ginebraremyhadley: me alegra que te haya gustado lo de la ventana :) no estaba muy segura de esa parte cuando la escribí haha, gracias por tus comentarios :D
yasliz: muchas gracias por seguir mis historias y me alegra que te gusten, aprecio mucho tus comentarios :D
jossy: valentina estará mas que involucrada :) gracias por seguir leyendome! =)
basketcase89: aw haha, a su dragoncita :) gracias por seguir comentando :D
DenALuCab: muchaas gracias por comentar :D y por leer :D espero te siga gustando lo que qeda de la historia :)
De nuevo, perdón por el retraso, para remediarlo un capitulo un poco mas largito :) gracias por seguir leyendo :)
-Pía-
La ansiedad en estos momentos era asfixiante, todo dependía de mi y si lo arruinaba hasta ahí terminaría todo. Quitarle los papeles a Kike no sería nada sencillo, pero el punto a mi favor era que ya lo tenía donde lo quería, un par de juegos más y el caería rendido ante mi seducción. El pasillo hacia el patio de la casa se me hacía eterno, mi corazón latía con nerviosismo, una parte de mí tenía miedo, miedo de que esto se saliera de control y fuera más allá de lo que debería. Gentilmente me detuve en la entrada del patio y asomé mi cabeza viendo la escena alrededor, me mantuve escondida para que nadie pudiera notarme.
Mis ojos escaneaban todo el lugar, buscando una señal de Kike. La mamá de Nina había llegado, eso solo significa problemas, pero había muchas cosas sucediendo para preocuparse por eso. Mis ojos circularon todo el lugar, observando a los trabajadores, los adornos, la comida y a los invitados, de los cuáles, uno llamaba mi atención. Una sonrisa creció en mis labios y suspiré, podía sentir mi aliento atorarse en mi garganta, ahí entre Marisa y Axl estaba mi Valentina, sorpresivamente en un vestido, me preguntaba si Marisa había tenido problemas en convencerla, y si los tuvo, si que estaba agradecida con ella, Valentina se veía increíble! Traía puesto un vestido negro y corto, mis ojos rápidamente subieron desde sus piernas hacia su cara, no podía sacar sus piernas de mi mente, se veían suaves y tonificadas, mi Valentina si que hacía ejercicio. Se veía hermosa maquillada, era impresionante como un poco de delineador podía resaltar sus ojos chocolatosos, y sus labios se veían brillosos y dulces, muy incitantes. Por segundos pensé en cambiar el objeto de mi seducción, de Kike a Valentina.
Pero eso solo se quedaría en mi mente, porque mientras mordía mis labios creando las imágenes en mi cabeza una voz murmuró detrás de mí. "Kike se dirige a la biblioteca". Era Greta, me dio una sonrisa brillante y emprendió su camino hacia Nina, a ser su testigo. Miré a Valentina por última vez y noté que ella me miraba de vuelta, desde lejos me mando una sonrisa alentadora y levantó sus dos pulgares, yo le regresé la sonrisa y me volteé para enfrentar al pasillo de nuevo, mi destino, la biblioteca.
Caminé lento pero con confianza, el tener el apoyo de todos en está casa me llenaba con seguridad. Si ellos creían, si Valentina creía que podía hacerlo, entonces podría lograrlo. Mi confianza crecía con cada paso que daba y en poco tiempo ya estaba de frente con la puerta cerrada de la biblioteca. Hice un movimiento para alcanzar la perilla cuando en ese instante la puerta se abrió y detrás de ella se encontraba un Kike, como nunca lo había visto, preocupado. Ante la expresión de su cara una sonrisa se extendió por mis labios, si sus defensas estaban bajas, sería mucho más fácil quitarle los papeles. Kike me vio y sin pensarlo intento pasar por mi lado, pero yo alcancé a agarrar su corbata.
"A donde vas Kike" le pregunté mientras lo jalaba de vuelta a la biblioteca. Su expresión rápidamente cambio de ser una de preocupación a su típica cara de conquistador. Tenía la necesidad de reírme al ver el cambio en sus gestos, como era posible que después de enterarse que le habían quitado la llave estuviera conmigo como si nada hubiera sucedido.
