Capítulo IX
Lunes.
Por fortuna, el fin de semana transcurrió rápidamente. Y digo 'por fin' porque deseaba volver a ver a Adam; me pregunté qué hacía durante los sábados y domingos, pero no tuve que esperar mucho para saciar mi curiosidad.
Algo malo de que Adam será un profesor, además de convertirlo en un fruto prohibido, es el poco tiempo para verlo. Gran parte de su clase, la dediqué a planear excusas para obtener un rato a solas con él y poder robarle un par de besos más. Otra parte de la clase fue fantaseando con su cuerpo ¿Porqué vestía tan provocativo? Si lo tenía de frente, no podía separar la vista de sus labios, torso y brazos; si se ponía de espaldas, no despegaba los ojos de su trasero.
Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por alguien más. Sebastian. Hasta esos minutos había olvidado su existencia y de lo molesto que podía llegar a ser.
"Hey sexy, bonjour"
"Cómo te va, Seb?"
"Muy bien, hoy es el gran día, no?"
"De que hablas?"
"De la elección de capitán"
"Ah, eso… sí será todo un acontecimiento"
"Te parece si celebramos al final de la práctica? ;)"
"Tan seguro estas?"
"Dirás que las otras audiciones fueron mejor que yo?"
"No, pero no hay que adelantarnos a los hechos"
"Hay algo que yo no sepa?"
"El profesor me acaba de regañar y no quiero que me decomisen el móvil. Nos vemos en la práctica!"
Algo me decía que a Sebastian no le iba a gustar nada su nueva competencia. Aún tenía mis reservas sobre Hunter, pero ya teníamos un trato, sólo esperé a que, por el bien de todos, se tomara la mejor decisión. La clase terminó y yo me dispuse a salir del salón con la ansiedad de hablar con Adam, y como si éste leyera mi mente, me detuve brevemente, aunque me sorprendió el motivo que usó.
-Thad, no olvides el horario de asesoría. 3:00pm
Nunca había acordado asesorías con él, y la única que tuvimos resultó siendo una excusa para salir conmigo. Aquello me hizo pensar al instante que ésa sería la oportunidad que tanto deseé en la última hora.
-Seguro. Hasta entonces.- Ahora podía salir del salón dando brincos de emoción. Claro, si no tuviera a más estudiantes a mi alrededor. No sabía dónde, pero tampoco me importaba. Ya era un hecho de que al finalizar la práctica con The Warblers me vería con Adam, y eso me bastó para tener una sonrisa por el resto de la jornada.
-Te ves de muy buen humor hoy ¿Algo en especial?- Comentó Nick mientras nos reuníamos en el pasillo.
-Sí, después del ensayo me veré con Ad—Sebastian.- Respondí sin pensarlo y me corregí automáticamente; mi amigo me miró escéptico.
-¿Por eso estas contento? Creí que ya no te gustaba.
-Claro que me gusta. Hemos estado hablando, pero él no quiere que muchos se enteren hasta que sea algo serio, dice que hace parte de su nueva imagen como chico decente… es complicado, ¿sabes? Así que no lo menciones con nadie.
-Okay.-
Mentí. Tuve que mentir, y me recriminé mentalmente por haber estado a su segundo de dejar al descubierto la aventura con mi maestro. Me sentí mal por verle la cara de ingenuo a Nick, era mi mejor amigo y me pareció injusto ocultarle eso, a él que ha sido tan leal conmigo. Pero, ¿qué otra opción tenía? Se lo había prometido a Adam y si quería que todo resultara bien con él, debía mantenerlo en secreto, aunque implicara mentir una y otra vez.
Ya en la práctica, todos nos reunimos de forma habitual; David y yo encabezando la mesa frente a los demás Warblers. Estaba nervioso, porque sabía que la noticia que tenía para darles sería polémica, algo como lo que planeábamos hacer rompía con los parámetros con los que el coro se regía desde hace años. Ese nerviosismo se vio reflejado en los débiles golpes con el mazo que di para llamar al orden.
