Dos cap semi-break (uno hoy, y otro entre esta noche y mañana...si hago a tiempo de revisarlo y no vuelvo a olvidame el pendrive...) con algunas pocas revelaciones...espero que les gusten... :-) y acuérdense de que si no les gusta pueden decirlo igual...las críticas ayudan a mejorar :-)

un saludo

Historias cruzadas:

– ¿Te molestaría bajar la música Dean? –protestó Sam desde el asiento del acompañante.

–Levanta ese ánimo, Sammy…. No es mi culpa que Cass destruyera esa chatar… digo ese graaaan coche que solías usar. –Dean rió para su interior.

–Gracias por recordármelo. –reprochó con una media sonrisa. –Y yo no tengo la culpa de que tú estés aterrado por tener que viajar a Escocia….

–Yo no estoy aterrado…. –se defendió –Oh oh oh…. –dijo mirando a un lado del camino -¡Mira esa tía buena haciendo autostop….! ¡Genial! Podría llevarla hasta el infierno…. –confesó en sugestiva voz alta mientras aminoraba la marcha.

Sam meneó la cabeza con gesto de negación, aún con su media sonrisa, pensando que su hermano era el mismo de siempre. Nunca cambiaría.

–Si. Admito que está muy buena…. Tiene un precioso trase…. ¡Un momento…! –Sam detuvo sus pensamientos –conozco ese morral…. –balbuceó.

El Chevy se detuvo lentamente. La joven mujer se volvió hacia el vehículo. Se acercó a la ventanilla del acompañante. Se quitó las gafas de sol.

Dean meneó la cabeza con incredulidad.

– ¿Qué dije del infierno? Maldita sea mi suerte. De todas las tías chaladas del mundo me tuve que detener ante la peor….

–Dean… ¿Así que es verdad? –respondió Erika –has vuelto al negocio… ¡Enhorabuena! –agregó con sarcasmo -¿Sabes? No me gusta decir: te lo dije. Sam. ¡Que gusto verte….! –continuó sin mostrar mucho entusiasmo por el gigante.

– ¿Y… qué haces aquí? –preguntó el menor de los hermanos. ¿No me digas que Eleonor te ha dejado tirada….?

–Naaaa… pero eso si que te gustaría que pasara… ¿verdad? –comentó ella recordando todas las veces que Sam se había jactado de que su Mustang era una reliquia más que un coche – Solo ponché un neumático….

– ¿Y no te enseñaron a cambiar neumáticos? –preguntó el rubio con sarcasmo.

–Si… genio, pero se me olvidó reparar el auxilio luego de la última pinchadura. Fueron dos en una misma semana…

–Sube, nosotros te llevaremos –dijo Sam.

– ¿Nosotros? –acusó Dean –me suena a manada….

– ¿No la dejarás sola en medio de la nada? –reprochó Sam, serenamente.

–Hierba mala nunca muere….

–Descuida…. Preferiría ir a tomar el té con Lucifer antes que subirme a este coche con vosotros dos….

– ¿Quieren dejar el estúpido orgullo de lado y comportarse como seres racionales por una sola vez, niños? –los retó Sam, no sin sarcasmo. –Sube –ordenó.

Ella miró a su alrededor. El pueblo más cercano estaba a más de 90 kilómetros… no llegaría aunque caminara 18 horas sin detenerse. Si es que no desfallecía antes… no es que no pudiera hacerlo, pero lo cierto es que llevaba algo de prisa. Hizo un gesto de fastidio y abrió la puerta trasera del Impala, la que protestó con su clásico rechinido.

– ¿Adonde vas? –indagó el conductor.

–Al primer sitio que exista en el que pueda apartarme de vosotros…-respondió ella con malas maneras.

–Dean… no te atrevas… -Sam detuvo el improperio que sin dudas saldría de la boca de su hermano mayor.

Él hizo un gesto de protesta. A esto le siguió un incómodo y prolongado silencio.

– ¿Y qué tramáis aquí? Porque este coche huele a trampa…. Y mucho.

–No… es el nuevo perfume de Sammy… es repelezorras… -se burló Dean. –pero parece que no funciona muy bien….

–Ja…ja… -respondió Erika con sarcasmo. –Tal vez es perfume de fraaaa…caaaa…sssaaaa…dddooooo… -canturreó ella. –oí que a los pequeños niños se les escapó el metamórfico Alpha…. ¿Qué os pasó? Debéis tomaros toda la sopa…y dormir la siesta…

– ¿Y tú que sabes de eso…? –preguntó Dean, entre la incredulidad y la ira.

–Ella sabe todo… Dean. –contestó Sam. –está con nosotros….

–Estaba. –interrumpió dedicándole al menor una mirada asesina.

Dean la miró por el retrovisor. Notó una tensión entre ambos. El gesto de Erika era de total enojo. Algo como un reproche o una cuenta pendiente. No podía captarlo con claridad.

Finalmente llegaron a la ciudad. Se detuvieron en la gasolinera. Ella bajó del vehículo y agradeció el aventón con respetuosa cortesía.

– ¡Erika! Espera. –le ordenó Dean con voz ronca, aprovechando que Sam se había ido a comprar algunas provisiones.

– ¿Qué?

– ¿Qué pasó entre mi hermano y tú?

–Nada que te incumba…. –se dio la vuelta, dispuesta a marcharse.

Se arrepintió pensando que Dean merecía una mínima explicación. Además ella había reclamado airadamente por su presencia. ¡Esta era su oportunidad!

–Dean… lo lamento. Siempre soy grosera contigo. Y es que… no tengo nada contra ti. Aparte de que eres un gilipollas, machista y soberbio…Es sólo que me exasperas por algún motivo. Es como si hubiera un odio visceral entre nosotros….

–Es verdad –confesó el cazador. –siento lo mismo contigo. Eso si sacamos lo altanera, respondona y jactanciosa que eres… -replicó.

Ella asintió comprensivamente con la cabeza, esquivando el fuego que siempre manaba de esos expresivos ojos color esmeralda que la incomodaban desde que los había visto por primera vez.

–Tal vez podríamos tomarnos algo y conversar… -le dijo ella.

–Algún día…Genial ¿Por qué no?

–Ahora no puedo… traigo prisa. Pero Dean… si hay algo… extraño respecto a Sam o lo que sea…. Llámame.

– ¿Extraño respecto a Sam? ¿Qué sabes?

–He trabajado con él casi desde que volvió de la jaula… pero eso no duró mucho. Me alejé, y tuve motivos importantes. No me sentí cómoda a su lado. Tengo que irme. No tengo tiempo de explicártelo.

–Hablaremos en otro momento. –respondió Dean con inquietud.

"Ella sabe algo. Algo importante. ¿Pero qué?" Pensó Dean.


Una semana más tarde.

El móvil sonó. Erika tanteó las cobijas buscándolo sin levantar la vista del libro que estaba leyendo. El identificador de llamadas indicaba el nombre de Bobby.

– Hola Bobby. ¿Cómo has estado?

–Mejor que nunca, muchacha. Y todo gracias a ti….

– ¿A mí…? ¿Cómo es eso?

–Lo logré. Me ha devuelto mi alma….

– ¿Crowley? –preguntó sonriendo.

– Si… Fergus Roderic McLeod.

– ¿Qué?

–Fergus Roderic McLeod…. Es el nombre de Crowley….

– ¿Estás de coña? Jajaja -rió ella – Me burlaré de él hasta el próximo Apocalipsis…. –agregó con un ataque de risa…

–Que tal vez no sea tanto tiempo como creías…. –murmuró el demonio que apareció recostado a su lado en la cama.

–Solo quería agradecerte… -continuó Bobby sin percatarse de lo que ocurría al otro lado de la línea telefónica –Tal vez puedas pasarte por unas copas uno de estos días…

Recibió silencio como respuesta.

–Muchacha… ¿sigues ahí? ¡¿Erika!? –la comunicación se cortó.

Había creído oír un murmullo durante la conversación, pero no le prestó atención. Pensó que tal vez era Chris. Pero le preocupó la manera en que la llamada se cortó. Volvió a marcar el número.

"Hola. Soy Erika. Deja tu mensaje"

Llamó a la otra línea. "Tal vez se le agotó la batería" pensó el viejo cazador, tratando de calmarse y de apartar de su mente el peor pensamiento de todos: que Crowley la había descubierto.

