Gracias por seguir leyendo, gracias por sus comentarios y espero este capitulo les guste
Thomas POV.
-Thomas –me llama el padre de Newt.
Doy media vuelta y sin poder mirarlo a los ojos le digo:
-Lo siento, señor. Ahora no.
Regreso a la iglesia, en donde un grupo de personas sigue alrededor de Teresa.
-¿Cómo estás? –le pregunto en cuanto la veo.
-Bien, tengo contracciones –responde.
-¿Contracciones? ¿Eso es malo? –inquiero, alarmado.
Ross coloca su mano sobre mi hombro.
-Ya llamamos a la ambulancia –me dice.
Charles está hablando con el sacerdote, alejados de todos.
Cuando terminan de hablar me acerco a el.
-Charles, lo lamento –me disculpo-. Pero no podía aguantarlo más.
-¿No podías esperar un poco? ¿Solo un poco?
-Debí haber esperado –admito, bajando la cabeza-. Pero no pude controlarlo.
-Si, como sea –pasa de mí, golpeando nuestros hombros.
Me quedo mirando hacia el altar.
Sería muy hipócrita que le pidiera ayuda a Dios. Pero creo que necesito su ayuda.
-Thomas –Brenda está a mi lado, tocándome el brazo-. Ya van a llevar a Teresa al hospital, ella está bien. Creo que deberías ir a buscar a Newt.
En su mano está la llave de su coche.
-Muchas gracias, Brenda. Gracias de verdad –tomo la llave y le doy un abrazo.
-Voy a ir con ella, te llamo por cualquier cosa.
-Gracias –le digo de nuevo.
Salgo casi corriendo hacia el estacionamiento y llego hasta el coche de Brenda, lo pongo en marcha y le subo el volumen a la música, no quiero tener oídos para nada más en estos momentos.
Los coches están en el estacionamiento, así que Newt está aquí.
Subo hasta el departamento y antes de abrir la puerta suspiro un par de veces.
Lo primero que veo es a Newt sentado en la sala.
-Newt –exclamo-. Desapareciste.
-No podía quedarme ahí –responde-. ¿Para que hacerlo?
-Para hablar –murmuro.
-No quería hablar.
-¿Podemos hacerlo ahora? –inquiero.
-Vamos a hacerlo, aunque no podamos.
Se pone de pie y lo miro limpiarse un par de lágrimas en sus ojos.
-Oye lo siento –le digo cuando se acerca a mi-. Lo siento mucho.
-¿Desde cuando lo sabes? –me pregunta, mirándome fijamente, con sus ojos ardiendo.
-Desde que ella se enteró.
-¿Charles lo sabía?
-Si –respondo bajando la mirada-. El sugirió que ocultáramos las cosas.
Resopla y se ríe de incredulidad.
-Newt, por favor, no quería lastimarte.
-Demasiado tarde, Thomas.
-Oye… -mí garganta se hace un nudo. Me odio. Me odio por ser el causante de las lagrimas de el-. Lo mío con Teresa… pasó hace mucho, tu y yo ni siquiera estábamos juntos aun y…
-Thomas –me silencia-. No me importa lo que hayas hecho tú con Teresa antes.
-Estaba asustado, Newt –exclamo-. No sabia lo que pasaba conmigo, y fui a ver a Teresa, esa noche… Esa noche descubrí que yo no sentía nada por ella, Newt. Que mi corazón te pertenecía.
-Escúchame, Thomas –eleva su mano para limpiar otra lágrima-. No me importa. No me hubiera importado si ella estaba embarazada. No me importa que lo esté ahora. Hubiera seguido queriéndote y apoyándote. ¿Sabes lo que me importa? Que me mentiste. Que no me lo contaste. Eso es lo que me duele.
-Por favor –ruego, con mi labio inferior temblando-. Perdóname.
-Te perdono –se apresura a decir.
Lo miro a los ojos sin decir nada.
-No lo digas solo por…
-No –me silencia-. Te perdono de verdad, Thomas. Pero es todo. Lo siento.
-Newt… -mascullo.
-No puedo confiar en ti. Y tú claramente no confías en mi. ¿Para que seguir?
-Newt, yo confío en ti –aseguro, enfatizando cada palabra.
Sonríe.
-No confías en mi, Thomas. Me lo hubieras contado.
-¡Traté de hacerlo!
-¡Pero no lo hiciste!
Sus lágrimas se desbordan de nuevo y trato de no llorar.
-Perdóname, por favor. Podemos superarlo, Newt.
-Se que podemos. Pero no se si quiero hacerlo.
Sus palabras me desgarran. Ni siquiera puedo hablar de nuevo, ni siquiera puedo decirle que lo amo.
-Sabes lo que sucedió ahí. Mi familia estaba ahí. Mis amigos… yo… simplemente no puedo. Lo siento.
Sujeto mi cabello con las manos y tiro ligeramente de el.
Sus ojos son firmes, y no va a doblegarse.
-Supongo que… ¿Es todo? –pregunto.
Asiente.
