Capítulo diez

Serenity se despertó primero y alguien en su cabeza habló fuertemente.

-Buenos días Serenity. ¿Lista para morir?-

-Eso no te lo crees ni tú.- Le amenazó la peliblanca en voz baja. La voz rió estruendosamente.

-Eso está por verse, querida princesa.- Y tal como vino, la voz se fue. -Así que tienes ganas de jugar... Entonces jugaremos.-

Dicho esto se escuchó una explosión muy cerca de allí pero parece que sólo Serenity y Daisuke se enteraron lo cual era raro. Serenity se temió lo peor en esos momentos.

-Es él. Me pregunto cuando dará el golpe final, me estoy cansando de él...-

-Esperemos que ese golpe final no sea muy problemático.- Dijo él pensativo.

-Oh cariño, lo será, y va afectarme más a mí que a todos vosotros...- Dai la abrazó por detrás para reconfortarla y darle ánimos.

-Vamos Serenity, enfrentémonos a él a ver que quiere...- La peliblanca asintió.

Con determinación y seguridad, Serenity avanzó despacio hacia el lugar donde se encontraba él. Aquel hombre que le destrozó la vida y que nunca pensó volver a ver.

Al fin llegó mas no había nadie. ¿Qué estaba pasando? Se preguntaba ella mientras lo observaba todo a su alrededor. Daisuke estaba tranquilo,muy tranquilo para la situación. ¿Por qué? ¿Acaso él lo sabía todo y por eso...? No, eso no podía ser, su novio no podía ser cómplice de él. Eso la mataría y la derrumbaría por dentro. Rezó para que eso no fuera verdad.

-Vaya, sí que falta gente.- Dijo irónicamente una voz.

-No querrán verte la cara, desgraciado.- Contraatacó muy enfadado el chico.

-Vamos hombre.- Apareció delante de él. -No seas tan duro conmigo hermano. ¿Qué te he hecho yo?- Preguntó sonriendo.

-A mí, nada, pero a la mujer que amo no la toca nadie...-

Se miraron echando chispas y Serenity estaba atónita. ¿Hermano? Con razón se parecían tanto físicamente. Serenity sintió culpa. Por ella, esos chicos se estaban peleando y ella era el motivo. Por lo que Dai le contaba, se llevaba muy bien con su hermano así que ella sola llegó a esa conclusión.

-¡¿Que es lo que quieres de mí?! ¡Dímelo de una vez! ¡Estoy cansada de jugar!-

-Está bien, como quieras.-

Una enorme bola de luz negra empezó a formarse en la palma del muchacho y la lanzó contra ellos. Al instante, una luz blanca resplandeció y una mini-explosión se escuchó.

-No puede ser...- Se asombró el villano.

-Así es.- Dijo Serenity con su vestido de reina y su largo báculo. -No permitiré que dañes a nadie. ¿Me oyes?-

Al instante, una luz amarillenta se vio al lado de ella. Un caballero con la armadura amarilla y negra, con algunos dragones pintados encima, la espada era más larga de lo normal, como mínimo de unos dos metros y él, era experto en manejarla. Al instante, las Sailor senshi llegaron al lugar y miraron todo desde lejos.

-Es increíble, sólo con verlos a los tres dan miedo.- Dijo la Sailor del fuego.

-Cierto Mars, no por nada eran los soberanos del Milenio de Plata.- Informó la Sailor del tiempo.

Nadie se movía y todo pasó muy rápido. Estelas de luz blancas y negras se veían en el firmamento mientras Demite, que era como se llamaba entonces, lo veía todo con detenimiento y calculó lo que tardarían en acabar. Su hermano no era muy fuerte, no servía para luchar cuerpo a cuerpo mas lo estaba haciendo, Serenity tampoco era una experta pero se manejaba mejor que él. Sonrió al ver cómo su querida novia apuntaba amenazante con el báculo al cuello de su contrincante.

-¿Por qué no me matas de una vez?-

-Porque no soy yo quien debe hacerlo. Taichi.- Esta confesión sorprendió a todo el mundo, incluso a Demite.

-¿Que quieres decir?- Preguntó asustado el chico de ojos dorados.

-Será tu propio remordimiento quien lo hará.- Ahora sí que estaba asustado. -No me mires así, sé que tú no quieres hacer esto y que alguien te está manipulando, como aquella vez que...- Se le cortó la voz. El chico suspiró.

-¿Cómo lo has sabido?- Se rindió al fin.

-Fácil, por tu energía.- La miró extrañado. -Tu energía es, digamos que, tiene un color amarillento. Sé reconocer las auras de las personas y la tuya, no es mala. Alguien te está obligando a esto. Podemos ayudarte y lo sabes. Tan sólo dime. ¿Quien es?- Preguntó suavizando más su tono de voz, cosa que al chico no le hizo dudar de lo que haría.

-Sólo sé su nombre, Yagami. No lo he visto, sólo he escuchado su voz, es como una sombra. Se te aparece, te corrompe y luego, sabes que está ahí pero no da señales de vida. Nada y es ahí cuando te entra el miedo y se aprovecha de ello.-

-Está bien, voy a librarte de él. Sólo déjate llevar...-

Conjuró una técnica en un idioma que nadie reconocía, sólo la rubia lo hizo. Era el idioma lunar, el cual se usaba en las sesiones de espiritualismo en el templo sagrado del palacio, aunque no conocía ese hechizo, por las palabras más o menos se hizo a la idea.

Acto seguido, una luz blanca les cegó a todos, La Sailor del fuego se asustó, ya que esa era una energía muy grande y ella, al ser sacerdotisa, la notaba más que los demás y tal cantidad de energía era demasiada. Cuando la luz se apagó, tanto Serenity como Taichi yacían en el suelo inconscientes, cogidos de la mano. ¿Qué estaba pasando? Se preguntaban todos y la Sailor del tiempo les respondió.

La reina se ha adentrado en la mente del chico de tal modo que pueda ver de dónde proviene tal maldad y así, vencerla o, al menos, expulsarla del cuerpo así que es mejor dejarlos tal como están y por el bien de los dos, es mejor no separarlos si no, podrían morir.- Todos asintieron y se acercaron lentamente.

-Ay, cariño, siempre hay otra opción. ¿Verdad? Suerte que, la que yo estaba pensando, la has descartado.- Sonrió con pesadez y se sentó a esperar a que los dos, despertaran.

Las chicas lo imitaron y reinaba el silencio, sólo pequeños quejidos provenientes de los dos cuerpos se escuchaban en aquél lugar dónde hoy, la noche era fría y la Luna, brillaba con todo su esplendor.

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Bueno, Taichi no es el malo malísimo xD No desesperéis, que aún falta un poco para que sepáis quién es jejeje...

¡Larga vida a Serenity!

(No sé si lo he dicho ya pero, el otro saludo me estaba cansando xD)