Detective Conan y sus sexys machos ricos chicos y sus lloronas guapas gritonas chicas son de Gosho Aoyamaaa *O* El gran geniio! xD Yo y muchas más tomamos estos personajes para hacerlos sufrir un poco. Aki va el esperado capitulo 10! Disfrutenlooo *O*

Capitulo 10: Separación y Unión.

Todos se habían quedado estáticos, el monóculo rodó sobre sí mismo hasta quedar a los pies de la única mujer que había en esa habitación. El objeto dejó de moverse y fue cuando Kaito creyó que iba a experimentar el miedo. Desde pequeño decía que no le tenía miedo a nada, su padre también le había enseñado a controlar sus nervios cuando las cosas no estaban saliendo como debieran, pero lamentablemente, en las situaciones en las que estaba involucrada ella, sólo ella, sólo Aoko Nakamori, esa técnica no le funcionaba para nada. Se quedó en el suelo, con su vista clavada en ese objeto que lo había delatado, porque ese monóculo no era un monóculo cualquiera, era tan característico de Kaito Kid, tanto como el sombrero de copa o sus alas delta y ahí estaba, amenazando con descubrirle.

Hakuba ni siquiera sonrió al darse cuenta que llevaba razón. Kaito sí había escondido algo en sus ropas, quizá él no había pensado detenidamente en que eso podría haberlo llevado a la ruina. Pareciera ser que el hecho de que nada saliera como lo planeado le provocó una ceguera a su cerebro ¿Porqué no había escondido eso en alguna parte de la casa?. Giró su rostro hasta donde estaba Aoko, se percató que ella todavía no levantaba la mirada de ese objeto que estaba en sus pies.

Shinichi contuvo la respiración, era el que más cerca se encontraba de donde estaba parada Aoko. Ella aun estaba quieta como una estatua y a unos metros estaba el mago, sentado en el suelo con la mano derecha presionando el hombro herido. Su rostro tenía una expresión que no había visto, era un rostro contorsionado por la mezcla de impresión y miedo. Pareciera que no le tenía miedo a ella, que le golpeara ni nada, tenía miedo de su reacción, del sufrimiento que podría acasionarle o del abandono que podría experimentar de parte de la joven a la que más amaba. Era un miedo que él también había experimentando, hace un tiempo, porque esa expresión le pareció muy familiar, había visto ese reflejo en su propio rostro.

Nadie hablaba, pareciera que hubieran pasado horas y los cuatro jóvenes tenían fija la mirada en ese objeto, ese maldito objeto. Fue cuando Aoko se movió lentamente. Ellos observaron con detenimiento cada gesto que hizo. Se agachó con suavidad hasta recoger el monóculo. Kaito iba a protestar, pero la voz se le quedó en la garganta. No podía ni hablar del nerviosismo.

Aun con la cabeza inclinada hacia delante comenzó a voltear el objeto entre sus manos, como si estuviese comprobando que era real y que pertenecía a Kid. No pudo evitar soltar una pequeña risa sarcástica al notar que era cierto lo que Hakuba le venía diciendo hace ya bastante tiempo, recordó que hasta Akako se lo había mencionado cuando iban en el instituto, pero ella, la muy tonta, no se había dado cuenta.

Kuroba se puso de pie finalmente, pensó que sería mejor enfrentarlo de una vez. Podría soportarlo todo, gritos, golpes, llantos, pero lo que no podría soportar es que ella lo abandonara, que lo dejara solo, que no volviera a verla nunca. Que no le diera una oportunidad.

Aoko finalmente levantó la cara. Ninguna lágrima. Sólo había un gesto de desafío mientras giraba entre sus dedos aquel monóculo delator. Esa mirada hizo que Kaito se relajara, por lo menos no estaba llorando, le dolía bastante ser el causante de sus penas.

-¿Ao...?

-¿Cuánto tiempo?. -Cuestionó interrumpiéndole con la voz dura. Sus ojos no hacían contacto con los de él. No podía levantar la vista, sabía que se quebraría como un palillo si lo hacía.

-¿Eh?. -La pregunta que le había formulado Aoko no la había escuchado, estaba concentrado en reunir suficiente valor para pedirle disculpas.

-¿Cuánto tiempo has estado burlándote de mi y de mi padre?

-No me he burlado...

-¡NO MIENTAS KUROBA!. -El grito de la chica enojada dejó a todos un poco temerosos. Una cosa que caracterizaba a Aoko Nakamori era su buen sentido del humor, aunque la única persona que la sacaba de sus casillas era la misma que estaba de pie, sangrando, la misma persona que ahora le había ocultado algo que era importante. -¡Mentiroso!. -Aulló temblando de pies a cabeza.