-¿Podemos hablarlo después? Cuando estemos mas tranquilos y…
-¡Las cosas no van a cambiar, Thomas! ¡Lo has hecho! Lo hiciste, lo hiciste hace unos meses, lo hiciste hoy, y lo hiciste para siempre. Eso no se va a borrar mañana. Lo lamento, de verdad.
Mis mejillas me arden, también los oídos y la picazón en mis ojos es insoportable.
-Aun es temprano –dice mirando el reloj en la pared-. Puedes encontrar un lugar en donde quedarte.
Cuando paso saliva es como si hubiera pasado un bonche de pasto seco. Rasgó toda mi garganta.
Lo miro a los ojos de nuevo, tratando de buscar un indicio de amor por mí.
No encuentro nada. Sus ojos están brillosos de rechazo.
-Voy a… voy a sacar mis cosas –mascullo con un nudo en la garganta.
Newt ni siquiera contesta. Se limita a elevar la mirada hacia el techo, está tratando de no llorar, pero la piel de su cuello y mejillas están enrojecidas.
Lo miro unos segundos antes de entrar a la habitación.
Mientras guardo mis cosas en las maletas el nudo de mi garganta se convierte en lágrimas, caminando por mis mejillas.
Este debe ser el momento en donde Newt entra por la puerta y me dice que me perdona. Y me detiene, y yo no sigo guardando mis cosas.
Pero no sucede.
Cuando salgo de la habitación con las maletas en las manos el está esperando en el pasillo.
-Puedes quedarte con la computadora –le digo, señalando con mi barbilla hacia el estudio.
Dejó de importarme mi apariencia, no me importa si estoy despeinado, y si mis mejillas arden por lo rojo, y mis ojos están llorosos. O si mi voz es un asco por el llanto.
-No te preocupes –responde secamente-. Mañana te llevo todo lo que se ah quedado.
Asiento.
Antes creí que estaba destrozado por dentro.
Era mentira.
No sabía lo que eso significaba.
Ahora lo se.
Subo al coche todas mis cosas y estando dentro suelto un gemido contenido y lágrimas brotan sin cesar de mis ojos.
Golpeo el volante con tanta fuerza que cruje.
Cuando eh terminado de sacar mi frustración recuerdo que Teresa está en el hospital.
Conduzco hasta ahí y dejo el coche en el estacionamiento.
En la sala de espera me encuentro con los padres de Teresa, Ross y Brenda.
-¿Cómo está? –le pregunto a Brenda.
-Bien, fueron solo contracciones por el estrés, ya se está recuperando –me responde.
Los padres de Teresa se me quedan viendo.
-Tengo que hablar con ellos –le digo por lo bajo.
-Si, ah habido un alboroto. Charles estaba histérico.
Bajo la mirada.
-Ahora vuelvo.
Brenda frota mi brazo y me aparto de ella para ir con los padres de Teresa.
-¿Cómo está Teresa? –les pregunto.
-Bien –responde su padre-. Se va a recuperar.
Me quedo mirándolos, sin saber exactamente que decir.
-¿No quieres saber sobre la bebé? –inquiere la señora Torne.
-Por supuesto que si –respondo instantáneamente, recobrando mis ánimos por su sonrisa.
-Ella está en perfectas condiciones, el doctor dijo que estaba lista para salir aunque aun le faltara mes y medio.
-¿De verdad? –pregunto sorprendido.
-Si, va a ser una bebé muy sana.
-Es la mejor noticia hasta ahora.
El señor Torne carraspea su garganta.
-Voy a buscar un poco de café –le dice a su esposa-. Thomas, Teresa dijo que quería verte.
Asiento.
-Gracias.
Esperamos hasta que se vaya y entonces la señora Torne toma mis manos.
-Muchas gracias –me dice.
Mi desconcierto es visible.
-¿Por qué?
-No lo puedo decir ahora. Pero gracias.
-Arruiné la boda de su hija. Ella debe de odiarme.
-Teresa no odia a nadie –asegura-. Ella está bien ahora. Deberías pasar a verla, Charles fue a cambiarse.
-Si, gracias.
Una enfermera se acerca a nosotros y le dice:
-Señora Torne, ya pueden pasar.
-Va a pasar el joven –me señala.
Sin entender bien sus palabras me alejo de ella, la enfermera me guía hasta la habitación.
La habitación donde está Teresa es pequeña, así que rápidamente llego a su cama.
-¿Cómo estás? –le pregunto en cuanto me siento en la silla a su lado.
-Muy bien, no deja de moverse –responde frotando su estomago.
-¿Eso es bueno? –pregunto preocupado.
-Si –contesta sonriendo.
-Teresa, lo siento mucho –me disculpo de nuevo-. No debí hacerlo ahí…
-Tranquilo, Thomas. Fue lo mejor.
Me quedo mirando sus ojos, durante un momento ella fija su mirada en mí, hasta que el movimiento de un monitor a su izquierda la distrae.
-Arruiné tu boda.
-Thomas –susurra, poniendo su mano sobre la mía-. Lo necesitaba. No podía hacerlo.
-¿A que te refieres?
En ese momento, justo cuando abre sus labios para responder, entra una enfermera.
-Toma, querida.
