Akashi, al darse cuenta que caería, giró sobre su pie izquierdo que apenas alcanzó a tocar el borde de la baranda de la terraza, lo que le permitió caer violentamente al suelo. Su cara y todo su cuerpo, se azotó de tal forma, que Kuroko pensó que había caído inconsciente. Kuroko corrió hacia él ayudando a Akashi a sentarse sobre las frías baldosas.

- Tetsuya, pídeles que salgan por favor- le pidió muy bajito, casi inaudible para el mismo Kuroko.

- Por favor salgan todos - pidió Kuroko.- Yo me quedaré aquí con él.

Todos salieron de la habitación de mala gana. Kagami lo hizo a regañadientes. No quería dejar a Kuroko con ese loco demente.

Kuroko miraba de reojo a Akashi quien no se movía de su posición. Tenía la mirada perdida. Parecía una estatua, si lo pensaba bien, ni siquiera lo había visto pestañar.

- Ven Akashi- entremos a tu habitación- hace frío en este lugar- le dijo Kuroko extendiéndole una mano para ayudarlo a levantarse. Akashi la tomó y se paró apenas. Todos los músculos de su cuerpo le dolían, pero lo que más le dolía en ese momento era su pecho. Sentía una opresión en él, que apenas lo dejaba respirar.

Kuroko lo llevó hasta su cama y ahí se quedó sentado por unos minutos. Akashi comenzó a temblar. Parecía estar en shock. Kuroko lo recostó en su cama y lo cubrió con las mantas. Akashi apenas sintió el contacto con su almohada, comenzó llorar como un crío, su llanto era desgarrador.

- Akashi-kun- le dijo Kuroko acariciándole tiernamente. – Ya verás que de alguna forma, las cosas mejorarán de ahora en adelante.

Pero Akashi no le respondía solo lloraba. Kuroko no sabía bien qué hacer. Sabía que Akashi no querría que lo viera así. Quizás sería mejor salir. Y dejar que entrara su tío…

- Akashi-kun, iré por tu tío – me imagino que prefieres que esté él aquí …..

- No- le dijo Akashi entre sollozos- Por favor quédate a mi lado un rato más- no me dejes solo – le dijo sin mirarlo, buscando la mano de Kuroko.

- Aquí me quedaré, todo lo que necesites Akashi- le dijo Kuroko emocionado sosteniendo su mano– Siempre podrás contar conmigo, los dos.

Akashi se sorprendió con ese comentario. Sabía que Kuroko se refería a su otro yo. Aquel que casi lo había lanzado al vacío y que por un acto reflejo de su otro ser conciente más interno, logró salvarse en el último segundo de morir.

- Kuroko, tengo miedo- le reconoció Akashi. – Ya no sé quien soy, no me reconozco a mí mismo. En algún punto, siento que el Akashi Seijuro se perdió. No sé que quedó de mí. Siento que soy pedazos de algo roto.

- Bueno, tendrás que comenzar a componer esos pedazos y a unirlos. Y descubrir quien eres. Pronto te darás cuenta, que ustedes son solo uno, que no tienen que vivir en forma independientes, doblegándose entre sí, solo tienen que escoger volver a vivir unidos. Ya que ambos, son Akashi Seijuro.

- Suena tan fácil- pero no sé si podré- sollozaba. No tengo las fuerzas ahora.

- Bueno, ya las tendrás, el Akashi-kun que yo conozco, puede vencer todos los obstáculos. Es la persona más fuerte e inteligente que conozco, solo que estás cansado y triste. Es tiempo de recargar energías, y volver a empezar.

- ¿Aún después de todo el daño que he hecho?

Kuroko sonrió.

- No es que todo sea tu culpa Akashi-kun, no te asignes toda la responsabilidad. – Finalmente he llegado a creer que las cosas sucedieron cómo tenían que suceder. – Creo que algo llamado "destino" que es más poderoso que todos nosotros, actuó como tenía que actuar.

Akashi no podía para de llorar. Kuroko lloraba a su lado en silencio. Era muy duro verlo así. Solo recordar haberlo visto lanzarse al vacío, hacía que su pecho se comprimiera.

El llanto de Akashi podía traspasar las paredes y todos estaban muy conmocionados. Nadie podía creer lo que había sucedido. El Padre de Akashi estaba sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, tapándose la cara horrorizado.

