"¿Ya has hablado con tu padre?" Era Wyler quien preguntaba. Había entrado rápidamente en la oficina y se había dirigido directamente hacia Martin. Mientras se quitaba el abrigo y sacudía los restos de nieve, miró inquisitivamente al agente, sin reparar en nada más.

"No hará falta," dijo Martin. No sabía que clase de acuerdo habían alcanzado Jack Malone, Lukas Wyler y su padre, Victor Fitzgerald, pero en cuanto empezó a hablarle de Danny y de Riley, su padre le había cortado con un simple, "Olvídalo, ese tema está solucionado. Taylor no tendrá que preocuparse por nada."

"Bien. Eh, tú!" Llamó la atención de Joe Riley, quien frunció el ceño. "Te quiero fuera, ya."

"¿Cómo?" exclamó con sorpresa el agente.

"¿No trabajabas en Missuri? Aquí ya no tienes nada que hacer. Recoge tus cosas." Le ordenó Wyler con tal autoridad que Joe Riley no dudó un segundo en creerle.

"No… no me han comunicado nada," dijo, mientras recogía sus cosas, pensando en dirigirse al despacho de Jack Malone de inmediato.

Lukas Wyler le tendió una carta. "Aquí lo tienes."

"¿Quién es usted?" preguntó Riley.

"Vuelve a casa, hijo. Tu trabajo ha concluido."

El tono paternalista molestó y confundió a Riley, mientras leía la carta firmada de puño y letra por el Director Adjunto del FBI, Victor Fitzgerald. A Joe Riley no le gustaba Missuri, pero la carta no daba lugar a dudas. Regresaría a su antiguo puesto.

Danny había abierto la puerta de su despacho y contemplaba la escena sorprendido. ¿Qué estaba ocurriendo allí? ¿Qué hacía Wyler allí? Y ¿por qué Martin le había advertido que hoy sería un día importante?

Dos semanas antes…

Jack terminó de leer la última parte del expediente de familiar de los Alvarez. Descolgó el teléfono y empezó a marcar un número, pero levantando la cabeza y mirando hacia la oficina, cambió de opinión. Colgó y levantándose se dirigió hacia sus compañeros.

"¿Cómo está Danny?" preguntó Sam, preocupada. "Martin nos contó lo ocurrido. No me lo puedo creer."

"Danny está bien. Es lo que te han dicho, ¿verdad, Martin?" respondió Jack.

"Sí, tenía un mal corte en una muñeca y sangró mucho, pero ya está bien. Está en observación, tenía las constantes un poco descontroladas y además le dieron un tranquilizante. Debe estar durmiendo como un angelito." Dijo con una sonrisa.

"Como un angelito seguro que no," bromeó Vivian. Era algo que necesitaban, las cosas tenían que salir bien.

"Mañana le tendremos aquí de nuevo. Y chicos, cuidado con lo que se dice, por favor. Danny… no creo que aguante mucho con el nivel tan alto de presión que lleva. No es justo que se le trate tan duramente cuando sólo está haciendo su trabajo," la advertencia iba para todos, pero Jack miraba únicamente a Riley.

"Por supuesto," dijo éste.

"Bien. Martin, quiero verte en mi despacho cuando tengas un momento," continuó Jack. "Viv, te quedas al mando, hay un asunto importante que he de resolver y me va a llevar un tiempo."

"Claro," dijo ella.

Martin siguió a Jack, no sin antes intercambiar una mirada intrigada con sus compañeros.

"Siéntate," le dijo Jack.

Al hacerlo, Martin reparó en la vieja carpeta que su jefe tenía sobre la mesa. Intentó leer el rótulo que había por fuera pero le fue imposible distinguir bien las letras. Se preguntó si ese era el motivo por el que Jack quería hablar con él.

"¿De qué conoces a William Gordon?" le preguntó Jack, aunque ya sabía la respuesta.

La pregunta le cogió desprevenido. No podía ser coincidencia que le viese hacía un rato y ahora Jack le preguntara por él.

"De toda la vida, crecimos juntos. ¿por qué?"

"¿Has mantenido habitualmente contacto con él?" preguntó entonces Jack.

"¿Qué quieres de mi, Jack? Me parece que ya conoces la respuesta a eso. Hacía 15 años que no le veía, me lo encuentro hace un rato ¿y me estás preguntando por Will?"