Le entrega un trozo de papel y Teresa sonríe. Se queda mirándolo un largo momento antes de pasármelo a mi.
-Es hermosa –dice-. Charles insiste en que tiene mi perfil, pero es más que claro que tiene tu nariz.
No se como pueden encontrarle parecido aun, y aunque la imagen de la bebé en esta fotografía es muy clara, no podría decir si tiene mi nariz o no. Su perfil es perfecto, puedo distinguir cada rasgo de ella, sus pequeñas manitas, sus pies, sus ojos. Juraría que puedo saber que los tiene cerrados y su pequeño dedito dentro de sus labios.
Me entran unas ganas incontenibles de llorar.
Pero de alegría.
-No podía casarme cargando con esto, Thomas –continua cuando quedamos solos-. Creo que nos hiciste un favor a ambos.
-Pero… te humillé. Frente a todos.
-¿Humillarme? ¿De donde sacas eso? Humillación habría sido que se me cayera el vestido o algo así.
-Pero todos los preparativos… la fiesta… tu vestido… el pastel
-Thomas –me silencia-. No estaba segura de querer hacerlo.
-¿Casarte? –pregunto sorprendido.
En ese momento la puerta se abre y Charles carraspea su garganta.
-Tengo que irme –murmuro-. Voy a… voy a buscar un lugar donde quedarme.
-¿Y Newt? –inquiere esta.
Niego con la cabeza.
-Puedes quedarte con nosotros esta noche –sugiere.
-Gracias –sonrío-. Pero creo que necesito… necesitamos estar solos. Todos.
-Okay.
Le doy un beso en la mejilla y salgo de la habitación.
En cuanto salgo del hospital marco el número de Fred.
-¿Thomas? –me responde Scarlet.
-Scarlet, hola –la saludo-. ¿Está tu papá?
-No está por ahora, ¿Necesitas algo?
-Si, podrías decirle por favor si me ayuda a conseguir una casa para rentar, o un departamento.
-¿Te mudas? –pregunta.
-Algo así –respondo-. El me había dicho que le dijera cuando quisiera rentar una.
-Espérame, deja te paso a mamá.
Escucho como Scarlet le cuenta a su madre y después esta contesta.
-¿Piensas mudarte, Thomas? –me pregunta.
-Algo así –repito-. Solo que me urge, no tengo a donde ir esta noche, Fred me había dicho que podía conseguirme algo rápido.
-Bueno, mira, ven a la casa, tenemos unos pequeños cuartos desocupados, Fred los tiene en renta, solo que aun no los habita nadie. Ven para que los veas, y puedes pasar la noche ahí, mañana que llegue Fred puedes hablar con el.
-¿No está en la ciudad? –inquiero.
-No, pero llega mañana por la mañana. Ven para acá, hombre.
-Si, gracias Amanda, quizá me de una vuelta.
-Te estaremos esperando.
-Gracias.
La verdad es que no quería incomodarlos, así que me pondré a buscar algo por mi mismo.
Antes de hacer cualquier cosa paso por la primer tienda de Hamburguesas para comprar algo que comer.
Como dentro del coche, en un estacionamiento de Target mientras espero la llamada de un hombre que renta una casa, anunciado en Internet.
Mi teléfono suena y respondo rápidamente.
-Diga.
-Thomas, soy Fred.
-Hola Fred, hablé hace rato a tu casa, me dijeron que no estas ahí.
-Si hombre, llego mañana. Amanda me dijo que querías rentar un departamento.
-Si, necesito un para hoy, ya estoy buscando.
-Oye, tengo unos cuartos sin uso, no están dentro de la casa, Amanda me dijo que te los había ofrecido pero estoy seguro que no ibas a ir.
Rio entre dientes.
-Es solo que me iba a esperar hasta que tú llegaras.
-No hay problema, viejo, ve a la casa y los miras. Si te gustan te quedas. Sin compromiso.
-Gracias, Fred.
-Amanda va a prepara la cena, mas te vale que no las dejes plantadas.
-Okay, gracias.
-Nos vemos mañana.
-Hasta mañana, buen viaje.
-Gracias.
La línea se corta y enciendo el coche.
Estoy hasta el otro extremo de la ciudad, así que me pongo en marcha, conduciendo lo mas despacio que puedo.
En cuarenta y cinco minutos entro a la zona residencial donde vive Fred, estaciono el coche frente a la casa y Amanda sale a recibirme, junto con Bianca.
-Hola Thomas –me saludan con un beso en la mejilla.
-Fred me habló –les digo.
-Si, hablé con el –responde Amanda-. Bianca te llevará a ver los cuartos, estoy preparando la cena con Scarlet. Puedes instalarte si gustas.
-Gracias –le digo antes de que entre a la casa.
-Pues vamos –Bianca palmea mi espalda.
-¿En el coche? –pregunto cuando ella abre la puerta.
-Si, el pasto está húmedo, no creo que quieras caminar por ahí.
-Okay –acepto sonriendo.
Enciendo el coche y sigo sus instrucciones.
Rodeamos la casa, pasando por el lado izquierdo de esta, hay un camino de piedras que me lleva hasta el patio trasero.
A mi lado izquierdo puedo ver la alberca y las palapas.
