Capitulo 10

-Oye, tengo una pregunta-.

-Adelante-me contesto el mientras no dejaba de acariciarme el brazo. Estábamos tumbados en su cama, simplemente dedicándonos esas pequeñas muestras de cariño de las que nos habíamos privado porque Edward era un celoso sin remedio.

-El dia del club, me dijiste que mi nombre era perfecto para mi, ¿Por qué?-.

-¿Todavía te acuerdas de ello?- me pregunto sorprendido.

-Me acuerdo de cada momento que he estado a menos de 10 metros de ti- conteste sinceramente. Escuche como se reía levemente para después dejar un pequeño beso en la cima de mi cabeza.

-Bella en español o en italiano significa "bonita", "guapa". Como ves, ni aposta hubiesen acertado de una manera más clara- este chico sabia como convertirme en gelatina en menos de un segundo. –Todavía no me lo puedo creer-.

-¿El que?- le pregunte mientras me incorporaba para llegar a su altura y mirarle a la cara.

-Estar aquí, así, juntos- dijo mientras me cogia por la barbilla y me acercaba para darme un pequeño beso.

-Entiendo lo que dices. ¿Sabes? He soñado tantas veces con esto que espero que no sea un sueño-.

-No lo es-.

-Edward, me tengo que ir a dormir ya. Mañana Alice tiene algún plan diabólico en mente seguro, y quiero seguir viva-.

-Ya, pero yo no quiero que te vayas. He esperado demasiado esto como para que por un plan de mi prima haga que esto termine por hoy- dijo mientras me abrazaba y me llevaba con el otra vez. Estábamos de pie en medio de la habitación abrazados y mirándonos a los ojos. –Duerme conmigo-.

-Edward… yo… ehh…-.

-Solo duerme. Solo quiero dormir abrazándote. Nada mas. No quiero pasar lejos de ti ni un minuto si puedo evitarlo- dijo escondiendo su cabeza en el hueco de mi cuelo y dejando pequeños besitos. ¿Cómo podía alguien humano negarse ante tal petición si te la proponían de aquella manera y te la proponía el? Acababa de encontrar la primera cosa imposible de este mundo.

-Esta bien. Deja que me ponga el pijama y vuelvo. Esta vestido es un poco incomodo para dormir sabes. Ahora vengo-. Fui a mi habitación y en un tiempo record me quite el vestido dejándolo de cualquier forma y sin preocuparme de cómo quedaba, cogi mi pijama que consistía en una camiseta de tirantes y un short. Me quiete el maquillaje y anude mi pelo en una coleta y salí disparada hacia al cuarto de Edward. Toque primero la puerta, pues, aunque estaba invitada, no quería encontrarle en algo personal. Antes determinar de dar el ultimo golpe, me abrió la puerta pareciendo sin camiseta y un pantalón largo de pijama.

-Hola- dije en voz tímida. Me cogio de la cintura para arrastrarme hacia dentro. "Mucho mas elegante que la vez anterior" pensé.

-No hace falta que toques la puerta cuando quieras entrar. A partir de hoy esta habitación es tan mía como tuya, ¿de acuerdo? Venga vamos a la cama- me cogio de la mano para arrastrarme. Me tumbe a su lado, pasando mi brazo por su cadera mientras el hacia lo mismo alrededor mía. –Bella, ¿me harías el favor que tener conmigo esa cita que llevamos posponiendo mas dos meses?- me pegunto después de estar durante un tiempo simplemente en silencio.

-Claro, te la debo, ¿no?-.

-¿Qué te parece el martes? Si no tienes nada que hacer, claro-.

-Me parece perfecto-.

-Buenas noche Bella- me dijo mientras besaba mi pelo.

-Buenas noches Edward. Que sueñes con cosas bonitas-.

-Contigo preciosa- y sin mas cai en un profundo sueño. Quizá el mas placentero de mi vida.

