Disclaimer: Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece.

Nota: Esta trama se procede en una posibilidad de ver a los Santos Dorados vivos, por lo menos posibilidad de existir como pasó en SOG. Espero les divierta. Además quiero aclarar algo, este fic NO es YAOI, respeto los gustos ajenos pero yo no escribo esos géneros.

Agradezco enteramente aquellos que han leído y dejado un comentario, eso sube el ánimo de seguir relatando. También para aquellos que le dieron favorito a este humilde escrito… ¡Y GRACIAS TOTALES! ¡LOS AMO! ¡YA VAMOS FINALIZANDO ESTE CORTO!

Un saludo y abrazo a todos.


Razones


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"Ruda pero Fiel"

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Él no odiaba enlazar su vida con otra persona.

Él no detestaba pensar en un "hasta el final"

Él tampoco impartía mal concepto en poseer un sucesor, de hecho, había pensado en preguntarle al Patriarca la posibilidad de tener un discípulo así como Camus tuvo a Hyoga e Isaack de modo que lo creyó justo que también él tuviera uno. De ninguna manera se tildó de mala persona o un irresponsable, simplemente le gustaba observar la vida de otro modo bajo las reglas con las que él creció y las leyes de Athena.

Milo de Escorpio se mantuvo en silencio, sentado en la parte alta de su templo para observar el cielo estrellado de esa noche. No la pareció extraño o peculiar que el bullicio en todo el Santuario se mermara a diferencia de otros días, tal vez porque el rumor de que Saori Kido volvería se convertiría realidad.

O tal vez iba a recalcar que entre los trece caballeros –porque Athena consideraba a Kanon como un miembro más de la orden- se irían a sortear que únicamente seis la acompañarían en una importante misión. Bah, patrañas considero eso Milo, ¿por qué iba a necesitar a solo seis hombres para realizar un viaje a otro país? ¿Y qué tenía que ver el tema de una noche elegante de familias prestigiosas?

A Escorpio no le pareció correcto que Athena inmiscuyera su trabajo con su vida humana, donde se le conocía como la heredera absoluta de los Kido. Pero la ley es la ley, por más dura que fuera era la ley.

— ¿Y cómo se supone que vamos a descuidar el Santuario? —Chasqueó la lengua un poco fastidiado—. Camus comentó que ese tipo de eventos son muy elitistas.

Añadiendo, en su mente, el tipo de comportamiento que todos debían de manifestar ante una sociedad que seguramente él jamás desearía pertenecer. Donde las reglas eran demasiado estúpidas y estrictas como para prohibir a una persona a disfrutar su existencia.

—Debería de pensar más en lo que diré mañana a su Ilustrísima—suspiró el joven de cabellos azules echando la cabeza hacia atrás—. ¿Qué cosa sería apropiado cuando tengo la curiosidad de poseer un discípulo?

Sí, era difícil de pensar en eso cuando un gusto le invadía cada vez más aunque eso involucraba el hecho de que la orden de Shion debía regirse bajo ciertos parámetros. Desde luego, Milo de Escorpio no se sentía lo suficientemente capaz de sujetarse a una mujer, tener hijos y solventar a una familia.

—Una familia…—suspiró, el recuerdo de su pasado llegó como una simple brisa fría—; sería como debatir a qué lado inclinarme, hasta considero que su Santidad ni siquiera piensa que esa demanda es egoísta.

Por supuesto que él no deseaba refutar más no le parecía correcto que a hombres que dedicaban su vida a servir a una diosa se le recuerde que el tener una vida normal como cualquier otra persona era algo fatídico. De ese tipo de situación en añorar por un momento en experimentar un amor intenso, de aquellos deseos en poseer a alguien y velar por esa persona, pero a su vez era correr el riesgo de que sufriera momentos que no serían justos para ella.

—Tal vez es la razón del porque todos aquí solo prefieren tener aventuras ocultas—a excepción de Death Mask por supuesto, él sí se arriesgó a tomar una decisión seguramente porque se enamoró como nadie en la élite—. De ninguna manera tendría la tranquilidad de tener un heredero, no…, no me agradaría bajo ninguna circunstancias en que mi hijo o hija caminara en un sendero peligroso.

Se desplomó sobre el duro mármol para mirar con precisión el cielo oscuro. Él no era una mala persona, tampoco un desconsiderado. Él vio muchos caballeros siendo arrebatados, desde muy pequeños, de los brazos de sus madres donde se les inculcó una vida muy distinta a las que imaginaron.

Totalmente era injusto en algunos casos.

El joven hombre sintió una molestia. Un vacío en el pecho como cuando caminas por un sendero sin saber exactamente a donde ir y que, después de aquel domingo de diversión, lo pensó muy bien solo para que ese mismo día la idea lo atestara sin tregua.

—Por lo menos yo lo tomé a broma—dijo al recordar a cierta Amazona—, pero creo que nadie se imaginó, ni en sus pesadillas que el Patriarca nos mandaría a cumplir semejante trabajo.

Y es que desde es ocasión en que terminaron en un juego de cartas, ninguno pensó que las bromas se podían realizar, en especial con la sugerencia que Kanon le impartió para poner en aprieto a Shaina de Ofiuco; porque estaba claro que a él ni en broma se le ocurriría semejante apuesta solo tal vez como un máximo de pedirle que le pagara todas las cenas por un mes entero.

Las mejillas de don Escorpio se ruborizaron. El entrenamiento a las mujeres guerreras no le hacían juicio a su apariencia sino un gran beneficio a ello, y eso lo averiguó después de ver los atributos de Shaina bajo un traje de baño.

