Capítulo 9: "Una nueva vida"

– Fate-chan… –la llamó y se pegó a su cuerpo– Antes de volver a casa, ¿podemos ir al puente donde nos despedimos una vez? –miró hacia la rubia y se encontró con una sonrisa adorable.

– Sí, Nanoha… –susurró mientras pasaba su brazo por la cintura de la cobriza para pegarla más a ella como si eso fuera posible.

Las dos se subieron al auto y Nanoha comenzó a conducir éste hacia el puente donde una vez se despidieron con una sonrisa. Durante el trayecto, Fate no dejaba de mirar a la cobriza, lo que hacía a Nanoha ruborizarse y sonreír como boba. Al llegar, ambas bajaron del auto y se dirigieron al puente tomadas de la mano. Nanoha se apoyó en la baranda y miró hacia el mar. La rubia la imitó e hizo lo mismo. Hacía algo de fresco, por lo que la cobriza se arrimó a Fate. Durante unos minutos reinó el silencio y disfrutaron de la compañía y cercanía de la otra.

– Nanoha… –la llamó en un susurro– ¿Por qué hemos venido aquí?

– Aquí fue donde nos despedimos una vez y donde nos enamoramos sin entender lo que significaba ese sentimiento. –la miró a los ojos fijamente– Aquí y ahora quiero decirte que te amo con todo mi ser. El amor que tengo por ti nunca morirá porque es eterno. Pase lo que pase y estemos donde estemos, estaré a tu lado y en tu corazón porque ahí es donde pertenezco, al igual que el mío te pertenece solo a ti. –puso su mano a la altura del corazón de la rubia y la miró con mucho amor.

– Nanoha… –acarició la mejilla derecha de la cobriza– Quédate siempre conmigo. Prometo amarte cada día más y protegerte de todo aquello que te lastime. Te amo, Nanoha.

Tras esa promesa, sellaron ese amor eterno con un dulce beso. Después de separar sus labios, la cobriza abrazó a la rubia. Ambas se quedaron unos minutos sintiendo la calidez de la otra. Después de disfrutar de ese momento, volvieron al auto y se dirigieron a casa de la cobriza. Subieron al apartamento y se encontraron con un joven rubio en la puerta apoyado esperando. Nanoha se asustó y refugió tras Fate mientras caminaban lentamente hacia el chico.

– ¿Qué haces aquí, Scrya? –dijo la rubia enfadada.

– Nanoha, Fate… –susurró el rubio– He venido para hablar con vosotras.

– Márchate, Yuuno-kun. –pidió la cobriza– No quiero volver a verte. No quiero que estés cerca de nosotras…

– Lo único que quiero es pediros perdón. El tiempo que estuve detenido me sirvió para pensar. Fui un completo idiota al pensar que podría ocupar el sitio de Fate… Me arrepiento de lo que hice y por eso estoy aquí. Me marcho del país. Empiezo una nueva vida en otro lugar para que vosotras empecéis la vida que os merecéis, juntas… Nuevamente, os pido disculpas. –bajó su mirada y se marchó.

Las chicas suspiraron aliviadas para luego mirarse y sonreír. Entraron en el apartamento y se dirigieron a la sala de estar.

– ¿Vivio ya duerme? –preguntó la rubia.

– Vivio está con Hayate-chan en su casa. Harán una fiesta de pijamas. –rió un poco– Necesitaba estar sola para poder hablar contigo tranquilamente, aunque salió todo un poco diferente. –volvió a reír– Voy a darme un baño para entrar en calor, Fate-chan. Deberías de hacer lo mismo. –se retiró para preparar la tina.

– Nanoha, tengo que volver a casa de Precia. no tengo nada aquí. Me llevé todas mis pertenencias allí. Se suponía que no volvería aquí nunca más. –bajó la mirada– Así que esperaré a que salgas y me marcharé.

– Fate-chan… –se acercó al volver del baño.

– ¿Hm? –dijo la rubia levantando de nuevo la cabeza para encontrarse con la mirada intensa de la oji lavanda.

– Te amo. –dijo y le dio un corto pero suave beso– Quiero que te quedes aquí. Buscaremos algo que te puedas poner. –la tomó de la mano y la dirigió a su habitación– Y sino, siempre puedes dormir desnuda. –le dijo de manera coqueta para guiñarle un ojo después.

– Na…Na…Nano…ha. –tartamudeó mientras se ponía completamente roja.

– Nyahaha.

– Nanoha… –la abrazó y susurró en su oído haciéndola sobresaltarse– Quiero preguntarte algo… es importante para mí.

– Di…dime. –dijo nerviosa y volteándose, pero sin soltarse.

– Nanoha… yo quería saber si tú… si tú… –empezó a tartamudear– si tú quisieras…

– Fate-chan, ¿por qué estas nerviosa? –rodeó el cuello de la rubia con sus brazos y junto sus frentes– Puedes decirme lo que sea y siempre estaré a tu lado.

– Nanoha… –la llamó en un suspiro y se relajó– ¿Te casarías conmigo? –dijo firme.

– ¿Qué? –abrió los ojos en sorpresa la cobriza.

– ¿Te casarías conmigo, Nanoha? –le sonrió– ¿Para qué pedirte que seas mi novia cuando lo que quiero es compartir mi vida contigo y Vivio? Quiero estar para vosotras dos siempre. Nanoha, te amo. Por favor, cásate conmigo.

Nanoha empezó a llorar. Fate lo interpretó como un rechazo y fue deshaciendo el apretado abrazo que las unía, pero Nanoha se abalanzó sobre ella y la besó con mucha pasión. La rubia se sorprendió, pero cuando reaccionó, le correspondió de la misma manera. Las manos de ambas no podían quedarse quietas y empezaron a acariciar el cuerpo de la otra. La cobriza guio a la rubia hacia el baño entre besos. Al llegar, Nanoha empezó a desabrochar el vestido que llevaba su rubia. Fate no se quedó atrás y la imitó. Cuando se quedaron en ropa interior, Fate cargó a Nanoha en brazos y se quedaron a un paso de la tina.

– Eres hermosa. –dijo la rubia con la voz ronca.

– … –la cobriza se ruborizó.

Nanoha siguió desvistiendo a Fate y viceversa. Cuando estuvieron totalmente desnudas, entraron en la tina. Primero entró la rubia y después la cobriza, pero al entrar la segunda, resbaló y cayó sobre Fate.

– Lo siento, Fate-chan…

Ambas habían sentido una corriente eléctrica al sentir sus cuerpos desnudos. Nanoha no pudo evitarlo más y besó nuevamente con pasión a la rubia. Fate atrapó con sus dos manos el trasero de la cobriza haciéndola gemir. Nanoha empezó a recorrer el cuerpo de su amada con sus manos. Dejó su boca para hacer un camino de besos y mordiscos en el cuello. La rubia realmente lo estaba disfrutando. En un rápido movimiento, Fate se colocó sobre la cobriza y empezó a recorrer su cuerpo con sus manos mientras la besaba. La rubia siguió el recorrido del cuerpo de la cobriza hasta su zona más íntima. La cobriza tembló un poco, no por miedo, por anticipación, pero se dejó llevar por la pasión que sentía en esos momentos. La oji borgoña entró poco a poco en el cálido interior de su Nanoha y comenzó a mover su dedo, al principio lento y después más rápido, haciendo que la cobriza gimiera cada vez más. Tras unos minutos, el interior de la cobriza empezó a contraerse, dando a entender que estaba a punto de llegar. Fate siguió con sus movimientos mientras atrapó un pecho de la cobriza con su boca y succionaba el pezón. Nanoha no pudo aguantar más y llegó al clímax. Fue tan fuerte que se quedó sin fuerzas, y el calor del baño tampoco ayudaba mucho. Poco a poco se fue escurriendo en la tina hasta casi ahogarse. La rubia, preocupada, la tomó por la cintura y la subió para arriba.