Me desperté cuando un rayo de sol me dio de lleno en la cama. Intente girarme para estirarme pero supe rápidamente que algo no era normal. No, el no era normal estaba acostada sobre el pecho desnudo de Edward, el mas cómodo y bien formado del mundo seguramente, mientras el me abrazaba sin dejar moverme un solo milímetro. Mire hacia arriba APRA encontrarme la imagen mas angelical del mundo, Edward dormía con una media sonrisa en su cara y su pelo estaba mas revuelto de lo habitual, y aun así, seguía perfecto. Reviví los momentos vividos la noche anterior, y aun así pensaba que estaba viviendo en un sueño. Pase mis mano por toda su cara, estudiando cada uno de sus pliegues para poder retenerlos po siempre en mi memoria. No pude resistirme y empecé a besar cada rincón que podía de su cara, su frente, sus pómulos… todo en el era perfecto. Supe que estaba empezando a despertarse cuando la sonrisa de amplio hasta dejarme ver esa perfecta hilera de diente.

-Buenos días- le susurre.

-Los mejores de mi vida. Buenos días preciosa- dijo mientras me daba un beso de buenos días. –Creo que nunca me voy a poder acostumbrar a esto-.

-¿El que?-.

-A esto- me repitió mientras me besaba de nuevo.

-Mmm bueno, tienes tiempo, ¿no?-.

-Toda la vida si me dejas- me susurro.

-Eso esta hecho-. Pasamos un rato mas en la cama simplemente besándonos y dedicándonos cosas que salían del corazón. Supongo que estuvieron demasiado tiempo escondidas ahí y yo por mi parte ya nos las podía reprimir. Maldije el momento en el que mi estomago quiso hacer acto de presencia.

-¿Tienes hambre no?- no pudo evitar la risa al escuchar como sonaban mis tripas.

-No me quiero levantar-.

-Bajaremos juntos entonces- dijo dándome un ultimo beso y levantándose para ponerse una camiseta, aunque sinceramente, todo o que se pusiese encima esa hombre, sobraba. Me quede mirándole y pensando en como deberíamos actuar ahora. Se podría decir que llevábamos juntos unas horas, pero el problema era que no sabia si la palabra "juntos" se podía aplicar al como estábamos ahora, y no sabia como preguntárselo. Creo que el se dio cuenta de que algo me preocupaba porque inmediatamente estaba sentado en la cama enfrente mió mientras me obligaba a dirigir mi mirada hacia la suya.

-¿Qué te preocupa?-.

-No es nada importante en realidad- no sabía como empezar este tema, y tampoco estaba segura de sacarlo a flote.

-Eres muy mala mentirosa Bella. Además no quiero que me ocultes nada-.

-En serio Edward, no es nada importante-.

-No me mientas. Todo lo que te afecte a ti, me afecta a mí. Quiero saberlo-.

-Es solo que… Joder no se como decírtelo. Nosotros… buenos ese el problema, no se si hay un nosotros. ¿Qué va a pasar ahora?- esperaba que lo hubiese entendido, porque no sabia como explicarme mejor en este momento.

-Bella, yo creo que por mi parte esta todo claro. Quiero estar contigo, tan simple y sencillo como eso. Lo demás depende de ti-.

-Se que quieres estar conmigo, y créeme cuando te digo que yo contigo también. Me refiero, a que nombre tenemos en estos momentos, como nos definimos-.

-¿Te refieres a si somos…?- yo asentí con la cabeza cuando entendí que el por fin me comprendía. –Creo que en parte esto es culpa mía, supongo que debió ser lo primero que te tuve que decir. ¿Bella, quieres estar conmigo? ¿Quieres ser mi novia?- me dijo mientras me tomaba las dos manos y esperaba mi respuesta. En ese momento creí morir y es que el hombre con el que había estado soñando los últimos meses, me estaba pidiendo una oportunidad para compartir con el la vida.

-Claro, claro que quiero- dije levando mis manos a su rostro para darle un beso y poder transmitirle sin necesidad de palabras lo que sentía en ese momento. El gustoso me lo devolvió, pero la necesidad del ser humano por respirar hizo que se terminase, aunque no por ello nuestros cuerpos tuvieron que distanciarse.

-Aclarado felizmente este pequeño mal entendido, ¿nos vamos a desayunar?- me pregunto mientras se levantaba y me cogia de las manos APRA tirarme y llevarme con el.