Kaito no podía negar esa acusación, era cierta. Era un mentiroso, pero tenía razones con fundamento para rebatirle. Las pensó, ninguna acudió a su llamado. No sabía que decir.

-¡Y no dices nada!. -Aoko frunció el ceño con la voz contenida de llanto. Pero no lloraría, ella misma se prometió que nunca lloraría ante Kaito Kid, y esa era la persona que tenía de pie frente a ella, a ese mago ladrón, no a su mejor amigo, no a su pareja, no al amor de su vida. Pensar en ello le dio aun más rabia, Kaito estaba de pie, no decía nada, no hacía nada, ¡ni siquiera intentaba defenderse!

Tomó el monóculo entre sus manos y lo encerró en su puño, apretándolo con fuerza. Quería verlo reaccionar. Así que sin pensarlo demasiado le aventó el objeto directo al pecho. Un lanzamiento que él podría esquivar con mucha facilidad, pero el chico no se movió, le llegó de lleno en el torso. Ni eso le hizo reaccionar un poco.

Entonces fue cuando la pena llegó a ella. Las lágrimas comenzaron a asomarse, aunque ella las retenía como podía. Tenía que irse, no dejaría que Kid la viera llorar por algo así. Nunca.

Caminó con paso decidido hasta pararse frente a Kuroba. Por fin la cercanía de Aoko provocó que él alzara su mirada desorbitada. Era esta su oportunidad, las palabras ya no las sentía tan ahogadas dentro de sí, ¡Tenía que decirle algo!

-Aoko yo...

-No puedo creer que no me hayas contado todo esto. -Le dijo con un hilo de voz que todos pudieron escuchar debido al silencio que se mantenía en esa habitación. Shinichi a unos metros de ellos se había quedado con los ojos abiertos cargados de asombro. Esa frase la había escuchado antes... Comenzó a dolerle la cabeza de golpe, así que se llevó ambas manos a la sien y se mordió el labio inferior para no gritar de dolor y estropear el momento de que Kaito pudiera darle algún tipo de explicación a Aoko.

-Lo siento, de verdad que no quería hacerte sufrir, pero...

-Eras tú. - Repitió Ran con apenas un hilo de voz. - No puedo creer que no me hayas contado todo esto.

-Ran, de verdad que iba a contártelo, pero...

Cerró los ojos con fuerza. ¿Qué era lo que le había escondido a Ran para que ella le dijera la misma frase que Aoko le soltó a Kaito? ¿Era algo tan grave?. Cuando miró hacia al frente luego de que el dolor de cabeza se hubo amainado se dio cuenta que no había ninguna mujer en la habitación. Miró a Kaito, este aun estaba con la vista fija en el suelo y a Saguru que estaba en un rincón de la habitación manteniendo la distancia de lo sucedido. Fue cuando el miedo lo asaltó.

-¡SÍGUELA!

Kaito no reaccionó a la orden de Shinichi. Este se acercó rápidamente y le tomó el hombro que no sangraba para zamarrearlo.

-Siguela Kaito, si no lo haces... -Le vino a la mente la silueta de Ran corriendo, dándole la espalda, dejandolo solo en esa esquina de Kyoto. Un recuerdo de su vida pasada. -¡La perderás!.

El mago no dijo nada, pero le agradeció con una mueca que Shinichi le infundara algo de cordura, se limitó a voltearse y a bajar las escaleras con gran velocidad. Le dolía la herida, poco le importaba, tenía ganas de largarse a llorar, no lo haría, quería que todo esto no hubiese pasado, ya era tarde.

-¡AOKO!

Ella estaba frente a la puerta de entrada, con la mano en la perilla. No se volteó al oír su nombre por una persona que casi le era desconocida, ¿Era miedo lo que se reflejaba esa voz?

-Puedo explicartelo, todo tiene un buen motivo...

-No quiero escucharlo Kuroba. -Sí, le nombraba por el apellido, a ella le dolía tanto llamarlo así. -No quiero saber de ti, no quiero que vuelvas a burlarte de mi padre, no quiero relacionarme contigo, no quiero...

-¡No sabes lo que estás diciendo!. -Exclamó Kaito exaltado acercándose cada vez más, cosa que ella se dio cuenta.

-No te acerques... -La voz finalmente se le quebró, pero aun no dejaba ver ninguna lágrima, se lo había prometido a ella misma. -No lo hagas más difícil... Si hablo contigo ahora te diré cosas que quizá me arrepienta más adelante. -El mago finalmente se detuvo ¿sería lo mejor dejar que se marche?.