"El año pasado estuvo por aquí. Me pidió que hiciera algo por él." Jack puso la mano sobre la carpeta y obtuvo la respuesta que esperaba.

"Dios mío… Jack. Escucha, Will siempre ha estado obsesionado con eso. Toda su vida. Se peleó con su familia, desapareció de sus vidas y perdió todas sus amistades. Y no parece que haya conseguido ser feliz, a pesar de que me consta que tiene una familia y profesionalmente no le va nada mal."

"¿Dio para tanto el encuentro que tuviste hace un rato con él?" preguntó entonces Jack.

"No, lo sé por Sarah. Sarah Parker. Will no me contó nada, me dijo que había venido a ver a su hermana. Ahora creo que venía a verte a ti."

"¿Sarah es su hermana?" preguntó Jack. Eso no se lo esperaba, no alguien tan cercano. Recordó las fotografías de la pequeña de 2 años que había visto en las cajas que guardaba en su casa. Sonia Alvarez. Ni sus nombres habían respetado.

"Sí, ¿por qué?. Jack, ¿qué pasa?"

"Necesito tu ayuda, Martin. Lo que contiene esta carpeta es lo que tu amigo lleva buscando toda su vida. Pero Martin, es… es muy complicado, tanto para él como para el resto de su familia, al menos para la que le queda. Necesito tu ayuda porque tú te has convertido en el nexo de unión entre ellos, y veo que el vínculo es aún más cercano de lo que yo imaginaba."

Martin tragó saliva. "Jack, Will… no creo que él confíe en mi. Cuando me vio, casi entró en pánico, me saludó muy fríamente. No es el amigo que tenía…"

"Probablemente tenga sus razones, y probablemente ha sacado conclusiones muy precipitadamente, pero necesito que hables con él."

"Puedo intentarlo a través de Sarah," pensó Martin en voz alta. "Ella… ella también tendrá que saberlo… supongo. No sé… no sé como se lo tomará. Ella siempre intentó convencer a Will de que lo dejara correr y él le echaba en cara que se pusiera del lado de sus padres. A pesar de ello, siempre han mantenido el contacto, de alguna manera. Aunque Sarah también hace mucho tiempo que no le ve."

"Martin, Will y Sarah fueron tomados como garantía por los Gordon," empezó a explicarle Jack.

"¿Cómo?" Martin había palidecido.

"Puedo contártelo, o puedes leerlo tú mismo. Pero es a lo que se van a enfrentar. Y no sólo ellos dos. ¿Has oído hablar alguna vez de la Operación Canguro?"

Martin negó con la cabeza. Y entonces Jack le contó la historia que Lukas Wyler le había explicado en aquella cafetería de la Plaza Federal, historia que ahora sabía por completo y podía contar de principio a fin, aunque no era todo lo que pretendía contarle a Martin. Tan sólo hacerle partícipe de la complicada coyuntura en la que se encontraba.

"¿Qué… qué pasó con sus padres, con sus hermanos?" consiguió Martin preguntar, aún aturdido por lo que Jack acababa de contarle.

"Will y Sarah fueron adoptados oficialmente en 1984, unos meses después de la muerte de sus padres. Su hermano mayor ya tenía 18 años y en cuanto al pequeño… los Gordon estimaron que no debía ser una buena influencia para la familia que habían creado, así que terminó de hogar de acogida en hogar de acogida, de centro en centro… te puedes imaginar."

"Eso es cruel," murmuró Martin. "¿Y dónde están? ¿Cómo vas a encontrarles?"

"No me ha hecho falta. Hace un par de años, el hermano mayor le contó algo al menor, quien no sabía nada del asunto. Al parecer estaba enfermo y querían averiguar si se trataba de una enfermedad hereditaria."

"¿Se pusieron en contacto contigo?" preguntó Martin asombrado.

"No exactamente. El hermano mayor murió a finales del 2004 sin que su hermano hubiera conseguido nada. Abandonó la búsqueda pero más tarde, desconozco el motivo, la retomó, contactando con alguien especializado en este tipo de expedientes, alguien que conocía el tema de primera mano, Lukas Wyler."

"Le conozco," Martin frunció el ceño. "Lukas Wyler estuvo aquí. Ayudaba a Danny con los estudios para el examen de…" Martin paró en seco. "¿A qué nexo de unión te referías?" casi gritó.

Jack asintió. "A ese nexo de unión. ¿Entiendes ahora por qué necesito tu ayuda?"