-Es allá –señala con su mano.
A lo lejos se distingue una pequeña casa color champagne.
Ya veo por que Bianca no quiere ir caminando.
Detrás de la casa hay un pequeño bosque, pues este lugar es una reserva natural, es el tipo área Campestre residencial de la ciudad, y la casa aquella si está algo alejada de la casa principal.
-¿Por qué tienen otra casa aquí? –inquiero curioso cuando estaciono el coche en frente.
-Se construyó para que fuera la casa del personal de aseo, durante un tiempo vivió ahí la familia que hacia las tareas en casa, pero ya van varios años que está deshabitada. Eso de que la servidumbre se queda a dormir en casa de sus patrones ya está muy fuera de moda.
Rio por su comentario.
-Es muy bonito –concluye.
Bajamos del auto y Bianca abre la puerta.
Cuando me mencionaron unos cuartos me imaginé un lugar vacio donde apenas podría instalarme, pero este lugar es una casa completa. Pequeña, pero completa.
En primera instancia se encuentra una sala de piel negra con un televisor de plasma en la pared izquierda y una ventana que da vista a la casa principal.
Después está la cocina y el comedor a lado izquierdo de la casa y en el fondo hay dos habitaciones. Ambas tienen cama, televisión y closet.
-Lo único que le falta es un centro de lavado, pero puedes usar las lavadoras de la casa.
-Gracias, Bianca –le digo-. Pero no planeo quedarme mucho tiempo.
-¿Qué pasó con Newt? –inquiere rápidamente.
Me encojo de hombros y ella lo capta.
-Bien, pues te dejo para que te instales, te marco para que vayas a cenar.
-Okay, gracias. Toma el auto –le entrego las llaves.
No es tan lejos, pero estoy seguro que caminar con ese tipo de tacón es muy difícil, sobre todo en un camino de piedra.
-Bien, pues entonces vengo por ti cuando sea hora.
-Márcame –le digo-. Puedo caminar. Me gustaría hacerlo.
-Okay –acepta.
Antes de que se vaya bajo todas mis cosas y las pongo en la sala.
Traigo dos maletas grandes de ropa y otra con mis objetos personales.
Gracias al cielo aquí hay ropa de cama y almohadas. Un baño con artículos de aseo y el clima funciona bien.
En la habitación que elijo para dormir hay un gran ventanal que da hacia el bosque, puedo salir por ahí, afuera hay un pequeño balcón de madera, sillas y una mesa con sombrilla. El lugar es hermoso. Ni siquiera puedo creer que siga dentro de la ciudad.
Tomo una ducha y me pongo ropa limpia.
Ya ah obscurecido, salgo de la habitación, hacia el balcón y me recargo en el barandal de madera, mirando hacia el bosque. A lo lejos puedo distinguir un par de ventanas con luz, de la casa vecina, supongo.
Enciendo un cigarrillo y me pongo a fumar. Hacia mucho que no fumaba a solas. Mas bien, que no fumaba.
Fred llega a la mañana siguiente y me convence de quedarme a rentar esta casa. A mi me agrada, tiene una buena locación, no me cobrará tan caro la renta y es un espacio totalmente mío. Tengo entrada privada para mi coche, así no tendré que entrar por los portones de Fred.
Lo único malo es la cama. Es demasiado grande. Y estoy solo en ella.
En mi primera noche no dejo de llorar por la desesperación.
La segunda noche es ligeramente más soportable.
Y la tercera noche vuelven los recuerdos. Sobre todo por la inesperada llamada que recibo antes de irme a dormir.
-¿Newt? –había respondido yo al instante en que vi el numero.
-No, soy Brenda –responde la chica del otro lado.
-Hola Brenda –la saludo desanimado.
-Oye, ¿En donde te estás quedando?
-Estoy con Fred, me renta una pequeña casa que tiene en su terreno trasero.
-A Okay, Newt quería llamarte para decirte que mañana te llevará a primera hora el resto de tus cosas.
Carraspeo la garganta.
-Gracias Brenda, ¿Está el por ahí?
-No –responde-. Bueno, si. Pero está indispuesto.
-¿Puedo hablar con el?
Hay un silencio demasiado largo, que supongo es porque Brenda está hablando con Newt al respecto.
-Lo siento, de verdad no puede contestar ahora –me dice por fin-. Mañana te llevaremos las cosas.
-Okay, es en casa de Fred. Me llaman antes.
-Okay, buenas noche Thomas.
-Buenas noches.
Me quedé con el teléfono durante minutos después de que Brenda colgó.
Esa noche soñé con Newt.
Lo eh intentado llamar, pero quiero darle su espacio, el hablará cuando esté listo.
Como Brenda me había dicho, Newt me llama por la mañana cuando ya está cerca. Lo guio durante el viaje hasta acá, deleitándome con su voz.
Cuando miro su auto estacionarse frente a la casa mi corazón late con fuerza.
-Hola –me saluda sonriendo.
No puedo responderle.
Se mira hermoso.
Sus mejillas están rojizas, sus ojos brillan, su cabello está desordenado estéticamente y se mira vivo y radiante. Un total contraste conmigo, que llevo una barba de cuatro días sin afeitar.
