Capitulo 10


El dragón de dos cabezas y Jaken habían regresado pronto al castillo e inmediatamente Hami había dado la medicina a Dagel, su fiebre había bajado y por lo visto estaba respondiendo bien al remedio, seguramente se repondría pronto, cuando Sesshomaru y Rin llegaron al castillo esta corrió hasta el cuarto de la demonio y no se aparto de su lado durante toda la noche.

Los rayos del sol iluminaban la habitación mientras que los parpados de una mujer demonio se abrían despacio, se sentó en la cama al notar a la joven de cabello negro dormida a su lado, con suavidad como la de una madre a su criatura le acaricio la cabeza, Rin abrió los ojos al sentirla y al verla sonriéndole no pudo evitar aventarse a ella para abrazarla con fuerza… casi sofocándola, ante la emoción de la escena la puerta de la habitación se abrió dejando entrar a un feliz Hami con un alegre Jaken detrás, estaban encantados de ver a su amiga sana, ambos abrazaron a Dagel también siguiendo el ejemplo de la joven, la demonio no pudo más que corresponder el abrazo y sonreír ante el demonio blanco parado en la puerta del cuarto con un rostro de aprobación.

Rin se había dedicado a atender a Dagel durante el siguiente día esperando que la recuperación de la misma pasara con mayor velocidad, los sirvientes del palacio ayudaron a la joven dama en todo lo que podían y con gusto se aseguraban también de que cada orden que la chica cada con un poco de timidez fuera cumplida al pie de la letra, era lo menos que podían hacer después de todo, ella era como la señora del castillo. La tarde había caído ya en el castillo, el cielo se pintaba de naranja y la hora de la cena estaba por llegar la joven de cabello negro ya se dirigía a la cocina para asegurarse de que todo estuviera listo, pero su amo se interpuso repentinamente en su camino.

- amo me asusto - dijo la chica un poco alterada luego de que este saliera de entre las sombras

- ya deberías estar acostumbrada a verme

- lo se amo... pero no tan repentinamente - dijo la chica mencionando lo ultimo en voz baja, aunque sabía a la perfección que su amo le había escuchado

- escucha, debo salir mañana, debo atender un asunto que ha quedado pendiente de camino de las tierras del norte y por lo visto se ha vuelto urgente, encargate de todo en mi ausencia

- claro amo como ordene- el demonio blanco se giro sin notar la sonrisa llena de alegría de la chica, su amo demostraba que le tenía confianza al dejarle todo a ella y eso la llenaba de alegría y de orgullo, sentía que aquel ser finalmente se daba cuenta de ella.

La cena paso sin mayor contratiempo, la comida había estado deliciosa, el amo había pedido un baño y Rin ya había ordenado se lo prepararan, luego de que todo quedará en orden fue a la habitacoón de la mujer demonio para saber como se encontraba y despedirse de ella por esa noche. Las estrellas habían cubierto el cielo ya, se podía sentir paz en el palacio salvo en el cuarto de la bella dama de cabello negro, la chica se giraba en su cama tratando de despertar de la oscuridad en la que estaba sumergida...

- con mi muerte estoy más cerca de ti... luz a la luz querida mía - dijo en el eco de su mente una varonil voz justo antes de que la joven despertara con un terrible susto de su pesadilla, no sabía que estaba pasando pero tenía miedo, algo no estaba bien, y las palabras de aquella voz no hacían más que reafirmarle aquel pensamiento

Luego de que Dagel descasara una noche más y de asegurarse de que ya se encontraba bien retomo sus actividades, pero había una en particular que deseaba enseñar a su joven pupila, la encontró en el jardín pidiéndole que le acompañara, avisaron al lord del castillo justo antes de que se marchara a su viaje, que saldrían del palacio y este sabiendo que Dagel estaba con Rin y que esta en su necedad de ser guerra se defendería a toda costa dio permiso para que ambas mujeres salieran, no notando que la espada de la chica había sido olvidada en su habitación.