Kike rió mientras yo lo empujaba lentamente hacia el escritorio "Pía, estoy un poco ocupado ahorita" me dijo mientras yo lo encasillaba entre el escritorio y mi cuerpo. Una pequeña risa escapó de mis labios mientras mi mano acariciaba su pierna, lenta pero firme. Lo sentí retorcerse cuando mi mano llego a su cintura, y mientras mi mano acariciaba su costado me incline para susurrarle al oído "¿Ocupado para esto?" Reí en su oído y gentilmente agarre el lóbulo de su oreja entre mis dientes y le di una pequeña mordida, gimiendo Kike inclino su cabeza para besarme pero yo me aleje riendo.
"Paciencia" le dije sonriendo mientras pasaba mis manos por su pecho, incitándole a quitarse su saco. El obligó y con su sonrisa creciendo en sus labios se quito el saco. Me incline nuevamente hacia el, acercando mi boca con la suya, lo miré fijamente a los ojos y sentía su respiración muy cerca de la mía. Sin romper su mirada, mis manos agarraron unos dados rojos que se encontraban en el escritorio, antes de que Kike pudiera juntar sus labios con los míos me aleje de nuevo.
Levanté mi mano y la puse entre nuestros cuerpos "¿Que tal si jugamos un rato?" le ofrecí abriendo mi mano. El observó por un segundo los dados y con una media sonrisa levantó su cara y me miro. Con su sonrisa obtuve su respuesta. Sonriendo me aleje de el y camine hacia un extremo de la mesa. "El que lancé un número mayor, le dice al otro que hacer". Kike rió y lentamente camino hasta llegar detrás de mi "¿Vas primero?" me preguntó susurrándome al oído.
Sonreí al escuchar el deseo en su voz, en pocos minutos lo tendría a punto de explotar. Con seguridad lancé los dados, no preocupándome mucho del número. Kike rió nuevamente al ver que había un dos y dos marcado en cada dado. "Un número bajo" me dijo mientras agarraba los dados con su mano. Yo solamente le sonreí y esperé a que lanzará. Lanzó los dados sobre la mesa y yo resople al ver el resultado, 5. Una vez más Kike iba ganando. Me acerqué hacia el y empuje los dados con mi mano al otro extremo de la mesa.
"Entonces" le dije mientras jugaba con su corbata "¿Que vas a querer?" Alcancé a ver como sus ojos se movían por todo mi cuerpo centellando con lujuria "Fuera la ropa" me dijo "Fuera toda" me repitió.
Que elemental, yo pensé, la obvia respuesta de cualquier hombre. Si hace 6 meses alguien me hubiera dicho que me quitará la ropa, sentiría el interior de mi cuerpo retorcerse con repugnancia y temor y ahora risa me daba con la respuesta inocente de Kike, no parecía dar tanto miedo como nosotras lo pensábamos.
Con mi mano aún sujetando su corbata lo empujé hacia atrás y el cayó sentado en la silla que se encontraba detrás de el. Rió con sorpresa y mordió su labio inferior mientras veía todo mi cuerpo con ganas de devorarlo.
Meneé suavemente mi cadera mientras mi mano lentamente bajaba los tirantes de mi vestido por mis hombros. Con un movimiento sutil y otra sacudida de mi cadera el vestido cayó sobre mis pies y solamente me encontraba parada en ropa interior, la cuál para la ocasión, era negra y de encaje.
Le ofrecí mi mano y el la sujetó, lo jalé hacia mi y mis brazos se arrastraron alrededor de su cuello "Va de nuevo" le dije en voz baja. Mis brazos se desenredaron de su cuello y agarré los dados "Pero ahora, tu primero" le dije mientras ponía los dados en su mano. El sujetó los dados y me sonrió con seguridad para después lanzarlos en el escritorio. "5 de nuevo" me dijo orgulloso. "No cantes victoria aún" le dije riendo mientras me inclinaba por los dados. "Te podrías llevar una sorpresa" agregue lanzándolos. Kike rió detrás de mí y aplaudió dos veces. "Seis" le dije volteándome hacia él.
"¿Y que hago?" Kike me preguntó "¿Me quito todo?" dijo mientras comenzaba a desenredar su corbata. Yo asentí y con un tono sugestivo le dije "Todo, todo" mientras Kike comenzaba a desabrocharse la camisa yo me acerqué pausadamente hacia él y puse mis manos sobre su cintura, acariciando su piel. Sentí su cuerpo temblar con sorpresa cuando mis manos comenzaban a desabrochar su cinto, con un movimiento rápido lo quité de su pantalón y lo puse en el escritorio. Kike veía con atención el movimiento de mis manos, el fuego creciendo en ellos, comencé a jugar con el botón de su pantalón hasta que lo abrí, esté cayendo hacia los pies de Kike.
