Isabella Swan.
By: Sofía de Lautner.
Capítulo nueve: ¡Adiós, Jake!
Nos sentamos a ver una película que eligió Emmett, "Agua para elefantes", cuando Rosalie y Alice quisieron ir de compras, y arrastraron también a sus novios. Jacob y yo nos quedamos viendo la televisión, sentados en el sofá, cuando de pronto recordé que el trabajo de trigonometría se entregaba mañana y yo no lo había terminado.
Le mandé un texto a Cullen diciéndole que viniera en una hora, y contestó diciendo que sí.
-Estás hermosa.-comentó Jake, sonriendo y jugueteando con mi cabello.
Me incorporé para poder besarlo. No pensaba pasar de un simple beso, pero las cosas se pusieron… calientes.
Me entretuve demasiado en la boca de Jacob, que no me di cuenta que estaba recostado (conmigo encima) sobre el sofá, y que sus manos se habían deslizado por mi espalda, hasta llegar a mi pollera.
Se separó unos segundos, mirándome a los ojos; como pidiéndome permiso. Y yo, sin darme cuenta, acepté, y el resto fue historia.
El problema fue que Cullen llegó temprano, media hora antes de lo previsto. Y Jacob todavía estaba en la casa, "mirando una película".
Cuando el timbre sonó, nos paralizamos del susto. Me incorporé lentamente, para no lastimar a Jacob; y tomé la manta que estaba siempre sobre el sillón. Se la tiré a Jacob para que se cubra, y comencé a buscar mi ropa, desparramada por el lugar.
-¡Ya voy!-exclamé, y le susurré a Jacob que se ocultara.
Me vestí más rápido que nunca, mientras Jake corría a mi habitación enroscado en la manta.
Salté, mientras me ponía mi última zapatilla, hasta la puerta, y la abrí de un tirón para encontrarme con Edward.
-Hola Bella.-saludó, y entró. Yo me encontraba acalorada, súper excitada, y sobre todo, confundida.
-Ho-hola Edward.-dije, y cerré la puerta. Se sentó en el sillón, apoyando su mochila en él y sacando una carpeta.
Yo estaba que no podía cerrar la boca. Se veía tan lindo…
-¿Me disculpas un momento?-pregunté, y corrí escaleras arriba.
Entré a mi habitación, encontrándome a Jacob poniéndose su remera.
-Jake, eso fue hermoso, realmente. Pero debes irte. –le dije, acercándome a despedirlo.
-Claro. Saldré por la puerta.-dijo, y antes que pueda detenerlo, bajó las escaleras.
-Hola, Edward.-saludó, y esperó a que yo llegara junto a él para besarme y luego retirarse.
-¿Es tu novio?-preguntó Cullen.
-Sí, desde ayer.-contesté, y nos concentramos en el trabajo. Cada tanto sentía que me miraba de reojo, y además estaba como distraído. Pero yo estaba igual o peor, todavía no podía entender porqué vi a Edward cuando besé a Jacob.
Terminamos a la noche, tarde, y lo acompañé a la puerta.
-Nos vemos mañana.-dije, y me acerqué para besar su mejilla. Él se inclinó también, y por error terminó besando la comisura de mis labios.
Se separó bruscamente y se puso todo rojo, y salió corriendo hacia fuera.
Yo cerré la puerta y me apoyé contra ella, con la mirada ausente. ¡Wow!
Me sentí mucho más feliz y excitada de lo que había estado cuando besé a Jacob. Y sólo había rozado los labios de Cullen…
Alice y Rosalie llegaron más tarde, con una muy, muy mala idea.
…
-Alice, por última vez, no quiero hacerlo.-le dije, desde el asiento trasero de mi camioneta. Rosalie se rió.
-¿Dónde está la Bella aventurera, la que hacía cualquier cosa sin importarle nada?-preguntó, y esa frase me abrió los ojos.
¿¡Qué estaba pasando conmigo? Tanto decidir entre Edward o Jacob, que me había olvidado de mis amigas, de molestar a la gente, de salir a bailar, de jugar al fútbol con los chicos, de poder hacer lo que yo quería sin pensar en el resto…
-Creo que Edward la está afectando…-murmuró Alice.
-¡Claro que no! Tienen razón, Bella la rebelde ha vuelto.-anuncié, sacando mi celular para llamar a Jacob.
-Hola dulzura.-saludó, medio dormido, ya que ya eran las dos de la mañana.-Se ve que te gustan las llamadas por la noche.-comentó.
-Jacob, estar contigo es un error. Necesito un tiempo, ¿vale? ¿Podrías perdonarme?-le solté, y se produjo un silencio en la línea y en el auto.
-Claro. Lo que quieras.-murmuró, y cortó.
-Un problema menos.-dije.-Ahora vamos por cullen.
La verdad, me sentí algo mal por haber terminado con Jake; él era importante para mí pero a veces tenía que dejar de pensar en el resto para interesarme en mí. Luego me encargaría de él.
Llegamos a su casa (muchísimo más lujosa de lo que pensábamos), y Alice bajó la escalera de la parte trasera de la camioneta, y ubicándola en la ventana del piso de arriba.
-¿Segura que es su habitación?-dijo Rosalie, insegura, pero subiendo detrás de mí.
-Claro.-comenté, y entramos. Gracias a Dios a Edward le gusta dormir con la ventana abierta.
La habitación estaba a oscuras, pero aún así podíamos ver algo. Estaba allí, durmiendo, más sexy que nunca.
El lugar era lo opuesto a lo que me esperaba. Estaba desordenado, y en las paredes había cientos de fotos, que no se veían porque estaba oscuro. La ropa que había tirada por allí, era bastante diferente a la que llevaba en la escuela. Era moderna, actual.
En el escritorio tenía una guitarra acústica, y otra eléctrica; de color negro ambas.
-Alice, esto no está bien. No es correc…-susurré, cuando me interrumpió.
-¡Aquí está!-dijo, levantando la notebook en el aire. Nos dirigimos a la ventana en silencio y escapamos de la casa de Cullen, que seguía durmiendo como si nada.
Ya en la camioneta, nos dedicamos a revisar su computadora. En la carpeta "fotos", encontramos el lado oculto de Cullen.
-¡Miren esto!-exclamó Rosalie, señalando una foto.
-¡¿Es cullen?-grité, con los ojos casi saliéndose del lugar.
-Es imposible…-acotó Alice, sorprendida.
ADELANTOS DEL PRÓXIMO CAPÍTULO:
-Jake, tenemos que hablar.-le pedí, haciendo que se volteara.
-No hay nada que hablar, Bella. Me usaste para pasar un buen momento, y luego me dejas; y encima, ¡Por teléfono!
….
-No pueden decir nada, es un secreto.-suplicó Edward, mirándonos.
-Con una condición.-le dije, sonriendo.