Sesshomaro había partido solo, necesitaba resolver sus dudas, la pelea que había demostrado Rin y ese tal Aoi, esos poderes y las ultimas palabras del hombre de cabello azul no habían abandonado su mente y ya no podía soportar más la ignorancia sobre el tema, necesitaba respuestas, quería respuestas para afrontar sus propias cuestiones y dar el siguiente paso, las palabras de su madre las llevaba enterradas no en su cabeza, si no en su pecho, en su corazón y quería tomar una decisión... sólo un ser en aquel mundo podía contestarle a tales preguntas pero debía de consultarle solo.

- árbol sabio - dijo el demonio blanco al pararse frente al viejo tronco que inmediatamente mostró el rostro de un anciano - necesito hablar contigo

- vaya pero si es el joven hijo de inutashio, hacía tiempo que no te veía, al menos no desde la muerte de Naraku...- dijo mientras lo observaba con más detenimiento -... esto si que es raro, es la primera vez que veo duda en ti... bueno es la primera vez que veo sentimiento alguno en ti, ¿de que quieres hablar?

- las criaturas blancas, ¿que sabes de ellas?

-ohh... criatura blanca, hacía muchos años ya que no les había oído mensionar

- ¿que son? - pregunto insistente el joven de cabello blanco

- son seres miticos... raros, formados por completo de energía, de luz, tienen forma humana y a decir verdad nacen como uno, pueden ser confundidos, no obtienen sus poderes si no hasta que son adultos, su cuerpo físico es de carne, hueso y sangre, pero su interior, su vida misma es pura luz, todo su poder es luz, al morir esa luz se esparce

- ¿que paso con ellos?

- el ser seres de luz los puso en conflicto casi inmediato con los yokai, los demonios seres de la oscuridad, sus guerras y sus bajas fueron terribles por muchos años, pero la delicada estructura de las criaturas blancas redujeron su número con mayor rapidez, la ultima villa de criaturas blancas fue extinguida no hace mucho tiempo por culpa de los demonios que atacaron en grupo... buscaban su sangre con desesperación

- ¿su sangre?

- si, como le menciono, son seres hechos de energía, energía que podía ser absorbida por demonios a través de beber la sangre de las criaturas blancas, con ella aumentaban sus poderes- Sesshomaru lo observo con seriedad, ahora entendía muchas cosas de las que habían pasado - joven señor, espero que su camino no desee cruzarse con el de una criatura blanca...

- ¿y que si así es?

- mi señor la cría, la descendencia de un demonio y una criatura blanca trae a un ser muy poderoso, uno más allá de cualquier otro, es un ser de poder equilibrado, un ser compuesto de oscuridad y luz al mismo tiempo, el balance del poder mismo del universo, un ser casi perfecto, no obstante el estar en balance con su poder y la fuerza del universo no significa que su razonamiento y el uso de tal poder este en balance, como puede desarrollar un mundo mejor, puede destruirlo...

- no sabes si eso es verdad

- se que sólo ha pasado una vez mi señor, existe una cría de tal unión en este mundo, pero se dice que fue tal su miedo a su poder que decidió excluirse del mundo, volverse un ermitaño para meditar a solas y por muchos años, que sea él quien se lo confirme, puedo decirle donde encontrarlo

El bosque estaba completamente blanco debido a las nevadas que habían caído, sin embargo aun era posible encontrar algo de vegetación y eso era exactamente lo que estaban buscando las dos mujeres

- ¿que estamos buscando exactamente?

- Una rara pero bella planta, espera creo que debe de estar aquí- dijo acercándose a un árbol de tronco negro y hueco, se agacho a su lado y movió la nieve con su mano- si aquí esta, mira Rin observa esto – dijo Dagel indicando a la chica que se acerca, la joven pudo notar una extraña planta de grandes hojas y de un color morado pálido

- ¿Que es esto?