Nuevamente lo empujé hacia la silla y me incliné hacia él "No mas juegos" le susurré. Me separé de el y agarré una mascada que estaba colgada en un perchero cerca, con fuerza agarré sus dos brazos y los extendí hacia atrás, amarrándolos con la tela. Escuche a Kike gemir de dolor cuando la ajuste contra sus manos. "Te gusta lo salvaje Pía" Kike dijo mientras movía sus manos bajo los amarres.
"Y aún empiezo" le contesté mientras agarraba su corbata, la extendí y la puse arriba de sus ojos y la ajuste, impidiéndole ver. Un gemido escapo de la garganta de Kike y tuve que taparme la boca para evitar reírme, si lo vieran ahora. Caminé hasta estar frente a él y me incliné en el suelo, lentamente pase mis manos por sus piernas descubiertas, subiendo por sus rodillas y mientras mis manos subían hacia su cintura sentí el cuerpo de Kike retorcerse, pidiendo más. Sin esperar más tiempo puse mis rodillas sobre la silla, cada una a lado de la pierna de Kike y me incline hacia el para susurrarle en el oído "Quiero que grites cuanto te gusta esto" me aleje de él sonriendo y muy apresuradamente me acerqué a la puerta para dar la señal de que estaba lista.
"Cuanto te gusta Kike?" le pregunté mientras me asomaba a la puerta buscando a Brenda. "Mucho, me gusta mucho mucho!" escuché a Kike gritar y no pude hacer nada mas que reír. Finalmente alcancé a ver el cabello negro de Brenda y le hice una seña, ella asintió y yo me volteé para ver a Kike de nuevo. Caminé hacia el e incline mi cuerpo para darle un beso en la mejilla. "Grita más" le dije mientras mis manos continuaban desabrochando su camisa, solo que una mano tocando mi hombro me impidió que siguiera. Me levanté y volteé esperando encontrarme con Brenda, en cambio, un par de labios se unieron con los míos.
Ahora los gemidos eran los que escapaban de mi garganta, sentí un calor ardiente crecer en mi mientras mis labios se movían al ritmo del otro par, mi deseo creciendo con cada movimiento. Reí en el beso cuando escuché de nuevo los gritos de Kike y me separé para encontrarme con la risa de Valentina. Reí de nuevo y agarre su cuello acercándola a mi boca de nuevo, nuestros labios se movían rápido y con desesperación, mis manos recorrieron sus brazos y lentamente comencé a empujarla hasta que chocamos contra el escritorio, emitiendo un gran estruendo, las dos nos alejamos preocupadas por el ruido que habíamos causado.
"¿Qué pasa Pía?" escuchamos la voz de Kike preguntar "¿Hay alguien más aquí?" Preguntó subiendo de voz. Con mis ojos le indiqué a Valentina que fuera a el y yo levanté mi vestido para ponérmelo. "No mi amor, solo estamos tu y yo" le dije mientras Valentina corría sus manos por su cabello. "Dime que te gusta Kike" le pregunté mientras me dirigía a la caja fuerte. "¿Te gusta rudo?" Valentina rió con mi pregunta y comenzó a jalar suavemente los chinos de Kike. "Me gusta mucho!" Kike gimió.
Entre risas mías y de Valentina finalmente pude sacar los papeles de la caja. "Pues ahora se volverá mas rudo" le dije a Kike mientras me asomaba por la puerta llamando a las demás niñas.
"Me gusta, me gusta" Kike dijo una vez más. Valentina se alejó de el y vino a mi lado, juntas observamos a Greta, Adela y Brenda entrar a la biblioteca.
"¿Te gustan lo golpes?" Adela le pregunto mientras se acercaba a él con las demás niñas. Valentina y yo las vimos golpearlo unos segundos hasta que decidimos que era mejor ir a entregarle los papeles a Ignacio.