"Pero entonces, Rafie…"

"Murió, Danny no nos dijo nada, ocurrió mientras le habían suspendido, precisamente intentando dar con esos documentos. Estos documentos que tengo sobre mi mesa."

"¿Conoce Danny el contenido?"

"Parte, Lukas Wyler le presentó una documentación parcial, algo que pudiera darle información sobre lo que buscaba pero sin demasiados detalles. Aún así, había un informe de Servicios sociales que le afectó profundamente. Tanto que devolvió todo a Wyler y no quiso saber nada más del tema."

"Y ahora hay que decírselo. A Danny. Y a Will. Y a Sarah. No me lo puedo creer. ¿Qué… qué he de saber? ¿qué les digo?"

"Tienes que hablar con tu padre. Dile que Lukas Wyler y yo queremos hablar con él. Iremos a Washington si hace falta. Puedes decirle que se trata del tema de Gordon. El lo entenderá."

"El expulsó a Danny," razonó Martin. Se sentía furioso y avergonzado.

Jack no le confirmó ni desmintió su razonamiento. "Eso no puede volver a ocurrir."

"Si lo que me has dicho de los Gordon es cierto, esto podría acabar con la Fundación que patrocinan," dijo Martin. "Si Will llegara a enterarse, o Danny, si alguien lo desvelara…"

"Efectivamente," le confirmó Jack. "Por eso era importante para Gordon mantener el secreto. Pero eso ya no tiene sentido y convendrás conmigo que hay dos personas que han sufrido y mucho las consecuencias de salvarle el culo a George Gordon."

"¿Cómo has conseguido toda esa información?" preguntó Martin.

"Yo también recurrí a Lukas Wyler. Encontré su tarjeta en casa de Danny. Recordé haberla visto allí y la busqué cuando estuvo en el hospital. ¿Sabías que Will también le pidió ayuda a Wyler?"

Martin negó con la cabeza.

"Según me dijo Wyler, cuando tenía 17 años. Tu padre y él eran compañeros y su padre y el tuyo… se armó una buena."

"Sería cuando Wyler se peleó con todos, se fue, dejó el FBI incluso. Nunca supe qué había ocurrido y Will nunca me dijo nada. Desconfiaría de mi, maldita sea."

Martin no sabía cual de todos los encargos que le había pedido Jack era más difícil, si lidiar con su padre, intentar localizar a Will, poner cara de póker ante Danny o hablar con Sarah. Se le partía el corazón sólo de pensarlo.

Mientras conducía de regreso a casa, iba ensayando diversas versiones de preguntas y posibles respuestas que le daría su padre. Eso era lo primero. Tenía que llamarle, no para lo que pretendía en un primer momento cuando había hablado con Danny en el hospital, sino para algo completamente nuevo.

"Con Victor Fitzgerald, por favor. Soy su hijo," le dijo a la Secretaria de su padre. "Hola Martin, ¿qué tal te va?" preguntó ella. "Bien, bien," respondió él. Ella notó la premura del agente y no alargó la conversación. "Te paso con él."

No había terminado de decir gracias cuando escuchó la voz grave de su padre. "¿Qué hay Martin? Me han comunicado una serie de altercados en tu oficina. Espero que no te hayas metido en ningún lío, hijo. Ya te he dicho que…"

"Papá, no me he metido en ningún lío. Escucha, esto es importante. Necesito que me confirmes una reunión."

"Martin, sabes que estoy muy ocupado…"

"Te he dicho que es importante. Jack Malone y Lukas Wyler quieren reunirse contigo para hablar de algo importante. Por favor, dime dónde y cuándo."

"¿Por qué no llaman ellos? ¿Wyler? ¿Malone?" preguntó.

"Ellos están en otro asunto. Papá, es un asunto bien feo, por favor, hazme caso por una vez en tu vida. Creo que estás apoyando a la persona errónea."

"¿De qué hablas?" había cierta duda en el tono de voz de su padre, algo a lo que Martin no estaba acostumbrado.

"Se trata de George Gordon."

Un largo silencio siguió a la pronunciación de aquel nombre. Martin supuso que su padre estaría pensando que respuesta darle. "¿Papá?"

"Supongo que era inevitable que algún día ocurriera. De acuerdo, hablaré con ellos. Tengo que ir Nueva York en dos días, dile a Malone que pasaré por su despacho."

Martin respiró aliviado. "De acuerdo. Gracias, papá." No supo por qué se lo agradecía, sólo rogaba porque hubiera actuado de buena fe y no estuviera enterado de las cosas que le había contado Jack.

Sarah y Will… Quizás Sarah, con Will sería más fácil hablar, estaría más dispuesto si veía que por fin pondría fin a su calvario. Pensó en todos aquellos años en que casi nadie le apoyaba, y le entristeció. Will… y Danny.

Miró el reloj. Sarah no tardaría en llegar. Nervioso, empezó a dar vueltas por la casa sin saber qué hacer. Abrió la nevera y se preparó un sándwich con casi todo lo que pudo encontrar, aunque el estómago se le había cerrado. Lo dejó a un lado, y se sentó en el sofá. Cogió el mando del televisor, pero no encontraba ningún canal apropiado. Al final, dejó el baloncesto, aunque apenas le prestó atención.

El sonido de las llaves en la cerradura le hizo reaccionar. De pronto, se le ocurrió que podría haber creado un clima más agradable, pero el sándwich a medio comer, los cojines tirados, el baloncesto… no era el mejor recibimiento.

Ella se quedó mirándole sorprendida. "¿Qué haces en casa tan temprano? ¿Ha ocurrido algo?"

El no supo que contestarle. "Me he enterado de lo de Danny, qué barbaridad. Está bien, ¿no?" continuó ella.

Martin asintió. "Sí, ha sido más espectacular que otra cosa. Sarah… hay algo de lo que debemos hablar," siguió invitándola a sentarse junto a él.

"¿Qué ocurre?" preguntó ella sentándose. Martin no soportaba la expresión de preocupación de Sarah. No podía imaginarse lo que vendría a continuación y como podría cambiar su vida.

"Hoy he visto a Will. En la oficina. Me dijo… me dijo que iba a hablar contigo pero yo creo que no era así. Le noté incómodo por encontrarse conmigo."

"Llamaré a Matt. Habrá pasado algo con mamá…" empezó ella.

"No se trata de eso, tu madre está bien. Sarah," Martin cogió sus manos, "tú sabes por qué Will se marchó, aquellas peleas con tu padre y como tú le pedías que lo dejara correr… ¿recuerdas?"

"Sí…no es que no le entendiera pero veía como enfermaba cada vez que retomaba esa búsqueda. Sabes que sólo pretendía protegerle. ¿Qué hacía en el FBI? No me digas que… oh dios, no. Matt me dijo que estaba bien, aunque no le veía tranquilo el día que fue a ver a mamá y luego se fue tan precipitadamente…" las lágrimas acudieron a sus ojos. Pensar en el sufrimiento innecesario de su hermano mayor le dolía tanto como la imposibilidad de poder ayudarle.

"Se que tus intenciones eran buenas. Pero Sarah… Sarah, atiéndeme." Martin sujetó con fuerza sus brazos reclamando atención. "Will tenía razón, tenía razón en muchas cosas que pedía, en sus recuerdos, en sus hermanos, en vuestros hermanos."

Sarah había dejado de llorar y le miraba horrorizada.

"Sarah, necesito que vayas asimilando esta realidad, por favor, poco a poco. Al final, verás que no va a ser tan terrible, recuperarás a Will y reconocerás a alguien más, a quien conocerás como tu hermano, pero por favor, haz de entenderlo."

"¿Y Will? ¿Qué… qué le diré a Will? No… no puede ser, no entiendo nada. ¿Por qué nos iban a ocultar tal cosa?"

Martin se temía aquella pregunta. No supo que responder.

"¿Martin?"

"Prefiero que por el momento, vayas entendiendo esto. Además, no tengo mucha más información para darte, ni este es el lugar apropiado."

"¿Qué sabes tú?"

"Sólo que están preparando la forma de explicaros todo lo que ocurrió. Nada más. Sarah, sé que confiabas en que nada de esto fuera cierto, pero esta es la realidad y necesito que lo vayas entendiendo, ¿de acuerdo?"

Sarah no respondió, tan sólo se acurrucó junto a él y descansó su cabeza sobre el pecho de Martin, dejándose llevar por el sonido rítmico de su corazón. No dijo nada. Los ojos se le llenaron de lágrimas mientras imágenes de su infancia venían a su memoria. Will, siempre demandando respuestas, siempre exigiendo la vuelta a casa.

"No viniste a sacarme del hospital. Eso no es un amigo, me mentiste." Danny sonreía mientras revolvía la taza de café.

"Lo siento, Jack me encargó un par de asuntos…" se disculpó Martin. No podía evitar mirar a su compañero de una forma diferente. La historia que le había contado Jack, la conversación el día anterior con Sarah y la que aún le quedaba con Will… tenerle ahí delante sin poder decirle nada de lo que se le venía encima era complicado. Pero Jack le había dicho que Danny era asunto suyo.

"Me trajo el jersey naranja," gruñó Danny.

Martin se echó a reír. Recordaba ese jersey que Jack, nadie sabía por qué, guardaba en su despacho celosamente.

"Vaya, lo siento," dijo sentándose a su lado. "¿Cómo estás?"

"Bien, no fue nada. Ya sabes…" Danny intentó sonreír, pero de alguna manera no le salió bien.

"¿Ocurre algo?" le preguntó Martin. Necesitaba que Danny estuviera bien para lo que vendría en los siguientes días.

"No sé, Martin. No sé qué hacer. Creo que las cosas se han desbordado pero, no sé cuál es el siguiente paso que tengo que dar."

Martin dudó. Quizás Jack le había dicho algo. Igual se refería a su trabajo. "¿Has ido al médico? ¿Te han dicho algo de tu pierna?" intentó.

Danny se encogió de hombros. "Quieren hacer algo… es experimental, pero si funciona, podría recuperar casi el 100% de la movilidad. Eso dicen. Pero es un estudio en fase de prueba, no hay total garantía de que funcione."

"Y ¿qué vas a hacer? Si te recuperaras, podrías… podrías volver con nosotros, de verdad."

"Me dijiste que el problema no era mi pierna sino Riley. Y que ibas a hablar con tu padre."

"Y lo he hecho." Martin sospechaba que en el conjunto de conversaciones que Jack y Wyler iban a tener con su padre al día siguiente, Riley saldría en algún momento a colación, y Jack no dejaría pasar esa oportunidad.

"Danny, te voy a pedir un favor. No es mucho, sólo quiero que aguantes un poco. Tengo la impresión de que las cosas van a cambiar mucho en los próximos días."

"Vaya, ¿tu padre te ha dado información confidencial?" Danny sonrió. "Ya la estás soltando."

Martin sonrió. "Tú por lo pronto, intenta no meterte en líos, ¿de acuerdo?"

Danny se quedó mirándole un momento. "Creo… creo que Sarah te ha cambiado. Ya no me da tanto margen para tomarte el pelo. Me alegro por ti, creo que no te lo había dicho. Me parece una persona excelente."

"Lo es." Martin no pudo añadir nada más. Con la información que tenía, y sin poder decir nada, le resultaba complicado hablar con su compañero. "Oye, creo que voy a trabajar."

"Sí, yo también. ¿Sabes qué le pasa a Jack? Vivian me ha dicho que ha tomado el mando del equipo por unos días."

"Sí… eh… dijo que tenía que resolver algunos asuntos que le tendrían ocupado." Martin no mentía, sólo contaba una verdad a medias.

Aún no había hablado con Will. Y tenía pensado hacerlo aquella misma mañana.

Sarah le había dicho que vivía en la zona de Tribeca por lo que la búsqueda de su domicilio le resultó relativamente sencilla. Sin embargo, el caso que Vivian trajo a la pizarra, le mantuvo ocupado gran parte del día y no fue hasta pasadas las 7 de la tarde, cuando por fin pudo acudir al domicilio de su amigo.

"¿Qué te pasa?" le preguntó Sam. "Llevas todo el día distraído y mirando el reloj."

"Nada, es que tenía una cita hoy y…"

"¿Una cita? Con quién, ¿Con Jack?"

"¿Cómo?"

"Él está igual. Lleva desde ayer en plan misterioso y no sé por qué. Y ahora tú."

"No, no es con Jack. Se trata de un viejo amigo, de Washington. Tenía pensado verle hoy, pero no sé si me dará tiempo."

Eran las 6 y media cuando se encontraron con cinco cajas de correspondencia para revisar. Sam observó la cara de preocupación de Martin y, de repente de sé ocurrió una idea. Observando que aún Danny se encontraba en su despacho, se dirigió hacia allí y tras tocar suavemente, abrió la puerta. "Danny, ¿tienes un momento?"