-Como todos saben, estamos reunidos hoy para nombrar el nuevo capitán.- Empecé jugando con un bolígrafo en la mano. –Hemos visto las audiciones de Sebastian, Richard y Nick, se espera que entre ellos tres elijamos a uno; sin embargo, tenemos una nueva opción. David y yo consideramos que el grupo necesita un cambio y alguien con experiencia, así que encontramos a un chico que ha ganado con honores diferentes competencias y está dispuesto a transferirse a Dalton para ayudarnos.- Pude ver la confusión y desconcierto en los rostros de los muchachos, y por supuesto la inconformidad de Sebastian, quien no esperó para intervenir en medio de los murmureos que se formaron al instante.
-¿Estas diciendo que no somos lo suficientemente buenos? Es totalmente innecesario hacer cambiar a un desconocido sólo por la capitanía de un coro.
-Demasiado tarde.- Todos los rostros se giraron en dirección al dueño de aquella voz que interrumpió la reunión de forma tan descarada. –Soy Hunter Clarington, el nuevo estudiante de Dalton Academy y líder de The Warblers.- Se presentó con una confiada sonrisa mientras recorría la sala hasta donde me encontraba con Davi y situarse detrás, posando cada mano suya en el hombro de ambos.
-¿Nuevo líder? ¿Es acaso un chiste?- Espetó Smythe, claramente ofendido.- ¿De dónde sacaste este tipo y dónde esta su audición?
-¿Audición?- Repitió Hunter, incrédulo. –Creo que me he adelantado a los hechos. No importa, yo los pondré al tanto. Su querido Concejo, está dispuesto a cederme el poder como líder absoluto del coro a cambio de llevarlos a la victoria en el campeonato nacional, y unos cuantos dólares, cabe mencionar. Pero mantengan la calma, que con mi experiencia y talento, su dinero y subordinación serán satisfactoriamente recompensados cuando el trofeo del primer lugar esté en esta mesa y The Warblers sea reconocido en todo el país como el mejor grupo coral de los últimos años ¿No es así, chicos?- La mano de Hunter, volvió a nuestros hombros con un suave masaje. David y yo intercambiamos miradas mientras todos esperaban una respuesta en un silencio sepulcral.
-Así es. Hicimos un acuerdo previo con Hunter; él será el nuevo capitán, quien cumplirá las funciones como entrenador por lo que Thad y yo dejaremos el Concejo como la sociedad que conocemos hasta ahora…- Las voces del grupo ante las palabras de David, lo interrumpieron y me vi usando el mazo, quizá por una última vez.
-Chicos, chicos… Por favor. Como les dije al inicio, creemos que el coro necesita un cambio. Probaremos la metodología de Hunter, si funciona, continuaremos con ellos, de lo contrario, regresaremos al modo tradicional, como lo hemos hecho todos estos años. Siempre y cuando todos estén de acuerdo, por lo menos la mayoría.
Después de mi intervención, todos empezaron a debatir en voz baja las opciones, luego de unos segundos de silencio. Tuvimos que explicar el contrato que redactamos en casa de Clarington, las ventajas y desventajas del nuevo Warbler. Las opiniones al principio estaban divididas, pero con la discusión se fueron disolviendo todas las dudas del trato. Yo trataba de evitar la mirada de Sebastian, quien se encontraba evidentemente molesto y no había pronunciado palabra. Hasta entonces.
-Muy bien, los que estén en contra de dejar todo en manos de un desconocido para que se lucre a nuestra despensa, que levante la mano.- Propuso con sarcasmo, el francés, con su mano derecha arriba. Algunos lo imitaron, y otros dudaban en hacerlo; Nick era uno de ellos.
-¿Y qué hay de su audición? Si la elección va a ser con nuestras reglas debemos tener un referente al menos para votar.- Cuestionó mi amigo y todos bajaron la mano, en una muestra clara de respaldo.
-La tendrán, Nick.- Respondí. –Hunter preparó una audición ¿No es así?- Miré al interpelado, quien estaba ahora cruzado de brazos mirando con diversión la escena.