"Estuviste excelente!" Valentina me exclamó mientras me jalaba por el pasillo, la adrenalina se sentía corriendo por nuestros cuerpos. Yo reí y me detuve en medio del pasillo, Valentina volteó a verme con la sonrisa más brillante que jamás le había visto, en medio del ruido y de los gritos sobre la boda de Nina yo la jalé con mi mano y conecte mis labios con los suyos, el deseo creciendo cada vez más. Lentamente separé mi boca de la suya para desagrado de Valentina "Ya tendremos mucho tiempo" le dije sonriendo. "Vamos a terminar con esto de una vez" Ella asintió y de nuevo me guió hacia el patio, donde Ignacio nos estaría esperando.
-Valentina-
Finalmente estaba fuera, todas las cuestiones ilegales de Kike habían sido descubiertas, Pía y yo no perdimos el tiempo en dejarle los papeles a Ignacio, quién estaba igual de orgulloso que todas nosotras, por fin le habíamos ganado la batalla a Kike. Ignacio estaba más que contento de hundir a Linares hasta el fondo y con seguridad salió de la casa para ir a los juzgados, dejándonos a todas a lidiar con un nuevo asunto que llevaba el nombre de Nina.
Al parecer todo había sido una farsa, mientras Pía y yo estábamos en la biblioteca un estallido de gritos y de golpes se desataba en el patio, Nina se veía más deprimida que nunca y corrió hacia su cuarto seguida de Marisa, mientras que de la casa salieron todos los invitados, incluyendo su madre, Rafa y Carlucho, este último grandes estragos había causado ya.
La casa estaba irreconocible, había comida, sillas y bebidas regadas por todas partes, silenciosamente Pía y yo comenzamos a recoger, pero era imposible que lo hiciéramos nosotras dos. Fue solo hasta que observamos a Marisa correr por la casa gritando el nombre de Nina como loca que nos dimos cuenta que algo andaba mal. Dejando caer todos los implementos que estábamos usando corrimos detrás de Marisa a ver que era lo que pasaba ahora. Con Nina y su registro de intentos de suicidio todo podía esperarse.
Casi choco con Marisa cuando de repente se paró fuera de la casa, mis oídos temblaron al escuchar el tremendo grito que Marisa emitió cerca de mi oreja. Dirigí mi mirada hacia donde los ojos de Marisa observaban y casi grito yo también. Nina estaba parada en la cornisa a unos pasos de caer al suelo. El grito de Marisa había sido tan fuerte que había llamado a Greta y Adela, quiénes llegaron a nuestro lado en un par de segundos. Sentí a Pía ponerse rígida a mi lado y moví mi mano para juntarla con la suya, ella la apretó de regreso y se acercó hacia mi "Llama los bomberos" yo asentí y dándole un último apretón a su mano corrí hacia la casa.
Parecía que después de salir de un problema nos metíamos a otro, nunca había tranquilidad en esta casa, con razón Maca estaba harta de todas, nosotras mismas nos hacíamos la vida imposible. Con un suspiro de cansancio agarré el teléfono de la cocina y marqué el número de los bomberos. Entre tanta pregunta del señor que me contestó seguramente ya habían convencido a Nina de que bajará del techo, giré mis ojos con frustración cuando le dije al señor por última vez la ubicación de la casa y le colgué, cortándolo en medio de otra pregunta. De nuevo me dirigía hacia las afueras de la casa cuando las demás niñas ya venían entrando, yo sabía, nosotras éramos más eficientes que los bomberos.
Pía se acercó hacia mí y agarró mi mano "Vamos con Nina" me dijo y seguimos a las demás que subían ya al cuarto de Nina y Marisa. En estos momentos todas nos sentíamos cansadas y agotadas, queríamos un respiro y por una vez en todos los 6 meses que estuvimos aquí queríamos sentir que todo estaba en paz. Una vez que llegamos al cuarto, Marisa se lanzó a abrazar a Nina, la cuál sorpresivamente suspiró con el cariño, yo me senté en la cama de Marisa y Pía se sentó atrás de mi, lentamente sentí sus brazos rodear mi cuello por detrás, suspire cómodamente y me recargue en ella, puse mis manos arriba de sus brazos, manteniéndolos alrededor de mi. Adela me miro y me dio una pequeña sonrisa que yo tímidamente regrese.
Nos quedamos varios minutos absorbiendo el silencio que había caído entre nosotras, era cómodo y relajante, cada quien hundida en sus propios pensamientos y sentimientos. Nina se encontraba sollozando en los brazos de Marisa, Greta parecía perdida en otro mundo, con su mirada ida y nublosa, me imaginaba que pensaba en cierta persona cuyo nombre empezaba con E. Adela simplemente veía a Nina, mientras que en su cabeza peleaba con los recuerdos de su mamá. Fue en uno de esos momentos cuando Adela decidió romper el silencio "Ya se" dijo dirigiéndose a todas nosotras "Ya se que nos ayudará" agregó con la típica sonrisa de Adela Huerta que solo significaba problemas.