-¿Te ayudo a meter las cosas? –inquiere mientras abre la cajuela.
-Si, por favor –logro decirle.
Hay unas cajas de cartón que cargamos ambos hasta ponerlas en la sala.
El auto queda vacio con tres vueltas que damos y Newt se queda mirándome una vez que terminamos.
-¿Podemos hablar? –le pregunto, baja su mirada, pero asiente mientras sonríe.
Gracias, gracias Newt.
-¿Tienes un cigarrillo? –inquiere señalando la cajetilla en la mesita.
-Claro –contesto-. Vamos acá.
Me sigue hasta mi habitación, siento rápidamente su nerviosismo, pero abro la puerta para salir.
No me espero para que salga primero, sino que camino hasta el barandal.
-Vaya, es hermoso aquí –me dice.
-Toma –le entrego la cajetilla de cigarros después de tomar uno para mí.
Ambos nos quedamos mirando hacia el bosque, recargados en el barandal de madera, a una distancia considerable.
-Lo siento mucho –comienzo, sin apartar la mirada de los arboles.
-Oye, yo lo siento –dice el. Giro mi rostro para mirarlo, el no me mira-. Reaccioné mal.
Mis ojos se abren ilusionados.
-Tenías motivos suficientes.
-Es solo que… fue un shock.
-Si, lo entiendo.
El humo del cigarro entrando por mi garganta prácticamente me hace daño, pero en estos momentos me gusta.
-Pero está bien esto –masculla-. Tu vas a necesitar mucho tiempo para tu beba. Ella te necesitará.
-Puedo darle todo mi tiempo a ella y estar contigo.
Sonríe, pero no es de felicidad. Y sigue sin mirarme a los ojos.
-Debes entender que esto no es fácil para mí. No volverá a ser lo mismo.
-Podemos intentarlo, te juro que me voy a esforzar.
-No es buena idea, Thomas. No ahora.
"No ahora" por lo menos me da una esperanza.
-¿Después? –inquiero, casi suplicando.
Da un toque a su cigarrillo y suelta el humo despacio.
-No lo se –responde por fin.
Suspiro.
-Todo lo… ¿Todo lo que vivimos desaparecerá así solamente?
-Por supuesto que no –responde rápidamente, girando su rostro, mirándome a los ojos por primera vez desde que salimos a este lugar-. Ocupas un lugar muy importante en mi corazón, Thomas. Esto no va a desaparecer. Siempre estarás aquí.
Me quedo mirándolo, el desvía su vista hacia los arboles de nuevo.
-Pero…
-Pero –continúa-. Ahora no tengo nada claro. Tú necesitas tiempo, yo necesito tiempo.
-Lo entiendo.
Nos quedamos en silencio un largo momento, hasta que termina su cigarro.
-Debo de irme.
-Claro.
Lo guio sin decir nada hasta la salida.
-Newt –lo llamo antes de que se suba al coche.
Sus ojos se elevan y mi corazón palpita.
-Te amo –suelto.
Frunce sus labios después de esbozar una sonrisa. Después rasca su barbilla.
Asiente, y me dice:
-Cuídate, Thomas –No se despidió de mi. Pero se sintió como una despedida. Se sintió como un "hasta nunca".
No entro a la casa hasta que el coche desaparece de mi vista, y cuando lo hago caigo al piso, ocultando mi rostro en las rodillas.
Yo lo tenía todo con este chico.
Ahora parece que me eh quedado sin nada.
Me pongo de pie, con mucha mas decisión de la que tenia estos últimos días.
Tengo que luchar, yo inicié esto. Mi hija me necesita. Newt tiene razón, yo voy a estar muy ocupado con mi hija y merece toda mi atención. Y voy a ser fuerte como el lo está siendo.
Ese día me voy a Dubai toda la tarde, y por la noche yo mismo abro el Club y me quedo hasta que el último empleado se marcha.
Y así los siguientes tres días. Hasta que el club ya no abre hasta el próximo fin de semana. Entonces tengo que obligarme a dormir temprano y no pensar en nada más.
Después de una semana sin recibir ningún tipo de visita el timbre de la casa resuena en todas las habitaciones.
-Señor… adelante –le digo en cuanto lo miro. Es el padre de Newt.
-Thomas, había estado retrasando esto durante mucho tiempo.
Se a lo que se refiere.
-Lo lamento –me disculpo-. Se que los decepcioné a todos. Y dañe a su hijo. Tiene todo el derecho de reclamarme.
-Si, bueno, el coraje ya se me ah pasado –sonríe ligeramente-. Ahora quiero hablar contigo. Newt está destrozado. Ah pasado una semana con nosotros, no soporta estar solo. Le has hecho mucho daño.
Bajo la cabeza, desgarrado por el hecho. Pero ligeramente feliz, pues Newt siente lo mismo que yo. Eso quiere decir que aun me ama.
-Quiere regresar contigo –masculla. Mi rostro se eleva rápidamente para mirarlo-. No quiero que lo hagas.
-¿Cómo dice? –pregunto sorprendido.
