Los personajes no son míos, son de sus respectivos autores Parte X
Terminaron de levantar todo, Albert volteó hacia Candy quien con los nervios al máximo volvió a estrechar a Albert fuertemente, se separó un poco de él, y con la mirada fija, el corazón acelerado y la respiración entrecortada dijo…..
¿Por qué te vas siempre sin decir nada?
-¡No Candy, sabías bien que me iría!
¡Pero no me avisaste cuando, no te despediste!
¡¿Por qué estas aquí Candy?! ¡! Acaso no elegiste ir con Terry!
¿Crees que elegí entre Terry y tú? dijo la rubia, cerrando sus ojos conteniendo sus lagrimas y con su voz entrecortada continuó - tantas veces te confesé que Terry se volvió un bello recuerdo. Y desde hace tanto el único en mí corazón volviste a ser tú, volviste a ocuparlo todo con tu compañía, tu ternura, tu presencia a mi lado.
Candy abrió más sus ojos, y firmemente expresó- cuando vivimos en el Magnolia prometí ocuparme de ti hasta tu recuperación, pero eras tú quién se ocupó de mí, tus cuidados, tu apoyo, tenía un hogar a tu lado, pensé que estarías siempre conmigo…. y luego te marchaste, fue la primera vez que lograste confundirme, comprendí que lo hiciste por la responsabilidad que tienes, yo quería estar a tu lado, apoyarte con tu obligación y…y….-
-bajando su rostro y riendo tristemente la chica continuo…- .. y .. no me pediste que me quedará a tú lado Albert.
-Por que siempre he dejado que elijas tu camino, eres libre Candy- expuso el rubio ásperamente
¿Por qué te vas siempre sin decir nada? Le preguntó la chica sintiéndose derrotada y con esa misma suave y triste voz continuó …
- Te vas siempre sin decir nada, siempre lo has hecho y me has dejado, ¿Por que te vas? ¿Por qué me dejas Albert? Quieres que sea feliz, y justo cuando lo soy, cuando creo tenerte….. Te marchas sin decir nada y una vez más me dejas sola….con lo tanto que me gusta verte y hablarte,…. no puedo permanecer sin ti y haces que una vez más salga a buscarte….- y la dama sin poderse contener, se abraza nuevamente al caballero
Un Albert, con los ojos fijos y el rostro confundido, al escuchar esto, permaneció inmutable, tan solo dejándose abrazar firmemente por la chica
¡Déjame permanecer a tu lado Albert! soy tan feliz a tu lado ¡No te vayas! ¡No me dejes otra vez Albert!– musitó Candy entre lagrimas, estrechando enérgicamente el dorso del rubio.
¿Por qué te vas siempre sin decir nada? y dejando mensajes imprecisos con los que sueño y me confunden
Albert abrumado pregunto -¿Confundirte dices?-
A sí es, cuando me orientaste a Rokstown, yo lo vi ahí, ¡vi a Terry!, Él prácticamente había renunciado al teatro ¡a Susana! y no fui con Él, yo te buscaba a ti, solo ti, y luego me dices, que lo busque, me hablas de él y yo…. yo ¡despierto del sueño en el que… en el que tú me amas! y pienso que puedes ser todo un cabeza dura realmente
¡Candy, quiero que recorras tu camino y encuentres tu destino, no que pienses que te lo impongo, o que me lo debes- expusó Albert tiernamente
Candy soltó nuevamente a Albert y se apartó un poco y lo retó con la mirada - ¿Y acaso es por eso que te vas? Para que recorra mi camino ¿Mi camino? ¡Albert!, he recorrido, muchos y solo un destino he encontrado! Siempre es el mismo… Tú…..pero entonces…..- la rubia volteando su cara hacia un lado fijando sus ojos al piso y reanudó- . –pero entonces, tú, tú no me confundes y verdaderamente ….no me quieres a tu lado…, - dijo esto al tiempo que cubría su boca con ambas manos .
-No pequeña, no es así Candy - y acercándose a la dama tomó delicadamente sus manos y retirándolas de su rostro,
-¡Candy mírame por favor!-
Candy volvió su rostro al rubio, quien lo sostuvo entre ambas manos, Candy cerró lentamente sus ojos, y el joven besó delicadamente su frente. Se abrieron los bellos ojos verdes y volvieron a mirarlo intensamente.
Albert acercó su frente a la de ella, la punta de su pecosa nariz era acariciada suavemente por la de él con pequeños roces que bailaban recorriendo su gracioso perfil, ambos rubios, sentían sus cuerpos estremecerse, Candy, dejándose llevar por un tierno impulso, aprisionó suave y cariñosamente el labio superior del rubio con los de ella, dando como reacción un abrazó que llevó a Albert a estrechar más hacía sí, la cintura de la rubia, tocando con sus labios el borde de la boca de la dama, como sí estuviera dibujándolos, rozando apenas la piel de sus labios, reconociendo su aliento y probando el sabor de su respiración, y así vuelve a aprisionar sus labios prolongando el tiempo para recorrer cada milímetro de su boca. Mientras que las manos de la dama se perdían en la dorada nuca del caballero con ese beso.
Cuando el beso finalizó, ambas miradas y una picara sonrisa se dibujo en sus cansados labios
Te amo Candy, desde hace tanto que te amo, mi pequeña, y te aseguro que nunca he querido irme de tu lado, preferí mil veces no tener pasado, seguir siendo un lavaplatos y tenerte en mi futuro, fue por eso que cuando me recupere de la amnesia, lo oculte, quería estar contigo, pero la situación se salió de control, quería tanto decírtelo,…. Desde hace tanto que Te Amo, que Te Deseo Candy
Candy cuando escuchó esto, lo miró cuidadosamente y con la mano que acariciaba la mejilla del rubio, aproximó su rostro con el de ella, para dibujar con sus labios los de él tierna y apasionadamente, y así agitadamente Albert con su nariz, rozando la de Candy
-Cásate conmigo Candy-