Cada vez era más fácil escapar de casa de Maca, la cuál ya había regresado junto con Teo, como quiera, si se daban cuenta no nos importaba, habíamos hecho mucho por está casa que una noche fuera no nos caería mal. Greta fue la primera en salir de casa, tenía el don de callar a esos perros, en pocos minutos nos encontrábamos en la calle pidiendo taxis para dirigirnos al Límite. Esa era la gran idea de Adela, bailar y brindar para olvidar. Pía y yo éramos las únicas que no habíamos ido a esa lugar, nosotras éramos como las niñas mas bien de la casa, más por acción que por pensamiento, que mientras mis ojos circulaban su cuerpo mi mente se llenaba de imágenes que no eran de una niña bien, especialmente después de nuestro encuentro en la biblioteca.
Salimos del carro cuando nos encontrábamos fuera del Limite y me tomé un par de minutos para admirar a Pía antes de entrar, usaba ropa que yo jamás la vi usar en todos los seis meses, especialmente estaba embobada con sus pantalones oscuros que estaban completamente pegados a sus piernas. Pía me miraba sonrojada mientras mis ojos se movían de arriba hacia abajo por todo su cuerpo, me iba a ser imposible quitarle las manos de encima. Pía jaló de mi mano y me hizo volver a la realidad, con una pequeña sonrisa la seguí hacia dentro del antro.
Mientras bajábamos las escaleras la música se iba haciendo cada vez más clara, Adela y Greta incluso ya se encontraban bailando mientras se dirigían hacia el grupo de gente que estaba cerca de las bocinas. Pía continuaba jalando de mi mano y me llevo hacia las demás mientras ella también comenzaba a moverse con la canción que sonaba.
La música suena tan bien, que me conecta con la física, y tú también estás muy bien, es tu sonrisa que freeza.
Reí al ver a Greta subirse a la tarima como en sus días de Lola happy hour y darle un pequeño baile a los demás. Adela le chiflaba desde la pista y Nina y Marisa habían ido en línea recta al bar, algo me decía que Nina lo necesitaba.
Así los dos a puro love, nos contemplamos con felicidad. Y no es amor es conexión, una secuencia de creatividad.
Pero mi mente dejo el mundo cuando sentí el cuerpo de Pía moverse contra el mío. Podía sentir su espalda rozar mi pecho mientras lentamente ella bailaba contra mi. Escuché la música y me deje llevar, pase mis manos por su abdomen, dejando que mis uñas rasguñaran su blusa. Su cabeza se inclinó hacia atrás y podía sentir su respiración en mi cuello, planté un beso en su mejilla y gentilmente sujeté su brazo volteándola hacia mí y ella en respuesta puso sus brazos alrededor de mi cuello, la agarré firmemente de la cintura mientras su cuerpo se movía al mismo ritmo que el mío.
Mantente aquí cerca de mí, mueve tu cuerpo con seguridad. Errático me tienes hoy, el gran despiste de tu seducción.
Mis manos recorrieron su espalda y la sentí arquearse con el contacto, mis labios bajaron hacia su garganta y comencé a besar la piel de su cuello mientras que suavemente pasaba las yemas de mis dedos debajo de su blusa acariciando su espalda baja.
Come on baby, do it, do it. Come on baby, do it right. Come on baby, do it, do it, I can make you feel alright.
Pía soltó sus brazos de mi cuello y los descanso en mis hombros, mis dedos lentamente subían cada vez más sobre su espalda, hasta que mis manos completas acariciaban su piel, está ardía con mi contacto. Su cabeza bajo hacia mi cuello y escuché un gemido emitir de su garganta. Recorrió sus manos desde mis hombros hasta mi cadera y con un simple movimiento me jaló acercándome hacia ella, no dejando ningún espacio entre nuestros cuerpos.
Come on baby, do it, do it. Come on baby, mueve más. Come on baby, do it, do it, I can make you feel alright.