- Esta es una hierva muy especial pequeña, veras cuando Mika y yo éramos cazadores en los bosque aprendimos mucho a base de nuestras propias heridas, esta planta es esencial para los demonios, hervida en agua en forma de te, puede aliviar a cualquier yokai de cualquier malestar, pero si es bebida por un demonio sano morirá de envenenamiento, es una espada de doble filo y muy pocos seres la conoces

- Wow

- Debes de saber de su existencia, si has de ser quien comande el castillo deberás de saber que hacer si alguno de sus miembros esta herido

- Yo… dirigir el castillo… no lo creo yo…- iba a contestar Rin pero fue interrumpida por una presencia que ambas mujeres pudieron notar, pese a que no le habían visto aun

- Rin espera aquí, voy a investigar

- No Dagel espera – trato de decir la joven pero la demonio era más rápida y se había adentrado ya en el bosque, fue entonces que noto que no había llevado su espada, se sentía una torpre, ¿como podía desear ser un guerrero si ni siquiera portaba una espada?, estonces escucho un sonido detrás de ella, se giro y fue en busca de la fuente, podía oírlo más cerca, corrió para alcanzarle pero justo al pasar por uno de los grandes árboles un extraño humo verde la rodeo dejándola inconciente, de entre las sombras se asomo una bella demonio de cabello rojo, giro a la chica y tomo un mechón de su cabello para cortarlo, arrastro a la joven hasta el hueco de un árbol y luego se giro para marcharse mientras metía el mechón de cabello robado a otro frasco que contenía un solo cabello blanco platinado, luego vació un raro polvo contenido en un pequeño saco que al momento fusiono todo dejando un liquido azul.

- Eres mio Sesshomaru – dijo Suika mientras sonreía malévolamente dirigiendo su camino al palacio del señor del oeste.

Dagel no había encontrado nada y regreso por el camino buscando a la joven de cabello negro pero no le encontró, asustada comenzó a seguir su aroma, era difícil de encontrar y se había alejado mucho, luego de un largo rato le encontró en el hueco de un árbol, con cuidado se acerco a ella para inspeccionarla y ver si estaba herida pero por lo visto solo estaba dormida, le agito para despertarla y esta poco a poco abrió los ojos

- ¿Dagel?, ¿que paso?

- ¿Que te paso Rin?

- No lo se había un aroma muy delicioso y luego… yo… no recuerdo

- No importa, mejor regresemos a casa.

La mujer demonio y la dama del palacio llegaron hasta este agotadas, tenían hambre y además deseaban estar en su refugio para evitar una nueva nevada que se acerca, antes de que siquiera hicieran el llamado, las puertas del palacio se abrieron, los guardias del mismo les dieron la bienvenida pero podían sentir que había algo muy extraño en ellos, ninguno miraba a los ojos a la joven Rin

- ¿que esta pasando?- pregunto Dagel alarmada ante tal comportamiento, entonces observo a Jaken saliendo del palacio a toda prisa gritando el nombre de ambas hasta que les alcanzó

- ¿Jaken que esta pasando?- pregunto Dagel molesta

- Tienen que irse, algo ha pasado desde que el amo regreso de su viaje, el esta….

- Al fin llegan- se escucho la voz de Sesshomaru desde la puerta del palacio, ambas mujeres y Jaken se acercaron hasta el con la mirada llena de preguntas

- Amo - dijo Rin con alegría que desapareció al escucharlo

- Guarda silencio

- ¿Que?- pregunto confundida Rin, su amo nunca le había hablado en ese tono, a menos que …- amo yo

- Te he dejado llegar hasta el palacio por todos tus años de fidelidad y por tu esfuerzo en proteger el castillo, además de lo que hiciste por Dagel, pero no fue suficiente, creí que como un miembro de mi palacio serías esencial, pero no has logrado llenar ese lugar, ni como guerrera ni como compañía y ya no puedo tenerte más aquí

- Pero amo... – dijo Dagel tratando de intervenir pero Jaken le paro con la mano

- Mi pareja, la futura Lady del Oeste a llegado finalmente al palacio- dijo mientras se hacía a un lado para dejar ver a una hermosa demonio de cabello rojo y ojos dorados, Rin entendía ahora cual había sido el asunto pendiente que su amo había salido aquella mañana a arreglar- La princesa Suika y yo nos comprometimos en las tierras del norte en mi último viaje y muy pronto celebraremos nuestro matrimonio, deseo mantener por ella un palacio puro y seguro, más por la tregua que tendremos para con el norte, por lo que una humana no esta permitida y siendo obvio que no sirves para nada más debo pedirte que te marches

- Amo….- fue lo único que salio de los labios de Rin al escuchar lo que su señor le estaba pidiendo… la estaba echando de su castillo y de su vida, ella sabía que su servicio a su lado terminaría algún día... pero... "lo ves"- dijo una voz en el eco de su mente- "no eres más que una sirvienta desechable para él", la chica como pudo calló aquella voz tratando de ignorar lo que en realidad sabía, para el su compañía no era más que eso, un servicio y había terminado... aun así... ¡no! ahora ya no había duda y lo entendía bien... no podía llorar, no lo haría frente a él demostrando debilidad, si así lo quería así sería se marcharía con tal de dejar a su amo ser feliz… y buscaría su propia felicidad lejos de él, ella también tenía orgullo y no dejaría que lo lastimaran – de acuerdo amo… si así lo comanda me marcho

- Lárgate ya humana – dijo la princesa molestando a la chica, Dagel se paro frente a ella enojada

- No le hables así a Rin

- Dagel, será mejor que tu te comportes a menos que quieras ser expulsada junto con Rin - dijo el amo del castillo serio

- Entonces que así ...

- ¡No! – grito Rin ahora siendo ella quien se parara frente a la demonio- esta bien, he acepado que me marchare y así será, por favor no interfieras Dagel, no te dañes también- se giro para ver a su amo- si he de irme quiero al menos llevarme la espada que me obsequio, la reclamo como pago por mis años de compañía

- ¿Te atreves a pedir un pago humana? - pregunto la princesa levantando una ceja ante las palabras de la muchacha

- Que así sea - contesto Seesshomaru sin dejar de mirar a los ojos de su ex protegida

- ¿Sesshomaru?

- He dicho – del palacio salio Hami cargando el arma que el demonio blanco había mandado a hacer especialmente para ella, Rin la tomo y la guardo en su cintura, sin más hizo una reverencia a la pareja del oeste y giro sus pasos para salir del palacio con la frente en alto, Jaken trato de alcanzarla.. de al menos despedirse de ella pero el frío semblante de su amo le hizo desistir, las puertas se cerraron en silencio detrás de la joven, esta continuo con su paso sin siquiera girar su rostro, debía de al menos mantener su orgullo intacto pues era todo lo que le quedaba.

Camino y camino por el bosque aun y pese a que la tormenta se acercaba, no descanso, no durmió y siguió con su paso sin dirección mientras la nieve la rodeaba, llego hasta otro bosque desconociendo en donde estaba, sin aun así detenerse hasta que finalmente el cansancio, el sufrimiento y el dolor en su pecho le hicieron caer en la inconciencia, la nieve fue cubriendo su cuerpo sin que esta pudiera evitarlo, tal vez un ataúd de hielo era lo mejor…

- De pronto la nariz humada de un animal removió la gran capa de nieve que le cubría mostrando un poco de su rostro

- kirara, ¿que encontraste? – decía un joven exterminador desde lo lejos acercándose a su compañera de pelea, se agacho para ver lo que había encontrado y sólo pudo pronunciar un nombre con sorpresa – ¿Rin?