-Claro- salimos de la habitación dados de la mano. Y ahora se abría otro problema, ¿Qué pensarían Carlisle Y Esme de esto? ¿Y Alice? ¿Y si Emmet mataba a Edward?

-¿Estas bien?-.

-Solo un poco nerviosa, ya sabes, la primera vez que…-.

-Les encantas, te adoptarían si pudiesen, así que borra esas tonterías de tu cabeza-.

-¿Y Emmet?-.

-Bueno- empezó pasándose la mano por su pelo, desde luego ese pensamiento no solo me inquietaba a mi- tendré que hablar con el supongo-. Suponía bien, el problema era si Emmet le iba dejar hablar. Bajamos hasta la cocina, aun debía de ser muy pronto porque no había nadie levantado aun.

-¿Qué quiere –beso- mi nueva- beso- y –beso-preciosa- beso- novia-beso-para desayunar?-.

-¿Me vas ha hacer tu el desayuno?-.

-¿Dudas de mis dotes culinarias?-.

-Desconocía de su existencia más bien. Sorpréndeme-.

-Eso haré-. No se si tardo mucho o poco, porque rápidamente perdí la noción del tiempo viendo como trabajaba. Tampoco fui consciente de la elección para el desayuno, solo era capaz de fijarme en los movimiento que hacia y como se movía. No tenia ni idea de en que estado me encontraba en ese momento y tampoco quería ponerle nombre por ahora, pero solo sabía que se estaba perfectamente y quería seguir así por mucho, mucho tiempo.

-Termine. ¿Sorprendida?-.

-Muy gratamente chef Cullen- y la verdad es que así era. Tenia frente a mi un desayuno para dos compuesto por zumo de naranja, crepes con nata y chocolate fundido y una taza de café. No era nada excesivamente elaborado pero me encantaba. –Has acertado en pleno, me encantan los crepes-.

-Bon apatit pues- dijo haciendo una reverencia y acercándome un poco mas mi parte del desayuno. Y la verdad era que si tenían buena pinta, sabían aun mejor. La mezcla del chocolate con la nata estaba riquísima, así que como recompensa su esfuerzo decidí jugar un poco. Cogi un poco de nata con mi dedo y antes de que se diese cuenta se lo puse en la nariz. Y aun así seguía perfecto. -¡Ehhhh! Eso es trampa-.

-Te queda muy bien-dije siendo totalmente sincera. ¿Me pregunto como…?-me acerque hasta su cara y le cogi la nata con la boca. –Si, desde luego esta mucho mas rica- ¿Quién era yo y donde había metido a Bella? Este hombre me trastornaba, muy seriamente.

-¿Así que la niña se ha levantado juguetona?- me dijo volviéndose hacia mi y apoyando ambos brazos en la barra de la cocina. -¿Tienes cosquillas?-.

-No, ni se te ocurra Edward, no-si habia algo en este mundo que me hiciese cambiar de decisión y someterme totalmente era un ataque de cosquillas.

-Bueno si no tienes no tiene porque pasar nada, ¿no?- y antes de que pudiese levantarme y poner una distancia prudencial entre sus manos y mis costillas, me tenia cogida en su hombro atacando mi abdomen con cosquillas. Juro que intente no gritar para no despertar al resto de la casa, pero es que aquello me superaba. Intente escabullirme, pero hasta ese momento no me di cuenta que Edward tenia un fuerza que desconocía.

-Edward, pa… Para en serio- dije con el poco aire que podía coger entre carcajadas.

-¿Por qué señorita?-.

-Por… porque no pue… no pudo respirar-.

-Exagerada-.

-Ed… Edward en serio-.

-Edward, vas a dejarla sin respiración. Bájala- vale, teníamos invitado Carlisle. ¿Dónde esta esa franja en la tierra que tiene que aparecer justo ahora para que y salte y no me vean la cara del mismo color del tomate que tenia en esos momentos?

-Para la próxima no te libras- dijo dejando en el suelo y dándome un beso en la mejilla. Yo aun era incapaz de levantar de mi cabeza y mirarles. –Perdón, pero solo hize desayuno para dos, no sabia cuando iban a levantase los demás-.