-Déjame explicártelo por lo menos... -Intentó nuevamente Kaito con la voz menos tensa al ver que la expresión de ella se había vuelto vacía.

No, no lo dejaría explicarse, tenía derecho a estar enfadada, le había mentido, se había burlado de ella y de su padre, quizá por cuanto tiempo...

-¡NO!

Abrió la puerta y se echó a correr, no quería que él la sorprendiera derramando lágrimas, pero Kaito no se rendiría. A penas la vio moverse salió detrás de ella. Fue entonces cuando todo ocurrió demasiado rápido. Un automóvíl elegante venía por la avenida que daba a la mansión Kudo. Los ojos de ella cubiertos de lágrimas no se habían percatado de ello.

Heiji miraba la ventana distraído, pensando en la cantidad de problemas que Shinichi estaba pasando. Fue cuando una joven que parecía verse bastante triste y que extrañamente reconoció, se cruzó delante del automóvil a gran velocidad.

-¡FRENAAAA!. -Ordenó lo más fuerte que pudo.

Ran, Sonoko y Kazuha se afirmaron de los asientos delanteros como pudieron ante el freno tan repentino del coche. Hattori cambió de asiento con Kazuha y abrió la puerta y salió a la calle asustado, ¿Podría ser que le hubieran atropellado? Pero para alivio de todos, eso no fue así. Kaito Kuroba había agarrado con la mano buena la cintura de Aoko Nakamori, ella se encontraba a unos centímetros de la carrocería. Si no fuera por la efectiva intervención de Kaito habría impactado y quizá no hubiera vivido para contarlo.

-¡Suéltame!. -Aoko le empujó hacia atrás sin darle ni siquiera las gracias por haberle salvado la vida y comenzó a correr nuevamente como una posesa por la acera. Kaito no tardó ni dos segundos en seguirla dejando a todos los presentes descolocados por no entender la reacción de ella.

-¿Aoko?. -Ran salió del automóvil y miró hacia atrás angustiada. La pareja ya no se divisaba por la neblina de la noche. -¡AOKO!

-No te preocupes Ran. -Heiji se había apoyado en el automóvil con la cabeza gacha. -Kaito está con ella, él no dejará que le pase nada.

-Pero ella estaba...

-Si, estaba llorando. -La voz que completó su idea hizo que se paralizase. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal al escuchar a Shinichi Kudo que estaba mirando hacia la misma dirección que ella. -Hattori, ya debes saber lo que ocurrió aquí. -Agregó al sentir que su amigo se acercaba hasta pararse a su lado.

Ran miró con susto a Kazuha, la de coleta cuando se bajó del coche miró con enojo a ambos detectives. Quería enterarse de una vez por todas qué era lo que estaba sucediendo con Kaito y Aoko.

-¡¿Qué ha pasado aquí?. -Bufó cruzándose de brazos.

-Es algo que no podemos contarte Kazuha... -Intentó explicarse Heiji al instante.

-Pero Aoko...

-Era el momento de que ella se enterara...

Un nuevo chico se había unido a la conversación, Hakuba Saguru había salido de la mansión Kudo.

-Te pedí amablemente que te fueras... -Le espetó Shinichi hosco mientras le dirigía una mirada poco amistosa.

-Solo venía a pedirte disculpas por haberte destrozado la chapa del portón a disparos, te lo pagaré. -Le dijo sonriendo con culpa.

-No me importa en lo absoluto. Sólo vete de aquí. -Repitió Kudo deteniendo con una de sus manos a un Heiji iracundo que lo único que deseaba era propinarle un buen golpe en la cara. -Si no lo haces...

-Si, si... No quiero ser golpeado por este detective incompetente.

-¡VETE!. -Gritó Hattori soltándose del agarre de Shinichi. -No te saco la mierda aquí mismo porque hay mujeres presente. -Soltó el moreno detrás de Kudo, ya que el detective del este prefirió colocarse en el medio de la discusión por si tenía que intervenir.

-¿Tú sabes cuanto es el tiempo que él ha estado mintiéndole? ¿Lo sabes?. -Hakuba miraba con tristeza al de Osaka, éste no cambiaba para nada su expresión de odio absoluto. -No tienes idea lo que está pasando aquí, no te involucres en donde no te llamen. -Suspiró en dirección a la neblina que subría la calle por donde se había ido la pareja. -Tarde o temprano tenía que enterarse...