-Por supuesto.- Sin problemas, encogiéndose de hombros y esbozando una sonrisa falsa, nos invitó, a David y a mí, con una palmada en el hombro a acompañarle mientras empezaba a silbar melódicamente. "Walks Like Rihanna" De The Wanted, fue la canción que cantamos en su casa y que usó como presentación para The Warblers. Como si los jóvenes tuvieran un chip para cantar al sonar una melodía alrededor, se dejaron llevar por la música y pronto estuvieron de pie unidos a nosotros tres. Todos, salvo Sebastian, revolotearon por la sala; éste permaneció recargado en el espaldar de un sillón, de brazos cruzados y con su sonrisa sarcástica, tratando de no dejarse influenciar por el ambiente. Era demasiado orgulloso para admitir el talento de Hunter.
Al final, los aplausos fueron una clara respuesta de la opinión de los Warblers con respecto a su nuevo líder. Ver a los chicos tan animados, me hizo sentir un poco mejor con llevar al castaño, al parecer aceptarían sus reglas, que tampoco parecían tan desquiciadas y, ¿quién sabe? A lo mejor funcionaría.
Vi como Smythe abandonó la sala sin decir nada, y no pude evitar sentirme culpable, así que fui tras él.
-¡Sebastian! ¡Espera!- Exclamé dejando el grupo en su júbilo.
-¿Qué quieres? Oh, no me digas. Vamos a celebrar que le diste la capitanía a ese idiota y no a mí.- Espetó dándose vuelta para hacerme frente.
-Escucha, sé que tú eras el más opcionado, pero la verdad es que los chicos no te quieren de nuevo. Si en mis manos estuviera la decisión te elegiría, pero sabes cómo funciona esto, necesitan a alguien con una visión diferente. Lo lamento.- Por más que quisiera ayudarlo, él se había buscado el rechazo de los demás, no era mi culpa.
-¿Y también lo elegirás a él y no a mí?- Me tomó un par de segundos comprender a lo que se refería.
-Oh no, no. Esto es estrictamente… profesional. No me interesa Hunter ¿Okay?
-¿Eso quiere decir que saldrás conmigo?- Inquirió sin relajar su postura, y yo me debatí en una respuesta diplomática, aunque debo admitir que eso me tomó por sorpresa. Siempre creí que últimamente se había acercado a mí por el liderazgo del coro, pero al parecer su interés en mí era real. Podría salir con él, quizá necesitaba una oportunidad de demostrar que podía ser un chico bueno. Entonces recordé que tenía una cita pendiente en esos momentos.
-Sí, pero no ahora. Tengo asesoría, y de hecho, se me está haciendo tarde ¿Te parece si hablamos después?
-Haz lo que quieras, Harwood.- Respondió con una nota de fastidio en su voz, acto seguido se giró llevando las manos a los bolsillos y se alejó por el pasillo. Esta vez no lo detuve ¿Para qué? No tenía nada más por decirle, además no me sentía moralmente indicado para replicarle algo. Es cierto que me gustaba, pero no podía darle falsas esperanzas, me obsesionaba Adam y tampoco quería una nueva discusión con mi profesor si se enteraba de que continuaba saliendo con Sebastian. Sé que no somos nada pero, extrañamente sentía que le debía fidelidad hasta cierto grado.
Recuerdo que suspiré, y miré hacia la sala donde se escuchaban las voces de los Warblers. No quise regresar adentro y ver a Hunter empezando a delegar funciones y posesionándose como su líder; era genial que los chicos lo aceptaran, pero estaba seguro de que eso evocaría a Smythe y me sentiría mal. Así que preferí dirigirme al salón de italiano para buscar a Adam, aquello me levantó el ánimo (y otra cosa). Nuestro encuentro no duró más de una hora y no pasó más allá de unos cuantos besos y toqueteos; por un momento creí que lo haríamos ahí mismo, pero no fue así. Para mi desgracia, el tiempo se acabó, y además el colegio no es el lugar indicado para tener relaciones sexuales con mi maestro. Me conformé con sus besos y las caricias a su cuerpo que me volvían loco.
Eso, fue lo mejor que pasó en el día.