-No te preocupes, ya hago yo algo rápido- perfecto, Esme también estaba. ¿Alguien más? –Hola Bella, ¿Qué tal?-¿era necesario, que en estas condiciones me hablase a mi, justo ahora?

-Ho… Hola Esme. Muy bien gracias- dije como buenamente pude. Creo que se debió de dar cuenta en algún momento que esta situación no era mi preferida porque se acerco a mi y cogiendome de la barbilla me levanto la cabeza para darme un cariñoso beso en la mejilla y un pequeño abrazo, señal de que todo estaba donde debía estar.

-Que no te avergüence nada. Simplemente sed felices- me susurro mientras deshacía el abrazo y yo le dedicaba una tímida sonrisa. Intente que nadie de los que se encontraban en la habitación se diese cuenta de ese momento, pro la sonrisa de Edward y la mirada cómplice acompañada de un guiño de ojos de Carlisle me demostraron que no lo había conseguido.

-Nosotros nos vamos a dar una vuelta, si los vagos esos se levantan y preguntan les contestáis que ya vendremos- recogió nuestros platos vacíos y los dejo en la pila. –Hasta luego- dijo dándoles un beso a cada uno de sus padres.

-Hasta luego Esme. Hasta luego Carlisle-.

-¿Y como es que te ha dado por salir a caminar?-pregunte mientras doblábamos la esquina de uno de los edificios de la ciudad.

-¿Tiene algo de malo querer presumir de novia?- me dijo mientras depositaba un beso en mi cabeza.

-¿Cuál es tu intención? ¿Qué mi cara se queda para los restos igual de roja que un tomate?-. y estaba segura de que a este paso lo conseguiría y mi pronto.

-Jaajjajajjaa, tonta, solo digo lo que siento, ¿tanto te cuesta creerlo?-.

-Mas que porque no te crea a ti, es que no me creo la situación-.

-Pues yo me he acostumbrado muy rápido a que estés cerca mió, no tengo ninguna queja-.

-Creo que ni aun después de años lograre creerme que tu este a mi lado-.

-Ahí es donde pienso permanecer tanto tiempo como me dejes-.

-Por mi puede ser toda la vida-.

-Me alegro de pensar lo mismo que tu- con el brazo que tenia sobre mis hombros me llevo consigo para darme un beso de esos que se ven en las película y piensas "eso no existe", pero como estaba de equivocada. –Quiero enseñarte una cosa, acompáñame-. Mientras caminábamos no parábamos de fijarnos en cada detalle de lo que nos rodeaba: de los niños que salían de sus casa para estrenar sus nuevo juguetes; la cara de los padres, de pura alegría aunque para que su hijo fuese feliz tuvo que dejarse el suelo de medio año; el simple echo de que era navidad y la alegría estaba en el aire. Aun así siempre teníamos un ojo puesto en el otro, realmente las caricias y las palabras bonitas fue lo que mas me gusto del paseo, el simple echo de compartir con el esas cosas. Cuando quise despertar de mi ensoñación nos encontrábamos en una especie de prado en medio de la ciudad, el cual debía de estar cerca de un parque, aunque este no se veía. Era un sitio precioso y algo extraño para estar en una ciudad como Jacksonville.

-¿Dónde estamos?- pregunte mientras el se ponía detrás mió y me abrazaba por la espalda apoyando su cabeza en el hueco e mi cuello.

-Alice y yo solíamos venir aquí cuando queríamos hablar de pequeños. Lo descubrimos un día jugando en el parque cuando se nos escapo una pelota. De todas las veces que he estado aquí jamás me he cruzado con nadie-.

-Es precioso- y lo era.

-Tu lo eres mas- y volví a notar como mis mejillas volvían a su color habitual en las ultimas horas. –Cuando quiero estar solo es mi opción favorita. Incluso cuando quiero estudiar y no me concentro, vengo aquí, y aun con el ruido del parque, el ambiente me envuelve y todo resulta mas fácil-.

-¿Y por que me lo enseñas? Digo, es tu lugar, donde tu encuentras la tranquilidad para estar solo. Es solo tuyo-.

-No Bella, yo jamás volveré a ser solo yo. Tu vienes conmigo en el pack. Quiero que este sea nuestro sitio. Yo no tengo nada si tu no estas conmigo-.

