Esa noche, justo la noche anterior al torneo, Sonic se quedó mirando las estrellas mientras reposaba en la playa de Etsilium. Pensaba en el gran evento que se iba a celebrar mañana: Por un lado quería participar, pero por otro, estaba nervioso. Mientras ordenaba todos sus asuntos en su cabeza, dejaba que la salada brisa le acariciara la piel y se relajaba escuchando el sonido de las olas...
- ¡Sonic! ¿Qué haces aquí? Deberías estar durmiendo - la princesa Elise apareció.
- Es que no tengo sueño. Y tú, ¿qué haces aquí?
- Yo... tampoco tengo sueño. ¡Pero no tengo que participar mañana en un torneo!
El erizo se rió. Le gustaba ver que su princesa era feliz.
* * *
En algún lugar de Camelot, a Gawain le preocupaba la hija de Sonic, que según Tails, ya había nacido.
"Mi señor... Ojala... ojala hubiera podido avisaros antes: vuestra hija, que tiene ahora físico humano, se irá pareciendo a vos por momentos" pensó el caballero. Estaba seguro de que eso traería graves consecuencias.
* * *
Después de un reconfortante silencio, Elise preguntó a Sonic:
- Oye... ¿alguna vez has probado a bañarte por la noche?
- Pues, sinceramente, no me gusta mucho el agua.
La princesa parecía no escucharle, ya que había empezado a desvestirse. Sonic la observaba con el corazón a punto de salírsele del pecho. Entonces, él también se deshizo de sus harapos e hizo algo que ella no se esperaba: le cogió la mano y comenzó a correr. Corrió como si no hubiera mañana.
- ¡Sonic! - gritó la princesa - ¿¡Qué haces! ¡No podemos dejar la ropa aquí!
- ¡Claro que sí! ¡No nos ve nadie!
Y así continuaron su noche: riendo mientras corrían en cueros por la playa de Etsilium.
- ¿A que nunca te habías imaginado algo así? - dijo Sonic, después de la gran carrera que habían hecho juntos.
- Me ha recordado a la primera vez que estuvimos aquí nosotros solos.
Los dos estaban tumbados en la arena bajo las estrellas... y Sonic se había quedado observando el cuerpo desnudo de Elise.
- ¿Qué pasa?
- Me gusta mirarte... eres hermosa - dijo mientras acariciaba uno de sus pechos con suavidad.
- Ya es tarde... Creo que deberíamos irnos.
- ¿Por qué? ¿No te lo estás pasando bien?
Entonces, Sonic se decidió a pasar la lengua por el bello cuerpo de la princesa, y ella no tuvo más remedio que empezar a gemir de placer. Se fundieron en un abrazo y, aunque no querían pensar en ello, sabían perfectamente que el día de mañana llegaría.
"Elise... te prometo que mañana haré todo lo que esté en mis manos para ganar ese torneo... te quiero" pensó el erizo mientras la besaba con más fuerza que antes.