-¡Eres tú el que se ha involucrado en esto!. -Exclamó Ran asombrando a Shinichi y a Heiji. -Ese problema era de ellos, tenías que haberlos ayudado, ¡no empeorado!. -La karateca se acercó un poco más al detective inglés, encarándole. -Ellos se quieren mucho, no trates de separarlos...

-Señorita Mouri, esa no era mi intención. Soy amigo de Aoko hace años y desde que la conozco que Kuroba le ha estado escondiendo cosas, ¿no te daría impotencia saber que le ha estado mintiendo todo este tiempo?

Shinichi bajó la cabeza meditando al percibir esas palabras. Esa situación se parecía bastante al recuerdo que le había llegado de su discusión con Ran, cuando ella le recriminaba por algo, por haberle mentido... ¿Qué habrá sido?

-Debe tener algún motivo... -Ran tenía los ojos brillantes. Lágrimas que eran por entender a Kaito, por entender por fin lo que él quería decirle aquella noche cuando le confesó haber sido Conan Edogawa durante dos años. Pero ya era tarde... Si ella le hubiera escuchado con detenimiento, si hubiese sido más comprensiva, si se hubiese puesto en el lugar de él, Shinichi no se habría enfrentado a esa pandilla y no habría recibido ese golpe en la nuca que le hizo olvidarla... Nada de eso hubiera pasado. -No creo que haya hecho eso para burlarse de ella o... -Shinichi levantó la vista y la observó, nuevamente ese rostro tenía la señal del llanto. -O de hacerla sufrir, él la quiere mucho.

Se secó las lágrimas antes de que resbalaran por sus mejillas... Eran lágrimas entre una mezcla de felicidad por haber entendido y de odio así misma, porque, a pesar de que Kazuha y Sonoko le dijeran que no, ella había tenido la culpa de todo.

-No puedo negar eso. -Le respondió Saguru al deducir que esas palabras tenían más significado, ya que Shinichi había mantenido una gran atención cuando Ran hablaba. -Cada uno tiene sus motivos, pero en mi caso, yo no podría mentirle a esa persona durante tanto tiempo, sabiendo que eso la haría sufrir...

-¿Ran-neechan?

La chica que estaba en la cocina se secó las lágrimas antes de que el pequeño Conan se diera cuenta de que estaba llorando otra vez, por la misma persona de siempre... Ese maniaco de los misterios. Suspiró profundamente antes de responder.

-¿Sí Conan?. -Siguió como si nada con su labor.

-¿Pasa algo?. -Conan le observaba con una mirada de un niño inocente, pero ya sabía de antemano la respuesta que ella le daría, estaba triste, por él...

-¡Arghhhh!

El desgarrado grito de Shinichi dejó a todos atemorizados. El chico se había derrumbado hasta quedar de rodillas en la acera. Cerró los ojos con fuerza intentando controlar el dolor que le había venido de repente. Ese recuerdo... ¿Porqué le miraba desde la visión de un niño...?

-Kudo... ¿Estás bien?. -Preguntó Hattori dándole unas palmadas en la espalda.

-¿Shinichi?

Levantó el rostro de manera repentina al escuchar una voz femenina y vio la preocupación de Ran a través de sus ojos. ¿Como era posible que a pesar de que fuera tan frío con ella, le preguntara por su bienestar?

-Si... No es nada. -Le respondió poniéndose de pie con voz amable. Kazuha y Sonoko se miraron de soslayo emocionadas por esa corta interacción entre ellos. ¡Shinichi había actuado normal frente a Ran! -Creo que lo que necesito es descansar. -Miró significativamente al de Osaka.

-¡Ah si!. -Se dirigió al trío de chicas. -Suzuki llevalas a casa... -Pidió Heiji con una sonrisa.

-¿Pero que pasará con Kaito y Aoko?. -Preguntó Ran percatándose también de la mueca de dolor que había hecho Shinichi al llevarse una de sus manos a la frente. -Además... Shinichi no se encuentra bien...

El chico se quedó paralizado otra vez, ella no dejaba de impresionarle. Ran seguía preguntando por su salud. Así que decidió que sería él mismo quien la tranquilizara, pero no sabía como dirigirse a ella, lo único que había hecho hasta ahora, era mirarla fríamente y responder a la defensiva. No es que quisiera espantarla ni nada, pero...

-No te preocupes. -Ran observó como Shinichi le regalaba una de sus mejores sonrisas, esas sonrisas que sólo aparecían cuando iban dirigidas a ella. -Estaré bien.

La karateca se sonrojó como una adolescente. ¿Ese era el Shinichi que no la recordaba o le estaba tomando el pelo?. Kazuha sonrió y carraspeó sonoramente. Eso sí que había sido inesperado. Kudo de verdad se había vuelto alguien impredecible.