Sentí los escalofríos dispararse por todo mi cuerpo con la fricción que causaba el movimiento de nuestras caderas. Inclinó su cabeza hacia mí y yo me acerque para besarla, pero ella movió su cara y sentí su aliento tibio en mi oreja "¿No tenemos algo pendiente?" Me susurró y mis labios formaron lentamente una sonrisa juguetona.
The music sounds, the music sounds, te lo confieso soy un criminal.
Dejo caer sus manos de mi cadera y sujetó mi mano, la miré a los ojos, los cuáles centellaban con deseo, mientras lentamente me empezaba a guiar fuera de la pista de baile, sus ojos nunca dejando los míos, podía sentir la electricidad correr entre nuestras manos.
The music sounds, the music sounds, este sonido es algo criminal.
Ella se movía como si supiera exactamente a donde iba, solamente volteó hacia el frente cuando bajamos un escalón. Me sonrió un segundo antes de entrar por una cortina roja que se encontraba en una esquina del lugar.
Te encuentras bien, te veo tan bien, tu cuerpo flota con mi música.
Detrás de la cortina se encontraba un sillón largo y rojo recargado a la pared y una luz muy tenue iluminaba el cuarto. Pía dio un último jalón a mi mano y las dos terminamos en el centro del cuarto, sin esperar más puso sus manos detrás de mi cabeza y acercó mi cara con la suya poniendo sus labios sobre los míos.
Entrégate, vuelve hacia mí, aprieta fuerte, siente de verdad.
Sujeté su cadera con mis manos y junte su cuerpo con el mío, mis manos moviéndose de arriba hacia abajo por sus costados. Nuestros labios se separaban rápidamente y con desesperación, gentilmente mordisquee su labio inferior y Pía gimió con la sensación.
Me salió sol, te salió a vos. Hoy despegamos como un power jet.
Mis manos rápidamente buscaban la entrada por debajo de su blusa, pero antes de que pudiera hacer más sentí sus manos empujarme hacia el sillón y caí en el con un ruido sordo.
Mi estímulo es tu emoción, me pones loco no hay comparación.
Se acerco a mí con una sonrisa traviesa, esta nueva cara de ella me tenía a punto de explotar. Puso sus rodillas una a lado de mis piernas sentándose sobre mí, gemí al sentir su cuerpo tan pegado al mío, radiaba calor por cada extremo de mi cuerpo, agarré su cara entre mis dos manos y la acerqué hacia la mía devorando sus labios con los míos.
Sin más que hacer quieres caer, ya en mis brazos es sentir amor. Me acercó a ti, pongo a mover todo mi cuerpo como MIA.
Nuestra respiración aumentaba cuando nuestros labios se separaban, podía sentir el calor crecer y descargarse por todo mi cuerpo, mis manos recorrieron su espalda por debajo de su blusa, enterrando gentilmente mis uñas cerca de su columna mientras ella se inclinaba más hacia mi con un gemido.
Come on baby, do it, do it. Come on baby, do it right. Come on baby, do it, do it, I can make you feel alright.
Mis labios dejaron los suyos y comenzaron a besar su quijada y dirigirse hacia su cuello. Pía inclinó su cabeza hacia atrás, dejando su cuello descubierto, mi lengua recorrió su garganta y se adhirió en su punto de pulso, mi boca lentamente devoraba su cuello y escuché un gemido fuerte dejar sus labios mientras sus dedos se movían en mi cabello rastillando mi cabeza con sus uñas suavemente.
Come on baby, do it, do it. Come on baby, mueve más.
Sentía su cuerpo temblar con mis besos, era agonizante la sensación que causaba la fricción del movimiento de su cadera contra la mía, necesitaba más. Mis manos dejaron su espalda y lentamente bajaron hacia su abdomen, la sentí retorcerse con mi contacto.
Come on baby, do it, do it, I can make you feel alright.
Mis labios dejaron su cuello y volvieron a conectarse con los suyos mientras mi mano subía cada vez más hasta llegar al alambre de su sostén, comencé a juguetear con él metiendo lentamente mis dedos debajo de esté.
The music sounds, the music sounds, te lo confieso soy un criminal.
Antes de que pudiera continuar el trayecto con mis dedos sentí sus labios dejar los míos y su jadeo me hizo abrir los ojos. Me miró con ojos obscurecidos y pupilas dilatadas y entre jadeos me dijo "Que tal si dejamos a las otras aquí y continuamos en la casa" Yo le asentí, sintiéndome completamente enrojecida. "Vamos"
continuara con capitulo final (:
