10 – POCIONES
…Nos separaremos. Pero quizás algún día nos volvamos a ver. Sé que volveremos a encontrarnos. Por algo que te importa... Por alguien que no quieres perder... El destino tiene muchos caminos, así que observa atentamente a donde conducen. Porque eres tú... quien debe elegir…
Eriol despertó justo en ese momento, "…porque eres tú, quien debe elegir…", elegir el qué, no entendía a qué se refería pero por lo menos había sido otra noche más en la que había podido dormir. Gracias a Sakura y a las Cartas podía pasar la noche tranquilo. Ahora las visiones eran menos abundantes y menos molestas, además de ser visiones a través de los sueños.
En ese momento absorto en sus pensamientos mientras aún pertenecía acostado en su cama, recordó algo que solían decir Yuuko y él mismo hacía mucho tiempo atrás que le hizo sonreír… "Hay dos tipos sueños, el sueño que tienes cuando despiertas y el sueño que tienes cuando duermes, y cualquiera de esos sueños se volverá realidad si realmente lo deseas".
- Bueno pues será mejor que empecemos a hacer realidad este sueño – dijo con su típica sonrisa mientras se levantaba y salía del cuarto dispuesto a comenzar un nuevo día.
- Bueno días Eriol – dijo Yukito encontrándose con él mientras se disponía a bajar a desayunar.
- Buenos días Yukito – dijo haciendo una pausa mientras lo miraba con una sonrisa algo siniestra que inquietó a Yukito – Hoy tocan pociones.
Yukito observó cómo el extraño muchacho se marchaba por el largo pasillo tras haberle dicho eso… seguramente había ido para Yue, pero ambos estaban lo suficientemente conectados como para que Yukito se hubiera dado cuenta de que no iba a ser nada bueno. Además Yue no había dicho nada aún, pero sentía como el guardián estaba pasando por una gran gama de sensaciones, desde sorpresa a desconfianza hasta convertirse terror y aburrimiento, que hizo sonreír a Yukito.
- ¿Qué ocurre Yuki? – preguntó Touya llegando a su lado – ¿por qué estás aquí parado?. ¿Qué le pasa a este? – dijo algo aburrido mirando a la puerta frente a la que estaba parado Yukito. Este simplemente le sonrió y negó con la cabeza mientras comenzaba a andar hacia las escaleras que llevaban a la planta baja.
- ¿Qué le ocurre entonces a Yue? – dijo mientras se encogía de hombros y le pasaba un brazo por los hombros a Yukito y lo acercaba a él.
- Hoy está algo expresivo con sus emociones – dijo con una pequeña risa – ves, ahora está enfadado conmigo. – concluyó soltando otra risa. Touya no sabía qué era lo que le estaba pasando a Yue pero tampoco entendía qué le hacía tanta gracia a Yukito, pero lo que sí sabía seguro es que no era algo malo.
A media mañana todos los integrantes de las casa bajaron al jardín trasero cómo les había indicado Eriol durante el desayuno. Les había informado que hoy era un día perfecto para empezar a aprender el arte de las pociones, una de las maneras más antiguas y arcaicas utilizadas por los hechiceros y brujas para hacer magia.
Aunque no obligó a nadie a asistir a esta primera clase de pociones, era más que evidente que todos querían aprender sobre ese tema, y quien mejor que la reencarnación de Clow Reed para desempeñar esa ardua labor.
Eriol, al igual que en su otra vida, odiaba hacer pociones pero esto que tenía planeado hacer junto con todos sus amigos y los guardianes prometía ser divertido.
- Eriol ya estamos todos – dijo Sakura sacando al mago de sus pensamientos.
Eriol se había sentado al pie de un árbol al final del jardín trasero donde había la suficiente sombra como para tapar el antiguo caldero que había escogido para realizar las pociones, y los ingredientes y plantas que habían comprado el día anterior, y además era el lugar perfecto para que todos pudieran sentarse en el césped y tomar algo de sol. Para su suerte, aunque fuera invierno en Londres había salido un bonito día soleado y no había mucha nieve.
Miró a su alrededor para asegurarse de que todos estaban en el jardín cerca de él. Frente a él estaban sentados Shaoran, Meiling y Sakura, a su derecha se había colocado Tomoyo y a su izquierda Touya que estaba más pendiente de los guardianes que de toda la parafernalia que había frente a él. Los guardianes, y sobre todo Kerberos y Yue sabían por dónde iban las elaboraciones, y prefirieron permanecer cómodamente seguros sentados en las ramas del árbol de al lado, y de esta misma manera Nakuru y Spinel decidieron que imitar a los otros dos guardianes iba a ser más seguro para ellos.
- ¿Por qué ellos están allí arriba? – preguntó Touya señalando a los guardianes camuflados entre los árboles y al ver la sonrisa maliciosa que se formaba en la cara de Eriol. La reencarnación simplemente puso cara de póker y se encogió de hombros mientras volvía a mirar a sus amigos en frente de él.
- Porque es un desastre en pociones – contestó Kero recostado en su forma verdadera en una de las ramas del árbol que compartía con Yue.
- Eh! – exclamó el aludido con una fingida indignación – eso lo sería Clow.
- Entonces, ¿por qué nunca te hemos visto hacer ninguna poción? – preguntó Nakuru asomándose desde su rama.
Eriol prefería no contestar a eso, pero era más que evidente que todos querían una respuesta a esa pregunta, y sobre todo sus "queridos" guardianes. De todos modos, se iban a dar cuenta tarde o temprano.
- Simplemente me aburren – dijo con una sonrisa – algunas requieren mucho tiempo y mucha paciencia… y es algo de lo que carecía en mi otra vida.
- Y en esta también – dijo Nakuru volviéndose a asomar de su rama soltando una risita.
- Ahí no estás segura Nakuru – le dijo Kero a la guardiana de repente, quien llevaba un rato observándola al igual que Yue. La guardiana miró fijamente hacia abajo donde justo estaba sentado Eriol.
- ¿Por qué no? A esta altura no me puedo manchar – preguntó sin entender. Era cierto que la principal razón por la que había decidido refugiarse en los árboles, al igual que los otros guardianes, era para que no le salpicara la poción a su preciosa blusa nueva.
- Puede explotar – se limitó a explicar Yue, a lo que Kero le asintió.
- ¿Pero por quién me tomáis? Esto se llama "iniciación a pociones", no "expertos en pociones peligrosas" – dijo Eriol fingiendo indignación, pero rápidamente su cara cambió a una sonrisa maliciosa. No hacía falta conocer mucho al joven mago para saber que una idea nada agradable se le acababa de ocurrir. Eriol cada vez con más frecuencia estaba empezando a mostrar su verdadera personalidad, aquellas que solo era conocida por su familia más cercana – Yue, a ti se te dan bien…
- No.
- … las pociones.
- No.
- ¿Podrías enseñar tú?
- No.
Era más que evidente que Eriol se lo estaba pasando en grande, todo lo contrario que Yue. Ambos sabían que al final iba a acabar ayudando a hacer pociones, aunque fuera lo que más odiara del mundo. En la época en la que vivía con Clow no había tenido ningún problema en aprender a hacer las pociones que tanto odiaba hacer su amo y que tan mal se le daban, ya que el magnífico mago carecía de la paciencia necesaria para echar los ingredientes en el orden y tiempo correcto, lo que siempre acababa con algún percance inoportuno que luego habría que arreglar o limpiar. Yue y Kerberos eran lo suficientemente inteligentes para saber que Eriol no había elegido el lugar más alejado de la casa para hacer pociones por casualidad.
- Sabes que al final vas a acabar aquí abajo ayudándome, ¿verdad? – dijo al fin el mago observando al guardián sentado en la rama del árbol de su izquierda, que le dedicó una mirada tan gélida que asustó incluso a Spinel y Nakuru. Sin embargo, Eriol le dedicó una tierna sonrisa.
- Solo si es imprescindible – se limitó a decir resignado y de mal humor. Yue no tenía problemas en aprender y hacer pociones si Clow o incluso Eriol las necesitaba, pero ayudar o enseñar a otros… eso era impensable para el guardián.
Los demás observaban la escena algo asustados. Jamás se imaginarían ver algo así, Eriol hablándole tan directo al reservado guardián y este dedicándole una mirada tan aterradora que tensó hasta a Kerberos. Sin embargo, Eriol se limitó a dedicarle una sonrisa, que para la sorpresa de todos consiguió calmar al guardián y que accediera a hacer lo que le había pedido. A pesar de que todos pensaran que era un loco y un irresponsable, tuvieron bastante claro que la joven reencarnación sabía a la perfección manejar a su antojo al guardián lunar.
- Bien, entonces comencemos – dijo con una sonrisa triunfal el mago – Nakuru, puedes quedarte ahí arriba hoy si quieres. Dudo que te vaya a salpicar – dijo dedicándole una dura mirada a los guardianes del árbol de al lado – pero sí es cierto que en los próximos días, si vas a venir, deberías sentarte más cerca de Spinel. – Aunque Spinel estuviera en el mismo árbol, había decidido colocarse en una de las ramas más largas y, lo más importante, que no quedaba situada justo debajo del "peligroso" caldero. Nakuru asintió y se acomodó mejor en su rama.
- A ver, la mayoría de las pociones no necesitan de magia – comenzó dedicándole una mirada a Tomoyo y Meiling – solamente paciencia y el sazón exacto. – dijo señalando los ingredientes que había sobre el césped – En realidad, pocas necesitan de magia propiamente dicha, solo en algunas ocasiones. Las pociones son un arte principalmente conocido y practicado en Occidente tan antiguo como la vida misma.
- Entonces, ¿nosotras podemos hacer pociones sin poseer magia? – dijo Meiling algo ilusionada mirando a Tomoyo.
- ¿Vosotros no aprendéis pociones en China? – decidió preguntar Touya. No le agradaban los Li, siendo una de las razones la superioridad con la que veían al resto de los mortales, por esa razón le extrañaba que no fueran conocedores de algún tipo de magia.
- No. – contestó Shaoran duramente – En China, o incluso en Oriente, no se considera el arte de hacer pociones como magia.
- Se supone que en el Clan Li somos educados, tanto los que poseen magia como los que no, en todos los aspectos de la magia, tanto en hechizos como en historia de la magia… pero parece ser que pociones se lo saltan – concluyó Meiling haciendo una mueca.
- ¿Cómo aprendiste tú, Eriol? – preguntó Tomoyo. Seguramente había sido herencia de su familia paterna…
- Bueno… - dijo con una sonrisa – en realidad lo que yo sé es lo mismo que sabía en mi otra vida… o incluso menos – dijo pensativo – el tiempo y la falta de práctica pasan factura.
- Uy entonces sí que estoy en peligro aquí arriba – dijo alarmada Nakuru mientras se bajaba rápidamente del árbol y se subía a la rama en la que estaba Kero – Si como dices que era un desastre en su otra vida y dice que ahora es peor… - dijo Nakuru abrazándose a Kero – Touya corre vente que aún queda un huequito – dijo señalando a su lado.
- Nakuru – dijo Eriol procurando parecer serio mientras intentaba no sonreir – No te voy a dejar que te acerques más a Kerberos.
- Eh! Yo que culpa tengo – se defendió ofendido el guardián – No es mi culpa que ella sea lista.
- Yue – comenzó Eriol sin poder aguantarse la risa – ¿de verdad prefieres quedarte en ese árbol con estos dos? – Yue simplemente hizo una mueca y comenzó a bajar del árbol.
- Haces bien – comentó Spinel desde su rama mientras observaba cómo el guardián se sentaba junto a Touya y Shaoran. En cambio, Nakuru y Kero le lanzaron una mirada amenazadora a Eriol y Spinel mientras murmuraban algo entre ellos.
- ¿Qué murmuráis ahí arriba? – preguntó Eriol sin apartar la mirada del libro donde venían apuntados los ingredientes y cantidades de la poción que iba a realizar. – No deberíais dejar solos a esos dos – comentó sin darle importancia mirando a sus amigos.
- ¿Nosotros? – dijo Shaoran algo alarmado – Son tus guardianes. Contrólalos tú.
- Eh! – saltó Kerberos a la defensiva – yo soy de Sakura – dijo todo orgulloso mientras saltaba del árbol y se sentaba con su enorme forma detrás de ella.
- ¡Oye no me dejes sola! – gritó Nakuru bajando también y sentándose entre Sakura y Tomoyo. De la misma manera, Spinel también bajó silencioso y se recostó junto a Eriol.
El mago no dijo nada, simplemente tenía en su cara una sonrisa triunfal mientras ojeaba el libro y ponía algunos ingredientes en un orden concreto.
- Kerberos – lo llamó Yue. Kerberos simplemente comenzó a gruñir mirando fijamente a la reencarnación de su creador en frente de él, quien no se había dignado ni a mirarlo, simplemente seguía hojeando ese maldito libro con esa insufrible sonrisa que tan bien conocían ambos guardianes.
- ¿Qué ocurre? ¡Kero, ya vale! – le regaño Sakura haciéndose a un lado. No le tenía miedo a Kero pero era bastante inquietante tener a una enorme bestia gruñendo por encima de su cabeza.
- Lo ha vuelto… a hacer – dijo Kero entre dientes mientras gruñía sin apartar la mirada de Eriol – ¡Tú, maldito loco! ¡Cómo te atreves a manipularnos de esa manera! ¡No somos tus guardianes!
Todos miraron al guardián algo asustados e incrédulos por lo que estaban viendo y lo que acababan de oír, excepto Yue, que seguía con su semblante serio observando a Eriol, quien no se había dignado ni a levantar la mirada.
- Kero te has pasado – comenzó a decir Sakura suavemente. Lo último que quería era enfadar más al enorme guardián solar – Cuéntanos que ocurre, por favor.
- Que os lo cuente él – dijo ya más tranquilo, dedicándole una dura mirada a Eriol, la cual fue correspondida al fin por el mago. – No te vuelvas a atrever a hacernos esto, o nos largamos de esta casa y nos volvemos a Japón – dijo dedicándole una mirada a Yue mientras se giraba y se marchaba al interior de la casa.
- ¿Qué hiciste? – preguntó al fin Shaoran cruzado de brazos, una vez que la gran bestia había entrado dentro de la casa. Era más que evidente que esa amenaza de volverse a Japón no le había hecho gracia alguna al mago aunque lo intentara disimular. Por otro lado, Shaoran se percató que Nakuru y Spinel sí sabían a qué venía el enfado de Kerberos aunque ellos estuvieran tranquilos. Touya tocaba sutilmente el brazo de Yue mientras este tenía el ceño algo fruncido y la mirada fija en el libro que Eriol había dejado frente a él. Sakura y Meiling miraban al igual que Tomoyo a Eriol, aunque… la mirada de Tomoyo era muy diferente a la de Sakura y su prima. – Tomoyo. – eso fue suficiente para llamar la atención de todos, incluso la de Eriol. – Sabes que ha hecho verdad.
- Creo – dijo con una tímida sonrisa. Eriol la miraba fijamente, con una mezcla entre miedo y admiración, pero le asintió para que expusiera su teoría. – No sé si será correcto o no…
- Dilo – dijo bastante serio – por favor. Seguro que estás en lo cierto… - dijo dedicándole una pesada sonrisa – Nunca he conocido a alguien capaz de ver dentro de mí tan claro como tú.
- No sé… tampoco creo que haya sido culpa tuya… pero – dijo haciendo una pequeña pausa para mirar a Yue que le asintió sutilmente – has conseguido que Yue acceda a ayudar con las pociones cuando ya dijo el otro día que no nos iba a ayudar y antes ha dicho reiteradamente que no lo haría… no sé.
- Vas bien – dijo Eriol frunciendo el ceño.
- ¿Lo asumes? – preguntó Touya girándose para mirar a Yue, que miraba a Eriol algo preocupado.
- Lo asumo – dijo con una pequeña y pesada sonrisa.- Debéis entender que no lo hago queriendo. En mi otra vida era así, y en esta pues también… pero no lo hago para molestarlos ni mucho menos. Y sé que no sois mis guardianes – dijo mirando a Yue con una mirada que sólo Yue sabía qué significaba.
- Sí lo haces para molestarnos – dijo Nakuru en un susurro apoyada en el hombro de Tomoyo.
- Ahora lo hago para molestaros a vosotros, antes para molestarlos a ellos – le contestó – no los voy a molestar a ellos ahora, ya no me pertenecen, vosotros dos sois mi familia en esta vida.
- Asumes que nos manipulabas – dijo Yue algo incrédulo.
- Sí – le contestó el mago con una pequeña risa – aunque Kerberos siempre ha sido un rebelde. – Yue solo hizo un atisbo de sonrisa, pero suficiente para verla la reencarnación de aquel a quien tanto amó.
- ¿Tomoyo puedes decir por lo que se ha enfadado Kero? – preguntó Sakura – dudo que haya sido por Yue.
- Si, - dijo con una pequeña sonrisa que fue devuelta por Eriol – Creo que ha sido porque los ha hecho bajar del árbol. – la teoría fue confirmada con la risa que se le escapó a Eriol.
- Pero, si no ha hecho nada ¿no? – dijo Meiling algo confundida al igual que todos, excepto los guardianes y Tomoyo.
- Algo ha tenido que hacer – dijo Touya pensativo.
- No hice nada – dijo Eriol encogiéndose de hombros – ellos solos decidieron bajar.
- Kero se ha enfadado, porque Eriol y seguro Clow también sin obligarte a hacer nada y ni siquiera decírtelo, acabas haciendo lo que él quería en un principio – dijo Nakuru al fin.
- ¿Querías que bajaran? – preguntó Touya – Eso estabas pensando cuando te pregunté por qué estaban en los arboles… - dedujo pensativo.
- Solo fue un pensamiento – dijo excusándose – sois testigos que no he hecho ni dicho nada para hacerlos bajar. – todos asintieron, incluso los guardianes muy a su pesar - ¿De qué estábamos hablando?
- Te pregunté cómo habías aprendido a elaborar pociones – hablo Tomoyo.
- Cierto – dijo dedicándole una sonrisa – Pero antes, Sakura no te enfades con Kerberos, él siempre ha sido así.
- Pero esa no es manera de hablar… y encima te insultó.
- Oh, no te preocupes por eso – dijo riéndose – en cierto modo estoy acostumbrado, en mi otra vida se enfadaba mucho conmigo por cosas así – le dedicó una mirada a Yue que volteó los ojos y le asintió. – Se ha controlado bastante – volvió a reír. – Bien, sigamos. Cuando era Clow vivía en esta misma casa junto con mi padre y mi Tata, Sophie. - hizo una pausa para mirar a Yue, gesto que fue imitado por los demás.
- ¿Ellos los conocieron? – preguntó Nakuru observando al guardián que miraba fijamente al suelo.
- Si – contestó Eriol – bueno solo a mi Tata. Espero que no os importe si os lo cuento en primera persona… pero es bastante complicado si no - todos le asintieron dándole su aprobación – Gracias. Ella no era una gran bruja, ni poseía un gran poder mágico, pero era una de las mejores hechiceras expertas en pociones. Fue durante muchísimos años aprendiz de mi padre y cuando él falleció decidió permanecer en esta casa encargada de su mantenimiento.
- Y de vigilarte – puntualizó Yue intentando no sonreir.
- Cierto – le contestó – el Clan Li prefería mantenerme vigilado, y sobre todo mi madre, que, aunque se odiaran estas dos poderosas mujeres, estaban aliadas para tenerme la vida controlada – concluyó haciendo una mueca. Hizo una pausa para observar a los chicos, que lo estaban mirando con una sonrisa divertida. – ¿Qué os divierte tanto?
- Que no nos extraña – dijo Shaoran soltando una pequeña carcajada. Era raro ver así al heredero Li, pero quien mejor que él para conocer en persona como puede llegar a ser la madre del heredero del Clan, y sobre todo conociendo la personalidad independiente de Eriol.
- Como ya os habréis dado cuenta, no me gusta que me vigilen ni me controlen la vida – dijo siguiéndole el juego a Shaoran. – Tata era, sobre todo, experta en pociones de sanación…, ya os enseñaré algunas recetas…
- Pero sobre todo era experta en avergonzarlo y contradecirlo en todo – dijo Kero desde lo alto del árbol. Todos voltearon a mirar al guardián en su pequeña forma, incluso Eriol, que tampoco se había dado cuenta de su presencia.
- Kerberos… - comenzó a decir Eriol.
- Perdóname – se disculpó – no han sido maneras de hablarte. – En cambio, Eriol le dedicó una sonrisa igual que la que le solía dedicar su antiguo amo cuando la gran bestia guardiana se rebajaba hasta, según él, tal punto de tener que disculparse con un mago loco, pero quien a pesar de todo seguía siendo su creador.
- ¿Cuánto llevas ahí? – preguntó Shaoran inquisitivamente – No hemos notado tu energía. – miró a todos los demás, quienes aquellos que poseían magia le negaron afirmándoselo. – ¿Ni siquiera tú? – preguntó extrañado mirando a Eriol que frunció el ceño.
- Acabo de llegar justo ahora – defendió el guardián – y, no he ocultado mi energía… Eriol… - pero decidió no continuar al ver el sutil gesto de frustración que se generó en su cara, el cual solo fue percibido por aquellos que lo conocían lo suficiente, como lo eran los guardianes.
Que dentro de la casa no notaran sus presencias era algo normal, debido a los numerosos hechizos que había para hacer la vida más cómoda a aquellos seres mágicos que vivían allí, ya que no era nada agradable saber dónde estaban cada uno en cada momento del día; pero… Eriol debería haber notado la presencia del guardián cuando estaba tan cercano a él, ya que había sido creado de su propia energía y alma en su otra vida. La única explicación que podría darse a esto era que Eriol no estaba bien…
Los cuatro guardianes se lanzaron una mirada rápida imperceptible para los demás, esto era grave, y ellos iban a tener que averiguar qué hacer… sobre todo ahora que la luna estaba tan cerca.
- Empecemos ya con la poción – dijo algo serio. Todos le asintieron preocupados. – Bien, lo primero que necesita alguien que va a hacer una poción es… un caldero como este – dijo mostrando el antiguo caldero color bronce situado en el medio - también para realizar la mayoría de pociones necesitamos fuego, y para eso… tenemos a Kerberos – dijo con una sonrisa maliciosa.
- Ni te creas eso – dijo Kero bajando del árbol y sentándose en el hombro de Yue.
- Bueno… pues si no nos quieres ayudar… tendremos que solicitar la ayuda de… - miró directamente a su derecha donde se encontraba recostado tranquilamente Spinel en su verdadera forma.
- Me niego amo – se limitó a decir tranquilamente sin alterarse ni moverse.
- Vaya… - dijo Eriol fingiendo resignación pero una sonrisa se le escapó – veo que ambos son demasiado orgullosos para ayudar. Bueno… Sakura por favor ¿puedes utilizar a Fuego por favor?
- Si, por supuesto – dijo rápidamente mientas le lanzaba una mirada reprochadora a Kero – cuando me digas Eriol.
- ¿Por qué no queréis ayudar? – preguntó Meiling a Kero curiosa – es solo hacer un pequeño fuego.
- Por eso mismo – intervino Nakuru – son demasiado orgullosos para utilizar su magnífico poder en hacer un pequeño, simple e insignificante fuego para calentar un caldero.
- Cierto – confirmó Eriol – pero ni tú ni Yue os quedáis atrás tampoco – concluyó con una astuta sonrisa antes de continuar con la explicación. – Gracias Sakura por tú generosa ayuda. A ver, Tomoyo toma el libro y ve diciéndome los ingredientes de esa primera poción y las cantidades, por favor. – la chica asintió mientras cogía el libro y empezaba a ojear un poco la poción escrita junto a la imagen de una serie de plantas. – La poción que os voy a enseñar es una de las más simples que existen y sirve para curar pequeñas heridas en cuestión de minutos. – miró a su alrededor por si había alguna duda antes de continuar. – Debéis saber, que hay dos tipos de pociones, unas que son para beber y otras que no, esas se suelen echar o untar con un pañuelo o algo por el estilo. – hizo una pausa para mirar a Tomoyo.
- Las pociones que se beben suelen tener un aspecto asqueroso – dijo Kero haciendo un gesto de asco – ¿verdad Yue? – este le asintió. Touya lo miró curioso, dudaba que Yue probara alguna poción. – Nuestra Tata le enseñó a Yue casi todo lo que sabía sobre pociones, por eso Eriol quiere que lo ayude o incluso que os enseñe. – Eriol le asintió mientras todos lo miraban.
- Yue era quien preparaba las pociones que necesitaba. Él sí tiene la paciencia y la mano necesaria para realizar, por ejemplo, una poción que se tarda en elaborar tres horas y que necesita unos ingredientes concretos, preparados de una manera concreta y añadidos en un tiempo determinado – se defendió Eriol.
- ¿Qué poción solías hacer más? – preguntó Touya curioso.
- La de las visiones y la de dormir, casi siempre – dijo pensativo – pero la de dormir es algo complicada.
- ¿Por qué Yue? – preguntó Sakura, ya que el guardián no tenía mucho pensamiento de seguir hablando.
- Esa poción necesita raíz de orquídea molida, y deben echarse solo tres pizcas, pero deben medirse bien las cantidades o puede salir mal.
- ¿Mal cómo? – preguntó Meiling curiosa. Eriol en cambio los observaba divertido de ver lo interesados que estaban todos.
- Puede explotar – dijo Kero de brazos cruzados. – Por eso Clow prefería usar a Sueño.
- ¿Te explotó muchas veces? – dijo la guardiana con una sonrisa maliciosa.
- Nakuru ya vale – le advirtió Eriol – Bueno comencemos – dijo tras mirar a Tomoyo que le asintió indicándole que había leído toda la poción. – Dime que pone primero, por favor.
- Pone… verter un tercio de litro de agua en un caldero de cobre junto con una mano de corteza de árbol de Borneo – dijo mientras observaba a Eriol seguir sus instrucciones – Una raíz de alfalfa del tamaño de un dedo anular… y calentar. Sakura por favor – concluyó dedicándole una sonrisa a su amiga.
- ¿Qué significa una mano de corteza de árbol? – preguntó Meiling.
- Es a lo que me refería con el problema de las cantidades de ingredientes – contestó Eriol mientras cortaba un trozo de raíz de alfalfa – En algunas pociones o no vienen las cantidades que hay que utilizar o vienen escritas un poco a modo de incógnitas. Debéis entender que si estuvieran perfectamente explicadas cualquiera podría aprender este arte, incluso aquellos que no sepan nada de magia y podría ser peligroso. Una mano de corteza significa que hay que utilizar una cantidad similar al tamaño de una mano, pero como veis – dijo mientras le pedía una mano a Tomoyo y la mostraba junto a la suya – es bastante relativa esa medida. – todos entendieron a lo que se refería con el problema de las cantidades, ya que había una notable diferencia entre el tamaño de ambas manos. - y lo mismo ocurre con el tamaño de "un dedo anular". ¿Qué más? - dijo mientras arrojaba el trozo de raíz.
- El fuego – dijo Sakura con una sonrisa sacando la Carta de su bolsillo. – Por favor, Fuego ayúdalos – La carta comenzó a brillas y de repente salió un pequeño fuego debajo del caldero. A estas alturas, a Sakura ya no le hacía falta invocar al báculo para utilizar su magia debido a su gran incremento de poder, lo que hizo que Eriol le dedicara una sonrisa orgullosa.
- Gracias Sakura – le dijo Tomoyo muy concentrada mirando el libro – hay que esperar a que hierva – dijo mientras se asomaba al caldero. Todos la miraban fascinados cómo le había cogido el hilo a la poción e iba siguiendo las instrucciones sin problemas. - Bien, ahora hay que echar el grado justo de semillas de Higuera del diablo… pone que hay que machacarlas y esperar a que se vuelva violeta la poción antes de echarlas. ¿Cuánto es el grado justo? – dijo algo frustrada.
- No lo sé – dijo con una sonrisa maliciosa.
- ¿Qué te hace tanta gracia? – preguntó Touya. Realmente no entendía a este muchacho...
- Que me necesita – dijo Yue poniéndole mala cara lo que hizo que Eriol volviera a reír.
- Yue por favor, ¿puedes decirnos cuál es la cantidad? – decidió intervenir Tomoyo antes de que Eriol volviera a hacer algún comentario que enfadara al guardián.
- Son tres semillas. – contestó sin ninguna emoción.
- Muchas gracias Yue – le contestó Tomoyo dedicándole una sonrisa el guardián, mientras Eriol cogía tres semillas y las echaba al bol para machacarlas.
- ¿Alguien quiere machacarlas? – dijo mirando a Shaoran, Sakura y Meiling que estaban frente a él – ¿Meiling te apetece? – la chica se lo pensó un momento y luego asintió acercándose para machacar las semillas.
- ¿Cuánto tengo que machacarlas? – preguntó Meiling mirando a Eriol pero decidió mirar a Yue, que seguro que lo sabría mejor.
- Hasta que no queden grumos y se pueda diluir bien. – contestó sin ganas el guardián – Ten cuidado que saltan – dijo a la vez que una semilla salía volando del bol.
- Mira se está volviendo morada el agua – dijo Nakuru incorporada sobre el caldero.
- Nakuru no te pongas encima que puede salpicar – le advirtió Eriol. – Meiling cómo van las semillas.
- Casi, solo un poco más – era digno de ver la energía que le estaba poniendo en machacar las semillas y cómo Shaoran y Sakura le iban indicando donde quedaba algún grumo. - ¿Ya? – preguntó mostrándole el bol a Yue, a lo que este le asintió tras dedicarle una mirada rápida. – ¿Lo echo entonces, Tomoyo?
- Creo que si – dijo con una pequeña risa, mientras que Eriol no podía parar de reírse. – Pero creo que deberías preguntarle a él que es el mago o a Yue – dijo con otra pequeña risa.
- Eh! No os riais – dijo algo molesta pero empezando a reírse – eres tú la que vas dando las pautas.
- Échalo ya – dijo Yue echando un vistazo al caldero – antes de que se vuelva demasiado violeta.
- Bien – siguió Eriol una vez que el polvo fue echado – que más debemos hacer Tomoyo – dijo con una sonrisa divertida.
- Remover – comenzó soltando una pequeña risa – hasta que se disuelva y echar por último ramitas de alcanfor sin dejar de remover… y luego remover hasta que… Eriol no sé cómo se lee eso – dijo haciendo una mueca y entregándole el libro.
- ¿Quieres remover? – le preguntó a Touya que era el más cercano a él. Este echó una mirada a rápida a Yue y cogió el cucharón – gracias, debes remover en el sentido contrario a la manillas del reloj. Eh… eso también varía según qué poción, en esta es al contrario porque es sobre sanación.
- ¿Es como si fuera regeneración? – preguntó Shaoran. Eriol solamente le contestó con un asentimiento de cabeza mientras observaba concentrado el libro.
- Remover hasta que derisa i gjashti është i barabartë përsëri. – leyó Eriol. Todos le prestaron atención de inmediato ante tal cambio de idioma. – Este es otro de los problemas que os podéis encontrar, - dijo sin despegar la mirada del libro – que os cambien el idioma en el momento más importante. Tomoyo por favor coge tres ramitas de alcanfor por favor. Son esas que aún no hemos utilizado, deben ser tres al igual que las semillas.
- ¿Sabes que significa la frase? – preguntó Yue algo inseguro.
- ¿Eh? – dijo levantando la cabeza y dedicándole una sonrisa a Yue – Sí, sí sé que significa, pero no me acuerdo que idioma es.
- Es albanés.
- ¿Albanés? – dijo Eriol haciendo una mueca – me acuerdo cómo se lee y se habla el albanés, pero no de que es albanés – dijo algo resignado. – Bueno, la frase significa literalmente "hasta que el sextavo vuelva a ser igual".
- ¿Qué quiere decir eso? – preguntó Sakura algo preocupada.
- Es muy simple – dijo dedicándole una sonrisa – El "sextavo" se refiere al minutero de un reloj, así que significa que debemos remover justo un minuto desde que echamos el último ingrediente. – dijo mientras miraba su reloj de pulsera – Bien Tomoyo, procede a echar las ramas.
Tomoyo echó las ramas que Eriol le habían indicado en el caldero mientras Touya seguía removiendo al contrario de las agujas del reloj, comenzaron a observar el vapor blanquecino que salía del brebaje que habían creado. Eriol mientras observaba su minutero atento durante un minuto justo. Una vez que el minuto pasó Eriol comunicó a Touya que dejara de remover y a Sakura que apagara el fuego. Ahora solo había que esperar a que el caldero y la poción se enfriasen para poder llenar pequeños botes y probar a ver si había funcionado.
- Siempre que vayáis a hacer una poción, primero hay que estudiarla con detenimiento y tener bien preparado todo lo que se vaya a usar antes de comenzar con la elaboración, - explicó Eriol mientras esperaban – por esa razón le di el libro a Tomoyo antes para que fuera leyendo y entendiéndola antes de comenzar.
- Pero a pesar de eso… también cambian el idioma o faltan datos – dijo Sakura algo apenada.
- Por eso mismo hay que estudiarla antes detenidamente – respondió Yue.
- Es cierto, - continuó Eriol – hay dos maneras de hacer pociones correctamente, o estudiándolas muy bien, descifrando todos los enigmas, o haciéndolas con alguien que ya sepa y te enseñe…, como Tata. – concluyó mirando a Yue.
- ¿Pero y si no tienes a nadie y te faltan cantidades? – preguntó Meiling.
- Siempre vienen todas las respuestas y cantidades en la receta de la poción – dijo Eriol entregándole el libro – solo hay que aprender a buscar y ser capaz de entender el enigma. Por esa razón, si veis algún libro de pociones privado de algún hechicero, veréis que está lleno de anotaciones por todos lados.
- Entonces… ¿aquí viene que hacían falta tres raíces y tres ramas? – preguntó Shaoran observando el libro detenidamente en el regazo de Meiling, al igual que Sakura y Nakuru.
- Sí viene – dijo Eriol levantándose y acercándose a ellos – aquí en la imagen veis que hay dibujadas tres ramas de alcanfor… y siempre las raíces y las ramas tienen que ser la misma cantidad.
- ¿Y cómo vamos a saber eso? – preguntó Nakuru molesta.
- Siempre que alguien aprende pociones lo hace con un profesor o algún hechicero experto que le enseña este tipo de cosas, aunque muchas de ellas se aprender con la práctica. – explicó Eriol.
- ¿Un profesor? – preguntó Touya.
- Al contrario que en Oriente, aquí en Occidente existen escuelas de magia, - dijo algo pensativo – por lo menos una en cada país. En Oriente, aunque creo que ya hay alguna – dijo mirando a Shaoran que le asintió – siempre han preferido enseñar a los niños dentro del Clan, así sus conocimientos serían transmitidos de generación en generación.
Se quedaron pensativos, asimilando la nueva información que Eriol les había dado, mientras él comprobaba que la poción se hubiera enfriado lo suficiente. Dado que solo había utilizado un tercio de litro de agua la poción no tardó mucho en enfriarse, por lo que Eriol procedió a llenar una pequeña botella con el líquido violáceo que se había quedado.
- ¿Cómo sabemos que ha funcionado? – preguntó Sakura observando el líquido extraño de la botella. Eriol no contestó, simplemente se limitó a observar la botella con detenimiento mientras en su cara se formaba una pequeña sonrisa.
- Debemos tener alguna herida para saber si funciona ¿no? – preguntó Nakuru agarrada al brazo de Tomoyo. Eriol solo asintió mientras seguía observando el líquido. - ¿Alguien tiene una herida? – preguntó ilusionada la guardiana mirando a todos.
- No funciona así – le contestó Yue al ver que todos se miraban entre ellos. Ante la intervención del guardián los chicos comenzaron a prestarle atención. – Debe ser una herida reciente o que no se haya empezado a curar aún.
- Aún no podemos saber si funciona – intervino al fin Eriol pensativo sin apartar la vista de la pequeña botella – pero… pronto lo sabremos – concluyó algo serio.
Todos lo miraron curiosos, pero al ver la cara de Eriol se dieron cuenta de que algo no estaba bien; y a pesar de que quisieran preguntar cuándo y por qué, conocían lo suficiente a su amigo como para no hacerlo. De todos modos, Eriol lo había dicho… "pronto lo sabremos".
- Disculpadme – dijo de repente dejando de mirar a la botella – Nakuru, Yue, os importaría venir conmigo un momento. – preguntó mirándolos con un deje de incomodidad y preocupación. Ambos guardianes asintieron y comenzaron a levantarse mientras algunos los miraban preocupados y otros como Kero y Touya, desconfiados.
- ¿Qué está tramando ahora? – le preguntó Touya enfadado a Kero y Spinel, quien se había acostado junto a Touya una vez que Eriol y los guardianes habían entrado en la casa.
- No sé – dijo Kero mirando preocupado a Spinel, mientras negaba con la cabeza.
- Spinel, ¿tú tampoco lo sabes? – preguntó Sakura preocupada mientras se aferraba al brazo de Tomoyo, que se había sentado junta a ella cuando Nakuru se fue. Este volvió a negar mientras Kero, Touya y Shaoran lo miraban desconfiados.
- No sé qué quiere – dijo al ver con la cara que lo miraban estos tres – y si lo supiera, tened por seguro que tampoco os lo diría.
- Gracias, eres de tanta ayuda como este – contestó Touya refiriéndose a Shaoran que seguía sentado a su lado.
- ¡Hermano! – le regaño Sakura antes de que Shaoran le contestara.
- Spinel, - intervino Tomoyo tranquilamente – sabemos que es tu amo y nunca dirías nada sobre sus asuntos, pero entiende que esto le afecta también a Yue, y Yue es el guardián de Sakura.
- Lo entiendo – contestó – pero aun así no puedo decir nada.
- De acuerdo – siguió Tomoyo haciéndole una señal a los demás para que no intervinieran – ¿puedes decirnos solo si se trata de algún tema sobre la luna?
- Posiblemente – contestó el guardián tras un breve silencio – pero ya os he dicho antes que no sé de qué se trata.
- Seguramente diga la verdad – decidió ayudarlo Kero – ya lo conocéis como es, él rara vez cuanta algo.
- Pero hace un momento estaba bien, bueno normal – dijo Meiling haciendo una mueca – y de repente se puso serio mientras miraba la poción.
Kero y Spinel se miraron mutuamente durante un largo rato y luego miraron a todos los demás que seguían esperando una respuesta de los guardianes.
- Él siempre ha sido así – dijo al fin Kero encogiéndose de hombros, mientras que Spinel le asintió.
- Siempre respondéis lo mismo – dijo Shaoran molesto, mientras que Touya y los demás asentían no muy convencidos con la respuesta de los guardianes.
- Pero es la verdad – dijeron al unísono ambos guardianes.
CONTINUARÁ…
Espero que os haya gustado este capítulo, es la primera parte del capítulo entero.
Ya tengo ganas de escribir qué quiere Eriol de Nakuru y Yue...
Espero no demorarme mucho es subir la continuación.
AVANCE:
Eriol les indicó que entrarán a su despacho y tomaran asiento.