-Entonces nosotras nos vamos... -Tomó del brazo de Ran, que aun miraba el suelo con el rostro encendido. -¡Nos vemos chicos!

-¡Siiiii!. -Sonoko estaba muerta de ganas por saber qué había ocurrido ahí. -¡Bye, bye!

-¡Esperen!. -Ran se zafó del agarre de su amiga con suavidad y se dirigió a los tres chicos, ya que Hakuba aun no se retiraba. -Cualquier cosa que haya pasado con Aoko y Kaito, me gustaría que nos avisaran, por favor...

-Kaito no tardará en llegar con una Nakamori sonriente... -Dijo Heiji con un tono de voz confiada mientras sostenía la mirada en la dirección que habían ido corriendo.

-Confío en que será así. -Agregó Saguru para sorpresa de Shinichi.

-¿Y TÚ TODAVÍA NO TE LARGAS?. -Le bufó Heiji al darse cuenta recién que aun estaba a su lado.

-¿Pues que no ves que estoy aquí?. -Hakuba se encogió de hombros. -¿Pero qué clase de detectives hay en Osaka?

-Si serás...

-Ya, ya, Hattori. -Le detuvo otra vez Kudo.

-Bueno... Yo me largo de aquí. -Saguru vio como un automóvil con una anciana al mando se estacionaba detrás del coche de la familia Suzuki. -A mi también me gustaría que me informaran de lo que haya ocurrido...

-Seguro que no irás a ver a Aoko después... -La ironía de Heiji hizo que éste alzara una ceja.

-En realidad pretendía hacerlo... Pero me gustaría saber con qué me iba a encontrar antes...

-Eres detective ¿no? Averígualo. -Hattori se burló del inglés. Por fin sintió que le había dado vuelta al marcador.

-¿Y tú cuanto tardaste en darte cuenta?. -Le preguntó mirando a Kazuha a través de la ventana.

-Si no te vas, no respondo... -Le amenazó con una mueca desagradable.

Hakuba les hizo un ademán de despedirse con la mano y se subió en el asiento de copiloto al lado de la mujer de edad. Partieron de inmediato.

Ran volvió a hablar dentro del automóvil.

-¿Shinichi?

El detective ya se encaminaba nuevamente a su casa. Pero la voz de ella le hizo saltar y detenerse para prestarle más atención. Los recuerdos le asaltaban una y otra vez provocándole una jaqueca terrible.

-¿Shinichi?

-¿Qué pasa ahora?. -Preguntó el detective mientras leía concentrado un libro que se titulaba. "Estudio en Escarlata".

-¿No irás al entrenamiento de fútbol?. -Ran le bajó el libro de la cara provocando que el chico alzara una ceja molesto por interrumpir su lectura.

-No... -Shinichi cerró su libro con un gesto de autosuficiencia. -¡Ya te he dicho que practiqué fútbol para fortalecer los músculos! Recuerda que Sherlock Holmes hizo lo mismo con la esgrima y el boxeo...

-¿Eh?. -Cerró con fuerza nuevamente los ojos. Esta vez era un recuerdo del Instituto...

-Cual... -Se detuvo, iba a hacerle una proposición, pero las palabras se le atoraron, ¡no podía decirlo! A su lado Kazuha le dio un codazo suave en el abdomen.

-Vamos, ¡dile, dile! -Le susurró entretenida, pareciera como si retrocedieran tres años atrás, cuando todos eran unos estudiantes de secundaria.

-Cualquier... -Respiró una vez más. Shinichi le miraba extrañado mientras un delicado tono rosáceo coloreaba su rostro de verguenza. -Cualquier cosa que... que necesites... puedes decírmelo.

Heiji se giró con una sonrisa picarona al detective del este. El rubor subió a sus mejillas aun más al escuchar esas palabras. ¿Desde cuando que se sentía así?

-Gracias. -Se limitó a contestar porque sabía que si decía algo más, Hattori lo molestaría.

-¡Adiós! .-Se despidió Kazuha subiendo la ventana son una amplia sonrisa. Cuando el automóvil se marchó Heiji comenzó a reírse.

-¿Qué fue eso Kudo?. -Alzó las cejas mientras le pasaba una de sus brazos por la espalda. -¡Uy, uyyy! No me digas que recordaste como ser amable con Mouri...

-¡Qué se yo!. -Shinichi aun ruborizado se apartó del abrazo amistoso del moreno. -Sentí que debía decirle algo... -Luego entró a su casa y recordó los últimos sucesos de la discusión de Kaito y Aoko. -Además me sentí identificado con lo ocurrido con ellos... Sólo espero... Que estén bien.