- Déjame llevármelo a Inglaterra con mi familia- quizás allá pueda descansar , distraerse y recuperarse- le dijo su cuñado sentándose a su lado. Mi madre añora volver a verle al igual que mis hermanas. Allá tiene primos. Quizás un cambio le vendría bien.

- Lo pensaré- le contestó escuetamente. Todo se salió de control.

- Si, no puedo creer cuando llegamos hasta este punto.

Aomine miraba como Kagami parecía un león enjaulado. Sabía perfectamente, que quería entrar a ese cuarto y estar cerca de Kuroko en caso de que lo necesitara. Aomine lo miraba con envidia. Sin duda, Kagami era mucho mejor hombre que él.

- Tetsuya he hecho todo mal. He vivido mi vida en pos de lo que mi padre me ha obligado hacer, aún cuando sabía que esa no era la forma correcta de hacer las cosas. Tú siempre me lo dijiste, y aún así, no te hice caso. Tus consejos siempre se asemejaron a los de mi madre. ¡La extraño tanto!. Tampoco se me permitió llorar su muerte ni nada. No puedo ni recordarla, ni mencionarla. No soy libre. No tengo amigos, porque me creo un ser absoluto y no permito que nadie me contradiga ni desafíe. Tetsuya, no quiero seguir así.

- Akashi, tu vida sin dudas no ha sido difícil. Pero si tienes amigos, en tu escuela todos te admiran, también hay personas que te quieren. Mira a tu tío, viviendo acá, sólo por ti. Su casa y familia están en Inglaterra. Nos tienes a nosotros y sé que no es mucho pero también me tienes a mí.

Akashi lloraba más fuerte.

- Extraño tanto a mi madre- la vi sufrir tanto y nadie hizo nada por ella.

- Eso no es así, mi madre era su amiga, ella sufría, pero porque sabía que partiría luego producto de su enfermedad y que los dejaría solos. Tu padre hizo todo lo posible y contrató a los mejores médicos para que la ayudaran, pero ya era muy tarde.

Akashi sollozó más fuerte. Lloraba como un niño pequeño. Lloró al menos por una hora más. Kuroko estuvo a su lado hasta que producto del cansancio cayó profundamente dormido.

Kuroko salió muy despacio de la habitación. Afuera pudo encontrarse con Kagami que cabeceaba sentado en el suelo, con el tío y el padre de Akashi, que estaban atentos a todo.

Kagami al sentir la voz de Kuroko se despertó de inmediato.

- ¿Cómo está?- le preguntó Ayumu a Kuroko

- Se quedó dormido hace unos 10 minutos. Los ojos de Kuroko estaban sumamente rojos e hinchados. Producto de todo lo que había llorado junto a Akashi.

- ¡Gracias Kuroko por venir y salvar a mi hijo!- le decía el padre de Akashi

Kuroko lo miró muy serio con su inexpresivo rostro. El Padre de Akashi entendió muy bien esa mirada.

- Kuroko - Ya perdí a mi esposa, no quiero perder a mi único hijo.

- Entonces hágaselo saber- nunca en mi vida pensé que lo vería así- Golpeado, herido, derrotado. - Su hijo producto de todo lo vivido ha desarrollado dos personalidades. El que se hace llamar "el yo absoluto" que no quiere dejarlo vivir. Hay que tratar que vuelva el Akashi normal.

- ¿ El yo absoluto?- le preguntó el Padre de Akashi

- Akashi desarrolló esa segunda personalidad. Cuando él aparece, nadie lo puede contradecir. Se cree dueño y señor de la verdad, y puede llegar a ponerse muy violento. Aunque creo que usted, ya tuvo un encuentro con él ¿Verdad?

- Debemos llamar al doctor- comentó su tío

- Si- hazlo, de inmediato.

- Chicos, quieren dormir un poco- les podemos facilitar unas habitaciones.

- Lo lamentamos, pero ahora tenemos clases- dijo Kagami en tono posesivo, tomando a Kuroko por el brazo.

- Yo hablaré con sus escuelas. Conozco al director, les diré que tuve un problema y que les pedí que me ayudaran. De seguro no lo objetará

- Yo tengo prueba, no puedo faltar -dijo Kise, quien se encontraba sentado en el suelo pero no se había perdido ninguna palabra de lo que se había dicho.

- Yo también- dijo Aomine. - Si falto, estoy muerto.

Midorima estaba en shock. Pero él también debía regresar.