-No quiero que regreses con el. Y se que yo no puedo hacer nada para evitarlo. Pero te lo pido como padre. Lo que hiciste… no tiene nombre, Thomas. Además que ahora tendrás demasiadas responsabilidades. Newt no está listo para eso. El tiene que terminar su escuela y vivir la vida paso a paso. Lo empujaras a un camino difícil demasiado rápido.
-Señor, yo…
-No, Thomas. Las cosas hubieran sido diferentes si hubieras dicho la verdad desde el principio. Ya no confiamos en ti. Newt ya no confía en ti.
Bajo la mirada, fijándola en mis zapatos.
Pero esto no ah sido culpa mía. Yo lo estaba defendiendo a el. No a mí. Por el, por su familia, por ellos es que he hecho esto.
-Haga lo que Newt haga, Thomas. No te quiero cerca de el de nuevo. Por su bien. Además que ya no tienes espacio en nuestra familia.
Se da media vuelta y abre la puerta para salirse.
Y yo elevo los ojos para mirarlo, con mucha mas decisión que antes, pues ahora se que Newt me ama. Y yo lo amo a el. Y aunque su padre tiene razón, yo voy a luchar por las cosas que amo.
-Si Charles no supiera sobre sus negocios ilegales no me hubiera chantajeado –escupo con firmeza.
El cuerpo de el se queda inmóvil sujetando el marco de la puerta.
-¿Qué dijiste? –exclama dándose media vuelta lentamente.
-Charles me dijo que si no hacia lo que el decía iba a revelar los negocios entre Fred y la familia Horton.
-¿Qué te dijo exactamente? –exige.
-Que trafican sustancias ilegales.
-Ese maldito –exclama-. ¿Acaso te dijo que el también participa?
Mi boca se queda abierta.
-No –respondo sorprendido.
-Claro que no –el hombre rasca su cabeza, nervioso-. Escucha, no debes decirle esto a nadie.
-¿Cree que lo haría? –le pregunto-. ¡Renuncié a mi hija para protegerlos! ¡Le mentí a su hijo!
Recargándose en la pared saca su teléfono celular.
-Mira, Charles tiene parte en esto tanto como todos nosotros. El se vería implicado quiera o no. Así que no le conviene decírtelo.
-¿Y yo como lo sabia? ¿Qué se supone que debí haber hecho?
-Te entiendo –sus labios se fruncen-. El es el más afectado en esto, sobre todo por sus antecedentes criminales.
-Si, se que estuvo en la cárcel.
-¿sabes por que estuvo ahí?
-No –contesto, esperando por una explicación.
-Como sea, te ah manipulado. Y lo siento. Y lamento lo que ah pasado.
-Yo también lo lamento.
Camina lentamente hasta poder tomar asiento en el sofá.
-Lamento haberte gritado hace un momento –se disculpa, mirándome a los ojos-. Lamento que estés pasando por esto.
-Yo también.
Suspira.
Mira su teléfono en su mano y después de nuevo a mí.
-Tranquilo, no voy a decir nada.
-Thomas –eleva ligeramente la comisura de sus labios-. Creo que deberías buscar a mi hijo.
-No sabe como me gustaría eso.
-A el también, la está pasando muy mal.
Vaya cambio en la situación.
-Pero usted tenia razón hace un momento –concuerdo-. Yo necesito tiempo para mi hija, y Newt necesita caminar la vida paso por paso, para mi no hay otra salida, para el si.
-Eres un buen muchacho. Que suerte que Newt te encontró.
Pues claro, como ahora sabe que no lo delataré.
-Newt podrá encontrar algo mejor –aseguro-. Es un alma pura.
-Lo dudo mucho, pero te deseo lo mejor, Thomas.
-Gracias.
Como no eh dicho nada mas, se pone de pie y estrecha mi mano, como si estuviéramos pactando un negocio.
-No dejes que Charles lo vuelva a hacer. Aquí el que pierde es el.
-Gracias.
Asintiendo sale de mi casa.
Y yo, sin poder creerlo, me tiro en el sofá.
Creo que solo estoy seguro de algo en estos momentos:
Newt no me necesita. Newt no necesita una carga como la que voy a tener yo. Es demasiado joven para esto.
Newt POV.
Cuando miro a Thomas sonriendo, como ahora, mi decisión tiembla.
Estoy sentado en una mesa de Dubai, con Brenda y Minho frente a mi, y Thomas está preparando nuestra comida junto a Will, el manager, quien últimamente se la pasa muy pegado a el.
Tengo celos, celos estúpidos por ese chico.
Thomas y yo tratamos de llevarnos bien, ha pasado un mes y medio desde que ya no vivimos juntos y no quería dejarlo. Se que no está solo, pero quiero que se sienta acompañado por todos, de todas formas el no tiene a nadie mas en su vida. Ahora espero con ansias que nazca la hija de Teresa, así Thomas podrá tener familia, familia de verdad, de sangre.
Will nos acompaña en la mesa, Thomas lo ah integrado a nuestro circulo de amigos desde hace dos semanas.
-Teresa no tarda en aliviarse –dice Brenda mientras bebe de su malteada-. Deberíamos hacer un baby shower.