-¡AOKO! ¡AOKO ESPERA!

La chica sabía que él venía siguiéndole, pero no se detendría. No estaba cansada y eso que llevaba varios minutos en una carrera que ya le parecía interminable. Miró una de las calles que cruzó a gran velocidad, no tenía idea en donde estaba. Fue cuando decidió parar para ubicarse y de paso darse un respiro, sabía que eso conllevaba a que Kaito la alcanzara e intentara hablar de nuevo.

-Ao...Aoko...-Escuchó detrás de ella a una distancia prudente para mantener una conversación, el chico se tomó el tiempo para respirar antes de volver a hablar. -Por fin... Por fin has parado de correr. -Kaito aun sostenía su herida, pero como había estado corriendo y atento en no perder de vista a Aoko no se había detenido a pensar de que la sangre fluía aun más por el movimiento que estaba haciendo. Eso no le importaba, solo pensaba en ella.

Nakamori lo ignoró por completo. Sacó de su bolso su teléfono móvil y marcó un número. No esperó ni cinco segundos y al otro lado de la línea ya se oía la voz de ella.

-¿Aoko? ¿Sabes que hora es...?

-Keiko, siento mucho llamarte, pero tengo entendido que estás en Tokyo ¿verdad?

Keiko, la mejor amiga de Aoko en el instituto, percibió de inmediato el estado anímico que tenía, algo le había pasado, y parece que era grave.

-¿Aoko estás bien?

-Si... -Kaito escuchaba con atención la conversación que Aoko mantenia con Keiko. -¿Podría pedirte un favor? -Intentaba controlar sus emociones, para que su amiga al teléfono no se preocupara aun más y para demostrarle a Kuroba que ella estaba absolutamente bien, siendo que lo último, era una gran mentira.

-Lo que quieras...

-¿Puedes venir a buscarme?. -Miró a su alrededor, no tenía ni la más remota en donde estaba parada, solo que pertenecía al Distrito Beika. ¿Tanto había corrido?. -Estoy... estoy en el distrito Beika, creo... en el cruce central...

-Sí, sé donde queda, espérame ahí. -¿Qué era lo que había sucedido? -¿Está Kaito contigo?

La joven de cabello revuelto cerró sus ojos por un instante al escuchar el nombre de él.

-Sólo ven a buscarme por favor...

-En unos minutos...

-Apresúrate. -Aoko sonrió, sabía que podía confiar plenamente en ella. -Gracias. -Cerró el aparato y se tomó todo el tiempo del mundo en guardarlo bajo la mirada extrañada de Kaito.

-¿Tendrás un minuto de tu atención para mi?. -Le preguntó animadamente, como si nada hubiese pasado. Eso era algo que a ella le cargaba de él, siempre buscándole algo chistoso a las situaciones que no lo ameritaban.

-No. -Aoko finalmente le miró a los ojos conteniendo las lágrimas con su máscara de enfado. -No tengo ganas de hablar contigo, ya te lo dije...

-Pero es que no puedes juzgarme sin saber lo que te tengo que...

-¡No me interesa!. -Le bufó ¿Es que acaso no entendía que no quería explicaciones baratas?. -No quiero más mentiras Kuroba, con esto ya has superado todas las anteriores...

Kaito se desordenó aun más el cabello como signo de preocupación y desesperación. Aoko sí que era una cabeza hueca y terca como una mula, no iba a escucharle si le pedía explícitamente que tenía que hablar con ella.

-Sólo escuchame lo que te tengo que decir...-La joven no dijo nada, solo desvió su mirada al hombro izquierdo que aun estaba sangrando manchando aun más la camisa que llevaba. -Mi padre...

-¡NO QUIERO SABERLO!. -Volvió a gritar antes de que él se deshaciera en argumentos ya premeditados. -Vete de aquí, Keiko vendrá a buscarme, sé cuidarme sola. -Kaito rodó los ojos con impaciencia al escuchar lo último que había dicho. -¡Sabes que sí! Además ándate para que... -Aoko miró la herida con aire de darle poca importancia. -...debes curarte eso. Si sigue así podría infectarse y...

-¡ESCÚCHAME POR FAVOR!. -Aoko abrió los ojos asombrada. Nunca en todos los años que venía conociendo a Kaito Kuroba le había escuchado decir la palabra "por favor". Él no era de pedir ni suplicar nada, si quería algo llegaba y lo hacía, todo le resultaba fácil. Pero su voz quebrada de espanto al sentirse lleno de impotencia por no poder explicarse como era debido, le había presionado en insistirle usando esa palabra. Sabía que con ello lo lograría y sonrió interiormente al ver la expresión descolocada de Aoko. -Sólo te pido que me des unos minutos...