- Está bien. Mis hombres los llevarán a su casas y luego a sus escuelas. Les agradezco que hayan venido a avisarnos, y que hayamos podido detener esta desgracia. Se los agradezco. Por favor, les pido que no comenten a nadie lo que aquí ocurrió. Ya que, me temo que si este rumor se extiende, ahí sí que sería el fin…

- No se preocupe, no comentaremos nada- El tema es demasiado delicado. Akashi fue nuestro capitán y nos condujo a muchas victorias. Es lo Menos que le debemos- le respondió Aomine

- Kagami- kun ve tú- yo me quedaré- le decía Kuroko a Kagami. - Quiero ver cómo despierta y qué dice el doctor.

- No, no te dejaré aquí solo- exclamó enojado. – Vas a terminar desmayándote- Sólo vamos a descansar un rato.

- Llamaré de inmediato al doctor para que lo vea. No vaya a ser que despierte y sea peor- dijo el padre de Akashi

- Bien - ¿dónde podemos descansar un rato?- preguntó Kagami

- Aquí hay una habitación que pueden utilizar. Tiene dos camas ¿o prefieren una habitación individual?.

- No se preocupe. Esta estará bien- de todas formas, no creo que podamos dormir mucho- le respondió Kagami.

- Cualquier cosa les avisaremos. Y luego de eso, el Padre de Akashi fue a llamar al doctor y su tío Ayumu fue a supervisar el sueño de su sobrino.

- ¿Estás bien?- le preguntó Kagami – Este día ha sido emocionalmente duro para ti- le preguntó Kagami preocupado.

- No, creo que no lo estoy. Lo único que quiero es dormir Kagami-kun. - En verdad, si prefieres, anda a tu casa a descansar. No vale la pena que te quedes aquí. Ni siquiera eres amigo de Akashi

- Puede que no lo sea de él, pero si soy tu amigo. Y no me gusta nada el aspecto que tienes. Se nota que no estás bien.

- No- Le dijo Kuroko conmocionado. – Siento que se me va a reventar la cabeza.

Kagami lo miró y por primera vez pudo notar lo que estaba sintiendo Kuroko al mirarlo a sus ojos, lo había podido ver. Kagami se acercó a él y revolvió los cabellos de la forma en que siempre lo solía hacer, y lo arrastró al dormitorio.

A pesar de estar extenuados, Kagami no podía dormir. Todo había sido muy fuerte. Nunca pensó que Akashi estuviera tan mal y fuera tan infeliz. Él que era un As del deporte, había sido el capitán de la generación de los milagros, era millonario y tenía excelentes notas, no pensó que tuviera una vida tan miserable, que sintiera tantas culpas y llevara una vida tan infeliz. De hecho le sorprendió que su padre lo hubiera golpeado de esa forma tan brutal. Tenía el rostro deformado y su ropa estaba toda cubierta de sangre.

Pero lo más que le llamó la atención, fue que hubiera cedido ante las palabras de Kuroko y que sólo hubiera querido hablar y estar con él, teniendo a Mirodima ahí, quien era mucho más cercano a él. O a su tío. Sólo había querido hablar y estar con él en un momento así. ¿Qué significaba eso? ¿sería que Kuroko era capaz de transmitirle la paz que necesitaba? ¿Qué sentía Akashi por Kuroko?. Aomine le había mostrado el mensaje que les había enviado a los demás, y era distinto al que le había enviado a Kuroko. A Kagami se le encogía el corazón de pensar en cómo tenía los ojos su compañero por tanto llorar ese día.

Kagami sabía que era una idiotez sentir celos de una persona que había estado a punto de suicidarse y que era prácticamente un psicópata demente. Pero la reacción de ambos le había llamado la atención. Pero bueno, Kuroko había andado especialmente sensible ese día. Y lo vivido había dejado a todos impactados. Miró a Kuroko de reojo, y pensó en lo mal que lo había visto. Al menos, al parecer, se había quedado dormido y ya no lloraba.

- ¡Pensar que hace unas horas atrás estábamos tranquilos en mi departamento!- pensó frustrado - iba a tener dos días a Kuroko solo para él en su casa y eso se había arruinado gracias a este episodio- ¿Pero qué rayos estoy pensando?- se cuestionó el pelirrojo.

Pero igual no pudo ignorar que tener entre sus brazos a Kuroko se había sentido muy bien. Su olor, su calidez, su sensibilidad, le habían sorprendido de sobremanera. Nunca lo había sentido tan cerca como hace unas horas atrás en la plaza. Kuroko nunca mostraba sus sentimientos y su cara no solía mostrar ninguna expresión. Salvo su cara de enojo, que realmente intimidaba a cualquiera que lo viera.