-¿Un que? –inquiere William.
-Baby Shower, es una vieja tradición, sobre hacerle una fiesta a la embarazada cuando ya está por tener a su hijo. Se hacen juegos y los regalos son cosas para el bebé.
-Suena bien, podemos hacerlo en casa de Thomas –sugiere este-. Tiene mucho patio y el lugar es hermoso.
Thomas se encoje de hombros, ¿Por qué William conoce su casa?
-Está disponible, solo estamos terminando los últimos detalles –dice este-. Pero el patio trasero está libre ahora.
-¿Compraste casa? –le pregunta Minho.
-Era la casa de Fred, tenía un terreno grande en Bales Green y una pequeña casa junto al bosque. Se la compré –me quedo sorprendido con la revelación, y mas porque al parecer William si sabe sobre los planes de Thomas y yo no. En fin, es mi culpa. Fui yo quien puso la barrera entre nosotros-. Estamos poniendo una barda para separar las casas, aunque Fred insiste en que deje una puerta, por si quiero pasar a la piscina.
-Deberías hacerlo –interviene Brenda-. Ross me dijo que la casa de Fred es hermosa.
-Si, lo es –le responde Will-. Detrás de su casa hay una alberca y varios metros, quiero decir, muchos metros después, está la casa de Thomas, la verdad es que está quedando increíble, y sería muy buen lugar para el Baby Shower –la ultima palabra la deforma con su acento Británico-. Y quizá podamos pedirle la alberca a Fred.
-Eso sería excelente –concuerda Brenda.
-Bien, yo me encargo de eso, ustedes coméntenlo con Teresa –Thomas coloca los codos sobre la mesa.
Hago que me mire, fijando mis ojos en el. Pero no me mira por demasiado tiempo, simplemente postra sus ojos sobre me, sonríe, y vuelve a mirar a Brenda.
Como hemos quedado, nosotros nos encargamos de avisarle a Teresa, y hacemos los preparativos para la siguiente semana.
Fred se ofrece a ser el padrino del banquete, así que no nos preocupamos por la comida, y tampoco por el servicio, porque ah contratado una agencia para que se encargue de todo.
Las hijas de el van a estar en la fiesta, también un par de sus amigos.
En nuestros invitados están algunos familiares jóvenes de Teresa, todos nuestros amigos, Thomas y William, y Charles. Aunque este ultimo no asistirá por "negocios".
Teresa se ve muy energética y pareciera como si no tuviera una panza enorme sobre ella, incluso sigue viéndose hermosa en traje de baño.
La fiesta es en la alberca, es algo sano, sin alcohol ni nada de eso. Pero en la noche, cuando solo quede nuestro grupo de amigos, pasaremos a casa de Thomas a seguir celebrando. En realidad no sabemos que celebramos, pero lo haremos de todas formas.
Brenda y yo estamos sentados en unas sillas junto a la alberca, debajo de una sombrilla.
Todos los demás están dentro.
El clima es agradable, no hace demasiado calor como para que sea insoportable estar bajo el sol y hay algunas nubes en el cielo.
-Vaya –masculla Brenda-. ¿Crees que el y Thomas estén teniendo algo?
Muerdo mi lengua, sintiendo un ardor en mi garganta.
Thomas está sentado en una bardita que hay dentro de la alberca, cubriéndose la mitad de su cuerpo de agua, dejando únicamente su espalda desnuda a la vista. Y William acaba de regresar del coche, con un short puesto y sin playera.
Su cuerpo es blanco, y en contraste tiene un vello espeso obscuro adornándolo. No puedo negar que es guapo, y sexy. Y está demasiado cerca de Thomas ahora.
-No lo se –respondo-. Espero que si –miento-. Se ven felices.
-Voy a meterme al agua –masculla-. Necesito tocar esos bíceps.
Tuerzo los ojos.
-¿Seguro que no quieres venir? –insiste por tercera vez.
-Si, seguro –respondo sin ánimos.
Brenda se mete al agua, justo en medio de Thomas y William. Y como lo había dicho antes, lo primero que hace es tocar los bíceps de este último.
Sin muchos ánimos una de las amigas de Scarlet me lleva a la alberca.
Dejo que las cosas sucedan, y dejo de preguntarme si yo estoy bien. Dejo de mirar a Thomas. Y dejo de culpar a todo el mundo por mi mal humor.
Para las ocho de la noche ya solo quedamos Brenda, Teresa, Ross (que llegó hace una hora apenas), Minho, William, Thomas y yo.
El mismo servicio que contrato Fred fue quien limpio todo en la alberca, así que nosotros nos vamos a la casa de Thomas.
Ya están los terrenos divididos, y la casa se ve totalmente diferente a como era antes. Ahora tiene vistas modernas, grandes ventanas y el patio trasero, junto al bosque, está modificado, con sofás de piel, sillas, bancas y un refrigerador pequeño para bebidas, además de una barra para mini bar.
Están todos sentados en un círculo, con cervezas en sus manos.
Y yo de nuevo me siento incomodo aquí.
Alguien pone una cerveza a mi lado, sobre el barandal.