—Pero al final me gané un golpe—musitó recordando abruptamente la fría mirada de Saga—; Kanon tiene razón, su gemelo se ha vuelto un poco huraño y bastante protector con esa niña. Hasta podría apostar que en realidad es su hija de sangre.

Pero sabía que era imposible, y el mismo Patriarca lo confirmó. Para él fue como una incomodidad más de que alguien como Géminis poseyera a una aprendiz, aunque no recordó –en todo el tiempo que esa albina estuvo en el Santuario- aprender cosas de amazonas, hasta le extrañó que Saga le pidiera ayuda a Camus para la educación de la menor.

—Si el señor Shion considera como heredera a esa pequeña tendrá un problema en manos—afirmó tras recordar que Saga y Kanon ya tenían una disputa por el espacio en Géminis—; porque de ese modo yo también pediré un niño.

Sí, él ya podía atestiguar que su única razón de evitar casarse con un dama era la de excusarse con "aprender" a convivir con un niño y una mujer. Solo así, tal vez, consideraría buscar una buena compañía para que le diera, con el disfrute del proceso, los niños que deseaba. Aunque para empezar tenía que ya tener una candidata. ¡Válgame Dios! Milo no era tan mujeriego pero sí poseía un defecto meticuloso para escoger una dama apropiada, y entre la cual debía de ser capaz de soportarlo porque él si sería tan fiel a ella como lo es a Athena. Empero, el eco de una voz interrumpió sus pensamientos como si se tratara de un cántico venenoso.

—Pido permiso para pasar por la Casa de Escorpio.

El dueño bajó de la parte alta del templo hasta la entrada principal donde la amazona con la que jugó yacía de pie, con esa imponente figura autoritaria aunque no sabía si aún estaba enojada con él después de aquel día.

—Buenas noches, Shaina—saludó el varón educadamentemente, llevaba él su traje de entrenamiento por lo que no inmutó en nada a la mujer—. ¿Podría saber la razón de querer cruzar mi templo?

—Buenas noches, Milo—devolvió el gesto en un tono inexpresivo—. Asuntos con el caballero de Piscis.

— ¿Afrodita dices? —de acuerdo, esa respuesta sí le cayó inesperadamente.

—Algo personal, desde luego que también su Santidad me ha mandado a llamar.

— ¿Pero porque con Piscis? —volvió a cuestionar sin prestar atención a lo último—; es un poco inoportuno que vayas a buscarlo. De hecho no es momento para ninguno de los caballeros que nos interrumpas.

—Lo sé, el caballero de Géminis me aconsejó que únicamente me anunciara solo con mi cosmos—explicó la guerrera calmadamente aunque debajo de esa máscara solo deseaba cobrárselas al irreverente caballero dorado—. Pero parece que te has quedado dormido, por ello no sentí tu cosmos.

—Solo es simple reflexión.

—Comprendo—suspiró, observó al peliazul y no pudo controlar ese recuerdo humillante—. Permíteme pasar porque en verdad necesito presentarme puntual ante el Patriarca—se cruzó de brazos—; la señorita Athena nos visita mañana así que tengo el encargo de escoltarla desde el aeropuerto hasta sus aposentos.

Milo suspiró, no quería sonar poco cuerdo o simplemente un grosero pero tenía que sincerarse con que Saori estaba tardando con el asunto que tenían entre manos; empero, ese tema no estaba siendo una prioridad por el momento salvo tal vez en preguntarle porqué permitió que su Santidad tomara esa decisión de casi exigirles llevar a cabo aquella orden.

—Puedes pasar entonces.

Se hizo a un lado, la peliverde pasó cerca él y…, bueno, Milo a veces era un poco imprudente o desmedido con sus palabras por lo que se atrevió a recordarle el día en que jugaron cartas:

— ¿Por se te encogió el traje de baño?

Sin pensarlo, Escorpio esquivó difícilmente el golpe que Shaina le rozó el rostro dejándole un rasguño en la mejilla. Esa mujer estaba bastante, inmersamente enfurecida.

—Eso me lo pagarás, de ninguna manera te perdonaré que me humillaras de esa manera.

—Cuida esas uñas que puedes sacarle los ojos a alguien.

—Esa es la idea.

—Si tanto te enojó —el peliazul se sobó la mejilla, sí que le ardía—, ¿Por qué no tomaste las segunda opción?, al menos eso no sería tan deshonroso.

Perfecto. Ni siquiera recordó que fue lo que dijo aquella vez en las opciones que le ofreció para cumplir el reto. Solo vi como un golpe mucho más embravecido terminó por estamparlo contra la pared de su templo; esa Cobra poseía una fuerza titánica como para derrotarlo de aquella manera.

—No era necesario llegar a los golpes. —gimoteó Milo cayendo de cara al suelo. El dolor lo dejó en shock.

—A la próxima, no importa si eres un caballero dorado, juro por Athena que te aniquilaré si vuelves a ofenderme.

Shaina casi escupió las palabras a la vez que se alejaba de la presencia de Escorpio, emanó una cantidad de energía negativa. Ella realmente esta enfurecida.

Mientras tanto, Milo solo se llegó a poner de pie y sobarse la cabeza. No estaba en su educación alzarle la mano a una mujer de aquella manera en que Shaina se lo hizo, por lo que aceptó humillantemente que ella se marchara sin disculparse.

—Mujeres como ella me provocan un ligero terror al casamiento.

Masculló un poco incrédulo. Definitivamente, la opción de buscar un aprendiz era mejor que poseer hijos propios más aun en tener mala suerte de estar rodeado de mujeres toscas…, pero un fiel corazón.

—Ya se me ocurría qué razón falsa le daré a su Santidad.


Como aviso especial quiero aclarar algo y que es parte de este capítulo: He publicado un OneShot para los Fans del ShainaxMilo- Juego de Cobra y Escorpio