Epílogo: Una última esperanza

El tráfico en la ciudad de Nueva York se detuvo mientras el pánico se apoderaba de su gente que corría de un lado al otro en un caos total mientras muchos de ellos desaparecían de sopetón. De un coche se bajaron María Hill y Nick Furia, que no entendían lo que estaba sucediendo.

"¿Nick?"

La agente iba a preguntarle si sabía lo que estaba ocurriendo, pero no pudo hacerlo porque desapareció antes de poder hacerlo.

El único ojo de Nick se abrió como un enorme plato de cerámica antigua.

"Hijo de…"

Rápidamente sacó un comunicador para mandar un mensaje a una amiga… y nada más hacerlo el comunicador fue lo único que quedó allí… en su pantalla podía verse un escudo azul y rojo.

Mientras que los rostros de los que quedaban en Wakanda reflejaban una total desesperanza, Jake Long se retiraba para prepararse para emprender el vuelo.

"¿A dónde vas, Jake?" quiso saber su prometida Rose.

"Tengo que buscar a alguien"

Ambos se miraron a los ojos. Después de aquellos años juntos, bastaba solo una mirada para entenderse.

"Jake, ¿De verdad crees que ellos cinco…?"

"Sí, estoy seguro de que siguen con vida. Sé que ellos nos serán de gran ayuda"

Y Jake Long voló rumbo al Polo Norte, donde confiaba que aquellos a quienes buscaba se encontrasen.

Una nave, consciente en primer lugar de la caída de la Federación Galáctica, y luego de la desaparición de la mitad del Universo, se había puesto en marcha. Su presencia solo se hacía visible en tiempos de total desesperación como lo era aquel. No era de cualquiera, pertenecía a la llamada Fuerza Alienígena.

"Comandante Ben" estamos a punto de llegar a la Tierra anunció uno de los miembros.

"Debemos prepararnos bien para lo que está por venir" fue la respuesta.