"Este es el verdadero móvil de Erika Orson usted no debería tener éste número. Si es así, tiene graves problemas. Deje su mensaje con nombre y teléfono y me comunicaré a la brevedad"

– ¡MALDICIÓN! –protestó enfurecido.

Llamó a Chris.

–Christopher. ¿Erika está contigo?

–No…estoy de viaje. Creo que ella estaba en su casa... en la ciudad. Tal vez la llamste al campo...

–La llamé a todos lados...No puedo comunicarme con ella.

–Tal vez haya desconectado para trabajar. Lo hace a veces….

–No… creo que tiene problemas….

–Escucha, Bobby. Estoy muy lejos. ¿Crees que puedas ir a verla? –dijo preocupado.

–Mandaré a los chicos.

Cortó y llamó a Sam.

–Sam. Necesito ayuda.

– ¿Qué pasa Bobby?

– Creo que Erika tiene problemas. ¿Crees que puedas pasar a verle? Estáis más cerca que yo.

–Seguro. Dame la dirección.


Nadie respondió a la puerta. Forzaron la cerradura. Estaba vacío. Y ordenado. Recorrieron la casa. No había signos de que una batalla hubiese ocurrido ahí… salvo por el móvil destrozado en el suelo del dormitorio.

– ¿Qué puñetas pasó aquí? –preguntó Dean observando detenidamente las fotografías familiares. por alguna razón esos rostros se le hicieron conocidos, aunque jamás los había visto.

–Bobby dijo que ella le dio la clave para conseguir la identidad de Crowley. Cree que él tiene que ver con esto. Tal vez la descubrió. –relató su hermano.

–Genial. –protestó el mayor de los hermanos. –La debe haber hecho barbacoa….

Dean investigó atentamente el suelo junto a la cama. Se agachó y observó el polvo amarillo. Levantó una pequeña cantidad con sus dedos.

–Azufre. –sentenció sentándose pesadamente.

El mayor de los Winchester observó los libros que estaban esparcidos. Intentó leerlos, pero no lo logró. Casi todos estaban en latín, excepto uno, con un idioma que él no reconocía. Tomó el cuaderno con anotaciones que estaba sobre la mesa de noche. La palabra Alpha llamó su atención.

–Parece que nuestra amiga está buscando a los Alphas también. –dijo levantando el anotador.

–Si… lo sé… –comentó Sam sin inmutarse. –Te he dicho que trabajó con Samuel. Y con todos nosotros.

–Si… también dijo que se alejó por tu causa.

–Solo discutimos. Fue un malentendido. Pero ya conoces a Erika. Todo se lo toma personal… -se defendió el castaño, mientras revisaba el resto de la habitación. –Llevamos todo el día buscando a esta cría… Deberíamos hacer algo más productivo.

– ¿De qué estás hablando Sam? ¡Tenemos que encontrarla! Por más que sea un fastidio… Pero es una cría y nos ha echado una mano. Y nos guste o no… tenemos que ayudarle…

–Es que si Crowley la tiene… ¿Qué posibilidades hay de encontrarla? Solo estoy siendo sensato…

–Igual de sensato que cuando dejaste que ese vampiro me transformara… Sam…

– ¿Qué hacéis aquí?

La voz de Erika interrumpió la tensa escena. Estaba pálida, ojerosa. Parecía extremadamente cansada. Su mirada denotaba preocupación. Pero físicamente lucía bien. Al menos a simple vista.

– ¿Dónde has estado? –preguntó Dean con preocupación. –Bobby dijo que la comunicación se cortó… Y luego desapareciste…

–Lo siento… estoy bien…

–Tu expresión no dice lo mismo. –acusó Sam

– ¡Solo estoy… cansada…! ¿Ok?

– ¿Qué te ha hecho Crowley? –preguntó el gigante.

–Nada…

–Pruébalo. –ordenó Dean ofreciéndole el agua bendita.

Ella la bebió sin problemas.

– ¿Satisfecho? –preguntó –ahora dejadme en paz. Quiero descansar. ¡Largaos!

Ellos caminaron con desconcierto hacia la puerta.

–Perdonad, chicos… Ha sido un día duro… –agregó sin perder la seriedad –Agradezco vuestra preocupación…

–Es Bobby quien está preocupado…

–Bobby… –dijo suspirando y cerrando los ojos. –Mándale saludos. Dile que iré a verlo por esas copas que me prometió… y que no se preocupe. Yo estaré bien.