Una bocina interrumpió las palabras que Kaito quería decir. Keiko había llegado tal y como había prometido, sólo le tardó unos seis minutos en su coche y tal y como había pensado, el mago estaba ahí, acompañándola y estaba ¿sangrando?.

-¡Aoko! ¡Kaito!. -La chica de cabello claro bajó del automóvil al ver a ambos conversar en la esquina. No pudo evitar preguntarle por la herida. -¿Cómo te hiciste eso?

Kuroba le sonrió amistoso para hacerle creer que ahí no estaba pasando nada malo. Aoko chasqueó la lengua molesta ante la actitud de él.

-Me caí de las escaleras siguiendo a Ao...

-¡Déjate de mentir, ¿quieres?. -Exclamó Aoko dejando a una Keiko asustada. Sí, habían discutido, pero siempre terminaban arreglándose, es que Nakamori no podía durar más de dos días enojada con el chico, le necesitaba. -Por favor... Vámonos de aquí. -Le pidió a su amiga con una voz sofocada de pena, ella se dio cuenta de que estaba incómoda y que no quería seguir estando ahí.

-De acuerdo... Nos vemos Kaito. -Se despidió mientras conducía a Aoko al asiento del copiloto.

-No... -Kaito se acercó y le tomó la mano a Aoko, ésta la apartó de un empujón. -Hablaré contigo mañana...

-Yo no quiero hablar contigo ni hoy, ni mañana, ni pasado. -Le respondió Nakamori con voz seria y neutra. -Tú sabes todo lo que sufría mi padre por atrapar a Kaito Kid, sabías que estuvo en el hospital tres veces por crisis nerviosas a causa de esos mensajes que enviabas, sabías que había Navidades, cumpleaños y días enteros que yo pasaba sola en casa porque él tenía trabajo, sabías que yo... -Y finalmente cayeron las lágrimas que había intentado contener toda esa noche desde el momento que vio rodar hasta sus pies ese monóculo. Se las secó con el dorso de la mano antes de que cayeran como una cascada insesante.

Kuroba se había quedado mirándola con su expresión de póker como él decía, pero también tenía unas ganas tremendas de llorar. No lo haría.

-De verdad no sabes cuanto siento haber sido el causante de...

-No, no creo que lo sientas. -Le interrumpió Aoko mientras daba pasos hasta el coche de Keiko. -Si estuvieras apenado lo habrías dejado de hacer... Pero no lo hiciste.

-Tengo mis... -Comenzó a hablar Kaito al saber que eso era un golpe bajo.

-Razones... -Aoko se encogió de hombros mientras se acomodaba en el asiento delantero. -Razones baratas que no tengo ni el más mínimo interés en escuchar. -Alzó la vista para hacer contacto con esos ojos azules eléctricos que tenían la costumbre de hacerle reír, que irónico que ésta vez, sólo le provocaran dolor. -Ahórratelas para alguien que las crea.

Acto seguido, el auto partió dejando a Kaito de pie, estático, como si estuviese enterrado en la acera. Justo en ese instante una moto cruzó esa avenida, el mago ni se percató de la persona que la montaba, una mujer de cabello largo y rubio que no pudo evitar reír ante la escena presenciada. El momento del último encuentro se acercaba, era inminente.

JOOOOOOOOOOOOOOOHH! Matenmeee (Miina corre hacia un acantilado y se lanzaa xD) Este ha sido mi capitulo favorito (hasta ahora xd) que he escritoo *O* Tardé un poquiito ;D Pero ojalá que la espera haya valido la penaaa ;)

AngelWTF: Holaaa *O* Si te adoroooo! :D Nunca falta tu reviewww! Y es cierto Kaito hizo lo imposible por llegar y todo salió mal u.u De ahí entenderás todo mucho mejor! Y ya que me pediste una y otra vez algo Shinichi/Ran aquí puse un par de recuerdos :D 1313 Ahora todo cambiará un poquiiito jojojojojojo (risa malvadaaa xd) Ojalá que te haya gustadoo, en seriiio! Y no te preocupes Hakuba no es taaan malo (pero igual lo mataría xD) Nos estamos viiendo Saluudos! Y gracias como siempreeee!