– Nanoha, ¿estás bien? –preguntó preocupada– ¿Nanoha? –volvió a preguntar tras no obtener respuesta.

– Lo siento, Fate-chan. Mis fuerzas me abandonaron por un momento. –rió leve– ¿Podemos continuar en mi habitación? –se acercó y mordió suave el labio inferior de la rubia, haciendo que ésta se excitara de nuevo– Si seguimos aquí siento que me desmayaré.

– Sí, Nanoha. –sonrió la rubia para ponerse en pie y salir de la tina.

La cobriza la observaba detenidamente y de una forma un poco lasciva. Se mordió el labio inferior cuando vio a su rubia frente a ella, totalmente desnuda, y ofreciéndole su mano para ayudarla a salir. Aceptó la mano que le fue ofrecida y salió de la tina. Ambas se secaron y se fueron a la habitación de la cobriza tomadas de la mano. Al llegar, Nanoha tumbó suavemente a Fate en la cama y ella se subió encima.

– Es mi turno, Fate-chan. –dio un leve mordisco en el lóbulo de la oreja– Prepárate… va a ser una noche muy larga… –susurró en su oído.

– Nanoha… –la llamó tras tragar saliva y ruborizarse completamente.

La oji lavanda besó apasionadamente a la oji borgoña, siendo correspondida en el mismo instante en que sus labios se rozaron. Poco a poco, la cobriza empezó un vaivén lento con su cadera, haciendo que ambos sexos rozaran y las hicieran gemir al unísono tras sentir el contacto. Mientras la cobriza seguía con el vaivén lento, con su boca recorría el cuello de su amada, haciéndola temblar y gemir. Dejó el vaivén para hacer un recorrido con la boca por los pechos y abdomen de la rubia para luego introducir dos dedos en la zona más íntima de la rubia. Lo que empezó con un movimiento lento, se convirtió en pocos segundos en unos movimientos rápidos y salvajes haciendo que la rubia gimiera cada vez más hasta que ya no pudo aguantar más y llegó al clímax. Como dijo la cobriza, iba a ser una noche muy larga… Estuvieron haciendo el amor hasta el amanecer, donde ya, totalmente agotadas, la rubia abrazó por detrás a la cobriza y la pegó a ella. Nanoha colocó sus manos sobre las de Fate.

– Nanoha… –la llamó en un susurro.

– ¿Hm? –respondió casi dormida.

– No quiero romper este momento… –dijo para hundir su cara en el cuello de la cobriza– pero anoche no respondiste a mi pregunta…

– Fate-chan… –la cobriza se giró quedando cara a cara con la rubia– Yo… –la miró a los ojos para que viera que no mentía– Sí, quiero casarme contigo. –sonrió.

– ¿En serio? –preguntó incrédula.

– Sí. ¿A caso crees que si la respuesta fuera negativa habría estado toda la noche haciendo el amor contigo? –sonrió pícaramente haciendo ruborizar a la rubia.

– Nanoha… –le dedicó una sonrisa de las que derretían– ¿Qué te parece si vamos a celebrarlo con Vivio?

– Vivio se pondrá muy feliz al saber que tendrá a su Fate-mama siempre a su lado. –se volvió a ruborizar la rubia.

– Fate-mama… me gusta como suena. –rió un poco– Bien, entonces en pie. –se levantó de la cama y se quedó frente a la cama esperando que Nanoha hiciera lo mismo.

– Fate-chan… si me muestras tu sensual cuerpo desnudo sólo tendré ganas de hacerte mía una vez más… –se mordió el labio inferior.