–Bueno –dijo Dean, mirándola fijamente.

Erika se sentó en la cama y se dejó caer de espaldas, como si las fuerzas no le alcanzaran para permanecer en esa posición siquiera. Cerró los ojos y volvió a inspirar profundamente.


Doce horas antes.

– ¿Estás de coña? Jajaja -rió ella – Me burlaré de él hasta el próximo Apocalipsis… –agregó con un ataque de risa…

–Que tal vez no sea tanto tiempo como creías… –murmuró el demonio que apareció recostado a su lado en la cama.

Crowley le quitó el móvil y lo arrojó contra la pared. Ella se levantó tratando de hacer el inútil intento de huir de él. Se le apareció enfrente justo cuando ella se levantaba…

– ¿Tienes prisa por ir a alguna parte?

La tomó del rostro y la acercó al suyo. La miró a los ojos, con furia.

– ¿Tienes algo que ver con humillación que acabo de sufrir?

–No sé de qué hablas…. –dijo con dificultad, debido a la fuerza con la que Crowley le sujetaba el rostro.

–Tú se lo dijiste…

– ¿Qué cosa? –exclamó casi con un chillido.

–Mi identidad…

– ¿Cómo iba a hacerlo…? Yo no la sé… Lo juro…-la angustia le entrecortaba la voz.

–Pero has tenido algo que ver… De eso no tengo dudas.

Ella sintió un miedo incontrolable. Estaba aterrada… "¿Es el fin?" Pensó. "Es el fin…de esta no puedo escaparme, será mejor que confiese. Tal vez así la saque un poquito más barata"

–Esta bien… -dijo ella –está bien…yo no lo sé, pero… -tragó saliva –le di la identidad de la persona que supuse sí lo sabía…esa mujer… la que… la que tú mandaste a vigilarme…

Él la soltó repentinamente y se alejó unos pasos. Ella sintió que sus fuerzas le abandonaban. Las piernas se le doblaron y cayó sentada sobre la cama.

–Ah… ya veo… eso explica su desaparición… ¿Por qué tiemblas?

– ¡Tú que crees!

–Naaaa… no voy a matarte... solo quería darte un susto de muerte… bueno… no literalmente. Procura no morir, si fuera posible. Perder un alma… no me perjudica tanto…aunque sea el alma de Bobby Singer…

– ¿Es tan divertido para ti jugar así conmigo…? –preguntó aún profundamente angustiada.

El demonio se sentó a su lado.

–Solo quiero que tengas en claro quien manda… y que no puedes ocultarme nada…-dijo pellizcándole la mejilla –te conozco tan bien… hasta mejor que tú misma…De hecho… me parece divertido descubrir que has sido capaz de entregarla… Antes no lo hubieras hecho. Ni siquiera por ser un demonio. Estás aprendiendo… estás mejorando. Me gusta. –agregó en tono orgullosos.

Le dio escalofrío que Crowley le halagara. Se sentía más sucia todavía. Si es que eso era posible…

–No me toques… –exigió alejando el rostro de la mano de Crowley.

Él le pasó la mano por sobre los hombros acercándola hacia él. Ella intentó resistirse, pero el miedo y la fuerza física del demonio le impidieron separarse de él. Le susurró al oído, como hacía siempre que deseaba hacerle sentir miedo.

–Déjame contrate lo que Raphael tiene planeado cuando se haga con el poder.

– ¿Y tú que sabes de eso?

–Tengo buenas fuentes…O mejor aún…Vamos con Cass para que te lo cuente. Porque parece que aún no has entendido lo grave que es todo esto…


Había sido terrible. ¿Cómo podía estar pasando esto? El futuro de todos en manos de un demonio manipulador y despiadado y de un ángel asustado y que no tenía ni idea de hacia donde correr….Raphael liberaría a sus hermanos…. Y ellos no iban a estar contentos con los humanos…el nuevo armagedón sería un auténtico baño de sangre. Casi una venganza. No iba a quedar nada…. Ni cielo, ni infierno, ni tierra… nada de nada… ni almas…porque los ángeles iban a acabar con todo. Iban a crear su propio nuevo orden. Y ninguno de nosotros estaba incluido. Ni siquiera los creyentes. Ni los más fieles.

Nadie.