-¿No quieres unirte? –pregunta Thomas, colocándose junto a mi, con otra cerveza en su mano.
-Me gusta apreciar el silencio –miento.
Abro la lata que me ha dado y doy un sorbo.
Los ojos brillantes de William se fijan en Thomas, sin despistar.
-Creo que le gustas a Will –mascullo.
Suelta una risa entre dientes.
-Ya lo creo yo también.
-Es muy guapo.
Siento la mirada de el fija en mí durante un rato, pero no volteo para verlo.
-Si, tiene buen físico.
El chico trae solo una playera sin mangas y un short corto, bueno, todos aquí visten así, pues el calor exterior es lo suficiente para no querer vestir nada mas, pero el lo luce tan bien y tan… provocativo hacia Thomas. Puedo notarlo en todo momento.
Brenda me hace una seña para que me siente junto a ella.
-Vamos –palmeo su espalda y camino hacia nuestros amigos.
Thomas se sienta en la única silla vacía, junto a Will. Demasiado junto a Will, de hecho.
En fin, andando Newt, tú quieres que Thomas sea feliz.
Puede serlo.
Puedo serlo yo también.
Thomas POV.
-¿Para que me necesitan? –les pregunto en cuanto me encuentro con ellos.
Charles y Teresa están en mi oficina, en Dubai.
-Queremos retomar nuestros planes –es él quien toma la palabra.
-¿Qué planes? –inquiero.
-Sobre yo ser el padre de la niña.
-¿Estás idiota? ¡Ya todos lo saben!
-¿Y eso que? Se les pedirá que no digan nada. Lo harán, por la niña.
-¿Cómo se supone que pasará eso? –escupo, furioso.
-Se los pedirás tu. Diremos que quieres lo mejor para la bebé y que yo seré el padre.
-¡Estas estúpido!
-Lo haces, o declaro todo lo que se.
Lo fulmino con la mirada, y el me devuelve una peor.
-Se te olvida que tu también estas implicado en eso. Si declaras tú también iras a la cárcel.
-No me molesta –suelta-. La conozco bien. La pregunta es, Thomas, ¿Dejaras que todo se venga abajo? Yo se que ahora Newt no está contigo. ¿Pero le harías eso a toda la familia? ¿A la familia de Fred?
-Estás loco, Charles. Estás completamente loco.
-Lo que sea, Thomas. Pero piénsalo. La niña va a nacer en una familia normal. Y no con padres separados.
-Teresa –la llamo-. ¿Vas a dejarlo hacer esto?
-Lo siento, Thomas –masculla esta-. Pero Charles tiene razón. Yo quiero que eso suceda.
Mi quijada se queda colgando, literalmente.
Jamás pensé que Teresa fuera capaz de hacerlo.
-Están amenazándome, Teresa, ¿Por qué haces esto?
Esta niega con la cabeza, se que no es ella, es Charles. La está manipulando también.
-Es solo… que quiero lo mejor para mi hija.
-Yo también –exclamo.
-Thomas –me silencia Charles-. O aceptas lo que estoy pidiendo, o doy mi declaración. Yo no tengo nada que perder… además… tú también irías a la cárcel.
-¿Yo? –pregunto sorprendido, y resoplando-. Te volviste completamente loco.
-Bueno, tus dos negocios se utilizan como lavado de dinero, vives en la casa de tu socio… ¿Qué crees? ¿Qué saldrás ileso de esto?
-La verdad siempre sale.
-No aquí, Thomas. No seas iluso. La investigación se llevara a todos con quienes hayan tenido contacto. Y déjame decirte, mi amigo, tu estas muy envuelto en esto. Sobre todo por lo que sabes y porque lo estas encubriendo. Eres testigo. Eres cómplice.
Mi cabeza arde por toda la sangre acumulada, Charles me tiene. Y el lo sabe.
-Estarás alejado de tu hija. No la verás crecer –masculla.
-Es lo mismo que si me quedo aquí. Me la quitarás.
-No te equivoques, no somos enemigos, los tres queremos lo mejor. Puedes disfrutar de ella. Siempre y cuando cumplas con lo pactado. Además yo le voy a dar todo a esa bebé. Conmigo y contigo en la cárcel Teresa no tendrá nada.
Me quedo mirándolo, después a Teresa.
No puedo creer en la situación que me ponen.
Lo peor es que el tiene razón.
Yo ya soy parte de esto.
Soy un cómplice, por callarme. Y no puedo dejar que esto salga a la luz.
Mi hija se quedaría sin nada. Se quedaría sin mí. Se quedaría sin dinero.
La familia de Teresa no tiene mucho que ofrecerle. Charles tiene suficiente dinero para mantenerlas el resto de sus vidas. No puedo dejar que mi hija sufra.
Le quitaran a su padre. Y al novio de su madre. Y ni siquiera se si Teresa podrá hacerse cargo.
Estoy completamente encerrado.
No tengo otra opción.
-Está bien –termino aceptando, con un nudo en el estomago y la bilis subiendo por mi garganta.
¿Les ha gustado? Quizá mañana voy a subir un capitulo corto para que entiendan un poco la posición de algunos personajes, espero sus comentarios chicos! Gracias
