lado, me era más difícil fingir. Quería abrazarte toda la noche ... pero no lo hice porque sabía que me derrumbaría y te diría lo que sentía realmente. Y pensaba que a ti te daría igual.Y sabía lo precario que era nuestra situación, en cualquier momento yo podría terminar ese contrato nupcial, y que tú serías libre para marcharte otra vez, y yo ya no tendría poder para hacerte regresar.

Candy emocionada no pudo más y lo abrazó y le dijo:

—Tú siempre has tenido poder sobre mí —le dio un beso en la garganta—. El poder del amor... desde el principio. Hasta cuando me ofreciste ese acuerdo. Quería odiarte, pero no podía.

Esa última noche en el castillo —dijo él—, me prometí que en la mañana me pondría de rodillas y te suplicaría que me perdonaras... y te rogaría que te casaras conmigo. Te confesaría todo. Pero con mucho dolor y desilusión enfrenté la realidad al ver que habías escapado ,así que estuve postergando venir a Londres. La boda de Archie, fue lo que me hizo tomar la decisión, —Intenté no hacerlo. Quería liberarte completamente. Pero me di cuenta de que no podía marcharme. No sin decirte una palabra, sin abrazarte una última vez .… Candy- le habló dulcemente el rubio-¿puedes perdonarme después de todo lo que ha pasado entre nosotros? ...¿Serás mi esposa?

Ella asintió, maravillada:

— ¿Lo dudas? Siente mi corazón Albert, siente cómo me haces sentir….pero ¿...Por qué no me dijiste que me amabas ? Porque tú lo sabías... ¿verdad?

—Sí —dijo él—. Lo sabía —se quedó en silencio un instante—. Así que, lo lamento si te asusté.

—Estaba asustada de mí misma —dijo ella—. Del modo en que me hacías sentir.

Él sacudió la cabeza.

— ¿Cómo puedes quererme todavía, Candy, cuando te he tratado tan mal?

—Podría haber sido peor —dijo ella—. Podrías haberme excluido completamente de tu vida.

- Eso no va a ser posible princesa -Aún así ¿quieres ser mis esposa? ¿deseas casarte conmigo Candy ?

—Oh, sí, amor mío. Sí, lo haré.

Él la estrechó entre sus brazos.

—Entonces, me parece, querida mía, que tenemos un pacto.

— ¿Para doce meses? —sonrió ella.

—No —Albert la miró a los ojos, en los que brillaban el amor y la lealtad—. Para el resto de nuestras vidas, mi amor.

El tiempo pareció detenerse, como si un duende hubiera bloqueado las agujas del reloj, hasta que ella creyó oír de nuevo un tictac, que no era sino el latido de su corazón, al sentir en su boca los labios de Albert besándola dulcemente.

CONTINUARA…..