– Na…nano…ha… –se tapó su cuerpo con sus manos– No me mires así. Pareces una pervertida…

– Nyahaha. –rió– ¿Para qué quieres que me levante, Fate-chan? Estoy muy cansada. Me has dejado sin energía…

– Tenemos que celebrar nuestro compromiso con nuestra hija. –la cobriza la miró con una sonrisa al escucharla decir eso– Y te recuerdo que no tengo ropa aquí, tengo que ir a casa de Precia-mama. ¿Qué te parece si voy yo a casa de Precia-mama a ducharme y cambiarme de ropa y tú vas a recoger a Vivio a casa de Hayate? Nos podemos encontrar donde tú digas.

– Está bien, Fate-chan… tú ganas… –se puso en pie– Voy a ducharme e iré a por Vivio. Avísame cuando hayas terminado y quedamos, ¿está bien?

– Está bien, mi amor. –dijo haciendo ruborizar a la cobriza– Te veo en un rato. –se acercó ya vestida a la cobriza, le dio un beso y se marchó.

Nanoha se duchó y preparó un café. Lo necesitaba para permanecer despierta tras la noche que había tenido. Se ruborizó al recordar todo lo que había hecho con la rubia. Tras beberse el café y recoger un poco la casa, se marchó hacia la casa de Hayate para recoger a su hija. Al llegar, Vivio ya la estaba esperando, pues la había llamado para decirle que la recogería temprano ya que tenían algo que hacer. Tras recogerla, la cobriza le mandó un mensaje a la rubia para preguntarle por el lugar de encuentro. Ésta le respondió que se dirigiera al parque, junto al lago. Nanoha puso el auto en marcha y se dirigió junto a Vivio hacia allí. Al llegar, la rubia ya la estaba esperando. La pequeña, al ver a su profesora, salió corriendo hacia ella.

– ¡Fate-sensei! –la abrazó fuerte.

– Hola, Vivio. –acarició su cabeza como siempre hacía.

– Hola, Fate-chan. –dijo la cobriza con mucho cariño.

– Hola, mi amor. –le dio un corto beso en los labios haciéndola ruborizar de nuevo.

– ¿Eh? ¿Qué ha pasado aquí? –gritaba la niña confundida– Mamá…

– Verás, Vivio… –la cobriza se rascó la nuca nerviosa mientras se colocaba al lado de la rubia.

– Vivio… ¿Recuerdas nuestro plan? –la niña asintió mientras que la cobriza estaba confundida– Pues… funcionó… –sonrió a la pequeña– Así que a partir de ahora…

– ¡Fate-mama! –gritó emocionada y abrazando a su nueva mamá de nuevo.

– ¿Qué plan, Fate-chan? –preguntó curiosa.

– Vivio me ayudó un poco y me dio el valor para hablar contigo y confesarte mi amor. –le dedicó una sonrisa amable.

– Fate-chan… Vivio… –miró a cada una con total ternura– Os quiero mucho. –dijo y abrazó a su familia.

– Nanoha-mama, Fate-mama… –llamó la niña a sus mamás– ¿A dónde iremos?

– A divertirnos, Vivio. –le contestó la rubia– Vamos…

Nanoha tomó a la rubia de la mano y entrelazó sus dedos. Ambas sonrieron ante el hecho. Vivio, completamente feliz, tomó la mano de su ahora Fate-mama y las tres se dirigieron hacia ningún sitio en particular. Sólo querían pasar tiempo las unas con las otras y celebrar una nueva vida juntas. Ahora eran una familia. Una familia que permanecerá unida por el resto de sus días porque tienen lo más importante: amor. Un amor fuerte y profundo para toda la eternidad.

FIN


Notas de autor:

Hasta aquí esta historia. Espero de veras que os haya gustado.

Gracias a todos los que habéis dedicado tiempo a leerla y dejar un review.

Nadaoriginal y Saizoh: muchas gracias por dejarme siempre palabras que me han hecho mejorar y buscar la perfección para haceros disfrutar la historia. Gracias, de corazón.