Lady Paper: De verdad que me asombró tu review! Y gracias por la correción! (Soy pésima en lenguajee xDDD) Tienes como una especie de antena que detecta los errores xD Y te lo agradezco, así no lo volveré a cometer *O* Pensé que te gustaban solo las historias de Aoko y Kaito D: (Pero esta tambien tienee xd) Así que me alegro muucho que leas esta historiia :D Nos leemos ;)

sharaabsol92: Y noo. Kaito no se salvó D: (sé que soy malvada pero tenía que haceerlo xD) Espero que haya sido de tu agradoo ;D Y sigue tu historiiiiiiaaaaaaaa! Y actualizaaa mas seguiiido xddd

Arual17: Sii eres como la inmortal de las inmortaleees! xDD Sonoko vestida de buja se me imagino altiiro los capitulos del especial de Luna Llena de DC *O* peero leyendo tarot seguro que le iría biien XDXDXDXD. Uyyy tambn Vermouth nunca se sabe que hará 1313 asi que lo dejó ahí xDDD Y la U me quita inspiración! Es terrible! (Me baso en sueños desquiciados que tengo y ahora sueño con puros numeros, formulas quimica y partes del cuerpo xdd - Lo ultimo no me malinterpreteesss, es porke tengo prueba de anatomía XDXDXD) Ojalá que te haya gustado Y porfavor actualizaaaa las tuyaaas! :D

Saori Kudo nee-chan: Solemnes = Arrancaaa xd Al final igual te terminan alcanzado D: (es la muertee xD) Uyy yo quiero veerte bailaar! (cuando iba al cole tambn bailaba harto, pero bailar 3 veces lo mismo debe ser agotador xD) Ahhhh siiiiii! OBVIO siempre hay tiempo para leerse un fic, leer un manga de Conan o un capituulo *O* (es algoo inevitable y que se ha vuelto rutinariio xD) Y no hubo saliidaa! D: Aoko no lo dejó ni decir ni "pio" XD Y no entendiiste lo de los hombres de negro ? D: Me compliqué muuuucho? u.u Es que prefería dejarlo como : "Que ondaaa...?" xD Y Heijiii *O* Quisee verlo más tiierno es el único que mantiene su parejaaaaa! (no tengo planes aun de separarlos, pero lo prefiiero así *O*) Te gustó este capitulooo? Traté de ponerle algo de Shinichi-Ran *O* y lo encontré muuuy tiierno . Porkee lo de Kaito y Aoko me estaba dejando en tensión todo y centrándose solo en ellos xD Pero ojalá que te gusteeee! Y como siempre nos estamos leyendo nee-chan queriidaaa! Comiste muchas empanadas? Bailaste mucha cuecaa? xD Morí con eso de Gin estará invitado? (sii, claaaro! XDXDXD) Bueno nos vemoooosss (L)(K) y graciiiias *O*

the mystic poetry: jakjkjakaja poner a la gente en suspenso o querer que me tiren por la ventana o algooo! xDXDXD Que geniial que te haya gustado en seriiio! Espero seguir leyendo tus reviews :D Y tambn te ha gustado Heiji en este capitulo? Es que es TAN MORENAZO *O* 1313 Buuenos nos vemos por ahi tambien :D

Hito-neechan: Nueva lectoraaa! :D El post del capitulo dos es lamentablemente cierto, en Chile hay muchas noticias de esas u.u Ojalá que no sigan ocurrriendo :/ Y del otro post! Espero que tambn hayas pasado un genial Bicentenariiio! :D Empanadas anticuchos, carne y cuecaa xd Nos leeemos! :D

Jess Hattori: La chica atrasadaaa XDXDXD Me reí como nunca con tu laaargo post (nunca me habias hecho uno tan largo xD, estaba acostumbrada a verlos en el fic de nee-chan xD) Y te perdonooo! :D El tiempo de una es casi limitado, terrible xD Y es en serio que es una de tus historias favoritas? :O OMG! Me halagas en seriiio! . GRACIIAS! :D Ahh bueno lo de Kaito era mejor así, tenía otras como importantes que atender como Aoko y no le sirvió de nadaaa :/ Y Heiji y Kazuhaaaa *O* Me fascino haber hecho una buena conversacion entre ellos! Y es cierto Aoyama quiere separar a los protagonistas, (mira que con el ultimo file quedé con decepcion y ademas de depresion, Shinichi duró menos que... xD) Vermouth y su aparición, ella es geniial xDXDXDXD Tantos PD (ya me vengué en el review que te dejé xD) asii ke nos estamos leyendoooo :D

Y gracias a todos los lectoreees! De verdad nunca pensé que llegaría tan lejos con este fic! :D Gracias, gracias, gracias. Miina se agacha una y otra vez sonriendo* Espero leerles pronto besiitos!

Miina Kudo~