Kagami seguía pensando en él, cuando sintió a Kuroko moverse, y vio como se secaba las lágrimas que volvían a correr por sus mejillas. Seguramente Kuroko pensaba que él se había quedado dormido. Luego, un pequeño sollozo.

Kagami no lo pensó dos veces. Se puso de pie y se acercó sigilosamente a su lado.

- ¿Estás bien Kuroko?- le preguntó estúpidamente, ya que era obvio que no, pero no se le había ocurrido nada mejor.

Kuroko estaba de espaldas a él, por lo que Kagami se sentó en la cama y le hizo un suave cariño en la cabeza.

- Si quieres llorar, hazlo Kuroko. No ha sido un día fácil – le dijo con tono dulce.

Ante esas palabras Kuroko no se resistió y continuó desahogando la pena que sentía. Kagami estaba triste por su amigo. Le acariciaba el pelo en forma cariñosa.

- Discúlpame Kagami-kun – en verdad, me da vergüenza que me veas así- le dijo Kuroko secándose las lágrimas y sentándose a su lado

- ¿Por qué dices eso Kuroko?- le preguntó

- Porque sé que odias a la gente débil , no quiero decepcionarte más aún

- No digas eso Kuroko- le dijo triste Kagami- tú no podrías decepcionarme. Y no eres débil.

- ¿Cómo que no?- no tengo ni un tercio de tu fuerza y tenacidad. Nuestras diferencias son obvias. Y más encima, no puedo parar de llorar…

- Bueno, eso es sinónimo de que eres un humano. Si no estuvieras así, me preocuparía en verdad.

Kuroko apoyó su frente en el hombro de Kagami. (Kagami se sonrojó).

- Kagami, trata de dormir- hace frío y estás helado- disculpa por no dejarte hacerlo. Si quieres me voy a otra habitación.

- No, por ningún motivo. Quiero estar contigo. No podré dormir si no estás cerca de mí – quiero cuidarte- le respondió lo más honesto posible.

El corazón de Kuroko brincó de emoción por unos segundos.

- Entonces tápate y métete aquí conmigo- le dijo Kuroko abriendo la cama cosa que Kagami se pudiera meter.

Kagami lo deseaba. Sabía que si no estaba a su lado no estaría en paz. Pero tenía miedo de sus actos. La cama era más pequeña que la suya y estarían demasiado juntos. No quería que su cuerpo lo traicionara. Pero si algo tenía claro, era que quería sentir la calidez de Kuroko.

- Está bien- Muévete- le dijo en un tono que sonara lo más indiferente posible.

Kuroko al sentir a Kagami al lado suyo se tranquilizó de inmediato.

Al cabo de un rato, cayó profundamente dormido. Kagami no podía dormirse, se sentía demasiado nervioso de tenerlo tan cerca. Quería tocarlo, hacerle cariño, besarlo...

- ¿Besarlo?- se preguntó para si mismo exaltado. Será mejor que me vaya a otra habitación rápido antes que haga alguna estupidez y haga que Kuroko no quiera volver a verme o hablarme.

Kagami se iba a levantar cuando de pronto, Kuroko se gira y se acomoda plácidamente en su pecho. Lo escucha suspirar y siente su respiración cerca de él. Kagami no pudo resistirse y se acomodó colocando su cabeza apoyada suavemente entre los cabellos de Kuroko y lo abrazó con uno de sus brazos.

Kuroko volvió a acomodarse y quedaron sumamente apegados. Kagami sintió como su cuerpo comenzaba a reaccionar a ese contacto tan cercano y cómo su corazón comenzaba a latir a mil por horas. A medida que pasaba el tiempo, comenzó a calmarse y el sueño por fin lo estaba venciendo, cuando de pronto Kuroko abrió repentinamente los ojos, un poco acalorado.

Kagami no se había percatado de esto, ya que tenía sus ojos cerrados, pero Kuroko pudo escuchar cómo latía el corazón de Kagami en esos momentos. Se sintió feliz. El corazón de Kuroko también se aceleró. No quería moverse, no quería despertar a Kagami, no quería que ese momento se acabara, pero era tanto el calor que sentía, qué debía hacerlo.