"Claro, Sam. Pasa," respondió Danny sorprendido. Si no recordaba mal, ella nunca había estado allí. "¿En qué puedo ayudarte?"

Sam entró y se sintió cohibida. Desde que había vuelto, Danny siempre había trabajado allí y para ella aquel momento era algo nuevo. Se dio en cuenta entonces de lo alejada que estaba de su compañero, a pesar de que en realidad, no lo sentía así. "Eh… oye, Martin tiene que salir, es un asunto personal, algo de un amigo, me dijo. No sé, le noto preocupado y tenemos que revisar un montón de documentación. ¿Crees que podrías hacerlo tú por él y así dejarle ese tiempo libre? Si no estás ocupado, por supuesto."

"No, no lo estoy," dijo él levantándose. "Os echaré una mano."

"Fuera," le dijo a Martin en cuanto estuvo a su lado.

"¿Qué?" preguntó él.

"Yo me encargo de esto," le respondió Danny. "Dice Sam que tienes algo pendiente ahí fuera, así que aprovecha que esto lo puedo hacer yo."

Martin miró a Sam y luego de nuevo a Danny. "¿Qué hay de Vivian?"

"¿Qué más da si el trabajo está hecho?" preguntó Danny.

"¿Y Riley?"

"¡Martin, vete!" exclamaron Danny y Sam al unísono. Y se echaron a reír.

Martin se quedó mirándoles un momento. Si ellos supieran… "Gracias," dijo y, cogiendo su abrigo, salió rápidamente.

Sam y Danny intercambiaron una mirada divertida mientras Martin salía. "Bien," dijo Danny sacando un fajo de cartas de una caja. "¿Qué estamos buscando?"

"Son cartas de fans," le respondió Sam, al tiempo que le tendía una hoja. "El calígrafo nos pasó esta lista de tipografías. Eso es lo que debemos buscar."

"¿Letras?" exclamó él sorprendido. "Creí que sólo había que buscar al loco de turno," añadió haciendo una mueca.

"Es posible que coincida," Sam sonrió. "Oye Danny, yo… antes… bueno, es que…"

Danny la miró y sonrió. "Nunca habías entrado en mi cueva."

"No, eh… me he dado cuenta de lo alejados que hemos estado todo este tiempo," dijo ella, buscando una disculpa. "Pero… en realidad… no es cierto, ¿verdad?"

"Claro que no, Sam. Yo tampoco he estado muy amigable. Este trabajo es…" miró hacia su despacho, notando la diferencia de perspectiva, "… te aleja de todo, es como si fuera destruyendo todo lo positivo que uno pueda tener…" Danny se quedó pensativo.

"¿Te has planteado dejarlo?" preguntó ella.

"Alguna vez, sí," reconoció él.

Ella le miró procurando disimular su tristeza. "Te entiendo, no creo que yo pudiera asumir un reto como el que te planteó Jack."

"Entonces no lo pensé mucho, no tenía demasiadas opciones. O lo cogía entonces o me quedaba fuera. Además, su entusiasmo no me permitía decirle que no. Ya había montado el despacho incluso antes de hablar conmigo. ¿Cómo iba a decirle que no?"

"¿Y qué vas a hacer ahora? Después de lo que ocurrió con Channing, ¿cómo te lo estás planteando?"

"No sé, no lo he pensado. Pero Martin me ha dicho esta mañana que aguante un poco y no me meta en líos. ¿Te dice algo eso?"

Sam arqueó una ceja. "No, pero Jack está muy misterioso desde ayer y no sé por qué."

"Martin cree que si no estoy aquí con vosotros es por culpa de Riley, no de mi pierna. No sé qué estará tramando, me dijo que iba a hablar con su padre… no sé. No me gusta. Prefiero tomar mis propias decisiones que estar esperando favores."

"No es un favor, Danny. Tú no estabas aquí cuando Riley llegó. No viste como te despojó de tu lugar, casi con desprecio. Es algo que no podré olvidar nunca, y aún no he perdonado," le aclaró Sam.

"Ya," dijo Danny, sintiéndose algo incómodo. "Bueno, será mejor que nos pongamos con esto o Vivian se va a enfadar de verdad," siguió, mientras comenzaba a comparar la primera carta con las letras que les habían pasado.

"Sí," suspiró Sam, haciendo lo propio.