-¿De verdad quieres que compartamos este sitio?- puede parecer idiota pero un gesto tan simple como ese hizo que me emocionase, hasta el punto de notar que mis ojos empezaban a aguarse, cosa que el noto.

-Ven aquí- dijo dándome la vuelta y abrazándome.-No quiero que te agobies, es solo algo que me apetecía hacer, si no quieres es totalm…-

-¡No! Por dios no interpretes esto como un signo de agobio. Es solo que me he emocionado, no pensaba que fuese algo tan importante para ti, eso es todo-.

-Grábatelo a fuego en la cabeza Bella, tu eres lo mas importante para mi-. Pasamos el tiempo sentados en el pequeño claro hablando sobre cosas sin ningún tipo de importancia para el resto, para nosotros era casi un mundo siendo descubierto.

-Ahora que lo pienso Cullen, esto es casi como nuestra primera cita-.

-Ni de broma, jamás tendría una primera cita de este tipo. Te mereces algo mas… elaborado-.

-Solo espero que no te pases. No quiero lujos. Si es necesario no hace falta ni que te gastes un dólar. Para mi este momento, lo puede todo-.

-Y yo me quedaría así el resto de la visa preciosa, pero creo que te debo una, y muy grande por ser tan idiota. Así que solo promete no quejarte y disfrutarla-.

-Prométeme que no te vas a pasar-.

-Contigo todo es poco-.

-Cullen…-

-Esta bien, te prometo que no me pasare. Pero se hará a mi manera-.

-Te estas jugando el que sea la primera y la ultima-.

-Bueno al menos me quedare satisfecho de darte lo que te mereces una vez por lo menos. Ahora prométeme tú que la disfrutaras-.

-Estaré contigo. Eso me basta-.

-Te quiero- retrocedamos, ¿Qué ha dicho?

-¿Qué has dicho?-.

-Eso, que te quiero. Mira, lo mas probable es que ahora mismo lo que mas te apetezca sea salir corriendo de aquí, pero llevo guardándome esa frase mucho, muchísimo tiempo, y si no te la decía reventaba. No hace falta que me digas lo mismo, porque a lo mejor ni siquiera lo sientes, por eso no te obligo a nada, solo que si todavía tienes dudas simplemente déjame estar a tu lado solo te pido eso-.

Muerta de miedo. Si, estas últimas semanas he vivido con sensaciones que no sabia ni que existían y he descubierto que estar al lado de una persona puede hacerte feliz con una simple mirada. ¿Qué si quería a Edward? Podía negarlo o intentar convencerme de que no sabía como se llamaba ese fuego que ardía cada vez que le tocaba, pero era eso, engañarme, porque claro que podía adivinar que era esto. Puro amor, pero ¿podría llegar tan lejos en este momento?

-Yo… Edward, yo también te quiero-dije sin ninguna vergüenza. Creo que la sonrisa que se instalo en su cara s la mas grande que he visto jamás. Y no tardo en volver a cogerme la cara y darme otro de esos besos que se estaban empezando a convertir en mi droga.

-¿Tienes idea de lo feliz que me haces diciendo eso Bella?-.

-Creo que me hago una ligera idea-.

-Es hora de irnos, nos deben estar esperando para comer. Aunque no creas que me hace mucha gracia volver con todos-.

-¿Por qué?- le pregunte mientras dejaba que me levantase y pusiésemos rumbo hacia la casa de los Cullen.

-Lo primero porque estar a solas contigo es lo que mas me apetece de aquí a unos millones de años adelante. Y lo segundo, Emmet- solo ese nombre hizo que le entendiese al instante.

-No le tengas miedo, además, no te pienso dejar solo cuando se lo digas-.

-Bella, mira que Emmet puede ponerse muy cegado…-.

-Emmet es un osito tamaña XXL. Es como el perro que ladra, pero nunca muerde-.

-Me da igual lo que diga, mientras tu me quieras a tu lado es ahí donde estaré-.

-Entonces creo que no te vas a mover nunca de aquí- dije cogiendole mas fuerte de la cintura y pegándome mas a el.

-Un verdadero placer preciosa-.