Se movió con cuidado, y subió su cabeza, quedando a la altura de Kagami, separándose un poco de él. Kagami mantuvo sus ojos cerrados, no quería que Kuroko supiera que estaba despierto. Los ojos celestes de Kuroko se centraron en el rostro de Kagami. La noche estaba aclarando y poco a poco comenzaba a amanecer. De pronto, un pequeño rayo de luz entró por las cortinas. Kuroko no recordaba haber podido observar con tanta detención el rostro de su amigo. Un mechón de pelo le cubría el rostro, lo que desentonaba. Kuroko movió su mano y lo acomodó. El movimiento fue con tanta suavidad y ternura que Kagami no pudo evitar abrir sus ojos.

Se estuvieron mirando por algunos segundos sin decir nada. Los corazones de ambos latían fuertemente. Kagami se sentía sonrojado, nervioso, ansioso. Por otro lado Kuroko estaba totalmente tranquilo y su rostro no mostraba reacción alguna. Salvo la intensa y profunda mirada con la que lo veía.

- Creo que nunca te había mirado fijamente a tus ojos Kagami. En verdad, hablan mucho de ti.-

- ¡Qué insólito!- yo siempre te miro a los ojos y nunca puedo saber nada de ti- le dijo Kagami con tono frustrado. Salvo hoy.

- Eso es porque no te detienes a pensar en nada más que no sea el Basketball y en comer- sonrió Kuroko

- ¡No te burles de mí!- ¡Tu también querías ganarle a toda la tropa de zánganos de la Generación de los Milagros!

- Oye, yo también pertenecía al grupo de zánganos- de pronto la mirada de Kuroko se tornó seria.

- Sabes a qué me refiero...

- Si, sólo te estaba molestando Kagami-kun – le respondió Kuroko sonriendo

- Lo sé- pero no, no sólo pienso en eso últimamente -le dijo nervioso Kagami esquivando los ojos de Kuroko.

- ¿En qué más piensas?- le preguntó Kuroko intrigado

Kagami no sabía que responder. Su corazón latía a mil por horas y estaba muy nervioso. Kuroko que era muy hábil en lo relacionado a la reacción de las personas pudo notarlo de inmediato, pero no quiso incomodarlo ni presionarlo.

- ¿Tengo los ojos muy hinchados?- le preguntó Kuroko para cambiar de tema

Kagami se descompuso. Había estado a punto de confesarle sus sentimientos. Se había quedado con todos las palabras atoradas en su garganta.

- Sí, y rojos.

- ¿Te parece si nos vamos?- Nigou está solo en tu casa- espero que esté todo en orden.

- Si ese perro hizo algo Kuroko….

- Es un cachorro Kagami- seguramente "algo" hizo - ¿No crees?

Kagami puso los ojos en blanco y se irritó pensando en ese perro que tanto le molestaba. Rápidamente se levantaron, hicieron la camas, y salieron a ver cómo estaban las cosas.

El Padre de Akashi les contó que el doctor, le había prescrito unos medicamentos para tranquilizarlo y otros para dormir. Que iba a quedar en tratamiento.

Se fueron sin poder ver a Akashi una última vez, y fueron directamente al departamento de Kagami. El cachorro se volvió loco de la felicidad al ver a su dueño, pero al ver a Kagami le comenzó a ladrar fuertemente, enojado, como si el abandono fuera culpa de él.

- Oye, no me culpes a mí bola de pulgas- no es mi culpa- después te presentaré al culpable para que le ladres a él.

Pero el cachorro no quería entender, se acercó a Kagami, levantó la pierna y se orinó encima de él. .

- ¡Noooo!- le gritó Kuroko a Nigou, pero la "travesura" ya estaba hecha.

Kagami se enfureció y le lanzó una feroz patada al cachorro, sin darse cuenta que Kuroko se había agachado para tomar al perro y sacarlo de ahí, por lo cual la patada le llegó de lleno a Kuroko en toda la espalda, ya que como acto reflejo, Kuroko tendió a girarse para proteger al cachorro.

Kuroko cayó violentamente al suelo, y soltó al cachorro, quien asustado se fue a esconder detrás de unos muebles.

- ¡Perdóname Kuroko!, ¿Estás bien?- disculpa no fue mi intención, en verdad, discúlpame- le dijo Kagami desesperado ayudándole a colocarse de pie.

- Si, Kagami. - Estoy bien- disculpa por haberte ocasionado tantos problemas. Será mejor que nos vayamos a casa. Aprovecha de descansar. Mañana nos veremos en clases.

- No, qué dices. ¡Quédate aquí!- ¡no te vayas! – le dijo angustiado Kagami

- Mañana nos veremos, no te preocupes- le insistió Kuroko. – Ven Nigou, perro malo- le dijo colocándole como pudo la correa, la patada había sido muy violenta y apenas se podía mover.

- ¡Kuroko, no te vayas!- le dijo Kagami deprimido. - ¿Te duele?

- Si, casi me partes en dos, pero estaré bien. Gracias por todo Kagami- le dijo Kuroko haciendo una pequeña reverencia que le hizo cerrar los ojos producto del dolor que sintió al hacerlo.

- Lo lamento, pero justo te agachaste- ¡todo es culpa de este maldito perro!

- Este maldito perro, es mi perro Kagami- lamento enormemente lo que hizo, por eso acepté yo el castigo que le ibas a dar. ¡Podrías haberlo matado con tremenda patada! - ¿Sabes?- prometo no traerlo más a tu departamento.

Y sin decir nada más, Kuroko se fue. Kagami quedó tremendamente deprimido. Sin ánimos de nada, se fue directo a acostar. Se sacó los pantalones mojados, se puso otros y sin más se metió a su cama. Ni siquiera fue por un vaso de leche o algo para comer. Pero no podía dormir. Se levantó y se fue directamente al sillón donde había estado Kuroko. Se recostó en él y pudo sentir, que entre las almohadas y mantas que había usado Kuroko aún se sentía el agradable aroma del que era su sombra. No podía creer todo lo que había pasado en menos de 12 horas entre los dos. Se sentía muy mal por lo sucedido, le hubiera encantado que se hubiera quedado en su casa, pero todavía tenía su olor cerca de él. Estaba muy cansando, había dormido muy poco y sus emociones lo habían terminado de agotar, por lo que no le fue difícil quedarse dormido. Antes de dormir, le envió un mensaje a Kuroko que decía: " lo siento" y de inmediato cayó dormido.

Al despertar Kagami no sabía que había provocado ese tipo de sueño. Quizás la cercanía que había tenido con Kuroko durante las últimas 12 horas o el olor que había de él en su casa, en el sillón. Pero él despertó totalmente mojado y excitado. Había soñado que estaba teniendo sexo con él. Todavía podía sentir los besos húmedos de Kuroko en su boca, como su lengua exploraba y jugaba con la de él. Como se contorsionaba Kuroko cada vez que él lo penetraba. Sus mejillas sonrosadas, gimiendo y pidiendo por más. Kagami recordaba cómo lo miraba con esos increíbles ojos celestes con lujuria. Kagami no pudo soportarlo más, y comenzó a masturbarse recordando cada una de las escenas vividas en su sueño. Cada imagen pasaba como una película porno en su cabeza. Nunca antes se había masturbado pensando en un hombre. De hecho, no estaba ni seguro de cómo lo hacían los hombres, pero tan solo con recordar la boca húmeda de Kuroko, sus jadeos, sus corazones latiendo, la pasión desenfrenada y cómo recibía la penetración, tenían a Kagami fuera de sí. No le costó mucho correrse, pero estuvo así bastante rato hasta que pudo calmar su necesidad.

De todo lo que había pasado durante estos días, y gracias a ese sueño en particular, Kagami sacaba una sola conclusión: "Definitivamente quería hacer suyo a Kuroko y en todo sentido de la palabra"

Kuroko llegó a su casa y recién ahí pudo ver el mensaje de Kagami. No podía estar enojado con él después de todo lo vivido. Estaba claro que su actitud con su perro no había sido la correcta, pero era su culpa por haber llevado al cachorro sabiendo que a Kagami no le agradaban lo perros, y más lo que le había hecho Nigou….

Llegó, le dio alimento a su cachorro y le dejó el ventanal abierto por si quería salir al jardín a hacer sus "necesidades" y fue directo a su pieza donde se tumbó en su cama. Tomó su celular y le contestó a Kagami: "No te preocupes, en serio. Gracias por todo Kagami. En serio. Nos vemos mañana" y enviado el mensaje, se dio cuenta que se encontraba totalmente sonrojado, con el corazón latiendo a mil por horas, pero finalmente, cayó rendido.

Kagami, leyó tarde el mensaje de Kuroko. Todo lo que decía le había llamado profundamente la atención, pero lo hizo muy feliz. Leyó el mensaje unas 30 veces antes de caer rendido nuevamente. Mañana tendría clases y entrenamiento. Y estaría nuevamente con su amada sombra.